La carga educativa.

Por: Cecilia Ester Castañeda

¡Qué pesado es ser estudiante en estos tiempos! Planteles sin mantenimiento, ventanas tapadas, maestros resistiéndose a actualizarse, consultas por internet… y una mochila excesivamente cargada que hay que llevar de lunes a viernes.

Ahí van, ahí vienen, una y otra vez. Son niños y adolescentes doblándose por el peso de sus útiles escolares, cual esclavos obligados a pagar por el derecho a aprender. No sé, a mí de alguna manera me recuerdan la emblemática escena de Los Miserables cuando una harapienta niñita apenas puede con el balde de agua que va a llenar a un pozo antes de ser rescatada por el protagonista Jean Valjean. A Cosette la explotaba la familia que cobraba a su mamá por cuidarla mientras ella trabajaba lejos, pero en el caso de los cientos de miles de menores juarenses que asisten a la escuela, creo, muchos incurrimos en omisión de cuidados por no proteger mejor el bienestar físico de nuestros hijos.

Porque cargar regularmente un peso excesivo puede tener consecuencias serias de salud. Si las palabras cifosis, escoliosis y artrosis no se relacionan en forma automática con los estudiantes se debe a que la mayoría de los síntomas suelen aparecer a edad más avanzada. Sin embargo las cargas pesadas agravan dichos padecimientos o, según algunos, predisponen a ellos.

Además el cuerpo de los alumnos de primaria y secundaria se encuentra en pleno crecimiento. En esta etapa formativa, los daños o la adquisición de malos hábitos pueden tener repercusiones para toda la vida. El dolor, la incomodidad y el esfuerzo de soportar regularmente el peso excesivo de una mochila llegan a afectar la columna vertebral, la espalda, los hombros, el cuello…

Ya sé, no se trata algo privativo de la frontera. Tampoco es nada nuevo. Cierto día observé en una radiografía que mis vértebras parecen más gastadas del lado derecho. Entonces recordé. Si cierro los ojos, aún puedo sentir en los dedos de mi mano los callos provocados por aquella mochila de cuero que me hacía irme de lado cuando caminaba en mis días de estudiante de primaria.

Aparentemente hoy es más sencillo trasladar los útiles escolares. Existe una mayor variedad de productos y hasta es posible llevar rodando como carritos las mochilas. Sin embargo, me da la impresión de que también ha aumentado el número de objetos cargados. Entre calculadora, plumas, correctores, marcatextos y archiveros portátiles son más los útiles exigidos en la mayoría de los planteles, sin contar las tablets y los teléfonos celulares que se han vuelto parte esencial del equipo con el cual se manejan muchos de los estudiantes de nivel básico. Y los artículos electrónicos son pesados.

Luego está el montón de cuadernos pedidos en la actualidad. Ya no se vale traer carpeta e ir agregando y retirando hojas conforme se necesiten, ni llevar cuadernos con divisiones. Ah no, ahora desde primer grado se encarga por lo menos un cuaderno distinto para cada clase. Si se suman los libros mínimo uno por materia, el diccionario, las guías, el juego geométrico, el álbum de trabajos y las tareas, se entiende la razón de que veamos a tantos menores que parecen en pleno  entrenamiento para interpretar al Pípila.

En secundaria al menos, creo, ha crecido asimismo la cantidad de libros de texto. ¡Yo ni siquiera recuerdo haber pensado en necesitar algo para cargar mis cuadernos! En mi generación, sólo nos pedían libro de matemáticas, de español y de inglés.

Qué bien que hoy haya material gratuito para tantas materias. ¡Bravo! por todas las herramientas y la tecnología con las cuales se facilita la enseñanza. Pero, por favor, señores maestros, un poco de atención y un mucho de consideración hacen la gran diferencia.

¿De veras es necesario adquirir cuadernos de 200 hojas? ¿Tiene que llevarse a diario el archivo con los trabajos completos? ¿Acaso necesitan los alumnos cambiar de salón a cada hora?

De seguro pueden implementarse políticas que aligeren literalmente la carga estudiantil. Al menos, como padres, debemos exigir a los profesores respetar la programación de las clases para que nuestros hijos no carguen todos los días con todos los útiles.

Fuente: http://diario.mx/Opinion/2016-09-07_e6f67d60/la-carga-educativa/

Imagen: http://noticiasdelacalle.com.ar/multi/fotos/4429_11.jpg

Cecilia Ester Castañeda

Cecilia Ester Castañeda

Maestra de lengua y literaratura

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *