La deserción escolar en Colombia: un problema político y social.

Cada año más de 300.000 niños y adolescentes abandonan la escuela

Expertos destacan avances del país en la reducción de este fenómeno, pero los estiman insuficientes.

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Foto: Archivo /Tiempo

El tema de la deserción escolar es un problema político y social que debe ser enfocado desde la integración de las múltiples dimensiones que se ven implicadas en la complejidad de lo que pueda significar. En la seguridad de garantizar no solo la inclusión educativa que es bastante importante por ser un indicador de calidad, sino además asegurar la permanencia y prosecución por los niveles del sistema educativo.

La educación es un derecho humano fundamental que justifica la inversión del Estado por lo que no ha de considerarse un gasto, en materia de política educativa y en acuerdos internacionales EPT cada Estado debe implementar las estrategias políticas que garanticen la inclusión educativa en igualdad de oportunidades y condiciones para ir saldando la deuda social con los excluidos del sistema.

A continuación un reporte noticiero del enfoque colombiano al abordar la deserción educativa desde la perspectiva del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Pese a los avances sostenidos que en materia de retención escolar muestra el país en la última década, en el 2014, de acuerdo con el Ministerio de Educación, cerca de 319 mil niños y adolescentes (el 3,07 por ciento del total de la matrícula nacional, que es de 10’381.403) desertaron de sus colegios.

No puede desconocerse que las cifras son alentadoras, y no solo porque se superó la meta de reducción de deserción fijada por el Plan Sectorial 2010–2014, que era del 3,8 por ciento, sino porque son ostensiblemente mejores que las reportadas en el 2002, cuando dicha tasa rondaba el 8 por ciento.

Para los expertos, sin embargo, es necesario aunar esfuerzos para evitar que los escolares abandonen sus estudios, particularmente en secundaria, lo cual les resta la posibilidad de construir proyectos de vida exitosos.

Vale resaltar, de hecho, que allí se presentan las tasas más altas de deserción. El grado sexto, de acuerdo con las estadísticas, es el más crítico, con un 4,27 por ciento; seguido por séptimo, con un 3,71 por ciento, y octavo, con un 3,61 por ciento.

Hugo Ñopo, economista líder de la división de educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), alaba el hecho de que Colombia esté viviendo un avance en esta materia. No obstante, aún estamos en el grupo de países con tasas medias de deserción en América Latina, según un informe de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal). De este mismo grupo también hacen parte México y Perú.

La tasa más baja de abandono escolar está encabezada por Chile, y las más altas son reportadas por Bolivia, Brasil, Salvador, Guatemala, República Dominicana y Venezuela.

Según Ñopo, el desinterés de los estudiantes de secundaria es una de las principales causas de deserción, “los contenidos no resultan atractivos para ellos y tampoco llenan sus expectativas. Ahí está el desafío para los pedagogos”.

En efecto, la última Encuesta Nacional de Deserción 2012 del Ministerio, que entrevistó a 46.285 estudiantes, reveló que a medida que avanzaban los cursos, el interés de los alumnos por las materias disminuía.

En quinto grado, por ejemplo, el 38,5 por ciento respondió que las clases les parecían divertidas, mientras que en once el porcentaje disminuyó a un 14,4 por ciento. El mismo informe mostró que el 16 por ciento de los encuestados no consideraba útiles para el futuro las clases que recibían, un factor que ligaban a las causales de deserción.

La Fundación Dividendo por Colombia coincide en que la deserción afecta más a los escolares de secundaria. Cifras de Mineducación reportan un porcentaje de permanencia en primaria del 96 por ciento, mientras que en secundaria apenas alcanza el 67 por ciento.

“La extraedad –asegura Juan Carlos Bernal, director de proyectos de Dividendo por Colombia– es uno de los factores más notables de deserción, lo que requiere modelos de aceleración de aprendizaje. En el país, unos 30 mil niños necesitan este tipo de modelos flexibles para nivelarse”.

Bernal agrega que en el país hay un problema grave en escritura, lectura y comprensión lectora (que son vitales para entender distintas materias), lo que está haciendo que las universidades tengan que hacer inversiones en cursos especiales y que los niños que no sepan leer ni escribir se vayan de la escuela.

Una inversión perdida

Las vías planteadas por los expertos para reducir la deserción escolar apuntan a la consolidación de conocimientos en primaria y al desarrollo de currículos escolares que resulten atractivos para los estudiantes de secundaria.

Los avances en la región deben revisarse con lupa, explican los expertos, con miras a establecer si la reducción de la deserción está realmente vinculada a mejoras en el aprendizaje o al hecho de que los estudiantes estén avanzando, un grado tras otro, sin mejorar en estos conocimientos básicos.

En América Latina, los países invierten entre 1.000 y 5.000 dólares anuales por estudiante. Un joven que abandone sus estudios afecta la inversión en capital humano de los países, lo que implica un costo muy grande en términos de desarrollo y participación ciudadana.

Ñopo insiste en que la inversión en educación no solo le conviene a un individuo, sino que genera bienestar en la comunidad. Estudios han demostrado que las personas con menos educación son los que más reportan problemas de salud y bajos niveles de participación ciudadana.

Más de 4 millones de niños aún no se matriculan

A punto de iniciarse el año escolar en el país, Mineducación reportó que apenas el 54 por ciento de los estudiantes se han matriculado, unos 5’663.024 niños. Sin embargo, se espera que antes de terminar el mes, los 4’718,379 estudiantes faltantes se inscriban.

Las autoridades piden a los padres de los departamentos de San Andrés, Guainía, Vichada y Córdoba (donde se reportan los niveles más bajos de menores inscritos) no dejar de matricular a sus hijos este año. Así mismo, el Ministerio recuerda que si los niños son estudiantes antiguos, se debe garantizar su continuidad a través de la solicitud en el sistema de matrícula. Si son nuevos, deben inscribirse en las secretarías de Educación correspondientes y luego formalizar la matrícula en los colegios.

Como estrategia de seguimiento y control a la política pública educativa el Estado ha implementar todos los mecanismos necesarios para garantizar la permanencia e inclusión en el sistema educativo; así como las herramientas de evaluación integral que permita ir midiendo el impacto, valorando el currículum como un todo multirreferencial.

En consecuencia, ir definiendo las acciones educativas que den respuesta a las demandas priorizadas como lo es la lectura, escritura y comprensión; entre otras de la lista de situaciones que hay que atender. Lo que si es cierto que cada año escolar que pasa se nos van niños, jóvenes y adultos de las aulas clases.

La deserción escolar como un problema político y social nos atañe a todos los sectores corresponsables de velar porque los estudiantes se les aseguren su permanencia y que los aprendizajes les satisfagan y tengan sentido para la vida.

Fuente:

http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/educacion-en-colombia-aumenta-la-desercion-en-colegios/16483261

 Editora: ArleneVergarasTwitter: @arlenevergaras

Centro Internacional Miranda (Venezuela)

Doctora en Educación, Magíster en Gerencia en Sistemas Educativos. Especialista en Educación Inicial. Miembro de la Red de Investigadores en Educación. Escritora de artículos educativos. Coordinadora del estado Barinas del Sistema Nacional de Investigación y Formación del Magisterio Tutora y asesora de trabajos de investigación en el área de educación. Profesora de Metodología de la Investigación.

 

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