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España: ¿Esta preparado el sistema educativo para eliminar los centros de educación especial?

Europa/ España/ 22.01.2019/ Fuente: www.europapress.es.

Ciudadanos ha puesto en duda que el sistema educativo español esté preparado para eliminar los centros de educación especial, donde estudian más de 37.000 almunos con discapacidad, tal y como ha pedido el Consejo Escolar del Estado, a petición del CERMI. El Gobierno se ha comprometido a estudiar la inclusión de esta medida en la reforma educativa también conocida como la ‘Ley Celaá’.

La intención del CERMI es que estos centros (477 en todo el país) sean reconvertidos en aulas de apoyo territorial y sus trabajadores pasen a desempeñar sus funciones en los centros ordinarias.

Ciudadanos, a través de una iniciativa parlamentaria recogida por Europa Press, advierte de que esta medida despierta la inquietud en un sector importante de las organizaciones que representan a personas con discapacidad y de familias por la falta de medios y de formación del profesorado de de la red de centros ordinarios.

LIBERTAD DE ELECCIÓN

Así, recogen las declaraciones de la Confederación Autismo España o de la Plataforma Educación Inclusiva Sí, en las que cuestionan que algunas comunidades autónomas puedan garantizar la educación especializada y la atención individualizada que los alumnos necesitan con este sistema. También, señalan que hay niños con discapacidad intelectual que no están bien en los centros ordinarios porque su ritmo de aprendizaje es diferente y necesitan espacios más reducidos y atención más personalizada.

Ante estas denuncias, los ‘naranjas’ quieren que el Gobierno explique cuáles van a ser las medidas concretas que va a tomar para que este plan de inclusión se pueda llevar a cabo con garantías o si su intención es cerrar estos centros en su totalidad.

También quiere saber qué va a ocurrir con aquellos centros que tengan conciertos vigentes y si el Ejecutivo, con esta medida, va a respetar la libertad de elección de centro de las familias.

Fuente de la noticia: https://www.europapress.es/epsocial/igualdad/noticia-preparado-sistema-educativo-eliminar-centros-educacion-especial-20190119120234.html

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El Gobierno diseña el traspaso de 35.000 alumnos con discapacidad a aulas ordinarias

Europa/ España/ 16.01.2019/Por: Ignacio Zafra/ Fuente: elpais.com.

El Gobierno está diseñando el traspaso de 35.000 alumnos con discapacidad a las aulas ordinarias. En mayo, el comité de la ONU que vela por los derechos de las personas con discapacidad emitió un durísimo informe contra España por el envío sistemático de estudiantes a centros de educación especial, una práctica que considera una segregación escolar injusta. Los expertos coinciden de forma muy mayoritaria en que lo mejor para los niños es mantenerlos en las escuelas generales dotándolas con los recursos necesarios. El Ejecutivo estudia ahora introducir el trasvase en la nueva Ley de Educación, como ha reclamado en una enmienda el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi). Está previsto que la norma llegue al Consejo de Ministros a finales de mes e inicie después su tramitación parlamentaria.

El proceso, que genera preocupación en un sector de las entidades de personas con discapacidad que hoy gestionan centros especiales, se haría sin prisas y de forma progresiva, explican a EL PAÍS fuentes del Ministerio de Educación, después de recabar la opinión de más organizaciones. Los actuales colegios especiales serían reconvertidos en centros de apoyo territorial y sus trabajadores pasarían a desempeñar sus funciones en las aulas ordinarias. No solo no habría despidos —aseguran— sino que la inclusión en la escuela general requeriría la incorporación de más especialistas, indican las fuentes.

De los 217.275 alumnos españoles con discapacidad matriculados en el curso 2016-2017 en enseñanzas no universitarias, 181.530 estudiaban en centros ordinarios compartiendo clase con el alumnado general. Pero otros 35.886, el 17% del total, lo hacían en centros especiales o aulas específicas de colegios ordinarios, dos modalidades rechazadas por el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU. En España hay 477 centros de educación especial. El 59% son privados, casi todos concertados. Los públicos representan el 41%, pero acogen al 58% del alumnado.

La inclusión de los niños con discapacidad en las escuelas ordinarias es una reclamación histórica de las organizaciones de personas con discapacidad a escala internacional. Fueron ellas quienes promovieron en la ONU la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad suscrita por España en 2008, que así lo exige.

El sistema educativo español fue denunciado por las organizaciones de personas con discapacidad Solcom y Cermi. El Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU abrió una investigación en enero de 2017. Después de entrevistar a 165 personas, el comité concluyó, en un informe publicado el pasado mes de mayo, que el país “ha perpetuado un patrón estructural de exclusión y segregación educativa discriminatorio, basado en la discapacidad, que afecta en especial a las personas con discapacidad intelectual y psicosocial y a las personas con discapacidad múltiple”.

“Los centros de educación especial han evolucionado, pero no dejan de ser espacios que separan a la infancia. La lógica de la educación inclusiva es que los niños aprendan y participen juntos. En la escuela aprendemos a vivir, y aprendemos a hacerlo con o sin determinadas personas. La segregación hace sufrir más a quienes son excluidos, pero es un problema para todos”, señala Ignacio Calderón, profesor de Teoría de la Educación en la Universidad de Málaga.

Preocupación

La perspectiva de un trasvase del alumnado despierta inquietud en una parte de las entidades de personas con discapacidad y de familias por la falta de medios y de formación del profesorado de la red general. “Hay que avanzar hacia un sistema igualitario e inclusivo, es cierto, pero hoy muchas comunidades autónomas no garantizan la educación especializada y la atención individualizada que los alumnos necesitan”, advierte Ruth Vidriales, directora técnica de la Confederación Autismo España.

“Defendemos los centros de educación especial porque han demostrado que funcionan muy bien para una parte del alumnado. Hay muchos niños con discapacidad intelectual que no están bien en los centros ordinarios porque su ritmo de aprendizaje es diferente, necesitan espacios más reducidos y atención más personalizada. Muchos vienen de la escuela ordinaria con problemas de autoestima o de bullying”, agrega Terry Grajera, portavoz de la Plataforma educación inclusiva sí, especial también, que ha presentado 180.000 firmas en la Asamblea de Madrid contra un eventual cierre de los centros especiales, y es madre de una niña con síndrome de Down.

“Las familias tienen derecho a estar preocupadas, pero no estamos hablando de llevar a los niños de cualquier manera a los centros ordinarios, sino de hacerlo bien y por fases. Para los niños es mejor claramente estar en ellos siempre que tengan los medios necesarios para responder a sus necesidades específicas. Cuando están, el entorno normalizado de niños y niñas como los que se encuentran al salir a la calle es el más adecuado para su desarrollo”, afirma Elena Martín, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad Autónoma de Madrid, que participó en la integración del grueso de los alumnos con discapacidad en la red ordinaria en los años ochenta, cuando formaba parte del Gobierno de Felipe González, y ahora asesora a la ministra de Educación,Isabel Celaá.

Inspirado en el sistema implantado en la última década en Portugal, el modelo que perfila el Gobierno, esbozado por la ministra en diciembre en el Senado, contempla transformar los colegios especiales en centros de apoyo a los colegios ordinarios de su área territorial. Una parte de los profesionales permanecerá allí y el resto se incorporará a la escuela ordinaria. El ministerio no ha calculado todavía el coste. “Será caro”, adelanta Martín, “pero también se trata de colocar el dinero en las prioridades”.

Portugal tenía en 1997 un 20% de los alumnos con discapacidad en centros especiales y hoy ronda el 1%. Se trata de estudiantes que requieren gran apoyo médico y que tampoco en España se llevarán, al menos a medio plazo, a las aulas ordinarias.

DE NIÑOS INEDUCABLES A LA INCLUSIÓN

Ante la ausencia de una respuesta oficial del régimen franquista, que consideraba en general a los niños con discapacidad ineducables, el movimiento asociativo impulsado por las familias empezó a crear en los años 50 los primeros colegios, explica Gerardo Echeita, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. “La democracia vino a reforzar con subvenciones y conciertos el modelo dual de centros ordinarios y centros de educación especial, que las familias habían creado con toda la lógica. Sin ellos, el futuro de esos niños habría sido absolutamente terrible. Pero ahora debemos superar esa fase para lograr una sociedad inclusiva que conozca la diversidad y la respete”, afirma.

Mientras el plan del Gobierno se materializa, un número creciente de familias está recurriendo a los tribunales para impedir que sus hijos sean sacados de los centros ordinarios y llevados a los especiales. “Se ven obligadas a ello porque a pesar de que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad forma parte de la legislación española desde 2008 los centros de educación especial siguen existiendo”, afirma la abogada especializada Sandra Casas. Una jueza de Valencia aceptó en diciembre el recurso presentado por los padres de Cristian, un niño de seis años con autismo, para que siguiera en el colegio público en el que está matriculado con los apoyos educativos especializados necesarios. “Es muy duro. Te dicen que no quieres lo mejor para tu hija porque no quieres que la separen de su hermana, de sus compañeros y del entorno que conocen”, dice Merche Defez, tía de Cristian, que también se ha negado a que su hija Lara, de ocho años, que tiene Trastorno del Espectro Autista, sea trasladada a un centro de educación especial.

Para que la inclusión funcione, opina Esther Salas, psicóloga, maestra especializada en pedagogía terapéutica desde hace 30 años y directora del instituto público de Benaguasil (Valencia), donde en torno a un 10% de sus 300 alumnos tienen algún grado de discapacidad, hacen falta más recursos, mejoras en la formación inicial del profesorado, cambios metodológicos, como el aprendizaje basado en proyectos, y al menos dos enseñantes por aula en aquellos grupos donde resulta necesario.

 

Fuente de la  noticia: https://elpais.com/sociedad/2018/12/27/actualidad/1545917225_924744.html

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Expertos en educación advierten: «La ‘ley Celaá’ renuncia a la meritocracia»

Por: Olga SanMartín.

 

La propuesta de Isabel Celaá de dar el título de Bachillerato con un suspenso ha causado perplejidad entre los profesores. No es sólo por la medida en sí, que las juntas de evaluación docente ya aplican de forma discrecional, sino por el demoledor mensaje en contra de la cultura del esfuerzo que envía toda una ministra de Educación cuando incluye este cambio entre las prioridades de su ley y lo justifica como «un favor» para la «autoestima» del estudiante.

El profesor Gregorio Luri advierte del peligro de «las medidas que se toman con buenas intenciones y que confunden la ayuda con la lástima», ese paternalismo pedagógico que al final perjudica más al alumno que menos tiene. Recupera las palabras pronunciadas en 1931 por el histórico socialista Fernando de los Ríos durante su discurso en las Cortes Constituyentes de la República: «Hay un problema ético para cada profesor, que consiste en no coadyuvar a la dramática falacia de que es víctima el escolar cuando se le da un título de capacidad sin tenerla. Este problema ético no depende de una disposición ministerial; depende del grado de madurez y sensibilidad de los centros».

«No es aceptable que la ministra desconfíe de los suspensos porque rebajan la autoestima del alumno», se enfada también el filósofo José Antonio Marina, que recuerda que Seligman Damon ya dejaron claro que «intentar mejorar la imagen de un estudiante, en lugar de mejorar su desempeño, es poner en marcha una sobreprotección dañina».

Expertos educativos avisan de que se avecinan nuevos viejos tiempos en la escuela, una vuelta a la Logse-LOE que trae otra vez la comprensividad y «renuncia a la meritocracia», en palabras de Nicolás Fernández, presidente del sindicato ANPE.

Porque hay más cambios que se suman al del título de Bachillerato con un suspenso. La ley Celaá quiere recuperar la antigua Selectividad, desvinculándola del título y ubicándola después de conseguirlo, a diferencia de lo que ocurre ahora. También eliminará los estándares de aprendizaje evaluables fijados por el Estado, suprimirá las evaluaciones externas censales al final de cada etapa, prohibirá los ránkings que permiten hacer comparaciones entre centros y entre autonomías y convertirá la repetición de curso en una medida «excepcional». Además, los alumnos de la ESO tendrán el mismo título que los de la FP Básica. En otras palabras, con la nueva ley se reducen filtros y controles para conocer qué es lo que saben los alumnos a lo largo de las distintas fases de su aprendizaje. Casi habrá que fiarlo todo a la Selectividad, que aprueba el 90% de los estudiantes.

Inmaculada Egido, catedrática de Educación Comparada de la Universidad Complutense de Madrid, cree que «este modelo no fomenta el esfuerzo ni el mérito en los alumnos», a diferencia de lo que ocurre en países de nuestro entorno donde, por ejemplo, se exige una prueba final de Bachillerato sin la cual no se puede conseguir el título. En Francia tienen el BAC, en Alemania el Abitur y en Italia la Maturità. Son exámenes muy duros. «Las reválidas en la etapa equivalente a la ESO no son frecuentes y es verdad que se puede titular con suspensos, pero hay un control externo de los niveles de conocimiento de los alumnos que es superior al que existe en el sistema educativo español».

Florencio Luengo, coordinador general del Proyecto Atlántida y promotor de la Red por el Diálogo Educativo, defiende que el modelo español no está tan mal planteado como parece, aunque sí que echa en falta más «exigencia» en las notas de corte de acceso a las carreras, para que «los alumnos no se duerman en los niveles inferiores». «No se trata tanto de que aprobar Bachillerato con un suspenso suponga bajar o subir el listón, sino qué tipo de conocimientos son hoy relevantes y qué significa aprobar competencialmente o por contenidos, incluido qué se entiende por el concepto de compensación», expresa. Eso sí, se muestra partidario de «revisar y probablemente no mantener» medidas como conceder el título de Bachillerato con un suspenso «porque están generando conflicto y lo prioritario es que haya un acuerdo educativo».

Antonio Cabrales, catedrático de Economía en la University College London, apunta que «la legislación tiene sus límites como instrumento y a veces la sociedad se autoorganiza para superarlos». Recuerda que los ránkings de colegios y universidades que elabora la iniciativa privada ya sirven «como espuela» a los estudiantes para competir y mejorar, de la misma forma que los buenos alumnos se ponen las pilas para poder entrar en las universidades más prestigiosas.

Fuente del artículo: https://www.elmundo.es/espana/2018/11/18/5bf07fc3468aeb0b6e8b45ea.html

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España: Director de orquesta asegura que arrinconar asignatura de música es un error

Europa/España/30.07.18/Fuente: https://www.larioja.com.

El director de orquesta Pablo González ha afirmado a Efe que se cometen «graves errores» en el sistema educativo español al arrinconar asignaturas tan importantes como la música y las artes plásticas, lo que supone ir «por el camino equivocado».

González ha realizado estas declaraciones con motivo del concierto que, bajo su dirección, ofrece hoy en Logroño la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE).

Cree que en España «hay bastantes orquestas y muy buenos auditorios», pero la asignatura «pendiente» en este país es la educación musical, sobre lo que le «encantaría» que reflexionaran los políticos y «entendieran que el arte y la cultura son fundamentales para ayudar a que el ser humano se desarrolle de forma plena».

«Hay un poco de disparidad, por una parte, hay una buena salud en las artes, de muy buen nivel, tenemos muy buenas salas de conciertos, y, sin embargo, miras el panorama educativo de la enseñanza obligatoria y la música es como algo que está por ahí sin más, algo no cuadra», ha explicado.

Este director de orquesta ha apuntado que «hay que pensar en el futuro», ya que el público de los próximos años son los niños que estudian ahora, por lo que si no se le da a la música la importancia que tiene, no se podrá sostener ese «patrimonio» musical.

Ha asegurado que la función de un director de orquesta es «aunar energías diferentes», así como tener «una visión clara, convincente e inspiradora de la partitura para hacer que todas esas voces de la orquesta se conviertan en una sola en el concierto», a través de la unificación de criterios y el equilibrio de los distintos instrumentos y secciones.

En el concierto, ha proseguido, la orquesta no solo tiene que haber trabajado muy bien y tocar muy bien, también tiene que estar con ganas y motivada, «algo que se construye durante los ensayos», con la creación de una buena armonía de trabajo, en la que haya «espacio para que los músicos se puedan expresar».

«En la JONDE pasan los años, los chicos van y vienen y el nivel sigue siendo altísimo, cada vez más» y tocan «de forma maravillosa», ha asegurado González, para quien es la cuarta vez que ejerce de director invitado en esta orquesta y realiza una gira con ellos, que, tras La Rioja, les llevará a Rumanía y Alemania.

Además de director de esta orquesta, González formó parte de ella como estudiante cuando tenía 16 años y permaneció en la JONDE seis años, cuatro como flautista y dos como director asistente, por lo que trabajar en este proyecto es «como estar en casa» para él.

«La JONDE me aportó muchísimo, fue donde me formé como músico y me abrió las puestas a vivir la vida de orquesta, sigo teniendo un montón de buenísimos recuerdos de esa época, en la que conocí mucho repertorio», ha recalcado González, quien ha añadido que «hay un ambiente amable y humano que es muy positivo».

El concierto de hoy es «una oportunidad para escuchar dos grandes obras», como son el «Don Quixote», de Richard Strauss; y el «Concierto para Orquesta», de Béla Bartók; además del «estreno absoluto» de «Llueven estrellas en el mar», de la compositora española Alicia Díaz de la Fuente, todas ellas interpretadas con «el nivel de la JONDE».

Los ensayos en las instalaciones «formidables» del Riojaforum, ha dicho, han ido «bien», los jóvenes músicos son «un grupo muy bien preparado», que ha trabajado con profesores invitados tanto por secciones como toda la orquesta completa, ha concluido.

Fuente de la noticia: https://www.larioja.com/agencias/la-rioja/201807/29/director-orquesta-asegura-arrinconar-1236548.html

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El CERMI edita una monografía sobre los graves déficits de la Educación Inclusiva en España

España / 29 de octubre de 2017 / Autor: Redacción / Fuente: CERMI

La colección de libros Convención ONU que edita el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) acaba de añadir un nuevo título a su acervo con una amplia monografía dedicada a examinar la dimensión, alcance y situación de la educación inclusiva en España, que presenta graves déficits.

Bajo el título “La educación inclusiva como mecanismo de garantía de la igualdad de oportunidades y no discriminación de las personas con discapacidad”, de la autora Marta Medina García, la investigación aborda con profundidad el paradigma de la educación inclusiva y lo contrasta con su aplicación práctica, enormemente deficitaria, en España.

La inclusión, con apoyos efectivos, es el único modelo educativo admisible en relación con las personas con discapacidad y así está establecido imperativamente en el marco internacional de derechos humanos del que España es parte.

Arrancando de esta premisa, y así lo hace la obra -galardonada con el VI Premio de Derechos Humanos y Discapacidad del CERMI, fallado en julio de 2017-, resulta necesario realizar un diagnóstico del sistema educativo español y su legislación así como un recorrido y análisis exhaustivo de la doctrina.

Con ello se pretende dar respuesta a cuatro grandes cuestiones que inspiran esta investigación: ¿qué es la educación inclusiva?; ¿cuál es el estado de la situación en España?, ¿dónde están los principales problemas para su implantación efectiva y real?, y ¿qué mecanismos de mejora se pueden plantear?.

La obra, de la doctora en Pedagogía Marta Medina García, aúna el análisis y la reflexión de un contexto teórico y normativo abundante y la resolución de una serie de hipótesis y problemas de investigación a través de un estudio empírico, construyendo así un dispositivo metodológico que aporta rigor científico a este candente asunto y da respuesta a los planteamientos indagatorios de base.

A estos méritos, el trabajo agrega las notas de novedad y singularidad, al unir dos disciplinas como son las Ciencias de la Educación y el Derecho de las Personas con Discapacidad, disciplinas ambas imprescindibles para garantizar este derecho e instaurarlo con solvencia pedagógica sobrada.

Fuente de la Noticia:

http://www.cermi.es/es/actualidad/noticias/el-cermi-edita-una-monograf%C3%ADa-sobre-los-graves-d%C3%A9ficits-de-la-educaci%C3%B3n

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Los españoles y la interculturalidad

Por: Xavier Besalú

Tal vez, desde el prisma intercultural, las reivindicaciones y aspiraciones de las minorías culturales y nacionales españolas encontrarían un terreno más abonado para su comprensión y un camino más despejado para su resolución.

Según la legislación vigente son fines del sistema educativo español: La formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cohesión social, la cooperación y solidaridad entre los pueblos; la formación en el respeto y reconocimiento de la pluralidad lingüística y cultural de España y de la interculturalidad como un elemento enriquecedor de la sociedad.

Habitualmente asociamos la diversidad cultural a la inmigración extranjera y la educación intercultural a aquello que hacemos con los inmigrantes extranjeros en la escuela para que se adapten con rapidez a ella. Pero eso no es así en ningún caso, porque las diferencias culturales no han llegado a España con los inmigrantes extranjeros (ya estaban aquí las lenguas, las religiones, las formas de vida, las tradiciones, los hábitos alimenticios… distintos) y tenemos más que claro que todos -extranjeros y nacionales- debemos prepararnos para vivir en sociedades plurales, complejas, conflictivas y democráticas. Pero es que, en el caso español, sería sencillamente tramposo aludir a la interculturalidad para referirse en exclusiva a las relaciones entre nacionales y extranjeros o, a lo sumo, entre payos y gitanos, nuestra minoría étnica por excelencia. Esa interculturalidad debería incluir sin lugar a dudas la relación y el ejercicio en pie de igualdad de los derechos y deberes reconocidos sobre el papel a todos los ciudadanos españoles, individual y colectivamente considerados, es decir, también a sus diversas nacionalidades y regiones, por decirlo en términos constitucionales.

Los estados, tal como los conocemos actualmente, han sido y son un instrumento para organizar políticamente las sociedades, de construcción relativamente reciente, pero solo un instrumento contingente, no una realidad esencial, ahistórica y natural, que se han consolidado como entidades poderosas para garantizar ciertos niveles de bienestar y seguridad a sus habitantes y para fabricar sólidas identidades nacionales a costa de negar, marginar o tolerar a las naciones, pueblos, culturas e identidades minoritarios. Porque los estados, por liberales y democráticos que sean, no son neutrales o indiferentes en lo relativo a la cultura y a la identidad: todos tienen una lengua (pocos más de una) oficial, una religión (por tradición o por otros intereses) más o menos protegida, unos cuantos elementos simbólicos (bandera, himno, escudo… e incluso selecciones y héroes nacionales), un determinado calendario laboral, un currículum escolar con unas prioridades y unos sesgos claramente visibles en disciplinas como la historia, la literatura o las artes, un código penal con normas propias…

España, por historia y por tradición, ha gestionado su diversidad cultural desde una matriz marcadamente asimilacionista, a la francesa, modelo que ha sido presentado y se ha consolidado como lo más natural del mundo -como el propio estado-, de sentido común. En realidad, la mayoría de los estados modernos se han edificado sobre un proyecto claramente homogeneizador; por eso, solo en el actual contexto de globalización y de democracia avanzada hemos empezado a hablar, al menos retóricamente, de interculturalidad, de diversidad cultural y de minorías. No hace falta pertenecer a una de esas minorías para constatar que ese respeto y reconocimiento a la pluralidad lingüística y cultural de España, que predica la ley, es a día de hoy un rotundo fracaso, cuando los estereotipos y los prejuicios campan a sus anchas, cuando los derechos reales de las lenguas minoritarias son permanentemente cuestionados y laminados, cuando esas diferencias culturales son ignoradas, vilipendiadas o suprimidas en nombre de la igualdad, cuando esa pluralidad requiere siempre la aprobación de la mayoría para poder sobrevivir en condiciones de normalidad. Y es que tampoco la interculturalidad es vivida como un elemento enriquecedor de la sociedad, sino como un problema que, como mucho, hay que conllevar, como un estorbo pesado y tedioso, o como una provocación que raya la amenaza a una unidad y a una armonía míticas, y no como una realidad que hay que gestionar del modo más democrático y justo posible.

Las minorías nacionales, por su parte, son aquellos pueblos o comunidades que a lo largo de la historia, y hasta nuestros días, han buscado reconocimiento político. Son minorías porque forman parte de un Estado cuyos elementos culturales e identitarios son distintos a los suyos (lengua, religión, historia, tradiciones, geografía…), y son nacionales porque tienen el sentimiento y la percepción de tener una personalidad política distinta de la mayoritaria -ni mejor, ni peor, solo distinta- que, algunas veces, les conduce a reclamar los beneficios y la fuerza de contar con una herramienta llamada estado.

El primer paso para una gestión democrática de la diversidad cultural y nacional es necesariamente el reconocimiento en pie de igualdad de esa realidad, no como una concesión graciosa, el respeto como sujeto de todos los derechos políticos, sociales y culturales de que gozan los ciudadanos pertenecientes a la mayoría y que tienen todo el peso del estado a su favor. Justamente por eso, porque los estados tienen una identidad concreta que tiende permanentemente a la expansión, es por lo que las minorías demandan algún tipo de reparación o de protección para contrarrestar esa desigualdad estructural. No lo hacen con la finalidad de gozar de más derechos que los demás, o de tener algún tipo de privilegio, sino sencillamente para poder ejercer en la práctica los mismos derechos que las mayorías. Por eso, el segundo paso en esta gestión democrática de la diversidad cultural y nacional es la negociación que en ningún caso debe pasar por la imposición de la mayoría, porque si dicha negociación se ve sometida o amenazada por la tiranía de esa mayoría, estaríamos hablando de concesiones y no de acuerdos.

Pero lamentablemente, ante el avance de una democracia verdaderamente pluralista e inclusiva, los antes asimilacionistas han ido virando de estrategia y ahora han sustituido sus cantos a la igualdad y a la bondad de la eliminación o privatización de las diferencias de los otros por las apelaciones enardecidas a la convivencia y a la cohesión social, sin referencia alguna a algo tan humano y tan real como son las relaciones de poder. No ponen en duda la justicia del reconocimiento y de la negociación, pero temen que su aplicación erosione esa convivencia y perturbe esa cohesión. Detentadores del poderío y el blindaje que otorga tener de su parte el entramado estatal, se presentan como no nacionalistas y postidentitarios -como si esto fuera posible- y se proclaman cosmopolitas, ciudadanos del mundo, liberados de cualquiera de esas viejas ataduras. El respeto a los derechos humanos, la solidaridad entre los pueblos no deberían ser simples deseos bienintencionados: los derechos humanos debieran estar por encima de las fronteras y de las pertenencias identitarias, y la solidaridad es algo más que limosna piadosa.

Tal vez, desde el prisma intercultural, las reivindicaciones y aspiraciones de las minorías culturales y nacionales españolas encontrarían un terreno más abonado para su comprensión y un camino más despejado para su resolución.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/10/17/los-espanoles-y-la-interculturalidad/

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Indicadores educativos en Extremadura.

Por: Saturnino Acosta.

El martes por la tarde, se presentó en Madrid el trabajo Indicadores comentados sobre el Sistema Educativo Español 2017, elaborado por la Fundación Ramón Areces y Sociedad y Educación, sobre la evolución del sistema educativo comparado entre comunidades.

Ante todo, para evitar suspicacias, los datos son de evolución y dependiendo del asunto, hasta el 2015/16 en el mejor de los casos y puntualmente entre el 2016 y 2017.

La primera conclusión que encontramos, ya es de por sí preocupante.

En cuanto al alumno matriculado en enseñanzas de régimen general, Extremadura es la única comunidad que experimenta un crecimiento negativo del 1%, cuando la que menos, Castilla y León, experimenta un crecimiento positivo del 1,9%.

Pero centrémonos en la parte estrictamente educativa.

En cuanto a la población en general, es decir, todos sus habitantes, más del 50% de la población en Extremadura, aunque también en Ceuta y Melilla, Andalucía, Murcia y Castilla-La Mancha, no poseen la actual ESO, y más allá, Bachillerato y Grado Medio, Extremadura se lleva la palma con sólo el 17%, siendo las siguientes con un 20.2%, Andalucía y Galicia.

Si hablamos de Estudios Superiores también somos los últimos con un 26,5%, se entiende de aquellos que pudiendo cursar dichos estudios, así lo hicieron.

Sin embargo, ese dato aún preocupante, es susceptible de equivocación, pues hace referencia igual al de 15 años que al de 60. En el 2015, la población extremeña comprendida entre 20 y 29 años que habían al menos alcanzado Bachillerato y Grado Medio era del 61%, cinco puntos que la media nacional, aunque alejados del 81,1% del País Vasco.

Respecto al alumnado actual, la tasa de idoneidad, es decir, y resumiendo, alumnos que no han repetido, Extremadura se sitúa justo en la mitad de las comunidades, aunque en números por debajo de la media nacional.

Respecto al abandono educativo temprano, también hemos mejorado del 2016 al 2017, aunque sólo 0,30 puntos porcentuales, pero lideramos el ranking en alumnos que terminan secundaria sin obtener el título con un 27,5%.

Si hablamos de Educación y Empleo, con Bachillerato y Grado Medio, trabajan más del 70% en Aragón, Navarra, La Rioja, Cataluña, Madrid y Baleares.

Extremadura y Andalucía registran las menores, con un 60,8% y un 71,7%, respectivamente.

«Está en vías de solución…» diría un político. Menos mal que el estudio no refleja lo que dijeron los políticos cada cuatro años, hace doce años.

Fuente: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/indicadores-educativos-extremadura-i_1041067.html

Imagen: http://www2.ccoo.es/comunes/recursos/15660/2268245-La_crisis_como_excusa_del_ataque_a_lo_publico__evolucion_de_los_principales_indicadores_educativos_Version2.jpg

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