Acabar con la resistencia a las vacunas, clave para erradicar la polio

Africa/OnuNoticias

Desde 1988, los casos de poliomielitis han descendido de los 350.000 a apenas algo más de un centenar. Sin embargo, el virus no está derrotado, continúa siendo endémico en Pakistán y Afganistán, en parte por las reticencias a la vacunación. Pero mientras un solo niño permanezca infectado, los niños en todos los países corren el riesgo de contraer la polio. Las Naciones Unidas perseveran en su erradicación.

Desde 1988, los casos de poliomielitis han descendido de los 350.000 a apenas algo más de un centenar. Sin embargo, el virus no está derrotado, continúa siendo endémico en Pakistán y Afganistán, en parte por las reticencias a la vacunación. Pero mientras un solo niño permanezca infectado, los niños en todos los países corren el riesgo de contraer la polio. Las Naciones Unidas perseveran en su erradicación.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, visitó este martes un jardín de infancia en la ciudad pakistaní de Lahore, donde administró la vacuna contra la polio a tres niños en un acto simbólico para destacar la perseverancia de la Organización en erradicar esta enfermedad infecciosa causada por un virus que invade el sistema nervioso y puede provocar parálisis en cuestión de horas.

La poliomielitis, que afecta sobre todo a los menores de cinco años, no tiene cura, pero es prevenible. Cuando se administra varias veces, la vacuna puede conferir una protección de por vida.

En 1988, los delegados de 166 Estados en la Asamblea Mundial de la Salud adoptaron una resolución para erradicar la enfermedad. A continuación, comenzó una lucha contra el virus capitaneada por la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Rotaria Internacional, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU. y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y que cuenta con el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Desde 1988, la incidencia de la enfermedad se ha reducido en más de un 99,9%.

Desde entonces, la incidencia de la enfermedad se ha reducido en más de un 99,9%, pasando de los más de 350.000 casos a apenas poco más de un centenar en 2019, mientras el virus ha ido siendo arrinconado poco a poco hasta estar presente de forma endémica en tan solo dos países: Pakistán y Afganistán.

Un solo niño infectado pone en riesgo a todos

Pero mientras un solo niño permanezca infectado, la Organización Mundial de la Salud asegura que los niños en todos los países corren el riesgo de contraer la polio, ya que el virus se transmite de persona a persona, principalmente por vía fecal-oral o, con menos frecuencia, a través de un vehículo común, como el agua o los alimentos contaminados, y se multiplica en el intestino.

Por ese potencial riesgo, en enero de este año, esta Organización de las Naciones Unidas mantuvo la poliomielitis como emergencia de salud pública de preocupación internacional, el mismo nivel de alerta que mantiene también sobre el recién aparecido coronavirus COVID19.

De hecho, el año pasado se dieron brotes esporádicos de polio en otros países y los expertos señalaron que los avances logrados se estaban revirtiendo, con el riesgo de una transmisión transfronteriza en su punto más alto desde el 2014, cuando se declaró la emergencia.

Por tanto, acabar con esta dolencia está al alcance de la mano, pero el reto continua, especialmente en los dos mencionados países.

António Guterres se encuentra de visita oficial en el país asiático, al que mostrado su apoyo durante la campaña de vacunación que inmunizará a 39 millones de niños.

Los expertos señalaron que los avances logrados se estaban revirtiendo.

“La poliomielitis es una de las pocas enfermedades que podemos erradicar en el mundo en los próximos años. Esta es una prioridad de las Naciones Unidas y estoy extremadamente feliz de ver que es una prioridad clara para el Gobierno de Pakistán”.

Pero los obstáculos persisten, el año pasado, Pakistán se enfrentó a un resurgimiento de la poliomielitis más allá de los reductos tradicionales del virus y los casos aumentaron de 12 en 2018 a 144 a fines de 2019. Hasta el momento, hay 17 casos en 2020.

Noticias ONU/May Yaacoub
El Secretario General, António Guterres, se reúne con niños, funcionarios del Gobierno y trabajadores sanitarios durante su visita a Pakistán.

Suspicacia hacia la vacuna

Uno de los obstáculos es superar las reticencias sobre la vacuna, como la que mostraba Molvi Hameedullah Hameedi, un destacado erudito religioso en una zona rural montañosa del distrito de Killa Abdullah en la provincia de Baluchistán, que luchaba contra la vacunación contra la polio hasta que recibió un texto religioso en el que se animaba al uso de la vacuna.

“Recibí un libro de una persona de apoyo religioso que trabajaba para la vacunación contra la polio en mi área. Definitivamente fue un punto de inflexión para mí. Se incluían docenas de obligaciones a la vacunación de muy apreciadas escuelas coránicas y maestros religiosos. Inicialmente me mantuve escéptico, así que llamé por teléfono a las escuelas que las habían escrito. Para mi sorpresa, todas las fatuas habían sido genuinamente emitidas por estas escuelas, y también me instaron a apoyar la vacunación (…) Todas mis dudas desaparecieron”, cuenta a UNICEF.

Actualmente hay en Pakistán 265.000 trabajadores en la primera línea de frente de la lucha contra la polio, que van de puerta en puerta durante las campañas de vacunación para asegurarse de que la mayor cantidad posible de niños estén vacunados contra la poliomielitis.

Heroínas de la lucha contra la polio

Casi el 62% de estos trabajadores son mujeres. Las mujeres son clave para ayudar al programa a reunir a miembros de la comunidad, padres y cuidadores en apoyo de la erradicación de la poliomielitis.

Pero también ellas tienen que hacer frente al escepticismo, como cuenta Farzana Shakeel, de 42 años, uno de los muchos vacunadores en Pakistán que han dedicado sus vidas a salvar las de otros más jóvenes, a pesar de los desafíos.

Madre de tres hijos, Farzana cuenta anécdotas de cómo le gritaban o arrojaban piedras en comunidades donde la gente no estaba dispuesta a dejar que inmunizaran a sus hijos. Algunas familias le cerraban las puertas en la cara, algunas mujeres le dedicaban improperios y algunos hombres, e incluso niños, la amenazaban.

“Esta es mi propia gente, por lo que este tipo de experiencias solo me hizo simplemente más fuerte”, afirma con una risa alegre, que no se ve pero se escucha través del velo que cubre su rostro en un testimonio también ofrecido por UNICEF.

Contra todo ese escepticismo, Guterres hizo un llamado a todos los líderes, religiosos y comunitarios, “para que apoyen completamente al Gobierno de Pakistán y otros Gobiernos de todo el mundo en asegurarnos que podamos erradicar completamente la poliomielitis”.

El titular de la ONU también expresó su profunda solidaridad a todos esos trabajadores sanitarios que afrontan el reto y con los que se reunió en Lahore.

Fuente: https://news.un.org/es/story/2020/02/1469781

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