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Google, Youtube, redes sociales… Las armas de las sectas para cazar nuevas víctimas

Marta Sofía Ruiz

La llegada de internet y de las redes sociales ha modificado las estrategias de captación de las sectas —también conocidas como grupos coercitivos— que ahora cuentan con nuevas herramientas para atraer a posibles adeptos. De los panfletos y los anuncios en revistas y periódicos, estas organizaciones han saltado a la red, obteniendo un alcance más inmediato y global.

«Antes se llegaba a la gente con papeles pegados en las calles, ofreciendo cursos o conferencias, o bien te paraban para ofertarte cualquiera de las actividades del grupo. De esta forma atraían solamente a la gente de la zona, pero ahora el sector al que pueden alcanzar es muchísimo más amplio», explica a Teknautas Margarita Barranco, psicóloga y experta en sectarismo y dinámicas abusivas de REDune, ONG que trabaja en la prevención sectaria.

Según esta experta, prácticamente todos los grupos de este tipo, sustentados sobre una serie de procedimientos encaminados a fomentar la devoción de sus miembros hacia una ideología específica o hacia el propio líder y caracterizados por emplear técnicas de manipulación psicológica, tienen presencia en internet. Y no prevalece ningún perfil concreto. «Da igual que sean más religiosos, más políticos, culturales, pseudoterapéuticos o ufológicos… Todos tienen cabida», concreta la especialista.

Desde RedUNE señalan como ejemplo a un grupo pseudocientífico al que llevan tiempo denunciando: el movimiento de la Bioneuroemoción, liderado por Enric Corbera. Revestida con una capa de pseudociencia, sus vídeos en Youtube tienen una gran popularidad y alcanzan los 134.000 suscriptores. «Son los propios miembros los que han puesto en marcha el grupo de Facebook, con más de 100.000 suscriptores, y donde se difunden los postulados de esta ‘teoría’», relatan.

La psicóloga de la ONG explica que sus ideas sobre cómo curar enfermedades se basan en solucionar el supuesto conflicto emocional que las provoca ya que, según su discurso, al resolverse ese problema emocional se solventará el físico. Enric Corbera, en uno de los vídeos en los que habla de la «bioneuroemoción» en un espacio de la televisión pública, pone el ejemplo de alguien que está con su novia comiendo marisco cuando la chica lo deja. Después de eso, desarrolla una alergia al marisco que desaparecerá cuando elimine el trauma de la ruptura.

La Bioneuromoción encuentra en la Red la forma ideal para su difusión, llegando a miles de personas vulnerables. Trabajan con un concepto que está muy de moda, pero que no tiene ninguna base científica: nuestro estado emocional es el causante de las diferentes enfermedades y, por lo tanto, tenemos el poder dentro de nosotros para sanarnos, resolviendo ese estado negativo», explican desde RedUNE.

«Además, mezclan todas sus teorías con una pátina científica con la que tratan de otorgarle rigor, y la verdad es que para muchas personas resulta creíble», concreta la organización. De hecho, un vistazo a los comentarios de Youtube del canal de Corbera sirve para ver la fuerte creencia que muchos de sus seguidores muestran por sus postulados y las alabanzas al supuesto experto al que revisten en ocasiones de salvador.

Una estrategia en redes

Con un buen posicionamiento SEO (las técnicas que se utilizan para aparecer en los primeros puestos de buscadores como Google), estas organizaciones optan por tener distintas páginas web en las que se hable de ellas de forma positiva y en las que se presenten como grupos atractivos y sólidos. «Prácticamente todos los grupos tienen páginas web. Y no una, sino muchas. De hecho, acaban abriendo una por cada país y por cada zona de ese país, alabando las cosas que hace el grupo. De esta forma son más accesibles y, por tanto, llegan a más gente», relata la psicóloga.

Barranco cuenta que encontrar páginas con opiniones negativas sobre los grupos se convierte en ocasiones en algo casi imposible. «Que se llegue a las páginas críticas se hace difícil y complicado. Las personas normalmente pueden mirar como mucho las tres primeras webs de cualquier buscador, y luego dejan de buscar, por lo que es difícil que descubran los aspectos críticos», se lamenta.

Las estrategias de captación que emplean son muy variadas. A veces piden que el visitante deje sus datos en la página para enviarle información de las actividades; en otros casos, a través de los vídeos, acaban animando a la gente a que se apunte a cursos de formación, en algunos casos gratis pero en otros de pago.

La publicidad ‘online’ es otra de sus claves. A pesar de que empresas como Google o Facebook poseen normas que limitan el tipo de anuncios que aceptan, sus reglas suponen un cortafuegos muy débil para estos grupos. Según informan desde Google, en 2015 el gigante de Internet retiró más de 780 millones de anuncios por incumplimiento de sus políticas. Algunos de ellos correspondían a falsificaciones, medicamentos no aprobados o que ofrecían efectos inexistentes o estafas para perder peso.

En Youtube, la plataforma que muchos usan como escaparate —como en el caso de la Bioneuroemoción—, se prohíben los vídeos que contengan desnudos o contenido sexual, contenido violento o gráfico, piezas con incitación al odio, amenazas, ‘spam’, violaciones de los derechos de autor o contenido perjudicial y peligroso. En este último punto es en el que podrían escudarse aquellos que quieran denunciar los vídeos de estos grupos, debido a que sus teorías podrían, en el caso de los grupos pseudocientíficos, conducir a alguien a creer que una enfermedad puede curarse con «el método» y renunciar a tratamientos médicos reales.

Facebook posee una política similar a la de la compañía de Larry Page y Serguéi Brin. En concreto, los puntos que podrían usarse para oponerse a los anuncios de estos grupos serían los que afirman que «los anuncios no deben constituir, facilitar ni promover productos, servicios o actividades ilegales» y «los anuncios no deben incluir contenido falso, fraudulento o engañoso, como afirmaciones, ofertas o prácticas comerciales que puedan inducir a engaño». Sin embargo, probar que estos grupos realizan actividades ilegales no es fácil.

Barranco explica que, en ocasiones, se solicita el cierre de algunas páginas y la retirada de publicidad, pero el número de webs es muy alto y los grupos cambian su cara con mucha frecuencia. Para conseguir una retirada habría que demostrar que están cometiendo un delito que esté tipificado, «y ese es el gran problema», concreta la psicóloga.

En España, la legislación con respecto a estos grupos es complicada. El Código Penal considera que los grupos que, aun teniendo por objeto un fin lícito, empleen medios violentos o de alteración o control de la personalidad, están incurriendo en un delito. A pesar de ello, definir cuándo se está controlando la personalidad o cuando suponen un daño para las víctimas ha sido un reto durante años en los tribunales, que en muchos casos han terminado desestimando las causas.

Por desgracia para víctimas, familia y para la propia sociedad, internet ha supuesto un trampolín para los grupos coercitivos que trabajan en su posicionamiento y su presencia web con el objetivo de captar a nuevos miembros que sigan sus planteamientos y respalden sus teorías. Al menos por el momento, las políticas de las compañías y el sistema judicial no son defensa suficiente para frenar su actividad, que cada día crece en usuarios y visitas.

Fuente del articulo:http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-07-31/google-youtube-redes-sociales-las-armas-de-las-sectas-para-cazar-nuevas-victimas_1240516/

Fuente de la imagen: http://5www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/5a8/29f/f5a/5a829ff5ad79bfcc97e7ecfca8791066/google-youtube-redes-sociales-las-armas-de-las-sectas-para-cazar-nuevas-victimas.jpg?mtime=146981616

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Libro retrata cómo las redes sociales son un tribunal de linchamientos virtuales

04 Septiembre 2016/Fuente: latercera /Autora:Paulina Sepúlveda G.

Texto muestra cómo un error en Internet puede ser motivo de furiosas reacciones públicas

Voy a viajar a África. Espero no contraer el sida. Es broma: ¡soy blanca!”, publicó en Twitter a sus 170 seguidores Justine Sacco, una relacionadora pública de EE.UU. en 2013 antes de abordar su vuelo de Nueva York a Sudáfrica.

Tras tocar tierra, unos 100 mil tuits ya habían sido enviados en respuesta a su broma, tildándola de ignorante y racista. Sacco se convirtió en trending topic mundial. Más de un millón de personas buscaron su nombre en Google. “Pensé que no había manera de que alguien pensará que era literal”, se disculpó poco después. Pero su broma le significó una lapidación pública que la dejó sin trabajo y afectó su salud.

La historia, entre muchas de linchamientos virtuales, fueron recopiladas por el periodista Jon Ronson en su libro Humillación en las redes.

“Ciberlinchamientos”, según establece Ronson, que condenan opiniones, fotos, etc., tal como las flagelaciones públicas de hace siglos. “Las campañas de vergüenza se multiplican y se dirigen no sólo a las instituciones poderosas y figuras públicas”, dijo Ronson en el New York Time.

Detrás de la pantalla

La denuncia por redes sociales cae fácilmente en linchamiento virtual, señaló Ronson.

¿Por qué? Muchas veces la gente se identifica con una denuncia y se adhiere a la causa de forma apasionada e irresponsablemente, responde Karen Pacheco, social media manager de Publicis Chile. “Nadie comprueba fuentes ni verifica hechos. Funar por redes sociales es tan fácil como hacer retuit o a emitir una opinión en 140 caracteres, y lo que lo hace aún más sencillo, es que se hace desde una zona de confort máximo (tras una pantalla), donde nadie ve tu cara y ni siquiera comprometes tu identidad si así lo deseas”.

Michele Ybarra, psicóloga del Centro de Investigación en Salud Pública Innovadora (CiPHR) en EE.UU., que estudia el tema, dice a La Tercera que hay un efecto de desinhibición con la pantalla. Se está más alejado de la gente cuando se mira una pantalla que cuando se mira el rostro de una persona, aclara, “por ello, pueden ser más propenso a decir cosas que no dirías a la cara. Esto es peor en ambientes donde se crea de forma anónima”.

Mónica Peña Ochoa, directora de investigación de la Facultad de Psicología la U. Diego Portales (UDP), dice que las redes sociales no generan especialmente este tipo de respuestas, sino que son el reflejo de un modelo competitivo y agresivo en todas las áreas de la comunicación. “El modelo social y económico chileno se basa en la competencia y eso genera mucha agresividad, un ‘ellos contra nosotros’ que define una sociedad donde el temor a lo distinto y el ataque como defensa priman”, dice.

Si en Internet se dice que alguien está equivocado, no hay mucho que se pueda hacer. Y si bien no hay una agresión física, los comentarios pueden ser brutales  tanto para la reputación, como el entorno familiar e incluso la carrera.

Para Patricio Celis, psicólogo de la UDP, rivalizar es clave para construir la propia identidad. “Defender el pensamiento es una necesidad, en las pautas de convivencia que permiten la construcción de un lazo que posibilita la coexistencia sin destruirnos”.

Pero esa convivencia se tensiona en una lógica de mercado, dice Celis. “Se destruye el lazo social y se exalta el valor de la competencia. Prevalece el cálculo egoísta por sobre cualquier forma de relación entre personas. El otro es percibido como un potencial competidor que hay que derribar, ya que aspira a lograr por todos los medios lo mismo que uno”.

Lo comprueba Ronson. La mayoría de sus entrevistados  fueron despedidos por sus transgresiones en línea. “En las redes sociales no existe elderecho a error”.

Fuente de la noticia: http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2016/09/659-694838-9-libro-retrata-como-las-redes-sociales-hoy-son-un-tribunal-de-linchamientos.shtml

Fuente de la imagen: http://static.latercera.com/20160831/2328865.jp

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Banco Mundial apoya banda ancha mejorada y nuevas industrias TIC para Nicaragua

Centroamérica/Nicaragua/21 de Agosto de 2016/Fuente: Banco Mundial

El Banco Mundial (BM) y el Gobierno de Nicaragua firmaron hoy el convenio para implementar un proyecto dirigido a aumentar el acceso a redes de banda ancha y avanzar en el desarrollo de una industria basada en Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC) especialmente en la región Caribe de Nicaragua.

El Programa de Infraestructura de Comunicaciones para la Región Caribe (CARCIP, por sus siglas en inglés) fue aprobado por el Directorio Ejecutivo del BM a principios de mes. El crédito por US$20.1 millones aportará beneficios económicos globales a la región gracias al desarrollo de infraestructura de banda ancha interconectada, y de talento humano para ofrecer servicios que respondan a los requerimientos del mercado, tales como la capacitación en inglés a nivel técnico.

El convenio fue firmado hoy por Iván Acosta, Ministro de Hacienda y Crédito Público, y Luis Constantino, representante del Banco Mundial en Nicaragua. Orlando Castillo, director general del Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (TELCOR), también participó en la ceremonia de firma.

Desde 2007, el Gobierno, a través de TELCOR, ha llevado a cabo con éxito programas financiados por el Banco Mundial para incrementar el acceso y reducir costos de los servicios de telecomunicaciones en las áreas rurales de Nicaragua. En esta nueva fase, y aprovechando la infraestructura desplegada en los últimos 10 años, estamos seguros que alcanzaremos importantes avances en el cierre de la brecha de infraestructura de telecomunicaciones en la Costa Caribe, y un incremento del banco de talento humano para generar empleos en la industria de las TIC promoviendo la innovación y la atracción de inversiones al país”, dijo Orlando Castillo, director general de TELCOR.

La red de banda ancha financiada por el CARCIP en Nicaragua proporcionará conectividad de banda ancha a unas 48 localidades, incluyendo escuelas, centros de salud, universidades, además de empresas micro, pequeñas y medianas. A través de alianzas público-privadas se espera ampliar la conectividad a cerca de 180,000 personas del Caribe nicaragüense, incluyendo pueblos indígenas y afro-descendientes. La red también llegará a los puntos de interconexión con las redes troncales, lo que fortalecerá las redes que conectan a Nicaragua con otros países del Caribe y facilitará la atención de desastres en estos países, tan vulnerables a los fenómenos naturales.

Este proyecto va mucho más allá de la instalación de infraestructura, pues busca desarrollar la capacidad humana para que los nicaragüenses, en especial los jóvenes, usen esta infraestructura de forma productiva”, explicó Luis Constantino, representante del Banco Mundial en Nicaragua. “La idea es contribuir al desarrollo de una industria basada en TIC de alto valor agregado, que genere empleo para jóvenes, permita la mejora de servicios para el sector privado y el crecimiento económico general en el país”.

Como resultado del Programa, la población tendrá un mayor acceso a una mejor calidad y menores precios de los servicios de TIC. Se contempla la ampliación de cobertura del servicio de telefonía convencional, celular e internet a las comunidades del Alto Coco Bocay del Río Wangki y otros municipios en la Costa Caribe Norte, hasta municipios en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur, y municipios de los departamentos de Río San Juan y Managua.

El crédito de US$20.1 millones por parte de la Agencia Internacional de Fomento (AIF), el fondo de la institución para los países más pobres, es reembolsable a 25 años, incluyendo un período de gracia de cinco años. La duración del Proyecto está prevista para un período de seis años.

Fuente: http://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2016/08/17/banco-mundial-apoya-banda-ancha-mejorada-y-nuevas-industrias-tic-para-nicaragua

Fuente de la imagen: http://gestion.pe/economia/banco-mundial-reduce-24-pronostico-crecimiento-mundial-2016-2162676

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México: Crean Red de Enlaces de Instituciones de Educación Superior con fin de fortalecer sistema

América del Norte/México/07 Agosto 2016/Fuente y Autor: periodicocorreo

El Titular de la SICES destacó que en materia de innovación, ciencia y tecnología “Nos hemos propuesto incrementar anualmente al 50%”

GUANAJUATO, Gto.- Se llevó a cabo la 1ª Reunión de Enlaces de Instituciones de Educación Superior del Estado de Guanajuato, presidida por el Dr. Arturo Lara López, Secretario de Innovación, Ciencia y Educación Superior y el Lic. Enrique Avilés Pérez, Coordinador General de Comunicación Social del Estado de Guanajuato, en la que estuvieron presentes los Rectores de las Universidades Politécnicas, Universidades Tecnológicas, Directores de los Institutos Tecnológicos y Unidades Formadoras de docentes de todo el Estado.

Con la participación de representantes de 27 instituciones, la reunión tuvo como objetivo crear lazos de colaboración en materia de comunicación, divulgación del conocimiento y difusión de casos de éxito de maestros e investigadores que han destacado a nivel nacional e internacional a fin de fortalecer el Sistema de Educación Superior en Guanajuato y crear una economía en base al conocimiento con la participación de las Instituciones Educativas.

El Titular de la SICES presentó el Sistema de Innovación del Estado, así como las atribuciones en materia de educación superior y las metas de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología para la presente administración.

El titular de la SICES, Arturo Lara López,  afirmó que “Guanajuato se encuentra entre los primeros siete lugares en los principales indicadores y estudios realizados en materia de desarrollo económico, innovación, ciencia y tecnología.

Además en materia de cobertura de Educación Superior Guanajuato ha tenido un incremento significativo con respecto a los demás estados, subiendo del 17.4% en el 2012 a 24.3% en 2016;  así mismo, la Secretaría de Innovación se plantea la meta de alcanzar para la presente administración pasar de 24.3 a 34.1% la cobertura en educación superior con el fin de alcanzar la media nacional.”

El Titular de la SICES destacó que en materia de innovación, ciencia y tecnología “Nos hemos propuesto incrementar anualmente al 50%, los proyectos apoyados en coordinación con la industria, consolidaremos el Sistema de Parques Tecnológicos y de Innovación y crear y apoyar anualmente 100 empresas de base tecnológica aprovechando el gran potencial del estado, y por supuesto sumar el capital humano egresado de nuestras Universidades e Institutos Tecnológicos”.

Por su parte, Enrique Avilés Pérez, Coordinador de Comunicación Social, confirmó, ante los titulares de instituciones educativas, la realización de un Foro Internacional de Innovación, Ciencia y Educación Superior en el marco del “2017: Año de la Innovación en Guanajuato” ya anunciado por el Gobernador del Estado, Miguel Márquez Márquez el pasado 19 de julio, e invitó a las Universidades e Institutos Tecnológicos a sumarse a este gran espacio que pretende reunir personalidades destacadas a nivel mundial en el tema de innovación con el fin de compartir experiencias y crear políticas públicas que impulsen el ecosistema de innovación y el emprendimiento en nuestro estado.

Afirmó Enrique Avilés que “en nuestros centros educativos en Guanajuato tenemos mucho talento, tanto en alumnos como maestros, así como toda la labor que brinda nuestro Sistema de Educación Superior a nuestra Sociedad.

Cuentan con todo nuestro apoyo para crear los lazos de vinculación y colaboración para que la sociedad conozca todo lo que hemos avanzado en este tema”.

La reunión concluyó con una amplia participación de los rectores y directores de institutos tecnológicos y cada uno de ellos refrendó su compromiso y participación a favor de los jóvenes guanajuatenses.

Fuente de la noticia:http://periodicocorreo.com.mx/crean-red-de-enlaces-de-instituciones-de-educacion-superior-con-fin-de-fortalecer-sistema/

Fuente de la imagen:  http://periodicocorreo.com.mx/wp-content/uploads/2016/08/DSC_0943-640×480.jpg

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Enredados y Medios: ¿hacia un mundo post-factual?

Ya no parece importar si la información es cierta o no es cierta, si la noticia es o no real, sino cuánta gente la cree.

POR LEONARDO GARNIER / leonardogarnier@gmail.com

Hasta hace poco, criticábamos a la “gran prensa” por su control casi absoluto de la información que nos llegaba. Era el mundo dominado por el mainstream: el cuarto poder. Las agencias mundiales escogían y repartían las noticias y los grandes medios locales nos las hacían llegar. No parecía haber escapatoria excepto en algunos medios alternativos de poco peso y poca circulación o pequeños espacios que decoraban con aparente amplitud las páginas de algún medio mayor. Los costos eran prohibitivos y el modelo de negocios centrado en la publicidad comercial marcaba la pauta: el rating manda, la circulación manda, la escala manda.

De pronto, se aparece el siglo XXI ofreciéndonos una revolución que podría ser tan grande como la de Gutenberg y, al instante, parece que todos somos periodistas, todos somos jefes de redacción, todos somos editorialistas, todos somos correctores, pero ¿lo somos?

En esta mezcla de ciencia y ficción que es nuestra realidad, en la que somos un poco Brave New World, un poco 1984 y un poco Animal Farm, el cambio tecnológico ha hecho posibles cosas que hasta hace muy poco eran realmente increíbles (es decir: no creíbles). En pocas décadas – por ejemplo – pasamos de las certezas que lograban fijarse en las páginas de la Enciclopedia Británica al mundo de Wikipedia, una enciclopedia hecha por todos (o sea, por nadie). Confieso que la recibí con marcado escepticismo ¿una enciclopedia hecha así, por la libre? …hasta que una investigación de la revista Nature mostró que Wikipedia podía ser tan precisa como la Británica. Diderot habría bailado tregua y catala: si era posible crear una enciclopedia globalmente descentralizada, constantemente actualizada y confiable, los ideales de la Ilustración seguían vivos.

Pero volvamos a la prensa. Frente al cuasi-monopolio anterior, en el que era difícil la supervivencia de los pequeños medios e igualmente difícil para el ciudadano común y corriente lograr que su opinión circulara masivamente, la red permite – o podría permitir – que todo circule, que todos tengamos acceso a toda la información, a todo el conocimiento, a todos los análisis, a todas las opiniones… y que todos podamos opinar y aportar nuestra dosis de información y conocimiento, recibiendo a cambio la más amplia, profunda y diversa oferta del saber y el sentir humano.

Y así nos abalanzamos sobre y hacia la red. Y clic, clic, clic: como una telaraña, la red nos engolosina, nos encanta, nos atrapa. Pero Facebook no es Wikipedia – y digo Facebook porque lo demás se ha vuelto irrelevante excepto para pequeñas tribus. Hoy por hoy, Facebook tiene más de mil seiscientos millones de usuarios y sigue creciendo; y es, por mucho, el medio más utilizado en el mundo para buscar noticias y conseguir información, al punto que feisbukear ya ha sido sugerido a la Real Academia para su ingreso al DRAE.

Lo decía McLuhan al analizar el impacto que estaba teniendo la televisión en la segunda mitad del siglo XX: “el medio es el mensaje” o, más exactamente “el medio es el masaje” …y los masajistas somos todos nosotros: periodistas/masajistas y al mismo tiempo masajeados (o mensajeados, usted escoge).  Cada revolución tecnológica genera nuevas formas de percepción de la realidad. Pero no se trata simplemente de la tecnología: es también el negocio y, claro, la política. Todo junto y revuelto con nosotros: tecnología, negocio, poder y nosotros. El potencial es inconmensurable, los riesgos también.

Al igual que ocurrió no hace tanto con los libros hechos a mano por severos monjes en algún convento, los viejos medios de comunicación de masas se ven rebasados por la revolución: pierden lectores, pierden anuncios, pierden ingresos… en fin, pierden. Facebook reporta ingresos treinta veces superiores a los del New York Times, que es uno de los medios tradicionales que más éxito ha tenido en su transición a la red, pero aun así los ingresos de Facebook se triplicaron el último año, mientras los del Times cayeron 13%. Y claro, no todos son el New York Times.

Pero algo no cambia o, más exactamente, cambia para seguir igual: la lógica del modelo de negocios. Clic, clic, clic: el modelo de negocios que explota en la última década no hace más que elevar la vieja dictadura del rating a niveles impensables, clic, clic, clic… ahora lo que importa es el clic.  Todos persiguen el clic y por el clic muchos están dispuestos a vender el ¿tenían? alma.

El sueño, mientras tanto, sigue pendiente: la red mundial, aquella world wide web que se suponía abierta y no jerarquizada, en la que todos efectivamente podíamos buscar y ser buscados mediante esquemas no centralizados, no es la red que tenemos hoy (y no sé si alguna vez la tendremos). Como bien señala Katharine Viner, Editora en jefe del  Guardian, “esta vieja idea de una red abierta ha sido suplantada por plataformas diseñadas para maximizar el tiempo que pasamos dentro de sus muros, algunos de los cuales (como Instragram y Snapchat) ni siquiera permiten vínculos externos”.

El riesgo que Viner identifica tiene dos caras. Por el lado de los medios – las organizaciones de noticias – el riesgo (que ya es más que evidente en muchos de ellos) es que, obligados/tentados por la nueva lógica de la red, “ellos mismos se alejen del periodismo de interés público y se dediquen al periodismo chatarra, buscando que sus páginas web sean visitadas, en la vana esperanza de atraer clics y publicidad”. Esperanza vana – dice Viner – porque ese negocio ya ha sido capturado: de cada dólar gastado en publicidad en la red, un 85% va a Google y a Facebook, dejando apenas un 15% para que se lo peleen todos, todos los demás.

Por el lado de los usuarios, vemos que lo que podría haber sido el reino de la diversidad, de la riqueza de opiniones, del acceso ilimitado a la información y el conocimiento, de la confrontación de ideas y visiones… se está convirtiendo en su contrario: si antes nos veíamos empujados a la uniformidad por falta de opciones, hoy parece que nos sometemos voluntariamente a la uniformidad pues, ante la agobiante multiplicidad de opciones, nos conformamos con las que nos resulten más familiares o, peor aún, con las más populares: la viralidad manda. El resultado es un mundo en el que prevalecen el best-seller y la secta: best-seller para la mayoría y secta para las minorías. Y ¿todos vivieron felices para siempre…? Podría ser, si cada uno viviera en su propio mundo, pero en este mundo que compartimos, esta segmentación puede ser muy peligrosa.

Agreguemos un elemento final, para entender qué tan peligrosa: en medio de tanta información, de tantas y tan diversas – pero muy segmentadas – opiniones, la búsqueda razonable de la verdad, sufre. Cada día circula más información – es cierto – pero cada día hay menos recursos para trabajar con seriedad esa información, porque eso de que “todos somos periodistas” olvida algo fundamental: el periodismo toma trabajo y requiere talento y conocimiento. No basta el cut and paste para que lo que transmitimos tenga valor periodístico: sin mediadores, sin chequeos y dobles chequeos, lo que circula simplemente circula y su veracidad se diluye en su viralidad. Si la gente lo comparte, debe ser cierto – parecemos creer.

El problema es tan serio como para que distintos autores empiecen a hablar del “mundo post-factual”, en el que ya no importa si la información es cierta o no es cierta, si la noticia es o no real, sino cuánta gente la cree. Al contrario de lo que ocurre en  Wikipedia, en el mundo de la información/opinión en redes, abundan los clics… pero brillan por su ausencia los controles de veracidad. Peor aún, a la mayoría de la gente parece no importarle: lo que cuenta es que la gente lo crea, que la gente lo circule, no que sea cierto. De todas formas no nos daremos cuenta porque las opiniones contrarias, la información que habría negado nuestras verdades, no cabe en los algoritmos: leemos solo lo que queremos leer, vemos solo lo que queremos ver. Creemos, lo que queremos creer.

Así, algo que tiene el potencial para ser enormemente bueno podría estar convirtiéndose en algo tremendamente peligroso: pasamos de un mundo en el que había una verdad oficial – la delestablishment – a un mundo en el que no parece haber verdades… lo que a fin de cuentas y paradójicamente, resulta ideal para la parte más oscura del establishment (tan oscura que no parece establishment).

La pregunta queda al aire: ¿Importan los hechos, o importa lo que la gente cree que son hechos? Cierro con Newt Gingrich, líder del Partido Republicano que apoya decididamente a Donald Trump, que responde nuestra pregunta con sorprendente candidez en la entrevista sobre el crimen violento que le hizo una periodista de CNN: parece que en un mundo post-factual, lo real es lo percibido como real.

  • Periodista: “El crimen violento ha bajado”
  • Gingrich: “No ha bajado en las ciudades más grandes”
  • Periodista: “El crimen violento, las tasas de asesinato, han bajado”
  • Gingrich: “¿Y cómo es que no han bajado en Chicago y Baltimore?”
  • Periodista: “Pero el crimen violento ha bajado en todo el país”
  • Gingrich: “El Americano promedio no cree que el crimen haya bajado, no cree que estemos más seguros”
  • Periodista: “¡Pero estamos más seguros y el crimen ha bajado!”
  • Gingrich: “Esa es su opinión”
  • Periodista: “No es una opinión, es un hecho”
  • Gingrich: “Lo que yo digo también es un hecho. Lo que ocurre es que los liberales tienen todo un conjunto de estadísticas que teóricamente podrían estar bien, pero no es ahí donde viven los seres humanos.”
  • Periodista: “Un momento, Mr. Speaker, porque usted está diciendo que los liberales fabrican estos números, pero estas son estadísticas del FBI y el FBI no es una organización liberal.”
  • Gingrich: “Pero lo que yo digo es igualmente cierto: la gente se siente más amenazada
  • Periodista: “Se “siente” pero los hechos dicen otra cosa”
  • Gingrich: “Como asesor de un candidato, yo me quedo con cómo la gente se siente y la dejo a usted con las estadísticas”.

 (y recordemos, agrego yo: las elecciones se ganan con sensaciones, no con estadísticas)

Katharine Viner: “How Technology Disrupted the Truth”: The Guardian, 12/7/06https://www.theguardian.com/media/2016/jul/12/how-technology-disrupted-the-truth

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Argentina: Reunión de la Red Estudiar es tu Derecho

Fuente: Corresponsal Alberto Crocre / 30 de Mayo de 2016

La semana que recién termina se reunieron con las organizaciones de la Red Estudiar es tu Derecho para reflexionar sobre el lugar de las organizaciones territoriales en las Políticas Educativas nacionales y provinciales. Para muchos, muchos, niños y jóvenes sin este acompañamiento cercano, el derecho a la educación sería solo una declamación de principios.

Es necesario que estas organizaciones participen activamente en la políticas socioeducativas y en las definiciones que permiten fortalecer una educación pública de calidad. No será lo mismo con ellas que sin ellas.

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De la subsunción real a la subsunción vital. Reseña de Neurocapitalismo

Giorgio Griziotti

tlaxcala-int.org

Traducido por Miguel Alonso Ortega

En los últimos treinta años, la categoría marxiana de “subsunción real” ha sido a menudo utilizada como papel de tornasol para leer de manera materialista muchos de los cambios de época ante los cuales nos puso el inicio de la revolución tecnológica y la globalización. En su riquísimo “Neurocapitalismo”, Giorgio Griziotti demuestra con gran eficacia la concretización y la superación de esa misma categoría a través de la transición de la sub- sunción real a la “subsunción vital”. Una era en la que la valorización capitalista ha conseguido extraer valor no solo de las formas del trabajo y de la cooperación social, sino de la vida misma, con su inteligencia, sus potencialidades relacionales, su variedad de deseos y expectativas e incluso su esencia desnuda.

El neurocapitalismo es la fase bio-cognitiva de la valorización: la conexión de mente, cuerpo, dispositivos y redes aparece como inextricable y define la omnipermeabilidad de la mediación tecnológica. El sujeto, sus deseos, sus potencialidades, son “puestos en valor” de manera integral dentro de la dimensión de hiperconexión global en la cual toda la humani- dad, desde la sabana hasta las metrópolis, está ya plenamente inmersa en distinta medida. Para escribir un texto de este tipo eran necesarias dos condiciones: una elevada competencia científica acerca de las revoluciones tecnológicas de los últimos treinta años y una propensión inextinguible hacia la perspectiva de la liberación anticapitalista. La biografía del autor, militante autónomo del 77 milanés y más tarde ingeniero para grandes multinacionales de las comunicaciones, reúne ambas condiciones (ojalá hubieran más “rojos expertos”, en una época en la que unos y otros escasean…).

Griziotti parte de las categorías marxianas clásicas –la “subsunción real”, el general intellect, la ciencia como fuerza productiva central y la ley del valor/trabajo como horizonte en continua alteración; por tanto, del Marx de los Grundisse y del “Fragmento sobre las máquinas” (que, como todo texto profético, se ha prestado a todo tipo de interpretaciones en 100 años)– para conectar estas macro-categorías con las mutaciones tecnológicas concretas que han articulado la hegemonía de la meta-máquina informática. Y explica (en una transición nada evidente) cómo todos estos umbrales tecnológicos marcaron los grandes eventos político-económicos a caballo entre los dos siglos: el fin del sistema de Bretton-Woods, el inicio de la revolución liberal, la hegemonía del capital financiero, la derrota obrera en Occidente y el gigantesco reasentamiento de la división internacional del trabajo que –gracias a la revolución tecnológica– permite la convivencia de la vieja producción de masa en la peri- feria del mundo (no ha habido en la historia tantos obreros como ahora) con las nuevas formas de explotación “cognitiva”, cuya moderna base de extracción de plusvalor la constituyen, en lugar de los brazos, la inteligencia, las actitudes cooperativas y el saber social con- solidado dentro de la experiencia individual de lo humano.

Bien contada, incluso para los más profanos en la materia, está la larga secuencia histórica que lleva al capitalismo cognitivo a apropiarse del movimiento del free software y de la innovación que la inteligencia socialmente extendida es capaz de producir en condiciones de libertad: una dinámica de apropiación que comienza con la epopeya de Unix, el primer gran sistema operativo (desarrollado desde abajo), y llega hasta la persistente y refinada capacidad de captación de los grandes grupos, comenzando por el de Steve Jobs, que continúan “vallando” y extrayendo valor de aquello que nació como saber común.

La historia del capitalismo, recuerda Griziotti, ha estado siempre marcada por el intento de “subsumir” saberes y calidad del trabajo vivo dentro de la Máquina, desde el tiempo de los telares a vapor; con la electrónica, en los años sesenta y setenta la transición indica un salto de calidad (simbolizado por la máquina de control numérico y por las primeras líneas automatizadas), a raíz del cual el hombre cede a la máquina parte de sus saberes y se des-plaza “al lado” del proceso productivo, pasando a adquirir una función de vigilancia y con- trol. A partir de ahí, y con el impulso del conflicto obrero, penetrará la excepcional revolución de las comunicaciones de los últimos treinta años: un gran salto adelante en la valorización de los saberes, el lenguaje, los sentidos e incluso de la esfera emocional.

La tesis del autor es que las nuevas tecnologías –con su devastadora capacidad de impacto sobre lo humano– van más allá de la dialéctica histórica máquina/trabajo vivo y definen una revolución antropológica en la que la esencia misma de la subjetividad es derribada y el bios es redefinido: la nuda vida. En esta época no solo se echa de menos la distinción tradicional entre trabajo y no trabajo, entre esfera productiva y no productiva, y no se trata únicamente de que la jornada laboral se diluya en un continuum en el cual eres perfectamente productivo incluso mientras merodeas por las redes –alimentando los colosales big data que trabajan con nuestros deseos y con cómo transformarlos en estímulos compulsivos–, sino que tiende a difuminarse la frontera entre humano y máquina: ¿dónde termina y dónde comienza nuestra mente/consciencia en el flujo de la biohiperconexión continua en el cual estamos inmersos? ¿Hay “alguien” dentro de este flujo capaz de distinguirse? Y, ¿qué es exactamente lo humano en el interior de este escenario post-humano?

Terribles preguntas. El autor trata de sustraerse al habitual alineamiento entre apocalípticos e integrados: entre los optimistas que, desde hace veinte años, ven un potencial de liberación en la revolución tecnológica (las máquinas trabajarán en nuestro lugar y nosotros desarrollaremos las facultades humanas libres del tormento del trabajo) y los que temen una dictadura digital totalizadora irreversible, ya en curso. Para el autor, el terreno de enfrenta- miento es el capitalismo cognitivo, tal y como nos es históricamente dado, e incluso en un ciberespacio y un cibertiempo continuamente modificados por el poder, no podemos sus- traernos a este terreno, de ahí la necesidad de construir continuamente nuevas “vías de fuga” en las cuales un saber cooperante y constituyente logre sustraerse al mando y a la valorización. No se aprecian grandes señales de ello por el momento, más allá de alguna potencialidad. El viejo militante de los años 70 recuerda el devastador impacto provocado por la heroína sobre los movimientos y lo compara con el efecto alienante de la permanente conexión que proporciona una ilusión de apertura global mientras en realidad aísla al individuo de la realidad y la proximidad humana, en la más brutal de las alienaciones. La última sección del libro, la más problemática, está dedicada a la organización: ¿existen recorridos y procesos reales y actuales a través de los cuales lo común y la cooperación extendida puedan reapropiarse de su autonomía?

El escenario es desolador. Nomadismos existenciales, tránsitos perennes hacia la nada, que rechazan las pertenencias (o se refugian en otras más efímeras), delinean a un individuo sin metas en la esfera biohipermediática, con los sentidos perennemente saturados, dentro de un espacio-tiempo continuamente redefinido por algoritmos y automatismos sistémicos estudiados para clasificar y valorizar miles de millones de singularidades y sus prácticas.

El autor es plenamente consciente de que, sin conflicto, las potencialidades de lo común (sobre todo en temas centrales como los de la energía y la comunicación) no se liberarán nunca, a despecho de los profetas à la Rifkin, que nos hablan de transiciones dulces y del inevitable advenimiento del nuevo mundo de la abundancia, de la economía colaborativa y del conocimiento común. Pero, ¿qué hay en la agenda del presente, cómo se organiza el trabajo asalariado hoy, mientras se mantienen sus viejas modalidades de prestación laboral? El obrero fordista asumía en su figura un ciclo completo de emancipación y hegemonizaba un amplio espec- tro de figuras: programa y composición de clase iban unidos. Pero, hoy, ¿qué sector del “proletariado cognitivo” está en condiciones de recorrer nuevamente la moderna cadena del valor, desde el botones hasta el programador? Este es el problema de todos los problemas hoy: la definición de una nueva cartografía de sujetos reales de la que “echar mano”, más allá de las macro-narraciones sistémicas.

Décadas de conricerca o “coinvestigación” –la vieja afición operaísta–, la pasión del militante y el saber acumulado “sobre el terreno”, hacen del trabajo de Griziotti algo rico, denso y útil. “Neurocapitalismo” es un libro poderoso, que abre nuevas fisuras y a la vez produce una síntesis apropiada de la que ya es una masa ilimitada de literatura sobre las derivas del capitalismo cognitivo.

Mientras media Europa se interroga sobre una posible “sumisión” à la Houellebecq (Moloch sabiamente agitado para aterrorizar a los pueblos europeos), nos preocupamos muy poco por la “sumisión real” (sinónimo de subsunción) de nuestra existencia a la mercancía y al beneficio, desplegada en todos los ámbitos de nuestra experiencia cotidiana y de nuestro espacio-tiempo. Ninguna sharia podría condicionarnos de una manera más brutal. Más que un futuro de centralidad teocrática, lo que se entrevé es un horizonte de nihilismo tecnológico muy eficaz, hiperproductivo y desesperado.

Fuente original: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=17759

Fuente de traducción: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=17838

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