Aitor Bengoetxea: “Más allá de la dicotomía de la educación pública o privada emerge una tercera vía que es el cooperativismo”

PROFESOR DE LA UPV/EHU

Aitor Bengoetxea: “Más allá de la dicotomía de la educación pública o privada emerge una tercera vía que es el cooperativismo”

El profesor Bengoetxea defiende que las cooperativas son “un traje a medida” para proyectos educativos transformadores con un impulso colectivo

UNA ENTREVISTA DE I. ALONSO –

BILBAO– Aitor Bengoetxea, doctor en Derecho y profesor agregado de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) es desde 2014 director de Gezki, el Instituto de Derecho Cooperativo y Economía Social de la UPV/EHU. Este experto fue uno de los ponentes invitados ayer en el cuarto Congreso de las Cooperativas de Enseñanza de Euskadi, celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao organizado por Erkide. Alrededor de 160 profesionales tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre el futuro de la educación, así como sobre la importancia de resaltar los valores diferenciales del modelo de enseñanza cooperativo. El número de cooperativas de enseñanza vascas federadas ha crecido en los últimos años hasta alcanzar en la actualidad 86 cooperativas, lo que supone el 35% de la red concertada en Euskadi. Bengoetxea sostiene que las cooperativas de enseñanza encarnan un proyecto colectivo, que responde a una inquietud común en pro de determinado proyecto educativo. “No tienen carácter público ni les mueve el ánimo de lucro. Son la respuesta que se dan a sí mismas las personas con una inquietud educativa común”.

¿Qué aporta el cooperativismo a la enseñanza?

-Aporta un canal muy amplio para desarrollar cualquier proyecto educativo que tenga en común un grupo de personas. En Euskal Herria el modelo más conocido y que más arraigo tiene es el de las ikastolas, pero hay cooperativas que ofertan enseñanza en inglés;un grupo que tiene interés en ofrecer enseñanza en inglés a sus hijas e hijos y que ahí tiene una fórmula ágil que nace de un interés común y que se desarrolla con una fórmula de propiedad compartida.

¿Cuál es su ventaja competitiva frente a otros modelos educativos?

-Sobre todo es una oportunidad para ofrecer un modelo que de otra forma no se satisfaría a través de la oferta pública y de la privada.

En las ikastolas es evidente, pero lo que subyace tras las cooperativas es esa filosofía de auzolan. ¿Tiene vigencia este espíritu?

-Seguramente esa filosofía ofrece un valor añadido, y quienes venimos de las ikastolas lo hemos vivido. Creo que es un proyecto en el que se cree y que no se está midiendo bien el esfuerzo que se realiza para llevarlo adelante con el objetivo de que revierta en un servicio común a esa necesidad comunitaria. Y en ese sentido, creo que la filosofía auzolan tiene plena vigencia en cualquier ámbito.

¿Existe algo similar a las ikastolas en el Estado?

-Sí, existen cooperativas de enseñanza de éxito, como Gredos San Diego.

Defiende que las cooperativas de enseñanza trascienden a lo público y a lo privado. ¿Cómo se gestiona ese debate en Euskadi?

-Es un tema muy difícil porque requiere explicar que más allá de la dicotomía público-privado, bien construida y asentada, emerge una tercera vía que es el cooperativismo, y no solo en la enseñanza, sino en todo el espectro económico. Esto precisa una explicación porque el cooperativismo se queda a la sombra del carácter privado, que lo tiene, pero nace de la iniciativa social para responder a necesidades sociales concretas y no para maximizar el beneficio, que es lo que busca el resto del sector privado puramente capitalista. Fundamentalmente, ese es el problema, que nos quedamos en la sombra de lo privado.

Desde hace años las ikastolas reclaman que la futura Ley Vasca de Educación reconozca el servicio público que prestan estos centros y que el Gobierno vasco les financie de forma proporcional. ¿Pero eso no sería dar condiciones públicas a organizaciones autónomas de carácter privado que van más allá de la lógica de lo público y del negocio capitalista?

-Muy buena pregunta porque la ecuación se puede resolver, pero hay que hilar muy fino. Es razonable que el poder público, en la medida que las cooperativas responden a una necesidad social, aporte financiación. Pero la línea roja es quién tiene el mando del centro cooperativo. Si los cooperativistas lo siguen teniendo, el sistema puede funcionar. La propia Ley de Cooperativas Vascas permite la aportación de capital externo, como socio colaborador, pero no como protagonista de la cooperativa;es decir, que ni presta el servicio educativo ni lo recibe.

¿Un socio colaborador público puede ser el Gobierno vasco?

-Sí. Por tanto, vuelvo a lo de antes: ¿Dónde está la línea roja? Como máximo la aportación puede ser del 50% para que la mayoría siga en manos de los cooperativistas y se siga aplicando el principio de una persona un voto. La cooperativa es un proyecto en marcha, al que le guste se puede subir y puede echarle carbón a esa locomotora pero manteniendo la dirección de la cooperativa en manos de las personas que la han creado.

Ya, pero quienes quieren echar más carbón a los colegios públicos pueden decir y, con razón, que la gasolina de las ikastolas son los conciertos educativos.

-Sí claro, tiene sentido, aunque desconozco el fondo de este debate. Tiene sentido que haya más financiación pero no sabría decir cuánto o, al menos, debería ser proporcional con el servicio público que se presta.

Las ikastolas nacieron el siglo pasado en respuesta a unas necesidades concretas dentro del tardofranquismo. ¿Qué futuro tiene el cooperativismo en el siglo XXI?

-Tiene el futuro que marque el pulso de las necesidades sociales porque el sector público nunca va a responder a esa demanda social de la misma forma en la que ese sector social lo vive. Las ikastolas nacieron de unas necesidades muy fuertes con unas condiciones totalmente adversas y en el siglo XXI está tomando fuerza un conglomerado en torno a la euskalgintza con fórmulas de economía social. Nosotros para el verano de 2020 estamos pensando hacer una jornada de estudio que recoja esa realidad que todavía no tiene forma pero que está ahí: cooperativas de enseñanza, euskaltegis y también el caso de Elhuyar, que es una fundación, la revista Argia, que es una sociedad limitada laboral… Este es un espacio que nos interesa mucho académicamente.

Fuente: https://www.deia.eus/2019/05/08/sociedad/euskadi/mas-alla-de-la-dicotomia-de-la-educacion-publica-o-privada-emerge-una-tercera-via-que-es-el-cooperativismo

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