Ser como los animales

Por: Franklin González

Comienza el año 2020, tercera década del siglo XXI, con grandes expectativas y muchas interrogantes para los habitantes del planeta Tierra.

Ya la actual administración estadounidense habló, sacó sus garras y el “aislacionismo” lo dejó a un lado y comenzó el mismo 3 de enero acudiendo al expediente de la muerte y así asesinó con la tecnología de los drones, al General iraní Qasem Soleimani, líder de la Guardia Republicana y figura clave de la política militar de la región, especialmente en la lucha contra el monstruo creado por los mismos Estados Unidos, el Estado Islámico.

A propósito de ciertos comportamientos de los seres humanos, se nos ocurrió reflexionar sobre la relación de ellos con la que desarrollan algunos animales.

Aquí comparto con los lectores esas reflexiones.

El filósofo griego Aristóteles, en sus escritos sobre política, calificaría al hombre como un ζῷον πoλιτικόν (zôion politikón), siendo que ζῷον significa ‘animal’, y πoλιτικόν se traduce como político. En otras palabras, como un “animal político”.

¿Qué significa que el hombre es un animal político?

Lo primero: el hombre es también un animal.

Segundo: Al poseer el componente de la dimensión social y política tiene el don de crear sociedades y organizar la vida en ciudades.

Tercero, el hombre no puede vivir aislado y sin contacto social, por tanto, es un ser social por naturaleza. El hombre vive en comunidades, por ejemplo, la familia, se asocia con otros individuos o grupos de individuos, por ejemplo, clanes, en función de objetivos comunes: la supervivencia, la protección, el alimento, la procreación.

Cuarto, el hombre habla y por ello se puede comunicar con sus iguales. Para que esto sea posible, necesita de los otros para expresar sus sentimientos, emociones y pensamientos.

Quinto, hay hombres que en tanto fuera de la polis, son considerados superiores, por ejemplo, un dios, un héroe, o inferiores, por ejemplo, una bestia.

Sexto. El hombre, además, es un ser racional, con la capacidad para pensar, reflexionar, discernir, ser consciente de su existencia y de la de sus pares, y como tal, puede distinguir entre lo bueno de lo malo, lo virtuoso de lo inmoral, lo positivo de lo negativo. Se supone que, en este sentido, el hombre  busca lo justo, lo virtuoso, lo bueno, en función de eso que se llama la felicidad.

Dicho lo anterior, acotamos que Aristóteles, como buen discípulo de Platón, era partidario del gobierno de los “mejores” y que los otros debían someterse a su dominio. Por ello defendía la existencia del amo y el esclavo, del superior y del inferior.

Comportamientos de animales

Aquí acudiremos al auxilio de los “que saben de eso” (según decía mi madre) o los entendidos en la materia.

  1. Los gansos

Los gansos son animales que saben orientarse y en su trajinar lo hacen en banda formando una “V” perfecta en el cielo. Se sostienen que pueden vivir entre 17 y 20 años.

Practican la división social del trabajo, porque en su viaje grazna para estimular a sus compañeros cansados y los que se encuentran en la retaguardia reemplazan a la delantera de la formación cuando esta se ve extenuada.

El ganso practica a su manera la solidaridad. En caso de que alguna devenga enferma, o se encuentre demasiado exhausta durante el trayecto migratorio, es frecuente que abandone la formación; también que algunos de sus compañeros salgan a socorrerla, e incluso permanezcan con ella hasta que se mejore.

El ganso también tiene claro el valor de la soberanía, por cuanto cada banda defiende sus espacios y no permiten que gansos de otras bandas los invada.

  1. El erizo y la zorra

Se dice que el erizo es un mamífero insectívoro que mide aproximadamente 15 centímetros y pesa hasta 400 gramos. Tienen el lomo cubierto de púas y el resto cubierto de pelo marrón o blanco. Son solitarios y territoriales. Suelen llevar a cabo un comportamiento característico llamado “ungimiento” que consiste en llenar objetos de saliva para marcarlos. Su gestación dura unos 35 días y paren de 2 a 5 crías, que se destetan a las 6 semanas. Tienen un promedio de vida de entre 8 años.

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer, inspirado en una fábula de Esopo, hablará del dilema del erizo en estos términos:

“En un día muy helado, un grupo de erizos que se encuentran cerca sienten simultáneamente la necesidad de juntarse para darse calor y no morir congelados.

Cuando se aproximan mucho, sienten el dolor que les causan las púas de los otros erizos, lo que les impulsa a alejarse de nuevo.

Sin embargo, como el hecho de alejarse va acompañado de un frío insoportable, se ven en el dilema de elegir: herirse con la cercanía de los otros o morir. Por ello, van cambiando la distancia que les separa hasta que encuentran una óptima, en la que no se hacen demasiado daño ni mueren de frío”.

Ese dilema es quizás la forma más sencilla de explicar las contrariedades que conllevan las relaciones interpersonales, incluso Sigmund Freud lo utilizaría para explicar el modo en que las personas nos relacionamos afectivamente unos con otros.

Los zorros se caracterizan por ser los animales más pequeños de la familia canina, son ciegos y sordos al nacer, por lo que para protegerse y sobrevivir, son custodiados por su madre durante el primer mes de nacidos. No se comunican ladrando como lo hacen otros caninos, por el contrario, se basan exclusivamente en la comunicación no verbal. Esto incluye características singulares en la postura del cuerpo, el movimiento de sus colas, y sus expresiones faciales.

Algunas de sus comunicaciones verbales incluyen gritos, y los mismos suenan como gritos de los humanos.

Entre las características de estos animales se encuentra su poderoso sentido del olfato, incluso pueden encontrar comida debajo de la tierra, y es así como en invierno encuentran las fuentes de alimentos.

El zorro mata a otros animales para sobrevivir, también se dice que matan por emoción, pues se sabe que matan más de lo que necesitan para alimentarse, y cuando esto pasa, entierran sus alimentos para consumirlos cuando tengan hambre.

Se afirma que los zorros son unos de los animales más inteligentes del mundo por las características que poseen. Y sus años de vida podría ser de 14 años en estado de cautiverio, pero en estado salvaje difícilmente lleguen a los 6 años.

Mientras los erizos simplifican la complejidad del mundo y reúnen su diversidad en una única idea, los zorros son incapaces de reducir el mundo a una sola idea y están constantemente moviéndose entre una inmensa variedad de ideas y de experiencias.

En este último sentido, el escritor nacido en Letonia y uno de los teóricos liberales más conspicuos, Isaiah Berlin, escribió un ensayo titulado El erizo y la zorra y a partir de un verso entre los fragmentos del poeta griego Arquíloco que dice: “La zorra sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una importante”, el autor analiza al hombre y la sociedad y la relación entre ambos.

Colocará ejemplos de pensadores que podrían ubicarse en uno u otro animal. Así entre los erizos se encontrarían: Platón, Lucrecio, Dante, Pascal, Hegel, Dostoievski, Nietzsche, Ibsen y Proust; mientras que las zorras estarían representados por Herodoto, Aristóteles, Erasmo de Rótterdam, Shakespeare, Montaigne, Molière, Goethe, Pushkin, Balzac o Joyce.

Entre ambos destaca la postura de escritor ruso León Tolstoi y sostiene que es inclasificable en ninguna de las dos categorías porque tiene el talento de un zorro y las creencias de un erizo, era un zorro por naturaleza y un erizo por convicción. Bajo esta premisa hace un análisis de su novela Guerra y paz.

Allí quiso adoptar la postura del erizo y englobar su percepción de los hechos y sus ideas sobre el comportamiento del individuo en un único sistema ordenado de elementos interdependientes con un fin común. Sin embargo, su naturaleza de zorra no le permitió sino escribir con extrema agudeza acerca de sus personajes y los acontecimientos de los que fue testigo como individualidades inconexas, dirigidos por diferentes razones, causas e intereses y partes de un todo caótico y divergente (Dixit Berlin).

  1. La Lombriz

Se sostiene que la lombriz es un invertebrado que carece de huesos, pulmones, patas, ojos, dientes y oídos, pero que posee 5 pares de corazones o arcos aórticos que bombean la sangre alrededor del cuerpo.

También se afirma que, aunque es cierto que el aspecto de las lombrices resulta algo desagradable, su rol en los ecosistemas es muchas veces de vital importancia: contribuyen a la formación del suelo mejorando sus propiedades, promueven la actividad microbiana, son la base de la alimentación de algunas aves y mamíferos, etc.

Otras curiosidades sobre las lombrices de tierra son las siguientes: son hermafroditas, respiran a través de la piel, pueden consumir cada día más de la mitad del peso de su cuerpo, son capaces de enterrar objetos de gran tamaño y aunque no tienen ojos, pueden percibir la luz para evitarla.

¿Qué debe imitar el ser humano?

De los gansos:

Qué buen sería que el hombre y la mujer practicaran la división social del trabajo y entendieran que en el conjunto y en el apoyo de varios la cosa sale mejor.

Qué buen sería que la solidaridad entre los pueblos y los individuos imperara por encima de la mezquindad y el yoismo ensimismado.

Qué bueno sería que el valor de defender la soberanía, esto es, la patria donde se nace, se practicara y se arraigara en el imaginario colectivo de la comunidad internacional, que las guerras, las invasiones e intervenciones militares y encubiertas, solo traen muertes y huellas imborrables, y que, por tanto, deberían desterrarse definitivamente de la tierra.

De los erizos

En un grupo social siempre hay roces, problemas, altercados y situaciones que sacan a cualquiera de sus casillas. De una u otra manera, siempre nos exponemos a las espinas de los demás; así como ellos a las nuestras. Y cada una de estas espinas se refleja en el manejo de nuestras emociones (celos, dudas, frustraciones, berrinches, ataques de cólera, tristeza, etc.) y deben saber manejarse

Por tanto, el ser humano debería internalizarse que no puede abandonar el mundo, a las personas, ni ser inconsciente de su entorno. No rehuir ante la adversidad, sino enfrentar tan situación, esto es, la realidad.

El dilema del erizo no es algo que se deba temer o evitar. Es algo a tener en cuenta en todo momento. Aislarse no tiene sentido para sí mismo. Incluso; quien no siente las espinas de los seres queridos, no sabrá nunca diferenciarlas de aquellas que realmente son clavadas con la intención de hacer daño. La fricción social es vital para nuestra supervivencia.

Es natural darnos cuenta de que, como seres humanos, tenemos necesidades afectivas; pero, llegar a creer que podemos vivir sin ser lastimados, es ser iluso. Después de todo, aunque los erizos se lastimen, no se queja. Más bien soportan el dolor con tal de estar juntos.

Tener convicciones bien arraigadas, posturas claras y entender que formamos parte de la polis y por tanto nuestras opiniones valen y debemos hacerlas valer.

De la zorra.

Su astucia, sus habilidades y su inteligencia.

De la lombriz

Tener infinidades de corazones. Abiertos y siempre pensando en el otro. Practicar en este sentido la otredad, sobre todo en una sociedad en la que los criterios que imperan son el éxito, el placer, el consumismo; en fin, el individualismo puro y duro.

No darle curso a la “cultura del descarte” (dixit papa Francisco), esa acción de apartar a los más débiles necesitados de atención y cuidados, o simplemente los que estorban en un determinado momento las aspiraciones de alguien.

Conclusión

El filósofo alemán, practicante del nihilismo, Federico Nietzsche, en Así hablaba Zaratustra, comenta: “Más peligro he encontrado entre los hombres que entre los animales”.

Eduardo Galeano, siempre realista, dirá en Los caminos del viento: “Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados”.

Y el cantante brasileño, Roberto Carlos, tiene una canción titulada El progreso que, bajo el optimismo; en una de sus estrofas dice: “yo quisiera ser civilizado como los animales”.

Finalmente, más que Ser humano pareciera que hace falta Sé humano.

Que así sea.

*Sociólogo, Profesor Titular, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Profesor Postgrado en la UCV,  la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, en el Instituto de Altos Estudios “Pedro Gual” del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Fue Decano de Postgrado de la Unerg y embajador en Polonia, Uruguay y Grecia.

Fuente: El autor escribe en el Portal OVE

 

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Franklin González

Franklin González

Doctor en Ciencias Sociales, UCV. Sociólogo, Profesor Titular, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Profesor de Postgrado en la UCV, la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y en el Instituto de Altos Estudios "Pedro Gual" del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Fue embajador en Polonia, Uruguay y Grecia.

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