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Colonial Legacies and Social Welfare Regimes in Africa: An Empirical Exercise


Colonial Legacies and Social Welfare Regimes in Africa: An Empirical ExerciseThis paper identifies three types of welfare regimes in Africa, based on the insight that tax and expenditure regimes are closely associated. Using cluster analysis, the author highlights historical legacies in current welfare policies, demonstrating that welfare regimes in Africa have been strongly determined by the ways in which different countries were incorporated into the colonial economy. The author finds that many of the new social welfare reforms are taking place in what he refers to as labour reserve economies, and are generally internally rather than aid-driven. He stresses the importance of thinking of social expenditure in relationship to domestic resource mobilization, and finds that the focus on aid and social expenditure has tended to obscure this important aspect of welfare regimes in Africa.

Thandika Mkandawire is Chair and Professor in African Development at the London School of Economics, a Senior Fellow of The Graduate School of Development and Practice and Visiting Professor at the University of Cape Town.

  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 27 May 2016
    Pub. Place: Geneva
    From: UNRISD

Informe disponible desde Mkandawire-PDRM

Imagen tomada de: http://www.irishtimes.com/polopoly_fs/1.1736427.1395680271!/image/image.jpg_gen/derivatives/box_620_330/image.jpg

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Burkina Faso: Miles de niñas, en peligro por matrimonio forzado y matrimonio precoz

Por: Amnistía Internacional

En Burkina Faso, el matrimonio forzado y precoz está arrebatando la infancia a niñas de no más de 13 años, al tiempo que el costo de los métodos anticonceptivos y otros obstáculos les impiden decidir si quieren ser madres y cuándo, dijo Amnistía Internacional en un informe publicado hoy.

El informe, titulado Coaccionadas y privadas de derechos: Matrimonios forzados y obstáculos a la contracepción en Burkina Faso, saca a la luz la cantidad de mujeres y niñas que son objeto de amenazas o palizas en el país cuando tratan de tomar sus propias decisiones sobre el momento de contraer matrimonio o de procrear.

En determinadas áreas de Burkina Faso, más de la mitad de las niñas están casadas antes de cumplir los 18 años. Esto tiene que acabar.
Alioune Tine, director regional de Amnistía Internacional para África Occidental y Central
“En Burkina Faso son demasiadas las mujeres y niñas que no tienen ningún control sobre sus vidas: se les niega su derecho a decidir si quieren casarse, cuándo hacerlo, con quién y si quieren tener hijos”, dijo Alioune Tine, director regional de Amnistía Internacional para África Occidental y Central.

“En cuanto se casan, se espera que las niñas tengan descendencia cuanto antes. Los embarazos precoces aumentan enormemente el riesgo de muerte entre las niñas o de que sufran lesiones físicas que les cambian la vida para siempre. Muy pocas tienen la oportunidad de ir a la escuela o de terminar sus estudios.

“En determinadas áreas de Burkina Faso, más de la mitad de las niñas están casadas antes de cumplir los 18 años. Esto tiene que acabar. Ni la familia ni la comunidad en general deben tomar decisiones sobre los cuerpos de las niñas, pues así se les niega la oportunidad de cumplir sus propios sueños y esperanzas de futuro.”

El equipo de investigación de Amnistía Internacional entrevistó a 379 mujeres y niñas en 2014 y 2015, y documentó la multiplicidad de obstáculos que les impiden acceder a servicios de salud anticonceptiva.

La delegación habló con 35 víctimas de matrimonio forzado y precoz que lograron escapar de esa situación. A pesar de que, según la legislación de Burkina Faso, la edad mínima para el matrimonio de las niñas es de 17 años, más de la mitad (51,3 %) de las jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 17 ya están casadas en la región del Sahel, al norte del país.

Matrimonio forzado y precoz

En Burkina Faso, las familias con frecuencia deciden casar a sus hijas para consolidar alianzas familiares, adquirir estatus social o a cambio de bienes, dinero o servicios. El informe también constata una práctica documentada en algunas partes del país conocida como “Pog-lenga”, que significa “mujer de regalo”: según esta tradición, una novia puede llevar también a su sobrina a la familia de su esposo como regalo adicional por el matrimonio.

Yo no quería casarme con ese hombre. Mi tía me dijo: ‘Si te escapas, te destruiremos’.
Céline, niña de 15 años que huyó el día de su boda.
Céline, una niña de 15 años que huyó el día de su boda, contó a Amnistía Internacional que la habían obligado a casarse con un familiar del esposo de su tía:

“Yo no quería casarme con ese hombre. Mi tía me dijo: ‘Si te escapas, te destruiremos’. Yo huí de la casa de mi esposo y regresé a mi poblado, pero, cuando llegué allí, mi familia dijo que no podía vivir con ellos en el poblado”.

Las niñas que se resisten a los matrimonios forzados se enfrentan a una presión tremenda de sus familias y de la sociedad, incluidas amenazas de violencia.

Esto es lo que relata Maria, de tan solo 13 años:

“Mi papá me casó con un hombre de 70 años que ya tiene cinco esposas. Mi padre me amenazó, me dijo: ‘Si no te reúnes con tu esposo, te mataré’”.

Maria abandonó su hogar y caminó casi 170 km durante tres días para buscar protección en una casa refugio para niñas.

Sin posibilidad de elección sobre el control de natalidad

Casi todas las mujeres y niñas entrevistadas por Amnistía Internacional describieron los abusos verbales y la violencia física que sufrieron cuando plantearon el tema de la contracepción a sus parejas.

También contaron que, al no disponer de ningún control sobre los recursos económicos, se veían obligadas a pedir a sus parejas dinero para comprar productos anticonceptivos.

Bintou, de 25 años, relató a Amnistía Internacional:

“Justo antes de quedarme embarazada de mi hijo más pequeño, intenté inscribirme en la semana de anticoncepción gratuita para que me pusieran un parche anticonceptivo, pero llegué tarde y ya había terminado. Había pedido dinero a mi esposo. Se enfadó. Me lo negó sistemáticamente y, en nuestra cultura, cuando el esposo dice una cosa, las mujeres tienen que callar y obedecer. Si pedir dinero para hacer la compra ya supone que te propinen una paliza, se pueden imaginar lo que ocurre cuando pides dinero para anticonceptivos”.

A pesar de los esfuerzos del gobierno por reducir el precio de los anticonceptivos, muchas mujeres y niñas afirmaron no poder permitírselos.Según cifras oficiales, menos del 16 % de las mujeres usa métodos modernos de contracepción, lo que aumenta extraordinariamente el riesgo de embarazos no deseados y a veces de alto riesgo. Organismos de la ONU han resaltado que el uso de métodos anticonceptivos reduce enormemente los índices de mortalidad materna.

Casi el 30 % de las niñas y jóvenes de entre 15 y 19 años de las zonas rurales están embarazadas o han tenido su primer bebé, a pesar del riesgo que supone que tengan el doble de probabilidades de morir durante el embarazo o el parto que las que superan los 20 años.

Necesidad apremiante de reforma

Según la legislación de Burkina Faso, el matrimonio forzado y a edad temprana ya están prohibidos, pero de forma inadecuada y discriminatoria: la edad mínima para el matrimonio de los varones es de 21 años, pero de 17 para las mujeres. La ley solo es aplicable a los matrimonios que registra el Estado –una parte ínfima de los que realmente se celebran– y no a los que tienen lugar por ritos tradicionales o religiosos.

El gobierno se ha comprometido a modificar la ley, pero antes tiene que garantizar que aplica con carácter de urgencia reformas legales que aseguren la inscripción y verificación de todos los matrimonios, y establecer en 18 años la edad mínima para el matrimonio para todas las personas.

El gobierno también ha eliminado obstáculos económicos sustanciales a los que han de hacer frente las mujeres que desean acceder a atención médica durante el embarazo.

Amnistía Internacional ha pedido al gobierno que dé el siguiente paso y facilite de forma gratuita al menos algunos productos anticonceptivos para que las mujeres puedan usarlos con seguridad y de forma discreta.

“Burkina Faso cuenta con una de las tasas más elevadas de matrimonio forzado y precoz del mundo, y una de las más bajas en el uso de métodos anticonceptivos”, dijo Alioune Tine. “Es crucial que el gobierno respete el derecho de las niñas a tomar sus propias decisiones sobre sus cuerpos, sus vidas y su futuro. Los recientes compromisos anunciados para acabar con los matrimonios prematuros son una medida que supone un bienvenido paso adelante, pero hasta que esas promesas se conviertan en una realidad cotidiana, las niñas seguirán pagando el precio’’.

Campaña Mi Cuerpo Mis Derechos

Amnistía Internacional lanzó su campaña global Mi Cuerpo Mis Derechos en Burkina Faso en julio de 2015; con ella se pretende sensibilizar sobre los obstáculos a los que se enfrentas las mujeres y las niñas. La organización publicó un manifiesto de derechos humanos que firmó el actual presidente del país, quien se comprometió a adoptar una postura más firme frente a los matrimonios forazados y a edad temprana.

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Africa: Se construirá la primera escuela de secundaria de Baasneere, en Burkina Faso

www.elperiodic.com/02-05-2016/

Que las niñas y los niños de Baasneere, en Burkina Faso, África, tengan una oportunidad para su desarrollo educativo. Este es el objetivo de la primera escuela de educación secundaria que se empezará a construir el próximo mes de septiembre gracias a un proyecto de cooperación liderado por la ONG local Algemesí Solidari con la colaboración del Programa 0,7 Una Nau de Solidaritat de la Universitat de València, así como otras instituciones y entidades voluntarias.

El problema del analfabetismo en Burkina Faso, un país a la cola mundial en desarrollo, es una lacra que arrastra la población desde decenios y que obstaculiza, entre otros factores, su crecimiento. De alguna manera, supone un pilar de su estancamiento económico, político y social. Según los últimos datos del Index Mundi, solo el 46% de los niños entre 0 y 14 años está escolarizado.

En el caso concreto de Baasneere, una población de unos 10.000 habitantes situada en el Centro-Norte del país, en la provincia de Sanmatenga, e integrada por numerosos poblados diseminados, no hay centros ni de infantil ni de secundaria, únicamente siete escuelas de primaria. Al acabar este periodo educativo, que abarca de los 6 a los 12 años, los jóvenes se tienen que desplazar entre 30 y 40 kilómetros para continuar los estudios en la capital, Kaya, o en la ciudad de Kongousi. Así pues, “para los niños que todavía no han accedido a la edad de escolarización, la calle se convierte en la maestra principal; mientras que para aquellos que superan ya el tiempo previsto para la alfabetización básica, solo queda la opción de viajar a alguna capital”, dice Carmel Ferragud, profesor de la Universitat de València y miembro de la comisión de Algemesí Solidari para la construcción de la escuela de secundaria en Baasneere.

“Si el país no consigue alfabetizar a un número más elevado de niños y niñas no habrá manera de salir del círculo de la pobreza”, afirma el profesor, quien explica que, ante la imposibilidad del Gobierno burkinés para crear escuelas, las infraestructuras educativas dependen realmente del “tejido de las ONG” que operan en Burkina Faso. “El Estado aporta el profesorado, el personal docente, pero la infraestructura depende del esfuerzo exterior porque, sencillamente, no hay dinero”, reconoce Ferragud.

La ejecución del proyecto de la construcción de la primera escuela de Baasneere tiene una duración prevista de seis años, lo cual será posible gracias, por un lado, a la cantidad de instituciones y entidades implicadas: la ONG Algemesí Solidari, responsable de la iniciativa, junto con la entidad burkinesa A3B Association ‘Buud-Bumbu de Bao/Baasneere’ pour le Developpement et l’Amitie entre les Peuples; el despacho de arquitectos ‘Hac 90 Arquitectes’, en colaboración con la Cátedra UNESCO de Arquitectura en Tierra y la Universitat Politècnica de València; y el Programa 0,7 Una Nau de Solidaritat que gestiona la Fundació General de la Universitat de València; y, por otro, a la viabilidad de la propuesta. En este sentido, Carmel Ferragud explica que, en primer lugar, el proyecto nace desde el corazón de la misma población, quien expresa la necesidad de acoger este centro; la ONG Algemesí Solidari dispone de los recursos humanos y materiales necesarios para la realización de la escuela; y el apoyo financiero comprometido alcanza la práctica totalidad de las previsiones de las primeras fases de formación y construcción. Además, la nueva escuela supondrá un revulsivo para la economía de la zona, puesto que la mano de obra, después de recibir la formación adecuada, será local.

La primera fase arrancará el próximo mes de septiembre. Según describe el profesor de la Universitat de València, se llevará a cabo una estrategia de construcción en módulos. “El primer módulo consiste en dos aulas. El sistema constructivo por el que hemos optado se fundamenta en el valor de la arquitectura vernácula, totalmente sostenible para emplear materiales propios del terreno como el bloque de adobe compactado o BTC; pero, además, estamos desarrollando en Valencia y en Algemesí una investigación para constatar los sistemas de creación de muros y vueltas con los materiales de la zona”, añade Ferragud.

Sin más dilación, este verano la ONG ha organizado un campo de trabajo para que jóvenes valencianos, en colaboración con jóvenes de Baasneere, disfruten durante 12 días de actividades educativas y de ocio con los más pequeños de la localidad, un taller que empezó en 2014 y que ahora se presenta como la antesala de la mejora educativa de los poblados.

El Programa 0,7 de la Universitat de València

El Programa 0,7 Una Nau de Solidaritat (http://links.uv.es/5wev1In), que convoca el Vicerrectorado de Internacionalización y Cooperación de la Universitat de València, está dirigido por la Comisión 0,7, creada en 1995 con la misión de establecer las líneas generales de actuación en materia de cooperación al desarrollo de la Universitat de València; distribuir el presupuesto 0’7 -que se obtiene del 0’7% del presupuesto de la Universitat, así como con carácter voluntario del 0’7% de las nóminas de su personal y de las tasas de matrícula de sus estudiantes- entre los diversos programas de cooperación; controlar y supervisar este presupuesto; y preparar y resolver convocatorias de proyectos propios de cooperación.

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Africa: «¿Qué te hace feliz?». Las respuestas de las niñas de Burkina Faso le harán un nudo en la garganta.

www.ecoportal.net/28-04-2016/

«Estoy contenta cuando puedo comer 3 veces al día» o «lo que me hace feliz es poder comer ensalada alguna vez», han sido algunas de las conmovedoras respuestas que muestran la realidad del país africano.

La Fundación Amigos de Rimkieta, que ayuda a los más indefensos de Rimkieta, uno de los barrios más pobres de Ouagadougou, capital de Burkina Faso, realizó este mes de marzo una charla personalizada con cada una de las 20 niñas de la cuarta promoción del proyecto de ‘Formación de niñas sin escolarizar’. Las conversaciones giraron en torno a esta pregunta: «Y a ti, ¿qué te hace feliz?».

«Estoy contenta cuando puedo comer 3 veces al día», responden Collete y Larissa, de 8 y 11 años respectivamente. «Lo que me hace feliz es poder comer ensalada alguna vez», afirma Bintou, de 8 años. «Cuando me dejan una muñeca para jugar un rato soy feliz», indica Saibata, de 8 años. «Lo que me hace feliz es poder ser escolarizada y tener el material escolar para estudiar«, apunta Julienne, de 10 años. «Ser la primera en clase y que me regalen una libreta para hacer los deberes (tareas) me hace feliz», contesta Latifatou, de 9 años.

«La mayoría de estas respuestas están en otro plano, en el de necesidades tan elementales que no se nos ocurre que sean las respuestas que se darían en nuestra sociedad», escribe la organización en su blog.

Asimismo, la Fundación planteó la cuestión «¿Qué te pone triste?» y la respuesta más recurrente (10 de las 20 niñas) fue la siguiente: «Me pongo triste cuando me pegan en casa». «El hambre«, «Cuando mi abuela no me puede comprar el desayuno» o «Cuando saco malas notas», fueron otras de las contestaciones obtenidas.

En relación al remedio que utilizan las menores para poner fin a esta tristeza, «trabajar bien en el colegio», «obedecer en casa» y «hacer las tareas del hogar que me piden para que no se enfaden conmigo y así no me peguen», fueron algunas de las soluciones.

Ecoportal.net

www.amigosderimkieta.org

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Más de 170 denuncias contra funcionarios de la ONU por abuso sexual

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http://diarioavance.com/5 de Marzo de 2016

No es una nueva ni mucho menos buena noticia. Pese a las denuncias de crímenes sexuales por parte de tropas de paz y personal de Naciones Unidas en los últimos dos años, los abusos continúan, según un duro reportaje publicado en BBC Mundo, reseñó el ABC de España.

Un informe divulgado este viernes y presentado por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, asegura que hubo 99 nuevas denuncias de abuso sexual por parte de soldados y personal de la ONU en misiones internacionales en 2015, un aumento significativo respecto a los 80 casos registrados en 2014.

El informe forma parte de una nueva política de “nombrar y avergonzar” a los responsables, adoptada por la ONU tras el escándalo el año pasado de abuso de menores a manos de cascos azules franceses en República Centroafricana.

De los nuevos 99 casos denunciados en 2015, 69 fueron de abusos cometidos por soldados en misiones de paz y 30 por funcionarios de la ONU en otras capacidades. Por primera vez se detalla la lista de países involucrados.

Hubo denuncias de abuso sexual contra soldados y policías de Alemania, Burundi, Ghana, Senegal, Eslovaquia, Madagascar, Ruanda, República Democrática del Congo, Burkina Faso, Camerún, Tanzania, Níger, Moldova, Togo, Sudáfrica, Benín, Nigeria y Gabón.

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