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En México: AMLO promete al magisterio ‘verdadera’ reforma educativa

América del Norte/México/www.elfinanciero.com.mx

El precandidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, asegura que la reforma aprobada en este sexenio se trató de una farsa que humilló a los profesores y que nada tiene que ver con mejorar la calidad de la enseñanza en las escuelas del país. De igual manera prometió al magisterio que de ganar la contienda del 1 de julio de 2018 cancelará la reforma educativa y establecerá un nuevo acuerdo con los maestros para concretar una “verdadera” reforma al sector.

En Tabasco, envió un mensaje al magisterio nacional agrupado en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en el que se comprometió a cancelar lo que dijo es “la mal llamada reforma educativa”.

Aseveró que la reforma aprobada en este sexenio se trató de una farsa que humilló a los profesores y que nada tiene que ver con mejorar la calidad de la enseñanza en las escuelas del país.

“Lo tengo que decir así, claro, breve, para que no quede a malas interpretaciones, no se va a seguir humillando al magisterio nacional, se va a respetar a nuestras maestras, a nuestros maestros, que es por ellos que sabemos mucho o poco, se lo debemos a nuestras maestras y a nuestros maestros, no va a continuar esa farsa que ni siquiera es una reforma educativa, porque no tiene nada que ver con mejorar la calidad en la enseñanza”, manifestó.

Por ello, López Obrador dijo que desde su tierra, Tabasco, se comprometía a que una vez que llegue a la presidencia de la República establecerá un nuevo acuerdo con maestros y padres de familia para realizar una auténtica reforma educativa.

“Les digo que tengan confianza que vamos a hacer un acuerdo con maestros, con padres de familia, para llevar a cabo una auténtica, una verdadera reforma educativa y mejorar la calidad de la educación en nuestro país”, manifestó.

Fuente: http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/amlo-promete-al-magisterio-verdadera-reforma-educativa.html

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Chile: Piñera reafirma que pagar por la educación genera más compromiso: «Es parte de la naturaleza humana»

Chile/14 diciembre 2017/Fuente: CNN Chile

El candidato de Chile Vamos reiteró que «las cosas gratis generan menos compromiso».

El candidato de Chile Vamos, Sebastián Piñera, reafirmó en el debate Anatel su postura sobre que pagar por la educación generaría más compromiso.

«Es parte de la naturaleza humana», afirmó el aspirante a La Moneda.

Es así como Piñera relacionó directamente la gratuidad con el nivel de involucramiento de los padres en la educación de sus hijos.

A pesar de esto, al ser consultado sobre si él tiene menos compromiso ya que estudió sin costo en la universidad, respondió: “no sentí menos compromiso. Pero cuando uno aporta algo, el compromiso es mejor que cuando llega como ‘maná del cielo’”.

Fuente: http://www.cnnchile.com/noticia/2017/12/11/pinera-reafirma-que-pagar-por-la-educacion-genera-mas-compromiso-es-parte-de-la

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Chile: Universidades Estatales interpelan a candidatos presidenciales sobre Educación Superior Pública

América del Sur/Chile/adnradio

A menos de tres semanas de las elecciones presidenciales, el Consorcio de Universidades del Estado de Chile (Cuech), a través de su presidente, el Rector Ennio Vivaldi, hizo público un cuestionario de cinco preguntas dirigido a los dos candidatos presidenciales en carrera (Alejandro Guillier y Sebastián Piñera), con el fin de que éstos definan sus posiciones en materia de educación pública.

En el contexto de las sesión mensual del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (Cuech), efectuado en la Universidad de la Frontera, los rectores hicieron un llamado a reflexionar sobre la educación superior pública a través de un cuestionario del cual esperan puedan responder los dos candidatos presidenciales, antes de la elección del próximo 17 de diciembre.

Si apoyarán o no la ampliación de matrícula en educación superior estatal que hoy solo alcanza al 15 por ciento del total; si consideran que las instituciones del Estado son responsables del desarrollo regional y nacional; si debe el Estado financiar de forma diferenciada a sus universidades con crecimiento en los aportes basales apoyando a los planteles de regiones que concentran mayor población vulnerable; y cómo fortalecerán el rol del Estado a través de sus universidades en la promoción de valores como la inclusión, equidad, solidaridad y formación ciudadana, fueron las preguntas consensuadas por los 18 rectores del Cuech y planteadas públicamente esta mañana.

«Son preguntas sobre las cuales invitamos a reflexionar a todos los chilenos, y nos gustaría pensar que cuando decidan su voto tendrán presente la posición de los candidatos respecto a ellas», dijo la máxima autoridad de la Casa de Bello. Junto con afirmar que «haremos llegar este cuestionario formalmente a los comandos de los candidatos y esperamos una respuesta«, Vivaldi enfatizó que la disposición del Cuech a tener un diálogo con los candidatos se mantiene, no descartando la posibilidad de un encuentro durante los días que quedan antes de la elección.

Aumento de matrícula y gratuidad

Tras develar la interpelación a los candidatos, el presidente del Cuech reiteró la demanda del Consorcio por un aumento de matrícula estatal en el sistema de educación superior chileno, resguardando la calidad de ese aumento.

«Si el Estado ofrece solo un 15 por ciento de educación, en buenas cuentas lo que está diciendo es ‘yo obligo a los jóvenes chilenos a que tengan que optar por universidades que son privadas, que están vinculadas a cualquier tipo de ideología, religión, grupo económico, y les niego ingresar a la educación pública’. Eso es lo que ocurre hoy día aquí en Chile», advirtió el Rector Vivaldi.

Fuente: http://www.adnradio.cl/noticias/nacional/universidades-estatales-interpelan-a-candidatos-presidenciales-sobre-educacion-superior-publica/20171129/nota/3651927.aspx

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La educación y las elecciones presidenciales de 2018

Blanca Heredia

Resulta muy difícil pronosticar si habrá rupturas serias en los procesos de transformación del sistema y la política educativa impulsados desde fines de 2012. En extremo difícil, pues dependerá, en mucho, de quién gane la presidencia de la República el año entrante y eso, hoy por hoy, nadie lo sabe.

El que pueda detenerse o revertirse la reforma educativa llena, seguramente, de júbilo a sus detractores y de zozobra a sus apoyadores. Más allá de estas posiciones encontradas, el hecho mismo de que exista la posibilidad de una ruptura importante en la conducción de la política educativa, habla de que la reforma educativa no ha conseguido los apoyos sociales requeridos y los amarres institucionales suficientes para asegurar su estabilidad en el tiempo.

Ello es, en parte, resultado de la falta de empate temporal entre la producción de perdedores importantes y poderosos (corto plazo) y la generación de beneficios para gran número de personas (mediano plazo), que suelen generar los procesos de transformación, como la reforma educativa en curso. También es el resultado, sin embargo, de la notoria debilidad de la demanda social en México por una educación escolarizada que sea exigente, relevante y significativa.

La explicación de la falta de demanda mayoritaria y activa por una educación de calidad, tiene que ver con dos factores clave. Primero, condiciones estructurales –desigualdad alta y sobre todo rígida, aunada a bajo crecimiento económico y muy baja generación de empleo calificado– que hacen que (especialmente para los más ricos y para los más pobres) invertir recursos y esfuerzo en obtener una educación de calidad resulte irracional. ¿Para qué me esfuerzo, si, haga lo que haga, la situación económica y social de mis padres es la que determinará dónde termino?

Segundo, condiciones institucionales marcadas por fallas agudas en la representación política de los grupos poblacionales con mayores carencias y que más podrían beneficiarse de una educación sólida y posibilitante. Dicho de otra manera: entre el interés de un joven mexicano de bajos recursos y/o de sus padres por obtener aprendizajes en la escuela que le abran oportunidad y los que reparten los recursos, los puestos y toman las decisiones en materia educativa, hay un verdadero laberinto de aduanas y una maraña de arreglos corporativos y clientelares de densidad infranqueable.

Frente a la debilidad de la demanda por escuelas exigentes y relevantes, tenemos grupos de intereses concentrados oponiéndose abierta o veladamente a la reforma, el muy entendible enojo de miles de docentes a quienes se les cambiaron las reglas del juego, y más de un político interesado en lucrar con el enojo movilizado y en aprovecharse de la no movilización y la no representación de los millones de mexicanos que más podrían beneficiarse de buenos aprendizajes en la escuela.

La reforma educativa en curso dista muchísimo de ser perfecta. En su empeño a favor del mérito y el esfuerzo en una sociedad marcada y ahogada por el privilegio, constituye colectivamente, sin embargo, nuestra mejor apuesta. Una apuesta firme y, al mismo tiempo, llevada a cabo de manera cuidadosa; es decir, sin poner la gobernabilidad en riesgo.

Tendremos que esperar a ver por dónde se van en lo educativo los contendientes a suceder a Enrique Peña Nieto: mérito o privilegio. En lo inmediato, lo más importante será mirar con especial atención por dónde se decantan los factores reales de poder y los diversos sectores de la sociedad mexicana en relación con el tipo de sistema educativo que les parece deseable y aceptable. Básicamente, pues de ello dependerá en alguna medida no trivial el resultado de las presidenciales de 2018.

Fuente del articulo: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/la-educacion-y-las-elecciones-presidenciales-de-2018.html

Fuente de la imagen: http://www.elfinanciero.com.mx/files/article_main/uploads/2017/10/25/59f036573bb28.j

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Lo imposible

Blanca Heredia

En Francia, recién ocurrió lo que hace unos meses parecía imposible.

En las presidenciales francesas ganó un hombre que hace un año ni siquiera era candidato.

Emmanuel Macron, todavía como ministro de Economía del presidente Hollande, inicia la construcción de un movimiento político independiente –En Marche!– el 6 de abril de 2016 a partir de cero. En agosto pasado deja el gobierno y el 16 de noviembre anuncia, oficialmente, su intención de contender como candidato a presidente en las elecciones de este año.

A fines de ese mismo noviembre, Francois Fillon, quien fuera primer ministro durante el gobierno del presidente Nicholas Sarkozy, es elegido como candidato de Les Republicains, partido de la derecha tradicional.

El 1 de diciembre, el presidente Hollande declara que no buscará la reelección. Unos días después, el 10 de diciembre, Macron convoca a su primera manifestación pública en París y asisten 10 mil personas.

El 24 de enero de este año, el periódico semanal Le Canard Enchainé publica información sobre las contrataciones del candidato de la derecha –Fillon– a sus familiares, en particular de su esposa como asistente parlamentaria, acusación que habrá de tener un alto costo para él. Benoit Hamon gana las primarias del partido socialista el 29 de ese mismo mes.

Para el 1 de febrero, y a sólo poco más de dos meses de haberse declarado candidato, Macron empieza a superar en las encuestas al, inicialmente favorito, Fillon. Entre febrero y abril gana adhesiones de políticos importantes, se multiplican su apoyo y crece en las encuestas.

El 23 de abril, Macron obtiene el mayor porcentaje de votos (24) en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y pasa a contender por la presidencia contra la candidata de extrema derecha del partido Frente Nacional: Marine Le Pen.

Así, en casi un abrir y cerrar de ojos y rebasando, por arriba, por abajo y por los dos lados, al conjunto del establishment político francés, Emmanuel Macron pasa de iluso en pos de un sueño imposible a convertirse en el presidente más joven de Francia, después de Napoleón, en menos de un año.

¿Qué posibilidades existen de que algo parecido pudiera ocurrir en México el año que entra?

Si bien resulta imposible predecir lo que pasará en las presidenciales mexicanas de 2018, cuesta mucho trabajo imaginar que algo como lo sucedido en Francia el domingo pasado pudiese ocurrir en México en las elecciones del año que viene.

Para empezar, porque como bien nos ha recordado Leo Zuckermann en su artículo de ayer en Excélsior, en la reforma electoral de 2012 que hizo posible que un candidato/a independiente pudiese contender por la presidencia en México, los partidos políticos consiguieron que los costos y las trabas para el/la valiente que se animara a intentarlo fueran enormes.

Mientras que en Francia, como señala Zuckermann, a Macron le bastaron 500 firmas de votantes con cargos públicos, abrir una cuenta de banco especial para gastos de su campaña y hacer pública su declaración patrimonial, en México lograr, ya no digamos ganar, sino lograr, para empezar, que el nombre del candidato independiente llegue a aparecer en la boleta electoral en 2018 es una pesadilla. En contraste con Francia, en México a los aspirantes a contender como candidatos independientes a la presidencia de la República, además de trámites obtusos, complicados, costosos e interminables ante la autoridad electoral (el INE), los aspirantes a aparecer en la boleta han de conseguir juntar 85 mil firmas de votantes registrados en 17 entidades federativas diferentes. Todo ello, además, en un calendario plagado de incertidumbres y con tan sólo 120 días para realizar las actividades para conseguir las mencionadas firmas ciudadanas.

Estos requisitos abultados, laberínticos y absurdos, aunados a la falta de financiamiento público y al acceso a los medios de comunicación mínimamente equiparables a los que reciben los candidatos postulados por partidos políticos, configuran un escenario en el que el triunfo de un independiente aparezca hoy como extraordinariamente dificultoso.

Y lo es, por diseño, porque así lo quisieron los partidos políticos que armaron y aprobaron la reforma que hizo posible que, por primera vez, un candidato independiente compita electoralmente por ocupar la titularidad del Poder Ejecutivo federal el año que entra. Así lo quisieron, porque así convenía a sus intereses, y porque, entre el diseño y operación más general de nuestro sistema político y la escasez de vigor y organización ciudadanos, se salieron –como en tantas otras cosas– con la suya.

Puede haber sorpresas, ojalá las haya y que sean buenas (no como El Bronco, por ejemplo) y nos conduzcan a mejor puerto. Las reglas del juego que regirán las elecciones del año entrante, sin embargo, son como dados cargados a favor, claramente, de los partidos políticos.

Si bien ello limita, muy seriamente, el que pueda ocurrir en México algo como lo acontecido en Francia el domingo pasado, no habría que tirar la toalla. Lo peor que nos pudiera pasar es seguir hundiéndonos, quedándonos donde estamos.

Fuente del articulo: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/lo-imposible.html

Fuente de la imagen:http://www.elfinanciero.com.mx/files/article_main/uploads/2017/05/08/5910fa8e22363.png

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¿Quién engañó a quién?, La agenda del fraude.

Por: Alejandro Fierro

El pasado domingo, cuando aún faltaban horas para el cierre de los colegios electorales, la derecha ya estaba llamando a sus seguidores a las calles para denunciar fraude. En los días anteriores, la sospecha del fraude electoral había desplazado a la economía y el empleo como los principales temas de la campaña. Los candidatos derechistas centraron su discurso en la supuesta manipulación de los votos. Lo mismo hizo su todopoderosa maquinaria mediática. El fraude fue tendencia en Twitter en varias ocasiones…

La operación estaba en marcha. Por supuesto, no hacia falta aportar ninguna prueba para construir la profecía autocumplida. Era idéntico esquema que en abril en 2013 en Venezuela, cuando Henrique Carpriles desconoció los resultados la misma noche electoral. O más recientemente en Estados Unidos, con Donald Trump alertando sobre una posible alteración de los sufragios. Finalmente no tuvo que utilizar este recurso, pero es más que probable que hubiera echado mano de él en caso de haberlo necesitado.

Es obvio que la derecha ha incorporado el fraude a su arsenal estratégico cuando los resultados son ajustados. Las encuestas señalaban que Lenin Moreno, el candidato de Alianza País, estaría muy cercano al 40% requerido para ganar en primera vuelta. Había que aplicar sin dilación la agenda del fraude.

La propia dinámica de los hechos hizo el resto. Con un escrutinio tan al límite, la verificación de cada voto era crucial. Lógicamente, el Consejo Nacional Electoral (CNE) demoró más de lo habitual en anunciar los resultados definitivos.

Nada de esto le importó a la derecha. Agitó la situación hasta extremos profundamente antidemocráticos, poniendo en duda la credibilidad del CNE y, con ella la institucionalidad del país. Utilizó palabras de trazo grueso como dictadura, autoritarismo, trampa, engaño masivo… Todo ello a pesar de evidencias como que de haber existido realmente un retorcimiento de la voluntad popular el engaño se habría materizado en la misma noche electoral o que incluso en las últimas horas el porcentaje de voto de Lenin Moreno fue menguando. Extraño fraude, sin duda…

El guión continuó el miércoles cuando se anunció definitivamente la segunda vuelta. La derecha atribuyó la decisión a la “valentía” del pueblo que defendió la democracia en la calle. En realidad, en los momentos más álgidos apenas hubo más de 3.000 o 4.000 personas frente a las sedes del CNE de Quito o Guayaquil. Tampoco importaba. Su hegemonía mediática posicionó la matriz de la presión popular victoriosa frente al autoritarismo del Gobierno.

Ahora, la derecha está llevando la campaña hacia la disputa entre la democracia de las mayorías frente a la dictadura de unos pocos, ocultando que Alianza País sigue siendo la fuerza más votada, con doce puntos porcentuales de diferencia frente al segundo. Más allá del veredicto final de las urnas, lo vivido en Ecuador en estos días arroja luz sobre lo que puede acontencer en los procesos electorales que están por venir.

Las disputas electorales deben ser objetivos prioritarios para los procesos de emancipación. En los comicios de asalto al poder la victoria se cimentó sobre el desmoronamiento de la propuesta neoliberal. Posteriormente, las eficientes políticas económicas, sociales y de profundización democrática, la bonanza económica y los liderazgos carismáticos convirtieron a las elecciones en paseos triunfales, con victorias por hasta 20 y 30 puntos de diferencia.

El escenario actual es completamente distinto. La previsión es que los comicios se diriman por muy pocos votos. Esto obliga a afrontar las elecciones con el máximo rigor y con una preparación continua y permanente más allá del tiempo de campaña. Esta preparación debería abarcar cinco estrategias:

1.- Abordar las elecciones con criterios científicos y profesionales, desde la utilización de estudios cuantitativos y cualitativos confiables hasta recursos de comunicación eficientes. Habría que plantearse también la familiarización de los candidatos con técnicas de oratoria, debate e imagen pública, algo que hasta el momento no se había contemplado dado el enorme carisma de los líderes iniciáticos.

2.- La batalla mediática sigue siendo una asignatura pendiente. No basta con los medios públicos. El neoliberalismo ha logrado que nazcan manchados con el pecado original de su supuesta parcialidad, mientras que consigue que los suyos sean considerados independientes por el mero hecho de ser de propiedad privada. A esto hay que añadir que la comunicación realizada desde lo público carece, en muchas ocasiones, de atractivo y capacidad de seducción. Tampoco es suficiente con la red de medios comunitarios y populares fraguada en estos años. Ademas de su limitado alcance, sus mensajes están dirigidos a una audiencia con un alineamiento político ya muy definido. Es necesario construir medios de gran envergadura y con vocación hegemónica que no sólo informen y formen, sino que también entretengan, con una programación variada que cubra desde las noticias hasta los deportes, desde películas hasta concursos. Medios que se anclen en la cotidianidad de la gente, que sean esa cadena de televisión de referencia que está siempre sintonizada en el salón del hogar o esa emisora de radio que suena de fondo mientras se realizan las labores domésticas, se conduce o se trabaja.

3.- Las redes sociales son un espacio de disputa. Twitter o Facebook todavía no ganan elecciones, pero está próximo el día en que sean los medios definitorios. Y si aun no son la clave de la victoria, sí que hay ya ejemplos de candidatos que han perdido por un uso deficiente de los mismo. Los procesos de emancipación deben entrar a esta batalla desde dos flancos. Por una parte, extendiendo su utilización entre las mayorías populares. La composición socioeconómica del electorado de derecha le hace mayoritario en las redes. Es necesario superar esta brecha tecnológica con programas de educación digital y facilitando el acceso a los soportes. Por otro lado, los modos comunicacionales de las redes -individualizados, horizontales, heterogéneos, circulares, anárquicos- obligan a una reformulación del lenguaje utilizado hasta ahora por los procesos de cambio, que si bien fue exitoso en los inicios y la posterior consolidación no parece el más eficaz para estos nuevos tiempos.

4.- La función de los movimientos populares anclados en el territorio. Los procesos de emancipación tienen una ventaja objetiva sobre la derecha: cuentan con una sólida implantación popular activa y comprometida. Centenares de miles de personas, principalmente de las zonas populares, han creado un rico tejido organizativo a lo largo de estos años y constituyen un poderoso músculo para la batalla electoral. Pero su papel no debe ser el de seguidores de la “campaña oficial” ni meros comparsas para llenar mítines, pegar carteles o repartir propaganda. Su verdadero potencial radica en su capacidad para desarrollar una campaña propia, muy pegada al territorio, barrio por barrio y casa por casa, explicando de forma pedagógica a sus convecinos lo hecho y lo que está por hacer o que significa votar por una u otra opción, etc.

5.- Continuar fortaleciendo la institucionalidad. La derecha subcontinentel ya ha demostrado que no le importa poner en peligro la estabilidad de los pilares que sustentan el andamiaje del Estado. En el reciente caso de Ecuador ha sido el poder electoral, pero hay múltiples ejemplos de ataques a los parlamentos, al poder judicial , ejecutivo, ejércitos y fuerzas de seguridad… Frente a esta acometida antidemocrática, los gobiernos progresistas deben seguir reforzando las instituciones alumbradas por las nuevas constituciones del siglo XXI. La solidez institucional es el mejor baluarte contra las andanadas desestabilizadoras de la derecha.

* Nota de Rebelión: En la manifestación convocada por CREO, el partido de Lasso, un hombre aprovecha para hacerse lustrar los zapatos mientras mira su teléfono móvil. Imágenes como esta fueron difundidas en las redes sociales con rótulos como «pelucones con smartphones». En Ecuador, se llama coloquialmente pelucón/pelucona a una persona de ideas conservadoras, adinerada o con pretensiones de serlo, y que asume aires de superioridad frente a la población más humilde. El término pelucón suele tener una connotación despectiva.

Fuente: http://www.celag.org/ecuador-quien-engano-a-quien-la-agenda-del-fraude/

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Ecuador: La derecha repite la misma historia

Por: Patricio Montesinos

Lo que está ocurriendo en Ecuador previo a las elecciones generales del venidero domingo no es para nada novedoso. La derecha siempre teme perder en las urnas, y por esa razón acude a la violencia para generar miedo y tensiones entre los votantes.El reciente intento de atentado con explosivo contra la presidenta de la Asamblea Nacional de esa nación sudamericana, Gabriela Rivadeneira, es un ejemplo más del actuar intimidatorio y terrorista de las élites conservadoras de Nuestra América con el propósito de hacerse del poder.

Tal manera de accionar de la derecha recalcitrante se ha visto en Ecuador, Venezuela, Bolivia, El Salvador, Nicaragua, Brasil, Argentina y Brasil, y parece ser un “procedimiento” escrito en un libro de subversión elaborado, claro, en Estados Unidos.

El empleo de la violencia por las fuerzas neoliberales es activada tras una intensa campaña mediática dirigida a denigrar de los gobiernos y los partidos progresistas de la Patria Grande, por supuesto, enlazada con Miami, la ciudad norteamericana “especializada” desde hace mucho tiempo en sembrar la desestabilización en Latinoamérica y el Caribe.

Evidentemente ese desesperado actuar violento responde a que la derecha es consciente de que le es difícil imponerse a través de los votos en una contienda pacifica como la que se escenificará en Ecuador en los comicios de este 19 de febrero, y sobre los cuales nadie tiene dudas son cruciales para el destino de ese Estado y de Nuestra América.

Un triunfo del partido Alianza País, de su candidato presidencial, Lenín Moreno, y de hecho la continuidad de la Revolución Ciudadana liderada por el actual mandatario, Rafael Correa, pondría contra las cuerdas a quienes han repetido como papagayos la “famosa” frase del “fin de ciclo del progresismo” en la Patria Grande.

La posible victoria de la izquierda ecuatoriana significaría un fuerte anticiclón frente a los vientos huracanados de neoliberalismo que soplan nuevamente desde el Sur del Río Bravo hasta la Patagonia, pero que están condenados, más temprano que tarde, a desaparecer porque son solo provocados y de corta duración.

Como escribí en un anterior artículo, soy de los que piensan que el pueblo de la patria de Correa goleará de zurda a los conservadores el venidero domingo, pese a la guerra mediática y las agresiones, incluidos atentados, de que es blanco.

Confío en que los ecuatorianos sabrán defender su Revolución Ciudadana, y si así no fuera habría que convertir otro revés en victoria. Dejar a un lado cualquier indicio de pesimismo antes de la contienda electoral es hoy vital para lograr el triunfo.

Recuerdo al invicto líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro. En las peores circunstancias nunca dejó de pensar y luchar por la victoria, motivo por el cual no conoció, junto a su pueblo, la derrota.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/02/17/ecuador-la-derecha-repite-la-misma-historia/#.WKjZ-ziaz_s

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