Page 1 of 4
1 2 3 4

La agenda educativa de Delfina Gómez

Por: Juan Carlos Miranda Arroyo

De acuerdo con el boletín No. 15 de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el actual secretario, Esteban Moctezuma Barragán, y la próxima titular de la dependencia, Delfina Gómez Álvarez, “encabezaron la primera Conversación Magisterial del año, con más de 8 mil Supervisoras y Supervisores de 16 estados de la República.” (1) Acerca de ese importante evento masivo y virtual, comparto algunas observaciones y preguntas que podrían integrarse a la conversación.

En primer lugar, sería interesante conocer una o varias crónica(s) del evento por parte de las y los participantes, que forman parte de lo que llamo el sujeto principal de la gestión educativa de la escuela pública: Me refiero a las supervisoras y los supervisores de la educación básica que, por lo demás, constituyen la parte más importante del sistema educativo, junto con las y los docentes, para poner en práctica la transformación escolar desde una perspectiva democratizadora, es decir, no elitista, sino “desde abajo”.

En segundo lugar, lo dicho ahí, en especial, en la voz de la próxima secretaria de educación federal, la Mtra. Delfina Gómez, resulta de interés para delinear su agenda educativa, debido a que en la reunión estuvieron presentes directivos escolares (de zona) de 16 entidades federativas. (2)

Durante la reunión virtual, las autoridades educativas recordaron que “el regreso a clases presenciales será seguro y gradual, y sólo se producirá mientras exista la certeza de que el semáforo epidemiológico verde se mantendrá…”.

En alguna de sus participaciones, sin dar a conocer la fuente informativa ni la organización que realizó el estudio, Moctezuma Barragán dijo que “…de las mediciones que se tienen entre 10 diferentes profesiones, la labor docente ocupa el primer lugar entre la sociedad mexicana, contrario a lo que ocurría en 2018, cuando prevalencia una campaña de desprestigio hacia el sector.”

“La pandemia, dijo, nos obligó a la programación, al desarrollo y transmisión de cerca de 5 mil programas de televisión y a implementar la reingeniería de toda la Secretaría, en tan solo semanas, para desarrollar contenidos por radio e internet, y a la entrega de cuadernillos de trabajo en las comunidades con mayores índices de rezago.”

Al respecto, pregunto:

¿Por qué la SEP no se ha dado a la tarea de llevar a cabo una cruzada nacional para promover la lectura y la escritura, en esta coyuntura de contingencia como la que hoy vivimos, en vez de apostarle, casi por completo, a la TV, internet y la radio?

¿Acaso, el hecho de dejar en un lugar marginal a los hábitos de lectura y escritura, ha sido una línea adecuada de políticas públicas educativas?

El mensaje implícito que han querido dar nuestras autoridades educativas, a través de las diferentes versiones del programa “Aprende en casa”, es que los procesos de aprendizaje de niñas, niños y jóvenes habrían de ser, esencialmente, frente a un aparato de TV, una computadora (o cualquier otro dispositivo electrónico), y hasta el final, el libro.

Pero ¿De qué tamaño y cuál es el contenido de la agenda educativa de la próxima titular de la SEP? ¿Es una agenda delgada, ligera, o todo lo contrario? ¿Será una agenda voluminosa y cargada de pendientes o sólo de bolsillo?

Los cuatro ejes de políticas educativas de la era Delfina Gómez

Todo parece indicar que, por lo señalado en el boletín de referencia y de manera esquemática, su agenda educativa se reduce a cuatro puntos:

I. La formación continua para maestras y maestros en servicio

“En este sentido, indicó que uno de los ejes en los que se trabajará, es precisamente el de las maestras y los maestros, ya que algo que le preocupa mucho al Presidente es la situación del magisterio y lo que se ha fortalecido a través de la actualización, capacitación y formación.”

II. Contenidos para la enseñanza y los aprendizajes

“Otro eje rector –dice el boletín en cuestión- son los contenidos, abundó Gómez Álvarez, ya que es algo que, como práctica docente, se tiene que atender conforme a la situación que se está viviendo de pandemia; por lo que la dinámica pedagógica, la práctica educativa, tiene que irse adaptando y adecuando de acuerdo a lo que se está viviendo.”

III. Infraestructura educativa

“Un tercer factor, señaló, es la infraestructura, un reto que se tiene, que si bien a través del programa de La Escuela es Nuestra se trabaja para mejorar las condiciones de las escuelas, como es la falta de agua, también tiene que ser algo que vaya acorde a las necesidades de lo que se está viviendo actualmente.”

Finalmente, Gómez Álvarez se refirió a los becarios, que es un tema que también se tiene que trabajar con las universidades y con las instituciones de nivel medio superior, puntualizó.

Lamentablemente, en la agenda educativa de la Maestra Delfina Gómez no aparecen, no al menos en la lista de las prioridades que tiene trazado en su cuaderno, las políticas públicas que se seguirán, desde la SEP, a partir del marco legal vigente y el Programa Sectorial de este sexenio, acerca de la formación inicial de maestras y maestros (es decir, la “transformación y fortalecimiento” de las Escuelas Normales, Universidad Pedagógica Nacional y Centros de Actualización del Magisterio); ni veo tampoco un pronunciamiento claro y contundente, en el orden de las prioridades, acerca de la formación profesional y continua de las figuras directivas y los respectivos equipos técnicos (no sólo me refiero a supervisoras y supervisores, sino también a asesoras y asesores técnicos).

Precisa y paradójicamente con quienes se reunió, en formato virtual, apenas hace unos días.

No está por demás mencionar otros cinco puntos ausentes en la agenda educativa de la futura titular de la SEP:

1) ¿Cómo se atenderán los graves problemas del rezago educativo? (Personas mayores de 15 años que no han iniciado ninguna escolarización o que no han concluido la educación básica)

2) ¿Cómo se enfrentará el problema grave de la falta de cobertura educativa en educación preescolar y media superior?

3) ¿Qué medidas se tomarán de inmediato para atender a las y los docentes que no han recibido sus pagos de acuerdo con la ley?

4) ¿Cómo se destrabará el dique burocrático que se ha instalado en la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM)

5) ¿Qué orientaciones o directrices nacionales y regionales (y por subsistemas) prevé la SEP con respecto al nuevo marco normativo federal en el ámbito de la Educación Superior?

Esto, sólo por mencionar algunos de los diez o veinte puntos principales y urgentes por atender desde la cabeza del sector educativo nacional y que, por el momento, no se ven plasmados en la agenda de la maestra.

Fuentes consultadas o notas:

(1) Boletín SEP no. 15: “Encabezan Esteban Moctezuma Barragán y Delfina Gómez Álvarez la primera Conversación Magisterial del 2021”, publicado el 20 de enero, 2021.

(2) Estuvieron presentes, a distancia, “supervisoras y supervisores de Baja California Sur, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Querétaro, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y del Estado de México, así como autoridades educativas de todos los niveles”.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-agenda-educativa-de-delfina-gomez/

Comparte este contenido:

Argentina: Según el ministro de Educación, ¿cuándo sería la vuelta a clases?

Según el ministro de Educación, ¿cuándo sería la vuelta a clases?

Nicolás Trotta dio una fecha estimativa para reanudar el ciclo lectivo.

17 DE MAYO DE 2020 – 18:16

El ministro de Educación, Nicolás Trotta, volvió a referirse a la vuelta a clases, hasta ahora sin fecha, en el marco de la emergencia sanitaria por el coronavirus.

“Estimamos que podría ser en agosto o septiembre”, vaticinó.

«Todavía es prematuro cuál va a ser el camino definitivo, hay que ver cómo se comporta el nivel de contagio con la reapertura de la economía en las diferentes regiones del país”, aseguró el funcionario.

En diálogo con FM La Patriada, Trotta destacó que el Ministerio de Educación ha “constituido un comité que está trabajando en los protocolos para poder aplicarlos en cada una de las escuelas una vez que podamos regresar”.

“No tenemos fecha cierta, pero estimamos que agosto o septiembre podría ser el momento en donde se puedan empezar a habilitar las aulas”, sostuvo el ministro.

El Consejo Federal de Educación definió la semana pasada que no habrá calificaciones durante la cuarentena.

Asimismo, el ministro de Educación indicó que el regreso a las aulas podría ser paulatino, dando prioridad a los alumnos que estén en el último año del ciclo (/mo grado de Primaria y 5° año de Secundaria) y los que estén iniciando su proceso de alfabetización.

Para Trotta, el Estado debe tener una “mayor presencia” en un momento que “hay que darle mucha más centralidad en términos sociales y políticos a la agenda educativa a partir de un proceso de recuperación de nuestro país”.

“Implica consolidar consensos, el diálogo con las provincias, con organizaciones sindicales y sostener los procesos de inversión, que también han sufrido fuertes retrocesos en los cuatro años de (Mauricio) Macri”, criticó.

Fuente de la Información: https://www.datachaco.com/segun-el-ministro-educacion-cuando-seria-la-vuelta-clases-n144811

 

 

Comparte este contenido:

El poder del conocimiento

Por: Hugo Aboites

Los momentos críticos de la vida social aceleran con enorme fuerza los flujos, avenidas, ríos y arroyos del conocimiento y, por supuesto de su componente inseparable, la emoción. No hay un sólo momento clave, un punto de inflexión en la historia de sociedades e instituciones, que carezca de fuertes corrientes de conocimiento y emociones desbordadas. Las mismas que, soliviantadas por acontecimientos naturales, sociales o políticos, interactúan con gran fuerza, se potencian recíprocamente y transforman su alrededor. Como el movimiento nacional que llevó al proceso electoral de 2018 y a López Obrador a la Presidencia; en otra escala, el reciente (y latente) movimiento estudiantil-feminista, y el largo y cruento movimiento magisterial 2012-2018 que zarandeó buena parte de la Constitución de Peña Nieto. En todos esos momentos, la emoción del movimiento obliga a la naturaleza humana colectiva a una intensa actividad: explosión de redes sociales, artículos, conferencias, foros, reflexiones personales y en grupos; ensayos, pronunciamientos, asambleas, movilizaciones y plantones, reflexiones, propuestas, ocupación de escuelas y universidades. Son experiencias de emoción-conocimiento que calan profundamente porque residen en la subjetividad y espacio cognitivo que constituye a cada individuo y grupo. Toda una generación transformó mucho del país e instituciones a partir del 68, por ejemplo, e hizo surgir universidades y sus organizaciones sindicales, una renovación educativa y un dinamismo político aún vigente.

La pandemia no sólo es parte de la evolución de la naturaleza, también de la sociedad y la educación y la cambia profundamente. La obliga al confinamiento físico que individualiza y fragmenta, que borra la organización mínima que da la escuela y la universidad, que fortalece las estructuras de poder burocrático y modifica los equilibrios que se constituyeron con el movimiento magisterial. La SEP ahora insiste en un control único y directo sobre la maestra y maestro, que rinda cuentas imposibles sobre avances de niñas y niños, ya sin la intermediación y la participación de la comunidad de la escuela y de la organización sindical. Que logre resultados de aprendizaje, a pesar de las condiciones tan precarias de la enorme mayoría de estudiantes y sus familias, ahora sin trabajo, sin acceso gratuito a Internet; en condiciones mínimas de espacio y sin la participación directa del maestro, como en el aula. Las autoridades del sistema escolar y de las universidades, con eso también están definiendo cuál debe ser la función de los centros de conocimiento en este periodo de fuertes presiones contra el precariado de la nación. Y define que su tarea es dar paso a la minimización y rampante trivialización del conocimiento y de la emoción. El sistema escolar abdica de su responsabilidad ante la crisis, y nada dice, por ejemplo, cuando en plena crisis de conocimiento el Ejecutivo devuelve a la iniciativa privada los espacios de tiempo que tenía en los medios de comunicación privados y que precisamente ahora serían valiosísimos para que el gobierno informara y desde la sociedad se intercambiaran conocimientos y se ventilaran las emociones sobre la tragedia que devela la crisis y sobre lo que hay que empezar a hacer para cambiar al futuro. Son espacios de una radio y televisión en crisis, pero aún muy valiosos socialmente porque son gratuitos, su tecnología de recepción existe ya en la enorme mayoría de los hogares (aparatos de radio y televisión), y permiten el conocimiento y reflexión colectiva-familiar e incluso vecinal, de ventana a ventana. Iniciativas que puede ser alimentadas por barrios, organizaciones y por el conocimiento y entusiasmo de maestros de todos los niveles.

A partir de la agenda educativa que impone la propia crisis: el conocimiento del papel de los virus en la evolución de las especies (humana incluida), el manejo y comprensión del instrumental estadístico y su valor para conocer el presente y prever el futuro, las dimensiones de los efectos sociales, económicos y políticos de la pandemia, la revisión crítica de la actuación de los gobiernos extranjeros y el propio, el contacto con las artes que muestran la emoción de estos acontecimientos. Toda una nueva agenda del verdadero conocimiento, como planteaba Freire, el que nace de la reflexión colectiva sobre la realidad y busca transformarla, y de la que maestros y maestras no pueden estar ausentes. Y aún es posible: el gobierno federal puede aprovechar, si le da la emoción, el artículo 139, Ley General de Educación, que establece que los medios de comunicación masiva, en el desarrollo de sus actividades, contribuirán al logro de los fines de la educación previstos en el artículo 15 de la presente ley (donde se recogen los propósitos educativos del artículo tercero constitucional), y entonces abrirlos a las y los maestros y la sociedad. Emoción y conocimiento.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/04/11/opinion/019a2pol

Comparte este contenido:

Untitled

Launch Michigan unveils education agenda

A panel of state business, education, civic and philanthropic leaders unveiled its vision for strengthening education in Michigan and outlined the first phase of recommendations for doing so.

Launch Michigan, which formed last year, includes such organizations as Business Leaders for Michigan, Kent ISD, Michigan Department of Education, Grand Rapids Chamber of Commerce, Steelcase Foundation, Talent 2025 and The Education Trust-Midwest, among multiple others. The group was formed to tackle the state’s declining education outcomes and its relation to the talent shortage.

The group will work to implement its agenda starting in 2020.

The Launch Michigan coalition chose three core priorities to underlie all its work: preparing graduates, ensuring rapid improvement and closing equity gaps.

“As a state, we’ve been focused on picking winners and losers in the education system. We must turn our intentions to producing winners and winners, making targeted and equitable investments so all Michigan children can achieve their highest aspirations,” said Tonya Allen, president and CEO of The Skillman Foundation and co-chair of Launch Michigan.

Historically, new Michigan education policies have shifted too much too quickly; instead, the steering committee says it seeks to build a solid foundation through a multiphased, tiered approach that focuses on the most acute challenges first.

During the first phase of its work, Launch Michigan plans to focus on boosting elementary literacy and providing all children with quality teachers. Literacy is a fundamental building block for much of the other learning that takes place in a person’s lifetime, which is why this was the coalition’s first area of focus.

The group’s suggested Equity in Literacy fund would provide additional support to early readers in grades K-3.

“The fund will help tackle Michigan’s literacy challenges while providing additional support to students living in poverty, as well as those who are geographically isolated,” said Doug Rothwell, president and CEO of Business Leaders for Michigan and co-chair of Launch Michigan.

The Equity in Literacy fund would be accompanied by district-driven strategic planning requirements to ensure dollars are being allocated to areas of greatest need and are tied to evidence-based research and practice.

Rothwell said the additional funding is essential to boost student results over time, particularly for children with greater needs.

“As a coalition, we support a student-centered, weighted funding formula that allocates resources to children based on their unique needs and circumstances,” Rothwell said. “We can’t hope to create a world-class educational system while we continue to underinvest in Michigan’s schools.”

Launch Michigan pointed to a March 2019 survey of 17,000 Michigan educators that identified additional literacy resources as a critical gap in their schools.

The committee is working to develop specific statutory language to implement the Equity in Literacy fund during the 2020 legislative cycle. The group intends to push its recommendations as soon as possible, putting the full support of the entire steering committee behind the suggested policies.

The group says it will continue to devise specific strategies on how to carry out its vision over the long term.

Steering committee co-chairs

Tonya Allen, The Skillman Foundation

Paula Herbart, Michigan Education Association

Doug Rothwell, Business Leaders for Michigan

Steering committee members

Amber Arellano, The Education Trust Midwest

Rick Baker, Grand Rapids Chamber of Commerce

Sandy Baruah, Detroit Regional Chamber

Tim Daman, Lansing Regional Chamber of Commerce

Darienne Driver Hudson, United Way for Southeastern Michigan

Rob Fowler, Small Business Association of Michigan

David Hecker, American Federation of Teachers-Michigan

Ron Koehler, The School Finance Research Collaborative

Bill Miller, Michigan Association of Intermediate School Administrators

Dan Quisenberry, Michigan Association of Public School Academies

Michael Rice, Michigan Department of Education

Julie Ridenour, Steelcase Foundation

Joe Scantlebury, Council of Michigan Foundations

Kevin Stotts, Talent 2025

Ray Telman, Middle Cities Education Association

Chris Wigent, Michigan Association of Superintendents and Administrators

Don Wotruba, Michigan Association of School Boards

The Michigan Parent Teacher Association

Fuente de la información: https://www.grbj.com/articles/94999-launch-michigan-unveils-education-agenda

 

Comparte este contenido:

Una agenda educativa renovada

Xavier Besalú

La discusión educativa parece haberse estancado, aunque la educación sigue siendo un elemento clave para el porvenir. Apuntamos algunos de los temas clave sobre los que habría que tratar.

La presión del pensamiento reaccionario –disciplina, contenidos, religión, patriarcado–, por un lado, y el peso de algunas cuestiones de gran calado –como la crisis climática, la desafección política de la ciudadanía o la tecnología digital– han aletargado estos últimos años el debate educativo, al menos en la esfera pública. Por ello, son bienvenidas las iniciativas que tratan de resituar la educación como un elemento clave de un futuro más pleno y más justo para todos, y que se esfuerzan por renovar el guión de la agenda educativa. Estos serían algunos de sus epígrafes.

La innovación. Ante los cambios propiciados por la globalización económica y la digitalización omnipresente, este es un debate ineludible. Los centros educativos tienen la obligación de adaptarse a esas nuevas condiciones, pero la innovación no debería convertirse en una simple estrategia mercantil.

El lugar de lo digital –internet, móvil, redes sociales– en la escuela. La buena pedagogía nunca ha dado la espalda a las posibilidades que brindan las tecnologías disponibles al servicio de la formación y, en este sentido, prescindir de este entorno sería suicida. Pero también es cierto que la escuela debe cumplir una función homoestática, que equilibre los olvidos, los vacíos y los descartes de lo que ocurre fuera de ella.

La descentralización administrativa. Es decir, el papel de las administraciones locales en la educación, más allá de ocuparse de la limpieza y el mantenimiento de las instalaciones escolares o del transporte escolar. No es de recibo que las entidades locales sean casi unos simples espectadores sin competencias ni presupuesto para intervenir en la organización de lo escolar y, tanto o más importante, para extender el tiempo educativo sobre todo para los que cuentan con menos recursos.

El acceso a la función docente, las oposiciones. Al parecer hay dos acuerdos inamovibles al respecto: que es un sistema inadecuado para evaluar la competencia docente de los candidatos y que es el menos malo de los posibles, porque garantiza unas mínimas condiciones de objetividad. Pero si el acceso a la formación inicial fuera exigente, si lo fuera también esa formación inicial, tal vez un buen proceso de inducción –de uno o dos años– supervisado por distintos agentes sería eficaz y más que suficiente…

La carrera profesional del profesorado, íntimamente relacionada con su formación permanente, con su implicación en el centro educativo, con la rendición de cuentas de su labor y también con su retribución, sigue siendo un tema tabú. Pero su abordaje parece ya perentorio: es insostenible que malos profesionales sigan ejerciendo a base de ir cambiándolos de centro y no parece lógico que quines hacen bien su trabajo no lo vean reconocido ni profesionalmente, ni económicamente.

La educación postobligatoria: la formación profesional y el bachillerato. El diseño de la Logse –recordemos: 1990– era meridianamente claro: una vía académica, el bachillerato, con distintas modalidades y muy poco atento a las competencias profesionalizadoras; y una vía para la inserción en la vida profesional, con distintos grados de especialización y sin apenas contacto con lo académico. El modelo, desde luego discutible, se ha ido adulterando con los años, al tiempo que afortunadamente ha ido aumentando el número de jóvenes escolarizados hasta los 18 años. Es hora de repensar esa formación postobligatoria, con un modelo híbrido o con vías diferenciadas pero transitables entre ellas.

El lugar y la función de las familias en los centros educativos. La formación de los hijos es una de las principales preocupaciones de las familias de hoy, integradas por otra parte por personas con un nivel académico sustancialmente más elevado que hace 40 años. No pueden tener la consideración de simples usuarios de un servicio, ni asumir funciones técnicas propias de los docentes. Pero tienen todo el derecho a saber qué, por qué y cómo se organiza y se trabaja en el centro donde escolarizan a sus hijos, a someterlo a la crítica argumentada y a que se tengan en cuenta sus iniciativas y propuestas…

El currículum oficial. Es hasta cierto punto lógico que una sociedad establezca una cultura mínima común para la enseñanza obligatoria, más todavía en un estado pretendidamente plurinacional, con las competencias en educación transferidas a las comunidades autónomas. Pero el actual currículum oficial es un documento excesivo, farragoso, repetitivo y desconfiado. Si estamos de acuerdo en que la educación obligatoria debe garantizar el dominio de unas competencias básicas, casi eso sería suficiente si los poderes públicos confiaran en un profesorado suficientemente preparado para desplegar un proyecto educativo acorde con dichas competencias, sobre todo si además son evaluadas y contrastadas periódicamente como es el caso.

La lucha por la erradicación de la profunda segregación escolar que, a día de hoy, muestra la composición social de los centros escolares de una misma ciudad o área escolar. Si una de las funciones primordiales de la educación obligatoria es promover y garantizar la convivencia entre personas de condiciones socioeconómicas y familiares desiguales, y de orígenes, cosmovisiones y prácticas culturales distintas, de forma que sea posible vivir en una sociedad mínimamente cohesionada y armoniosa, es imprescindible poner coto a la existencia de centros guetizados (donde solo se escolariza alumnado extranjero o gitano o pobre) y de centros blindados (que, a través de métodos diversos impiden la escolarización de aquel alumnado).

Si la ciudad es para todos, si los servicios públicos son para todos, también la escuela debe serlo. Si las personas con alguna discapacidad tienen derecho a la ciudad –que debe garantizar no solo su acceso sino también su uso- no es de recibo que sigan existiendo escuelas especializadas en atender al alumnado con necesidades específicas temporales o permanentes. Por eso, la educación inclusiva es un imperativo moral que exige poner los recursos ya disponibles en estos momentos y los adicionales que sean necesarios, para que todos los niños y jóvenes, sean cuales sean sus condiciones físicas, psicológicas o conductuales, puedan compartir un mismo espacio de formación y relación.

La gratuidad de la enseñanza básica que, en España, no incluye ni la educación infantil de 0 a 2 años, ni el material escolar, ni la comida, ni las actividades complementarias, ni las extraescolares… Ciertamente no hay dinero para todo, pero este es un debate que merece ser abordado con prudencia y decisión, entre otras cosas para sacarlo de la lucha partidista y para ser coherentes con la consideración de la educación como un de los pilares básicos del estado de bienestar.

Y es hora también de abordar la estructura del sistema educativo español, esa triple red que parece inamovible, pero que no debería serlo: una escuela pública mal dotada y mal financiada (los barracones, por ejemplo, deberían ser una medida provisional, pero son miles los alumnos que han vivido toda su etapa escolar en ellos), una escuela privada (nada que decir en una sociedad de libre mercado) y una escuela privada concertada, mayoritariamente religiosa, que ni responde a una sociedad donde la Iglesia católica ya no debería gozar de unos privilegios hoy día inaceptables, ni es asimilable en muchos casos a la educación pública, como rezan teóricamente los conciertos.

Xavier Besalú es profesor de pedagogía de la Universidad de Girona

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/10/10/una-agenda-educativa-renovada/

Comparte este contenido:

Prioridades en educación (parte 2)

Por: Veronica Spross de Rivera.

 

La semana anterior comentamos la importancia de que tanto la UNE como el partido VAMOS propongan y ejecuten un plan de educación que transforme la formación de los niños y jóvenes. Enfatizamos que no podemos continuar con el mismo sistema si deseamos resultados distintos. Desde Empresarios por la Educación se ha venido compartiendo un conjunto de prioridades, que esperamos trasciendan a un acuerdo mínimo en la agenda educativa.

Las prioridades en educación que no deben faltar en el plan de gobierno 2020-2024 se han agrupado en cinco ejes: 1) Inversión en el desarrollo de la primera infancia; 2) Fortalecimiento de la profesión docente; 3) Mejoramiento de los aprendizajes y desarrollo de competencias; 4) Formación relevante para jóvenes; y 5) Fortalecimiento de la gestión del Ministerio de Educación.

En cuanto a la formación relevante para jóvenes, es urgente continuar con la reforma de la secundaria. Entre las acciones sugeridas se encuentran: a) Ampliar la cobertura de básicos y diversificado con esquemas novedosos, incluyendo modalidades flexibles, becas para jóvenes del área rural en centros educativos; b) Fortalecer las competencias de matemática y lenguaje en los jóvenes, para lo cual la tecnología es una herramienta de gran valor; c) Lograr que, en el largo plazo, las pruebas de graduandos sean vinculantes con la promoción de los mismos.

Es también necesario que los jóvenes adquieran aprendizajes relevantes para el emprendimiento y el empleo, promoviendo el desarrollo de competencias tecnológicas, interpersonales y socioemocionales, todas ellas alineadas a la innovación y a las necesidades de contratación de talento en el mercado laboral. Asimismo, debe impulsarse una formación para los jóvenes vinculada al potencial competitivo de las regiones respectivas.

En el eje 5 se incluyen las acciones tendientes a fortalecer la gestión del Ministerio de Educación. Se ha incluido la política de infraestructura escolar, que promueve el involucramiento del gobierno municipal y otros actores para el mantenimiento y mejoramiento de la infraestructura de los centros educativos. También se plantea ampliar el programa de remozamiento de los centros educativos, con participación de los padres de familia, para lograr mayor impacto y sostenibilidad.

Otra prioridad para la próxima administración es garantizar en tiempo de los programas de apoyo, logrando que todos los centros educativos cuenten con organización de padres y fortaleciéndoles en su acción. Además, asegurar que los fondos de los programas de apoyo lleguen en tiempo a los centros educativos.

Se propone establecer un sistema moderno de gestión de recursos humanos, que tome en cuenta las mejores prácticas e implemente políticas para la selección de docentes con base en la meritocracia, otorgando en el proceso de oposición mayores valores a la calidad de profesor y asegurando que los incentivos sean acordes a los resultados de aprendizaje de los estudiantes. Finalmente, se recomienda un esquema de financiamiento sustentable alineado a un plan de largo plazo y el fortalecimiento de las direcciones departamentales, pues tienen una gran responsabilidad en el nivel regional y local.

Fuente del artículo: https://elperiodico.com.gt/opinion/2019/07/18/guatemala-y-sus-circunstancias/

Comparte este contenido:

La lucha por el derecho a la educación en contextos migratorios (Parte 1)

Por:  Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia

Universidad Iberoamericana, Ciudad de México

Proyecto: Derecho a la educación, justicia escolar y política

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el Campo Estratégico en Modelos y Políticas Educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticias del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

La narrativa que surge en la última década sobre los procesos migratorios en Estados Unidos ha estado atravesada por la coyuntura política, social y económica de los países de destino y de origen de la población migrante mexicana. La literatura al respecto, en la última década, se ha configurado en un mapa de eclosión de organizaciones sociales y agrupamientos de base de las comunidades migrantes que demandan un posicionamiento político por parte del campo de la academia.

Dar voz a los sin voz representa una manera de posicionarse ética y políticamente en el campo del derecho a la educación en contextos migratorios. Por ese motivo, el tipo de investigación que se realiza en el proyecto Derecho a la educación, justicia escolar y políticaparte de los contextos y los registros de vida de los sujetos. Esto posibilita adentrarnos a la vida de nuestros migrantes mexicanos que viven en la ciudad de Nueva York, con la esperanza de construir nuevos horizontes de vida.

Las notas de esta reflexión se articulan al campo del derecho a la educación en contextos migratorios, resultado de diálogos formales e informales con la población migrante, en particular, con un luchador social que ha defendido el derecho a la educación de la población mexicana que vive en la ciudad de Nueva York.

Nuestro protagonista proviene de una comunidad rural del estado de Puebla, cercana a las minas de ónix, una piedra preciosa con la que se elaboran artesanías en su pueblo natal. En palabras de nuestro informante, únicamente se privilegiaba a los dueños de las minas; su padre sólo era un trabajador del ónix, prestaba sus servicios en los talleres, ya sea puliendo las piedras o elaborando algunas piezas de artesanías, por lo que de niño no tuvo el beneficio de la visibilización.

La narrativa de nuestro protagonista da cuenta de su vida en la infancia, vinculada al entorno familiar, al trabajo infantil y a su experiencia escolar, en contraste con su vivencia de ahora, como líder comunitario dedicado a la investigación de los dacamentados; esto es, de aquéllos adheridos al Programa de Acción Diferida para los llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) y al trabajo comunitario de la población mexicana radicada en los Estados Unidos.

A pesar de su temprana edad, él acompañaba a su mamá a vender e intercambiar tortillas en el pueblo y en la ciudad más cercana, realizaba algunos mandados de algunas familias de su comunidad que le solicitaban sus servicios, ayudaba a los choferes del transporte de autobuses a cobrar el pasaje y ofrecía sus servicios en los pequeños talleres de ónix de su lugar de origen.

A lo largo de su relato va dando cuenta de los servicios educativos con los que contaba su comunidad: una primaria y una telesecundaria, la cual no le gustaba porque en ella únicamente laboraba un maestro, con el apoyo de una televisión, para ofrecer sus servicios de docentes a los todos estudiantes, independientemente del año en curso, la gran mayoría hijos de los trabajadores de las minas del ónix.

El recuerdo de nuestro protagonista respecto a su experiencia escolar antes de su partida a los Estados Unidos está impregnado por el gusto de asistir a la escuela y el deseo de aprender. A temprana edad, ingresa a la primaria con la idea de acompañar a su hermano, dos años mayor que él: “…aprendí a leer muy temprano y no había preescolar. Solamente había primaria y la telesecundaria …siempre era yo como el más exclusivo, hacia todas las tareas. Incluso me enojaba con mi mamá si no me compraba alguna libreta”.

Concluyó la primaria en su pueblo natal y la secundaria en la ciudad más cercana a su comunidad, porque a él no le gustaba la modalidad de la telesecundaria, dado que solamente había un maestro y los estudiantes se la pasaban sentados frente a la televisión; él prefirió ingresar a una Secundaria para Trabajadores que se localizaba en la ciudad más cercana.

“A la secundaria iba de uniforme, pantalón rojo y camisa blanca. Siempre iba a la escuela con mi portafolio … aunque era difícil por la escasez de recursos [económicos]. Me compré mi suitcase, en el segundo año [de la secundaria], me daba un escape a la realidad. Me daba un estatus”, aunque, reconoce, “…me hubiera gustado haber ido a la Federal II, que por lo menos tenía más recursos, a la Tamayo iban 4 o 5 niños de mi pueblo, el resto a la de trabajadores y los más pobres a la telesecundaria”.

Lo anterior nos permite conocer la diversidad de servicios educativos y alternativas de atención, aunque, como lo subraya nuestro protagonista, se observa estratificación y diferenciación social para el acceso a los servicios educativos. La escuela pobre (un maestro y una televisión), para los más pobres.

Con la secundaria concluida, el futuro líder vio la oportunidad de viajar a los Estados Unidos, cuando su tía informó a sus papás que había dos lugares para viajar y hospedarse en una casa de migrantes mexicanos que, con el tiempo, se fueron convirtiendo en su segunda familia. Vivían aproximadamente 30 personas en el apartamento y había una organización interna para la convivencia diaria, así como rutinas para el uso del baño, la compra de los víveres, la preparación de los alimentos, el aseo de apartamento y el individual y hasta por los espacios para dormir.

Nuestro protagonista, como muchos mexicanos, tenía deseos de estudiar, pero no contaba con los recursos económicos ni con la documentación necesaria para continuar sus estudios; lo prioritario era el trabajo: “…tú estás solo, aquí tienes que trabajar, tienes que pagar la renta, tienes que pagar el dinero que usaron para traerte…yo tenía 15 años y nadie me daba trabajo por el día, porque estaba contra la ley. Me decían ‘tienes que estar en la escuela’. Hubo un tiempo, me recuerdo, mi primera semana, me ayudaron a trabajar en la construcción, me pusieron a romper cimiento con un hammer, de ésos eléctricos. Fue tremendo para mí, me enfermé, me dolía todo, ya no regresé a la construcción, jamás regresé”.

Durante cinco años se la pasó trabajando de un lugar a otro, en los supermercados, fruterías, cines, restaurantes, todos ubicados en el barrio del Bronx, hasta que un día decidió escapar de uno de sus “laboros”. “Me tenían encerrado en el basement y no podía salir, hasta que un día me escapé y me fui caminando a Manhattan”. Caminó sin rumbo fijo y, con el poco inglés que hablaba, solicitó ayuda a una joven estudiante sudcoreana que caminaba en la misma zona. La joven lo llevó al lugar donde ella trabajaba y le apoyó económicamente para pagar un curso que lo prepararía para presentar el General Education Diploma (GED), a fin de revalidar el bachillerato, y ahí empezó la historia de ir a la escuela, hasta alcanzar el liderazgo en el que batalla cotidianamente hoy en día.

Por ello, qué investigar y para quién investigar vuelve hacer resonancia ante narrativas que surgen en la defensa del derecho a la educación. Se advierte en ellas una exigencia a los académicos ante la necesidad urgente de incidir en la política pública y en la configuración de espacios de investigación arraigados a la realidad social, pero también traducidos en el involucramiento directo de investigadores e investigadoras con la experiencia cotidiana de los sujetos, y la propuesta de salidas ante el flagelo de una política de marginación y estigmatización de los migrantes mexicanos, los indocumentados y los dacamentados.

Mercedes Ruiz

Universidad de la Ciudad de Nueva York

CUNY/Baruch

Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-lucha-por-el-derecho-a-la-educacion-en-contextos-migratorios-parte-1/

Comparte este contenido:
Page 1 of 4
1 2 3 4