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Educación básica.Mi beca para empezar: condicionada a que alumnos regresen a la presencialidad

Por: Rosa García *

 

Esta semana empezó la entrega de “Mi beca para empezar”, que beneficia a los alumnos de educación básica. Sin embargo, en muchas escuelas se están condicionando a la asistencia a las escuelas.

Mi Beca para Empezar es un apoyo económico del cual van a poder ser beneficiarios niños, niñas y adolescentes (NNA) que estén inscritos en una escuela pública o Centro de Atención Múltiple en el ciclo escolar 2021-2022.

Este beneficio lo pueden recibir las personas inscritas en el programa, pero dependiendo del grado es el apoyo: preescolar $400.00 pesos, primaria $435.00 pesos, secundaria $435.00 pesos, Centros de Atención Múltiple (CAM) $500.00 pesos.

Algunos requisitos para solicitar la beca: teléfono celular, correo electrónico, CURP del tutor y del alumno, identificación oficial del tutor, comprobante de domicilio, comprobante de estudios del ciclo escolar 2020-2021, comprobante y/o constancia de inscripción al ciclo escolar 2020-2021, nombre completo y teléfono de una persona de contacto.

En mi escuela, en una primaria de Coyoacán, se está condicionando la entrega de la constancia de estudios a que los alumnos se presenten a clases presenciales. Esta situación ha pasado en más escuelas primarias y secundarias, forzando así a las familias que se han resistido a exponer a sus hijos a posibles contagios a llevar a sus niños a las escuelas. Una política más para imponer el regreso a clases, obviamente sin garantizar condiciones seguras.

Exijamos todos los derechos para NNA

Las becas, aunque pueden representar un alivio, resultan insuficientes ante la situación actual, ya que muchas familias están sufriendo las consecuencias de la crisis económica, así como de la pandemia. Muchos padres y madres de familia han perdido sus trabajos, o les han reducido sus salarios, además de que la inflación sigue a la alza, disminuyendo el poder adquisitivo de las familias mexicanas.

Por eso, más allá de los apoyos de las becas, el Estado debe de garantizar todos los derechos de los niños y adolescentes, como el acceso a la educación sin riesgo de contagio ni fallecimiento, o planes de alimentación en las comunidades.

Estas becas no tienen que ser condicionadas para asegurar el retorno a las aulas. Al contrario las maestras y maestros, en conjunto con las madres y padres de familia, debemos de seguir exigiendo condiciones seguras en las escuelas, que se cuenten con infraestructura digna y los servicios básicos (agua, luz , internet, etc), salones amplios con buena ventilación, con grupos de no más de 14 alumnos como lo recomienda la OCDE, servicio médico y psicológico en cada escuela, insumos de protección personal, así como pruebas gratuitas para detectar el covid y vacunas para todos, incluyendo a NNA.

Fuente de la información: https://www.laizquierdadiario

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Los niños de Dickens

Por: Lidia Falcón

En Barcelona, esa ciudad tan preocupada por proclamar la independencia de Cataluña —aunque sólo en broma, ya nos hemos enterado— y donde los recursos económicos se han dedicado profusa y generosamente a difundir y afianzar el procés, varios niños –en octubre eran doce- se pudren días enteros en los calabozos de la Ciudad de la Justicia.

Son marroquíes, no tienen papeles –esos objetos preciosos que ahora valen más que la vida de las personas-, no saben hablar español, han llegado solos, atravesando quién sabe cuántos peligros y humillaciones, hambrientos y desorientados, porque su situación familiar debía ser tan precaria que madres y padres prefirieron enviarlos allende los mares, embarcados en pateras, con riesgo de naufragio, de heridas, de esclavitud, de muerte, antes de ver como perdían toda esperanza de mejora en su país natal. Por tanto, no merecen más que un colchón en el suelo de los pasillos del Palacio de Justicia de Barcelona.

Allí, encerrados, en silencio, sin ver la luz del sol, pasan días y días mientras los poderosos funcionarios o jueces o fiscales, que disponen de su vida deciden donde acabarán alojados. La DGAIA,  la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia de la Generalitat no tiene ni albergues ni, al parecer dinero, para instalarlos en alguna pensión.

Hace años, en Barcelona, a las mujeres maltratadas en riesgo inminente de ser asesinadas por el hombre con el que convivían, las metían en pensiones del Barrio Chino donde no había ni ducha. Incluso con niños y bebés. Tampoco tenían entonces casas de acogida suficientes.

Ahora se trata de los menores emigrantes que han logrado arribar a Barcelona, tierra de promisión, con la ingenua esperanza de que en esta ciudad, “archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única” (Cervantes dixit), los protegerían y les darían la oportunidad de estudiar y trabajar. Pero la Generalitat, que ha gastado millones en las 18 embajadas que montó en otros tantos países para difundir la opresión que vive Cataluña por el Estado español, no tiene recursos ni para pagarles habitaciones en esos tugurios del Raval –nombre más elegante que el de Barrio Chino de toda la vida.

Estos menores viven la misma situación de los inmigrantes adultos encerrados en los centros de internamiento de extranjeros (CIE) por no tener los papeles en regla. No son delincuentes y por tanto no pueden detenerlos, pero lo hacen. Encerrados en lugares peores que cárceles.  Porque los retienen en calabozos, cubículos de pocos metros cuadrados, con tres literas cada uno –lo escribo con conocimiento de causa- que no disponen de más aseo que un váter.

Jesús García de El País informa que “el área de custodia de los Mossos está en la planta -1 de la Ciudad de la Justicia, que alberga los juzgados de Barcelona. Es un calabozo. Se accede a través de una puerta barrada. Hay dos tipos de celdas, aunque idénticas: unas para los menores que han delinquido —aporrean la puerta y exigen, en árabe y español, que les dejen salir— y otras para los menores “bajo protección”. Duermen sobre delgadas colchonetas azules, como las de los gimnasios escolares. No pueden salir y el teléfono móvil se les requisa. Dos mesas para jugar al parchís y a las damas rompen la monotonía de una sala donde pasan las horas”.

“Hay menores que llegan a pasar aquí 100 horas, más que el tiempo máximo que cualquier persona puede estar detenida[72 HORAS]. Al estar con la puerta cerrada, muchos sufren ataques de ansiedad. Golpean las puertas y hay que reducirles. También se han peleado entre ellos”, explica una funcionaria.

Los chicos acuden por su propio pie a las comisarías de los Mossos o son localizados en la calle y llevados ante la policía. Su primer destino es la Ciudad de la Justicia. Se les abre una ficha y se les practican las pruebas (de muñeca o mandíbula) para determinar que, efectivamente, tienen menos de 18 años. Se les ofrece un bocadillo y un zumo. Desde el primer minuto se avisa a la DGAIA, que debe activar el mecanismo para buscarles plaza. “El procedimiento está tasado y es rápido. En cuestión de horas se resuelve. No tendrían que estar en celdas ni dormir aquí siquiera una noche”, admite Francisco Tabuenca, fiscal de menores de Barcelona.

Tabuenca es autor del informe que ha hecho emerger el problema. Los menores pasan un tiempo “excesivo” (más de tres días, en algunos casos) en el área de custodia, donde no reciben “la atención y protección integral que merecen”. Los calabozos solo pueden acoger como a 20 chicos y en los últimos meses se han quedado pequeños, por lo que se les ha trasladado a la planta baja del edificio de la Fiscalía, donde “duermen en colchones” en la sala de espera “para atender la llegada de público en general”, denuncia el fiscal. Así pasan las noches, en las mismas colchonetas y tapados con una manta naranja, hasta que la DGAIA les encuentra sitio en un “centro de protección”.

La DGAIA, de siniestro recuerdo, depende de la Consellería de Asuntos Sociales donde reinan la consellera y las funcionarias de Esquerra Republicana de Cataluña desde que José Montilla en 2006 alcanzara la Presidencia de la Generalitat y firmara un pacto contra natura en un gobierno tripartito con el PSC y ERC.  Las conselleras y las funcionarias que han gestionado desde entonces la atención a los menores y adolescentes se han comportado como los personajes de Dickens en Oliverio Twist, David Cooperfield, La Pequeña DorritLos Papeles de Mr. Pickwick, que describieron magistralmente la crueldad de la sociedad inglesa del siglo XIX con los niños y niñas.

La Consellería de Asuntos Sociales de ERC se ha dedicado a vigilar estrechamente a las madres pobres, prostitutas, solas, sin recursos, para declarar a sus hijos en abandono y arrebatárselos. Sobre todo cuando son bebés o de pocos años. Mientras las gitanas rumanas pedían limosna sentadas en la calle con bebés en el regazo, sin que nadie hiciera nada ni por ellas ni por sus bebés, la DGAIA se dedicaba a perseguir a las madres pobres con residencia y alojamiento en Cataluña.

Las asistentes sociales, fieles cómplices que por ello cobran, hacen informes denigratorios de las madres desamparadas, y las psicólogas, fieles cómplices que por ello cobran, hacen informes denigratorios de las madres desamparadas diagnosticándolas como enfermas mentales, inestables emocionalmente e incapaces de ocuparse de sus hijos. En consecuencia, la DGAIA se los incauta, los encierra en centros de acogida y muchas veces las madres no vuelven a verlos.

Los centros de acogida son empresas privadas, como en toda España, que pertenecen a los complejos empresariales que obtienen la concesión, entre los que destaca el de Florentino PérezUn buen negocio rentable, si pensamos que por cada niño la Consellería paga 4.000 euros mensuales. Cuando las madres, pobres, desamparadas e ignorantes, pueden recurrir a un abogado –la mayoría no saben ni que tienen derecho a justicia gratuita- se enteran de que los han entregado en adopción. Ya sabemos que las adopciones están muy buscadas.

En consecuencia, teniendo tantos niños pequeños “en abandono”, a los que hay que alojar en los centros de acogida, la DGAIA no puede atender a los menores emigrantes que arriban a la anhelada ciudad de Barcelona: archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única” (Cervantes dixit).

No puede atenderlos porque no le interesan ni a la Consellera, tan ocupada como está con apoyar el procés y la independencia de Cataluña, ni a las funcionarias, tan ocupadas como están haciendo informes para quitarles los niños a las madres pobres y desamparadas. No les interesan porque no son bebés ni tan pequeños que sirvan para adoptarlos. No les interesan porque a esa edad nadie va a quererlos, son extranjeros, y no hablan ni español ni catalán.

Son un estorbo y cuesta dinero mantenerlos. Por eso se les encierra en un calabozo sin luz natural y se les da un bocadillo y un jugo de naranja. Así durante cuatro, cinco días, hasta que la Consellera y las funcionarias encuentran algún hueco en algún lugar que desconozco. Y de ellos no se vuelve a saber nada más.

Tras la denuncia del fiscal, la DGAIA emitió una nota en la que admite que se ha visto desbordada por el “alud de llegadas” en julio, agosto y septiembre. Anunció que había adecuado unas “instalaciones más confortables”, también en la Ciudad de la Justicia: la tercera planta de la Fiscalía, una sala semivacía y con luz natural. Pero la juez decana de Barcelona, Mercè Caso, paró la iniciativa porque el espacio “no reúne ninguna garantía ni para su salud ni para su seguridad”. Caso recuerda que solo hay un baño (compartido con el público) y que los educadores tuvieron que abrir las ventanas para ventilar, una “maniobra prohibida” por riesgo de caídas.

Caso alerta de que los menores vienen directamente de la calle y no se ha garantizado “su salud ni su adecuada higiene”. Y recuerda que “vienen de situaciones muy complejas, con un importantísimo grado de tensión y con una experiencia vital de enorme violencia”. En una entrevista, la decana subraya que el uso de los calabozos por tiempo prolongado también es “inaceptable”. “Son menores, no delincuentes, la DGAIA debe protegerles desde el momento en que son localizados, no es una tarea ni de los Mossos ni de la Fiscalía”.

La información de que dispongo dice que “Aunque el problema viene de lejos, la denuncia de jueces y fiscales ha activado algunos resortes. La DGAIA ha anunciado su intención de ubicarles en un edificio no judicial pegado a la Ciudad de la Justicia, mientras que en los últimos días se está evitando que los chicos duerman en las celdas.”. ¿Y saben ustedes cómo se consigue eso? Pues ya no se les dan colchonetas para dormir en los pasillos, sino que se les hace esperar en los bancos de la sala de espera.

Menos mal que la Consellería de Asuntos Sociales de Cataluña y la DGAIA están regidas por ERC, el partido más demócrata, más independentista y más republicano.

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Unicef: Los niños piden más educación y mejor trato para los refugiados

Noviembre de 2017/Fuente: El Periódico

Terminar con la pobreza y el hambre, construir más escuelas y no permitir que los líderes mundiales comiencen guerras sin razón alguna. En el Día Mundial de los Niños, estos son algunos de los deseos que nuestros menudos expresan y que ha recogido Unicef en una encuesta hecha pública este lunes.

Este sondeo se ha realizado ‘on line’ entre más de 11.000 niños de entre 9 y 18 años de 14 países: Brasil, Egipto, Estados Unidos, Holanda, India, Japón, Kenia, Malasia, México, Nigeria, Nueva Zelanda, Reino Unido, Sudáfrica y Turquía. El 65% de los niños están preocupados por el terrorismo y la educación, mientras que al 40% les inquieta el trato que se profesa a las personas refugiadas y migrantes.

Todos los niños coinciden en que los dirigentes mundiales deberían abordar y dar soluciones a temas como el terrorismo, la falta de acceso a la educación y la pobreza, señala en una nota de prensa Unicef, cuyo presidente, Carmelo Angulo, asegura que es «esencial» que las opiniones de los menores «formen parte de las políticas que les afectan».

Dar voz a los sin nada

Con motivo de este Día Mundial, este año por primera vez los niños y niñas de más de 130 países tomarán el mando de los medios de comunicación, la política, las empresas o el mundo del deporte y el entretenimiento para que sean los protagonistas y puedan dar voz a los millones de niños que viven en la pobreza. En España se han unido a esta iniciativa e Unicef diversos medios de comunicación, empresas, instituciones, personajes públicos y escuelas. Entre las entidades implicadas, el FC Barcelona o empresas como Les Mills, Amadeus, Privalia, Melia, Iberostar o El Corte Inglés.

Embajadores y amigos de Unicef como Pau Gasol, Sergio Ramos, David Bisbal, José Manuel Calderón, Eva González, Sara Carbonero o Julián López, entre otros, han prestado su voz o sus redes sociales a los niños para celebrar su día.

Menores en el pleno

Además, los niños se implicarán en más de 60 plenos municipales en prácticamente todas las comunidades e intervendrán en ocho plenos de parlamentos autonómicos. Los centros educativos de muchos puntos de España realizarán con los alumnos más de 200 actividades para conmemorar el Día Mundial del Niño, que cada 20 de noviembre desde 1989 recuerda la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño. «Esta fecha sirve para celebrar todos los avances, pero también para recordar que aún queda mucho por hacer para lograr que todos los niños, en todo el mundo, disfruten de sus derechos y puedan ser solo niños», asevera Unicef.

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/sociedad/20171120/menores-piden-mas-educacion-mejor-trato-refugiados-6435953

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Túnez se propone erradicar el trabajo infantil

Túnez/24 abril 2017/Fuente: El País

Basta dar un paseo matinal por el centro de Túnez, por las abarrotadas calles alrededor del Mercado Central, para comprobar que el trabajo infantil es todavía un serio problema en el país magrebí. Muchos de los vendedores ambulantes detrás de docenas de tenderetes, armados con cajas de cartón y mantos, son adolescentes. Algunos, niños de apenas 10 años. Desde hace meses, la policía juega con ellos al gato y al ratón. A veces les confisca el material, la mayoría se conforma con ahuyentarlos, pero nunca intenta hacer cumplir las convenciones internacionales relativas a la protección de la infancia firmadas por Túnez. Según la propia ley nacional, está prohibido emplear a menores de 16 años.

Sin embargo, el Gobierno realizó el pasado martes una propuesta de enmienda al presentar un proyecto en colaboración con la Organización Mundial del Trabajo para poner fin a esta práctica bajo el lema Todos contra el trabajo de los niños en Túnez. Según explicó el ministro de Asuntos Sociales, Mohamed Trabelsi, “este fenómeno ha alcanzado los últimos años una cierta dimensión, sobre todo con la situación actual de Túnez, una situación de transición”. Golpeada por la caída del turismo y el marasmo de la vecina Libia, su principal socio comercial, la economía tunecina permanece estancada desde hace seis años.

Actualmente, no existen datos fiables sobre la gravedad de esta lacra. Por eso, uno de los componentes del proyecto será llevar a cabo un detallado estudio al respecto con una muestra de 15.000 hogares. Su publicación está prevista para septiembre. Ahora bien, es indicativo que cada año unos 100.000 menores, la mayoría niñas, pongan fin a sus estudios de forma prematura, sin terminar el periodo de escolarización obligatorio de hasta los 16 años.

De acuerdo con las autoridades, los sectores más afectados por la explotación laboral infantil son la agricultura, sobre todo en las granjas familiares, los pequeños talleres artesanales, comercios como garajes y peluquerías, y el servicio doméstico.

Fuente:http://elpais.com/elpais/2017/04/21/opinion/1492775125_443023.html

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Trabajo infantil: En Honduras unos 435 mil niños son explotados laboralmente

Honduras/Abril de 2017/Fuente: Tiempo Digital

 El trabajo infantil en Honduras es una problemática que preocupa a las Organizaciones en pro de los derechos de la niñez.

El número de niños que son explotados laboralmente, según la Secretaria de Trabajo y Seguridad Social son al menos 435 mil menores en los últimos años.

Las áreas en las que se usan niños para trabajar son la agricultura y agroindustria. De igual forma en el área de la construcción y el turismo.

También los menores son utilizados para la servidumbre doméstica, prestación de servicios entre otras.

Las organizaciones, capacitan a personal, para informar a los hondureños en qué condiciones se puede contratar a un menor de edad.

Así lo informó el jefe de comunicaciones, Francisco Morazán. Además, explicó que estás concientizaciones se hacen seguidamente.

Estas capacitaciones para orientar a los hondureños se dan más en el interior del país. “A cada rato se hacen, con las cooperativas del marañón, con los cañeros, con los productores de melón”.

“En el sector de Choluteca ha habido bastantes capacitaciones de este tipo”, dijo Morazán.

Además, agregó que en ese sector se mantiene vigilancia constante. Pues en el sector agricultor la explotación de menores se da más.

Las causas más comunes del trabajo infantil, según la Secretaría de Trabajo, son: la pobrez, falta de educación y el factor cultural que que ve el trabajo infantil como normal.

¿Qué es Trabajo Infantil?

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), define el trabajo infantil cuando menores de edad están laborando. Y estos no han alcanzado la edad mínima de admisión al empleo establecida en la legislación nacional de cada país.

De igual manera, lo anterior debe ser establecido en concordancia con la normativa internacional

Asimismo cabe dentro de la definición de trabajo infantil cuando aquellos niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años realizan actividades peligrosas.

Convenios Internacionales para erradicación

Para la erradicación del trabajo infantil, se realizan convenios internacionales.

Estos acuerdos se hacen con organizaciones como la UNESCO, ONU, Agencia Brasileña de Cooperación entre otras.

Por otro lado, la nueva ley de inspección, contiene duras penas para las personas que contraten menores de edad.

“A quien se le califique que tiene trabajando un niño en lugares de riesgo, para empezar son 300 lempiras. A parte de las demás multas”, puntualizó Morazán.

Fuente: http://tiempo.hn/trabajo-infantil-honduras-unos-435-mil-ninos-explotados-laboralmente/

 

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En cuatro años, la desaparición de mujeres jóvenes en México creció 974 por ciento

México/06 marzo 2017/Fuente: vanguardia

Detrás de estos delitos hay grupos criminales vinculados con trata de personas con fines de explotación sexual comercial, asegura la Red por los Derechos de la Infancia en México
México.- La desaparición de mujeres adolescentes en México está relacionada con grupos criminales vinculados a la trata de personas con fines de explotación sexual comercial y va en aumento, reportó la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).

Las zonas más afectadas por estas desapariciones son la frontera norte y el centro del país.

Tan solo en cuatro años, de los 57 casos registrados en 2010 se pasó a 612 para 2014, lo que representa un aumento de 974 por ciento, informó el director de la Redim, Juan Martín Pérez García, en el seminario impartido en línea Niñez desaparecida, convocado por Cimac.

La organización ha documentado que las adolescentes entre 15 y 17 años de edad son el principal perfil de ataque contemplado por las redes criminales de trata de personas: siete de cada 10 adolescentes desaparecidos son mujeres. Pérez García señaló que se tiene identificado un patrón común de edad, rasgos y zonas geográficas donde ocurren los hechos.

Las entidades donde sucede este crimen de lesa humanidad tienen una correspondencia con las regiones perpetradas por el crimen organizado y grupos criminales, de acuerdo con los datos recabados por la Redim.

En la frontera norte, Tamaulipas registró de 2006 a 2014 la desaparición de mil 629 niñas y adolescentes menores de 17 años, la entidad con mayor número de casos; le sigue Baja California con 257 casos y Coahuila con 193 desaparecidas.

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El centro del país es otro de los focos rojos ubicados por la Redim. El Estado de México —que en los últimos años se ha representado como un caso paradigmático, indicó Pérez García— registró 386 casos, es la segunda entidad con mayor reporte de adolescentes desaparecidas.

En Guanajuato se contaron 263 casos, en Puebla 236, la Ciudad de México tuvo 169 desapariciones, Jalisco 139 y Michoacán 123.

Foto: Especial

NIÑOS, ADOPCIÓN ILEGAL Y VENTA

Este vínculo delictivo también ha correspondido con otro sector de la niñez: niños varones menores de cuatro años. En el mismo periodo, 2006 a 2014, mil 902 niños desaparecieron, “lo que da cuenta de que la desaparición de niños pequeños está asociada a adopción ilegal y venta de niños”, dijo Pérez García.

Aunque destacan las entidades con cientos de casos, el director de la Redim alertó que la desaparición de la juventud y niñez es una situación generalizada en todo el país. El organismo contó entre 2006 y 2014, seis mil 725 casos de niñas, niños y adolescentes, de 0 a 17 años de edad, desaparecidos.

PROTOCOLOS DE BÚSQUEDA

Pérez García destacó que las acciones militares emplazadas por el Estado mexicano para abatir a estos grupos criminales no han logrado garantizar la seguridad de la niñez y juventud; por el contrario, han generado un miedo generalizado en el país.

El escenario se torna complicado debido a la ineficiencia de los sistemas y procesos normativos para la búsqueda de adolescentes y niñas desaparecidas. El especialista explicó que las entidades donde han desaparecido más mujeres son las que menos Alertas AMBER (sistema de anuncios de desapariciones) se han emitido.

Además, dijo, “organizaciones civiles han exigido por años la declaratoria de Alerta de Violencia de Género (AVG) para las acciones preventivas para aquellos casos de víctimas de violencia y desaparición”; sin embargo, su negación trae como consecuencia que las víctimas no logren ser localizadas o terminen siendo víctimas de feminicidio en la mayoría de los casos, afirmó Pérez García.

“Estamos tratando de que a partir de que se denuncie la desaparición, sin que se interponga una denuncia penal, se inicie la búsqueda”, pues en la mayoría de las entidades se tiene que esperar 72 horas para la localización, “horas vitales para la vida de las adolescentes”, dijo el especialista.

PROTOCOLO CON PERSPECTIVA DE GÉNERO

La Redim ha manifestado al gobierno mexicano la necesidad de incluir en la nueva Ley General de Personas Desaparecidas un capítulo específico sobre la niñez y juventud desaparecida que permita generar un protocolo más eficiente de búsqueda con perspectiva de género. Para ello, dijo el especialista, se deben implementar sistemas de búsqueda inmediata y programas de acompañamiento social que contemplen las particularidades de cada caso.

La agrupación pide también crear una base de datos oficial que contenga información desagregada con el fin de reconocer la magnitud del problema, un contexto normativo que dé sustento a la ley y acompañamiento a los familiares de víctimas desaparecidas.

El Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes es la instancia encargada de atender la problemática, pero no ha logrado establecerse, debido a la falta de voluntad de otras entidades, apuntó Pérez García.

“El resultado es que hoy no tenemos prácticamente ninguna actuación, ni preventiva, ni de cambio en las normativas para que puedan esclarecerse los seis mil 700 casos de niños, niñas y adolescentes desaparecidos”, agregó el especialista.

ANTE IMPUNIDAD, INSTANCIAS INTERNACIONALES

La desaparición de mujeres adolescentes es poco visible, sobre todo al ser “intencionalmente opacada y ocultada” por el gobierno mexicano, con el fin de no asumir su responsabilidad, no solo a escala nacional, sino con instancias internacionales, explicó Pérez García.

El representante de la Redim dijo que la mayoría de los casos se mantiene en la impunidad debido a la ausencia de las autoridades: “Es imposible que un número tan alto de personas desparezca sin que ninguna autoridad pueda percatarse de ello, tenemos que tener claro que el Estado mexicano no está respondiendo a la realidad”.

CRISIS HUMANITARIA

Esta situación, aseveró, ya ha sido señalada por diversas organizaciones internacionales como un crimen de lesa humanidad que puede ser considerado como una crisis humanitaria y de derechos humanos (DH) en el país.

Ante la falta de acciones, el camino que han considerado las organizaciones y la sociedad civil es acudir a los órganos internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde la Redim ya tuvo una audiencia en abril de 2016. Ahí destacó la importancia de las organizaciones no gubernamentales en el proceso de la defensa de los DH y señaló al Estado mexicano la necesidad de generar acciones para la juventud y niñez.

Fuente:http://www.vanguardia.com.mx/articulo/en-cuatro-anos-la-desaparicion-de-mujeres-jovenes-en-mexico-crecio-974-por-ciento

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Observatorio de Derechos de Infancia y Adolescencia EDUARDO BUSTELO comparte su postura sobre la pretensión de «bajar la edad de punibilidad»

América del Sur/Argentina, 27 de enero de 2017.  Fuente y Autor: Observatorio de Derechos de Infancia y Adolescencia EDUARDO BUSTELO
Adhesiones al Comunicado “Menos derechos para la infancia, mas violencia institucional para la sociedad” del Observatorio de Derechos de Infancia y Adolescencia EDUARDO BUSTELO.
El Observatorio de Derechos de Infancia y Adolescencia EDUARDO BUSTELO comparte su postura sobre el proyecto del Gobierno de CAMBIEMOS sobre la pretensión de «bajar la edad de punibilidad» a 14 años.Acceder al Comunicado desde:
http://observatorioinfanciabustelo.blogspot.com.ar/2017/01/menos-derechos-para-la-infancia-mas.html

Comunicado

Menos derechos para la infancia, más violencia institucional para la sociedad.

“La infancia y la adolescencia como categorías sociales, tienen una limitación constitutiva ya que no pueden auto representarse. Así en la mesa de negociaciones los niños, niñas y adolescentes no tienen muchas veces quien los defienda. La infancia no “ocupa” ningún rol social, ni productivo estratégico, ni puede organizar piquetes para tomar un determinado espacio público para reclamar por sus postergadas necesidades. Como los niños, niñas y adolescentes no tienen “poder”, el destino de sus derechos es frecuentemente un dramático silencio. Y es por esa “fragilidad” constitutiva de la infancia como actor social y por lo que la misma representa que necesita ser colocada en un lugar político central, para proteger y promover sus derechos”

                                                                    Eduardo Bustelo

Los abajo firmantes sostenemos que la ausencia de políticas destinadas a la protección de la infancia de parte del gobierno de Macri en su primer año de gestión, se agrava aún más con su iniciativa de bajar la ¨edad de imputabilidad¨, por la que se pretende que los pibes de 14 años puedan ser perseguidos y encarcelados.

Este retroceso legal expone a la Argentina, al descrédito, la condena y las sanciones internacionales, como ya ha sido advertido claramente este Gobierno en los últimos meses por diversos Organismos Internacionales de protección de Derechos Humanos.

El Estado Argentino está obligado por imperativo constitucional y convencional, al rechazo a la baja de la edad mínima penal, sustentado en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, en especial en la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU con rango Constitucional desde el año 1994.

El Comité de Derechos del Niño postula que la edad mínima de responsabilidad penal se fije en el nivel más alto posible –los 14 o 16 años-; y por imperio del principio de no regresividad, deben evitarse bajas como surge de la propuesta veraniega que de modo “espasmódico” emite el gobierno nacional a raíz de un hecho doloroso al comenzar un año electoral.

Y por si esto fuera poco, el gobierno de CAMBIEMOS con la iniciativa que analizamos, desconoce los consensos alcanzados de los que también fueron partícipe en su oportunidad entre la Nación, las Provincias y la CABA en el marco del Consejo Federal de Niñez, Adolescencia y Familia de Julio de 2015. Aquella Acta Acuerdo destaca que la política estatal para una nueva ley penal juvenil, entre otros criterios señala que, “la edad de punibilidad no podrá establecerse por debajo de los 16 años, en respeto al principio de no regresividad y de progresividad en la garantía de los derechos”.

Frente a estos antecedentes, el Ministerio de Justicia pone en evidencia su carencia de autoridad política para impulsar debates de tal envergadura, debido al profundo desconocimiento de los antecedentes históricos que la Argentina registra en este tema.

Denunciamos la contradicción con el principio del ¨interés superior del niño¨ que esconde la propuesta del Ministro de Justicia Germán Garavano, que generaría una arquitectura institucional basada en la penalización de niños, niñas y adolescentes que roza lo inconstitucional.

Sabemos que no son hechos aislados, quieren terminar con la construcción política de esta década basada en la ampliación de los derechos sociales y ciudadanos para imponer un modelo de ajuste económico neoliberal. La vulnerabilidad no es un efecto no deseado del ¨sinceramiento¨ del mercado sino una condición del control y la represión al servicio del poder concentrado.

Alertamos a la sociedad sobre este nuevo intento de la derecha conservadora argentina de imponer una agenda pública que asocia delito y adolescencia, buscando aplicar el Código Penal a personas menores de 16 años.

Nuestra historia social es rica en políticas, herramientas y construcciones sociales destinadas a abordar problemáticas infanto-juveniles. No es que no debe hacerse nada con los menores de 16 años involucrados en comisión de delitos, sino que las intervenciones deben estar organizadas en el marco de un sistema de políticas públicas que privilegie las medidas socio-educativas alternativas al encierro; que sea especializado como requiere un adolescente en proceso de desarrollo; que ponga su prioridad en la prevención, para evitar las transgresiones penales y promover la reintegración de aquellos que cometieron infracciones. Es imperioso contar con una norma que, además, no permita imponer castigos en nombre de la protección.

Consideramos que el Régimen Penal Juvenil vigente debe ser modificado. Coincidimos con lo señalado por los organismos de Derechos Humanos, lo ordenado por la Corte Suprema de la Nación y también la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ningún organismo de Derechos Humanos, tampoco UNICEF, mucho menos quienes trabajan con chicos y chicas reclaman o concuerdan con reducir la edad de punición penal.

Sabemos que la idea de un crecimiento exponencial del delito juvenil y del supuesto impacto en la “inseguridad” no tiene bases verificables. Tampoco existen argumentos racionales que indiquen que para salir de la “tutela” del actual Régimen Penal Juvenil se deba necesariamente “bajar la edad de imputabilidad”. Existe en ese razonamiento –enarbolado algunas veces desde una supuesta perspectiva progresista- algo de extorsivo: el costo de obtener un régimen legal respetuoso de garantías para los chicos y chicas -dejando atrás la Ley Nº 22.278 de la Dictadura. El jurista chileno, Julio Cortés Morales, lo describió con lucidez: “Hoy en día el Estado es capaz de otorgar más garantías a la vez que incrementa los niveles de punición, resolviendo con eso dos exigencias contradictorias, o a lo menos difíciles de conciliar”.

Nuestra experiencia histórica enseña que el gobierno está haciendo exactamente lo contrario de lo que se necesita para reducir la violencia social y el delito. No confrontar claramente esta política regresiva y represiva que postulan Macri y Garavano allana el camino de la violencia institucional y nos aleja de la paz en nuestra patria, donde las víctimas además son también los niños y niñas de los sectores populares.

El cinismo de esta propuesta hacia el “piberío pobre” es un reflejo de la concepción económica neoliberal de un Estado desertor y otra cara es la desidia que han demostrado en la sub-ejecución presupuestaria en áreas de salud, empleo, políticas sociales y educación; que pone en evidencia la absoluta ausencia de compromiso del Gobierno de Macri con los derechos de niños, niñas, adolescentes y sus familias. La reciente desarticulación de políticas y programas destinados a la inclusión desde el Ministerio de Educación es una evidencia de lo señalado.

Un proyecto de país sensible a los intereses populares, jamás debería privar a la infancia de sus derechos, ni incrementar la violencia estatal contra la adolescencia que el propio modelo excluye.

Con este Comunicado expresamos nuestra posición e invitamos a colegas, especialista, organizaciones sociales y colectivos comunitarios a sumar sus voces e ideas.

Macri…., con los pibes no.

 

 

Integrantes del Observatorio de Derechos de Infancia y Adolescencia «EDUARDO BUSTELO»

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