Reforma educativa, para superar el otro analfabetismo

Edgardo N. De Vincenzi

Desde el Ministerio de Educación Nacional, se está trabajando para impulsar una polémica reforma de la Educación Secundaria, que empezaría a implementarse en 2018, en algunas escuelas la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Los cambios implican una reformulación de los contenidos curriculares, que garanticen los saberes prioritarios y las capacidades que preparen a los jóvenes para el desarrollo personal, social, cultural, laboral y productivo.

Se trata de desalentar la deserción escolar y articular con las escuelas, los requerimientos del mercado laboral. Para ello, los docentes deben estar profesionalmente formados, porque la calidad de los procesos educativos debe ser incentivada adecuadamente, en tiempo y forma.

A partir del advenimiento de la robótica, los paradigmas de la instrucción y deprofesionalización de los contenidos curriculares, desde el Preescolar hasta las Universidades, se convirtieron en insuficientes para capacitar a los seres humanos, para no ser reemplazados por los robots, en la calidad y cantidad de servicios productos.

En este marco, ya no se debe priorizar la inteligencia emocional, como objetivo profesional del ser humano; sino la pasión inteligente, aquellos sentimientos, emociones y pasiones que desarrollan la autoestima, la voluntad, el sacrificio, la creatividad y la perseverancia, que permita la evolución permanente de los resultados, en los roles, en los vínculos personales y sociales del ciudadano del mundo.

Es importante que las instituciones educativas brinden una educación personalizadora, donde no se confunda la educación con la sola instrucción. Así como lo establecía Confucio en su doctrina, siglos atrás, “el hacer” tiene que tener la humanidad de los sentimientos y la creatividad. Dicho de otra manera, “el hacer” que convalida hoy la reforma, no puede ser “vacío de sentimientos”, porque haríamos “analfabetos sociales y funcionales”.

Educar es asegurar el saber aprender a aprender, a emprender e innovar, en tiempo y forma, a lo largo de toda la vida. El proceso por el cual se construye un aprendizaje es justamente adverso a lo que se cree desde los modelos mecanicistas, repetitivos y redundantes. Se necesita una didáctica, que permita al alumno participar de una dialógica con sus pares y docentes, teniendo conciencia de lo que el ciudadano debe aprender en cada etapa de la vida.

Esto es lo que nos diferencia de las máquinas – reproductivas y eficaces- pero con incapacidad para crear y reflexionar con autonomía, libertad depensamiento, responsabilidad cívica y social, cualidades -aun exclusivas- de los seres humanos, pero que hoy se encuentran en estado de emergencia.

Lo que no se puede dejar de desarrollar, como el aprendizaje de la ciencia y el profesionalismo de ella, es “la reingeniería de un hombre nuevo”, que sepa usar la tecnología y la robótica como MEDIO, no como FIN.

Edgardo Néstor De Vincenzi es Rector emérito UAI. Presidente de la Confederación Mundial de Educación (COMED)

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/reforma-educativa-superar-analfabetismo_0_rJTSgNiq-.html

Imagen tomada de: https://definicion.de/wp-content/uploads/2011/08/reformaeducativa.png

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