Colombia: Pandemia o Pandemonium

Pandemia o Pandemonium

Por Carlos Munévar

Decidí ponerme a escribir en medio de esta situación extraña, dicen que hacerlo libera el alma, es más… por ahí leí que era como meterse el dedo en la garganta y vomitar párrafos cuando sentimos la vida nauseabunda.

Empecemos el camino.

La Pandemia de COVID19 sigue su aumento exponencial, al SARS-Cov-2 no le importa si Duque, el gobierno nacional y miles de colombianos sin sentido común lo ignoran, no le importa que aún algunos crean que es una ficción creada por una teoría conspirativa, ni que se diga que es una estrategia mediática de guerra de cuarta generación, si algo es contundente son las cifras, cuando empecé a escribir este texto eran 4.420.743 las personas que habían dado positivo por coronavirus en el mundo de ellas y 301.370 habían muerto, hoy 10 días después son 5.335.868 los contagiados y 342.694 los fallecidos (University, Dashboard by the Center for Systems Science and Engineering (CSSE) at Johns Hopkins)

En Bogotá el patógeno se transporta cómodamente en Transmilenio, en el transporte público, está en la ropa, en las manos y en la saliva de los portadores, no necesita presentarse en televisión todos los días a las 6:00 p.m. ni alardear de sus “logros” y aunque hay unas cifras oficiales, que de seguro son poco confiables dada la limitada capacidad de Colombia de hacer pruebas diagnósticas, lo cierto es que las alertas naranja en distintas localidades del suroccidente de la ciudad de Bogotá, dan cuenta de que el coronavirus campea por el territorio nacional a sus anchas, aprovechando la estrategia de selección natural artificial, llamada eufemísticamente por Iván Duque “aislamiento inteligente” instaurada por el Uribismo y sus aliados financieros.

Según esta estrategia paralelamente se debe “cuidar la vida y la economía al tiempo”, es decir pone en un mismo plano la vida humana y las ganancia de los grandes banqueros y empresarios, los muestra como una especie de benefactores, de “padres protectores generadores de empleo” a los cuales se les debe servir y respetar por el bien de la “patria”, diría la recalcitrante ultraderecha colombiana. De esta manera son varios los elementos que se deben tener en cuenta a la hora de organizar la lucha y la resistencia social frente a un gobierno como el del Centro Democrático que ha mostrado su cara más feroz y corrupta en medio de una pandemia.

En primer lugar la estrategia mediática del gobierno nacional es una burla, Duque organizó todos los días una especie de reallity televisivo a las 6:00 p.m. en donde con invitados V.I.P y cifras en mano hace las veces de un comandante en medio de una batalla contra el enemigo invisible, parece ser que dentro del contrato de 3.500 millones de pesos para posicionar su imagen, una de las recomendaciones fue volverse “omnipresente” en la vida de los colombianos, mientras los canales privados hacen las veces de caja de resonancia o antenas repetidoras difundiendo la perversa idea de “optimismo a la colombiana” en donde se hace creer que en medio de la más cruda miseria, hambruna y falta de acceso a sistemas de salud y educación digna, salta la resiliencia de un pueblo que en medio de su sufrimiento
saca lo mejor de sí, recrean con imágenes de niños frente a computadores destartalados, aplausos a trabajadores de salud, imágenes de una falsa solidaridad etc., todo un monumento a la “lastima y la caridad”.

En segundo lugar aprovechando el confinamiento, se adelanta una
arremetida brutal a nivel laboral, pensional y tributario, las
aberrantes reformas que el gobierno Uribista venía proponiendo
desde el 2019 y que fueron causa del movimiento de protesta social
iniciado el 21 de noviembre del año anterior, son ahora aplicadas
soterradamente aprovechando el estado de emergencia social y la
imposibilidad de la movilización social. Aproximadamente 160
decretos en un mes son testimonio del proceder vil y apátrida de Iván
Duque, beneficiando a los patrocinadores de campaña y patronos. De
estos ni un solo decreto – ni uno solo – beneficia al pueblo colombiano,
no pasan de ser “pañitos” de agua tibia que solo buscan crear una
cortina de humo frente al desastre humanitario de un país humillado, explotado e insultado, en donde la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez se llena la boca llamando “atenidos” a los miles de colombianos
que deambulan hambrientos sin trabajo, sin mercado, desplazados y/o desalojados a punta de bolillo y gases por el ESMAD en medio del confinamiento.

En tercer lugar tendremos que decir que la pandemia confinó a los seres humanos pero no a la corrupción, es escandaloso y repugnante el manejo que Duque le ha dado a los recursos económicos del país, nadie con algo de sentido común podrá olvidar que en el año 2020, en medio de la hambruna,
la peste, la falta de recursos para la salud y la educación, se utilizaron 3500 millones de pesos para posicionar al Presidente en redes sociales, 7.900 millones en tanquetas para el ESMAD, 9.500 millones en munición para el ESMAD y 9.741 millones en camionetas blindadas y hubo una falta de voluntad total para aprobar una renta básica para la población más vulnerable.

Mientras que este pandemónium nacional se desarrolla, los sectores de la salud y la educación permanecen en el olvido, las perversas reformas neoliberales adelantadas durante 30 años modelaron unos sistemas públicos raquíticos, desfinanciados, la tragedia de los hospitales, del personal médico y
sanitario se refleja en las protestas de los funcionarios en las puertas de los hospitales y en el abandono de los pacientes a sus suerte, (Duque olímpicamente frente a las cámaras de televisión, dice que el 80%
de los enfermos están en sus casas). En materia educativa el panorama no es más alentador, mientras algunos miles de niños están en modalidad virtual, otra gran mayoría no tiene acceso a internet y padece la difícil situación económica de sus familias. Así mismo, maestros y maestras asumen la
modalidad de trabajo en casa, ampliando sus horarios laborales y alternándolos con el cuidado de sus hijos y las tareas domésticas, pagando de su bolsillo el internet y la energía eléctrica.

Es así como esta Pandemia o más bien Pandemónium se terminó volviendo el pretexto para que hombres como el “honorable” Ministro de Hacienda y “expropiación” pública Alberto Carrasquilla, proponga el no pago de la prima a los trabajadores, como medida entre otras, de una larga cadena de
“micos” colgados del árbol de la ignominia presidencial, y digo que es un “pandemónium” porque es una desorden lleno de gritos, confusiones, muerte, abusos, un absoluto aquelarre de corrupción, depravación, perversión, envilecimiento, deshonestidad y putrefacción de un sistema que escupe
todos los días a la cara de un país patriarcal, que cual mujer maltratada por años, normalizó la barbarie y naturalizó la muerte dentro de una sociedad que se encuentra en manos del matarife y su triste y patético bufón.

Algo más… Ver la serie Matarife es como un fresco aire por la ventana, sabemos que no estamos solos y aislados en esta lucha.

Twitter @Charly Munevar
Facebook: Charly Munevar

 

Referencias
University, Dashboard by the Center for Systems Science and Engineering (CSSE) at Johns Hopkins.
(s.f.). mapa del coronavirus. Obtenido de
https://gisanddata.maps.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/bda7594740fd4029
9423467b48e9ecf6

Autor: Carlos Munevar

Fuente: OVE

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Carlos Munevar

Carlos Munevar

Docente e integrante de la Asociación de Educadores de Bogotá

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