Semaforización e inequidad de género

Por: lahora.com.ec

El confinamiento devela verdades incómodas sobre el trabajo doméstico y la vida familiar. Antes de la pandemia, la tarea titánica de la crianza se repartía entre padres, educadores, abuelos y terceros. Un caso de crianza sin algún tipo de apoyo comunitario era la excepción. Hoy, abuelos y familias extendidas están guardados en casa y el apoyo de la escuela es mínimo, ante esta labor a tiempo completo.

Hasta que llegó el Covid-19, vivíamos en un capitalismo adaptado para remunerar con más generosidad a aquellos trabajadores incondicionales y disponibles a toda hora; características de cierto modo incompatibles con las necesidades vitales de los niños en etapa formativa. Tal es que, históricamente, las mujeres tuvieron menos acceso a posiciones laborales de alta jerarquía y mejores salarios.

El plan de reactivación productiva apunta a una incorporación paulatina de los adultos jóvenes al mercado laboral. Esto, sin un sistema de detección temprana ni soluciones para el cuidado de los niños de quienes tienen la opción de un trabajo formal y a tiempo completo. Entonces, serán las mujeres las que, en su mayoría, permanecerán al cuidado de los niños; aumentando la brecha salarial, de oportunidades y movilidad que ya existe entre géneros.

La semaforización debe acompañarse de un plan integral de cuidado infantil. Sin altruismos, está en el efectivo interés de los adultos de hoy ocuparse de criar, educar y avanzar a la generación futura. Ellos serán los que, en una década o dos, deban sostener el sistema de nuestras pensiones.

 . . .

Un niño con falta de educación es un niño perdido”.
John F. Kennedy (1917-1963) Presidente de EE.UU. entre 1961 y 1963.

Un ser humano no alcanza sus cotas más altas hasta que esta educado”.
Horace Mann (1796-1859) Escritos, político y filósofo estadounidense.

Fuente: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102317396/semaforizacion-e-inequidad-de-genero-

Imagen: mohamed Hassan en Pixabay

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Libro (PDF): «Educación familiar: investigación en contextos escolares»

Reseña: CLACSO

Este libro se enmarca en la línea de investigación “Educación, lenguaje y comunicación” de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de La Salle de Bogotá y, de manera específica, en el tema: familia y mediaciones educativas. Acá se plantea la pregunta por los modos como puede abordarse y asumirse la educación familiar en políticas educativas y en contextos escolares. Se entiende la educación familiar como un escenario de posibilidades formativas y de desarrollo humano para todos los miembros de la familia, en diversas direcciones: de la familia hacia su interior; de la familia hacia el exterior; y de los entes externos hacia la familia. Creemos que este libro puede contribuir en la comprensión de lo que tanto familia como escuela significan para la educación familiar.

Autores (as):  Páez Martínez, Ruth Milena ; Pérez Pedraza, Natalia Angélica – Compiladores/as o Editores/as.

Rodríguez Triana, Zulema Elisa; Pérez Pedraza, Natalia Angélica; Páez Martínez, Ruth Milena; Abdala Vergara, Carlos Alberto ; Borda López, Martha Lucía; Gómez Díaz, Yennifer; García Correal, Vilma Susana; Jiménez Marín, Marianne Judith; Vargas Suárez, Claudia Milena; Daza Rivera, Ingrid Yesenia; Bravo, Jairo Emiro; Campo Álvarez, Heberto Enrique; Corredor Forero, Zaira Beatriz; Barón Mora, Lucía Yasmín; Leguizamón Gaitán, Diana Milena; Navarro Molano, Rocío; Farfán Rincón, Rocío; Nieto Cubillos, Claudia Marcela; Pérez Martínez, Diana Marcela; López Beltrán, Paola Marcela; Mora Moreno, Blanca Isabel; Sánchez de Dussán, Nancy. [Autores y Autoras de Capitulos].

Editorial/Editor: Ediciones Unisalle

Año de publicación: 2018

País (es): Colombia

Idioma: Español

ISBN: 978-958-5400-99-3

Descarga: Educación familiar: investigación en contextos escolares

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‘Para disminuir la corrupción en Panamá hay que educar a la población’

Centro América/ Panamá/ 16.04.2019/ Fuente: laestrella.com.pa.

Xenia de Ameglio, esposa del candidato a la Presidencia de la República Marco Ameglio, platica sobre su vida familiar, su pasión por el arte y las experiencias en torno a las etapas políticas de su cónyuge

Sentarse a dialogar con Xenia de Ameglio es estar cara a cara con una mujer cálida y llena de sencillez. Una dama ‘que no es amante del maquillaje’ y prefiere estar cómoda en todo momento. Confesó estresarse con el tráfico que azota a diario las calles de la ciudad de Panamá. Es que para ‘Chini’ (su apodo de cariño), arribar al Central Hotel Panamá no fue tarea fácil. El calor intenso de la mañana y el retraso en el camino no le impidió a Xenia llegar con alegría y contagiar a todos con su sonrisa. Una mujer trabajadora que ha hecho de la creatividad su mejor aliado para impulsar el oficio de arquitecta. Esta amante del arte aconseja, especialmente a las mujeres, ‘seguir adelante porque es la única manera de obtener lo que se quiere’.

En este encuentro la también escultora denotó preocupación por la realidad que hoy atraviesa el país en temas de educación, ambiente y corrupción. Señaló que la falta de conciencia y de cultura en la actualidad dañan gravemente al Istmo. Para erradicar este problema, la esposa de Marco Ameglio, candidato a la Presidencia, dijo estar dispuesta a luchar junto a él con mente, alma, vida y corazón. Aseguró creer en la igualdad de derechos, de oportunidades y de obligaciones para los hombres y las mujeres. Reveló sin tabúes a los lectores de Café Estrella su vida familiar, detalles de su convivencia matrimonial, el diario vivir en torno a la transición política del aspirante presidencial y su irrenunciable vocación por el arte.

HÁBLEME SOBRE USTED, ¿QUIÉN ES XENIA DE AMEGLIO?

Primero soy mamá, luego abuela, esposa, arquitecta y escultora; me encanta dedicar la mitad de mi tiempo al arte. Comparto con Marco desde hace cinco años la fascinación por la agricultura. Tenemos una finca de café, aunque no es mi profesión he ido aprendiendo con el tiempo. El camino no es fácil, constantemente hay que estar revisando todo, pero en la vida si se quiere algo bueno, hay que trabajar por ello.

¿CUÁL CONSIDERA QUE ES EL PILAR FUNDAMENTAL DE LA FAMILIA?

La base siempre será el amor.

¿CÓMO ES LA VIDA DE LOS AMEGLIO FUERA DE LA MIRADA PÚBLICA?

Lo que se ve en las redes sociales es lo mismo que vivimos a diario. Somos una tribu, gente normal (risas). A mis hijos y a Marco les gustan las motos y hacer deportes. A mí me encanta el arte. Compartir momentos juntos nos llena de felicidad.

¿CÓMO LOGRA QUE EL AMBIENTE POLÍTICO NO AFECTE A LA FAMILIA?

Esto no es posible, la familia siempre se ve involucrada. Es difícil separar una cosa de la otra. Si participas en una campaña política tan corta como esta, hay que hacer todo rápido y sacrificar muchas cosas. Siempre habrá opiniones negativas y positivas; sin embargo, hay que aceptar los comentarios y aprender de ellos. Independientemente de todo esto, estamos metidos en la campaña de Marco, compartimos lo bueno, lo malo y lo feo. Desde 1984 me ha tocado ayudar a mi esposo con sus postulaciones.

¿CÓMO ES LA RELACIÓN CON SU CÓNYUGE?

Con 34 años de casados, el apoyo es primordial. Marco me respalda para que yo dedique mi tiempo al arte, y cuando él necesita de mi ayuda en la actividades políticas, ahí estoy.

¿CUÁL ES LA CLAVE PARA MANTENER UN MATRIMONIO DURADERO?

La compresión y que cada uno tenga cierta libertad.

SI TUVIERA QUE DEFINIR SU VIDA CON MARCO EN TRES PALABRAS ¿CUÁLES SERÍAN?

Amor, felicidad y constancia.

¿CUÁL ES LA MAYOR VIRTUD Y EL DEFECTO DE SU ESPOSO?

Virtudes tiene miles, es un hombre honesto y correcto. Lo malo de mi esposo es que no puede decir un secreto, se le escucha todo cuando habla, tiene la voz muy fuerte .

¿HASTA DÓNDE CONSIDERA QUE DEBE INVOLUCRARSE UNA PRIMERA DAMA EN LAS DECISIONES DEL PRESIDENTE?

La función de la primera dama es apoyar en la labor social del Órgano Ejecutivo y para mí, ayudar a Marco en la parte social es muy importante.

¿QUÉ IMAGEN DEBE PROYECTAR UNA PRIMERA DAMA EN LA ACTUALIDAD?

Debe reflejar transparencia y ser humana. No es un papel, es un título que toca asumir como esposa del presidente.

¿CÓMO DESEMPEÑARÍA SU CARGO Y CON QUÉ ACCIONES SE DIFERENCIARÍA?

Realizaría la labor social que me corresponde. También me interesa ayudar a las mujeres e incentivarlas para que puedan desarrollarse por sí mismas y ser gestoras de sus propios ingresos. A las artesanas y las agricultoras, me gustaría apoyarlas para que les puedan otorgar capacitación y financiamiento.

¿QUÉ TEMAS CONSIDERA URGENTES HOY DÍA ?

Muchos asuntos son de interés mundial y hay que trabajarlos. La situación del agua es delicada, tenemos que cuidarla porque si no, vamos a quedar peor. Con el tema de la disposición de residuos hay que tomar conciencia. La basura vale plata; si se le enseña a los niños y adultos a clasificar los materiales reciclables podremos avanzar. Si se decide reciclar vidrio, se debe contar con un proyecto, por ejemplo: se podrían confeccionar sobres de mesa y vasos.

¿CONSIDERA QUE EN ESTE SIGLO HA PREVALECIDO LA IGUALDAD DE GÉNERO?

Las mujeres somos mejores que los hombres ( risas ). Yo creo en la igualdad de derechos, de oportunidades y de obligaciones. La mujer siempre será el eje de la casa. Con las oportunidades de trabajo pienso que cada quien se destaca por sus capacidades y que no importa de qué estrato social o etnia sea; uno no debe limitarse por porcentajes.

¿QUÉ OPINA DEL MATRIMONIO IGUALITARIO?

El matrimonio se ha hecho para concebir, por eso tiene que ser entre un hombre y una mujer; si fuera entre personas del mismo sexo, no podrían procrear.

SI MARCO AMEGLIO LLEGA A GANAR LAS ELECCIONES… ¿ESTE TEMA SERÍA UN DEBATE EN SU GOBIERNO?

No creo, porque no estamos de acuerdo.

¿QUÉ SE DEBE REFORZAR EN LA EDUCACIÓN PANAMEÑA?

La educación en Panamá necesita un rumbo diferente y una revolución, como dice mi esposo. Estoy de acuerdo con la propuesta de Marco basada en que el Ministerio de Educación se convierta en una autoridad independiente para que esto no afecte los proyectos educativos que se estén trabajando a corto, mediano y largo plazo.

¿ESTÁ DE ACUERDO CON QUE SE IMPARTAN CLASES SOBRE EDUCACIÓN SEXUAL EN LAS ESCUELAS?

La educación sexual hay que darla en las escuelas, incluso yo recibí estas charlas, pero hoy se debe verificar a qué se refieren con educación sexual. Apoyo que se le enseñe a los jóvenes de acuerdo con su edad los riesgos y el sistema reproductivo.

¿CÓMO EVALÚA EL ESTADO DE LA CULTURA Y EL ARTE EN NUESTRO PAÍS?

El arte nacional necesita más presupuesto y fomentar la cultura en la población es primordial. Por eso es importante dedicarle mucho a la educación a través del arte; esto enriquece la mente y aumenta la creatividad. Lo que se requiere es elevar el presupuesto del Instituto Nacional de Cultura, de esa manera se puede llegar a más gente.

‘EL MATRIMONIO SE HA HECHO PARA CONCEBIR, POR ESO TIENE QUE SER ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER; SI FUERA ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO, NO PODRÍAN PROCREAR’,

XENIA DE AMEGLIO,

ARQUITECTA Y ESCULTORA

¿QUÉ OPINA ACERCA DE LA CORRUPCIÓN?

Para disminuir la corrupción en Panamá hay que educar a la población. Este problema ocurre en todos los estratos sociales porque si hay un papá que le enseña a su hijo la viveza desde pequeño, esto conlleva a la falta de valores. Para cambiar, hay que trabajar desde las raíces, poco a poco.

¿CUÁL ES SU BALANCE SOBRE EL SECTOR AGRÍCOLA EN PANAMÁ?

Los agricultores necesitan que se les dé la mano. Los insumos están caros, se requiere que las importaciones no se hagan en época de cosecha. También urge más ayuda para financiar el trabajo de la mujer en el campo.

Fuente de la noticia: http://laestrella.com.pa/vida-cultura/cultura/para-disminuir-corrupcion-panama-educar-poblacion/24115758

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Catherine L’Ecuyer: «Un volumen excesivo de deberes puede amargar la vida familiar»

Entrevista/13 de septiembre de 2016/Fuente: el mundo

Con la educadora María Montessori como referente, la investigadora Catherine L’Ecuyer se ha propuesto «educar en el asombro» a las próximas generaciones. Esta canadiense afincada en Barcelona propone algo que, a priori, parece sencillo: que los niños aprendan de la naturaleza, descubran por sí mismos y desarrollen sus capacidades innatas. Sin embargo, en la época de las tablets, las jornadas a tiempo completo de los padres y los deberes (que algunos califican de excesivos) lo aparentemente sencillo se ha vuelto una quimera.

Para conseguirlo, L’Ecuyer propone dinamitar algunas de las corrientes pedagógicas que han surgido en los últimos años, como la «educación basada en la neurociencia». La autora de los libros ‘Educar en el asombro’ y ‘Educar en la realidad’ participará en la séptima edición de Mentes Brillantes organizada por El Ser Creativo los días 13 y 14 de octubre en Madrid. Hablamos con ella sobre cómo educar.

¿Qué es lo último que ha descubierto en materia educativa?
Que los niños aprenden a través del asombro. Pero no me atrevería a decir que es «lo último», porque los griegos ya hablaban de la importancia del asombro hace miles de años. Gaudí decía que lo original es volver a los orígenes, a lo de siempre. La educación en el asombro consiste en respetar al asombro, que es motor del aprendizaje del niño y que Tomás de Aquino llamaba «el deseo de conocer».
¿Una sobrestimulación puede perjudicar a nuestro hijo?
No hay que plantear el asunto únicamente en términos de intensidad. Es un cambio total de paradigma. El paradigma de la estimulación temprana es que el niño es una ente pasivo, un cubo vacío inamovible al que vamos echando conocimientos. Lo único que entra es lo que le echamos en el cubo. Por lo tanto, habría que bombardear al niño con información al máximo para «estimular» sus aprendizajes. Esa visión del niño, del alumno, no responde a la realidad del ser humano, ni a los últimos hallazgos en neurociencia. El movimiento de desarrolla, no se estimula. Y lo que asombra es la realidad. La realidad se descubre, no se inculca ni se construye. La culpa por el paradigma equivocado de la estimulación temprana viene en parte de los neuromitos…
¿Los neuromitos?
Sí, malas interpretaciones de la literatura neurocientífica aplicadas a la educación. En los colegios lo llaman «educación basada en la neurociencia». Se vende como «lo último», pero es un error que está denunciado en varias revistas académicas de primer nivel. Los neuromitos han hecho mucho daño a los niños y han creado expectativas exageradas en los padres. No me canso de repetirlo, hemos de relajarnos, los padres no somos animadores de ludoteca.
¿Ejemplos de neuromitos?
«Más y antes es mejor», «el mito de los 3 primeros años», «el niño tiene una inteligencia infinita», «solo usa el 10% de su cerebro», etc. Todo eso son neuromitos que justifican que nuestros hijos tengan deberes en el parvulario, aprendan a leer y a escribir desde los 2 años, se pasen todo el verano rellenando cuadernos, se escolaricen cuanto antes, se pasen todos los días de la semana en extraescolares y tengan una agenda que se parece a la de un pequeño ejecutivo estresado. La infancia es la edad del juego, de la imaginación, una etapa que es necesaria para el buen desarrollo de las funciones ejecutivas que son claves para el ulterior rendimiento académico. Pero no podemos empezar la casa por el tejado.
¿Esta educación del asombro que usted propone significa también limitar el uso de juguetes o su sofisticación?
Es el niño que se ha de poner en marcha a través del juego, no el juego a través del niño. En los juegos con pilas y botones, los niños son más pasivos, el locus de control (lugar desde el cual se controla la actuación) es externo, no interno. Los niños nacen como pequeños emprendedores. No chafemos esas cualidades con juegos que adormecen su deseo de conocer.
¿Cuáles son para usted los juguetes ideales de 0 a 3 años?
Los padres, sin duda. Los niños aprenden a través de las relaciones humanas, desde la mirada de sus padres desarrollan su sentido de identidad, su auto concepto. Por lo demás, necesitan cosas muy sencillas, objetos reciclados, para tocar, oler… Por ejemplo, no hace falta comprar mil cosas para que el cumpleaños de nuestros hijos sea mágico. La infancia ya de por sí es mágica.
En España existe ahora un gran debate sobre si los profesores se exceden en mandar deberes a los niños a casa, ¿usted qué piensa de esto?
Hay que matizar por edad. En infantil, nunca debería haber deberes. En primaria y en secundaria no estoy en contra, pero la cantidad debe ser razonable, adecuada para la edad y nunca han de requerir explicaciones de los padres. En ese sentido, los largos horarios laborales de los padres complican muchísimo el asunto de los deberes en España. ¿Qué sentido tiene, por ejemplo, que el poco tiempo que quede para la vida familiar se emplee diariamente en acabar los deberes a las 9 de la noche? Conozco a muchas familias que se traen los deberes a la cena o que han de acortar las horas necesarias de sueño para ello. Los niños se van a dormir con tensión y ansiedad y la vida familiar se convierte en un peso. Ojalá los centros sean conscientes de que un volumen excesivo de deberes puede amargar la vida de las familias. En cualquier caso, mi experiencia es que los centros que abusan con los deberes son los mismos que luego no tiene reparo en poner películas comerciales a los alumnos en horas lectivas. Eso es un desorden, un mal uso del tiempo; me sorprende que los inspectores no tengan más mano dura con ese tema. El colegio no es un lugar para ver películas comerciales.
Es cierto que los padres trabajadores desarrollan ‘cierto sentimiento de culpabilidad’ por no poder pasar mucho tiempo con sus hijos, ¿usted qué opina? ¿qué consejo les daría sobre como ‘maximizar’ el tiempo??
La culpabilidad es un sentimiento que es inherente a la paternidad y diría que lo es especialmente a la maternidad. Y se ve aumentada por la expectativa equivocada que se ha proyectado en los medios de comunicación de «los padres perfectos». No existen los padres perfectos, y si existen, son de mentira. Por otro lado, la culpabilidad puede ser buena, porque es signo de que queremos hacer las cosas mejor porque amamos a nuestros hijos con todas nuestras fuerzas. Pero la culpabilidad, si solo se queda en eso, no es buena porque «paraliza». Hay que pasar a la acción si se puede, y si no se puede, pues hay que hacer lo mejor que se puede y dejar las culpabilidades atrás. Los niños lo que quieren es disponibilidad, no necesariamente que estemos haciendo puzles con ellos, o que nos entrometemos en sus juegos. En ese sentido, es bueno que dejemos de tener como meta «hacer cosas con ellos» y que aprendamos a «descansar con ellos».
¿Cómo se puede compatibilizar esta teoría de educar en el asombro y la naturaleza con la realidad actual de los niños? Juegan menos, de forma más sedentaria, salen menos al exterior, etc.
Pues haciendo lo contrario a lo que se lleva y sin complejos. Menos pantalla, menos consumismo, más productos de marca blanca, más naturaleza, más juego, más belleza, más silencio, más misterio… Por ir a contracorriente, no nos va a pasar nada. De hecho, haremos un buen servicio a nuestros hijos, porque cuando uno hace «lo que se lleva» por el mero hecho de que «se lleva», acaba perdiendo la mitad de su cerebro y de su alma, aunque solo fuera porque ya no actúa por sí mismo, sino por encargo de la sociedad y de las ideologías de turno que suplantan a su conciencia.
¿Qué opina de corrientes educativas como la Montessori o la Waldorf?
Hay muchos puntos en común con la educación en el asombro. De hecho, la principal fuente de inspiración para todo lo que escribo es María Montessori, suscribo todo lo que dice ella. No conozco a nadie que haya tenido tanto entendimiento de lo que es un niño y que lo haya sabido plasmar en sus escritos con tanta sabiduría y delicadeza. Es muy necesario que se vuelvan a leer y difundir sus escritos. Es un verdadero genio. Pero no todos los centros Montessori son fieles en todo a lo que decía Montessori, el uso de su nombre no está controlado y bajo esa etiqueta podemos encontrar un poco de todo. He conocido a un centro Montessori que hacía estimulación temprana de Glenn Doman… Si Montessori estuviese viendo eso se enfadaría mucho. Ojalá estuviese en 2016 para escribir un libro sobre lo que opina de las nuevas corrientes educativas. Creo que dejaría a muchos de los que piensan estar en su línea con la boca abierta.
¿Y de la escuela tradicional? ¿Cree que está adaptada a las necesidades de un niño de hoy?
La expresión «escuela tradicional» es un cajón de sastre. ¿Qué quiere decir eso? Muchos utilizan esa expresión para rechazar en bloque todo lo que se hace en los colegios y eso me parece una postura muy peligrosa, porque hay muchas cosas que siempre hemos hecho en la educación clásica que son buenas y necesarias. No se trata de tirar todo por la borda, sino de discernir lo que tiene valor y lo que no. Yo prefiero hablar del peligro de la educación conductista y mecanicista, la que concibe al niño como un ente pasivo y que tiene como principales ejes metodológicos la memorización mecánica, la repetición por la repetición y la jerarquía como única fuente de conocimiento. Eso no es educación, es adiestramiento de mentes para el déficit de pensamiento. Eso ha hecho y hace mucho daño en la educación, porque si el niño no es protagonista de su educación, no tiene interioridad o deseo de conocer, no puede vivir una existencia verdaderamente personal y no puede tener ese diálogo que toda persona debería tener con su alma.
Por una parte, usted anima a que los niños exploren por sí mismos, pero por otro, también ve necesaria la imposición de límites. ¿Dónde está ese punto intermedio tan difícil de alcanzar?
Puede parecer paradójico hablar de los límites y del esfuerzo como condiciones para la libertad de explorar, pero no lo es. Montessori resuelve la aparente paradoja con las siguientes palabras: «Dejar hacer lo que quiera al niño que no ha desarrollado su voluntad es traicionar el sentido de la libertad. Porque la libertad es, por el contrario, una consecuencia del desarrollo de la personalidad, conseguida mediante el esfuerzo y la experiencia personal.» Ahora bien, dentro de esos límites, que no han de ser tantos, el niño ha de poder moverse con soltura y libertad. Montessori hablaba del «entorno preparado», que es un entorno seguro y bello desde el cual el niño puede explorar libremente. El entorno lo ponemos nosotros los educadores, y ahí está la gran responsabilidad y la trascendencia de nuestro trabajo.
Hablando de navegar en Internet, en la época de Google donde todas sus curiosidades están al alcance de su mano (en niños de 7 años o más)…, ¿cómo podemos gestionar esto? ¿Esa exploración del mundo real vale también para el mundo digital?
No es lo mismo el asombro que la fascinación. Uno se asombra ante la belleza de la realidad. La realidad es lenta. La fascinación es otra cosa, uno puede quedar fascinado ante una imagen pornográfica, por ejemplo, o ante la velocidad de imágenes que no se armonizan con su orden interior. Lo que asombra es la belleza. Por eso hemos de hablar con nuestros hijo de belleza antes de que la industria de la belleza hable con ellos. ¿Cómo se hace eso? Educando en la belleza.
¿Hay belleza en Internet?
Por supuesto. Pero ¿cuánta hay, dónde está y como reconocerla? Para navegar hay que poder responder a esas preguntas y dudo mucho que una mente inmadura pueda hacerlo. Es ingenuo pensar que navegar con seguridad consiste en poner filtros, todos sabemos que fallan. Además, cuando un niño de 7 años navega en Internet es como si estuviese bebiendo de una boca de incendio. No tiene la capacidad para poder filtrar la información relevante y la que no lo es. Los estudios dicen que los universitarios que hacen multitarea tecnológica son «enamorados de la irrelevancia», a nosotros también nos cuesta. ¿Cómo no le va a costar a un niño de 7 años? Las virtudes necesarias para navegar con seguridad (que son el único filtro fiable) se desarrollan en el mundo real, no en el mundo digital.
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