Libro(PDF): «Investigaciones pedagógicas»

Reseña: CLACSO

Pensador de los problemas de orden político cultural –dentro del que articuló los del campo pedagógico- Taborda fue un participante activo en experiencias de reforma escolar y colaborador de los gremios docentes en la elaboración de proyectos legislativos de reforma educativa con una visión crítica y amplia en su disposición al intercambio, capaz de mostrar los nexos indisolubles entre el pensamiento doctrinario, la toma de posición ante los problemas mundiales y nacionales y el espacio de la cultura como trama articuladora. Sus ideas aún son muy apropiadas para el escenario de las últimas décadas en que afloraron tendencias como la mercantilización educativa en todos los niveles de la enseñanza, propugnada por organismos internacionales y tecnocracias asimiladas a los lenguajes y acciones de un pensamiento conservador y la reducción de los diversos sentidos de la educación pública a restrictivas formas de utilitarismo.

Autores (as): Taborda, Saúl – Autor/a; Southwell, Myriam – Otra

Editorial/Editor: UNIPE

Año de publicación: 2011

País (es): Argentina

Idioma: Español.

ISBN: 978-987-26468-3-7

Descarga: Investigaciones pedagógicas

Fuente e Imagen: http://biblioteca.clacso.edu.ar/colecciones/saladelectura/index.php?a=q&r=1&hs=1&t=1&q=Pedagog%EDa&j=dl&c=general&fqf=TX&Submit=buscar+en+CLACSO

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Investigación Educativa y “Neutralidad Ideológica”

Por: Juan Carlos Miranda Arroyo

Me parece que ese es un asunto de congruencia ética que habrá de resolver la “Aristocracia Académica” mexicana. La pelota está en su cancha.

Hace unas semanas el Dr. Felipe Tirado escribió lo siguiente al abordar el tema de la evaluación educativa, en un texto publicado en el sitio Educación Futura: “La evaluación en México se ha polarizado, se ha politizado, ha dado lugar a posiciones ideologizadas que frecuentemente no permiten la deliberación argumentada, y se llega a las descalificaciones ramplonas. El mal manejo político de la evaluación terminó en el desmantelamiento del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, con costos altísimos para el país.” (1) Precisamente y en relación con los señalamientos de Tirado, académico de la FES Iztacala UNAM, en esta ocasión comparto algunas ideas y reflexiones sobre las relaciones contradictorias entre ideología e investigación educativa.

Aun cuando estas relaciones son añejas y complejas, por no decir polémicas e interminables, (como los son también entre estos conceptos y procesos generados en torno al currículo escolar y la evaluación, entre otros aspectos), es imposible dejar de lado el debate que éstas suscitan. En primer lugar, lo que hay que señalar es que al pronunciarse de esa manera (“La evaluación educativa no debe apoyarse en prejuicios o posiciones ideológicas…”, que fue una política adoptada oficialmente por el INEE entre 2013 y 2018), quien pretende no “contagiarse” de las “ideologías” (como es el caso de lo aseverado por Tirado), o pretende mantenerse al margen de ellas, en realidad asume, implícitamente, una posición ideológica.

Simples peticiones

Sería interesante que, para evitar “descalificaciones ramplonas”, el mismo Felipe Tirado registrara en su texto a qué y a quiénes (como autores) se refiere (¿Quiénes han politizado y polarizado estos procesos y conceptos?). Además, convendría que aclarara, con toda precisión ¿por qué hace uso del calificativo “frecuentemente”, específicamente cuando se refiere a las “posiciones ideologizadas”? Por último, considero que le haría un gran favor a la salud de este debate, si Tirado Segura nos explicara, de manera detallada y argumentada, porqué según él “…El mal manejo político de la evaluación terminó en el desmantelamiento del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), con costos altísimos para el país”. No basta sólo con señalar o ironizar, sino que es necesario interpretar y explicar ese fenómeno del cambio institucional dentro del contexto político e ideológico actual en México.

¿“Desideologizar” desde las ideologías?

Tal como lo escribí hace dos años (2), me parece que en los círculos académicos de las Ciencias Sociales (no en todos, por cierto), y en particular en las Ciencias de la Educación (en este grupo, obvio, incluyo a los círculos de la Pedagogía), se conserva, en ciertos grupos de académicos, la pretensión de mantener viva la flama de la “neutralidad ideológica”. Ante ello me pregunto: ¿Por qué los funcionarios, académicos y profesionales de la investigación educativa hacen nuevamente este tipo de declaraciones? ¿Cuál es la motivación que los lleva o los mueve a esa falsa conclusión de negar a la política y a las ideologías en el seno de las prácticas científicas o técnicas? ¿Hacia quiénes, como académicos, o hacia qué institución o instituciones va dirigido su mensaje? ¿El ejercicio de la política y los posicionamientos ideológicos sólo son patrimonio de ciertos circuitos académicos o de especialistas?

Una visión diferente

Jürgen Habermas, por ejemplo, en su clásico ensayo sobre “Ciencia y Tecnología como Ideología”, señala que “lo mismo antes que ahora, son los intereses sociales los que determinan la dirección, las funciones y la velocidad del progreso técnico. Pero estos intereses definen al sistema social tanto como un todo, que vienen a coincidir con el interés por el mantenimiento del sistema…”. Sobre este debate en torno al papel ideológico de la ciencia y la técnica, Habermas retoma, al inicio de su ensayo, a Herbert Marcuse a través de la siguiente idea, en la crítica que éste hiciera a los planteamientos de Max Weber: “El concepto de razón técnica es quizá él mismo ideología… No sólo su aplicación sino que ya la técnica misma, es dominio sobre la naturaleza y sobre los seres humanos… La técnica es en cada caso un proyecto histórico-social; en él se proyecta lo que una sociedad y los intereses dominantes en ella, tienen el propósito de hacer con los seres humanos y con las cosas”. (3)

En un tema paralelo, al referirse a la noción de competencias en educación, Philippe Perrenoud, señala lo siguiente: “El análisis de competencias remite constantemente a una teoría del pensamiento y de la acción situados (Gervais, 1998); pero también del trabajo, la práctica como profesión y condición (Descolonges, 1997; Perrenoud, 1996c). Es decir, que nos hallamos en terreno pantanoso, a la vez que en el plano de conceptos e ideologías…” (4).

Son cuarto para las doce. Se acerca el inicio, en unos días, del XV Congreso Nacional de Investigación Educativa, organizado por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). Pienso que conviene retomar esta interesante discusión y recuperar los argumentos que llevan o han llevado a fijar posiciones al respecto, sin exclusiones o pretextos ideológicos, a efecto de completar el debate o enriquecerlo.

Cierto, son complejas estas relaciones y profundo es el debate acerca de los intentos de “asepsia ideológica” que de pronto recorren los pasillos de la tecnocracia; por ello justamente y por la salud del diálogo y el respeto a la divergencia, habrá que dar continuidad a esa discusión (“ideológica”), pues no quisiera pensar que el congreso en cuestión, a la postre, sea un espacio hegemónico de quienes pretenden aplicar la fallida “vacunación ideológica”. En su lugar, y por el contrario, en esta comunidad académica, me consta, deben prevalecer la sensatez y la cordura. Pero sobre todo, una de las características de esa comunidad de investigación son la pluralidad de ideas y la libertad de expresiones tanto en los planos académicos como personales.

Sin embargo, este debate me recuerda cuando, a inicios de la década de los años 80, el mismo Felipe Tirado nos señalaba (cuando ocupaba el cargo de coordinador de carrera), a un grupo de estudiantes de Psicología de la ENEP (hoy FES) Iztacala de la UNAM, “que no nos dedicáramos a la política (lo decía en sentido peyorativo), y que por el contrario nos ocupáramos del trabajo académico…”. La historia es lamentable porque, como contraejemplo, él sí “hizo política” y se colocó primero como coordinador de la carrera de Psicología; posteriormente fue director de la Escuela o Facultad (durante dos períodos); y finalmente llegó a ocupar un escaño como miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM. Entonces: ¿Ellos sí pueden “hacer política”, y nosotros no?… en fin, allá ellos y ellas (lo digo por él y por todos aquellos y aquellas que se han ubicado en posiciones políticas, en diferentes instituciones académicas o de gobierno, con el discurso de la “desideologización” de la ciencia).

Me parece que ese es un asunto de congruencia ética que habrá de resolver la “Aristocracia Académica” mexicana. La pelota está en su cancha.

Definitivamente y para terminar esta breve opinión, suscribo la posición adoptada por el desaparecido Juan Carlos Tedesco quien, en un prólogo que escribió para encabezar un reporte sobre formación en gestión y políticas educativas en América Latina, y en un contexto más cercano a lo pedagógico, reconoció la necesidad de no llevar las posiciones ideológicas a los extremos, sin negar el papel implícito que juegan, en particular, las ideologías políticas en el ámbito de la investigación educativa: “La competencia técnica sin compromiso político deriva fácilmente en actitudes y enfoques de carácter tecnocrático. Pero, a la inversa, también sabemos que el compromiso político sin competencia técnica provoca clientelismo, demagogia o una militancia ineficiente”. (5)

Fuentes consultadas:

(1) Felipe Tirado Segura. “Nuevas vertientes en la evaluación”. Educación Futura, 30 de octubre, 2019.

(2) Ver mi texto “Ideología, Currículum y Evaluación Educativa”, SDP Noticias, 10 de noviembre, 2017.

(3) J. Habermas. (1993) Ciencia y técnica como “Ideología”. Red Editorial Iberoamericana.

(4) P. Perranoud. (2004) Diez nuevas competencias para enseñar. Biblioteca para la Actualización del Maestro. México, SEP, p. 11.

(5) Juan C. Tedesco. (2001) En: Braslavsky, Cecilia y Felicitas Acosta (orgs.). El estado de la Enseñanza de la Formación en Gestión y Política Educativa en América Latina. (Prólogo). UNESCO: IIPE – Buenos Aires.

Fuente e Imagen: https://www.sdpnoticias.com/columnas/juan-carlos-miranda-arroyo-investigacion-educativa.html

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Educación Pública en México: Continuidad de la Tecnocracia

Por: Juan Carlos Miranda Arroyo

¿Hay continuidad, sin ruptura, del Proyecto Educativo tecnocrático en México? Todo parece indicar que sí; en efecto, se observa continuidad, no ruptura; éstos son algunos de los argumentos y evidencias:

 

I

Debido a que el Proyecto Educativo tecnocrático fue instaurado desde el sexenio 1989-1994, a través del “Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica” (1992), y mediante el proceso “Modernizador” de la Educación Pública durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, podemos afirmar, con evidencia, que este proyecto abarca un periodo de ejecución de más de 30 años. En realidad, los contenidos, el lenguaje, las estrategias y las prioridades establecidas en las políticas públicas educativas desde entonces, se han mantenido y fortalecido a lo largo de los cuatro sexenios siguientes (Zedillo, Fox, Calderón y Peña).

El documento “Hacia un nuevo Modelo Educativo”, que la SEP dio a conocer en el marco del Programa para la Modernización Educativa (PME, 1989-1994), es el referente más destacado de la introducción del proyecto tecnocrático en la educación (también conocido como gerencialismo) en la escuela pública. El PME y el llamado “nuevo Modelo Educativo 1989-1994” formaron parte de esa serie de políticas públicas orientadas hacia la “modernización”; concepto fundamental en el discurso político del gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Cuando en alguna ocasión afirmé en este mismo espacio que el actual Modelo Educativo 2017 (del sexenio de Peña Nieto) no es tan “nuevo”, no significaba que los planteamientos anteriores habían sido innovadores o que hubieran reunido la más alta consistencia interna, desde el punto de vista educativo y pedagógico. Más bien lo que traté de señalar es que los elementos principales del discurso actual son los mismos que se habían expresado desde hace más de 30 años, como sucede con los términos de “Calidad y Excelencia” de la Educación. Así, el esquema “modernizador” fue diseñado para ir más allá de una coyuntura política, pues tenía una intencionalidad clara, explícita y de más largo plazo: favorecer o impulsar a las economías locales, a través de mecanismos de liberación del comercio internacional. La educación pública en México quedó abierta, de este modo, a la globalización de las economías.

En particular y en ese mismo contexto, el discurso de la “Modernización Educativa” se ciñó al proyecto de lograr la “Calidad” como instrumento para reposicionar a México en el nuevo panorama mundial, que estaría marcado por las tendencias contrarias al proteccionismo económico, es decir, para apoyar la “liberación de las economías internacionales”. En una participación en Los Pinos, citada en el documento que hoy comento (“Hacia un nuevo Modelo Educativo”), Carlos Salinas de Gortari dijo lo siguiente: “En México actuamos convencidos que una educación de calidad es el medio estratégico para asegurar al país un lugar seguro y destacado en la nueva configuración mundial” (13 de diciembre, 1990). Después de 29 años, ¿México se encuentra en un lugar “seguro y destacado” en el nuevo orden “neoliberal”?

 

Desde entonces no ha habido una ruptura de ese paradigma, después de cuatro sexenios. Incluso, (y aquí propongo una hipótesis de trabajo), a ese periodo (1988-2018) se le podría interpretar como el tiempo de auge del discurso y de las políticas “Tecnocráticas y gerencialistas en la Educación Pública en México”, que sería un periodo equivalente al “neoliberalismo económico”, pero en el ámbito de la educación. La pregunta que surge es: ¿El gobierno de la 4T tendrá la capacidad y la voluntad política de girar completamente esa tendencia? ¿Estará en condiciones de provocar una ruptura paradigmática o simplemente dará continuidad al proyecto del “gerencialismo educativo”? Pues al parecer y según indican los acontecimientos, habrá “continuidad”.

Por lo que se observa en la arena parlamentaria, y los guiños que da Esteban Moctezuma y su equipo de colaboradores en la actual coyuntura, ante los medios, es un hecho que la “Continuidad”, va.

 

II

Es cierto que han trascurrido 30 años, desde que inició el sexenio de Salinas y 27 años desde que, en mayo de 1992, el presidente de la República llamó a elevar la “Calidad” de la Educación Pública (Básica) en México, a través de un instrumento de políticas públicas diseñado para el sector: el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica. Tiempo suficiente para enraizar una manera de hacer políticas educativas y para permear un discurso tecnocrático entre los diversos actores educativos.

Durante este periodo, la institución educativa llamada “escuela”, como unidad orgánica del “sistema”, ha sido convertida en una agencia administrativa, dispuesta para el control corporativo, (disfuncional, en términos de aprendizajes escolares), y total o casi totalmente desconectada de su esencia: la preparación o formación integral de los futuros ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, con un enfoque de derechos. Y si vamos más allá, la “tecnocracia” (que no “meritocracia”), impuso una noción de “escuela” en la cual se hacía implícito el significado de su existencia, que sería, sobre todo, impulsar un esquema de formación o de desarrollo de capacidades (Competencias) a favor de los educandos “para satisfacer tanto las necesidades locales como globales”.

El documento “Hacia un nuevo Modelo…” (1989-1991) resumía así sus intenciones: “El nuevo modelo educativo concluye con la exigencia de configurar perfiles de desempeño que respondan a las necesidades básicas de aprendizaje, para posteriormente traducir estos perfiles en contenidos de planes y programas de estudio de la educación básica. Los perfiles a su vez son parámetros de evaluación de la eficacia formativa de preescolar, primaria y secundaria.” Así comenzaron a expresarse los primeros discursos ya no tanto centrados en la “planificación”, sino en la “evaluación de la educación”.

Esa era la lógica de los tecnócratas y administradores de empresas en su discurso dominante y hegemónico sobre la manera de pensar la escuela pública. ¿De dónde salieron las nociones de análisis «FODA» (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) que usan hoy los directivos de la escuela pública? ¿Qué raíz teórica y metodológica tiene la redacción de nociones como «¿Misión», «Visión» y «Políticas de Calidad» en la escuela? ¿Cómo surgieron los conceptos de «eficiencia», «eficacia» o “mejora continua” en el ámbito educativo, del que se apropiaron (por inducción) tanto maestros como directivos escolares?

 

Dispositivos conceptuales tecnocráticos como “Excelencia” Educativa, y la aceptación tácita y explícita, en el texto Constitucional, de términos o frases como “Máximo logro de aprendizaje de los educandos”, dan cuenta de esta lógica tecnocrática, gerencialista, pragmática, que sólo ha significado, con sobre cargas acríticas, reducir los conceptos educativos y pedagógicos a expresiones técnicas, mensurables, instrumentales. Los elementos de su discurso son elocuentes y congruentes con esa ideología: Los directivos escolares convertidos, en los hechos, en “gerentes”, y los docentes transformados en “técnicos”, en “recursos humanos” entrenados o “evaluados como idóneos” (en lo individual) para aplicar y desarrollar las competencias y los aprendizajes esperados en el aula.

El primer paso de la continuidad del proyecto tecnocrático educativo, durante el inicio del gobierno de la 4T, si no sucede otra cosa, será el decreto de modificaciones al texto Constitucional (sobre todo del Articulo 3o.), que se aprobará en estos días en la Cámara de Diputados federal.

Fuente: https://www.sdpnoticias.com/nacional/2019/03/26/educacion-publica-en-mexico-continuidad-de-la-tecnocracia

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Tecnocracia vs realidad social. Dos enfoques sobre la educación en el Perú

 América del Sur/Perú/4 Marzo 2017/Autor:César Quispe/ Fuente: Telesur
En la prueba PISA 2012 el Perú pasó a ocupar el puesto 65 de las 65 naciones evaluadas. Esta prueba consistía en evaluar a los alumnos en las materias de: comprensión  lectora, matemáticas y ciencias.

El Perú, como todo país tercemundista, no sorprendió con estos resultados en el campo educativo. Lo contrario hubiese sido que hubiese obtenido un meritorio puesto con las características que tiene nuestra educación.

¿Cuál es la razón para tener estos resultados apenantes?

Para los denominados técnicos o especialistas de las Ugeles y su “tecnócrata” jefe, Jaime Saavedra, la responsabilidad a esta tragedia educativa recae en los maestros. Todos los gobiernos han venido repitiendo esto e impartiéndolo en nuestro pueblo con el fin de desprestigiar al educador. Solo recordemos las palabras del entonces presidente Alan García sobre los maestros en un evento oficial realizado en Ayaviri, distrito de la provincia de Melgar en la región Puno, en el que calificó a los maestros de comechados y ociosos –pero quién toda vía lo dice- además de señalarlos de ignorantes al pedirles –de manera irónica- que vuelvan a las universidades: “Hay mucho comechado que no quiere ir a dar clases, que no quiere capacitarse, y cuando le ponen un libro delante es como si les tiraran una maldición” (Palabras textuales de AGP, 10 de julio 2007). Así es, el mismo que asesino a 10  amazónicos y sacrificó a sus 23 policías en Bagua ahora arremetía contra el magisterio.

Muchas opiniones se han dado con respecto al problema de la educación. Hay quienes responsabilizan a los gobiernos de turno por permitir que cualquier persona pueda ejercer la docencia, otros al SUTEP por promover huelgas que no son más que pretextos para no trabajar –según los funcionarios- y otros a los mismos maestros calificándolos de privilegiados por no  laborar 8 horas de trabajo.

Siendo los profesores “comechados” (según el asesino en Bagua) y el SUTEP los responsables de la mala educación –según los verdaderos responsables-  los últimos gobiernos han venido implementando las evaluaciones y capacitaciones como parte de la llamada meritocracia además de varios incentivos como “buenas prácticas docentes” entre otros incentivos que según la prensa mercenaria vienen revolucionando la educación. Pero… ¿En realidad le educación está mejorando? ¿Las “capacitaciones” y las supervisiones están solucionado los problemas de fondo de la educación?, y cuáles son estos.

En 1928 el amauta José Carlos Mariátegui escribió sobre educación en sus “Siete Ensayos de interpretación de la realidad peruana” lo siguiente: “El problema de la enseñanza no puede ser bien comprendido al no ser considerado como un problema económico y como un problema social. El error de muchos reformadores ha estado en su método abstractamente idealista, en su doctrina exclusivamente pedagógica;…” (Mariátegui, 2005: 145). ¡Y es cierto! Es económico si vemos la realidad socieconómica de los padres de familia en relación con el sistema de vida en el que viven, político si tomamos en cuenta que la currícula se diseña acorde a las necesidades de ese mismo sistema de vida. En otras palabras la te cnocracia que opera en el Ministerio de Educación y sus herramientas de enseñanza (sesiones, monitoreos, programaciones, etc.) no es más que parte de una “doctrina exclusivamente pedagógica” desvinculado de la realidad.

El maestro peruano Carlos Castillo Ríos a través de su magnífica obra “Los niños del Perú. Clases sociales, ideología y política” publicada en 1974 demuestra aquellos aspectos que no se toman cuenta y en su obra demuestra la repercusión de las carencias materiales en laformación de los niños:

“Por eso no es posible estudiar los problemas de la infancia atendiendo solamente a los rasgos individuales de los niños. Es necesario hacer mención a la naturaleza de la sociedad en que vive y a las características generales y específicas de su realidad: advertir si es rico o pobre; urbano o rural, opresor u oprimido. Cada una de estas variables –antagónicas- van a determinar poderosamente el ser de ese niño y su futuro.

No son iguales, por eso, un niño burgués y un niño proletario. Ambos son niños, pero son diferentes. Pueden haber nacido el mismo día, en la misma ciudad, hablar el mismo idioma, estar sometidos a las mismas leyes jurídicas pero, por pertenecer a clases antagónicas, la sociedad, el médico, el profesor, el funcionario, el obrero y el campesino los ven diferentes y en el fondo lo son. Uno y otro tiene distinto nivel económico, social y cultural que se traducen en alimentación, vivienda, costumbres, gustos y creencias disímiles. Se trata, en verdad, de diversa clase de niños o, para expresarnos con más claridad, de niños de diferentes clases”  (Castillo, 1974: 16)

Esa realidad no la toma en cuenta los supervisores de las Ugeles ni el laureado ministro de Educación, Jaime Saavedra. Según informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) 1millón 67 niños peruanos entre 6 y 17 años trabajan en el Perú y deben dejar la escuela por esto. Sin embargo la putrefacta prensa mercenaria de nuestro país nos dicen sus titulares que la reforma educativa está cambiando la situación de nuestros niños. ¡De qué niños hablan!, ¿de aquellos que sí pueden ir al colegio?, ¿de aquellos que no tienen la necesidad de trabajar y estudiar? Para el Estado y sus representantes de turno sus burocráticos métodos que consiste en sesiones y monitoreos (no es más que acoso al docente) está solucionando el problema de la educación y que estaría demostrado por el ascenso de unos puestos ela prueba PISA 2015 solo porqué entre los países de América Latina estamos penúltimos; por encima de República Dominicana, que el 2015 se sometió por primera vez a la prueba PISA (http://rpp.pe/politica/estado/pisa-2015-como-quedo-el-peru-en-comparacion-con-otros-paises-evaluados-noticia-1014665). Haciendo una analogía: Es como sí en el fútbol estuviésemos bien solo por ganar algunos partidos a países con un bajo nivel futbolístico. ¡Vaya logro!

Cuantas niñas y niños no pueden concentrarse en clase por estar pensando en la separación de sus padres, o por dormirse en clase después de trabaja jornadas duras e inhumanas en diferentes centros de trabajo como ladrilleras, mercados o minas ilegales en el caso de niños de provincias.

¿Cómo soluciona ese problema una sesión de aprendizaje? Como haría un docente pa ra motivar a un alumno que ha perdido el interés en todo por causa del divorcio de sus padres y estando con un dolor emocional intenso que impide que pueda concentrarse en una clase de expresiones algebraicas por dar un ejemplo, como haría un docente para recoger saberes previos sobre derechos humanos en un niño que solo dispone de tiempo en horas de clase para estudiar porque el resto del día se la pasa trabajando o cuidando a hermanos menores por lo cual no dispone de tiempo para leer el libro de FCC del estado. Irónicamente el tema está relacionado a su situación, pues debería leer con tristeza e indignación los artículos de la “Declaración de los Derechos del niño”.

La carencia de afecto a causa de la crisis familiar también repercute en la educación. Al respecto Castillo Ríos escribe lo siguiente: “La influencia de la familia en la vida del niño es decisiva. En ella se socializa, se forma o se deforma. El contexto familiar condiciona no solo su desarrollo, sino el grado de adaptación o de inadaptación que más tarde decidirá su destino.

La familia es la primera fuerza modeladora del  niño. Solo después de algunos años de vida empieza a actuar el medio externo. El hombre, que por esencia y naturaleza es un ser social por naturaleza es un ser social, comienza a serlo en el hogar, a través del grupo que lo rodea” (Castillo, 1974: 17).

En la familia el niño “se forma o se deforma”. Y en una familia disfuncional… ¿se podrá formar sin complicaciones un infante? Varios informes en diferentes años muestran en cifras la salud mental de las/los escolares:

En el año 2008 la Dirección de Salud Mental (DSM) del Minsa reportó que 300 menores intentaron suicidarse en el primer trimestre de ese año. Las causas: depresión, poco control de impulsos. El miedo a  ser agredidos por sus padres al obtener bajas calificaciones ocupa el primer lugar en las causas.

El año 2011 se un sondeo realizado a escolares del Lima Metropolitana por el Instituto de Ciencias para el Matrimonio (Farmilia) mostró que un 29% de los padres de los encuestados están separados o divorciados, un 33% de los escolares no quería imitar el modelo conyugal de sus padres y un 50% ve que sus padres no tienen una relación sana y feliz.

Dentro del entorno familiar también se incluye el aspecto cultural si tomamos en cuenta que la degeneración de la sociedad a causa del consumismo y los falsos valores que transmiten la televisión basura y los denominados “artistas” internacionales como aquellos que realizan sonidos extraños y onomatopeyas que llaman reggaeton que junto a las letras de sus temas y sus estrafalarias vestimentas imponen una moda que muchos niños y adolescentes asumen además de sus conductas. El más violento resulta ser el más admirado.

Ante esta situación el maltratado maestro cumple una labor importante al brindar afecto y paciencia a los/las estudiantes para contribuir en algo o al menos paliar la tris te situación de quienes no pueden disfrutar plenamente del derecho a la educación. Cualidades que no se pueden medir ni evaluar en ninguno de los procesos de evaluación que los gobiernos llaman meritocracia.

Show político

En las noticias de todos los medios de comunicación se muestra al Ministro de Educación como un héroe y una víctima a la vez. Héroe por defender la nueva Ley universitaria de las mafias de las universidades privadas y víctima al recibir los constantes ataques de la tan depreciada bancada fujimorista.

¡Se buscan tirar la ley universitaria! ¡Saavedra contra las mafias de las universidades privadas! ¡Quieren la cabeza de Saavedra! Solo son algunos de los titulares de quienes defienden a uno de los ministros más ovacionados por la Confiep.

En la reunión CADE realizado el 30 de noviembre del presente año el “paladin” de la educación, Jaime Saavedra, expuso los “avances de su gestión” ante los dueños del Perú (1200 empresarios) quienes ovacionaron al funcionario que percibe mensualmente 30 mil soles y se opone a que los docentes nombrados reciban el aumento a 1700.

Admiró a aquellos maestros que a pesar de las míseras condiciones materiales y el constante acoso del que son víctimas por parte de los supervisores de las Ugeles (monitoreos) se esfuerzan por dar lo mejor de sí en bien de los/las estudiantes. Maestros que brindan confianza, apoyo y afecto al alumnado, maestros que batallan día a día con la indisciplina que no es más que producto de una sociedad degenerada por el sistema capitalista que fomenta el individualismo y el consumismo en los seres humanos, que destruye la familia con sus delincuenciales ejemplos (infidelidades de la farándula, modelos, etc.).

La práctica pedagógica y social demuestra que el cariño y la paciencia en el aulas, contraria a la represión de la vieja escuela; y la lucha constante del maestro contra este hampón sistema de vida, promovido y defendido por quienes participan en el CADE y felicitan al economista Jaime Saavedra (no es profesor), son la mejor reforma educativa que se puede aplicar en bien de las mayorías. En bien de nuestro pueblo.

fuente:http://wp.telesurtv.net/imreporter/TECNOCRACIA-VS-REALIDAD-SOCIAL.-DOS-ENFOQUES-SOBRE-LA-EDUCACION-EN-EL-PER-20170226-0002.html

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