El arte en la escuela

Por: Manuel Gil Antón

Como al Olmo Seco de Machado, al que “algunas hojas verdes le han salido”, a deshoras de la vida dirán los cortos de vista, he vuelto al prodigio de sentarme en un pupitre y aprender. Párvulo a pesar de los surcos en la cara —en la escuela que volví eso no importa— me afano a trazar en el cuaderno bosquejos distintos del alfabeto de antaño, y deletreo, con torpeza, lo leído, mientras se apila en ese estante, herencia del abuelo, lo que habrá por leer.

“Muestra, Manuel, no digas”. Es la voz de mi maestro. Sí, es cierto, pues un abismo separa cuando afirmo que un perro está exhausto, a mostrar que camina rengo, con la lengua de fuera, y deja pequeñas huellas de sangre en la acera incendiada por el sol de un mediodía severo. “Mira: en lugar de informarnos que en Comala estaban a 48 grados centígrados, Rulfo escribe: “Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al Infierno regresan por su cobija”.

Esta experiencia me ha llevado a reflexionar en el papel que en la educación el arte tiene. No solo la literatura, aunque pensar desde ella me es accesible.

En la escuela aprendemos a leer y escribir, en general, de un modo plano: para descifrar manuales; hacernos de las instrucciones que permiten mecánicamente resolver problemas; como vehículo para “tomar notas”, o entender, es un decir, preguntas de exámenes de confusión múltiple. Incluso, en no pocas ocasiones, se llama lectura de comprensión a redactar lo que se lee de otra manera, sin advertir que no se quiebra el eco equidistante de lo literal: si coincide con lo establecido por la autoridad, palomita, y si no, tache. ¡Prohibido imaginar!

Para sobrevivir y trabajar tal vez sea suficiente. Pero más allá de aprobar las materias y pasar a otro curso, o ser adiestrado con el fin de ingresar al mercado de trabajo cuando existe empleo, hay, siempre, harto espacio: si de aprender a vivir, con todo lo que significa, se trata la educación, entonces no basta. Quedamos instruidos, no educados.

Acercar a las niñas y los niños a la literatura y, más aún, propiciar que la hagan suya, no es común en las escuelas del país. Tampoco a las artes plásticas, la música, la danza y otras formas de expresión artística. Mientras en el prescolar este proceso sí ocurre, en cuanto se deja ese nivel y se ingresa a “la escuela de verdad” —para nuestro infortunio— esa vereda formativa se angosta y luego cesa. Casi no hay teatro, menos fotografía o cine; tampoco el prodigio de dar forma al barro.

Camus decía: “Todo lo que yo sé de moral se lo debo al futbol y al teatro”. Hace años se discute el tema de la formación cívica y ética: ¿no será momento de dejar los cursos formales, y abrir el aprendizaje al contacto vivo con los escenarios donde aprendemos a ser otras, y al deporte que tanto contribuye a formar un nosotros; a saber perder, pero sobre todo a saber ganar, que es más difícil?

¿Cuántas preguntas brotan luego de una novela que atrapa y sacude, del lienzo que se resiste a dejar plasmada una emoción de muy adentro? Aprender a dudar, a cuestionar este mundo indecente y fundamentar la crítica, son todo un horizonte educativo. ¿El camino del arte no es uno de los más propicios para ello?

No sé cómo hacerlo, pero habrá quienes tengan ideas para ello. Hay que escucharlos y abrir las ventanas de las (j)aulas para que entre, con su dolor y luz, el arte que nos hace humanos. De nuevo volvamos a Machado: le brotaría, al edificio escolar, hendido por el rayo de la monotonía, gris y seco, “otro milagro de la primavera”.

Fuente de la información: https://www.educacionfutura.org

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Nicaragua: Profundizan conocimiento de la danza folclórica en docentes

Centro América/Nicaragua/18 Junio 2017/Fuente:el19digital/Autor: Carlos Fernando Alvarez

El Ministerio de Educación (MINED) profundiza en el gremio magisterial el desarrollo de la danza como disciplina artística, para que los docentes de primaria y secundaria, transmitan esos conocimientos a los (as) estudiantes.

El Maestro Ronald Abud Vivas explicó que esta es la segunda ronda que se desarrolla a nivel nacional.

Ya vamos a la mitad del curso y vamos adelante. El objetivo es el rescate de nuestros valores y nuestra identidad, para que los educandos aprendan a valorar lo nuestro”, afirmó.

Dijo que se han logrado importantes avances gracias a la voluntad política del Comandante Presidente Daniel Ortega y la Compañera Vicepresidenta Rosario Murillo.

La docente Marisol Peña valoró la importancia para ellos como educadores en aprender con mayor profundidad la danza tradicional nicaragüense.

Demuestra una mejor calidad de enseñanza para nuestros niños. A veces en el programa nos salen pasos sencillos de folclor y a veces no podemos porque hay maestros que son un poco cohibidos y no tienen la habilidad del baile”, afirmó.

Al respecto la profesora Wendy Rodríguez, afirmó que a partir de que cuentan con un profesor de danza en el Colegio Bello Horizonte, han logrado que alrededor de un 80% de los jóvenes se involucren en el rescate de las tradiciones.

“Últimamente los jóvenes quieren bailar solo lo que es el reggaetón y no la cultura que es el baile folclórico”, aseveró.

Abud señaló que en las redes sociales ya es posible apreciar los trabajos que los docentes y sus estudiantes han conseguido.

Fuente de la noticia: https://www.el19digital.com/articulos/ver/titulo:57947-profundizan-conocimiento-de-la-danza-folclorica-en-docentes

Fuente de la imagen:  https://www.el19digital.com/files/articulos/176601.jpg

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La magia de la danza, un puente cultural entre Cuba y Estados Unidos

Centroamérica/Cuba/14 de octubre de 2016/cubasi.cu
Sustentado en la magia y seducción de la danza clásica, el proyecto entre la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso y la Ruth Page Ruth Page School of Dance, de Chicago, deviene puente cultural entre Cuba y Estados Unidos.

Iniciado en 2015 bajo la mirada de la directora de la institución nacional, Ramona de Saá, y el rector del centro norteamericano, Víctor Alexander Ramírez, el programa involucra a estudiantes y profesores de ambas instituciones. ‘El proyecto Cuba-Chicago ha crecido, la relación entre las dos escuelas es increíble’, aseguró a Prensa Latina Víctor Alexander, quien por estos días visita La Habana con nueve de sus estudiantes, como parte de una nueva etapa de la iniciativa.

A juicio del artista, entre los tantos beneficios de los intercambios sobresale la convivencia entre los alumnos cubanos y estadounidense, experiencia que los engrandece como seres humanos y bailarines. ‘Es importante vivir el por qué la escuela cubana de ballet se diferencia de las otras del mundo’, enfatizó Víctor Alexander, reconocido por la revista Danza Magazine como uno de los mejores coreógrafos y bailarines de 2013.

Uno de los frutos más recientes de este hermoso intercambio es la presencia de la estudiante Catherine Conley en la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso, donde recibe clases desde septiembre. ‘Conley es la primera estadounidense en tomar un curso en la institución nacional después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos’, explicó Víctor Alexander.

Según el bailarín, la estancia de la joven aquí -prevista hasta junio próximo- será muy fructífera porque ayudará a desarrollar su talento artístico, no solo en la ejecución sino en la técnica. ‘Los bailarines cubanos son muy apasionados, eso es una cosa que nace con uno y se muere con uno, pero es muy importante que ella sea capaz de absorber esa pasión’, precisó. Al escuchar estas palabras de su mentor, Conley sonrió y con alguna dificultad todavía a la hora de comunicarse en español, se mostró muy feliz por estar en Cuba, donde ha encontrado una nueva familia.
Con ropa de ensayo y voz entrecortada, la joven de 19 años accedió a conversar con Prensa Latina, diálogo en el cual reconoció la diferencia entre la técnica cubana de ballet respecto a otras implantadas en el orbe.

Según Conley, una de las diferencias está dada en la utilización de muchos movimientos acrobáticos, algo novedoso para su formación como bailarina.

EL PROYECTO CUBA-CHICAGO AVANZA

Como parte de esta nueva etapa del proyecto Cuba-Chicago, Conley compartirá escenario con compañeros de clase de la Ruth Page School of Dance y de la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso durante dos funciones en el Teatro Miramar de La Habana el 14 y 15 de octubre.

Víctor Alexander adelantó que concluido este episodio, en diciembre próximo, debe viajar a Estados Unidos un grupo estudiantes cubanos para participar en la temporada del Cascanueces coreografiado por Ruth Page. Añadió que a tres meses de comenzar su curso en La Habana, Catherine interpretará en Chicago la Reina de las Nieves de la célebre pieza clásica, con música del ruso Piotr Ilich Chaikovski. Con más de 200 estudiantes, la Ruth Page School of Dance, también desarrolla el proyecto International Dance Experience, que incluye el intercambio con estudiantes y maestros de distintas escuelas del mundo y con disímiles disciplinas como jazz, hip hip, tap y danza moderna.

‘El objetivo es lograr un bailarín más completo que tenga mejores opciones a la hora de buscar trabajo’, aseveró Víctor Alexander, quien fue por 10 años figura principal de Danza Contemporánea de Cuba.  Fundada hace 45 años, la escuela de Chicago solo enseñaba danza clásica pero en los tiempos actuales es imprescindible ampliar horizontes debido a la competencia existente en el mundo, sostuvo. De acuerdo con Víctor Alexander, los intercambios entre la Ruth Page School of Dance y la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso son vitales para sus estudiantes porque les permite aprender sobre la danza hecha aquí, donde se forman -a su criterio- los mejores bailarines clásicos del mundo.

Concebido como un espacio para el enriquecimiento espiritual y físico de los amantes de la danza, el programa Cuba-Chicago reconoce el prestigio y la calidad de la enseñanza nacional, que en la actualidad constituye un referente internacional. La Ruth Page School of Dance de Chicago tiene distintos programas, el pre-ballet que incluye niños de 3 a 8 años, el pre-profesional entre nueve y 17 años y además ofrece clases para adultos. Considerada una de las maestras de danza más importantes en Estados Unidos, Ruth Page visitó La Habana en 1932 y se presentó en el Teatro Auditórium, actual Amadeo Roldán.

El vínculo establecido entre la artista norteamericana y Cuba encuentra su continuidad en el proyecto liderado por Víctor Alexander y de Saá, iniciativa que hoy tiende un puente entre las culturas de esta isla caribeña y la nación norteña.

Tomado de: http://cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/56312-la-magia-de-la-danza-un-puente-cultural-entre-cuba-y-estados-unidos

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