Page 2 of 2
1 2

Aulas de bosques: diferentes, ricas en biodiversidad y a la espera de ayuda

Por: Carmelo Marcén 

Los árboles, los bosques, son auténticas aulas en las que aprender sobre la vida, sobre las relaciones. La conservación de estos ecosistemas va más allá de conservar un bonito paisaje.

Los bosques son aulas de naturaleza. Multitud de seres vivos conviven y compiten en complejas redes tróficas auxiliados por la luz y el agua. El seguimiento global de sus ritmos -la noche es diferente allí al día, las estaciones se atropellan-, así como el particular de los que lo componen -desde la diminuta bacteria o el hongo descomponedor que exhibe sus setas, hasta el árbol más insigne- es un libro abierto en el que siempre se aprende. Apetece darse una vuelta por los distintos bosques del mundo para entender sus voces y silencios. Por más que Hansel y Gretel, o Pulgarcito, conocieran un bosque de negrura y de abandonos. Durante mucho tiempo representaron lugares sagrados habitados por dioses, o allí donde los druidas o los nomos se encontraban. Ahora ya no.

Todavía cubren hoy -más o menos desarrollados y conservados- casi un tercio de la superficie del planeta. Tienen unos beneficios evidentes, como bien saben quienes viven cerca: alrededor de 1.600 millones de personas -que sostienen con ellos parte de su economía y dulcifican el día a día- y los animales, plantas y otros seres vivos que en ellos se acomodan (casi el 80% de las especies conocidas). Además extienden sus beneficios sociales y ecológicos por todo el mundo. Procuran materias primas imprescindibles para ciertas tareas constructivas o de consumo, protegen el suelo y evitan la desertificación, atemperan el clima y limpian el aire. Pero muchos -los bosques de Amazonía entre ellos- desaparecerán de aquí a 300 años, según leímos recientemente en la revista Nature. De ahí que la FAO pidiese hace un par de meses a los gobiernos de América Latina la reducción de la deforestación.

Por eso, todos debemos implicarnos en su conservación y mejora. Ha pasado mucho tiempo desde que el regeneracionista español Joaquín Costa, en una carta dirigida a los niños de una pequeña escuela de pueblo con motivo de la fiesta del árbol de 1904, abogaba por la dendrolatría (amor por los árboles); que ya practicaron antes Tolstoi con aquel roble en Guerra y paz o un poco más tarde Machado en su A un olmo seco. A pesar del tiempo transcurrido todavía es necesario volver a levantar la voz para reclamar su valor. La pomposa declaración del año 2011 como Año internacional de los bosques por la ONU se apoyaba en el reconocimiento de que estos ecosistemas y su ordenación sostenible contribuyen significativamente al desarrollo, a la erradicación de la pobreza y al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Hoy muchos niños, niñas y jóvenes de nuestras escuelas siguen plantado árboles coincidiendo con el 21 de marzo, su día mundial. Para animarlos tal vez les sirva el empuje afectivo de la lectura del cuento El hombre que plantaba árboles de Jean Giono, que narra cómo un incansable pastor logró crear un bosque, aunque tardase cuatro décadas. También pueden implicarse con sus profesores en iniciativas como la de Escuelas amigas de los bosques de Greenpeace.

•http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/bosques/un-paseo-didactico-por-los-bos.pdf

Comparte este contenido:

España: La naturaleza, aula activa

Europa/España/05 Marzo 2017/Fuente:farodevigo /Autor: Ágatha De Santos

El monte será algo más que un espacio donde pasear y estar en contacto con la naturaleza. Foresta, asociación sin ánimo de lucro impulsada por dos vigueses, convertirá 5.000 metros cuadrados del monte de Vincios en un espacio de aprendizaje para los niños, y en un punto de encuentro para familias y comunidad. Por la mañana su actividad está orientada a los menores en edad preescolar, mientras que por la tarde, se llenará de talleres y otros actos.

A solo diez kilómetros de la Plaza de América de Vigo, en el monte de Vincios, Noa Fernández y Jose Collazo pondrán en marcha el espacio Foresta, iniciativa de la asociación sin ánimo de lucro que le da nombre. Este proyecto pedagógico echará a andar en septiembre, con el nuevo curso escolar, aunque antes celebrará dos presentaciones, el próximo día 11, de 11.30 a 14 horas, para las familias, y el 12, de 12 a 14 horas, para maestros y estudiantes interesados en el proyecto. Foresta convertirá así la naturaleza en un espacio de aprendizaje y de encuentro para familias que además quiere ejercer influencia. «Queremos que sirva de semillero», sostienen sus artífices.

En los últimos doce años, este matrimonio vigués, compuesto por una lingüista y un ingeniero, ha recorrido más de 40 países, entre ellos, China, Zimbabwe, Vietnam, Etiopía, India, Uganda, Namibia, Nepal, Zambia y Sudán, colaborando con la Campaña Mundial de Educación, conviviendo con niños de las más diversas culturas. «Hemos visitado proyectos de educación alternativa, orfanatos, escuelas bosque, escuelas para niños pastores, para niñas madre y para ex niños soldados en la República del Congo. Nos hemos reunido con jefes nacionales de Unicef en Rwanda y Tanzania, con ONG educativas y con altos funcionarios del ámbito educativo de distintos países», explica Jose Collazo.

Fruto de estas experiencias nace este proyecto, que llevaban acariciando ya varios años. «Entendemos los espacios de aprendizaje como motores de transformación social y queremos formar parte de esa transformación, aportando un espacio en el que niños y adultos puedan sentir más felices y plenos», explica Noa Fernández, postgraduada en Gestión de Proyectos de Cooperación al Desarrollo.

Foresta se inspira en la Educación Activa y el modelo pedagógico de Reggio Emilia, ambos basados en el respeto por los distintos ritmos de desarrollo de los niños y en la necesidad de hacer de ellos personas con criterio propio. De esta manera, todos los niños comparten el mismo espacio, sin estar divididos por edades, y tienen libertad para elegir qué actividades quieren hacer. «Este es un lugar donde se aprende, pero no se enseña, y donde se fomentan aspectos como la autonomía, la autoestima, el bienestar emocional, y el aprendizaje tanto práctico como colaborativo en contraposición con el aprendizaje competitivo basado en el sistema de notas, premios y castigos», explica Noa.

El espacio será como una extensión del hogar. Tanto es así que en su interior, en la planta baja de una antigua casa de piedra, los niños tendrán sus propias zapatillas y contarán con botas de agua e indumentaria para la lluvia, mientras que en el exterior, 5.000 metros cuadrados de finca les estará esperando para jugar y explorar. «Aquí vivirán sus aventuras, formarán lazos sociales y descubrirán el mundo viviéndolo», asegura Jose. Con ellos estarán, además del equipo docente, estudiantes de magisterio y de educación infantil en prácticas, y más adelante, estudiantes de doctorado en innovación pedagógica. «La idea es que futuros profesores de la enseñanza pública vivan el espacio Foresta y se nutran de esta experiencia», explica Jose.

Este espacio dedicará las mañanas a los niños, mientras que por las tardes se convertirá en un lugar de encuentro para la comunidad, con talleres de diferente índole: nutrición y cocina, arte y movimiento, yoga para toda la familia, elaboración de instrumentos musicales, expresión musical, danza, naturaleza y ciencia, y dará cabida a los grupos de crianza y lactancia, entre otros, que puedan surgir. «Por nuestra experiencia, sabemos que estos grupos son muy necesarios porque hacen una labor importantísima de crear tribu y de acompañar en un aspecto como la maternidad/paternidad, en el que pueden surgir dudas o inseguridades y no necesariamente todo el mundo tiene gente afín entre sus allegados», afirma Noa.

Fuente de la noticia: http://www.farodevigo.es/sociedad/2017/03/02/naturaleza-aula-activa/1633005.html

Fuente de la imagen: http://biovictor.com/wp-content/uploads/2013/05/escuela-waldorf.jpg

Comparte este contenido:

Descolonizando saberes y despertando imaginarios en américa latina.

Por:Mateo Aguado.

A pesar de haber recibido juicios variables a lo largo de la historia, la noción de bienestar ha sido considerada prácticamente siempre como la meta común y universal del ser humano. Tal y como sostenía Aristóteles, constituye el fin último de la actividad humana, el bien perfecto por excelencia, pues es algo que elegimos siempre por sí mismo y nunca por otra cosa.

En los últimos años, sin embargo, la preocupación social hacia el bienestar humano ha trascendido los ámbitos filosóficos para incorporarse de lleno a las agendas políticas de numerosos países a lo largo y ancho del planeta. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en Ecuador y Bolivia, en donde el Buen vivir ha sido formalizado como un concepto alternativo de progreso social alejado del PIB y enraizado en los saberes ancestrales de los pueblos originarios del país y en los derechos de la naturaleza.

El Buen vivir: una vida en plenitud, respeto y armonía

A través de diferentes expresiones, los planteamientos sobre el buen vivir han estado presentes en los pueblos originarios del mundo entero desde hace miles de años. No ha sido sin embargo hasta hace poco cuando, con las nuevas Constituciones de Ecuador y Bolivia, la noción del Buen vivir ha sido expresamente incorporada al constitucionalismo mundial a través, respectivamente, de los términos sumak kawsay (“buen vivir”) y suma qamaña (“vivir bien”).

Según Gudynas (2011), la idea del Buen vivir surgió en base a dos empujes fundamentales: la postura discrepante frente al desarrollo convencional, por un lado, y la búsqueda de alternativas para mejorar el bienestar y proteger la naturaleza, por otro. Sea como fuere, el hito político que ha supuesto la inclusión del Buen vivir en las leyes ecuatorianas y bolivianas ha permitido que por vez primera en la historia hayan sido contemplados como sujetos de derechos y de bienestar los pueblos originarios andino-amazónicos (tradicionalmente olvidados) y la propia naturaleza (oPacha Mama), configurando con ello un nuevo tipo de contrato social más amplio, justo y sostenible.

En términos generales, y en sintonía con las ideas de la Antigua Grecia, el Buen vivir podría entenderse como una vida en plenitud: una vida en armonía, respeto y equilibrio con la naturaleza y con el resto de seres humanos (Houtart, 2011; Mamani, 2010). Su noción se relaciona así con la cohesión social, con los valores comunitarios y con la participación activa, factores todos ellos clave en la búsqueda comunitaria de la felicidad y de la realización humana. Pero además, como destaca Ramírez (2010), el Buen vivir también tiene que ver con la disposición de tiempo libre: tiempo para la contemplación y la emancipación así como para que nuestras libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales se amplíen y florezcan de modo que nos permitan alcanzar aquello que valoramos como deseable en la vida. Para Gudynas (2011) son principalmente cinco los objetivos del Buen vivir: i) buscar la calidad de vida; ii) construir un sistema económico justo, democrático y solidario; iii) fomentar la participación y el control social;iv) recuperar y conservar la naturaleza, y v) promover un ordenamiento territorial equilibrado.

El Buen vivir y los Derechos de la Naturaleza

La perspectiva conservacionista de las últimas cuatro décadas ha estado caracterizada por una tensión constante entre el desarrollo socioeconómico, por un lado, y la conservación de la naturaleza, por otro. Este panorama ha sido, al fin y al cabo, el resultado de una concepción antropocéntrica de la naturaleza que ha tendido a contemplar los ecosistemas como un almacén inagotable de recursos a disposición de los seres humanos.

Frente a este tipo de posturas antropomórficas, los Derechos de la Naturaleza recogidos en el Capítulo Séptimo de la nueva Constitución ecuatoriana abrazan un enfoque biocéntrico de la naturaleza centrado en asumir los valores intrínsecos que poseen los ecosistemas como un sujeto propio de derechos, aceptando con ello, de forma inherente, el derecho a existir que tienen todas las especies (y no sólo la nuestra). El paso dado en este sentido por Ecuador ha supuesto un acontecimiento sin precedentes en la forma en que un Estado soberano concibe sus ecosistemas y su patrimonio natural, abriendo con ello la puerta a reconocer la existencia de límites biofísicos al crecimiento humano.

La filosofía del Buen vivir ha logrado de este modo romper con la idea clásica de concebir el bienestar humano como un asunto relacionado con los ingresos y las posesiones materiales inclinándose, por el contrario, a entender la vida desde una ética de lo suficiente (Boff, 2009); una ética que, basada en promover una vida sencilla, equilibrada y espiritual, transcurra y florezca en comunidad y en hermandad con el resto de seres vivos. Bajo el prisma del Buen vivir lo importante no es por tanto el ser humano o el crecimiento económico, sino la armonía misma con la naturaleza y la vida. Como sostiene Albó (2009), el propósito final no es otro que vivir y convivir bien, no vivir cada vez mejor a costa de otros y de la naturaleza.

El Buen vivir como noción exploratoria de alternativas al desarrollo occidental

Aunque existen numerosos enfoques respecto a lo que debe contemplarse bajo el paraguas conceptual del Buen vivir(una noción teórica y compleja que -conviene no olvidarlo- aún está en fase de construcción), parece existir un consenso bastante razonable en concebirlo como una alternativa al actual modelo de desarrollo capitalista (Acosta, 2013; Gudynas, 2011; Mamani, 2010). En esta línea, autores como Acosta (2013) han sostenido que el Buen vivir podría concebirse como una ventana de oportunidad a través de la cual pensar y debatir sobre nuevas formas de organizar la vida en sociedad; pudiéndose convertir incluso, con el paso del tiempo, en un nuevo paradigma civilizatorio mediante el cual dar respuesta a los grandes retos que en materia de sostenibilidad y justicia el ser humano tiene por delante en los albores del nuevo milenio.

Desde esta óptica contra-hegemónica podríamos interpretar la filosofía del Buen vivir como un importante aporte de las culturas ancestrales andinas orientado a recuperar propuestas tradicionalmente silenciadas por las élites del poder y encaminado a asumir profundas transformaciones sociales que superen los estrechos marcos cognitivos del capitalismo basados en el crecimiento económico y en la acumulación de artefactos como un fin en sí mismo. El Buen vivir trataría así de romper con la imposición monocultural del saber occidental-neocolonial a través de un reencuentro entre el ser humano y la naturaleza basado en el libre florecimiento de vidas buenas y armónicas que no excedan los límites de los ecosistemas.

Tras rebasar las fronteras latinoamericanas, el debate surgido en torno al Buen vivir y a losDerechos de la Naturalezaestá comenzando a impulsar una interesante reflexión política y académica a escala global que podría llegar a sentar las bases para la construcción de un paradigma alternativo al capitalismo que sea capaz de armonizar un desarrollo humano coherente con una naturaleza resiliente y sana. Para lograr tal objetivo será necesario que el Buen vivir se articule con otras iniciativas similares que están comenzando a surgir con fuerza en otras partes del mundo: desde proyectos sociales y comunitarios en Asia y África hasta los discursos críticos con el capitalismo que comienzan a cobrar vigor en occidente (como la corriente delDecrecimiento). A fin de cuentas la noción del Buen vivir podría actuar como un catalizador de nociones dispersas sobre el bienestar, la justicia y la sostenibilidad que ayude a construir una nueva identidad del ser humano sobre el planeta Tierra. Interculturalidad, saberes ancestrales y conocimientos modernos están llamados a entenderse durante el siglo XXI para ayudar a germinar este nuevo paradigma civilizatorio que la lógica humana demanda.

Acosta, A. (2013).El buen vivir: Sumak Kawsay, una oportunidad para imaginar otros mundos. Icaria.

Albó, X. (2009). Suma qamaña = el buen convivir. Revista Obets, 4, 25-40.

Boff, L. (2009). ¿Vivir mejor o “el Buen Vivir”?Revista Fusión.

Gudynas, E. (2011a). Buen Vivir: Germinando alternativas al desarrollo. América Latina en movimiento, 462, 1-20.

Houtart, F. (2011). El concepto de Sumak kawsay (buen vivir) y su correspondencia con el bien común de la humanidad.Revista de filosofía, 69(3).

Mamani, F. H. (2010). Buen vivir/Vivir bien: Filosofía, políticas, estrategias y experiencias regionales andinas.Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas-CAOI.

Ramírez, R. (2010). La transición ecuatoriana hacía el Buen Vivir. En I. León (Ed.), Sumak Kawsay/Buen vivir y cambios civilizatorios (pp. 125-141). Quito: SENPLADES.

Para citar este artículo: Aguado, M. (2016). Descolonizando saberes y despertando imaginarios en América Latina.Iberoamérica Social: revista-red de estudios sociales VI, pp. 30 – 32. Recuperado en: http://iberoamericasocial.com/ descolonizando-saberes-despertando-imaginarios-america-latina.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/descolonizando-saberes-y-despertando-imaginarios-en-america-latina/

Imagen: http://www.contextolatinoamericano.com/media/magazine/articles/buen_vivir.jpg.240x160_q85_crop_upscale.jpg

 

Comparte este contenido:

El 10% de tierras salvajes del mundo desaparece en 20 años

África/10 Septiembre 2016/Fuente: hispantv

Científicos reportaron el jueves en la revista Current Biology una disminución catastrófica de los espacios salvajes por todo el mundo durante los últimos 20 años.

Demuestran una alarmante pérdida que comprende el 10 por ciento de las zonas salvajes en todo el planeta desde la década de los 90 del siglo pasado, un área dos veces el tamaño de Alaska o la mitad del tamaño de la Amazonia. El Amazonas y África central han sido las zonas más afectadas.

«Las áreas naturales de importancia global –pese a ser reductos de biodiversidad en peligro de extinción, de almacenamiento y regulación de los climas locales, y apoyo a muchos de los más marginados política y económicamente en el mundo– son completamente ignoradas en la política ambiental», explica James Watson, de la Universidad de Queensland, en Australia y la Wildlife Conservation Society en Nueva York, según recoge la agencia Europa Press.

«Sin ningún tipo de políticas para protegerlas, son víctimas del desarrollo generalizado. Mecanismos de política internacional deben reconocer la acción necesaria para mantener los espacios naturales antes de que sea demasiado tarde. Probablemente, tenemos una a dos décadas para cambiar esto».

Watson dice que la atención política se ha centrado en la pérdida de especies, pero comparativamente poco se sabía sobre las pérdidas de mayor escala de ecosistemas enteros, áreas silvestres específicas que tiende a ser relativamente poco estudiadas.

Para llenar este vacío, los investigadores escogieron áreas silvestres en todo el mundo, con el término ‘salvaje’ definido como paisaje intacto tanto biológica como ecológicamente, libre de cualquier alteración humana significativa. Luego, los investigadores compararon su mapa actual de la vida silvestre a uno producido por el mismo método en la década de 1990.

Tierras salvajes perdidas desde el año 1993.

Esta comparación mostró que un total de 30,1 millones de km2 (alrededor del 20 por ciento de la superficie terrestre del mundo) queda ahora como ‘salvaje’, en su mayoría situado en América del Norte, Asia del Norte, África del Norte, y el continente australiano.

Pero las comparaciones entre los dos mapas muestran que unos 3,3 millones de km2 (casi el 10 por ciento) de área silvestre se ha perdido en los años intermedios. Esas pérdidas principalmente se han producido en América del Sur, que ha experimentado un descenso del 30 por ciento en áreas salvajes, y África, con una pérdida del 14 por ciento.

Fuente: http://www.hispantv.com/noticias/ciencia-tecnologia/287484/decima-parte-tierras-salvajes-desaparece

Comparte este contenido:

España: Medio Ambiente invierte más de dos millones para conectar pueblos de más de 20.000 habitantes con su entorno natural

España/Huenva/Septiembre 2016/Noticias/http://noticias.lainformacion.com/

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Anballo.dalucía va a invertir más de dos millones de euros en el acondicionamiento de vías pecuarias, unas infraestructuras claves para potenciar los corredores ecológicos y dinamizar la economía de los núcleos rurales. Gracias a esta iniciativa, que se desarrolla en el marco del Programa de Puertas Verdes, se podrán conectar núcleos urbanos de más de 20.000 habitantes con su entorno natural más próximo, facilitando así una vía de tránsito exclusivo para los desplazamientos a pie, en bicicleta o a ca

Esta actuación, financiada con fondos Feder, permitirá también mejorar el paisaje en los entornos urbanos y potenciar la realización de actividades deportivas en contacto con la naturaleza, así como utilizar transportes no motorizados para los desplazamientos cotidianos contribuyendo a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, según han informado a Europa Press desde la citada consejería.

Los trabajos previstos se centrarán en la recuperación de los terrenos, restauración paisajística, acondicionamiento de caminos, limpieza y señalización. Así, en la provincia de Almería, la consejería va a invertir más de 53.500 euros para la conexión del cordel de la Campita y la vereda del Caballar, una ruta circular complementaria de la actual Puerta Verde de Almería. Entre las actuaciones que se van a desarrollar destacan la adecuación de miradores, plantaciones de especies arbóreas y arbustivas, reparación del firme y la señalización del sendero.

En Cádiz se conectará a través de 15,87 kilómetros la localidad de Chiclana de la Frontera con el Corredor Verde Dos Bahías, a través de las vías pecuarias ‘Cordel del Fontanar’ y ‘Cordel de los Marchantes’. Además, en la Laguna de Jeli, integrada en la Reserva Natural Complejo Endorreico de Chiclana, una zona de gran interés ambiental y paisajístico, se recuperará el tránsito por del tramo. Todo ello supondrá una inversión cercana a los 304.000 euros.

En Córdoba, con un presupuesto de más de 40.000 euros, las obras se centrarán en su primera fase en la Puerta Verde de Montilla, para lo cual se realizarán actuaciones en las vías pecuarias vereda de Córdoba, vereda de Cañada Lerma o vereda del Fontanar.

En la provincia de Huelva los trabajos se realizarán en 20 kilómetros de vías pecuarias que discurren por los términos municipales de Niebla, Lucena del Puerto, San Juan del Puerto, Trigueros y Moguer. De esta manera se conectarán los núcleos urbanos de Niebla, San Juan del Puerto y Moguer, enlazando itinerarios agrícolas y ganaderos con otros ligados al río tinto o a humedales como los de La Balastrera; así como con la Puerta Verde Huelva-La Rábida y Lugares Colombinos como el Monasterio de Santa María de La Rábida y el Muelle de las Carabelas en Palos de la Frontera.

También se enlazará, en el término municipal de Moguer, con el Corredor Verde de la Vereda del Loro y los carriles bici costeros de Cuesta Maneli y Mazagón. Estas actuaciones supondrán una inversión de 324.000 euros, aproximadamente.

En el caso de la provincia de Jaén, las acciones se desarrollarán en la Puerta Verde de Úbeda, que conectará a lo largo de 36 kilómetros de vías pecuarias la ciudad de Úbeda con el Paraje Natural del Alto Guadalquivir y el municipio aledaño de Torreperogil, para su uso como carril por cicloturistas, senderistas o caballistas. También se llevarán a cabo obras en la Puerta Verde de Andújar, cuyo trazado se ha proyectado sobre cuatro recorridos independientes. La inversión en esta provincia alcanza los casi 508.000 euros.

INVERSIONES EN MÁLAGA Y SEVILLA

Respecto a Málaga, los trabajos, con un presupuesto aproximado de 254.000 euros, se centrarán en la Puerta Verde de Ronda que unirá al municipio con el Valle del Génal, zona declarada de especial conservación (ZEC).

En la provincia de Sevilla, las actuaciones se acometerán en el Corredor Verde del Área Metropolitana de Sevilla –ya realizado en su primera fase y que discurre por los municipios de Sevilla, Dos Hermanas, Los Palacios, Coria del Río, San Juan de Aznalfarache y Gelves– para unirlo a la localidad de Santiponce. Estos trabajos supondrá una inversión de más de 171.000 euros.

El Programa de Puertas Verdes, iniciado en el año 2004, tiene como objetivo crear una auténtica red de itinerarios de uso múltiple de ámbito regional, que facilite a los habitantes de las grandes ciudades andaluzas el contacto con la naturaleza. Este proyecto se desarrolla dentro del Plan de Vías Pecuarias que lleva a cabo la Junta de Andalucía para la recuperación de estos espacios tanto para su tradicional función ganadera como para usos turísticos y medioambientales.

Fuente:

http://noticias.lainformacion.com/medio-ambiente/naturaleza/Medio-Ambiente-millones-conectar-habitantes_0_950605049.html

Fuente imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/HiT54oeGCtogV70D87-TztrL-nqRJC7LM4ImuMXX0CLRVaAYS1y2wCZysF8fwIpe-cza2fQ=s152

Comparte este contenido:
Page 2 of 2
1 2