TheStructure of WorldHistory: FromModes of Production to Modes of Exchange

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TheStructure of WorldHistory: FromModes of Production to Modes of Exchange del filósofo japonés KojinKaratani, presenta una novedosa aproximación a la Historia Mundial y a la historia del desarrollo del capitalismo.

Autor de la Reseña: José Romero, profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

Está obra se pasea por la relectura de los clásicos de la antropología del donpara darle un giro a la forma en la que tradicionalmentehemos entendido al Freud de Tótem y Tabú. Todo ello lo hace desde un riguroso y heterodoxo estudio del pensamiento de Marx y su compresión del metabolismo del capital.

Karatanitransgrede la clásica interpretación que describe la historia de la humanidad como una larga marcha a través de modos de producción, es decir, el relato que va del esclavismo al feudalismo y luego al capitalismo. Recordando que el propio Marx explicaba los procesos de “intercourse” como procesos metabólicos, nos propone pensar la historia desde los modos de intercambio.

La Estructura de la Historia Mundial entendida desde los modos de intercambio implica para el autor ir más allá de la noción metafísica de producción (poiesis), para Karatani la historia no es entendida como sucesiónde modos, sino que implica la existencia simultanea de tres modos de intercambio, el reciproco, el tributario y el modo de intercambio de mercancías. El capitalismo es definido como el sistema social en el que el intercambio de mercancías es el modo dominante, sin embargo, durante todo la obra se insiste que esto no implica la desaparición de los otros dos, sino su transformación y complejización.

En el mundo contemporáneo el modo de intercambio reciproco da cuenta de los lazos de solidaridad expresados en la nación como fraternidad, por su parte el modo de intercambio tributario se expresa en el papel del Estado, mientras que el modo de intercambios de mercancías tiene su realización en el mercado. Karatani propone entonces ampliar la categoría Estado-Nación y presenta al Estado-Nación-Capital, donde la nación complejizaría las relaciones fraternales y la libertad del nómada que vuelven ahora no como el padre represor del Edipo freudiano sino como el retorno de la libertad original del ser humano. La nación sería la respuesta social desde donde se interpela al Estado para garantizar la seguridad de los pueblos frente al vórtice de los flujos del capital.

El filósofo japonés nos propone una mirada en la que busca reconstruir la posibilidad de un futuro donde el modo de intercambio dominante sea nuevamente el de la reciprocidad, pero su apuesta no implica una vuelta (imposible) al pasado, sino pensar una reconfiguración a una escala de mayor complejidad que la actual, una transformación en la que la mercancía deje de regir el metabolismo social.

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