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La lucha docente en Jujuy: entrevista a Mercedes Sosa, secretaria general de CEDEMS

Por: Anred

El jueves 13 de julio se llevó adelante una nueva jornada de paro por les docentes en el marco de las acciones que desarrolla la multisectorial y la citación del gobierno a una nueva reunión, luego de los descuentos recibidos, especialmente por las maestras. La secretaria general de CEDEMS, gremio docente de profesores de secundaria y de terciarios, acepta conversar y reflexionar con ContrahegemoniaWeb sobre este intenso mes y lo que se avizora. Por Andrea Arrigoni, para Contraghegemonía Web.

-Qué resoluciones han tomado en la última asamblea de CEDEMS que se desarrolló, más allá de haber logrado con la lucha un importante aumento en su rama, por la grave situación que se vive la provincia.

Bueno, la asamblea en el marco de pertenecer nuestros sindicato a la Intergremial y como hay una decisión de denunciar la persecución de parte del gobierno de la Provincia, por las situaciones de hostigamiento, situaciones represivas, amenazas permanentes de aplicación del Código Contravencional, decidió este paro.

Luego la Asamblea rondó en reivindicaciones de condiciones laborales, que tienen que ver con la precarización, con la asignación de aumentos de horas cátedras, para quienes venían siendo postergados durante mucho tiempo en el sistema educativo; los auxiliares docentes por ejemplo. También seguir peleando por un salario de acuerdo a los índices inflacionarios, seguir dando la pelea por las horas cátedras que estén acordes a los valores de la canasta familiar y no cobrar menos de esa asignación.

Otro tema importante es el resguardo del Estatuto del Docente, que bajo ningún punto de vista se lo modifique en función de una posible ley que se quiera adaptar a los lineamientos de la nueva reforma constitucional, que la damos por inválida. Porque hay procedimientos, que vamos a demostrar también en la presentación, que fueron violatorios por cómo se llevó adelante esta reforma constitucional.

-En particular, respecto a la rama de educación secundaria, ¿ha habido avances en cuanto a las reformas que se vienen imponiendo en esta rama?

Sí, hubo algunos cambios, la Ley de la grilla, la Ley de las Juntas de Calificación, que lamentablemente han restringido la participación de los docentes a través de la elección de los vocales. Ahí ya hubo una modificación que es previo a la reforma constitucional. Nosotros hemos peleado mucho en aquel momento por la grilla docente que nos condena a una capacitación permanente, sin límite de puntaje, y a la comercialización de la capacitación. Los docentes acá tienen licencia para hacer la capacitación, lo que pasa es que hasta ahora nos descontaban el presentismo si la llegábamos a hacer, pero ahora con la última negociación paritaria no se va a aplicar, ese fue un logro de la paritaria última.

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-¿Se efectivizó el aumento?

Sí, hubo un aumento de la hora cátedra. Estaba en 2.000 y pico y ahora está en 4.000 y más de un 50% también del sueldo básico que estaba en 32.000 y ahora se fue a 62.000, hubo logros de esta última lucha y bueno seguimos en camino para otras reivindicaciones que habían quedado postergadas, sobre todas las que tienen que ver con la precarización laboral.

-¿En particular sobre el tema de la precarización laboral, entiendo que el hecho de que haya un incentivo vinculado al presentismo es una parte de la precarización, de qué otra manera se manifiesta?

Sí, hay designaciones en esta oportunidad que son a término, se denomina CL que no están, no figuran, en el Estatuto del Docente y ése es un reclamo que se va a llevar a la paritaria para que las designaciones no tengan esas características.

-Ustedes han sido notificados de parte de los gremios nacionales sobre un nuevo convenio con lxs trabajadores de educación, como viene anunciando la CTERA en consonancia con el gobierno nacional.

Nuestra central es la CEA y nuestra comisión directiva es reciente. Nosotros no estamos en la CTERA, de a poco vamos anoticiándonos de los convenios que van haciendo y por supuesto que queremos tener participación más plena en las decisiones que se tomen a nivel nacional.

-Respecto a la reforma a la Constitución que se votó en la provincia, en qué sentido esto perjudica y qué acciones hay en común con otros actores, si la Multisectorial es una de ellas o qué espacios hay de articulación para seguir cuestionando esa reforma y derribarla.

La reforma, de principio, en la manera en la que fue convocada, tiene errores de vicio en su iniciativa de cambio, que bueno no puedo adelantar mucho, porque son estrategias que va a tomar el sindicato para discutirla, las estrategias legales. Por otro lado, en el contenido está lamentablemente establecido y sospechamos que va a utilizarse como una forma de legitimar, en cuanto a la protesta social, la contravencional. Una herramienta que viene utilizando el gobierno para multar, para perseguir.

-¿Son las contravenciones que fueron publicadas por el gobierno en estos días?

Sí, fueron públicas. El gobierno las anunció y lamentablemente hizo públicos listados de personas y la multa que se les asigna por su participación en las movilizaciones. Hay un relato de parte del gobierno acerca de que esto fue pergeñado por la oposición o que, en esta contienda electoral, por partidos que se oponen a la fórmula que está presentando Morales junto con Larreta. Ahí lo que vemos es la peligrosidad no solo de la aplicación de ese código contravencional sino que además esto está legitimado en este momento por la Constitución, el ataque al derecho a la protesta.

Y por sobre todas las cosas también está en cuestionamiento el uso de los recursos naturales, de la territorialidad, de los bienes públicos y cómo el Estado inmediatamente que presente un proyecto que exprese que va en función de los “intereses” de una matriz productiva determinada, entonces hay posibilidad y hay riesgo de que se vayan expropiando esas territorialidades como ya de hecho se vienen haciendo. O sea, la Constitución lo que nosotros notamos es que viene a dar la legitimidad a una política previa de saqueo y de usurpación, que no va en beneficio de las comunidades o de quienes habitan en ese lugar o que son productores, estoy hablando de la finca El Pongo por ejemplo, o de las comunidades originarias que también sienten la peligrosidad de una explotación del litio que pueda poner en discusión su permanencia, así como su posibilidad de poner en debate qué es lo que se quiere para sus entornos.

También desde el punto de vista docente hemos notado algunos cambios entre lo que era la Constitución del año 86 y la Constitución actual, donde el artículo 67 tiene algunos términos que no están tal como estaban y que pueden ser una puerta abierta a que se modifique de alguna manera el Estatuto del Docente.

¿Por los actos represivos, de hostigamiento, y que en estos días han vuelto a recrudecer, han tenido algún apoyo para poder hacer las denuncias?

Sí, han venido muchísimo organismos de Derechos Humanos a la provincia y ahí se han realizado las denuncias pertinentes.

¿Cómo ves la proyección de esta situación?

Ahora somos parte de la multisectorial, que es un movimiento que articula distintos sectores. Esto empezó como una lucha docente, pero se fueron agregando en el camino de esta lucha muchísimos espacios, organismos y organizaciones, que venían con muchos reclamos que eran postergados y además que eran perseguidos, no? Entonces se articula en esta multisectorial todas esas demandas y además lo que unifica a todos desde las organizaciones sociales, los campesinos, los pueblos originarios, los gremios es el No a la reforma y ahí estamos articulando acciones.

¿Cuándo pensamos por qué ahora se produjo lo que ya se denomina el jujeñazo, porque en definitiva el paro empezó antes de la reforma y ya venía habiendo esta situación, que es en tu opinión lo que hizo que surgiera con esta fuerza la respuesta popular?

Es multicausante, la verdad que es multicausal, en algún momento esto se iba a dar y creo que la lucha docente con su contundencia, su organización y su participación masiva fue la que motivó y en el camino se fueron sumando reclamos, como decía, que venían siendo postergados. Esa conjunción y por supuesto la lucha docente que sucedió en Salta también y que ya era insostenible la precarización en los salarios, lo magro de los aumentos, una mecánica donde se sentía, se vivía, se experimentaba el maltrato de parte del gobierno, toda esa conjunción de elementos. Bueno, todo eso fue lo que hizo que se genere este gran movimiento hoy contra la reforma, que también es el cuestionamiento de un proyecto económico que pretende darle un matiz jurídico a una política de saqueo, de precarización y de empobrecimiento.

Hay una situación que vemos que se reproduce en distintas geografías con sus particularidades entre las luchas docentes, las luchas contra el saqueo y la criminalización de la protesta, lo vemos en Misiones con el extractivismo forestal que afecta a las comunidades, también en Chubut, en Tierra del Fuego o Mendoza o Santa Cruz, por solo nombrar algunas de las manifestaciones, los mecanismos represivos y las mismas formas económicas. Hay quizás un debate ahí que nos deberíamos dar sobre cómo romper estas fragmentaciones y tomarlo de conjunto.

Sí, hay una fragmentación, en este momento, nosotros mismos en este momento estamos tratando de articular nuestras propias luchas, venimos de una desarticulación muy grande, es un fenómeno en el que estamos pensándonos nosotros también. En este tránsito, seguramente esto va a hacer que nos podamos unificar en otros reclamos a nivel nacional, pero en este momento es como que estamos muy concentrados en esta pelea en contra de la reforma y ahí hay una necesidad muy grande de que esta lucha se traduzca también en hechos concretos, ¿no? Acerca de qué va a pasar con este marco jurídico que tiene la pretensión de acallar, de perseguir y de ponernos al margen de las decisiones del futuro de nuestra provincia.

Fuente de la información e imagen:  https://www.anred.org

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Solidaridad más que nunca

Por: Dinorah García Romero

Superar una solidaridad coyuntural y con matices teatrales. Se ha de posibilitar una solidaridad pensada, que incida en la mejora de dimensiones sustantivas del desarrollo de la sociedad haitiana.

La República Dominicana se caracteriza por tener relaciones cercanas y solidarias con la mayoría de los países de la región y de otras esferas geográficas del mundo. Con los regímenes del continente que se inscriben en el círculo del socialismo, como el caso de Cuba, Nicaragua y Venezuela, la relación es más distante y fríamente calculada. La relación de la  República Dominicana con los tres países antes mencionados es frágil, comparada con la relación que los últimos gobiernos han exhibido con China. En el marco de las relaciones con otras naciones, se destaca la relación con Haití. Dos países en una misma isla, que, a pesar de las luchas históricas entre ambos, trabajan de forma continua para fortalecer sus respectivas identidades. Desarrollan esfuerzos para abrirle espacio al diálogo y ponerlo en ejecución en un clima de respeto y acogida. Esto ocurre a pesar de los esfuerzos de algunos sectores de las dos naciones por crear una relación tóxica entre el pueblo haitiano y el pueblo dominicano.

En este sentido, centramos nuestra atención en el momento que vive la sociedad haitiana. En el 2021, en un  corto período  se ha visto afectada por dos terremotos de gran magnitud: el terremoto político generado por el magnicidio del presidente de la República y el terremoto de magnitud 7,2 acaecido el 14 de agosto del año en curso.  Este último fenómeno agrava la situación de pobreza, de indefensión e inestabilidad política y social. A los acontecimientos actuales, se unen los problemas irresueltos generados por el terremoto de 2010. La herencia de este terremoto: alto índice de personas sin hogares e infraestructura pendiente de reparación.  Esta situación está por encima de las posibilidades del país afectado y requiere de la solidaridad de las naciones de América Latina y el Caribe.  Requiere, también, la colaboración de los países y de las personas que se han beneficiado de la riqueza natural y de la condición de empobrecimiento de ese país. Es necesario desplegar solidaridad más que nunca. Ya el discurso se agotó, ahora se impone la ayuda real aun en medio de los riesgos y de la peligrosidad presentes en el territorio haitiano.

El fortalecimiento de la solidaridad no es algo fortuito. Ha de ser una solidaridad focalizada y acompañada de un interés por el bienestar de la población de ese país. Este requiere que sus amigos y aliados decidan, de una vez y por todas, un apoyo sistemático que les permita fortalecer la institucionalidad, la democracia y la atención a las necesidades de la población. Es preciso repensar la solidaridad con un país con un empobrecimiento estructural. No abogo por una sustitución pura y dura del trabajo y de los esfuerzos que les toca a los haitianos. No. Lo que planteo es que se ha de superar una solidaridad coyuntural y con matices teatrales. Se ha de posibilitar una solidaridad pensada, que incida en la mejora de dimensiones sustantivas del desarrollo de la sociedad haitiana. En el ámbito de la solidaridad, se ha de cambiar la misma práctica ante fenómenos críticos. Se espera que el componente creativo y el contexto favorezcan la búsqueda de estrategias de solidaridad más duraderas en el tiempo y más consistentes en las acciones. Es un imperativo cualificar la solidaridad. Esta se ha de acompañar de apoyo a programas y proyectos orientados al fortalecimiento de la madurez política, socioeducativa y económica de Haití. Solidaridad más que nunca, salvando la soberanía del país hermano y con perspectiva más integral e innovadora.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/solidaridad-mas-que-nunca-8975738.html

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Los cambios capitalistas… ¿en la burbuja?

Por: Eduardo Camín

La crisis actual no es una crisis financiera causada por la pandemia, sino que tiene un carácter multidimensional y de largo plazo.

¿Puede la comunidad internacional –incluidos los gobiernos y las organizaciones de empleadores y de trabajadores– mantener su promesa y cumplir con las “audaces” declaraciones del G20, los compromisos de la Agenda 2030 de la ONU, el Acuerdo Climático de París y la propia hoja de ruta de la OIT para un futuro del trabajo centrado en el ser humano?

La preocupación es cómo puede aprovecharse el período posterior a la Covid para repensar y construir un futuro más equitativo y sostenible. El año 2021 parece prometedor, con el despliegue de las vacunas, los signos de recuperación económica en algunas regiones y el fortalecimiento del multilateralismo.

“Se ha hablado mucho de cómo la pandemia del COVID-19 no es sólo un período de terrible crisis, sino también un momento para reajustar, repensar y construir un presente más equitativo y un futuro sostenible”, señaló Mariana Mazzucato , catedrática de Economía de la Innovación y Valor Público en el University College de Londres, en la segunda de la serie de charlas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La cuestión ahora es si los discursos sobre la reparación de los fallos socioeconómicos de la historia reciente, y el tratamiento serio del cambio climático, conducen a un recambio real en la elección de políticas.

Siguen existiendo grandes retos, como garantizar la implantación de vacunas a nivel mundial, cerrar las brechas de financiación en los países más pobres, reducir las desigualdades de ingresos y oportunidades y apoyar recuperaciones económicas sostenibles que protejan a las personas y al planeta.

El capitalismo, ¿cambia?

En el panorama actual de los organismos internacionales nos encontramos con diferentes  teorías semánticas de la verdad, en cuyo interior se crea una fuerza ilusoria y una intención comunicativa, desde la cual se pueden reinterpretar los principios clásicos de la anfibolia o restricción mental, es decir las respuestas con doble sentido, el mal menor o las mentiras piadosas.

Este es un ejercicio dialéctico que soslaya en cierta forma las consecuencias  reales que originan y agudizan las dificultades actuales. Mucho suena a las viejas teorías reformistas, imbuidas de metáforas sobre el capitalismo con justicia social o el capitalismo con rostro humano.

Sin embargo, más allá de la pandemia de la Covid 19, el capitalismo neoliberal afronta una crisis general que interpela profundamente acerca de seguir otorgando primacía a los intereses del capital o poner en el centro la necesidad de mejorar sustancialmente las condiciones de vida y trabajo de la mayoría de la población y de garantizar la reproducción de la vida humana en simbiosis con su entorno planetario.

Pero la realidad nos indica que todas las iniciativas -en mayor o menor grado-  tienden a la continuidad, hacia la aplicación de programas de rescate de empresas, o mejor dicho, de empresarios y sus monopolios y oligopolios, en respaldo al proceso de concentración y centralización de capital, subyacente a la crisis.

Este camino significa mantener indemnes algunos de los soportes claves de la acumulación mundial centralizada, como la extenuante explotación del trabajo inmediato —aunado a la tentativa de controlar el trabajo científico-tecnológico— y la depredación del medio ambiente, y sólo plantea regular la especulación financiera desorbitada, lo cual puede derivar en un neoliberalismo regulado por el Estado.

La otra opción significa colocar en el centro el sistema de reproducción de la vida humana en el planeta, dentro del proceso imbricado en el metabolismo social humanidad-naturaleza. Pero esta alternativa entraña la necesidad de generar cambios profundos en las estructuras de la sociedad capitalista y en el entramado institucional y político que le da soporte, en beneficio de la mayoría de las clases sociales.

Esta mayoría ha sido paulatinamente despojada de sus medios de producción y subsistencia, expuesta a condiciones altas de explotación laboral, excluida de los procesos de producción social y generación de conocimiento, confinada a espacios de hacinamiento y servicios precarios, expuesta a la compra de alimentos y medicinas caras, pese a su abundancia en el mercado.

A ello hay que sumar el hecho de que la violencia social y estatal se ha desatado por todos los rincones del planeta y la militarización ha significado en distintos ámbitos geográficos una escalada mortal.

Esta opción no se inscribe en un abstracto humanitarismo, que no identifica las relaciones de conflicto y desigualdad prevalecientes en la sociedad capitalista, sino que reclama la necesidad de ir al fondo del problema y plantear estrategias pos-neoliberales y pos-capitalistas, porque, al final de cuentas, bajo el comando del gran capital transnacional no hay opciones viables para la mayoría de la población, a pesar de los cantos de sirena.

La actual  crisis del capitalismo mundial está circunscrita en la órbita económica y, más precisamente, en la financiera. La tónica actual- a pesar del sinnúmero de recomendaciones-  sigue siendo la de garantizar la solvencia y riqueza de empresarios y accionistas, y no el rescate de empresas, empleos y población excluida y desposeída.

Por eso es imprescindible el análisis crítico de la crisis del capitalismo contemporáneo que supere la visión dominante, que la caracteriza como una crisis financiera, causada por la pandemia, a fin de vislumbrar sus causalidades históricas, estructurales y estratégicas, y tomar conocimiento de su carácter multidimensional y de largo plazo.

La crisis actual

La crisis actual se presenta, al igual que otras crisis del sistema, como una depresión de la economía mundial que fractura el proceso de valorización luego de una severa caída general de la tasa de ganancia y posterior a un período con altas tasas de ganancia merced a mecanismos como la desvalorización laboral, abaratamiento de recursos naturales, financiarización de la economía y transferencia de excedentes de la periferia hacia el centro del sistema.

Pero más allá de la crisis de valorización, también se trata de una crisis civilizatoria que pone al desnudo los límites de la acumulación mundial centralizada, basada en la superexplotación laboral, la devastación ambiental y la financiarización de la economía mundial.

 La idea es que tras la actual depresión de la economía mundial subyace una crisis multidimensional de gran profundidad, amplitud y duración que pone en predicamento el proceso de metabolismo social, con lo que no sólo vulnera las principales fuentes de la riqueza social (humanidad y naturaleza), sino que también pone en serio peligro la vida humana en vastas zonas del planeta.

El análisis predominante de la crisis contemporánea está orientado a preservar al sistema capitalista y a rescatar a los grandes capitales centrales. La visión dominante sigue presentando a la globalización como un fenómeno de alcance mundial inevitable, sin alternativas, y al cual hay que asumir como un reto.

Eso si, siempre con la misma receta:  apertura de los mercados, ofrecer condiciones idóneas a la inversión extranjera y afrontar el reto de la competitividad, donde el Estado debe generar un clima favorable a los negocios, particularmente a las grandes corporaciones multinacionales, abaratar la fuerza de trabajo ya barata, transferir recursos públicos al sector privado, exonerar de impuestos, además de implementar una estrategia de venta de la ciudad y el territorio, donde priman los intereses del capital, y no los de la población.

Este tipo de políticas se aplican indistintamente por gobiernos de derecha, centroizquierda e izquierda, salvo algunas excepciones de los que intentan resistirse al neoliberalismo y ejecutan políticas que pueden ser designadas bajo el concepto de nacionalismo radical.

La superexplotación del trabajo y la exclusión social

Sin dudas, la pandemia del Covid 19 está exacerbando las desigualdades ya existentes, desde enfermar del virus hasta mantenerse vivo o padecer dramáticas consecuencias económicas.

 La propia OIT señalaba que a nivel mundial, dos mil millones de trabajadores (as) equivalente al 61,2% de la población mundial empleada,  trabaja en el sector informal. Por lo tanto tienen más probabilidades de estar expuestos a riesgos de seguridad y salud con la pandemia, al carecer de la protección apropiada, desde mascarillas, desinfectante y en ocasiones suministro público de agua.

Pero desde una perspectiva cruda, para el capitalismo, la única crisis que tiene relevancia es cuando se presenta una caída general en la tasa de ganancia, porque significa una crisis del proceso de valorización, es decir, una fractura en las dinámicas de financiamiento, inversión, producción, distribución y consumo.

Poco importan las diversas expresiones de crisis humanitaria, como la pobreza, desempleo, hambrunas, enfermedades. En todo caso esos son daños colaterales, que eventualmente pueden resarcirse cuando se recomponga el ciclo natural de los negocios.

La superexplotación del trabajo significa no sólo la contención salarial y el empobrecimiento familiar, sino también la exposición a riesgos y peligros laborales, el desgaste prematuro de la fuerza laboral y la posibilidad de ser despedido y excluido de la órbita de la producción y el consumo.

No obstante, bajo el influjo del capitalismo neoliberal  han recrudecido los problemas sociales, al punto en que se pone en riesgo, cuando menos en vastas zonas del planeta, la existencia y reproducción de la vida humana. El rasgo consustancial al capitalismo neoliberal es la insustentabilidad social.

La globalización neoliberal da origen a la economía mundial del trabajo barato que convierte a los  países en vías de desarrollo , emergentes o simples subdesarrollados, en exportadores de gente. La expansión de la fuerza de trabajo acompañada de la política de precarización laboral, no significa otra cosa que la sobreoferta de trabajo a disposición del gran capital.

Bajo la égida de este modelo civilizatorio basado en la destrucción, la vida humana se convierte en un recurso desechable, en el cual se implementan modelos de gestión laboral, que conducen a la explotación extenuante del trabajo, que incluye la disminución salarial, la inseguridad laboral, políticas de subcontratación y las políticas de flexibilización y precarización laboral.

Para concluir, es importante tomar nota de que las crisis pre y pos pandemia no han significado, ni significan por sí solas un descarrilamiento del modelo neoliberal, ni el deterioro de su fundamento teórico.

 Todo lo contrario, se refuerzan los mecanismos de poder, se le confiere el respaldo político al Fondo Monetario Internacional, a la Organización Mundial de Comercio, a la vez que el neoclasicismo neoliberal sigue siendo el pensamiento dominante en el mundo académico y los programas de ajuste estructural continúan influyendo en gobiernos de derecha, centro y centroizquierda.

En su formulación ideológica, el neoliberalismo reniega de la regulación estatal sobre el mercado. En la realidad, el Estado es un agente central para que el proyecto que representa el neoliberalismo pueda implantarse y expandirse.

Fuente e imagen: CLAE estrategia.la

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Lula culpa a Bolsonaro por aumento de hambruna en Brasil

América del Sur/Brasil/13-11-2020/Autor(a) y Fuente: www.telesurtv.net

Luiz Inácio Lula da Silva señaló que no es un fenómeno de la naturaleza, sino provocado por la irresponsabilidad.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva responsabilizó al Gobierno de Jair Bolsonaro del empeoramiento de las condiciones de vida de los sectores más humildes de la sociedad.

En un mensaje difundido a través de la red social Twitter, Lula manifestó que «habíamos acabado con el hambre y ahora ha vuelto», y señaló que se trata de un problema social que mucha gente ignora pese a que resulta «una enfermedad que no es invisible», dijo.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) lamentó ver «un aumento en el número de niños en las calles pidiendo limosna, hambrientos» y señaló que tras ello yace la ineficacia del Ejecutivo, pues «el hambre no es un fenómeno de la naturaleza; es provocado por la irresponsabilidad del Gobierno», escribió.

Según datos divulgados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el hambre alcanzaba a 10.3 millones de personas en 2018, cuando el país era gobernado por Michel Temer, quien ocupó la Presidencia tras el golpe parlamentario que sufrió Dilma Rousseff (PT) en 2016.

El reporte del IBGE precisa que en ese año al menos el 37 por ciento de las familias de Brasil padecía ese problema. La inseguridad alimentaria se situaba en 35 por ciento en 2004, y gracias a la gestión del PT descendió al 30 por ciento en 2009 y cuatro años después hasta el 23 por ciento, reveló la agencia.

Con anterioridad, Lula ha criticado la vuelta del hambre en Brasil y denunciado el desmantelamiento de las políticas de seguridad alimentaria por parte del Gobierno de Jair Bolsonaro.

El mensaje del líder político en Twitter se produce en el contexto de las elecciones municipales, que inician el 15 de noviembre próximo. Al respecto, el recomendó que «cuando vayas a votar el domingo, recuerda que cualquiera puede hacer un puente, un viaducto, asfaltar la calle, pero pocos saben cuidar a la gente. Cuida a la gente».

Fuente e Imagen: https://www.telesurtv.net/news/brasil-lula-culpa-bolsonaro-aumento-hambruna-20201111-0046.html

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A punta de fusil y bala de goma.

Por: Francisco González Tejera

Las autoridades no pueden soportar que les echen en cara su nefasta actuación por tratar el problema de los okupas a palos, y permitir en cambio que una serie de canallas con nombre y apellidos (los especuladores) campen a sus anchas». Pepe Rubianes

Hace algunos años utilicé esta imagen de noviembre de 2012 en Plasencia, donde se ejecutaba el desahucio de Rufina, una mujer sin ingresos que vivía con sus seis hijos, el mayor de 14 años y la pequeña de poco más de un mes. Esta realidad no solo se ha erradicado en el estado español sino que se ha multiplicado, miles de familias son expulsadas de sus casas sin una alternativa por parte de los sucesivos gobiernos. No es lo mismo quien se mete en la propiedad de una familia obrera a la fuerza amparándose en las leyes y en los eternos procedimientos judiciales, que familias como la de Rufina, que por ocupar una vivienda social, por no poder pagar una hipoteca o un alquiler sufran toda esta violencia. Niñ@s que no deberían pasar por una situación que probablemente les dejara secuelas psicológicas de por vida. La rescatada banca tiene cientos de miles de viviendas vacías que se podrían utilizar para estos casos, es imperdonable que un gobierno deje en la calle como hace un par de semanas en La Laguna, Tenerife, a una señora en silla de ruedas sin darle ninguna salida, pero cuando hay niñas y niños la cosa es todavía más cruel. El sistema con sus recortes y las políticas neoliberales de los gobiernos conducen a millones de familias al empobrecimiento extremo, si de verdad se analiza la realidad de los desahucios se descubre que todo está generado por un círculo vicioso, por una serie de medidas destinadas, según ellos, a paliar los efectos de la crisis, cuando en realidad se trata de arrasar por los derechos y las vidas de la clase trabajadora. No tiene perdón esta imagen, ni los policías vestidos con armaduras y armados hasta los dientes, no tiene perdón que no se hayan creado vías para solucionar este gravísimo problema, tampoco lo tiene la pasividad y el desinterés de la mayoría sobre personas que sufren en carne viva todo el horror del capitalismo.

Fuente e imagen: https://viajandoentrelatormenta.com/a-punta-de-fusil-y-bala-de-goma/

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Un Estado de pobreza y dependencia

Por:  Roberto Patiño

Se acaba de publicar el informe Encovi 2019-2020 realizado por la UCAB. Las cifras contenidas en el mismo muestran la realidad de ruina y empobrecimiento agudo que fomenta y aprovecha el régimen autoritario y dictatorial. Este informe de condiciones de vida sale a pocos días del de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU mostrándonos el cuadro completo de violaciones masivas de los derechos humanos y el deterioro que en lo social, económico y político han generado quienes hoy ocupan el poder.

Esta realidad es la que conocemos los venezolanos, viviéndola diariamente y afectados en todos los aspectos de nuestra cotidianidad.  Las cifras del informe son palmarias: un tercio de la población padece inseguridad alimentaria severa y solo 3% de los hogares venezolanos no tienen ningún tipo de inseguridad alimentaria. Solo un cuarto de la población tiene acceso diario a agua. Impacta un nivel de pobreza de 90% de la población, con más de 40% en condiciones de pobreza extrema.

De igual forma, se evidencia el aumento sostenido de indicadores de desnutrición, empobrecimiento, colapso de servicios y niveles de educación que muestra la política de colapso y empobrecimiento que ha llevado el régimen para sostenerse en el poder, generando condiciones de sometimiento, control y dependencia sobre la población.

Lo cierto es que el país vive una realidad de colapso sistémico que solo puede revertirse desde la implementación de un plan de emergencia y un proyecto democrático y solidario de reconstrucción, inclusivo y sostenible en el tiempo. Acciones imposibles de llevarse a cabo bajo el actual régimen autoritario y violento.

En las comunidades esta realidad es reconocida en toda su crudeza. Como testimonian madres, líderes locales, activistas sociales y vecinos comprometidos en redes de apoyo, el estado actual de colapso y caos es solo comparable al de una guerra o una catástrofe natural, y solo puede ser abordado desde el encuentro de las fuerzas vivas de la sociedad en su conjunto. El nivel de destrucción y empobrecimiento en el que ha caído el país solo puede superarse con el esfuerzo mancomunado de todos. Sobre todo, a propósito de la pandemia de COVID-19, cuyos efectos, en nuestro caso, solo agravan a niveles agudos los graves problemas que en lo social y económico estamos sufriendo.

Nuestra actual situación solo puede describirse como desastrosa, sin paliativos que minimicen el grave cuadro en el que nos encontramos. La necesidad de un cambio inmediato y la vinculación de todos alrededor de la solución a la emergencia y el empobrecimiento que padecemos es ya un llamado alrededor del que debe cohesionarse toda Venezuela.

robertopatino.com

Fuente:  https://www.elnacional.com/opinion/un-estado-de-pobreza-y-dependencia/

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La pobreza en Argentina tiene rostro de niños y niñas

América del sur/Argentina/24 Octubre 2019/El país

En el país americano, uno de cada dos infantes vive en situación de vulnerabilidad

Recientemente, el Instituto Nacional De Estadísticas y Censos (INDEC) dio a conocer que el 35,4% de la población argentina vive bajo la línea de la pobreza, alcanzando un 7,7% de personas en situación de indigencia. Pero la noticia no se detiene en esa cifra. Según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, la pobreza aumentará hasta un 40% a fin de año.

Nos enfrentamos a una de las situaciones más duras y complejas que un país debe asumir. Pero vamos un poco más allá. ¿Qué significa todo esto? No nos olvidemos que los indicadores son más que números fríos y estadísticas amedrentadoras. Esos números son personas y cada una de ellas, representa una historia de vida, una cara, un futuro.

Volviendo a las cifras del INDEC, el que hoy un 35,4% de la población argentina viva en situación de pobreza, significa que 14,4 millones de personas no ven satisfechas sus necesidades básicas. Pero lo más grave y lo más urgente, es que el 52,2% de niños y niñas menores de 14 años viven en situación de vulnerabilidad. Uno de cada dos.

Es la infancia la que más sufre la falta de oportunidades. Estamos hipotecando su futuro cada día que pasa cuando los privamos de mínimos tan elementales como la comida, educación y un techo. Al drama de un presente lleno de incertidumbres, se suma inevitablemente un futuro incierto para estos niños y niñas.

Los hogares argentinos han venido transitando un proceso de empobrecimiento paulatino, no solo en función de ingresos, sino que también en las condiciones básicas de bienestar que todos los niños y niñas deberían tener para desarrollarse de manera plena y con el goce lógico de todos sus derechos. Como sociedad, como Estado, como adultos, no hemos sido capaces de garantizarles estos mínimos, sin que signifiquen un sacrificio para sus familias.

Hoy, los niños y niñas tienen hambre y esto repercute directamente en su capacidad para aprender en el colegio,
Hoy, los niños y niñas tienen hambre y esto repercute directamente en su capacidad para aprender en el colegio, AMÉRICA SOLIDARIA

La canasta básica ha aumentado más del doble en el último año, lo que ha generado un incremento en los centros de asistencia respecto a años anteriores. Hoy, los niños y niñas tienen hambre. Sí, hambre. Y esto repercute directamente en su capacidad para aprender en el colegio, en su posibilidad de jugar, de saltar y, en definitiva, de ser niños y niñas.

¿Qué podemos hacer para enfrentar esta situación? ¿Cuál es nuestra respuesta como adultos? En Fundación América Solidaria, organización que trabaja por una infancia alejada de toda vulnerabilidad, somos testigos de que al futuro de Argentina no podemos seguir pidiéndole paciencia. Como sociedad, como Estado y como adultos, tenemos que comprometernos, desde el lugar que nos toque ocupar, desde el papel que asumimos en nuestra comunidad. Comprometernos a ser garantes de esos derechos, a exigir que se cumplan, a realizar un ejercicio de empatía y solidaridad con quienes están padeciendo el resultado de muchos años de desidia.

Llegó la hora de acabar con la indiferencia, de hacernos cargo, de trabajar conjuntamente para hacerle frente a una de las grandes tragedias de nuestro siglo, que es la pobreza infantil. Solo si existe un pacto social, la intención política y de los sectores económicos de cambiar el paradigma en el que estamos viviendo, donde la exclusión y la falta de oportunidades priman, por uno donde quepamos todos, es que es posible cambiar la realidad. Esa que nos dice que la pobreza en Argentina, actualmente, tiene rostro de niños y niñas.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/10/17/3500_millones/1571317060_768914.html

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