Colombia: La rectora que le está haciendo el quite a la guerra en Arauca

América del Sur/Colombia/07 de octubre de 2016/www.elespectador.com/Por: Tatiana Pardo

Esta Nominada al Premio Compartir 2016; Emperatriz Montes fue consciente de los estragos que deja la guerra al interior de una familia, luego de que su hermano fuera pasado como un falso positivo , entendió que la educación era la única manera de empoderar a los jóvenes.

En mayo del año pasado, el presidente Juan Manuel Santos y la ministra de Educación, Gina Parody, firmaron el decreto que obliga a todos los colegios del país a crear una materia dedicada a la paz. Una decisión que trajo consigo varios defensores y detractores del tema pues no se tenía muy claro cómo, después de medio siglo en guerra y un país resquebrajado, se podía empezar a enseñar paz en las aulas, si es que la paz se enseña de la manera tradicional, como se hace con la física o química.

La exviceministra de Educación, Isabel Segovia, le dijo a este medio en su momento que esa cátedra era tan solo una arandela más que usan los congresistas para no resolver los problemas de fondo del sistema educativo, como ya pasó con los temas de sexualidad y competencias ciudadanas. “La estrategia de quienes no son capaces de idear transformaciones profundas es llenar el currículo de cátedras que no generan ningún cambio”, comentó.

Sin embargo, desde algunos rincones del país, donde la violencia ha quebrado hogares, roto esperanzas y creado un ambiente de zozobra y abandono, ahí también se quiere enseñar paz; no con una materia más en el currículo sino construyendo un estilo de vida que va calando en la mente de niños y jóvenes desde la cotidianidad: el de la tolerancia, el respeto, la solidaridad y el diálogo como mecanismo para resolver conflictos.

 Uno de esos ejemplos es el de Emperatriz Montes, una mujer oriunda de Arauca, uno de los departamentos más violentados por los grupos guerrilleros de las Farc y el ELN. Después de perder a su hermano, quien en 1993 fue pasado como un guerrillero muerto en combate, entendió que las aulas eran el escenario ideal para empoderar con argumentos a los niños y, tal vez, arrebatárselos a la guerra, los billares y cantinas.

Yo soy Emperatriz Montes Ovalle, administradora de empresas agropecuarias de la Universidad Santo Tomás.  Tengo 44 años y soy la rectora de la Institución Educativa Andrés Bello, ubicada en el corregimiento La Paz, del municipio de Arauquita. Una zona históricamente abatida por la cruda guerra de nuestro país, controlada por grupos guerrilleros, abandonada por el Estado en múltiples formas y ahora, con todas las esperanzas puestas sobre el proceso de paz.

Hemos pasado momentos muy tensos en el departamento pero ya no queremos seguir contando eso porque detrás de cada historia triste, también hay una de valentía, superación, esperanza y motivo de orgullo.Eso es lo que queremos que el país conozca, que todas las adversidades nos fortalecieron, nos unieron, aprendimos que no hay que dejar de soñar y que hay que trabajar todos los días por alcanzar las metas. Nuestro lema: cada adversidad trae una oportunidad.

Ahora nuestra oportunidad está en la educación. Estamos hablando de niños con capacidades de aprendizaje diferentes, que llegaban maltratados a la escuela, a veces con hambre, víctimas de violencia intrafamiliar producto de ese medio tan hostil en el que vivían. Lastimados física y verbalmente. Desesperanzados. Con ganas de irse de aquí.

Es que si los jóvenes tuvieran otras oportunidades en la vida seguro que no se irían a combatir en un grupo armado, pero como no hay inversión en este territorio, no hay presencia del Estado, no hay un sistema de salud digno, no hay carreteras en buen estado, no hay quien les compre los productos a los cultivadores, no hay cómo sacar la cosecha a la ciudad y la tierra cada vez se pone menos productiva entonces el camino más rentable y accesible que siempre han visto es el de la guerra.

Nos dimos cuenta que era el momento de cambiar, de educar de acuerdo al contexto en el que hemos estado siempre. Empezamos a hacer paz cuando implementamos el diálogo como el primer paso a la resolución de conflictos, cuando socializamos con los estudiantes la necesidad de que se formen y se empoderen de sus vidas para que no crean cualquier cosa que les anden diciendo, cuando llamamos a los papás para hablar sobre los métodos de corrección que utilizan, cuando reemplazamos las cantinas y billares por aulas de clase, cuando escuchamos y respetamos la opinión del otro.

Muy seguramente el concepto de paz para un bogotano es muy diferente al de un muchacho de Arauquita, donde siempre ha merodeado la incertidumbre, donde pareciera ser que la violencia nos arrebató todo, incluso la inocencia. Es que es muy difícil hablar de paz cuando siempre se ha vivido en la ciudad, con muchas comodidades, sabiendo que la realidad es otra.

El colegio Andrés Bello no es grande pero sí es importante. Tenemos una planta docente de 26 profesores, una psicóloga, una coordinadora, una secretaria, 504 estudiantes en las nueve sedes que manejamos y una rectora, yo. Estamos esperanzados porque las familias de mis estudiantes también tienen algún familiar que está en la guerrilla y nos están preguntando qué tendrían que hacer para que, después de desmovilizarse, empiecen a estudiar nuevamente. Pero también estamos preocupados: falta firmar la paz con el ELN ¿qué estarán esperando? ¿Cuánto más nos toca seguir esperando? 

Tomado de: http://www.elespectador.com/noticias/educacion/rectora-le-esta-haciendo-el-quite-guerra-arauca-articulo-657796

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