Sobre la nueva educación, el caso Finlandia.

La escuela finlandesa pegó fuego en el mundo por varias razones: es un sistema que no tiene inspectores ni curriculums estandarizados, no hay exámenes de alto riesgo y trabajan en una escuela más atractiva para los alumnos, donde se aprende usando el conocimiento sin caer en facilismos.

Por: Lucas Germán.

Finlandia, particular país ubicado al norte de Europa, está en el centro de la escena cuando de innovación en educación se trata.

La escuela finlandesa pegó fuego en el mundo por varias razones: es un sistema que no tiene inspectores ni curriculums estandarizados, no hay exámenes de alto riesgo y trabajan en una escuela más atractiva para los alumnos, donde se aprende usando el conocimiento sin caer en facilismos.

Sorprende, porque más allá de eso continúan teniendo excelentes resultados en exámenes internacionales, como las pruebas Pisa, que son evaluaciones estandarizadas de las llamadas “objetivas”, donde sólo miden resultados y rendimiento de modo tradicional, valorando meramente lo cuantitativo.

Cuando estuvimos en Finlandia, en nuestras conversaciones con docentes y directivos de ese país pudimos constatar un eje principal en su reforma educativa: nada más importante para mejorar los sistemas educativos y las escuelas que apostar e invertir en la calidad de la formación de los docentes.

Todos ellos, para poder acceder al sistema como educadores, tienen que presentar estudios de posgrado, maestrías o doctorados. No nos basamos sólo en fuentes escritas sobre esta reforma educativa que comenzó después de la Segunda Guerra Mundial, sino y principalmente en las entrevistas y la observación directa que realizamos en diferentes escuelas, donde al conversar con los protagonistas pudimos ver el prestigio social que tiene su profesión y el destacado rol que les dan a los alumnos a lo largo de su propio trayecto escolar.

Finlandia está ubicada en el hemisferio norte del planeta; Argentina, en la latitud sur del continente americano. La población del país nórdico supera apenas los 5,4 millones de personas, mientras que por estas pampas somos unos 43,5 millones.

Además de superarlos siete veces en el número de habitantes y en la superficie del territorio nacional, nuestro país tiene geografía, clima y costumbres sociales muy diferentes.

Al ser tan distintas nuestras culturas y países, ¿nos pueden servir algunas de sus experiencias educativas? No se trata de trasladar de forma mecánica esas experiencias, poniendo en práctica políticas ajenas, ni de pretender que se impongan aquí esquemas de trabajo que ellos desarrollaron.

Pero quizá podamos reflexionar sobre las claves de sus logros, para que creativamente avancemos en especificar nuestros propios caminos.

Se trata, sobre todo, de promover el debate pedagógico teniendo en cuenta los logros de las reformas educativas exitosas en el mundo.

Y una idea central es la formación docente de calidad, que en el caso finlandés no se trata sólo de más y mejores programas, sino que avanzaron en el desarrollo del ejercicio de la profesión con un alto grado de autonomía.

Un sistema educativo tradicional y elitista, desconocido en el mundo, fue transformado principalmente sobre la base de apostar e invertir en una fuerte formación docente, desarrollada desde un enfoque pedagógico innovador, para convertir a la enseñanza en la profesión más importante y de mayor reputación de ese país.

En vez de enseñar contenidos aislados que promueven el aprendizaje memorístico y pasivo, reemplazaron la organización en asignaturas por el desarrollo de proyectos pedagógicos.

La educación tradicional estructurada en materias está dando lugar a una formación interdisciplinaria de los alumnos, que aprenden de modo integral, activo y creativo.

El aprendizaje por proyectos pedagógicos es estrella hoy en el mundo, es el método y fundamento principal de la innovación pedagógica. Insistimos: no proponemos copiar y trasladar sus experiencias, pero el trabajo por proyectos no es nuevo en la pedagogía.

John Dewey y William Kilpatrick, grandes pedagogos innovadores de comienzos del siglo 20, ya proponían estas modalidades.

Aprender por proyectos es fundamentalmente aprender a resolver problemas, lo cual incluye educar para un mayor bienestar de vida, básicamente porque ser más felices no es ausencia de problemas, sino saber lidiar con ellos y transformarlos en oportunidades de crecimiento.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/opinion/sobre-la-nueva-educacion-el-caso-finlandia

Imagen: http://staticf5a.lavozdelinterior.com.ar/sites/default/files/styles/landscape_1020_560/public/nota_periodistica/escuela_42.jpg

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Lucas Germán

Lucas Germán

Licenciado en Comunicación.

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