Opinión: ¿Funciona multar a los padres que llegan tarde?

Por: Sofía García-Bullé

Para las instituciones educativas, este no solo es un problema de seguridad, también es uno de recursos.

En México, la conversación nacional relacionada con eventos recientes de indescriptible tragedia, ha entrado a temas que muchos padres de familia considerarían extremos, como tomar medidas de sanción y reporte formal contra todos aquellos padres que fallen en cumplir los horarios de salida escolar y lleguen tarde a recoger a sus hijos.

Esto es, sin duda, un intento para mejorar las condiciones de seguridad para los niños y estudiantes jóvenes en las escuelas pero, ¿son efectivas estas medidas? o ¿es una medida reaccionaria que ataca un síntoma pero falla en considerar el problema completo? Es cierto que mucho del revuelo consecuente de estas propuestas proviene de que, en México, nunca se han implementado medidas similares a nivel nacional, sin embargo, en países como Estados Unidos, Inglaterra y Australia ya se han puesto en marcha protocolos punitivos para tratar de reducir la impuntualidad en el horario de salida de los colegios.

Antes de considerar este tipo de opciones para el sistema educativo mexicano, sería importante revisar cómo han funcionado en los países que ya las han aplicado.

Australia: Si llegas tarde hay multa (o reporte)

Una de las “soluciones” más populares para reducir los tiempos de llegada de los padres que recogen a sus hijos en la escuela es la de establecer un sistema de multas o reportes a la organización de servicios familiares correspondientes.

Una escuela independiente en Australia llamada Colegio Al Siraat, comenzó a multar con 10 dólares por niño por cada 15 minutos extra que este se quedara en la escuela una vez terminada la jornada escolar. La directora de operaciones de la escuela, Leah Hamel, reporta que la medida ha reducido significativamente la impuntualidad de los padres.

La medida fue puesta en práctica para lidiar con los casos en los que la impuntualidad se había convertido en un patrón, representando un potencial riesgo de seguridad para los niños cuyos padres consistentemente llegaban tarde por un margen más amplio de los 15 minutos.

Este protocolo de seguridad considera también eventualidades, en estos casos, los padres pueden llamar previamente para comunicar una razón legítima por la que llegarían tarde y la escuela no cobrará la cuota por impuntualidad. Esta flexibilidad entre hacer cumplir la responsabilidad de llegar a tiempo y dar espacio para las necesidades de los padres con circunstancias especiales, podría ser en parte el motivo por el cual esta medida ha tenido éxito.

Inglaterra: Cuestión de presupuesto

Es cierto que la primera misión de una escuela es educar, pero esto es imposible si no se cumple primero el objetivo de salvaguardar la integridad física, emocional y psicológica de los alumnos, para que estos puedan tener el desarrollo cognitivo y personal que se supone que sucede en los espacios educativos pero, ¿qué sucede cuando no hay recursos para seguir cumpliendo este propósito cuando suena la campana de salida?

Este problema se presenta en todo el mundo. Denise Gibbs-Naguar, directora de la Escuela Primaria de la Santa Trinidad de la Iglesia en Gravesend, Kent (Inglaterra), puntualizó más certeramente cómo funciona la dinámica desde las escuelas. El factor principal a atender cuando un niño tiene que quedarse tarde porque sus padres no se han presentado, son los recursos, que deberán destinarse a pagar las horas extras de la persona que se quedará a cuidarlo y los que se invertirían en mantener abiertas las instalaciones para el uso de estos estudiantes y sus cuidadores.

“Cuando esto ocurre, a un miembro del personal se le tiene que pagar tiempo extra para supervisar a los niños, la escuela no puede sostener este costo constante sin impactar otras áreas del presupuesto escolar, y por lo tanto, la educación de los niños”, comenta la directora, agregando que además de los costos de mantener un horario extendido también hay consecuencias para los niños, que muestran signos de ansiedad y estrés al no saber dónde están sus padres o por qué se retrasaron.

Tanto la multa como el reporte y la participación de los organismos de servicios familiares, son protocolos que se ponen en práctica después de que el problema, la llegada tarde de los padres a la escuela, ya se presentó. Para entonces solo queda el juego de “repartir” o “deslindar” responsabilidades. Pero también existen medidas preventivas y programas para realizar actividades dentro de la escuela después del horario escolar, el problema: muchos de estos programas son costosos.

México y Estados Unidos: Las escuelas de tiempo completo

Una opción creada para reducir la brecha de la calidad del aprendizaje entre las clases económicas podría ser ahora una de las soluciones de seguridad más óptimas para evitar periodos largos de tiempo entre el horario de salida y la llegada de los padres para encontrar a sus hijos.

Las escuelas de tiempo completo mexicanas surgieron en el 2007; 441 instituciones fueron las primeras participantes del Programa de Escuelas de Tiempo Completo (PETC), que ofrecía turnos de 8 horas expandiendo las actividades escolares de tronco común, incluyendo actividades extracurriculares y alimentación dentro del plantel. Para el 2012, el programa ya contaba con 6 mil escuelas participantes, en 2016 sumaba más de 25 mil, cifra que mantiene hasta el ciclo 2010-2020.

Rigoberto Guevara Vázquez, Secretario General de la Sección 30 del Sindicato Nacional de Trabajadores de Tamaulipas, México, encabeza el esfuerzo por expandir las escuelas de tiempo completo en su región. Guevara considera que la implementación de escuelas de tiempo completo sería una buena solución para diversos frentes. Extender el horario escolar ayudaría a mejorar la calidad del aprendizaje en los alumnos, reduciría los riesgos de seguridad para los padres cuyos horarios no coinciden con los de la escuela tradicional, y promovería una jornada completa de 8 horas para los maestros, facilitando que tuvieran mejores beneficios laborales.

Sin embargo, las escuelas de tiempo completo también están faltas de recursos. A partir del ciclo 2020, en México, estas escuelas tendrán 56% menos de presupuesto para equipamiento.

En Estados Unidos los programas después de clase también están bajo ataque. La administración de Trump ha intentado numerosas veces proponer recortes de presupuesto que afectarían seriamente la capacidad de operación de estos programas. Este año, solo dos meses después de que el congreso aprobara la distribución de 1.2 billones de dólares a los programas educativos fuera del horario escolar, el equipo de Trump volvió a proponer reducirles los fondos.

México toma medidas extremas: Llamar a servicios familiares

Otro de los recursos más populares en las escuelas para evitar las llegadas tarde al término del horario escolar, es visto por muchos padres como una medida algo extrema. Esta medida es llamar a servicios familiares cuando los padres se retrasan.

En México, las políticas de las escuelas son claras, el personal educativo no está legalmente obligado a permanecer en las escuelas después de la hora de salida. Desde el punto de vista de las instituciones educativas y el aparato gubernamental, no estamos hablando de una responsabilidad compartida.

Funcionarios locales y nacionales ya comienzan a tomar fuertes medidas para evitar que los niños cuyos padres se retrasen se queden en la vía pública. Luis Arturo Cornejo Alatorre, Secretario de Educación del Estado de Morelos, informó que en todos los planteles de nivel básico se cumplirán acciones dirigidas a proteger a los estudiantes ante situaciones de inseguridad y violencia. Los hijos cuyos padres lleguen de 20 a 30 minutos tarde serán entregados al DIF (Desarrollo Integral para la Familia del Estado).

El protocolo propuesto por estos funcionarios puede parecer severo y simplista, pero existe una razón por la cual las escuelas no son capaces de extender su horario para empatar con llegadas tarde cuando estas son frecuentes. Las instituciones y autoridades educativas tienen los recursos para implementar medidas con la intención de proteger la seguridad de los niños si los padres llegan tarde a la hora de salida, pero no para la prevención y la elaboración de estrategias que ataquen el problema antes de que se presente.

Si lo que se busca es un esfuerzo conjunto que forme los hilos de una comunidad que asegure la protección y educación continua de los estudiantes, es necesario destinar recursos no solo a las medidas de respuesta sino a las preventivas, a programas que se enfoquen en la seguridad y actividades beneficiosas para los niños, en cerrar un poco más esa brecha de tiempo entre la finalización de la jornada escolar y la hora en que los padres puedan llegar por sus hijos.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/padres-multas-impuntualidad-escuelas

Imagen: digital designer en Pixabay

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Sofía García-Bullé

Sofía García-Bullé

Licenciada en Estudios Humanísticos y Sociales, Humanidades y Redacción. Universidad de Monterrey

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