VII Resolución del I Congreso Mundial en defensa de la Educación Pública y contra el neoliberalismo educativo 25, 26 y 27 septiembre 2020 Tema: sobre la Renta Básica Universal

Tema:  sobre la Renta Básica Universal

Sindicatos y gremios de les trabajadores de la educación del sector básico, medio y universitarios, de la ciencia y la cultura, colectivos de investigadoras(es) y educadores(as) populares del mundo, así como actores sociales, reunidos de modo virtual, los días 25, 26 y 27 de septiembre de 2020, en el I Congreso Mundial de educación: en defensa de la educación pública y contra el neoliberalismo educativo resuelven:

 

Resolución séptima: aprobar la siguiente resolución sobre la Renta Básica Universal:

La desigualdad, el desempleo y la precariedad laboral crece en todo el mundo, ahora agravado con la situación de la emergencia sanitaria por el coronavirus.

El resultado es el empobrecimiento de millones de personas, que convalidan numerosos estudios y relevamientos internacionales, confirmando la concentración y centralización de capitales, de ingresos y de riquezas en una minoría.

No es un dato novedoso si observamos definiciones orientadas en campañas internacionales definidas en el 2000 por los países en la ONU para lograr los Objetivos para el Desarrollo del Milenio hacia 2015. Una convocatoria a luchar contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación contra la mujer.

Ante el incumplimiento de las metas, la ONU actualizó en 2015 la convocatoria por los Objetivos para el Desarrollo Sustentable 2030, ampliando los propósitos para poner fin a la pobreza, erradicar el hambre y lograr la seguridad alimentaria; garantizar una vida sana y una educación de calidad; lograr la igualdad de género; asegurar el acceso al agua y la energía; promover el crecimiento económico sostenido; adoptar medidas urgentes contra el cambio climático; promover la paz y facilitar el acceso a la justicia.

La realidad es concluyente y crítica sobre las ilusiones de cambios profundos sin afectar las causas de la pobreza y la desigualdad, centradas en las relaciones capitalistas de explotación y saqueo.

Por eso, más que definiciones generales que demandan cambios imaginarios sobre las condiciones de vida de la población, desde este Congreso Mundial de educadores y educadoras de todo el mundo asumimos el compromiso de la lucha por la distribución del ingreso y de la riqueza que se explicita en la demanda por una Renta Básica Universal, RBU.

La RBU resulta el mecanismo de apropiación social de la riqueza socialmente generada por el trabajo humano global. Es un dato histórico relevado por la economía política clásica que el trabajo es el padre de la riqueza y la tierra la madre.

En las condiciones de expansión universal del régimen del capital crece la explotación del trabajo humano y el saqueo de la naturaleza compromete seriamente el hábitat en nuestro tiempo.

No es solo combatir la pobreza y la desigualdad, sino terminar con la explotación y el saqueo, defender el metabolismo social y natural en beneficio de las actuales y futuras generaciones.

La RBU no es tampoco una novedad

En los setenta del Siglo XX se promovió la Tax Tobin para dificultar la especulación naciente y dos décadas después, el movimiento popular por intermedio de ATTAC y el Foro Social Mundial resignificaba su destino para atender las necesidades de la pobreza en el mundo.

El movimiento popular demostraba que unas módicas tasas de imposición podían atender las necesidades de la pobreza, y se inducía a que la propia sociedad resolviera con participación popular la asignación de los recursos obtenidos.

Desde entonces son varios los estudios individuales, colectivos, de grupos e instituciones, incluso de la ONU que proponen distintos niveles y alcances de una RBU.

Incluso, hay quienes en estos días asumen la propuesta de un impuesto similar asociado al COVID19.

¿Es posible lograr una cobertura universal para atender los graves problemas identificados con la pobreza y la desigualdad?

La respuesta está en la capacidad de acumulación de poder político que el movimiento popular logre en este inicio de la tercera década del Siglo XXI, con el objetivo de expresar una fuerte voluntad de cambio que distribuya ingresos y riqueza para modificar las inequidades derivadas del orden capitalista, al tiempo que se construya un nuevo orden de convivencia y solidaridad en la producción y reproducción de la vida cotidiana.

En lo inmediato, la RBU puede surgir de:

  1. Suspensión de los pagos de las deudas públicas y organización de auditorías con participación popular que intervengan en la clasificación de las deudas odiosas, ilegales e ilegitimas.
  2. Impuestos a las grandes fortunas individuales y de las empresas transnacionales más concentradas.
  3. Eliminación de los mecanismos de la especulación financiera, especialmente sobre los paraísos fiscales.
  4. Transformar el sistema de regulación mundial de la economía por una nueva institucionalidad con participación popular, que incorpore objetivos relativos a la soberanía alimentaria, energética o financiera, para asegurar nuevas formas de organización de la producción y circulación de bienes y servicios pasa el uso y no para el intercambio de valores con fines lucrativos.

Solo es posible si se expande la lucha y organización popular para hacer realidad una RBU como punto de partida para un nuevo orden mundial de cooperación, reciprocidad y solidaridad.

 

Los debates del I Congreso Mundial de educación 2020: en defensa de la Educación Pública y Contra el Neoliberalismo Educativo están disponibles en canal de YouTube de Otras Voces en Educación

 

Comité Organizador

I Congreso Mundial de Educación 2020

En defensa de la Educación Pública y Contra el Neoliberalismo educativo

 

 

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