Huachicol educativo

Por: Fabiola Guarneros.

 

La merma en la calidad de la educación pública no es un asunto nuevo. El abandono de los planteles educativos y de las Normales ha sido evidente por años. La venta de plazas, el cobro por interinatos o permutas, el acoso laboral y los abusos sindicales han sido prácticas denunciadas hasta el cansancio. Pero en los sótanos del sistema educativo hay más podredumbre.

“No imaginamos encontrar la educación pública en un estado realmente de emergencia”, declaró el secretario Esteban Moctezuma durante su comparecencia en la Cámara de Diputados, el pasado 3 de octubre.

¿Qué han encontrado? Corrupción. Que hubo transferencias de recursos de la pasada administración federal a gobiernos estatales para mantener privilegios de líderes sindicales y pagar plazas que se otorgaron de manera directa y al margen de la ley.

En Michoacán, por ejemplo, encontraron 3 mil 800 plazas de honorarios que pagaba el gobierno federal. La Secretaría de Educación Pública transfería recursos al gobierno estatal para que contratara a los normalistas fuera de cualquier tipo de evaluación de ingreso, de lo que establecía la ley.

“Esto lo vimos desde diciembre del año pasado, lo tuvimos que resolver porque nos decía el estado de Michoacán que le faltaban cuatro mil millones de pesos de presupuesto, cuando en realidad todo estaba ya entregado, y lo que se descubrió es que ese dinero se daba de una manera alterna”, les dijo el secretario de Educación a los diputados.

A esas transferencias soterradas, que no sólo ocurrían con Michoacán, Esteban Moctezuma les ha llamado “el huachicol educativo”, porque por los sótanos de la administración federal y estatal corrían tuberías de simulación y se ordeñaban recursos públicos.

En el Presupuesto de Egresos 2017 ubicaron una partida por dos mil millones de pesos que, según el secretario Moctezuma, se desviaron para propaganda, medios de comunicación y publicidad.

Y estos hallazgos son sólo la punta del iceberg porque habrá que revisar las tuberías que corren por los sótanos de los gobiernos locales y las secciones sindicales para ver de qué tamaño es el boquete y la magnitud de la ordeña de los recursos públicos.

Hay carencias en infraestructura y materiales didácticos, limitaciones pedagógicas, programas y técnicas de estudio anquilosadas tanto para la formación de los docentes como de los alumnos, recortes presupuestales, abandono de escuelas multigrado o que están en zonas rurales e indígenas, y, ¿qué hay de la calidad educativa y el entorno social en los bachilleres, Conalep y CETIS?

Claro que la educación en México está en un estado de emergencia y todos estos síntomas los viven los profesores, los maestros de grupo (no los líderes de la CNTE) que han sido estigmatizados, tratados de manera injusta por autoridades educativas, líderes sindicales y padres de familia.

Durante toda esta discusión de la Reforma Educativa —que incluye el periodo de Enrique Peña Nieto— se sembró el descontento y el desánimo entre muy buena parte del magisterio.

“Esto no es una opinión. Es un hecho registrado en las palabras del entonces secretario de Educación, Emilio Chuayffet, que en el año 2013 dijo que el principal hallazgo que dio la consulta educativa nacional que condujo, fue que las maestras y los maestros estaban enojados, sentidos y deprimidos, por el maltrato recibido por parte de la sociedad mexicana”, precisó Esteban Moctezuma desde la tribuna del Palacio Legislativo de San Lázaro, donde escuchó los reclamos de los legisladores de la oposición por haber cedido a los chantajes de la CNTE en el diseño de la leyes secundarias.

En el diagnóstico de estado de emergencia encontraron, también, un sistema educativo fragmentado, donde cada nivel velaba por sí mismo, “por ejemplo, la educación superior no tiene nada que ver con media superior y la media con la básica (…) Sí, se quejan en educación superior, que los jóvenes llegan sin saber matemáticas, pero no aportan nada para que no lleguen así”, les dijo el secretario a los legisladores con dedicatoria para las universidades.

El próximo año, en febrero, conoceremos la propuesta del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para ese nivel escolar, pues presentarán La Ley de Educación Superior.

El diagnóstico ya está, el nuevo modelo educativo y su marco legal fueron aprobados, pero los alumnos de este país los están esperando. Es hora de actuar, ya no hay pretextos.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/fabiola-guarneros-saavedra/huachicol-educativo/1340245

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Fabiola Guarneros

Fabiola Guarneros

Periodista. Subdirectora editorial en Excélsior.

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