Whisplash. (Latigazo) 2014: Un paseo entre el talento y la educación

Pelicula Whisplash. (Latigazo) 2014

Talento y educación

La selección de esta película para la primera entrega del proyecto “Otras voces en educación”, entre la gama de películas que podemos seleccionar a lo largo de la historia del cine, fue una tarea ardua. Sin embargo, proyectando que tendremos tiempo para intercambiar de clásicos, cine de autor, latinoamericano, entre ellos venezolano, e incluso cine comercial, el criterio que finalmente se decidió para esta entrega, es la actualidad de este film producido en el año 2014.

Se trata de una película Norteamericana, dirigida por Damien Sayre Chazelle de 31 años, ganadora de 5 premios Oscar entre los que se destaca el de mejor película, y 16 premios mas (de los 66 que obtuvo) por esa misma categoría en diferentes galardones, dentro y fuera de los Estados Unidos. Desde mi valoración personal, un premio muy importante es el que otorga Independent Spirit quienes le otorgaron 4 de los 66 recibidos), ya que este premio representa una critica independiente a la taquilla y el costo de producción del films en Estados Unidos, elementos poco comunes en el séptimo arte de este país.

El argumento está basado en la relación entre un joven talentoso (Andrew Neyman, interpretado por Miles Teller) lleno de ambición que busca convertirse en un gran Baterista, y el director de orquesta (Terence Fletcher, encarnado por J.K. Simmons) con métodos implacables de enseñanza.   El fims se desarrolla en la ciudad de Nueva York, en un prestigioso conservatorio, donde la violencia en su expresión psicológica, la competencia y la ambición son motores que impulsan el quehacer de la música y el aprendizaje.

Tanto Andrew como TerPelìcula whiplashence, sobreviven a la vorágine que representa la sociedad en la que viven, sabiendo que la ciudad de Nueva York reconocida como la meca de la cultura en Estados Unidos y el mundo, está llena de estas historias en las que el talento no es suficiente y la ambición nubla cualquier posibilidad de disfrutar del hecho cultural.   Ya en muchas películas norteamericanas hemos visto la lucha de cualquier neoyorquino por sobresalir, escenario en donde triunfar es una guerra en la que pocos logran su objetivo, pero todos y todas tiene presente (como dice la letra de la canción New York New York), “si puedo hacerlo allí, puedo hacerlo en cualquier parte”.

La meta del éxito es dibujada por Andrew al tratar de ser el mejor baterista, mientras que la de Terence es que su orquesta sea la mejor,  además Terence esconde un deseo de ser reconocido como el maestro de un músico prodigio y que éste pertenezca a su banda.

Para ello, se vale de métodos ortodoxos de enseñanza, recurre a los gritos, ofensas y en algunos casos golpes, lanzando objetos a sus estudiantes. Pero no todo parece ser malo en él, su personalidad se mueve en el empeño de que cada uno de sus músicos sean los mejores, a quienes parece convencerlos de mantenerse allí, con la idea de que todo es por su bien.   Sus propias convicciones se apoderan de sus oprimidos estudiantes y éstos llegan a entender que es su forma de expresarse y en esa medida lo aceptan. Terence considera el elogio a un buen trabajo, como una condena al fracaso, debido a que si recibes buenos comentarios, se deja de buscar la perfección.

Andrew, quien no se detiene en su objetivo por pertenecer a la mejor banda de Jazz de la ciudad, acepta todo cuanto el director le proporciona, cambiando incluso su estilo de vida  y, lleno de miedo, se convierte en victima de si mismo.   Afronta entonces diferentes dificultades hasta que logra ser seleccionado. Luego, los miedos y la práctica adoptada por su profesor (que incluso hicieron que otro joven se suicide), lo llevan a retirarse, adoptar un trabajo que no quiere y declarar en contra de Terece ante un tribunal en una demanda interpuesta por otro estudiante.

Ambos continúan sus vidas por separado: Terence creyendo que motivaba a Andrew lo único que logra es separarlo de la música, haciendo que sus miedos sean mayores que su pasión.   Por su parte Terence no se supera a si mismo como profesor y continua cazando talentos con los mismos métodos de enseñanza.   Ninguno supera las trampas de su sociedad, donde todo es competencia, clichés, violencia, ambición y el talento es desperdiciado en logros y metas individuales; que son reflejo de un sistema educativo privado y mundo vida alejado del amor, pensado para sostener un estilo de vida en sus propios pilares.

Autora de la reseña: Gloria Carrasco. Docente, maestra ambulante de la educación popular, freiriana y robinsoniana. @profgloria

Marianicer Figueroa

Psicóloga e Investigadora del Centro Internacional Miranda y del Centro Nacional de Investigaciones Educativas (CNIE) de Venezuela. Dra. en Innovaciones Educativas. Activista por el Acceso Abierto y la Difusión Libre del Conocimiento.

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