Paola Zapata Educación emocional: Cómo reconocer y gestionar correctamente nuestras emociones

Las emociones no son buenas ni malas, porque todas ellas nos enseñan a ver lo que realmente queremos o necesitamos en la vida. Al reprimirlas, negamos la oportunidad de comprender qué nos ocurre internamente. Además, pueden generar graves consecuencias en los hijos si no saben cómo expresarlos sanamente.

La psicóloga Paola Zapata explicó en contacto con HOY Digital, que desde pequeños aprendimos cómo está formado nuestro cuerpo, cuáles son los órganos más importantes, el lugar de cada uno de ellos y sus funciones. Sin embargo, se dejó de lado el enseñar cómo reconocer y gestionar nuestras emociones.

“Desde niños nos enseñan que no debemos llorar o sentir tristeza, pasa por ejemplo con los padres que tienen hijos varones. Muchas veces les dicen que no deben llorar porque los hombres no lo hacen y que deben ser fuerte, ese es el principal error que cometen la mayoría de los padres, no con la intención de dañar pero lo hacen inconscientemente”, expresó.

En tal sentido, indicó que es de suma importancia entender que las emociones propias y también las ajenas, son fundamentales para desarrollar la empatía y poder convivir en coherencia con el mundo que nos rodea para poder interaccionar sin problemas con otras personas. Para conseguirlo, también es necesario enseñar a los hijos a no reprimir sus emociones.

“Debemos enseñar a los niños y también aprender el arte de las habilidades emocionales como el autoconocimiento, la regulación, automotivación, la empatía y habilidades sociales”, subrayó.

Cada concepto fue definido por la profesional de la siguiente manera:

El autoconcepto, es la capacidad de identificar nuestras propias debilidades y fortalezas, además de las emociones y cómo actuamos ante ellas. Es el principal pilar para una buena autoestima, aprender a escucharse a sí mismo y comprendernos.

Si no hay un autoconocimiento será imposible comprender a otros, el no saber cómo convertir en palabras lo que uno siente o no saber lo que queremos con la falta de conocimiento, pueden llevarnos a diferentes problemas internos con nosotros mismo y así mismo con los demás, también vivir una vida con angustia y mucha incertidumbre, detalló.

La regulación consiste en gestionar las emociones al conocerlas e identificarlas y se lo relaciona con la conciencia de uno mismo.

La falta de regulación es perjudicial para nosotros mismos como también para los demás, ya que los pasos para la regulación es sentir pensar y actuar.

“A la falta de esto solo seremos seres impulsivos, donde perderemos la razón por cualquier situación estresante, en casos extremos muchas personas llegan a cometer homicidios, suicidios”, indicó.

La automotivación es el principal pilar de la motivación y representa la voluntad de logro, de la capacidad de no perder el entusiasmo ante las adversidades, el encontrar una oportunidad y poder tener el poder de resolución de conflicto ante cualquier problema que pudiera presentarse.

Ante la falta de automotivación, mencionó que nos hará caer en el primer no que se presente ya sea de una relación o de un trabajo, porque no nos sentiremos capaces de poder sentir y esa sensación negativa nos bloqueará.

“Los protagonistas principales serán los pensamientos negativos que irán poniendo barreras a cada idea y no podremos avanzar nunca, siempre seremos marionetas de otras personas por la incapacidad que sentimos nosotros mismos”, explicó.

Citó también la empatía, que es la capacidad que el individuo tiene para poder comprender y entender la emoción ajena, y de esta manera ponerse en su lugar.

Según manifestó, la falta de empatía puede provocar problemas graves en el relacionamiento con el exterior ya que, normalmente los que no sienten empatía son personas que no reconocen sus emociones así que mucho menos el de los demás, es decir, son analfabetos emocionales

Por último, se encuentra las habilidades sociales y es la buena interacción del individuo con el mundo exterior, se trata de personas con simpatía, confianza y respeto que facilita para desarrollar sus ideas con su entorno social

“Al no presentar habilidades sociales, una persona mostrará problemas con la interacción de su entorno, provocando así conflictos, y en algunos casos convirtiéndose en una persona anti social, viendo a la sociedad como su peor enemigo”, apuntó.

Consecuencia de reprimir las emociones en los niños y posterior en su vida adulta:

• No permitirá ser auténtico y mostrar su verdadero ser.

• Se convertirá en una persona inmadura donde no podrá comprender a los demás.

• Buscará culpar a otros de sus problemas y no se hará cargo de ellos, por lo tanto no encontrará soluciones.

• Propenso a desarrollar las emociones de ira y de enojo, será una persona muy impulsiva.

• No tendrá la capacidad de poder expresar en palabras lo que siente, como también el no poder regular y herir a los demás.

• No podrá llevar una relación de pareja sana, ya que no sabrá cómo manejar los problemas y sus emociones, esto generará otros conflictos más graves

• El niño se sentirá inútil, con baja autoestima y esto lo llevará en su vida adulta

• Podría sentir resentimiento hacia la vida y ser vulnerables a caer en adicciones

“Conseguimos sobrevivir un día sin hablar, sin salir, sin dormir… pero ¿conseguimos estar un día sin sentir? Las emociones nos acompañan en cada minuto y segundo de nuestras vidas. ¡Aprende a gestionarla!”, remarcó.

Fuente: https://www.hoy.com.py/especiales/educacion-emocional-como-reconocer-y-gestionar-correctamente-nuestras-emociones

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