Libro: La Educación Comparada en la encrucijada del pasado y el futuro. Rosa María Massón Cruz

Autora: Rosa Masson

Reseña: Como parte de los resultados de las indagaciones realizadas en los primeros años del presente siglo (Massón 2006),se constató que la Educación Comparada, casi cumplía la mayoría de edad- si consideramos como fecha del nacimiento de la ciencia la publicación “Esquisse” (1817) de Marco Antonio Jullien de París(1775) que aún debía cumplir con los propósitos esenciales para lo cual surgió, además se estaba viviendo una etapa definida por algunos académicos como de crisis epistemológica.

En la obra que nos dejó Jullien,se respira la necesidad de conocer a los demás, para comprender y respetar las diferencias. Se precisaba comparar no para excluir sino para reconocer en las diferencias la singularidad de lo propio y el valor de los otros. Por ser tiempos de conflictos políticos y sociales este pensador soñó que una ciencia que nos permitiera conocer a los otros facilitaría el camino hacia la paz.   Desde esa remota fecha hasta la actualidad,se ha profundizado en la razón de la comparación  y la necesidad de la misma. Pero sise estudia cómo se ha puesto en práctica demanera generalizada la comparación en educación, no es difícil constatar que no siempre se compara para entender las diferencias, lo habitual es comparar a partir de un “modelo” o “conjunto de presupuestos” que
indica lo adecuado, lo que no se ajuste a esto queda excluido por ser desvalorizado. Por ello, la idea fundacional de lograr un encuentro dentro de los marcos de los estudios comparados, es algo que a nuestro modo de ver, aun le debemos a esta ciencia.
Con este enfoque flosófco generalizado – comparó-clasificó – excluyó- se discutió la idea hipotética de la crisis epistemológica, en el XII Congreso Mundial de Educación Comparada desarrollado en la Ciudad de La Habana Cuba en el año 2004. El destacado comparativista alemán Jürgen Schriewer, en una de las actividades académicas del congreso,señala que la ciencia en sus discursos estaba tan “compactada”, que apenas podía explicarla realidad educativa y mucho menos cumplir con la posibilidad proyectiva de servir a los planificadores de políticas educativas. Su punto de vista se fundamentaba en la obra “Formación del discurso en la educación comparada”, donde como compilador seleccionó artículos que recogieron los puntos de vista de diez investigadores.
Así las cosas, nos encontramos en la disyuntiva de interrogarnos sobre el valor de los estudios comparados, y si estos, nos han permitido entender “el encuentro” donde todos estamos participando desde que los europeos declararon el descubrimiento de un “Nuevo Mundo”, hasta el presente donde este ha pasado por políticas impositivas como la de la “globalización neoliberal” o tiempos de encuentros.

La condición objetiva a la cual intentamos contribuir, es la sustentación de la disciplina para contribuir a entender y transformar la realidad , entonces, no se puede aceptar la “crisis epistemológica”, lo que se trata es , de regresar al origen de los estudios científicos para identificar las demandas sociales que están requiriendo de debates y respuestas, para repensar y entender la realidad educativa.
Cuando nos referimos a la realidad como objeto de investigación, esta se indaga desde los presupuestos con la que el científico en particular o una comunidad científica asumen. Por tanto, no existe la ciencia neutral esta se hace con las opiniones de un grupo de mujeres y hombres que no se pueden abstraer de su posición flosófca y de su experiencia de vida. Entrar en un debate científico con esta certeza, es un primer punto de encuentro. El problema no es desacreditar una teoría para proponer otra, de lo que se trata, es de entender por qué los otros piensa desde esa posición la realidad y visualizar los referentes sobre los cuales sustentamos los criterios propios. Así, con la confluencia de varios enfoques, lograr una visión lo más completa posible de la realidad que investigamos para comprenderla y lo más importante contribuir a transformarla, en la medida en que nos transformamos y  desarrollamos como científicos sociales.

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