Cooperación genuina, Nicaragua, Independencia, Escuelas

Por una pedagogía de la ternura: acompañar a cada ser desde el ser

Por: Carla Yeneris Caballero

Una participante de un curso virtual del que soy facilitadora, desde el espacio virtual de ABACOenRed1 , escribió en uno de nuestros foros de análisis que ´los seres humanos no somos objetos, incluso ni sujetos de estudio, sino esencia viva, física e intangible, abstracta y compleja, que SIENTE y hace sentir´. Me llamó mucho la atención lo expresado por ella ya que efectivamente las características que nos singularizan como seres humanos son nuestra capacidad de pensar, sentir, crear, de comunicarnos a través del lenguaje, reflexionar, proyectarnos al futuro… es decir construir una conciencia propia de nosotras/os mismas/os.

Nuestro Ser, de carácter ´EcoPerSocial´ -por la misma relación entre cada ser (cada persona), su comunidad y su contexto- se construye desde experiencias, vivencias, concepciones que nos permiten interactuar y relacionarnos con las/os demás. Van de Velde (2014, 23) nos dice que estas relaciones se vuelven ´oportunidades de interacción social que permiten la acumulación de experiencias (experienciación), experienciar la vida´ e ir construyendo una conciencia propia (concienciación), la base fundamental dentro del proceso de inserción consciente en la vida social. Y es cuando nos decidimos por relacionarnos desde lo mejor de uno/a mismo/a, desde lo que nos da vida y energía, conectándonos con el otro y la otra y proyectando lo mejor de nosotras/os mismas/os, que podemos tejer lazos significativos, positivos y perdurables con otros Seres.

Una de las críticas que se hacen a nosotras/os, las/os maestras/os o facilitadoras/es de procesos (sean virtuales o presenciales), es en cuanto a la calidad de interacción y los lazos afectivos de conexión que establecemos con nuestras/os estudiantes, es decir algo que tiene que ver con nuestra capacidad de desarrollar empatía. La empatía que mucho tiene que ver con la forma en que nos comunicamos y la apertura que tenemos al atender dudas de nuestras/os estudiantes, nuestra capacidad de comprensión de sus propias realidades, etc.

La Dra. Brené Brown2 dice que la empatía podría describirse como el “sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra”. La empatía alimenta nuestra conexión con otras/os, nos acerca. En un acto intencionado, una elección, una decisión de vinculación emocional con otra persona (otro ser) desde nuestro propio ser.

Según Brown, hay por lo menos 4 atributos de la empatía. Los comentaré entrelazando mis pensares y sentires con los pensares y sentires compartidos por participantes en cursos virtuales de ABACOenRed y estudiantes de cursos sabatinos en FAREM/Estelí- UNAN/Managua3 :

1. Tener perspectiva: poder tomar la perspectiva de otra persona o reconocer esa perspectiva como la verdad de otra persona. Esto es también reconocer la subjetividad (las mía, las tuyas, las nuestras), nombrarla y posicionarla como la mejor manera de ´objetivarla´.

Dialogar sobre la subjetividad es esencial, ya que está muy relacionada con nuestro concepto de aprender y cómo lo facilitamos. Muchas veces se busca ´objetivar´ los procesos, ´hacer evaluaciones objetivas´ para saber cuánto hemos aprendido, pero olvidamos que todo pasa por el filtro de nuestras emociones, vivencias, experiencias. Al pensar en la ‘subjetividad’, retomo el concepto de Habermas “el mundo de la vida” (en: Rodríguez, 1996) y me hace reconocer que lo esencial no viene dado por las relaciones exterior-causales que se dan entre los objetos, sino por la significatividad humana que conforma nuestro y primordial contacto con la realidad. Este mundo de los significados, los que asignamos a cada una de nuestras experiencias será diferente de persona a persona (de Ser a Ser), por tanto es muy importante que sepamos posicionarnos, con un respeto –y hasta disfrute- profundo, también desde el pensar y el sentir de la otra persona.

Una colega educadora mexicana hacía el siguiente comentario: “¿Cómo educar a quienes no quieren? Pregunta muy intensa, porque debemos partir de lo que un/a maestra/o entiende por educar y lo que significa para un/a estudiante. Ahí está reflejado nuevamente el primer paso de la empatía. Ponernos en el lugar del /de la estudiante… A veces se nos olvida lo que fue para nosotras/os tener esa ‘carga social, familiar, económica’. Hay que conectar desde el ser, desde el gusto, el placer de aprender. Pero seguimos partiendo del hecho que el/la estudiante nada sabe y las/os maestras/os les enseñaremos ‘lo que no saben’. ¿Desde el punto de vista de quién? ¿Desde la posición de quién? ¿Dónde está la empatía cuando un/una joven te dice no fui a su clase porque tuve un problema en casa? En ocasiones podríamos responder: “todas/os tenemos problemas”… ¡oh! ¡Qué manera de ser empática/o!”. Es un muy punto de análisis el que se nos propone.

Hay mucho por recorrer, pues está la otra parte donde, el/la estudiante cuenta su problema y la maestra o el maestro termina por proyectarse en él y dar respuesta a ‘su problema no resuelto’ y no a la joven o el joven que quizá no buscaba una solución sino simplemente ser escuchado/a… aquí nos adelantamos al siguiente atributo de la empatía.

2. No emitir un juicio: supone respetar e intentar comprender el valor que le asigna la otra persona, a través de una escucha atenta, sin caer en expresar un juicio de valor sobre el asunto.

Una de las funciones esenciales como maestras/os o facilitadores/as de procesos es ´escuchar´ atentamente, una escucha que nos permita abrir puertas (apertura) para el encuentro. Una escucha para desarrollar empatía (sentir tu dolor en mi corazón), la escucha como un acto de ternura.

Realmente puede parecer evidente el arte de escuchar, pero supone todo un reto para muchas/os de nosotras/os, ya que no sabemos cómo actuar frente a conversaciones difíciles cuando otros/as, familiares, amigas/os, estudiantes nos comunican sus emociones, especialmente las negativas. Conectar con las/os demás supone escuchar y entender esas emociones desde el punto de vista de la otra persona, no la nuestra, sin emitir un juicio de valor basado en nuestros criterios.

Recordar siempre que ´detrás del arte de escuchar´ existe curiosidad, un deseo, respeto, una pregunta, un interés: siempre una emoción, un sentir, un afecto. Pienso aquí en lo que implica acompañar desde el sentir para el saber.

Al pensar en este punto, deseo hacer referencia a Mario Podcamisky quien al hablar acerca de una aproximación a una comprensión de los grupos dice:

“No todos-as, al recibir la misma información, escuchan lo mismo, esta se viene a inscribir en sistemas referenciales diferentes. La posibilidad de intercambiar esta interferencia es poder escuchar la comprensión de otro, poder expresar la propia y co-construir una nueva. Al escucharse lo que piensan y escuchar lo que otros dicen, los miembros de un grupo van descubriendo nuevas formas de pensar y nuevas 5 perspectivas que permiten a las personas repensar su manera de ser, lo que creen y la forma en que direccionan su práctica diaria.”

Lo anterior implica que para acompañar a otras/os, para facilitar procesos educativos, como maestras/os, debemos dejarnos sorprender por el grupo, teniendo claro que cada espacio grupal es distinto y que, efectivamente, hay que contar con herramientas para poder guiar, coordinar y develar la información que el grupo no pueda leer o más bien poder interpretar y sistematizar lo que está sucediendo en ese espacio y así poder construir oportunidades para aprender, venciendo los obstáculos y ansiedades que puedan generarse en ese espacio de transformación.

3. Reconocer las emociones de otra persona. Debemos trabajar desde un enfoque de la pedagogía de la ternura, desarrollando nuestra sensibilidad de forma plena. Esto tiene que ver con uno de los pilares que trabajamos desde la propuesta pedagógico-metodológica de ABACOenRed y que denominamos ´ternura´, que es la expresión de nuestra voluntad genuina por compartir, por estar con otras/os, marcada por una fuerte carga de afectividad, respeto y disfrute profundo de los sentires de las/os demás desde nuestro propio corazón.

4. Comunicárselo: Si hay algo que nos caracteriza a los seres humanos es el don de la palabra, somos – como alguna vez dijera Ernest Cassirer citado por Márquez (2004) “hombres (y mujeres) parlantes”. Y es que efectivamente las palabras nos introducen en el ámbito simbólico. Las palabras no son las cosas, las representan. Toda palabra, por tanto, es una metáfora, un acercamiento al mundo que nos rodea, al nuestro y al que compartimos con otras/os.

El lenguaje es un vínculo de comunicación, de identidad, de integración. Tanto el lenguaje oral como el escrito forman la sustancia de los pensamientos y sentimientos profundos, de nuestro SER pleno, el cómo nos narramos ante el otro o la otra y ante 6 nosotras/os mismas/os. El lenguaje, y en particular la narración, permite pensar y sentir la permanencia en el tiempo, característica de nuestra identidad ´EcoPerSocial´.

El lenguaje, o la palabra, es como una puerta grande que abrimos en busca de la comprensión de nuestra vida y del entorno que nos rodea. Algunas veces esta puerta puede cerrarse, de forma brusca, o abrirse al otro / la otra en la medida en que somos asertivas/os y afectivas/os con las/os demás.

Así pues, la empatía o la pedagogía de la ternura, como le he querido llamar, implica esa conexión real que hace que las/os demás se sientan a gusto con nosotras/os y libres para expresar, para compartir, para ser ellas/os mismas/os.

Y ya para concluir estas líneas reflexivas dejo una frase que tengo muy presente cuando acompaño procesos formativos desde ABACOenRed de forma virtual y ahora en FAREM Estelí/UNAN Managua de forma presencial:

“Por EFECTO del AFECTO,…el SABOR se hace SABER,… un saber aprender desde nuestro ‘SER siendo’ ”

Nuestra empatía o la afectividad genuina –TERNURA- será pues ese sabor necesario para que se genere el saber-aprender.

Referencias bibliográficas Brown, René (s.f.). El poder de la empatía. En http://muhimu.es/comunidad/el-poder-de-la-empatia/#

Márquez, M. (2004). El arte de la lectura. Consejo Nacional de Cultura, Venezuela.

Podcamisky Garber, M. (s.f.). El rol desde una perspectiva vincular. En http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/reflexiones/article/view/11440

Rodríguez, T. (1996). El itinerario del concepto del mundo de la vida. De la fenomenología a la teoría de la acción comunicativa. En: Comunicación y Sociedad (DECS, Universidad de Guadalajara), núm. 27, mayo-agosto, pp. 199-214. Van de Velde, H. (2014).

Construyendo escenarios educativos, basados en cooperación genuina. ABACOenRed, Estelí, Nicaragua.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/por-una-pedagogia-de-la-ternura-acompanar-a-cada-ser-desde-el-ser

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Carla Yeneris Caballero

Carla Yeneris Caballero

Máster en Gestión del Desarrollo Comunitario, educadora, maestra, facilitadora de procesos de aprendizajes.

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