Baños para “personas no binarias” en la universidad vasca

País Vasco/06 noviembre 2017/Fuente El País

La UPV adaptará los aseos e introducirá además en sus impresos una tercera casilla para las personas que no se identifican como hombre o mujer.

En la Universidad del País Vasco (UPV) unos baños son para los hombres y otros para las mujeres, como ocurre en la inmensa mayoría de los centros educativos de España. Esto va a cambiar en los próximos meses. La universidad pública vasca ha dado su conformidad a una de sus facultades para instalar un tercer aseo para «personas no binarias», aquellas que no se identifican con el género masculino ni con el femenino.

La medida de la UPV quiere contribuir a «la aceptación, fomento y protección de la diversidad sexual en una sociedad donde los modelos de identidad son cada día más numerosos».

La primera decisión adoptada en firme hasta ahora por el Consejo de Gobierno de la UPV (15 facultades y escuelas superiores, 5.000 trabajadores, más de 40.000 estudiantes de grado el curso pasado) consiste en adaptar sus impresos oficiales, incluidas las matrículas, a las «nuevas identidades de género». A las variables «hombre» y «mujer» se añadirá en adelante un tercer marcador que indicará «no binario». Con ello, argumentan los responsables académicos, se quiere intervenir «a favor de la aceptación, el fomento y la protección de la diversidad y la pluralidad en una sociedad donde los modelos de identidad son cada día más numerosos».

Un expositor con formularios de la Universidad del País Vasco.
Un expositor con formularios de la Universidad del País Vasco. JAVIER HERNÁNDEZ
Es una medida que se enmarca en el II Plan de Igualdad puesto en marcha por la UPV en 2014, entre cuyos objetivos figura el de favorecer «la igualdad entre las diferentes expresiones de diversidad sexual, incluyendo aquellas que cuestionan o rebasan el dimorfismo hombres/mujeres y la norma heterosexual». Fernández añade que la universidad «trata de conseguir que todos los colectivos sociales se sientan incluidos» y, en esa línea, adoptará a medio plazo otros acuerdos que refuercen su «política inclusiva y de igualdad».

Entre estas figura que los baños en centros y facultades estén adaptados a las nuevas formas de sexualidad. En algunos casos se instalaría un tercer aseo para personas no binarias; en otros se cambiará la rotulación para transformarlos en mixtos. La Facultad de Educación, Filosofía y Antropología, con sede en San Sebastián, ya viene reclamando desde el pasado verano una actuación de este tipo. «Nosotros somos reactivos y ante una demanda de este tipo reaccionamos», explica la vicerrectora. Ya se ha dado la autorización para estudiar la instalación del tercer baño para las personas que no se identifican con las categorías hombre o mujer.

Pau Eloy-García, de 26 años y trabajador social de la Fundación Daniela (atiende a personas transgénero), se declara no binario y aplaude la decisión de incluir la nueva casilla en los formularios de la universidad vasca: «Es fantástico porque es una forma de reconocer otras identidades de género que ahora permanecemos invisibles. Esto debe hacerse en todos los centros de estudios». Sin embargo, no es partidario de crear baños específicos para cada género: «Lo mejor son los baños neutros, sin marcas de género. Si no, existe el peligro de segregar y discriminar a la población ¿Y aquellas personas que no encajan en ninguna de las tres opciones? ¿A qué baño van?», se cuestiona.

Cada vez son más las ciudades del mundo que están acordando transformar los baños públicos para eliminar la distinción hombre-mujer y adaptarlos como sanitarios de género neutro. Lo han hecho California y Berlín, entre otras, y también el Gobierno de Escocia en sus escuelas públicas. La Consejería de Educación de la Generalitat valenciana ya ha encomendado a los colegios públicos de esta comunidad autónoma para que respeten la libre elección de los menores transexuales para decidir el nombre con el que quieren que se dirijan a ellos, así como la indumentaria y el vestuario o aseo que deseen utilizar.

Natalia Aventín, presidenta de la asociación Chrysallis, opina que «no tiene ningún sentido» habilitar baños específicos para cada identidad sexual, aunque admite que es complicado resolver una cuestión así: «Si pones baños separados, promueves la marginación; si no haces la distinción, estás ocultando una realidad». Propone seguir el ejemplo de los hogares: «Todos tenemos en casa un baño para todas las personas, sean del sexo que sean. En los centros educativos habría que hacer lo mismo: baños mixtos y sin distinción de género».

Fuente: https://politica.elpais.com/politica/2017/11/03/diario_de_espana/1509713689_697220.html

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