Andragogía y salud mental: Andragogía violenta vs. Andragogía terapéutica

Por:  Manlio Alcides Soto Paiz

  1. Andragogía violenta

En muchos salones de clase universitarios, se cree aún que la siguiente formula es ingrediente básico para una buena educación:

Autoritarismo+ ardua exigencia+ castigo por el error + represión +ansiedad= aprendizaje efectivo

Es notorio que los elementos anteriores, considerados por muchos docentes y alumnos como un buen sistema educativo, son los mismos elementos que han mantenido reprimida la capacidad de pensamiento crítico en los países latinoamericanos. Entonces, estamos ante una andragogía negra  -su equivalente con los niños sería la pedagogía negra–  basada en el miedo y el abandono como elemento motivador para el aprendizaje. (Sarkissoff, 1996)

De esta manera, se hace posible el supuesto que podría descubrir una cultura de violencia, posible reminiscencia de una convulsa historia sociopolítica, internalizada en las mentes de los padres, hijos y universidades; a tal nivel que ese mecanismo de miedo y represión es considerado como algo que funciona y es idóneo en materia de aprendizaje y educación.

Es sabido que algunos alumnos no se sienten bien cuando un curso no les causa miedo o ansiedad, acusando que no es un curso exigente y, por ende, es deficiente. ¿De dónde viene ésta entrega masoquista? ¿De dónde viene la creencia que dicta, sufriendo se aprende?

Ante la anterior interrogante, planteo la siguiente hipótesis: existe un estado psicológico en el alumno que se acomoda fácilmente al régimen de una andragogía violenta: el estado regresivo del yo niño. Éste es un yo que, en muchos aspectos, depende de la autoridad, desea su aprobación y teme el rechazo, pero mucho más, teme la independencia, el pensamiento libre, y no se diga, las libres acciones que conllevan responsabilidad. El docente o profesor cumple entonces sus fantasías de poder sobre el sumiso alumno/niño.

El docente que practica la andragogía violenta manda el mensaje siguiente “hazlo únicamente como yo digo, cuando yo lo digo y como a mí me gusta. No puedes discutir las reglas, ni salirte de mis lineamientos; solamente si me agradas, aprenderás”.

Lo anterior es muy parecido a las exigencias parentales que condicionan el desarrollo de la individualidad del niño, en el ámbito familiar. Entonces, no sería extraño que, en el aula universitaria, se revivan traumas psicológicos de una delicada índole y de cierta cualidad inconsciente, muchas veces relacionadas a conflictos con las figuras de autoridad y la autonomía emocional no resueltos durante el desarrollo del estudiante; esto es lo que Freud llamó transferencia.

Son notorias, las implicaciones psicosociales de la andragogía violenta. Con este escrito, se desea evidenciar que muchos docentes aplican la andragogía violenta, ya sea por falta de capacitación o falta de introspección y salud mental. Tales docentes asocian el aprendizaje con estados de ansiedad y estrés como sine qua non del proceso enseñanza-aprendizaje.

  1. Objetivos de la Andragogía violenta

Desde un punto de vista psicológico, la andragogía violenta es un aprendizaje patológico o mórbido. Esta andragogía patológica está basada en los siguientes objetivos:

Incrementar la vergüenza por cometer un error en el aprendizaje

Debilitar el ego del estudiante y empoderar al docente

Fundamentar el pensamiento rígido y unilateral, desde un dogma didáctico

Incrementar la ansiedad como señal de buen aprendizaje y prestigio del docente

Continuar el mito que dice por las malas se aprende mejor, lo cual promueve un estado regresivo del yo, dependiente de la autoridad.

Promueve la obediencia intelectual como prueba de aprendizaje.

Es así como se hace evidente plantear una andragogía integrada con los supuestos de la salud mental; utilizando los enfoques más efectivos dentro de las teorías disponibles, con el objetivo de hacer del aprendizaje una experiencia constructiva, enriquecedora y, además, terapéutica, debido al alto contenido de reminiscencias psíquicas que se juegan en el salón de clases.

  1. Efecto terapéutico del aprendizaje

Considerando lo anterior, el aprendizaje puede dejar de ser traumático y apuntar a su potencial terapéutico. Muchos de los grandes temores y problemas psicológicos, ya sea de índole existencial, biográfico, cognitivo o emocional, pueden sanarse en gran parte a través de la experiencia que brinda un aprendizaje verdaderamente efectivo, significativo y enriquecedor.

Por ello, se propone que el aprendizaje debe ser no solo efectivo y constructivo de acuerdo al currículo de estudios y el incremento de las habilidades mentales del alumno; también debe ser sanador desde un punto de vista psicológico e integral.

Es así como debe diseñarse una estrategia de aprendizaje que no tenga como objetivo el dolor y el miedo del estudiante, al contrario, debe brindar oportunidades en las cuales pueda trascender sus inseguridades y problemas de auto estima.

El futuro de la salud mental preventiva no está solamente en las clínicas psicológicas, puede ocurrir también en las aulas, para evitar un funesto pronóstico educativo que trae generaciones de alumnos educados bajo patrones de andragogía patológica.

  1. Andragogía terapéutica

Con la idea de un diálogo interdisciplinario, el término aquí propuesto como andragogía terapéutica, considera que desde el comienzo de la académica con los griegos, y el aprendizaje discipular con maestros errantes de oriente, el aprender libera al ser humano de sus limitantes; puede hacerle libre pensador y a la vez responsable de su propio desarrollo.

Estos principios coinciden con los principios del tratamiento de la mente a través de la psicología y la filosofía. Por ende, la enseñanza de adultos puede y debe ser también un tratamiento para la mente, el cual le está brindando al alumno adulto en su presente, herramientas para lograr ser una persona libre y responsable de su propio desarrollo.

Es necesario dejar claro cuáles son algunos de los principios más aceptados de la andragogía hasta principios del siglo XXI. El concepto de Andragogía fue presentado por Malcolm Knowles. Esta idea se basó en que los niños y los adultos aprenden de maneras diferente, este principio fue innovador y desató mucha controversia e investigación. La andragogía en sí misma, tuvo bastante influencia de la psicología clínica, por ejemplo los aportes de Freud y la influencia de la mente inconsciente, Carl Jung, y sus conceptos de introversión y extroversión, Erik Erikson, y las ocho etapas del desarrollo humano, Maslow con su visión de la autorrealización humana y Carl Rogers con la educación centrada en el estudiante.  (Knowles, Holton, Swanson, 2005).

Es necesario para el presente trabajo revisar brevemente la estructura del modelo andragógico el cual se basa en varias concepciones diferentes al modelo pedagógico. A continuación, los principios del modelo:

La necesidad de aprender: los adultos necesitan saber porque algo tiene que ser aprendido y cuál es su propósito antes de empezar la tarea.

El autoconcepto del alumno: Los adultos tienen un autoconcepto de sí mismos el cual los hace responsables de sus propias decisiones y de sus propias vidas. Cuando han llegado a desarrollar este autoconcepto despierta una profunda necesidad psicológica de ser apreciados por otros y ser tratados por los otros como personas capaces de autodirigirse.

La experiencia de vida del alumno: los adultos llegan a la educación con una gran cantidad de experiencias de su juventud la cual varía tanto en calidad como en cantidad y ello tiene un impacto en su aprendizaje. Estas experiencias deben ser tomadas en cuenta y apreciadas.

Disposición hacia el aprendizaje: los adultos se disponen rápidamente a aprender aquellas cosas que necesitan saber para poder desempeñarse efectivamente en situaciones de la vida real.

Orientación hacia el aprendizaje: a diferencia de los niños y adolescentes, los adultos están centrados en la vida dentro de su orientación de aprendizaje. El adulto estará motivado en medida que perciba que lo que aprende le ayudará a realizar mejor su tarea en situaciones de la vida real.

Motivación: los adultos responden a motivación externa, como trabajos, promociones y aumentos salariales, pero el más potente motivador son sus presiones internas entiéndase como el deseo de incrementar su satisfacción, autoestima, calidad de vida y autorealización. (Knowles, Holton, Swanson, 2005).

Debido a lo anterior, la andragogía terapéutica puede facilitar la necesidad de aprender como parte de la autorrealización humana, puede favorecer que el alumno construya un autoconcepto funcional por medio del aprendizaje y ser responsable de su propia vida.

En lugar de miedo y ansiedad, el alumno podría descubrir en el aprendizaje mismo, una motivación existencial y profunda satisfacción. De no lograrse un efecto sanador en la andragogía, estaremos educando generaciones de profesionales rígidos, con una esterilidad intelectual que no les permitiría trascender sus límites y zonas de confort. Además, es muy posible que estos estudiantes algún día sean profesores que transmitan la andragogía del terror como único patrón de aprendizaje.

  1. Objetivos de la Andragogía Terapéutica

A continuación, propongo algunos objetivos de la andragogía terapéutica, esa que busca el efecto sanador y catalizador del potencial humano.

Promover la consciencia sobre el error y la ansiedad únicamente para aprender de ello y trascender esas limitantes.

Reforzar el yo del estudiante y empoderarlo desde una visión constructiva.

Fundamentar el pensamiento crítico desde una didáctica abierta, participativa, inclusiva, constructiva y significativa para el alumno.

Disminuir la ansiedad del aprendizaje y facilitar el placer como efecto de aprender algo nuevo.

Condicionar el aprendizaje con placer y autoestima, promoviendo la autonomía e independencia intelectual.

Facilitar la autonomía intelectual y el pensamiento crítico como evidencia de aprendizaje.

Más que una postura contestaría a los modelos caducos de enseñanza-aprendizaje, la andragogía terapéutica busca conciliar el aprendizaje de los adultos con la profunda satisfacción de construirse a sí mismo, facilitándose la libertad y autonomía a través de la profesión que se estudia y el placer del libre pensamiento.

Bibliografía

Brown, D. (2001). Teaching by Principles. Estados Unidos: Adisson Wesley.

Knowles, H. y. (2013). The Adult Learner. USA: Elsevie, Butterworth, Heinemann.

Sarkissoff, J. (1996). Cuerpo y Psicoanálisis. Bilbao: Desclée de Brouwer, S. A.

Artículo enviado por su autor a la redaccion de OVE

 Imagen tomada de: http://www.noticiasfides.com/img/news/i_organizan-ii-congreso-de-cultura-de-la-paz-que-busca-erradicar-la-violencia_18091.jpg

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Manlio Alcides Soto Paiz

Manlio Alcides Soto Paiz

Psicólogo Clínico por la Universidad Rafael Landívar de Guatemala Master en Andragogía y educación superior Universidad Panamericana de Guatemala. Ha publicado artículos de psicoanálisis con revista Lúdica; poesía y cuento con editorial Letra Negra. Psicoterapeuta y docente universitario.

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