Coné y la infancia en pobreza: el niño “huacho” y desnutrido

Por:  Paulina Sepúlveda

Incorporado en 1967, como sobrino de Condorito, proviene del campo, al igual que su tío. Es huérfano, pero se desconocen mayores detalles sobre su vida anterior. Su abultado vientre, sería una señal de desnutrición.


Un retrato de la sociedad chilena y una muestra de una infancia en pobreza. Esa es la imagen que retrata el sobrino de Condorito, Coné. El niño “huacho” y desnutrido.

Las aventuras de ambos, no sólo son un patrimonio cultural, también representan documentos históricos, detalla el historiador y académico UC, Jorge Rojas Flores en su estudio Representaciones de la infancia en el espacio de las historietas, 1900-1980.

“Últimamente las historietas han comenzado a ser consideradas documentos históricos privilegiados para mostrar la forma en que circulan ideas, prejuicios y creencias en la población que accede a ellas“, señala Rojas en su publicación del año 2012.

Esas publicaciones, añade Rojas, en su época de mayor circulación, estaban enfocadas a públicos masivos, y por su intermedio es posible identificar contenidos conscientes (en el caso de los cómics políticos y de inspiración moral) y otros que circulaban de un modo menos intencionado. “La peculiaridad del cómic es su lenguaje, que integra imagen y texto, lo que requiere poner atención a ambas dimensiones”, detalla.

el niño "huacho" y desnutrido

La presencia infantil en las historietas ha cumplido distintos objetivos, dice Rojas. A veces, es un modo alegórico de mostrar problemáticas del mundo adulto, y en otras ocasiones, “una forma de representar lo que son o debieran ser los niños“.

¿Qué nos mostraba Coné? El académico UC indica en su investigación, que Coné fue incorporado en 1967 a la serie “Condorito”, como su sobrino. “El personaje proviene del campo, al igual que su tío, y ha quedado huérfano”, indica.

“Sin mayores detalles sobre su vida anterior, siempre es representado con rasgos pícaros. Los fines morales de la trama están ausentes y en ocasiones Coné llega a colaborar en asaltos (uno de los oficios de Condorito al comienzo de la serie), aunque también asiste a la escuela. A consecuencia de alguna de sus travesuras, a veces su tío lo castiga con severidad, con golpes en el trasero que generan un sonoro llanto”, señala el trabajo.

También su apariencia da claves sobre su realidad. “Físicamente Coné tiene vientre abultado (algunos han sugerido una alusión a la desnutrición) y viste pantalones cortos y ropa estrecha que le deja visible el ombligo, rasgos que le dan un aspecto característico”, dice Rojas. Poco después se le agregó una amiga de aventuras, Yuyito.

Si su aparición fue en la década de los 60, que aluda a pobreza no es casual. Datos del Instituto Nacional de Estadística, muestran que en 1960, el 34,3% de las viviendas del país eran consideradas irregulares, es decir, estaban por debajo de las normas mínimas de habitabilidad, lo que corresponde a conventillos o las denominadas poblaciones “callampas”.

Catalina Littin, directora ejecutiva de la Fundación Superación de la Pobreza – SERVICIO PAÍS, indica que en su estudio “200 años de la pobreza en la prensa”, realizado para la Alianza Comunicación & Pobreza, pudieron documentar que Chile en los sesenta tenía características muy nítidas y distintas del Chile actual. El campo chileno estaba sufriendo un proceso de reforma agraria que dio origen a grandes cambios posteriores, indica, pero hasta ahí las zonas rurales eran muy pobres y persistía el sistema de la hacienda. En la ciudad por otra parte, también la realidad era de mucha precariedad.

“En los 60′ Coné llega a la casa de su tío, a una casa básica, de material ligero y es por primera vez escolarizado, esta realidad representada en ese personaje, es lo que constituye un cambio muy importante en el país. Las políticas educativas de la época comienzan a expandir de manera relevante el acceso a la educación y comienza a gestarse un ciclo virtuoso de políticas sostenidas, que permiten a niños y niñas en situación de pobreza alfabetizarse y también comenzar a nutrirse de mejor manera, en un país en el que la desnutrición infantil era una dramática realidad”, señala Littin.

Entre los años 1950 y 1970, en Chile surgieron las poblaciones “callampas”, como una manifestación del derecho de necesidad de miles de personas sin hogar. “Este fenómeno social es el germen de las posteriores tomas de sitio, donde los requisitos para participar eran ‘ser pobre, tener chiquillos, tres palos y una bandera’”, dice Alejandra Mancilla, profesora asociada en el Departamento de Filosofía, Facultad de Humanidades, Universidad de Oslo, en su trabajo “Las poblaciones callampa como expresión del derecho de necesidad”.

La alusión a un estado de desnutrición, por su abdomen, también es un rasgo del pequeño Coné. Y la principal causa de la desnutrición es la pobreza. Niños con algún grado de desnutrición era una realidad que afectaba a un 37% de los menores de seis años en 1960, según datos del Ministerio de Salud.

En específico, el abdomen abultado, es un síntoma de una enfermedad llamada kwashiorkor, que aparece en niños que ingieren una dieta carente de proteínas y vitaminas. En ellos, ese vientre abombado es una evidencia de la debilidad de su musculatura, la presencia de un hígado inflamado y el exceso de agua corporal ocasionado por la falta de proteínas.

Fuente: https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/cone-el-nino-huacho-y-desnutrido/770355/

 

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Paulina Sepúlveda

Paulina Sepúlveda

Periodista

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