El Espejo de la Cultura Escolar en los discursos

Miramos el reflejo de los que somos y de los que quisiéramos ser

Por: Liliana del Carmen Medina de Luzón

Resumen

La Dra. Elisabel Rubiaespejo_culturano exhibe en su libro titulado: El Espejo de la Cultura Escolar, discursos forjados desde la controvertida escuela, discursos que develaron, que dejaron ver rasgos de la cultura escolar que nos tocan, que nos permite comprendernos, animarnos al devenir, a la transformación, aquella que a veces es crisis y otras reflejo de logros en números, pero que para el docente podría representar el espacio pleno para desarrollar sus potencialidades como creador en interrelación con los otros debatiéndose entre lo esperado y lo innovador; este libro puede resultar confrontador para algunos al calor de las interpretaciones logradas por la autora del hecho educativo, pero sin duda nos invita a hacer un ejercicio de reflexión y replanteamiento de la pedagogía en el aula de la cultura escolar.
Palabras claves: cultura escolar, escuela, formación docente.

Reseña

El Espejo de la Cultura Escolar nos trae a colación un relato que nos cuenta Eduardo Galeano en su libro “Espejos. Una historia casi universal”, que dice así:

“Dominantes y Dominados. Dice la Biblia de Jerusalén que Israel fue el pueblo que Dios eligió, el pueblo hijo de Dios. Y según el salmo segundo, a ese pueblo elegido le otorgó el dominio del mundo: Pídeme, y te daré en herencia las naciones. Y serás dueño de los confines de la tierra. Pero el pueblo de Israel le daba muchos disgustos, por ingrato y por pecador. Y según las malas lenguas, al cabo de muchas amenazas, maldiciones y castigos, Dios perdió la paciencia. Desde entonces, otros pueblos se han atribuido el regalo. En el año 1900, el senador de los Estados Unidos, Albert Beveridge, reveló:
– Dios Todopoderoso nos ha señalado como su pueblo elegido para conducir, desde ahora en adelante, la regeneración del mundo.”

Este relato de Galeano nos ilustra cómo el imperialismo y neo colonialismo del pensamiento ha infringido, sin permiso, en nuestro continente y por ende, en ese espacio transcendental para la vida que llamamos: Escuela, aquella que bajo la pauta de la dominación se le han diseñado mecanismos, nada pertinentes y de espalda de lo que se genera, principalmente, en lo que los planes, currículos y proyectos: la creación, la diversidad, la inclusión, la participación y el dialogo. Sin duda la escuela que desnuda en su libro Elisabel Rubiano está llena de gente, invisible y olvidada supeditada a un sistema en constante crisis y crea en sus actores la ruptura más genuina de su condición y la búsqueda o construcción de su identidad profesional. Por ello, siendo la escuela el punto de múltiples controversias, la autora nos invita a ver sus diversas caras y momentos a través de espejos, que pueden delinear la práctica que el interlocutor hace, al tiempo de convertirla en una necesaria reflexión del proceso de formación que se imparte.

Pero para ver esa escuela a través de espejos es necesario referir que desde Demócrito, Epicúreo, Lucrecio, Tolomeo hasta Newton con las primeras nociones encontradas sobre la emisión de rayos visuales, indudablemente, útiles para permitir elaborar la teoría de la formación de las imágenes en el espejo; se sabe que éste es toda aquella superficie que permite la reflexión de los objetos. No obstante, la cultura escolar que nos presenta Elisabel no debe mirarse bajo un espejo sencillo sino bajo lentes a veces cóncavos, que nos permitan ver reflexión de focos reales de lo que observamos; y, a veces divergentes, con focos virtuales de la realidad que permea el terreno educativo, desde lo que sucede en la práctica hasta la confección de las políticas dirigidas a la escuela y sus actores.

Las políticas desdibujadas en el tiempo, entonces, nos vislumbran que el currículo históricamente ha abrazado un ideal de formación conveniente con el ámbito mundial y nacional, además, acoplado con las tendencias políticas y económicas de las gestiones de turno, pero de espaldas a la escuela y sus actores involucrados, quienes continúan repitiendo afanosamente los modelos conservadores memorísticos, de buenas prácticas y disciplina. Asimismo, han representado un ideal de formación del ciudadano que no termina de aterrizar en el contexto social, aun viéndose ese ciudadano descrito en sus líneas, y al girar el lente a esa escuela vemos reflejado entornos cargados de exigencias administrativas que alejan a los profesionales de la educación (docentes, coordinadores, directores y supervisores) de la acción pedagógica para convertirlos en gestores de cuanta información cuantificable sea posible. Y es que esta preocupación por lo perceptiblemente cuantificable se remonta a la ciencia física en la cual, durante la época griega, filósofos como Platón y Aristóteles sostuvieron una tendencia cada vez mayor hacia los esquemas conceptuales en donde las imágenes mentales debían ser expresadas en términos matemáticos, consecuencia que hasta hoy no hemos podido deslastrar.

En este punto nos refiere Rubiano que el esfuerzo y la inversión se diluye en los números que no permiten ver la realidad del aula, tan traslucida y cotidiana como el primer trazo que anuncia un dibujo que plasmará un niño en una hoja de papel, o ese descubrimiento que logra un bebe al tomar un creyón en su maternal, o la exploración corporal de pisadas teñidas con pintadedos, o quizás ese sondeo frente al espejo de un pequeño de tres años de edad para percibir su individualidad, sus diferencias, sus rasgos físicos. Todo aquello que representa para el educando desde sus primeros años descubrimiento y vivencias se traduce en aprendizaje para desarrollar su personalidad y subjetividades; en consecuencia, estos valiosos procesos de vida no quedan registrados en el ámbito burocrático, más si en el proyecto de un docente que convierte de forma intencional e integral cada actividad en una finalidad para el aprendizaje.

Otro aspecto sustantivo, imbricado, en las líneas del Espejo de la Cultura Escolar, que quisiera reseñar, aunque no en el mismo orden presentado por la autora, tiene que ver con la historia de la educación en nuestro país, en lo que personalmente debo agregar que ésta nace entre sotanas y con fuerte influencia de dos culturas: La Europea y la Hispánica del siglo XV, por tanto, no sólo las venideras políticas y la pauta educativa mundial construyen la herencia del aula, sino el forzoso adoctrinamiento que la iglesia anida en nuestro continente para hacerla conservadora, disciplinada, temerosa y convertir a hombres en vasallos; este perfil de formación se observa hasta finales del siglo XVIII, cuando marca, entonces, la pauta lo nacionalista con el pensamiento monárquico en los hombres, creando una nueva forma de relacionarse y atender a los problemas sociales y culturales.

En la segunda época del siglo XIX la educación se orienta hacia la formación de un nuevo ciudadano con un pensamiento liberado del vasallo del siglo XVIII y se evidencia una constante controversia entre los seguidores del modelo de formación monárquico y los republicanos, la formación se debate en esta lucha de concepciones, la primera considerada naciente y la segunda confinada a una esquema político para muchos agotado.

Bajo estos trozos de la historia y los subsiguientes cargados de avances, inversiones de Estado en materia educativa, diseño de planes, programas, currículos, reformas y resoluciones se ha edificado tanto la formación docente como la sociedad y en el medio nuestra escuela, en la cual se instruye al niño y niña con la influencia de ese poder lastrado por la historia, bajo el concepto del castigo y el control como medio único e irrebatible para formar, así pues, está génesis que nos exhibe Rubiano, cuando desarrolla el abreboca de la reseña histórica de la escuela nos dice el porqué de lo común y acurrucado que se encuentra el término “control” como rasgo prominente de la cultura de la escuela y que marcan la pauta en las relaciones de dominación y poder que se evidencian en el aula.

La escuela centrada en el control de la disciplina y la opresión, en el inculcar moral y buenas costumbres que nos recuerda a la obra escrita por Feliciano Montenegro: “Lecciones de buena crianza, moral y costumbre”, y quien estuviese muy ligado al contexto educativo por 1.836 con la creación en el Monumento de San Francisco del “Colegio de la Independencia”; nos lleva a encontrar en nuestras aulas a niños y niñas expuestos prácticas educativas que no generan aprendizajes significativos, por el contrario entrenamiento, sumisión y alienación.

La autora nos invita a repensar la praxis desde la pedagogía, desde la didáctica, desde la intención de asumir al niño y la niña como un ser educable para su transformación y emancipación libre y creadora en asociación e interacción con el otro.

Para finalizar, debo puntualizar, que Elisabel ha logrado la intención dialógica de su obra en esta lectora, pues, mientras la leía recreaba en hilos vivos las experiencias y se convirtió en el reflejo hasta de mi realidad, para esto que llaman enseñar y aprender; no fui una lectora ajena e inerte ante esa escuela que mostraste; la maestra Elisabel le desnudó esa escuela a otra maestra, te vi y me vi en el espejo de esa cultura escolar, creo que has alcanzado desde tus espejos cóncavos y convexos que “los invisibles nos vean y los olvidados nos recuerden”, como diría Galeano.

Rubiano Albornoz, Elisabel (2013) El Espejo de la Cultura Escolar en los discursos

Bibliografía consultada

  1. Althuseer, L (2003). Ideologìa y aparatos ideológicos del estado. En: Filosofìa como arma de la reacción. Mexico: Siglo XXI
  2. Camejo, A. (S/A). Tesis Didácticas. Historia de Venezuela Documental y Crítica. Caracas: Paz Pérez Editor.
  3. Galeano, E. (2008). Espejos. Una historia casi universal. Siglo XXi de España Editores.

Autora de la Reseña: Liliana Medina. Licenciada en Educación. Especialización en Entornos Virtuales de Aprendizaje. Maestrante en Diseño de Políticas. Con cursos de postgrados no conducentes a grado académicos. Docente-Investigadora Acreditada del CIM – CNIE. Miembro fundadora de la Red Global/Glocal por la calidad.

Marianicer Figueroa

Psicóloga e Investigadora del Centro Internacional Miranda y del Centro Nacional de Investigaciones Educativas (CNIE) de Venezuela. Dra. en Innovaciones Educativas. Activista por el Acceso Abierto y la Difusión Libre del Conocimiento.

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