No classrooms, lessons or homework: New Zealand school where children are free to roam

Nueva Zelanda/Junio de 2017/Fuente: The Guardian

Resumen: Entre las corrientes y los árboles de Kauri, el sur rural de Auckland, la escuela alternativa más nueva  de Nueva Zelanda está en sesión. El tiempo está distribuido entre una sesión de pesca, seguido por el almuerzo cocinado en una chimenea. ¿Tareas y clases? Indefinidamente despedidos. «Nos llaman una escuela, pero no nos parecemos a ninguna escuela ahí fuera», dice Joey Moncarz, cofundador y director de la Escuela Deep Green Bush, que se encuentra en el término dos de su año inaugural. «No hacemos cosas como decirle a los niños que es hora de escribir o aprender matemáticas. Cuando están interesados en hacerlo, lo hacen. «

Deep among the streams and Kauri trees of rural south Auckland, New Zealand’s newest and most alternative school is in session. The weather is fine so a bout of fishing is in order, followed by lunch cooked on an open fire. Homework and classes? Indefinitely dismissed.

“We are called a school but we look nothing like any school out there,” says Joey Moncarz, co-founder and head teacher at Deep Green Bush School, which is in term two of its inaugural year.

“We don’t do things like telling kids it is time to write or learn maths. When they are interested in doing it, they do it.”

Moncarz is an ex-mainstream teacher. After five, frustrating years in mainstream schools in New Zealand he quit to found Deep Green Bush school, which has a roll of eight, and no classroom walls, time-out chairs or tests.

Concerned that mainstream schools were not preparing children for the global problems of the future – such as climate change –Moncarz envisioned a radically different kind of education, rooted in the primal skills of hunting, gathering and survival.

If the weather allows, pupils spend the majority of their day outdoors, exploring the New Zealand bush, learning to fish and hunt, trapping possums (which are considered a pest) and learning about the flora and fauna of their home.

The more traditional school skills, such as reading, writing and arithmetic, are acquired at their own pace, after they begin showing an interest in them. Not, says Moncarz, when the teacher dictates it is time to learn.

“We don’t have what you’d traditionally consider problem kids,” says Moncarz .

“Our parents saw their kids were unhappy and stressed in mainstream education and they started questioning; is it normal or right for kids to come home stressed and unhappy? Having taught in a mainstream school, I’d say most kids are stressed and unhappy.”

Bush school is registered with the Ministry of Education as an independent school, and therefore does not have to abide by the standard New Zealand curriculum, although it is subject to ministerial oversight.

Loosely inspired by the Sudbury Valley School in the US, which in turn was inspired by A.S Neill’s Summerhill school in the UK, since launching in January Moncarz has been fielding requests from around New Zealand and abroad to open chapters of Bush School in places as far afield as China and Europe.

Dr David Berg, a senior lecturer in education at the University of Otago, says there is a growing precedent for alternative “bush” schools worldwide, especially in Scandinavia, where some kindergarten children go ice-fishing during the school day.

However he says educators need to be careful that children are offered the full-range of skills required to get by and find employment in the modern world.

“Lots of people feel there is a disconnect with nature and the outdoors and people value that and are drawn to it,” says Dr Berg.

“In a modern society to be successful there are a range of skills to be developed and perhaps only some of those can be developed outside.”

Cathy Wylie Chief Researcher at the New Zealand Council for Educational Research said: “Deep Green Bush school is an outlier in terms of NZ schools.

“We’ve certainly had some private schools set up by parents and teachers that have drawn inspiration from schools like Summerhill, but nothing that has designed its programme and pedagogy in such a focused way around hunting and gathering.”

Moncarz insists that the school isn’t an “experiment” in education, and is based on two millions years of evidence of how parents have raised their kids, at one with nature.

“We don’t want to be one of a kind, we want to replace mainstream schools,” Moncarz.

“We are using the same wisdom parents have used to teach their kids for millions of years. Locking kids in a classroom and forcing them to learn just causes a lot of problems.”

Fuente: https://www.theguardian.com/world/2017/jun/20/no-classrooms-lessons-homework-new-zealand-school-children-are-free-to-roam

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La atención diferenciada a los estudiantes talentosos: una tarea “impurgente”

Por: Nestor del Prado

En el pasado mes de septiembre, en el marco del inicio del curso escolar 2016-2017, se enfatizó por nuestro primer vicepresidente de estado y de gobierno la necesidad de dar una atención diferenciada a los estudiantes talentosos. Para convertir esa directriz en una práctica sistemática y consecuente es conveniente aclarar conceptos y caminos, promover el intercambio y echar a andar creativamente.

Comienzo por aclarar este acrónimo “impurgente”, que he acuñado desde hace años y que significa lo que es importante y urgente a la vez.

Hace algunos meses tratamos el complicado asunto del robo o fuga de cerebros, en aquella ocasión nos enfocamos en los jóvenes talentosos en el ejercicio de su profesión; muchas de sus características son válidas para el caso del pregrado pero otras son propias de éste.

La atención a las diferencias individuales de los estudiantes desde la enseñanza primaria hasta la universitaria, por discapacidad es una asignatura bien organizada y generalmente con buenos resultados, pero la atención por supercapacidad es a mi juicio una asignatura pendiente.

En GECYT, la Dra. C. Raquel Lorenzo y yo, entre otros, hemos trabajado este tema en el ámbito empresarial; y en el curso televisivo Inteligencia, creatividad y talento lo tratamos además en el ámbito familiar y escolar. Les sugiero consultar los libros escrito por Raquel Lorenzo sobre la temática que nos ocupa, y que utilizaré selectivamente en este artículo. También pueden adquirir los cuatro tabloides que se publicaron como apoyo al citado curso de Universidad para Todos.

Lo que a continuación expresaré no debe interpretarse como una visión unilateral ni desconocedora de la importancia del desarrollo integral de los jóvenes, incluyendo la preparación política e ideológica de calidad, el desarrollo de la cultura general integral y el compromiso consecuente con el socialismo, con el pueblo.

En tan poco espacio es imposible abordar este tema haciendo las aclaraciones terminológicas que satisfagan a todos los lectores, pero ante tal disyuntiva prefiero privilegiar a los no especialistas en la materia.

Es ciencia constituida que la inteligencia tiene un componente genético y otro social y ambiental; hay múltiples inteligencias (lógica-matemática, espacial, corporal, lingüística, musical, interpersonal, naturalista, emocional), que al encausarse adecuadamente propician el desarrollo de personas talentosas y exitosas. La motivación juega un papel determinante en el éxito. El éxito puede ser en el campo de las ciencias exactas, naturales, económicas, sociales; en las ingenierías; en la literatura, la danza, la pintura, la actuación, la música, el deporte, etc.

No todas corren igual suerte y a mi juicio las que están en desventaja son las relacionadas con las ciencias básicas o fundamentales y las ciencias aplicadas.

En la etapa estudiantil, en no pocas ocasiones se malogran inteligencias superiores, por falta de una detección precoz, por ausencias de maestros y profesores preparados y motivados, y más recientemente por causas económicas familiar y social. El problema como todo fenómeno complejo es multidimensional, multifactorial y no lineal.

Aunque la inteligencia colectiva siempre será superior a la individual, no debemos desconocer el papel que inteligencias superiores pueden jugar en favor de nuestra batalla económica y social.

Todo esto cobra mayor importancia debido a lo planteado por nuestro General-Presidente Raúl Castro en cuanto al papel de la economía en el futuro de la revolución socialista.

Si no le damos la atención requerida ni garantizamos la retribución material y moral a los miles de cubanos con capacidades intelectuales superiores demostradas, corremos el riesgo no solo de desaprovecharlas, sino de desestimular a los que por razones cronológicas vienen detrás.

Existen varias formas de tratar a los alumnos talentosos: la segregación, el enriquecimiento y la aceleración.

Segregación

La segregación completa implica la creación de las escuelas y las aulas especiales, y solo se acepta, casi por consenso, para los talentos artísticos y deportivos, aunque en la enseñanza privada se utiliza, ya que la educación de los talentos es también un negocio.

Esta modalidad tiene como desventaja que la identificación casi nunca es un proceso del todo confiable, por las limitaciones metodológicas y por la complejidad del talento en sí mismo. Se pudieran ver favorecidos con programas especiales, algunos estudiantes que no son talentosos. Se pueden quedar fuera de esta atención otros que sí lo son.

Los detractores de esta modalidad exponen que es una alternativa para crear élites y multiplicar las diferencias sociales. Por otra parte, la escuela normal se queda sin el estímulo que estos alumnos representan para el resto.

Los simpatizantes plantean que se les pueden ofertar programas especiales a estos niños y jóvenes sin el freno de los promedios. Es una vía menos costosa, por lo que se sugiere para los países subdesarrollados.

Aceleración

La aceleración consiste en vencer un programa, una asignatura o un grado en menos tiempo que el estipulado para los alumnos promedio. Se utilizan los llamados exámenes de suficiencia que dan la oportunidad de convalidar asignaturas o grados.

Los partidarios de esta alternativa plantean que es más económica, porque el estudiante sale antes del sistema educativo y se incorpora más rápido al trabajo y no es necesario cambiar los programas. Alegan además, que se evita el tedio y la pérdida de la motivación que pueden sufrir los niños talentosos en el aula regular; también de que no se necesitan hacer cambios en los programas y se evita el aburrimiento que sufren en ocasiones la mayoría de estos alumnos en la escuela regular.

Enriquecimiento

El enriquecimiento consiste en que el estudiante se quede en su grupo regular y se le ofrezcan actividades variadas además del currículum regular. Es la forma más utilizada y aceptada para estimular el desarrollo de los niños talentosos porque, entre otras razones, no implica ningún riesgo sicológico para el alumno y es una opción más flexible que las otras. Posibilita que el estudiante se eduque con sus coetáneos y reciba una atención a la altura de sus posibilidades.

Para atender a los niños talentosos, también se utiliza la enseñanza individualizada, la cual se distingue porque no existen grupos ni exámenes y donde se les ofrece a los alumnos un menú de actividades convenido con ellos y con los padres. Esta alternativa tiene como elementos negativos que es posible que los alumnos no se motiven por aprender, que no hagan el esfuerzo suficiente, y que la escuela no actúe como factor socializador.

De la misma manera se emplean en el enriquecimiento las tutorías que ponen en contacto a los talentos con eruditos, artistas y otros especialistas eminentes, quienes actúan como fuentes del saber. La experiencia de la segunda edición de Sonando en Cuba, pone en evidencia importantes conceptos y caminos.

Las formas de atención a los sujetos talentosos aquí mencionadas no son excluyentes, se pueden utilizar de manera combinada. Por ejemplo, en las escuelas y en los grupos especiales se ofertan programas de enriquecimiento, que pueden a su vez, facilitar la aceleración.

Los maestros

Para atender de manera efectiva el desarrollo del talento de los alumnos, es indispensable la calidad del personal docente encargado de ponerlos en práctica, porque los docentes son los que tienen que concebir las nuevas experiencias pedagógicas.

Existen muchas especulaciones y algunas investigaciones empíricas sobre las características generales y específicas que son necesarias para este tipo de maestros o profesores; pero hay consenso en que no todos los docentes están en condiciones para enseñar a estos alumnos.

Por todos es conocido que el mejor programa en manos de un mal profesor no sirve y que un programa mediocre impartido por un buen profesor puede tener resultados satisfactorios; o sea que quien tiene la responsabilidad del éxito del programa es, en gran medida, el docente.

Atención al talento en Cuba

La preocupación por el desarrollo del talento de la población cubana tiene tres elementos de base muy importantes que son el acceso a la educación, a la salud y a la cultura para todos. Se utilizan las modalidades siguientes:

Existen las escuelas de arte y deporte como forma de segregación correcta.

En la educación general politécnica y laboral se usan las formas de enriquecimiento que aparecen a continuación:

  • Círculos de interés
  • Concursos y competencias de conocimientos
  • Se desarrollan olimpiadas nacionales, regionales y mundiales,
  • Los monitores como forma de enriquecimiento,
  • Los institutos preuniversitarios vocacionales de ciencias exactas (IPVCE), que son una forma combinada de segregación para facilitar el enriquecimiento.

En la educación superior se aprecian las prácticas siguientes:

  • Exonerar de exámenes finales a los alumnos que han demostrado amplio dominio de los objetivos de la asignatura.
  • Exámenes de suficiencia para convalidar asignaturas que dominan.
  • Exámenes de premio, con esta oportunidad los alumnos que dominan una asignatura pueden elevar su promedio académico.
  • Alumnos ayudantes tienen la oportunidad de profundizar en la asignatura que le gusta.
  • Asignaturas optativas, donde los estudiantes escogen la cantidad que indique el programa o el plan de estudio de la carrera que cursan.
  • Asignaturas electivas, se les ofertan asignaturas de otras carreras.
  • Cursos para trabajadores, hacer asignaturas de varios años para terminar en menos tiempo; esta es una forma de aceleración.

Aunque este artículo se dirige principalmente a la problemática de los estudiantes de la enseñanza general, politécnica y universitaria, también debe reactivar nuestro pensar y hacer en pro de captar, desarrollar y retener a los jóvenes talentosos en el ejercicio de su profesión.

Acabo de disfrutar de una entrevista de Mara Roque con el presidente de la Sociedad Cubana de Matemática y Computación, Dr. C. Luis Ramiro Piñeiro, en ocasión del día nacional del Matemático el próximo 31 de octubre. Excelente idea la del concurso para retar a los buenos profesores de matemática. Dominarla es una condición necesaria pero no suficiente, hay que saber enseñarla.

Algunas preguntas para motivar el debate culto y enriquecedor:

  1. ¿Desde qué nivel de enseñanza se debe trabajar con estudiantes talentosos?
  2. ¿Cómo detectar a los estudiantes talentosos?
  3. ¿Cuáles son las diferencias entre el profesor de talentos y un buen profesor de todos los estudiantes?
  4. ¿Qué entrenamiento debe tener el profesor para estudiantes talentosos?
  5. ¿Qué debemos ratificar y mejorar, qué desechar y qué incorporar para la atención diferenciada de los estudiantes talentosos?

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/10/29/la-atencion-diferenciada-a-los-estudiantes-talentosos-una-tarea-impurgente/#.WPks_rjau00

Imagen: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/18883379/Aceleracion-para-estudiantes-superdotados.html

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Generaciones, ancestros, ramificaciones y matemáticas

Por: Ignacio Mantilla

A veces las matemáticas nos permiten entender algunos fenómenos sociales, también algunas veces nos facilitan la comprensión de ciertos mensajes. A este último caso quiero dedicar las reflexiones de hoy.

Hay un viejo problema, muy sencillo de comprender, que conocí hace años, siendo estudiante de matemáticas; se trata de hacer un cálculo simple que nos muestra cifras sorprendentes sobre el número de nuestros ancestros. El tema vino a mi memoria al ver hace algunos días el bello video de Alejandro Balbi, disponible en internet bajo el título de “Matemáticas Ancestrales”.

La denominación de una generación, medida en años, es comúnmente confundida con las décadas. Se habla de la generación de los 70 o de los 80, haciendo alusión a los nacidos en esas décadas. También existe el criterio de definir una generación de acuerdo con las costumbres de las personas en un período de tiempo y se tiende a confundir la duración de una generación con el tiempo que dura un hábito general, un modo de educación o incluso un uso común de transporte, de determinados aparatos, de procedimientos médicos o de un tipo de alimentación. Es decir, períodos de hábitos, usos o costumbres que luego desaparecen o que dejan de ser frecuentes. También hay otros ejemplos de denominación muy difundidos hoy, como la “generación X” o la “generación de millennials”.

Es mucho más acertado, en cambio, decir por ejemplo, que un restaurante ha pertenecido a tres generaciones distintas cuando se hace referencia a que el padre y el abuelo del actual propietario también fueron sus dueños.

Si aceptamos que el lapso de tiempo que abarca una generación es la diferencia de edad entre padres e hijos y tenemos en cuenta que la mayoría de las madres tienen sus hijos entre los 17 y los 33 años, entonces 25 años es un promedio adecuado para una generación estándar. Naturalmente hay sociedades, países o incluso estratos en los que estos rangos son distintos.

Ahora vamos a hacer un cálculo sencillo: todos tenemos una madre y un padre, es decir 2 personas de las que descendemos, que pertenecen entonces a la primera generación que nos antecede. Todos tenemos 4 abuelos, que pertenecen a la segunda generación. De la misma forma, todos tenemos 8 (2 elevado a la 3) bisabuelos, en la tercera generación. Continuando de esta manera, encontramos 16 (2 elevado a la 4) tatarabuelos en la cuarta generación; y tenemos 32 (2 elevado a la 5) “tatara-tatarabuelos», y así sucesivamente, de tal forma que en la generación número 10 anterior tuvimos (2 elevado a la 10) “tras-tatarabuelos»; esto es 1024 personas pertenecientes a la décima generación anterior, es decir que vivieron hace unos 250 años, de las que descendemos en forma directa.

Pero si examinamos un poco más atrás y nos ubicamos, por ejemplo, en 1492, cuando Cristobal Colón arribó a estas tierras, es decir 21 generaciones antes, y queremos saber cuántos son nuestros “tras-tatarabuelos” de aquella época, nos sorprenderemos. En efecto, encontramos que fueron 2 097 152 (2 elevado a la 21). Dicho de otra forma: cada uno de nosotros existe hoy, gracias a más de dos millones de personas que vivían cuando se descubrió América, que nos han dado una descendencia directa a través de padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, en fin, “tras-tatarabuelos”. Con una sola de esas personas que hubiese faltado, no habríamos nacido, pues en este cálculo estamos teniendo en cuenta solo ancestros directos.

A estas tierras, que habitaban los pueblos indígenas, llegaron desde el descubrimiento de América grupos importantes de inmigrantes de todo el mundo, y entre todos hemos conformado una gran familia. Con una alta probabilidad, en ese amplio grupo de personas que también intervinieron después, encontramos algún “tras-tatarabuelo” común sin que lo sepamos. En efecto, si sumamos ahora los padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y “tras-tatarabuelos” de las generaciones que siguieron a los 2 097 152 iniciales, obtenemos la cifra de 4 194 302 (que corresponde a 2 elevado a la 22, menos 2). Ese es el número de personas que, desde Colón, conforma el grupo de nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, y “tras-tatarabuelos” hasta la generación 21. Imaginemos ahora cómo sería si contáramos hermanos, primos, tíos y demás parentela de nuestros ancestros directos.

En ese inmenso grupo de ancestros de cada uno de nosotros hubo, como bien lo señala Alejandro Balbi en el video antes mencionado, campesinos, profesores, comerciantes, religiosos, artesanos, aventureros, prostitutas, navegantes, ladrones, empresarios, gobernantes, obreros, en fin, no lo sabemos. Muy poco sabemos sobre nuestros ancestros antes de la tercera generación, pero cuando nos cruzamos con un desconocido en la calle, muy probablemente se trata de un pariente con quien tenemos algún “tras-tatarabuelo” común. Igual cuando nos cruzamos con un indigente que cuando tropezamos con un ejecutivo. En ambos casos la probabilidad es alta.

La curiosidad por estos temas ha conducido actualmente al estudio de la composición de árboles genealógicos y de la ramificación de los grupos familiares como un problema de interés en muchas investigaciones formales de las Matemáticas, la Estadística y la Actuaría, pero principalmente en una rama de la Probabilidad y los Procesos Estocásticos denominada Procesos de Ramificación.

Los colombianos somos una numerosa familia, cada uno de nosotros es el milagroso fruto de más de 4 millones de personas que han vivido durante un poco más de 5 siglos para darnos una descendencia directa. Y estoy seguro de que nuestro “tras-tatarabuelo” común esbozaría una sonrisa si observara que ya dejamos de pelearnos.

Fuente: http://www.elespectador.com/opinion/generaciones-ancestros-ramificaciones-y-matematicas-columna-682838

Imagen: https://xombitgames.com/2015/01/agiliza-mente-trucos-matematicas

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No existe la educación no emocional. Reflexiones para la prevención de los problemas de conducta en el aula

03 de enero de 2017/Fuente: www.viu.es

Vamos a comenzar con un juego de palabras, un silogismo de los que le gustaba a Aristóteles:

Si el ser humano es emocional por naturaleza y la educación es llevada a cabo por seres humanos, toda educación es emocional.

De lo que se deduce otro pensamiento interesante:

Si no existe la educación no emocional porque no se puede educar sin emociones,

TODA EDUCACIÓN ES EMOCIONAL.

Y no sólo es imposible educar sin emociones, es imposible convivir, trabajar, cuidar, crecer, aprender, enseñar… cualquier verbo que esté relacionado con el ser humano ya que, si el Homo Sapiens Sapiens se caracterizaba porque sabía que sabía, algunos antropólogos empiezan a hablar del Homo Sapiens Amantis, el “hombre” que sabe que ama.

Con ello, sólo conozco una excepción y es en aquellas personas que sufren un trastorno neurológico conocido como Alexitimia[1] que, según la Sociedad Española de Neurología, es un padecimiento que imposibilita a las personas para sentir y expresar verbalmente las emociones o sentimientos, entre otras dificultades.

Por tanto, usando aquel dicho de “la excepción confirma la regla” y partiendo de la idea de que toda educación es emocional, ¿en qué se fundamenta esta “nueva” forma de hacer o entender la educación si siempre ha existido? ¿Por qué está tan de moda ahora?

Ken Robinson lo retrató a la perfección en su conferencia TED en 2010 cuando la tituló “Cambiando los paradigmas de la educación”[2], versando los diez minutos de monólogo en torno a la obsolescencia de un sistema educativo postindustrial y la inadecuación actual del sistema educativo con respecto a los nuevos perfiles de niños y niñas del siglo XXI.

Y es aquí donde reside la clave de la confusión en torno a la propia definición de Educación Emocional. De hecho, debería llamarse la “Nueva Educación Emocional” para que la entendiéramos mejor ya que se trata, al fin y al cabo, de una nueva propuesta en la forma de relacionarse, acompañar y facilitar el aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas.

¿En qué estriba la diferencia de la antigua y la nueva educación emocional? En que antes (y por desgracia, todavía en la mayoría de entornos educativos) la relación educando-educador así como la forma en la que se aprendía era a través del miedo, la presión, la disciplina negativa y la unidireccionalidad en la asimilación de los contenidos. Mientras que la nueva educación emocional gira en torno al respeto al ritmo de aprendizaje, a la conversión de enseñantes a acompañantes, a la disciplina positiva y al fomento de la responsabilidad y la autogestión.

Nos encontramos, por tanto, ante un nuevo paradigma educativo que busca dar respuesta a las necesidades con la que se encuentra toda una comunidad educativa (familias, alumnado y docentes) con respeto a la forma de relacionarse y aprender juntos. Incluso me atrevería a defender que nos encontramos ante la necesidad de una Pedagogía del Amor que elimine el estrés con el que se vive en las aulas y fomente otro tipo de relación. Y cuando hablo de pedagogía del amor, no me refiero a un amor romántico exclusivamente, sino a esa definición de amor que recoge a la perfección el psicólogo Carlos Odriozola[3] cuando considera que “amar es desear y favorecer el desarrollo integral de la otra persona”.

¿Realmente desea y favorece el sistema educativo actual el desarrollo integral de los alumnos y docentes? Pues no, porque si fuera así, no tendríamos las aulas llenas de profesores y profesoras buscando ayuda, cursos, orientación, formación y cualquier recurso que surja para atender y entender mejor a sus alumnos. Y no nos encontraríamos con un alumnado frustrado, desmotivado con sus estudios y con todo el abanico de dificultades en el desarrollo emocional, de aprendizaje y de relaciones sociales como en el que nos encontramos actualmente.

Es curioso como hace unos días leía un artículo en un diario que argumentaba que el 90% de las dificultades en los adultos se centraban en las relaciones sociales, mientras que sólo el 10% lo hacía en cuestiones técnicas relacionadas con sus carreras profesionales. ¿Cuánto vamos a tardar en darnos cuenta de que hay que cambiar el enfoque, en que el barco se nos está hundiendo y tenemos que ver por dónde pierde agua para repararlo y seguir navegando?

¿Qué nos puede aportar la Educación Emocional en la prevención de los problemas de conductas en el aula desde este nuevo enfoque?

Intentaré justificároslo de forma breve ya que podríamos extendernos en varios fascículos virtuales para comprender la complejidad del tema.

  1. La educación emocional tiene como objetivo que toda la comunidad educativa, sobre todo el alumnado y el profesorado, desarrollen los dos componentes más importantes de la Inteligencia emocional: la inteligencia inter e intrapersonal. Cuando conozco mi mundo interior y soy capaz de relacionarme de una forma empática, asertiva, responsable y respetuosa con mis compañeros, identifico la escuela como un espacio seguro donde se me respeta por lo que soy y no sólo por lo que hago.
  1. Otra de las bases sobre la que se fundamenta la educación emocional es en la psicología del apego. Si concibo a mi maestro o maestra como una figura de apego seguro que me respeta, entiende mis necesidades y me acompaña, entiendo el “estar en clase” como “estar en casa” y así, mi cuerpo y mi mente se relajan y aprendo mucho mejor. Incluso para aquellos alumnos que en casa tienen dificultades, los maestros y maestras pueden convertirse en esa figura reparadora que no tienen de forma natural.
  1. Y si a todo esto le unimos el enfoque de la pedagogía sistémica y la imperiosa necesidad de que familia y escuela hablen el mismo idioma, acertamos de pleno. Si las dos personas más importantes en la vida de un niño son sus padres y sus maestros y éstos se llevan mal, entramos en un conflicto de lealtades que sólo puede derivar en dificultades de aprendizaje o conducta. Mientras si siento que hay armonía entre mis referentes, llego al colegio seguro de que mis padres legitiman lo que hace mi profesor y eso me aporta seguridad.

Por tanto, basándonos en el desarrollo de las cinco competencias básicas[4] de la inteligencia emocional a nivel individual y relacional: conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, habilidades socioemocionales y habilidades de vida y bienestar; se ha demostrado que el índice de conflictos en el aula se reduce a mínimos anecdóticos y necesarios para seguir aprendiendo

Cada vez son más los estudios basados en Neuroeducación[5] que argumentan la imperiosa necesidad de incluir estos factores para frenar el angustioso índice de sintomatología que manifiesta nuestro alumnado e incluso profesorado, víctimas del estrés por no saber responder a las necesidades de los primeros y agotados por la carga de responsabilidad que asumen los segundos en todo este tema.

A partir de aquí, a partir de estas ideas básicas, se deriva toda la tecnología emocional que internet y las librerías sean capaces de recoger cada vez que buscamos o introducimos “actividades de educación emocional”. Podemos realizar un sinfín de programas y talleres de educación emocional pero si mis padres y mis profesores no coinciden, me cuesta encontrar en mi clase tranquilidad y tengo problemas para relacionarme, por mucho que dediquemos rincones de emociones y veamos documentales o juguemos a expresarnos… no funcionará.

Por tanto, la Educación Emocional es un verbo, una acción, un SABER ESTAR en el aula. De ahí que muchos docentes lleven haciendo este tipo de educación desde hace muchísimos años sin saber que lo que hacían era “emocional”, sino que simplemente trataban a sus alumnos desde una relación amorosa y sabiendo poner límites que contienen y no asfixian.

Ahora os preguntaréis ¿por dónde empiezo con toda la información que hay?

Y aquí mi respuesta es tajante: por vosotros mismos. Si queréis introducir la Educación Emocional en vuestras aulas, centros o actividades, empezad a desarrollar vuestra inteligencia intra e interpersonal. Porque de lo que no hay, no sale nada, y por mucha tecnología emocional que encontréis en la red o en materiales que busquéis, si no manejáis las emociones en estos dos niveles, al final será un sobreesfuerzo. Mientras que si os cuidáis, también lo hacéis con los demás.

A modo de introducción, es lo que os puedo empezar a contar cuando os hablo de que no existe la educación no emocional porque educar sin emociones, es imposible. Os invito a que comencéis por preguntaros si lo que queréis que inunde vuestra forma de enseñar sea el miedo o el aprender a amar.

Fuente: http://www.viu.es/no-existe-la-educacion-no-emocional-reflexiones-la-prevencion-los-problemas-conducta-aula/

 

 

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