Desde la educación, otro llamado a Quito

El Ejército de Liberación Nacional –Eln– y el Gobierno colombiano adelantan diálogos (no obstante que hayan quedado en suspenso después de los acontecimientos de este miércoles en Arauca y Casanare). El futuro depende de extender el cese del fuego provisional de cuatro meses que se ha agotado. El ELN dijo después de que el presidente Santos devolviera a sus negociadores a Bogotá, que sí quiere mantener el cese al fuego y que detendría los ataques. Hay que hacer efectivo ese compromiso para no perder lo avanzado.

Desde el mundo educativo se han sumado muchas voces al llamado de gran parte del país para mantener la tregua. El Eln repitió ayer que no solo quiere conversar con el Gobierno, sino que quiere incluir a la sociedad y poner en marcha su anhelado diálogo nacional. Lo que de hecho involucraría a los maestros, maestras, jóvenes y organizaciones de la educación. De hecho, los integrantes de esa guerrilla creen en el poder de la pedagogía crítica y la educación popular para transformar la sociedad. 

Pero es una contradicción llamar a la acción educativa y la conversación y mantener ataques a la gente. Quienes impulsamos iniciativas de la sociedad civil para contribuir a la construcción de paz a través de la educación, estamos tan dispuestos a apoyar las conversaciones con el Eln, como convencidos de que se requiere mantener y consolidar el cese del fuego para comenzar una etapa más participativa de construcción de un acuerdo de paz integral.

Pretender que se mantenga una mesa sin reducir los hechos victimizantes contra combatientes y población civil es una idea insensata. Por el contrario, como sucedió durante la mayor parte de la negociación con las Farc, los diálogos logran superar impases ante la evidencia de que, mientras se negocia, permanecer sentados y sin disparar reduce la violencia notablemente.

Las treguas humanitarias exigen grandeza. En el tema del secuestro, el Eln no puede sino reconocer un error, abandonar las justificaciones que haya esgrimido hasta ahora, cesar esa práctica y revelar la verdad sobre su uso durante la guerra. Y la destrucción de infraestructura también es inaceptable ante el país. Y al Gobierno le corresponde admitir que se puede hacer más para respetar al movimiento social y para proteger a sus líderes. Así harían probable mantener el diálogo, y que el acuerdo se logre en un próximo gobierno. Y nos abrirían la puerta a muchos actores de la sociedad para enriquecer la agenda de la paz positiva.

Pretender que la mesa sea sostenible sin reducir los hechos victimizantes contra combatientes y población civil es una idea insensata.

Si se mantiene y profundiza la tregua, el terreno para que los diálogos conciban una paz generacional es grande. De entrada, el acuerdo con las Farc contempla 18 disposiciones relacionadas con la infancia, la juventud y la educación, especialmente en la ampliación de las oportunidades de educación rural en los territorios afectados por la guerra y en la formación de una nueva generación de ciudadanos y ciudadanas para la paz. Son temas críticos, que dependen de voluntades y recursos cuya materialización va lenta, y que de quedar en el papel llevarían a que nos reinventemos la guerra una vez más. Así que las negociaciones con el Eln parten de una serie de compromisos ya definidos, que se pueden profundizar y que necesitan mecanismos para su implementación.

Sabemos que el camino de la convivencia es largo, pero no solo actores políticos y militares están en él. Maestros y maestras, estudiantes, colegios, universidades y en general quienes creemos en los niños y jóvenes como prioridad, hemos avanzado un trecho largo y estamos caminando en terreno firme cuando ayudamos a Colombia a entender que la paz se conquistará si les ofrecemos oportunidades iguales de formación integral a todos los seres humanos, en todos los territorios y culturas. Es una de las opciones que nos jugamos en Quito. Siempre y cuando unos y otros no disparen una bala más y se vuelvan a sentar.

ÓSCAR SÁNCHEZ
*Coordinador Nacional Educapaz

Fuente: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/oscar-sanchez/desde-la-educacion-otro-llamado-a-quito-169742

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Óscar Sánchez

Columnista-Coordinador nacional de Educapaz