La reforma educativa de 1955.

Por: Demetrio Reynolds

El balance del tema educativo no es muy halagüeño: a tantas reformas, otros tantos fracasos. ¿Cuándo tendremos éxito en ese campo? El día que eso suceda, hasta el mar nos vendrá de yapa, decía el otro día mi vecino. Bromas aparte, el problema es serio, demasiado serio como para desentenderse. Los llamados tigres del Asia apostaron su progreso a la educación; pero como somos “ilusos y descreídos”, ni ellos pudieron convencernos.

En la perspectiva del tiempo, fueron tres las grandes reformas que Bolivia realizó en el siglo pasado. En el periodo liberal se fundó en Sucre la primera Escuela Nacional de Maestros (1909), y se publicó Creación de la pedagogía nacional, “un libro de reflexión y de batalla”, según dijo su propio autor: Franz Tamayo (1910). Después, casi a un siglo, el MNR incorporó a su paquete de cambios estructurales la Reforma Educativa (1955). Finalmente, la que se implantó en 1996. Las tres coincidieron en valorar, por lo menos en teoría, el rol de la docencia.

Ninguna reforma es actividad aislada. Se da en el marco de una realidad histórica; su eficacia depende más “de la atmósfera cultural en que íntegramente flota que del aire pedagógico artificial creado en las aulas”. Lo ideal es que las condiciones y la necesidad de aplicarla tengan el mismo signo de prioridad; lo que se suele llamar el tiempo político que sostiene y alimenta. Esos factores se dieron con el Nacionalismo Revolucionario que desplazó del poder en 1952 a la oligarquía minero – feudal. El gobierno del MNR estimó entonces necesario adecuar la educación a la nueva realidad el país.

Por la dispersión caótica de normas preexistente, era preciso conformar una sola estructura funcional y coherente. Así nació el Código de la Educación Boliviana para que perdure en el tiempo. Al dar ejecutoria al decreto – Ley de la Reforma Educativa, el presidente Paz Estenssoro informó que dicho documento doctrinal fue elaborado por una comisión de pedagogos “con diversas filiaciones políticas, y con una orientación predominantemente técnica”. En esa misma ocasión, el ministro de Educación manifestó: “daremos todo el apoyo material y técnico, pero si fracasa el recurso humano, el maestro, habrá fracasado Bolivia”.

Resultó premonitoria esa expresión. No llegó a implantarse la reforma sino parcialmente. Sin el andamiaje político ésta no podía sostenerse. Y la revolución se derrumbó por impacto de dos factores: la gravitación de un poder externo y las disensiones políticas internas. En lo económico, la modalidad prebendal impuesta por el sindicalismo determinó la quiebra de la Comibol, la principal empresa productiva del país. Según Sergio Almaraz, el proceso fue cayendo poco a poco; pedazo a pedazo. Y en noviembre de 1964 “se disparó en Laicacota sobre el cadáver de la revolución”.

En varios aspectos importantes, el antiguo Código aún se halla vigente; ninguna reforma posterior ha dejado de mencionarlo; se transcribió incluso casi textualmente las bases y fines donde están los principios y las orientaciones fundamentales de la educación boliviana.

Fuente: http://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20171013/columna/reforma-educativa-1955

Imagen: http://1.bp.blogspot.com/-pql8mjuHsKs/ULPp9eorpYI/AAAAAAAAAGM/-ys3HMTvH_A/s1600/re+ed.jpg

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Demetrio Reynolds

Demetrio Reynolds

Escritor, miembro del PEN Bolivia.

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