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De Armas: “El sistema educativo uruguayo opera como un filtro para su población”

Autoridades, técnicos y docentes discutieron sobre la repetición y su peso en las trayectorias educativas.

América del Sur/Uruguay/ladiaria.uy.educacion

La divulgación de los resultados de las pruebas PISA, el martes, remarcaron algo que desde hace un tiempo el sistema educativo uruguayo tiene en discusión: con 31,5% Uruguay es el cuarto entre los 79 países que participan en las pruebas, con más experiencias de repetición a los 15 años, detrás de Marruecos, Colombia y Luxemburgo. El tema estuvo en discusión en coloquios y seminarios, y técnicos de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) produjeron este año un análisis de los reglamentos de evaluación y pasaje de grado de educación media y propusieron, en un documento aprobado por el Consejo Directivo Central (Codicen), algunos cambios, en particular eliminar la repetición automática (que se da cuando el estudiante tiene la mitad o más de las asignaturas bajas) y dejar en manos del colectivo docente la decisión de que el estudiante promueva o no. Con el objetivo de discutir el tema entre docentes de distintos subsistemas, este miércoles la Dirección Sectorial de Planificación Educativa de ANEP organizó un conversatorio sobre la repetición y su impacto en las trayectorias educativas.

Según había afirmado a la diaria Antonio Romano, director de Planificación Educativa de la ANEP, el objetivo de aquí al final del período es que el Codicen pueda “aprobar alguna resolución que encomiende a los consejos que efectivamente aborden este tema y encuentren algunas alternativas a la repetición”, pero ayer las autoridades no se refirieron a transformaciones concretas antes del cambio de gobierno. Wilson Netto, presidente del Codicen, opinó que hoy la repetición “la cargamos sobre el estudiante, sobre su incapacidad para poder adaptarse a una estructura”, y que es necesario preguntarse si en sí misma “nos direcciona hacia el bienestar de nuestros estudiantes o simplemente actúa como controlador, como una válvula que filtra según criterios validados desde lo académico para que las situaciones de desigualdad y de diferencia clara de oportunidades sigan presentes en el seno de nuestra sociedad”.

Netto aseguró que “una cosa es la inclusión y otra cosa es la equidad”, y que “lograr tener una distribución del conocimiento para todos” es un desafío con varios componentes, entre ellos el pedagógico: “Cómo organizamos el conocimiento, las aulas y los sistemas de evaluación para permitir trayectos con otros tiempos, con más singularidad en la atención y con más respeto por el proceso de oportunidad de la trayectoria educativa de nuestros jóvenes”. “La equidad es un tema más ideológico que político. No tengo duda de que la repetición es un tema político, no es académico; la excusa que me pongo, por mi manto ideológico, lo lleva a una discusión académica. Pero la equidad es ideológica, y dependerán de los caminos que tomemos –en cuanto a concepciones, sensibilidades, profesionalismo– tanto nosotros y quienes nos sucederán y ustedes, como representantes del colectivo docente nacional, las posibilidades que estaremos generando para el total de la población”, concluyó el jerarca, que se dirigía a las decenas de docentes presentes en la sala del Codicen.

Motivos endógenos

Gustavo de Armas, sociólogo especializado en educación y asesor de la oficina de la Organización de las Naciones Unidas en Uruguay, comenzó su presentación en el conversatorio con una provocadora gráfica en la que se cruzaban los datos de los resultados de los países de América Latina en las pruebas PISA 2018 (un promedio de los resultados en lectura, matemática y ciencia), con las tasas de egreso de educación media superior en 2017 y la proyección de cada país a 2025. Si bien Uruguay aparecía como uno de los países con mejor promedio en las pruebas (424 puntos), después de Chile, es el país con menor egreso de educación media superior (con una tasa de 38% en 2017 y de 47% en la proyección a 2025). Comparó la situación con la de Perú, que logra 402 puntos en promedio en las pruebas, pero tiene un egreso de 90%, o con la de Chile, que tiene un puntaje similar al de Uruguay pero duplica su tasa de egreso.

Recordó que en las pruebas que se han aplicado en sexto año de escuela, las Serce y Terce de la UNESCO, los estudiantes uruguayos se ubican entre los promedios más altos de la región, lo que se mantiene a los 15 años, cuando evalúa PISA. “El sistema educativo uruguayo opera como un filtro para su población, para los estudiantes”, dijo, y aclaró que se refiere tanto al sistema público como al privado. “Si tenemos en Uruguay jóvenes que en promedio están al tope de la región en las pruebas de la UNESCO y en las PISA, ¿cómo tenemos sólo 40% de terminación de educación media superior?”, se preguntó.

Aunque aseguró que los motivos seguramente sean multicausales, presentó varias posibles razones que luego descartó una a una: el embarazo adolescente, la pobreza y el mercado laboral, que lleve a los estudiantes a abandonar sus estudios. “Si estas causas explican el abandono, deberían operar igual o más fuertemente en otros países que, sin embargo, tienen tasas de egreso de la enseñanza media más altos”, aseguró, tras enumerar que el desempleo juvenil en Uruguay es de los más altos en América Latina, y que la pobreza y las tasas de embarazo adolescente son las más bajas de la región. Tras descartar estos factores exógenos a la educación, su conclusión apunta a que el bajo egreso responde a motivos propios del sistema educativo uruguayo. “Si las causas son fundamentalmente endógenas al sistema educativo, la buena noticia es que tenemos más chances de modificarlas”, aseguró.

Señaló que así como en primaria, en secundaria “ha caído la repetición, y los resultados medidos en pruebas estandarizadas no han caído”, lo que a su entender responde “al argumento de que reducir, restringir y eliminar la repetición va a producir una caída en los resultados, en los logros, en los aprendizajes”. “Tanto la evidencia empírica comparada como la experiencia del país en los últimos años demuestran que esa hipótesis no tiene evidencia que la sustente”, afirmó. En ese sentido, saludó la “valentía” de plantear esta discusión, “porque seguramente es pelearse con una de las barreras culturales más duras y más resistentes que hay en la sociedad uruguaya”. “Porque en el ADN del sistema educativo está la idea de que es un sistema selectivo, clasificador y que termina segregando alumnos. Eso podía ser entendible hace 100 años, pero no es admisible hoy en Uruguay”, concluyó.

Hacer “carne” en los docentes

El conversatorio también incluyó una mesa con docentes de UTU, secundaria y primaria que actualmente ocupan cargos de inspección. La maestra Selva Pérez contó cómo al llegar a octubre ya sentía “nudos en la panza” al empezar a pensar si alguno de sus alumnos iría a repetir. “Si me equivoco le estoy haciendo perder el tiempo. Y no es sólo tiempo cronológico, porque repetir es algo que deja huellas”, rememoró. Pidió a los docentes “reconocer temas que hemos naturalizado y que son pasibles de revisar”, algo para lo que “tenemos que tener la valentía de revisarnos entre nosotros”. También planteó como desafío el diálogo con las familias, “porque está instalado en la sociedad que repetir es algo que hace bien”, y recordó los avances que supone la normativa aprobada en 2017, que propone alternativas a la repetición.

Andrea Cabot, profesora de UTU, vinculó la discusión sobre la repetición a la de la evaluación, y planteó que es necesario preguntarse nuevamente cuáles son las funciones de la evaluación, sobre qué aspectos evaluamos y qué consecuencias tiene asociar la evaluación con la calificación. Además, mencionó que las evaluaciones “están centradas fundamentalmente en contenidos”, y se preguntó si aquel estudiante que no aprendió “va a aprender por el solo hecho de volver a hacer lo mismo”.

El profesor e inspector general del Consejo de Educación Secundaria, Ariel Fripp, propuso “trascender la discusión ‘repetición sí o no’” y pasar a preguntarse “qué hacer si manejamos la hipótesis de eliminar la repetición”. Haciendo referencia al documento aprobado por el Codicen, que propone que sea el colectivo docente en su conjunto el que defina la promoción o repetición del estudiante, opinó que “transferir la responsabilidad a los docentes parece una decisión facilista”. También cuestionó la premisa de que si el estudiante continúa en el sistema educativo puede continuar aprendiendo, señalando que “se debe garantizar que siga aprendiendo”, y se preguntó “cuáles son los instrumentos pedagógicos con los que contamos para garantizar ese aprendizaje”. Fripp también pidió “dejar algunas ingenuidades por el camino” y, si bien reconoció que los reglamentos de evaluación necesitan una revisión, señaló que es necesario “generar insumos con los colectivos docentes para que los documentos tengan carne, o comenzar con la carne y después hacer los documentos”.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2019/12/de-armas-el-sistema-educativo-uruguayo-opera-como-un-filtro-para-su-poblacion/

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