Pide Solalinde atender educación de niños migrantes como sujetos, no como objetos

Por: Laura Poy Solano.

Frente a una educación comprada, amenazada, manipulada y orientada a la producción capitalista se debe buscar la revolución de las conciencias, afirmó Alejandro Solalinde, sacerdote y activista por los derechos humanos, quien destacó que este proceso debe comenzar por la recuperación de los referentes creados por los pueblos originarios y de sus culturas.

Al inaugurar el primer Congreso Nacional de Alternativas y Transformación Educativa, convocado por la Red de Universidades Alternativas, también recordó la llegada de miles de niños migrantes que buscan un mejor futuro, por lo que demandó atender sus necesidades educativas desde su propia realidad como sujetos y no como objetos.

Pidió reconocer la riqueza cultural y las experiencias que traen consigo los migrantes, en particular, dijo, las mujeres, quienes se dice, son las últimas en migrar, pero en su caminar van recogiendo las raíces de sus pueblos y las traen consigo. Podemos aprender mucho de ellos, porque representan la riqueza del mundo.

En el encuentro, Javier López Sánchez, titular de la Dirección General de Educación Indígena (DGEI), señaló que desde la mirada de los pueblos indígenas se demanda una educación integral y con una mirada holística que recupere la sabiduría ancestral y reconozca que en el lenguaje, la puerta para entender de formas diferentes el mundo.

Frente a profesores, investigadores y activistas sociales reunidos en la sede del Senado en la calle de Xicoténcatl, destacó que la propuesta educativa indígena plantea una construcción comunitaria del saber, donde es esencial el contacto con el otro. En la filosofía maya tzeltal –indicó– se proponen tres pasos fundamentales: saber estar y saber ser; saber el saber, y saber hacer, a fin de impulsar los principios de la sabiduría y el buen vivir.

Por su parte, Hugo Aboites, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana y ex rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, destacó que todo proyecto educativo alternativo ha sido resultado de las luchas sociales y la construcción colectiva. El sistema educativo mexicano fue, en su momento, un proyecto alternativo emanado de la Revolución mexicana, lo que permitió que a través del normalismo rural los hijos del pueblo educaran a los hijos del campesino y del obrero.

Pedro Hernández, integrante de la dirigencia nacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, recordó la lucha que por años han impulsado los maestros para alcanzar una transformación educativa, y que entre otros saldos, dijo, dejó profesores reprimidos y encarcelados injustamente, además de pérdidas de vidas. Llamó a mantener el diálogo y reconocer los proyectos alter­nativos que se han construido desde las escuelas, que es desde donde se genera la verdadera transformación de la educación.

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Laura Poy Solano

Columnista y Analista Política, diario la Jornada

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