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La ONU denuncia la decisión de los talibanes de no reabrir las escuelas para todas las niñas

Los talibanes han decidido vetar la esperada reapertura de las aulas de educación secundaria para las niñas. La ONU y sus agencias lamentan tal decisión y coinciden en tildar el incumplimiento de los compromisos de reabrir las aulas como una medida lamentable y un retroceso en el futuro de las niñas y mujeres afganas, y de los ciudadanos en general.

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, afirmó en un comunicado que «el incumplimiento por parte de las autoridades de facto de los compromisos de reabrir las escuelas para niñas a partir del sexto grado —a pesar de los reiterados compromisos en favor de la educación de las niñas, incluso durante mi visita a Kabul hace dos semanas — es profundamente perjudicial para Afganistán».

El alejamiento de las aulas, su inseguridad

La negación a la educación viola los derechos humanos de las mujeres y las niñas,  Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU

Las escuelas de educación secundaria tenían previsto abrir sus puertas para las niñas en todo el país tras las vacaciones de invierno; sin embargo, las autoridades talibanes habrían dado marcha atrás a primera hora del miércoles, a la espera de una decisión sobre los uniformes que deben llevar.

«Denegar la educación viola los derechos humanos de las mujeres y las niñas: va más allá de su derecho a la educación, las deja más expuestas a la violencia, la pobreza y la explotación«, explicó Bachelet.

El futuro de Afganistán en peligro

El Secretario General de la ONU, António Guterres, manifestó su profundo pesar por la suspensión impuesta por los talibanes de la vuelta a la escuela para las niñas de secundaria.

«El comienzo del nuevo curso escolar era esperado por todos los estudiantes, chicos y chicas, y por los padres y las familias», dijo Guterres. Añadió que la repentina medida de los talibanes de no reabrir las aulas, «a pesar de sus reiterados compromisos, supone una profunda decepción y daña profundamente a Afganistán”.

”Denegar  la educación no solo viola la igualdad de derechos de las mujeres y las niñas a la educación, sino que también pone en peligro el futuro del país debido a la enorme contribución de las mujeres y las niñas afganas».

«Insto a las autoridades de facto talibanes a que reabran las escuelas para todos los estudiantes sin más demora».

Unas niñas en un centro de aprendizaje en la aldea de Gulab Khail en la provincia de Maidan Wardak,en Afganistán.

© UNICEF/Azizzullah Karimi
Unas niñas en un centro de aprendizaje en la aldea de Gulab Khail en la provincia de Maidan Wardak,en Afganistán.

La determinación de las afganas

Michelle Bachelet ha recordado que, en su reciente visita a Kabul, las mujeres le manifestaron su deseo de hablar ellas mismas con los talibanes.

Las mujeres le dijeron que disponen de «información, soluciones y capacidad para ayudar a trazar una salida a esta crisis económica, humanitaria y de derechos humanos en Afganistán».

«Insistieron en la igualdad de derechos a una educación de calidad en los ciclos primario, secundario y terciario, y aguardaban con esperanza la reapertura de hoy de las aulas».

Discriminación estructural

En un momento en el que los ciudadanos afganos sufren los efectos de múltiples crisis, la alta funcionaria de la ONU describió la decisión como «muy preocupante».

«Quitarle el poder a la mitad de la población afgana es contraproducente e injusto», afirmó Bachelet, y añadió que «una discriminación estructural como ésta también es profundamente perjudicial para las perspectivas de recuperación y desarrollo del país».

Finalmente, Bachelet hizo un llamamiento a los talibanes para que «respeten el derecho a la educación de todas las niñas y reabran las escuelas para todas las estudiantes sin discriminación ni más demora«.

Esperanzas rotas

Por su parte, la directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Catherine Russell, emitió un comunicado en el que describía la decisión como «un gran revés para las niñas y su futuro».

“Millones de alumnas de enseñanza secundaria de todo Afganistán se han despertado hoy con la ilusión de poder regresar a la escuela y reanudar su educación. Sin embargo, sus esperanzas no han tardado en verse truncadas”, lamentó Rusell.

La decisión de los talibanes anula “el derecho de toda una generación de niñas adolescentes a una educación, y les arrebata la oportunidad de adquirir las competencias necesarias para labrarse un futuro”, añadió.

Instó también a las autoridades de facto que cumplan con su “compromiso con la educación de las niñas sin más demora” y a los dirigentes de todos los rincones de Afganistán les pidió que defiendan la educación de las niñas adolescentes.

Todos los niños y las niñas merecen ir a la escuela. Es la forma más segura de guiar al país por un camino más seguro hacia la paz y la prosperidad que merece el pueblo de Afganistán”, concluyó la directora de UNICEF.

Una decisión deplorable

La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en el Afganistán (UNAMA) respondió a la noticia con un tuit donde manifiesta como deplorable » el anuncio de hoy de los talibanes de ampliar de manera indefinida el veto para las estudiantes de mayores de sexto grado para asistir a la escuela».

Fuente: https://news.un.org/es/story/2022/03/1506102

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Niños pobres y sin tecnología, excluidos de las aulas de clases en Honduras

Cerca de dos millones de niños y jóvenes están fuera de las aulas en Honduras, donde la pobreza y los problemas de acceso a la tecnología han causado un atraso en su aprendizaje y una exclusión escolar, dijo este lunes a Efe el experto en Educación Mario Alas.

«Antes de la pandemia ya había más de 900.000 menores fuera del sistema educativo y, si consideramos que 500.000 se retiraron por completo (de las aulas) y otros 500.000 se conectaban de vez en cuando, tenemos casi dos millones de desconectados», señaló Alas.

Sin embargo, el experto señaló que las cifras reales se conocerán hasta que la Secretaría de Educación comience el proceso de matrícula para estudiantes del sistema público para el año escolar 2022.

EXCLUSIÓN ESCOLAR

La falta de internet y el poco acceso a la tecnología han generado exclusión escolar en miles de niños en Honduras desde marzo de 2020, cuando comenzó a expandirse la pandemia en el país.

Solo el 16,5 % de los hogares hondureños tiene una computadora y el 39,4 % posee acceso a internet en su casa, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), citadas en una «Propuesta de fortalecimiento educativo por Honduras» elaborada por universidades del país y la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).

El 37,8 % de los estudiantes ha estado en comunicación con sus profesores a través de la tecnología, por lo que el 62,8 % ha estado excluido, añade el documento.

Estas cifras se han visto «agravadas» por la pandemia en el país centroamericano, de 9,5 millones de habitantes, donde la alta tasa de pobreza, que al cierre de 2021 podría superar el 70 %, es la principal causa de la exclusión escolar, señala la propuesta presentada recientemente a las autoridades educativas del país.

En medio de la emergencia sanitaria por la covid-19, las autoridades hondureñas han intentado superar la brecha tecnológica con medios como WhatsApp, radio y televisión, pero los resultados no han sido los esperados debido a que los niños más vulnerables no tienen señal de cable o no disponen de un televisor o un radio en casa.

LLAMADO DE ATENCIÓN

Alas indicó que esta situación debe llamar la atención de todos los sectores del país para «priorizar» el sector educativo y establecer las condiciones que permitan el regreso gradual a clases presenciales, la incorporación de los niños y jóvenes excluidos y la transformación del sistema.

En su opinión, las autoridades educativas deben trabajar en un «proceso de nivelación» para tratar de recuperar el nivel educativo perdido.

«Los niños van a necesitar un proceso de readaptación social, nivelación académica y atención emocional. Es importante que el reinicio (de clases) no sea solo abrir las aulas», subrayó Alas.

El también coordinador del Observatorio de la Educación de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán afirmó que «de nada sirve» abrir las aulas para retomar las clases de forma semipresencial, si los niños no cuentan con cuadernos de trabajo.

«Si lo único que van hacer es abrir las aulas para que los niños vayan a copiar lo que el maestro escriba en el pizarrón, no vamos avanzar mucho, será un proceso de reactivar el sistema, pero con aprendizaje mínimo», enfatizó.

ATRASO EDUCATIVO

La exclusión del sistema educativo y las limitaciones en la enseñanza suponen «circunstancias difíciles para recuperar los aprendizajes y mejorar los rendimientos», lo que representa «décadas de atraso escolar si no se realizan los correctivos que amerita el sistema para remediar, nivelar y avanzar de mejor manera en los procesos educativos», señala la propuesta de las universidades.

«En todo el mundo ha habido retrocesos en indicadores claves: matricula y aprendizaje, pero en el caso de Honduras es grave, porque nos autoengañamos con una educación virtual dos años cuando sabemos que menos del 40 % de las familias tiene acceso a internet», destacó Alas.

Garantizar el retorno de los niños y jóvenes a las aulas es el principal desafío en materia educativa que tendrá el nuevo Gobierno, que encabezará Xiomara Castro, y para ello tendrá que invertir en cuadernos de trabajo y merienda, acotó Alas.

Fuente: https://www.efe.com/efe/america/sociedad/ninos-pobres-y-sin-tecnologia-excluidos-de-las-aulas-clases-en-honduras/20000013-4706437

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La lucha de las familias de chicos con discapacidad por conseguir vacante.

Por: Lorena Oliva/La Nación 

A pesar de las normas que respaldan la educación inclusiva, muchas familias sienten que el sistema educativo le cierra las puertas a sus hijos con discapacidad; a dónde recurrir en caso de rechazo

“No tenemos vacante”, “Ya cubrimos el cupo de integración”, “No contamos con los recursos para manejar un caso como el de tu hijo”, o, lisa y llanamente: “No hacemos integración”. Cada vez que llega diciembre y comienza a vislumbrarse el próximo ciclo lectivo, la desazón se apodera de muchas familias con hijos con discapacidad. A pesar de que la educación inclusiva es obligatoria en nuestro país, conseguir una vacante se vuelve, para ellas, una misión imposible que demanda recorrer, a veces, decenas de escuelas.

Organizaciones que trabajan en este tema, como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), aseguran que no se trata de casos aislados sino de una práctica sistemática que se da, especialmente, en los colegios privados sin que puedan precisarse cifras, ya que los rechazos suelen darse en contextos informales y no todos los denuncian.

“¿Por qué me tienen que llevar a tantos colegios?”

En algunos casos, la acumulación de negativas ante la búsqueda de vacante es tan grande, que los padres de los chicos han perdido la cuenta. Dicen que es frecuente que, ante un primer “sí” a la matriculación, las instituciones se queden “mágicamente” sin cupo justo en el momento en que el diagnóstico en cuestión sale a la luz.

Tal es el caso de Verónica Frágola, mamá de Félix, de doce años, que es amante de los autos y de los animales, hipersensible y muy buen hermano. Verónica aún no logra dar con un colegio que tome a su hijo para primer año del secundario. Está buscando desde marzo y perdió la cuenta de la cantidad de colegios que visitó. “Llegó a pasarme que me llamaran de un colegio en el que había averiguado y, cuando comenté que Feli tiene TGD me respondieran: ‘Ay, qué cosa… no te lo puedo aceptar’. Me puse a llorar”, recuerda la mujer, influencer y creadora de contenidos de belleza.

“Lo de la inclusión es un invento. Las instituciones se quieren sacar de encima a los chicos neurodivergentes (N. de la R.: que están dentro del espectro autista)”, se lamenta sollozando. Frágola todavía conserva la nota que recibió del colegio al que iba su hijo en sala de 4. Allí puede leerse que, según el personal a cargo, las conductas del nene ponían “en riesgo a otros compañeros de la sala” y dificultaba “el trabajo pedagógico de la docente”. Lo que siguió fueron etiquetas, rechazos de todo tipo, hasta que, en cuarto grado, ella y su marido decidieron cambiarlo de colegio. Hoy en día, ocho años más tarde, siente que poco ha cambiado en el sistema educativo.

"Un riesgo para otros compañeros": Verónica conserva la carta que recibió de los directivos del colegio de su hijo cuando estaba en sala de 4
«Un riesgo para otros compañeros»: Verónica conserva la carta que recibió de los directivos del colegio de su hijo cuando estaba en sala de 4

“En aquella ocasión, resignamos calidad educativa por calidez humana. En el nuevo colegio, Felix pudo avanzar en un entorno más relajado. Pero no tiene secundario. Mientras buscamos, Feli nos pregunta: ‘¿Por qué me tienen que llevar a tantos colegios?’. Le decimos: ‘Porque queremos el mejor colegio para vos’. No le vamos a decir: ‘En este no quedaste’, o ‘En este te rechazaron’, porque esos rechazos no son gratuitos para nuestro hijo. Es un dolor muy grande”, se sincera Frágola, quien agrega que, si bien la familia vive en Benavídez, ya han recorrido desde Florida hasta Pilar y Los Polvorines consultando en diferentes colegios.

El ingreso es apenas el comienzo

Negar la matriculación a un chico por su diagnóstico de discapacidad es una acción tan discriminatoria como ilegal, ya que nuestro país adhirió a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que reconoce el derecho a estudiar en un sistema de educación inclusivo.

Sin embargo, en no pocos casos, las familias terminan dándose por vencidas. Desisten a ese derecho y envían a sus hijos a escuelas especiales o bien los sacan del sistema escolar. De esta manera, la cantidad de chicos que cursan en las escuelas de modalidad común con un proyecto de inclusión es ínfimo con respecto al alumnado total. Por ejemplo, mientras que en la ciudad de Buenos Aires hay casi doscientos mil chicos cursando el secundario tanto en escuelas de gestión estatal como privada (unos 192.457 según cifras aportados por el Ministerio de Educación porteño), en las instituciones de gestión estatal hay, apenas, algo más de 450 chicos cursando con proyecto de integración.

El desfasaje se da, en general, en todos los distritos del país. Según un informe realizado por ACIJ junto a la organización Grupo Artículo 24, que toma como base un relevamiento realizado por el Ministerio de Educación de la Nación en 2019, la proporción de chicos con discapacidad en escuelas de modalidad común con respecto al resto del alumnado es de 1,13% en el nivel inicial, de 1,65 en la primaria y de 0,97 en el secundario.

“Los niveles primario y secundario son obligatorios según la Ley de Enseñanza. Pero la agenda de derechos de las personas con discapacidad no es prioridad para ningún gobierno. Entonces el rechazo se naturaliza”, denuncia Celeste Fernández, coordinadora del Programa de Derechos de las personas con discapacidad y directora adjunta de ACIJ, quien agrega que la negativa a otorgar vacantes por discapacidad se da, más que nada, en instituciones privadas. Y cita el caso de la Ciudad de Buenos Aires.

“Hay que recordar que la inclusión es mucho más que obtener una vacante. Es también todo lo que ocurre después, una vez que el alumno es parte del sistema educativo. En ese sentido, si bien en las instituciones de gestión pública porteñas no suele haber trabas para el ingreso, a veces hay pocos apoyos. En ocasiones, te recomiendan la derivación a escuela especial, obligan al chico a repetir, o proponen jornadas más reducidas”, enumera Fernández.

Tanto desde el Ministerio de Educación porteño como del de la provincia de Buenos Aires hicieron saber que no se puede negar la matriculación o rematriculación por razones vinculadas con la discapacidad del alumno. De la misma manera, no hay topes de integración por aula en ninguno de los dos distritos.

“La perspectiva de la inclusión es un tema sobre el cual aún restan profundizar instancias de formación, de trabajo conjunto, donde no se asigne necesariamente un recurso para cada estudiante sino que se piense una escuela inclusiva con los recursos que ya tiene más otros que puedan venir de apoyo. Así y todo, hoy estamos acompañando a todos los estudiantes que necesitan una configuración de apoyo”, sostiene la subsecretaria de Coordinación Pedagógica y Equidad Educativa de la ciudad de Buenos Aires, María Lucía Feced, quien no ve falta de recursos para la inclusión en las escuelas de gestión estatal. “Me gusta pensar que la inclusión va poniendo nuevos desafíos y en este profundizar la mirada inclusiva van surgiendo nuevas necesidades”, agrega.

Inclusión como abrazo a la diversidad

Valeria Masucco es mamá de Ema (16) y Benicio (12), dos chicos con hipoacusia que fueron preparados para escuelas de modalidad común y que hoy están cursando su escolaridad en instituciones de gestión privada dentro de CABA. Si bien su hija mayor acaba de pasar a cuarto año del secundario, no se olvida de aquellos largos meses en los que recibió múltiples rechazos hasta dar con un colegio que le otorgara vacante.

Masucco es docente de Educación Física, psicomotricista y especialista en estimulación temprana, y, a partir del contacto con otras familias, sabe que al paradigma de la inclusión dentro del sistema educativo le resta mucho camino por recorrer. Cuenta un ejemplo cercano: en las escuelas donde hay alumnos con hipoacusia, no todos los docentes están dispuestos a utilizar máscaras o barbijos transparentes que faciliten la lectura de labios.

“Hacer valer los derechos de nuestros hijos dentro de las escuelas es una lucha constante. Cuando las instituciones los aceptan, demuestran una apertura hacia la inclusión. Pero después dependés de los docentes con los que tu hijo se va cruzando, que no siempre tienen la misma predisposición”, asegura Masucco, quien sueña con que la inclusión sea entendida en términos más amplios que los actuales.

“Todos los que trabajamos en discapacidad, luchamos por un cambio de paradigma, en el que se valore la diversidad. Hay muchas otras diversidades que necesitan ser abrazadas por el sistema educativo. Las escuelas tienen que dejar de buscar la homogeinización y acompañar la diversidad”, concluye.

Qué puede hacer una familia que no consigue vacante:

  • En Caba:

. Cuando la institución es de gestión privada, llamar al 0800-333-3382 – opción 6, de lunes a viernes de 9 a 17. Por mail a denunciasmatriculacion.dgegp@bue.edu.ar. También es posible acercarse en forma presencial a la Mesa General de Entradas del Ministerio de Educación de la Ciudad: Perette y Calle 10, de lunes a viernes de 10 a 14

. En el caso de las escuelas de gestión estatal, el sistema de inscripción se vale de criterios objetivos que, según las autoridades, no da lugar a rechazos. Pero ante cualquier consulta previa o una vez iniciado el ciclo lectivo, las familias pueden dirigirse al Ministerio de Educación o al supervisión del área.

  • En provincia de Buenos Aires:

Dirigirse a las jefaturas distritales (hay una en cada distrito)

  • También puede realizarse una denuncia en el Inadi: 0800-999-2345 o en la línea nacional Convivencia: 0800-222-1197
  • Organizaciones que pueden brindar orientación:

ACIJ y Grupo Artículo 24 ofrecen un sitio con información sobre las herramientas que pueden utilizarse para reclamar el efectivo cumplimiento del derecho a la educación inclusiva: www.porunaeducacioninclusiva.org

  • Hablemos de Educación Inclusiva: esta guía, confeccionada por LA NACION consultando a especialistas del área, brinda información y múltiples abordajes sobre el tema

https://www.lanacion.com.ar/comunidad/la-lucha-de-las-familias-de-chicos-con-discapacidad-por-conseguir-vacante-cuando-me-dijeron-no-te-lo-nid30112021/

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Afganistán: Talibanes prometen reabrir escuelas femeninas en medio de advertencias de protestas

Cerca de 1,1 millones de niñas afganas se han visto privadas desde el pasado 18 de septiembre del acceso a la educación.

Los talibanes, que abrieron los colegios de Afganistán hace un mes, pero excluyeron a las niñas de secundaria, prometieron este lunes que reabrirán “pronto” los centros femeninos entre las advertencias de manifestaciones por parte de activistas.

Cerca de 1,1 millones de niñas afganas se han visto privadas desde el pasado 18 de septiembre del acceso a la educación, y se encuentran a la espera de que los fundamentalistas redacten una supuesta guía que se lo permita.

“Nuestros esfuerzos están centrados en reabrir pronto las escuelas (secundarias) de niñas para que el proceso educativo vuelva a la normalidad”, señaló a EFE el portavoz talibán, Bilal Karimi.

El portavoz explicó que la formación islamista está trabajando en el diseño de un sistema para garantizar la seguridad de las niñas en las escuelas, al tiempo que se respeten los valores y principios tanto del islam como del pueblo afgano.

“Todavía estamos ocupados trabajando en el marco, las directrices y las regulaciones para las escuelas de niñas” y, poco a poco, las escuelas empezarán a abrir con base en estas medidas, precisó.

La prohibición de reabrir las escuelas a las niñas y jóvenes ha causado incertidumbre entre la población afgana, con críticas de activistas de los derechos de las mujeres, que temen volver a la época oscura del anterior régimen talibán, entre 1996 y 2001.

Durante ese tiempo, y a pesar de continuas promesas de que las medidas serían solo temporales, las niñas tenían prohibido asistir al colegio y el papel de la mujer quedó relegado a las tareas domésticas, sin posibilidad siquiera de trabajar.

Amenazas de protestas

“Nos estamos preparando para protestar, bloquearemos carreteras y utilizaremos cualquier método a nuestro alcance para presionar al Gobierno para que permita a las niñas en la educación secundaria”, dijo Matiullah Wesa, fundador y presidente de la Sociedad Civil Camino del Bolígrafo (PPCS, en inglés).

Este activista y voz de la lucha por los derechos a la educación en Afganistán afirmó que la asociación, que está activa en las 34 provincias afganas y reivindica miles de miembros y simpatizantes desde su fundación en 2009, “no está sola”.

“Líderes comunitarios y miles de personas se han comprometido a unirse a nosotros”, dijo junto con estudiantes, profesores y sus familias, así como otras organizaciones de la sociedad civil.

La PPCS ha lanzado por ahora una campaña en todo el país asiático para que niñas, profesores y miembros de la comunidad reivindiquen este amenazado derecho básico a la educación.

«Queremos decir a los talibanes y al mundo que la educación de las niñas es nuestro derecho fundamental, islámico y humano. Nadie nos puede quitar este derecho y, si los talibanes intentan prohibir la educación de las niñas, será su mayor error y deberán hacer frente a todo el país», dijo Wesa.

El activista y un ejército de voluntarios subidos en sus motocicletas, que comenzaron su andadura en 2009, lograron antes de la llegada de los talibanes el pasado 15 de agosto la reapertura de cientos de escuelas cerradas por la guerra y establecieron 46 centros propios, así como 39 librerías públicas en todo el país.

Estudiantes preocupadas

La prohibición en la práctica de acudir a las clases preocupa a las estudiantes afganas.

“Con su llegada, los talibanes nos arrebataron el derecho a la educación. Estamos realmente preocupadas por nuestro futuro, sobre si podremos continuar nuestra educación o no”, dijo Sana, una estudiante de 17 años.

Sana lamentó que «los derechos de las niñas y de los niños deberían ser iguales», pero los fundamentalistas solo han permitido estudiar a estos últimos.

Nos afecta psicológicamente, pensamos que somos miembros inútiles de la comunidad y una carga para nuestras familias, a pesar de que las mujeres forman el 50 % de la población”, explicó.

En las últimas dos décadas, desde la caída del primer régimen talibán con la invasión estadounidense, Afganistán ha hecho avances sin precedentes en el plano de la educación, especialmente en el caso de las niñas.

Antes de que los talibanes capturasen Kabul, el país asiático contaba con unos diez millones de menores escolarizados, el 40 % de ellos niñas, según datos gubernamentales.

Pero muchos niños en edad escolar siguen fuera del sistema.

“En total, unos 4,2 millones de niños están fuera de las escuelas en Afganistán”, dijo a EFE el portavoz de Unicef para el país asiático, Salam Al-Janabi.

La agencia de Naciones Unidas, subrayó, está trabajando para “mantener una relación constructiva con las autoridades de hecho”.

Fuente: https://www.eluniverso.com/noticias/internacional/talibanes-prometen-reabrir-escuelas-femeninas-en-medio-de-advertencias-de-protestas-nota/

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Según la Acnur El 66% de los jóvenes refugiados no podrán acceder jamás a la escuela secundaria

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados pidió a la comunidad internacional realizar un esfuerzo adicional para garantizar que estos jóvenes puedan acceder a la educación y alertó que “los recientes avances en la matriculación están ahora amenazados”.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) alertó este martes que la brecha educativa es crítica entre la población refugiada y adelantó que es posible que dos tercios de sus jóvenes nunca lleguen a recibir educación secundaria.

Datos relevados por Acnur en 40 países indican que la tasa de matriculación en el ciclo 2019-2020 entre refugiados estudiantes de secundaria era del 34%.

Por ello, la Acnur pidió a la comunidad internacional realizar un esfuerzo adicional para garantizar que estos jóvenes puedan acceder no solo a la educación secundaria, sino también a la universitaria, pues los niveles de matriculación “siguen siendo críticamente bajos”.

“Los recientes avances en la matriculación escolar de niños y jóvenes refugiados están ahora amenazados. Enfrentarse a este desafío requiere un esfuerzo masivo y coordinado, y es una tarea que no podemos permitirnos eludir”, dijo el director del Acnur, Filippo Grandi, citado por la agencia de noticias Europa Press.

“La escuela secundaria debe ser una etapa de crecimiento, desarrollo y oportunidades. Aumenta las perspectivas laborales, la salud, la independencia y el liderazgo de los jóvenes vulnerables, y es menos probable que se vean presionados a someterse al trabajo infantil”, explicó la Acnur.

 

Estas demandas de esta oficina de Naciones Unidas integran su reciente informe sobre educación, “Manteniendo el rumbo: los desafíos que enfrenta la educación de los refugiados”, un documento que relata las historias de algunos de estos jóvenes “que intentan seguir aprendiendo en una era de trastornos sin precedentes causados por la pandemia de Covid-19”.

La Acnur apunta a todos aquellos estados que reciben a un gran número de personas desplazadas para que garanticen el derecho a la educación de todos los menores de edad, sobre todo aquellos en situación de exclusión social y se aseguren de que formen parte del sistema y los planes de estudio nacionales.

Sin embargo, reconoce que los sistemas educativos de todos estos países con mayor número de personas refugiadas necesitan asistencia para desarrollar en mayor medida su sistema educativo, lo que significa más escuelas, materiales de aprendizaje adecuados, inversión en tecnología para acortar la brecha digital y capacitación de sus profesores y profesionales.

“La escuela secundaria debe ser una etapa de crecimiento, desarrollo y oportunidades. Aumenta las perspectivas laborales, la salud, la independencia y el liderazgo de los jóvenes vulnerables”

FILIPPO GRANDI, DIRECTOR DEL ACNUR

La ONU mostró que entre marzo de 2019 y marzo de 2020 la tasa de matriculación en educación primaria entre los menores refugiados es del 68%, mientras que en educación superior creció hasta superar el 5%, dos puntos más que el año anterior.

Aunque se trata de una ligera suba, la Acnur destaca que representa “un cambio transformador para miles de refugiados y sus comunidades”, pues “es un aumento que también ofrece esperanza y aliento a los refugiados más jóvenes que enfrentan enormes desafíos para acceder a la educación”.

La agencia apunta que estas cifras no solo siguen siendo bajas en comparación con las mundiales, sino que tampoco suponen un aumento “importante” en relación a los niveles de educación secundaria.

En caso de seguir así, Naciones Unidas alerta que el objetivo fijado para 2030 de lograr la matriculación en educación secundaria de un 15% entre los jóvenes desplazados “seguirá fuera del alcance”. (Télam)

Fuente: https://laopinion.com.ar/el-66-de-los-jovenes-refugiados-no-podran-acceder-jamas-a-la-escuela-secundaria/
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Crece el rechazo de los alumnos musulmanes a la educación laica en Francia

Por: abc.es

Los ministerios del Interior y Educación han contabilizado 793 «incidentes» de carácter religioso / cultural en las escuelas francesas, durante el último trimestre

Crece de manera llamativa la «presión» musulmana y multicultural en las escuelas e institutos de Francia, cuando el 57 % de los jóvenes franceses de confesión musulmana estiman que la Ley islámica «está por encima de las leyes del Estado».

Según el Pew Research Center (PRC), en Francia (67 millones de habitantes) hay entre 5 y 6 millones de ciudadanos administrativamente franceses, religiosa y culturalmente musulmanes, entre un 7 y un 8,5 % de la población.

En Francia no hay estadísticas religiosas ni culturales, pero el Observatorio de la laicidad (OL, institución oficial, de carácter consultivo) baraja cifras muy similares, estimando que unos 5 millones de franceses son musulmanes y otros 8 millones son «de origen árabe musulmán».

A partir de esa realidad demográfica, básica, un estudio del Observatorio de la educación de la Fundación Jean-Jaurès (FJJ) subraya el crecimiento muy llamativo de la influencia del islam en las escuelas e institutos de Francia.

Según ese estudio, los ministerios del Interior y Educación han contabilizado 793 «incidentes» de carácter religioso / cultural en las escuelas francesas, durante el último trimestre. Poco menos de un incidente por día, tras los atentados yihadistas del otoño pasado.

Autocensura de los profesores

El incremento de los «incidentes» coincide con el incremento de la autocensura entre maestros y profesores, víctimas de miedo o inquietud ante las «presiones» de alumnos y familias, francesas, de confesión musulmana. Hace dos años, un 36 % de los maestros y profesores decían practicar la autocensura en la escuela, para «evitar problemas». A finales de año, un 49 % de los maestros y profesores decía refugiarse sistemáticamente en la autocensura. En la «banlieue» / suburbios de París y las grandes ciudades la proporción es mucho más alta: un 70 % de los maestros y profesores de la «banlieue» parisina dicen practicar la autocensura.

¿Cuál es el motivo de la autocensura de maestros y profesores cuando deben abordar cuestiones de lengua, cultura, historia o religión..? Un 59 % de los maestros y profesores franceses dicen observar «síntomas» de «separatismo religioso» entre sus alumnos.

El «separatismo religioso» de los escolares franceses de religión musulmana toma formas muy diversas: rechazo de las lecciones de historia o religión, ausencia en determinado tipo de clases y ejercicios deportivos, negativa a participar en determinado tipo de excursiones o visitas, «presiones» de los familiares «criticando» agriamente las enseñanza que reciben sus hijos.

Entre las chicas francesas musulmanas es muy frecuente la negativa a los ejercicios deportivos (natación) con el resto de sus clases. Entre los chicos musulmanes franceses aumenta la «contestación» de los profesores. Según el estudio de la FJJ, entre un 19 y un 25 % de los maestros y profesores franceses han observado una «contestación creciente» de los principios básicos de la enseñanza común.

Esa evolución de la población musulmana francesa coincide con otro indicador alarmante: crece la fidelidad religiosa contra el respeto de las instituciones. El 57 % de los jóvenes franceses de confesión musulmana estiman que la Ley islámica «está por encima de las leyes del Estado».

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Millones de niños en Sur de Asia corren el riesgo de abandonar sus estudios

Redacción: La Vanguardia

Millones de niños del Sur de Asia pertenecientes a los estratos más vulnerables de la sociedad corren el riesgo de abandonar sus estudios debido al cierre de escuelas por el coronavirus, alertó este lunes el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

«La región ya tenía una crisis educativa crónica, con 95 millones de niños en edad escolar fuera de los colegios. Con la crisis actual del COVID-19, ahora muchos de los 430 millones de niños afectados por el cierre de escuelas en el Sur de Asia pueden abandonarlas», afirmó Unicef en un comunicado.

ACCESO LIMITADO A LA TECNOLOGÍA

Los países de la región, hogar de casi un cuarto de la población mundial, han puesto en marcha canales educativos y cursos en línea para tratar de compensar el parón educativo, aunque Unicef advirtió de que pueden no ser suficientes para llegar a los más vulnerables y los residentes en zonas de difícil acceso.

«Solo el 33 % de los habitantes de la región tienen acceso a internet. El acceso a la radio y la televisión es limitado en algunas zonas», recordó Unicef.

ASIA DEL SUR SE DECANTA POR LA TELEVISIÓN

El Ministerio de Fomento de Recursos Humanos de la India, un país que cuenta con casi 4.000 casos de coronavirus y 109 muertes, está promocionando la televisión pública Swayam, con decenas de canales educativos, sin contar con las iniciativas de las escuelas.

«Estamos realizando clases en línea junto con nuestros estudiantes, y compartimos vídeos con ellos en Whatsapp (…) Si encuentran dificultades nos pueden preguntar directamente también por Whatsapp», dijo a Efe Vijay Sharma, profesor de instituto en una zona de Nueva Delhi afectada por la violencia entre musulmanes e hindúes que dejaron decenas de muertos en febrero.

«Emocionalmente, están muy desequilibrados», explicó Sharma.

En el vecino Bangladesh, donde las escuelas fueron cerradas el pasado 16 de marzo y por el momento cuenta con 123 positivos por COVID-19 y doce muertes, las autoridades también han elegido retransmitir lecciones por televisión.

Tele School es el canal televisivo educativo creado por el Gobierno de Pakistán para proporcionar clases a los millones de niños que no atienden a clases por el coronavirus, que ha causado 50 muertes y 3.227 contagios confirmados hasta ahora en el país, y donde los centros escolares estarán cerrados al menos hasta junio.

«Aunque no es tan bueno como clases directas, esperamos que esta herramienta alternativa sea útil para los estudiantes», dijo el ministro de Educación, Shafqat Mehmood, antes de aclarar que el canal empezará a emitir a mediados de este mes.

En Afganistán, un país en guerra donde el 75 % de las niñas están fuera del sistema escolar y que cuenta con una de las tasas de acceso a internet más bajas del mundo, la situación es más compleja.

«Hemos estado trabajando en una vía alternativa, a través de la televisión, radio, internet y reuniones reducidas en casas», dijo a Efe una portavoz del Minsiterio de Educación, Nooria Nazhat Nijrabi.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/vida/20200406/48344621281/millones-de-ninos-en-sur-de-asia-corren-el-riesgo-de-abandonar-sus-estudios.html

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