El día del Maestro y la odisea de enseñar en tiempos de Cuarentena

Por Juan Carlos Palomino Paredes

Sin duda, la celebración del Día del Maestro, en los tiempos actuales de pandemia, marcará una gran huella en nuestra vida. Por ahora, en corto tiempo, nos hemos transformado en docentes digitales conectados cada día con las clases virtuales; pero cada vez más desconectados presencialmente de nuestros estudiantes y de nuestros colegas, que suelen sentirse abrumados por la mayor carga laboral y la remuneración que, muchas veces, no corresponde a las diversas actividades que realizan, pues el acondicionamiento a esta nueva forma de trabajo genera un mayor desgaste físico y emocional.

El problema del desgaste físico y emocional lleva al denominado síndrome de burnout y sobre este tema han escrito un sinfín de autores. Muchos de ellos coinciden en que este síndrome consta de una fatiga crónica, insomnio asociado a pocas horas de sueño, sensibilidad y tristeza al conocer los efectos negativos que nos trae día a día la covid19. Este síndrome se ve también asociado al estrés del docente debido a la excesiva carga que se les sigue asignando como la famosa elaboración de informes. A esto se suma ahora la falta de experiencia en la modalidad virtual. Todos estos elementos condicionan una mayor incidencia en el deterioro de la salud del docente.

A pesar de todo, los maestros “digitales”, seguimos dando lo mejor de nuestro talento, entregando nuestro bagaje sociocultural adquirido durante muchos años con todos los estudiantes a través de las clases a distancia.

Por otro lado, existe una problemática adicional, la de los maestros que se encuentran ejerciendo su labor en zonas donde existen muchas deficiencias técnicas, falta de elementos tecnológicos o de escasa o nulo acceso a la Internet. Esta situación no desanima a los verdaderos maestros y es ahí donde surge su ingenio para seguir formando no solo con conocimientos teóricos sino brindándoles a sus estudiantes el acompañamiento humano en esta difícil situación para lograr su objetivo: formar a sus estudiantes integralmente. Lo que significa que se debe seguir manteniendo el vínculo ya no solo con los alumnos sino que a todo este proceso se suma unos nuevos aliados: los padres de familia. Estos también contribuirán a que sus hijos logren aprender y alcancen una educación de calidad.

Hoy más que nunca, es necesario valorar la labor que ejerce el docente, reconociéndolo como un profesional que siempre se adapta a nuevos contextos, con distintas funciones y roles tanto en su labor educativa como personal. Los nuevos retos no nos asustan, ni los tiempos difíciles porque debemos enseñarles a nuestros alumnos que en medio de tanta miseria o desgracia, existen personas que trabajan para cambiar esta situación. Nuestro compromiso es que ante nuevas dificultades tengamos mejores estudiantes preparados para enfrentarlas trabajando responsablemente, con optimismo y solidaridad.

Nuestra vocación es grande y la labor es ardua; sin embargo, necesitamos que nuestro trabajo sea valorado por la sociedad y no sea minimizado ni precarizado porque detrás de cada docente existe también una familia que necesita de él.

Un saludo para todos los maestros, hoy frente o fuera de sus pantallas, que luchan diariamente para construir un futuro mejor.

Bibliografía

Árias, F. & Gonzáles, M. (2009). Estrés, agotamiento professional (burnout) y salud en profesores de acuerdo a su tipo de contrato. Ciencia y Trabajo, 33, 172–176.

Enviado por su autor a la redacción de OVE

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Juan Carlos Palomino Paredes

Juan Carlos Palomino Paredes

Docente de la Universidad de Ciencias y Humanidades (UCH) realizando investigación y publicación en la Revista del Instituto de Investigaciones Educativa

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