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Realidades no promesas

Por: Roberto Patiño

En medio de la crisis económica y social que ha empujado a Venezuela a los bordes de una tragedia sin precedentes, hemos podido ser testigos de una fuerza popular que lucha por atender a las víctimas de la emergencia humanitaria, un nuevo liderazgo de base que lucha todos los días por hacerse protagonista de su destino y lograr el cambio político que aspira los venezolanos.

Mi pasión ha sido siempre el trabajo social, una forma de construir el cambio democrático desde las comunidades, de abajo hacia arriba, viendo y escuchando a los líderes de una sociedad que todos los días hace un esfuerzo por ayudar a las víctimas de la tragedia humanitaria. Nuestro esfuerzo se funda en la certeza de que es necesario apoyar a las víctimas de la crisis, reforzar el tejido social, recuperar los espacios comunitarios y apoyar a los nuevos liderazgos populares que se están formando en Venezuela. Una lucha diaria guiada por los valores de la solidaridad, la democracia y el emprendimiento.

Este compromiso por el trabajo social nos libera de viejas formas de hacer política en el país. No somos esclavos de un presente secuestrado por el culto al líder y la veneración al caudillo, tampoco estamos amarrados a las viejas formas de hacer política en una Venezuela que ya no existe. El liderazgo se construye en la calle, escuchando, identificando y ejecutando el trabajo que nuestras comunidades necesitan para hacerse dueñas de su propio destino.

El trabajo social es también una lucha política y lo decimos sin medias tintas. Trabajar por mejorar las condiciones de vida de miles de venezolanos tiene efectos muy concretos en el cambio político que quiere Venezuela. El esfuerzo por solucionar los problemas reales de las comunidades, tales como lo es el agua, el gas, el servicio eléctrico, la salud, son eslabones que une el concepto de “democracia” con la gente, porque sólo en un verdadero sistema democrático, se puede tener un gobierno preocupado por las condiciones de vida de sus ciudadanos.

El trabajo social adquiere de este modo, una nueva fuerza cuando se reconoce su efecto en la política, cuando se entiende la importancia de recuperar la democracia en Venezuela para ponerla al servicio de las necesidades reales de las personas.

Nuestro trabajo nos ha enseñado a entender la política como hechos concretos, como el esfuerzo por el cambio que se construye en los sectores populares, con el respaldo de nuestros líderes. Creemos en un nuevo liderazgo político y social que lucha por la democracia en el país, somos parte de una sociedad que aspira a que la política se funde en realidades y no en promesas. La esperanza ya está en la calle, y el cambio lo vamos a construir entre todos los venezolanos.

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Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/realidades-no-promesas/

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Donde se alcanzan los sueños juntos

Por:  Roberto Patiño

A las 7:00 de la noche la señora Alicia cruza el marco de la puerta de su casa sin poder dejar atrás la jornada de trabajo, en su mente repasa los detalles de una compleja logística que garantiza que el comedor no se detenga en la parroquia Ana Soto, una zona rural al oeste de Barquisimeto.

En casa la espera su marido, su compañero de vida, el hombre al que ama y con el que ha mantenido una relación de más de 14 años “con sus altas y bajas” –nos confiesa–, un venezolano que como muchos, sale a trabajar todos los días en medio de las más compleja crisis que hemos vivido como país. Él también está agotado, reconoce con solo verlo, pero le sorprende que no haya comenzado a hacer la cena aunque haya llegado temprano de la calle. “Yo los acostumbré”, nos reconoce y apostilla: pero ya es hora de que aprendan, él y sus dos hijos, que las cargas en el hogar se comparten entre todos.

Alicia Sivira lleva 9 meses coordinando un comedor de Alimenta la Solidaridad en el estado Lara y de su trabajo dependen más de 40 niños de su parroquia rural, un compromiso complejo por la falta de gas y de gasolina, un reto que han enfrentado construyendo alianzas con los vecinos y sensibilizando a la comunidad sobre la importancia del trabajo solidario.

Recientemente la señora Alicia participó en uno de los Talleres de Liderazgo Femenino que ha puesto a disposición Alimenta la Solidaridad. Para ella fue un descubrimiento personal escuchar las historias de vida de otras mujeres, entender, con el apoyo de especialistas, que hay muchas cosas a las que se acostumbró que no tienen que ser así, un descubrimiento que comenzó con ella y que ha llegado, poco a poco, a todos los miembros de su hogar y a otras mujeres de la comunidad.

La señora Nancy, líder de la parroquia Concepción de Barquisimeto, también nos habló de este descubrimiento durante el Taller de Liderazgo Femenino, fue una “revelación”, nos dijo, escuchar esas historias de otras mujeres y comprender, desde ejercicios didácticos, los matices que hay en la violencia de género, aprender a ver y distinguir hechos cotidianos que discriminan a las mujeres, hacerse con herramientas para ayudar a otras compañeras, aprender a escuchar nuevamente, a abrirse y contar sus historias, un primer paso para poner fin al maltrato y hacer un cambio en su vida. Empoderarse, nos dice Nancy, es aprender a escuchar al otro, escucharse a sí misma y sentirse más seguras de sus propias ideas, siempre respetando a quien tienes a tu lado.

No es casual esta coincidencia entre las señoras Alicia y Nancy, nos dice la profesora Camila, una de las responsables de llevar adelante los Talleres de Liderazgo Femenino de Alimenta la Solidaridad. Es importante generar espacios para que las mujeres se escuchen, para que narren sus experiencias de vida, descubran que no están solas, es un momento de revisión interior que tienen efectos muy concretos en la forma en que ejercen su liderazgo. Hablar, nos dice la especialista, es una forma de apuntalar la auto confianza en ellas mismas y una estrategia para tejer redes en la comunidad para coordinar el trabajo en equipo, algo que reconocen, todas las participantes, como la única vía para seguir trabajando por una Venezuela inspirada en los valores de la solidaridad, la democracia y el emprendimiento.

Por eso es importante estos programas de formación de liderazgo femenino, nos dicen las participantes y los profesionales que han estado involucrados en esta iniciativa, es necesario apoyar todos los eslabones de un tejido social puesto a prueba por la crisis, hay que seguir acompañando la capacidad de resistencia que está presente en los sectores populares, una vocación de servicio y lucha que nunca pierde de vista la necesidad de trabajar juntos por el cambio que queremos como país.

“¿Qué le recomendarías a las nuevas generaciones de mujeres?”, le preguntamos a la señora Alicia. Su respuesta fue automática, lo que nos confirma la existencia de una convicción de vida al servicio del otro: “¡Que se preparen!, que estudien, que se formen, porque es allí donde se alcanzan los sueños». E insiste: «Las mujeres estamos a la par de los hombres y solo juntos podemos sacar adelante a Venezuela”. Así nos dice a modo de despedida, esta vez sin apuros, su marido ya está en la casa haciendo la cena.

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Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/donde-se-alcanzan-los-suenos-juntos/

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Vacunación por la vida

Por: Roberto Patiño

A más de un año de la llegada del covid-19 a Venezuela, es imposible encontrar algún venezolano que no haya sido tocado por esta enfermedad. A todos, de algún modo, nos ha alcanzado la pandemia ya sea porque la hemos vivido en primera persona, o porque hemos estado junto a un familiar o amigo que la ha padecido.

Lo que ha sido un problema para el mundo, en Venezuela se ha convertido en una tragedia al encontrarnos en medio de una de las mayores crisis humanitarias y en manos de un régimen, responsable de esta situación, que ha dado prioridad a su agenda política antes que a la lucha por la salud de los venezolanos.

Hoy Venezuela está en la cola de las estadísticas mundiales de vacunación mientras el régimen se empeña en falsear los datos sobre el alcance de la enfermedad, ha puesto trabas en la adquisición de vacunas a través del sistema Covax de la Organización Mundial de la Salud, ha entorpecido la acción de los organismos multilaterales y ONG en el país y ha pretendido desviar el reclamo por el ingreso de vacunas hacia el debate estéril sobre las sanciones. Quienes hoy someten a la sociedad venezolana, han evadido su responsabilidad en la aplicación de las dosis y son responsables del luto de muchas familias venezolanas.

“Una de las primeras cosas que le reprocho al régimen –nos dice Tibisay, líder comunitaria de San Antonio, en El Valle– es su capacidad para mentirnos en medio de esta amenaza. Todos los días recuerdo lo ocurrido al inicio de la crisis, nos daban falsas cifras sobre la enfermedad que hizo creer a mucha gente que la situación estaba controlada, hasta que comenzaron a morir algunos vecinos y el miedo se apoderó de la calle. Fue un aprendizaje doloroso que nos mostró que no se puede confiar en la dictadura, que nos ha llevado a organizarnos a nosotros, como comunidad, para hacer frente a esta situación”.

Estos esfuerzos que nacen de los liderazgos populares son importantes para atender a las víctimas de la enfermedad, pero la única solución real y definitiva a la pandemia es la vacunación masiva de la población, a través de una logística donde priven criterios profesionales y participen activamente la sociedad civil y las ONG especialistas en ayuda humanitaria.

Hay que sacar de la ecuación los criterios de políticos y universalizar la inmunización. Condicionar la aplicación de estas dosis a criterios de lealtad partidista, como lo son la afiliación al “sistema Patria” o el “carnet de la patria” es un modo de marginar a los ciudadanos por razones políticas, lo que constituye un crimen perpetrado por la revolución, en contra de la población venezolana.

El régimen no ha estado a la altura de esta amenaza, nos ha ocultado la información de la pandemia, ha empleado esta enfermedad para tratar de imponer un debate político que nada tiene que ver con las urgencias de los ciudadanos y ahora pretende usar el lento y desordenado proceso de vacunación, como plataforma para lograr lealtades antes de unas elecciones regionales.

Nosotros, desde Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive, seguiremos apoyando a nuestros vecinos y líderes en la asistencia y apoyo a las comunidades en su lucha frente a la pandemia, estaremos en la calle denunciando el abandono de los Centros de Diagnóstico Integral y mostraremos al mundo las condiciones de vida y trabajo de nuestros comprometidos trabajadores de la salud.

No estamos solos en esta lucha y sabemos la importancia que tiene el trabajo en red. Junto a otras organizaciones y ciudadanos, suscribimos la exigencia de un Plan Masivo de Vacunación sin que sea usado como una herramienta política ni de control y seguiremos en la calle luchando por la vida de los venezolanos y acompañando a las comunidades. Sabemos que el reto es grande, pero confiamos en nuestra sociedad civil organizada, una fuerza de vida, anclada en el compromiso de servicio al otro, capaz de vencer a la muerte que nos acecha detrás de esta pandemia.

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Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/vacunacion-por-la-vida/

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La cancha es la plaza

Por: Roberto Patiño

“En la cancha comienza la vida de un barrio”: esta certeza resume la razón por la cual varios jóvenes vienen trabajando, junto con Caracas mi Convive y Alimenta la Solidaridad, en el proyecto de recuperación de las canchas deportivas en sectores populares. Ya son quince los espacios intervenidos en esta iniciativa de organización popular, una cifra discreta si se compara con el tamaño de las aspiraciones de nuestras ciudades, pero todo un logro en lo que implica para los vecinos involucrados en estos proyectos.

Es mucho más que reparar una cancha, es recuperar el sentido de pertenencia de una comunidad con sus espacios, es una forma de apoyar la organización comunitaria, una vía para empoderarse de lo público de manera responsable, una excusa, reconocen, para formar una verdadera comunidad de vecinos. Y es que “la cancha” en el barrio va más allá de unas marcas en el suelo para hacer de deporte, es la plaza de una comunidad, el punto de encuentro, la referencia social y geográfica de los vecinos, el espacio de “lo público” donde nacen todas las iniciativas de trabajo por el bien común y donde debutan los nuevos liderazgos populares.

En Caracas Mi Convive somos muy conscientes de este universo de significados que hay que respetar, por eso la recuperación de estos espacios cumplen con una agenda de trabajo que incluye la presentación de la organización, la convocatoria de los vecinos, un taller de prevención de violencia, el trabajo organizativo y cultural en los “puntos calientes” y la divulgación de información sobre el proyecto Monitor de Víctimas.

Más adelante se avanza con un taller sobre identidad social y organización comunitaria donde se explora, junto a los vecinos, todo aquello que los vincula, se trabaja en la reconstrucción de los vínculos con su entorno, se les invita a formar parte de un proyecto para que “la cancha” les pertenezca. Esta es la única garantía, nos dicen nuestros líderes en la comunidad, de que estos espacios recuperados sobrevivan al paso del tiempo.

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EL NACIONAL

Por: Roberto Patiño

A lo largo de todos estos años de trabajo en Alimenta la Solidaridad y Caracas mi Convive, hemos confirmado que un teléfono nunca será un sustituto del encuentro personal, de la conversación cercana con nuestros líderes, del cara a cara en la calle.

Los proyectos se concretan con la gente, en la proximidad del contacto, desde la conversación franca y directa, pero también es cierto que, las nuevas tecnologías y, sobre todo, los medios de comunicación, ayudan en este esfuerzo de construcción de nuevos liderazgos y contribuyen en el avance del cambio que todos queremos, para lograr una sociedad inspirada en los valores de la solidaridad, la democracia y el emprendimiento.

Las posibilidades que dan las tecnologías, las redes sociales y los medios, han convertido algo tan cercano como un celular en una herramienta de trabajo e información que nos conecta con las experiencias de otras personas. Hemos tenido la suerte de vivir en un tiempo donde comunicarnos, informarnos y coordinar es más fácil y seguimos aprendiendo sobre estas dinámicas que nos permiten estar en contacto en tiempo real con una sociedad civil febril, que se organiza, trabaja y se comunica, para hacer frente a sus problemas.

Imbuidos como estamos en esta “sociedad de la información”, el periodismo profesional, de calidad, con una metodología solvente y respetuosa de los lectores es hoy, más que nunca, necesario para fijar las coordenadas de los hechos que ocurren en el país y en el mundo, una guía personal y profesional que nos protege de la mentira y la manipulación.

Sin embargo, en Venezuela todas estas posibilidades que nos ofrecen los medios, las plataformas comunicacionales y las redes sociales, están bajo amenaza.

Solo en el año 2020, según el informe de la ONG Espacio Público, se denunciaron formalmente 965 casos de violaciones de la libertad de expresión que incluyen el bloqueo al acceso de fuentes oficiales, el cierre de 18 emisoras de radio, 4 medios impresos y 2 medios digitales. El acoso, señala el informe, incluyó la detención arbitraria de ciudadanos que usaron sus redes sociales para advertir sobre posibles casos de coronavirus.

El bloqueo selectivo y temporal de portales web en Venezuela ha obligado a muchos venezolanos a recurrir a sistemas como el VPN, un recurso que no está al alcance de todos y que limita mucho más el acceso de la información, como ha advertido el Colegio Nacional de Periodistas durante la conmemoración, el pasado 3 de mayo, del Día Mundial de la Libertad de Prensa.

La persecución y acoso constante a los profesionales de la comunicación y a los medios ha obligado a muchos venezolanos a recurrir a las redes sociales, lo que no siempre es una garantía de información confiable y nos expone a la desinformación.

Conocemos de primera mano la vocación represiva del régimen y lo que es una política de acoso y persecución a periodistas y medios se seguirán extendiendo a las redes sociales hasta llegar a las comunicaciones personales.

A lo largo de todos estos años, desde el trabajo de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive hemos apoyado en el esfuerzo de las comunidades por organizarse, hemos compartido y difundido, el trabajo de nuestros líderes y los logros alcanzados por un verdadero poder popular organizado al que hemos acompañado, hemos visto cómo se retroalimenta e imbrica el trabajo en los sectores populares con la labor de los medios de comunicación. En esta tarea destaco el apoyo de El Nacional, un periódico que es historia, referente y modelo del periodismo profesional y comprometido que necesita Venezuela, una cabecera que nos ha dado un espacio para compartir las experiencias de este pueblo que se organiza y empodera.

A nuestros amigos de El Nacional les expresamos nuestra solidaridad y compromiso por la libertad de expresión.

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Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/el-nacional-3/
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Trabajar en libertad

Por:  Roberto Patiño

Atravesando una de las mayores crisis políticas, sociales, económicas y sanitarias que ha vivido el país en su historia, el venezolano ha conseguido, en las comunidades de base, en el liderazgo civil organizado y en el trabajo de la sociedad civil, una inédita fuerza que ha puesto al servicio de todos, los mejores talentos para la búsqueda de soluciones a los problemas que vivimos.

Una disposición de trabajo por los demás que ha tenido en las ONG sus mejores aliados, un compromiso que crece, se hace orgánico y se imbrica con una conciencia cívica que lucha por ser el protagonista de su propia biografía, un modo de entender lo público, dentro de los principios de la solidaridad, el libre emprendimiento y la democracia.

Estos valores y formas de organización de base, que son el gran reservorio de los principios democráticos que hay en Venezuela, están nuevamente bajo amenaza.

Muchas de estas organizaciones han sido objeto de ataques del régimen, llegando a su punto culminante con la publicación de una Providencia Administrativa que pone a las organizaciones no gubernamentales bajo un sistema de vigilancia y control inconstitucional, obligando a revelar información sobre su trabajo y beneficiarios, una providencia que expone a estas organizaciones a procesos judiciales arbitrarios, desde una lógica perversa y paranoica según la cual las ONG son sospechosas de financiar el terrorismo y colaborar con la delincuencia organizada.

Se trata de ONG, fundaciones, asociaciones civiles y actores de la sociedad civil que, acompañando a las comunidades organizadas, han expuesto su nombre, trayectoria, seguridad y libertad personal en un esfuerzo por apoyar y empoderar a las víctimas de violaciones de derechos humanos y de la crisis económica.

Este salvaje retroceso que se pretende hacer sobre las libertades civiles en Venezuela afectará en el corto plazo el trabajo de miles de ONG, profesionales, lideres y fundaciones, y no se compagina con el esfuerzo que hacen los organismos multilaterales para hacer llegar al país la ayuda humanitaria en el marco de un proceso transparente, neutral y con independencia administrativa.

Desde Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive seguiremos apoyando sin miedo el trabajo que se hacen en las comunidades, poniendo al servicio de todos nuestra experiencia y profesionalismo. Un compromiso por el servicio que nos obliga a denunciar el peligro al que están expuestos los profesionales que han dedicado su vida a servir a los demás.

No nos callaremos frente a las amenazas contra las libertades civiles que nos acechan, estamos convencidos de que la atención a la crisis humanitaria tiene que venir acompañada de la recuperación del Estado de Derecho y las libertades políticas en país.

Seguiremos luchando por trabajar en libertad, seguiremos trabajando para vivir en libertad.

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Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/trabajar-en-libertad/

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Educación para abrir oportunidades

Por: Roberto Patiño

Hace más de tres años, Alimenta la Solidaridad amplió su horizonte de trabajo en las comunidades donde hacen vida sus comedores y emprendimos un esfuerzo para apoyar el proceso educativo formal de los niños que a ellos asisten.

Lo que comenzó siendo un programa de apoyo educativo, desde experiencias lúdicas de aprendizaje, tuvo que evolucionar –dadas las deficiencias educativas que percibimos en los niños y jóvenes– hacia un proyecto de formación más amplio, dirigido a los padres, con el fin de apuntalar y llenar los vacíos pedagógicos que dejaban, como una estela de inequidades, las ruinas de la educación formal en nuestro país.

En Venezuela, mucho antes de la pandemia, estábamos frente a los restos de un sistema educativo caracterizado por el abandono de las instalaciones educativas, la falta de profesionales capacitados (quienes cambiaron de oficio o huyeron a otras geografías de mayor esperanza) y la persistencia de contenidos desactualizados y estrategias pedagógicas con escasa incidencia sobre los niños y jóvenes.

En la actualidad bajo los rigores de la pandemia, el colapso de los servicios públicos y de la crisis económica, la situación es mucho más compleja, lo que nos convoca a sumarnos en el esfuerzo de pensar y actuar desde estrategias educativas que eviten que las nuevas generaciones de venezolanos pierdan el camino de oportunidades que ofrece la educación.

En Alimenta la Solidaridad seguimos apoyando el trabajo que llevan adelante las llamadas “madres educadoras”, un grupo de más de 105  líderes comunitarias, formadas con herramientas pedagógicas y contenidos educativos que hacen un esfuerzo por garantizar un espacio seguro de aprendizaje para educar con amor, alegría y lograr una Venezuela solidaria, productiva y democrática. Es un aporte real, en medio de la crisis, que aspira reconstruir los hilos de una sociedad educadora que brinde oportunidades para todos.

El esfuerzo de estos padres no puede sustituir la responsabilidad que tiene el Estado sobre la situación educativa en el país, ningún programa, ningún esfuerzo organizativo de base, por más democrático e inclusivo que sea, puede ocupar el lugar de la educación formal en Venezuela.

Es el momento en el cual el régimen debe asumir los fracasos en la gestión educativa, tiene que divulgar los verdaderos datos de cobertura y calidad en la enseñanza, debe reconocer el fracaso de la educación a distancia que intentaron hacer durante la pandemia, tiene que corregir el error que representa el haber acabado con el sistema de méritos académicos para aprobar cada curso. En definitiva, le corresponde hacer un franco reconocimiento de la crisis en este sector y tender puentes con todos los sectores que puedan prestar apoyo ante la emergencia educativa que vive Venezuela.

La educación, insistimos, es el único camino de oportunidades para los venezolanos y, desde estas líneas queremos agradecer a todos quienes persisten en este esfuerzo.

Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/educacion-para-abrir-oportunidades/

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