Entrevista a Hans-Adam II De Liechtenstein: Un estado proveedor de servicios y comunidades con derecho a la secesión

hans-adamii-e1353951210584Liechtenstein / Febrero 2016/ Autor y Fuente: Revista RS, Julio 2015

El Estado tiene que reinventarse; no debe preocuparse en lo que el
ciudadano puede hacer por él, sino en lo que aquel puede hacer por el
ciudadano: es uno de los planteamientos de S.A.S. el Príncipe Hans-Adam II
de Liechtenstein en su propuesta sobre el Estado del futuro.

¿Cuál es el rol del Estado en un mundo globalizado?

El modelo tradicional de Estado-nación, el cual ha asumido incontables
tareas, enfrenta uno de sus más enormes retos en el mundo globalizado. El
Estado tiene básicamente que reinventarse; ya no debería preocuparse en lo
que el ciudadano puede hacer por él, sino en lo que aquel puede hacer por
el ciudadano mejor que cualquier otra organización, ya sea una empresa
privada, una comunidad local u otro ente global o regional. Tendrá que
convertirse en un proveedor de servicios (a modo de una compañía de
servicios), que esté en pacífica competencia con otros Estados y
organizaciones.

¿Cómo será el Estado del futuro?

Tan solo podemos especular cómo se verá el Estado del futuro. Un
Estado-proveedor de servicios, que le sirva a las personas, tiene que ser,
en mi opinión, democrático, y tendrá varias tareas, como la política
exterior, la cual permanecería. Otra es el imperio de la ley (la más
importante obligación del Estado, y tal vez las más desafiante), sin la
cual los criminales regirían y el Estado colapsaría tarde o temprano.

La tercera tarea es la educación. En un mundo globalizado, con una fuerte
competencia, no es posible ni poner en marcha una compañía ni un Estado con
personas analfabetas. Por lo tanto, un sistema educativo, de primera clase,
al alcance de toda la población, es esencial. Dicho esto, no es la tarea
del Estado manejar el sistema educativo desde preescolar hasta la
universidad, lo cual podría delegar al sector privado o a las comunidades
locales. Asimismo, debería financiar a los padres de los niños o a los
estudiantes a través de un sistema de vales, para que así puedan escoger
cuáles colegios o universidades son las mejores para ellos. Sin embargo,
todavía sería labor del Estado supervisar los colegios y universidades
donde esos bonos pueden ser canjeados.

En un mundo pacífico, donde los Estados se han convertido en compañías de
servicio, que sirven a las personas, ya no habrá necesidad de un
presupuesto de defensa.

Y el que ofrece un mal servicio, debido a impuestos elevados, perderá sus
clientes, en caso de que se haya introducido el derecho a la
autodeterminación en un nivel comunitario. En Liechtenstein, por ejemplo,
cada una de nuestras once comunidades o pueblos tiene el derecho a dejar su
principado, si una mayoría de votantes en la comunidad lo decide así. Por
tanto, el principado está obligado a ofrecer un buen servicio a un precio
razonable y asequible, de otro modo las comunidades podrían unirse a otro
Estado o volverse independientes.

Por otro lado, si la tarea del Estado es reducida a la política exterior,
al imperio de la ley y al financiamiento del sistema educativo, requerirá
menos ingresos. Todas las demás tareas serían delegadas ya sea al sector
privado o a las comunidades locales. Estas deberían tener la autoridad de
elevar sus impuestos directos, ya sea a los individuos, las compañías,
bienes raíces, etc., ya que ellos tendrán responsabilidad sobre asuntos
como el servicio social o el transporte local. El Estado se financiaría a
sí mismo a través de los impuestos indirectos, como el Impuesto al Valor
Agregado o impuestos de importación y debería apuntar a producir un
excedente para que este pueda ser distribuido a las comunidades locales, de
acuerdo con el número de sus habitantes.

¿De qué manera puede el mundo llegar a ese Estado?

Creo que será un proceso muy largo, un proceso que durará varias
generaciones. Veremos guerras civiles, cuando un Estado colapse, y guerras
de agresión, cuando un Estado crezca. Yo simplemente tuve la capacidad de
introducir la autodeterminación para nuestras once comunidades a través de
la democracia directa. En democracias indirectas o representativas los
poderosos intereses políticos y financieros están en contra de la
descentralización política, la democracia directa y el derecho a la
autodeterminación a nivel local.

En una democracia, el primer paso es introducir la democracia directa en
un Estado, a nivel local y de manera integral, como lo es el caso de Suiza
y Liechtenstein. El siguiente paso es instaurar el derecho a la
autodeterminación a nivel local, como hemos hecho en Liechtenstein. Solo
entonces será posible convertir al Estado en un proveedor de servicio o una
compañía de servicios, como se mencionó anteriormente, que sirva a la gente
y no que la gente le sirva a él.

Cuando escribí mi libro El Estado en el tercer milenio, tenía también en
mente aquellos Estados democráticos como EEUU o algunos europeos, que han
intervenido militarmente una y otra vez, en los últimos 200 años, en
supuestos Estados fallidos en todo el mundo, con el fin de establecer
Estados democráticos, junto con el imperio de la ley y una economía de
mercado. Probablemente alrededor del 90% de esas intervenciones fueron un
fracaso. Se llevaron a cabo intentos fútiles para instaurar democracias,
impuestas desde arriba, con poca consideración por el imperio de la ley, un
sistema educativo integral e impuestos eficientes.

Si se mira la evolución de los Estados en los diferentes continentes, es
posible darse cuenta de que es un enorme reto erigir un Estado democrático
moderno, con el imperio de la ley y una economía que pueda competir de
manera exitosa en los mercados mundiales. Según mi experiencia, se ha
realizado poca investigación en esta área, razón por la cual intenté con mi
libro al menos comenzar la discusión.

¿Cómo debería ser la relación entre el Estado y el sector privado para
construir un mundo más equitativo?

Es el Estado el que tiene la responsabilidad de construir un mundo más
equitativo, estableciendo las reglas dentro de las cuales el sector privado
puede actuar. El primero tiene que asegurarse de que esas reglas sean
seguidas y cumplidas, con ayuda, cuando sea necesario, de la policía, la
fiscalía y las cortes; sin embargo, debe asegurarse también de que ni el
Gobierno, la legislación, la policía, la fiscalía ni las cortes sean
corruptos. Una administración del Estado, pequeña y transparente, en
diferentes niveles, junto con leyes simples, que sean fácilmente
comprensibles, es de mucha ayuda en este aspecto.

Por otro lado, si la responsabilidad sobre los servicios sociales es
delegada a las comunidades locales, se desarrollarían amplias áreas de
actividades para el sector privado. De hecho, hoy notamos que este lleva a
cabo muchas iniciativas sociales, ya sea desde las compañías o desde los
individuos. Colegios, universidades, hospitales, museos, servicios de
seguridad social, etc., pueden ser financiados por el sector privado y
funcionar de manera eficiente. Las comunidades locales con autoridad sobre
los impuestos directos pueden apoyar estas acciones por medio de la
deducción de impuestos.

El sector privado solo puede contribuir a construir un mundo más equitativo
si el Estado tiene la voluntad de darle al sector privado un rol en esa
tarea. La mayoría de las personas piensa que el papel del Estado ha sido
buscar la equidad del mundo, cuando a lo largo de los siglos ha sido en
realidad el mayor obstáculo en los esfuerzos de alcanzar esa meta.

¿Cuál es rol del sector privado en el Estado del futuro?

Si el Estado del futuro se concentra en su tarea principal, el papel del
sector privado mejorará enormemente.

El principio global de que no es posible reducir la pobreza y la inequidad
sin un compromiso poderoso con el imperio de la ley y con la lucha contra
la corrupción aplica en cualquier parte del mundo, independientemente del
nivel de los estados o del PIB.

El imperio de la ley y la reducción de la corrupción infunden una sensación
de justicia en la sociedad, la cual a su vez provee un poderoso estimulante
e incentivo a los ciudadanos, que al mismo tiempo se esfuerzan por
controlar y mejorar su bienestar financiero.

Un sistema educativo bien administrado, que otorgue educación de alta
calidad a todos los ciudadanos es una condición necesaria, del mismo modo
que un Estado comprometido con el imperio de la ley otorga un justo y
equitativo acceso a la prosperidad.

Con respecto a la política económica, nuestra experiencia en Liechtenstein
ha demostrado que impuestos bajos, así como leyes tributarias simples y
fácilmente ejecutables, atraen inversiones, mientras que los impuestos
elevados y las leyes tributarias complejas frenan las inversiones.

Comentario: Esta entrevista es publicada por los Austroanarquistas por
lo interesante que les resulta que un gobernante hereditario de un
territorio pequeño -quien además no vive de los contribuyentes sino de sus
empresas particulares-  postule él mismo dos importantes ideas: gobiernos en competencia por
usuarios y derecho a la secesión comunitaria, con clara afinidad a la
sociedad de ley privada que se plantean los anarquista bajo la concepción
de que el Estado tiende a vender tras la búsqueda de la equidad y hace todo
lo contrario, este movimiento plantea que los gobernantes no son otra cosa
que empresarios monopolistas que se aprovechan de las personas haciendo
creer que los intereses superiores son la patria

La experiencia de el Príncipe Hans-Adam II, como soberano del Principado
de Liechtenstein, lo ha llevado a reflexionar sobre la condición actual del
Estado y a proponer un nuevo modelo, el cual recoge en su libro *Estado en
el tercer milenio, publicado en el 2009. Allí plantea las características que debe tener el
Estado del futuro y cómo llegar a él. En entrevista con la Revista RS, S.A.S. explica estos
principios, y de qué manera se relacionan con la educación y el sector
privado.

Fuente de la Noticia: http://austroanarquistas.com/?p=8373

Fuente de la Foto: http://austroanarquistas.com/?p=8373

Editora: Elisabel Rubiano, Centro Internacional Miranda (Venezuela)
Doctora en Ciencias Sociales. Mención: Estudios Culturales. Magister en
Educación. Mención: Lectura y escritura. Estudios de maestría en Literatura
Venezolana. Licenciada en Educación Especial. Mención: Dificultades de
Aprendizaje. Fue docente y gerente del Ministerio del Poder Popular para la
Educación. Es Profesora titular de la Facultad Ciencias de la Educación.
Departamento de Pedagogía Infantil y Diversidad. Profesora de maestría y
doctorado.

 

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