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Los maestros y el Programa Sectorial de Educación

Por: Carlos Ornelas

 

El PSE compromete a la Secretaría de Educación Pública y otras autoridades a formar docentes con el fin de hacer frente a retos derivados de las políticas vigentes (las de la 4T), prácticas educativas emergentes (como las que genera la pandemia) y los cambios sociales

En discusiones sobre los maestros en México y América Latina —y en otras partes del mundo— se tiende a conceptuarlos en términos polares, héroes o villanos, como apunta Beatrice Dávalos, o como víctimas o culpables, según registró el bien recordado Juan Carlos Tedesco.

El Programa Sectorial de Educación 2020-2024, con diferentes términos, retoma esa disputa. El texto asegura que los docentes fueron maltratados y hostigados en el gobierno de Enrique Peña Nieto, el Servicio Profesional Docente era un instrumento punitivo. En cambio, el gobierno de la Cuarta Transformación los contempla como agentes fundamentales del proceso educativo (Objetivo prioritario 6.3); agrega que gozan de plenos derechos a partir de tres atributos, dos instrumentales: desarrollo profesional y mejora continua; y uno existencial: vocación de servicio.

La imagen clave para separarse —aunque no tanto, ni aun en el uso de palabras— de la Reforma Educativa del gobierno anterior es “revalorizar a las maestras y maestros”; transmutarlos de villanos a héroes. Para ello, el PSE compromete a la Secretaría de Educación Pública y otras autoridades a formar docentes con el fin de hacer frente a retos derivados de las políticas vigentes (las de la 4T), prácticas educativas emergentes (como las que genera la pandemia) y los cambios sociales.

Para el desarrollo profesional y la mejora continua, el PSE critica al pasado. “La oferta de cursos no atiende, de manera pertinente y suficiente, las necesidades del personal docente, directivo, de supervisión y de asesoría técnica pedagógica”. Pero no ofrece alternativas. La transformación de las normales es una tarea pendiente, asevera el texto —y parece que así seguirá—, pues con todo y que propone acciones puntuales, no les pone plazos ni les asigna recursos.

Además, no es seguro que se revalorice a los maestros si se apuntala la formación inicial del magisterio y se adecua el crecimiento de las escuelas normales. Ni será suficiente que se mejoren las condiciones de su personal docente y directivo, se les otorgue —si es que alguna vez llegase a suceder— autonomía de gestión y emprendan proyectos de mejora continua, innovación, investigación, extensión. Tampoco si se integran en los planes curriculares contenidos y prácticas educativas para adquirir estilos de vida saludables, perspectiva de género, interculturalidad y cultura de la paz. Pero, si no se asignan recursos a las propuestas —al contrario, se avecinan recortes— se quedarán en eso, en meras promesas.

En cuanto a la vocación, parece que el PSE olvida que esa es una cualidad intrínseca de cada persona, ni el Estado ni la sociedad pueden modularla, menos reglamentarla. Ésa no necesita revalorarse, sólo existir en la práctica de cada docente.

En la retórica del PSE los maestros son héroes, pero si no hay fondos para poner en práctica los objetivos, ellos seguirán considerándose víctimas y quizás otros aún los verán como villanos.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/los-maestros-y-el-programa-sectorial-de-educacion/

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Las lecciones para Guatemala del maestro con 100 años de edad

Guatemala/Junio de 2017/Fuente: Soy 502

En 1942 el expresidente Jorge Ubico entregó personalmente un diploma de magisterio a un joven oriundo de Guastatoya, El Progreso. Estrechó su mano y le dijo: “Con este diploma viene el reconocimiento del Estado como profesor, pero no viene con el respeto de los alumnos, ese se lo tiene que ganar”. Esas palabras quedaron grabadas en José Antonio López que cumplió en mayo 100 años, convirtiéndose en el profesor registrado más longevo de Guatemala.

A pesar de su avanzada edad, López aún recuerda su trayectoria de más de 72 años como docente. Evoca sus estadía en Puerto Rico, donde estudió la universidad, sus viajes a Brasil, Argentina, Ecuador, Perú, Venezuela y España. Ya fuese para impartir clases o sacar cursos, López siempre estaba aprendiendo.

Lo principal es la vida de los maestros, no tanto lo que saben. Porque si su vida es buena los profesores van a enseñar justamente lo que debe ser

Desde que comenzó su carrera se preocupó por la formación de los alumnos más allá de las materias. “Les hemos enseñado a los niños a vivir, pero no a convivir”, comenta muy decidido López. Opina un hombre que considera que un profesor debe ayudar a sus alumnos a superar sus dificultades y salir de sí mismos.

La mejor reforma educativa no está en los libros, ni en las actas ni en los acuerdos. La principal reforma educativa está en el corazón de los maestros, que no solo enseñen la instrucción, sino además ayudan a formar a los hombres

¿Qué opina un hombre con tanta experiencia de la educación moderna? Está convencido que aunque las cosas han cambiado mucho, hay una cuestión que se mantiene: uno es profesor por vocación. López opina que los directores no deberían emplear a profesores que ven el oficio como “de paso en lo que llega a la universidad” o para ganar dinero.

Los valores se han perdido por una sencilla razón: No se puede dar lo que no se tiene, no se puede enseñar lo que no se sabe.

Aún está preocupado que en las aulas no se enseñen los valores. Que los profesores no se preocupen por formar hombres de bien.

Para vivir 100 años

¿Y cual es la receta para vivir por tanto tiempo?, López tiene una respuesta igualmente simple: estar contento. “Sonreir, si tan fácil que es. Lo difícil es respaldarlo con el amor”, comenta. Lo dice un hombre que a sus 100 años no le hace falta el sentido del humor.

Aunque ya está retirado, el profesor aún sigue impartiendo lecciones. Quizás no son clases magistrales, pero si instrucción para la vida que cualquiera puede aprender.

Fuente: https://www.soy502.com/articulo/lecciones-vida-profesor-100-anos-edad-68696

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La soledad del maestro.

Por: Antonio Abril.

La de maestro, es, sin duda una de las profesiones más hermosas y peor pagadas que existen, a pesar de tener que trabajar con las mujeres y hombres que conformarán el mañana. Históricamente ha sido respetada, considerada; un referente para la gran mayoría de nosotros. Del aquel maestro o maestra, recibimos las primeras lecciones de vida; de su sabiduría, los primeros conocimientos de nuestra realidad; de su bondad los primeros mensajes de tolerancia; de su ejemplaridad, nos llegaron valores como el respeto, la solidaridad, la responsabilidad o el esfuerzo frente a las dificultades. De aquella silueta que se proyectaba, casi a diario, ante nosotros, con el fondo negro de una pizarra, surgían nuestros sueños e ilusiones de futuro, un deseo de libertad a pesar del ambiente gris, opaco en el que vivíamos.

Hoy, la vieja y respetada profesión de maestro, pasa por uno de sus peores momentos, como mínimo de ingratitud. Escrutados los docentes con desconfianza por su entorno, se encuentran en el centro de la diana, a los que se les disparan frustraciones y fracasos sociales y administrativos. Cada día se les exige más y mejores respuestas al sistema, sin ni siquiera enterarnos de la terrible soledad con la que conviven. Soledad frente a un alumnado, cuando cada mañana se enfrentan a la difícil tarea de educar, la de formar a personas, a niños y niñas que llegan de casa con una actitud imprevisible o negativa hacia él o hacia ella. Soledad que perciben los maestros de los padres que lejos de unirse a él, se alían con el hijo de forma crítica y hostil, cuando no salvaje. Y así, como afirmaba el jesuita José María R. Olaizola en una ponencia sobre la vocación de educar bajo el título de Samaritanos, Maestros y Testigos, el educador ha de afrontar, en silencio y sin grandes titulares, la batalla diaria con alumnos cada vez más diferentes; afrontar una necesidad de innovación que requeriría un tiempo que, a veces no se tiene; pelea con la burocratización asociada a reformas educativas con más directrices que horizonte; y ha de lidiar con el propio cansancio que en ocasiones sobreviene.

La sociedad actual, rota, no valora el trabajo del maestro, desconoce su función, la gran responsabilidad que tiene de educar hombres y mujeres competentes, ignora que ese educador recibió una formación de ayer para unos jóvenes de hoy que desarrollarán su vida en el mañana, lo que le implica, como se decía en ese encuentro, una gran generosidad por su parte para ‘desaprender para aprender’ y, sobre la marcha, adquirir nuevas herramientas y adaptarse a los nuevos tiempos y a unos cambios de vértigo. Y eso sólo se hace con vocación porque los profesionales de la enseñanza, a pesar de las incertidumbres que puede deparar el futuro, trabajan, de una forma impagable, como siempre, para un mundo mejor. Ellos son los que programan, enseñan, organizan el trabajo, evalúan, prevén ayudas individuales para quienes lo necesiten, mantienen la disciplina, están en contacto con los padres o apoyan al alumnado en sus momentos delicados, son, incluso, sus confidentes o el consuelo que se les niega.

Pues bien, esta sociedad nuestra, de chiste fácil, no es inteligente cuando maltrata a sus maestros y maestras con tópicos y frases despectivas («tienes más vacaciones que un maestro de escuela» o «trabajas menos que un maestro de escuela») o cuando se irrumpe en un centro con gritos e insultos hacia quienes tienen que generar valores en los más jóvenes, porque lo único que se consigue es inculcarles miedo, desengaño, estrés, depresiones y les apartan de su difícil, pero imprescindible, función de educar a nuestros jóvenes a la par que los padres, actores éstos imprescindibles para que sus hijos sean parte de una nueva sociedad que, como mínimo, será diferente.

Decía Mario Benedetti: «Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas».

Así es la labor del maestro o de la maestra, del profesor o de la profesora, sometidos a un proceso de cambio continuo que no da tiempo a asimilar.

Fuente: http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2017/02/25/soledad-maestro/808751.html

Imagen: http://cdne.diariocorreo.pe/thumbs/uploads/img/2016/10/23/arequipa-la-soledad-de-un-m_6EgfR1Y-JPG_976x0.jpg

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Poverty Wages For U.S. Child Care Workers May Be Behind High Turnover

Por: Jennifer Ludden

In Greensboro, N.C., Eyeisha Holt spends her days as a full-time child care worker at Head Start. But after a decade’s work in early education she still earns only $11.50 an hour — barely enough, she says, to cover the basics as a single mom of two. So every weekday evening she heads to her second job, as a babysitter.

«Are you ready to go to bed?» she asks, as she oversees bath time for her 3-year-old daughter and another of her charges. For 25 hours a week, Holt cares for toddler twins, in addition to her daughter and teenage son.

«Some days I’m really strong,» she says. «Some days it’s like, ‘OK, give me seven cups of coffee.’ «

Nationwide, average pay for child care workers like Holt is less than $10 an hour. Nearly half of these workers receive some kind of public assistance.

Holt gets food stamps and her children are on Medicaid. «And I just feel like it’s kind of messed up,» she says. «You would think, being in a profession such as teaching, I should be making enough money where I didn’t qualify at all.»

Specialists in early education say low pay doesn’t just hurt child care workers. It has an effect on babies and toddlers, too, and poses a major challenge in creating high quality child care — something 71 percent of parents who rely on care from outside the family say they seek when choosing a program, according to a recept poll from NPR, the Robert Wood Johnson Foundation and the Harvard T.H. Chan School of Public Health.

«We’re seeing a high turnover of [child care] teachers,» says Michele Rivest, executive director of the North Carolina Child Care Coalition. «We’re seeing the lowest enrollment in our community college programs for early education. And I think it’s all attributable to low wages.»

Research shows the turnover among child care workers nationally is about 30 percent.

The North Carolina coalition plans to lobby state lawmakers this coming session to budget $10 million for bonuses for these workers, hoping to persuade more early educators to stay put. They would get an extra $2,000 to $4,000 from the state a year, depending on their education, if that proposal is adopted.

«We’re talking about a modest supplement,» Rivest says, «that will get early education teachers closer to our public school kindergarten teachers,» who generally earn more.

U.S. presidential contender Hillary Clinton says she would «fund and support» states and cities that find ways to improve pay for child care workers. Donald Trump also has proposed ways to make child care more affordable, but he has not addressed worker pay.

Rivest says more stability in the work force is better for babies and toddlers, who thrive and learn through interactions with experienced, loving caregivers.

She says this kind of public investment would pay off for years to come. Decades of research shows that children who had quality early education are more likely to graduate from high school, have better jobs with more pay and be less reliant on public support.

But paying child care workers through a state-approved bonus is tricky. What lawmakers give, they can also take away when times are tight.

In another push, child care workers are part of the national campaign for a $15 minimum wage.

«Raising the floor is a good thing,» says Marcy Whitebook, director of the Center for the Study of Child Care Employment, at the University of California, Berkeley. «But we also want to raise the ceiling.»

A higher minimum wage won’t necessarily keep workers from leaving the field, Whitebook says. So a lot of states, and the federal Head Start program, are trying to boost overall pay by requiring child care workers to have more education. The idea is that if they’re better qualified, higher wages will follow.

«That might work in a well-functioning market,» Whitebook says, «but the market we have for early childhood does not function that way.»

In New Bedford, Mass., Jennie Antunes has been with the North Star Learning Center for 30 years. The state recently started requiring lead teachers like her to have a four-year degree, and it even gave Antunes a full scholarship to finish her studies. Afterward, Antunes says, she got a raise of $1 an hour, bringing her wage after an entire career in child care to $13.75 an hour.

«Unfortunately we’re so behind, that dollar really didn’t do anything to make life easier,» she says.

She also lost one of her most experienced colleagues, who left for a higher-paying job shortly after getting her bachelor’s degree. Antunes is 52 and acknowledges she’s tempted to do the same.

«It’s getting really hard,» she says. «My husband retired, so there’s less pay coming in, and I’m, like, thinking, ‘Do I get a second job, or do I leave?’ «

Antunes says she’s passionate about her work, and the thought of leaving the field makes her feel guilty. She knows the child care system desperately needs people like her to stay.

Tomado de: http://www.npr.org/sections/health-shots/2016/11/07/500407637/poverty-wages-for-u-s-child-care-workers-may-be-behind-high-turnover

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México: Juventud de Sigüenza-Guadalajara organiza un cursillo sobre educación y cine en la Facultad de Educación

América del Norte/México/21 de octubre de 2016/www.revistaecclesia.com

 

Juventud de Sigüenza-Guadalajara organiza un cursillo sobre educación y cine en la Facultad de Educación

El equipo diocesano de Pastoral Universitaria inicia esta semana el ciclo “Cine con Educación” destinado a estudiantes de las diversas especialidades universitarias que quieran apuntarse. El objetivo mira a considerar la realidad social que cobija a cada estudiante en el trance de optar por una vocación al servicio del otro, de la sociedad. Hay programadas seis sesiones, distribuidas entre el 19 de octubre y el 20 de noviembre. Las cinco primeras se centrarán en la visión y comentario de un título cinematográfico de actualidad y la sexta se destina a la presentación del corto que los participantes han debido crear en consonancia con el tema del ciclo. La Facultad de Educación acoge el desarrollo de las sesiones, que serán los miércoles de 15:30 a 18:00 horas.

Tomado de: http://www.revistaecclesia.com/juventud-siguenza-guadalajara-organiza-cursillo-educacion-cine-la-facultad-educacion/

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Pabro Ferreiro:“Si no te diviertes enseñando, dedícate a otra cosa”

28 Agosto 2016/Fuente:udep /Autora:Elena Belletich.

El doctor Ferreiro dejó en claro que lo más importante de todo es el hombre: “no es el factor más importante sino que es El Factor” y que cada persona es única, pues luego de ser creada “se rompe el molde”.

Pablo Ferreiro de Babot, profesor del PAD Escuela de Dirección, fue uno de los ponentes en el seminario “Impronta del trabajo docente en el desarrollo de la cultura corporativa de la Universidad de Piura”, dictado a los profesores de la UDEP, en sus campus de Piura y Lima. La actividad se realizó en el marco del Programa  de Formación Permanente de Profesores. En el seminario expuso también el doctor Jaime Arancibia Mattar, profesor de la Universidad de los Andes-Chile.

En su exposición, Ferreiro dijo que los estudiantes son la razón de ser de los profesores, por lo que hay que servirlos, con respeto y con calidad de tiempo. Explicó que, precisamente, el servicio es el principal fin de hombre: “ha nacido para servir y si lo hace, será feliz. Entonces, su tarea docente la cumplirá en la medida en la que también enseñe a sus alumnos a hacerlo”.

Indicó que durante la secundaria se debe enseñar a pensar y en la Universidad, a servir, “pues cada persona será más o menos feliz en la medida en la que sirva más o menos a los demás… Y, para servir, hace falta tener un máster en paciencia y un doctorado en constancia”, sostuvo.

¿Cómo sirve  un docente?
El experto señaló que una persona sirve a través de sus características inherentes: amor, conocimiento, libertad personal y coexistencia. Explicó que se puede medir cuánto sirve una persona de acuerdo a cuánto amor y tiempo ha dado en su vida, cuánto conocimiento ha trasmitido y cuánto ha ayudado a otros a conocer. Asimismo, por cómo y cuánto ha enseñado a sus estudiantes a usar su libertad y a cuántos se ha dado, se ha integrado.

Utilizando como referencia, su libro, “El Octógono: un diagnóstico completo de la organización empresarial”,  explicó, a través de tres niveles de análisis, dónde se ubica la misión de la Universidad y del profesor universitario. Así, luego de pasar por el primer nivel (de lo material);  el segundo (donde está lo inmaterial, lo individual y la atractividad), señaló que es en el tercer nivel donde se da la unidad a través del cumplimiento de la misión interna, externa y de la práctica de valores.

Ferreiro señaló que aunque el término ‘valores’ está desprestigiado hoy en día, al igual que ‘liderazgo’, la tarea del docente es hacer que sus estudiantes descubran los llamados “trascendentes del ser: belleza, bondad, verdad, bien, unidad, existencia; pero, recordó, la Universidad busca primero la verdad del hombre, que se desarrolla en la gente.

El coaching
El Dr. Ferreiro también se refirió a la tarea de asesoramiento que realizan los profesores de la Universidad de Piura o coaching. Los animó a ver este como una clase particular, en la que se puede tratar a los alumnos de uno a uno y en la que cada estudiante avanza a su ritmo. A través de esta tarea debe enseñarles a desarrollar virtudes y los valores trascendentales. El objetivo, dijo, debe ser el desarrollo de los asesorados, respetando su libertad y ‘sin jugar al escondite’ con ellos: “el profesor debe estar para los alumnos y no pedirles que ellos ‘lo busquen’”, aseveró.

El coaching es un arte, precisó. En él debe existir el secreto profesional para cautelar lo que el estudiante comparta en las sesiones de asesoramiento. Ferreiro retó a los profesores de la UDEP a poner exámenes que los diviertan, al momento de corregirlos; y, sobre todo, a  desarrollar la confianza, comprometiéndose con sus estudiantes y haciendo que ellos se comprometan con él. Indicó que esto no significa que no deban ser exigentes, pero “exijan con cariño, como lo haría con sus hijos”.

Asimismo, Pablo Ferreiro resaltó la importancia de que los profesores ayuden a sus alumnos a desarrollar como ciudadanos de modo que les interese el país, y la misión del Perú en el mundo. Para ello, dijo, los jóvenes deben haber descubrir cuál es su papel en la sociedad, en el país. Deben enseñarles a pensar, a actuar con ética, a desarrollar competencias y a trabajar en equipo, expresó. Como resumen señaló: “el asesoramiento es más importante que una clase. Por ello, hay que tener la capacidad para tratar a los alumnos como a los hijos, de uno en uno”. Además, enfatizó que las clases deben ser divertidas para el estudiante y para el profesor. “Si no te diviertes dando clase, dedícate a otra cosa”, puntualizó.

Fuente de la reseña: http://udep.edu.pe/hoy/2015/si-no-te-diviertes-dando-clase/

Fuente de la imagen: http://udep.edu.pe/hoy/files/2015/07/c.jpg

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La des-educación de Panamá.

Centro América/Panamá/26.07.2016/Autor: Rodrigo Noriega/Fuente:http://www.prensa.com/

Este es un país construido sobre los hombros de los maestros y profesores que nos formaron a todos los panameños. Casi todos los padres y madres fundadoras de esta patria fueron educadores, aunque no hubiesen estudiado el magisterio. Ricardo J. Alfaro, José Dolores Moscote y el propio Manuel J. Hurtado, dedicaron parte importante de sus vidas a compartir sus conocimientos.

Hubo una época donde un título de sexto grado valía como pasaporte a una vida de éxito y sabiduría. Esa fue la era de los grandes autodidactas como Gil Blas Tejeira, Guillermo Sánchez Borbón y Diógenes de la Rosa.

La vocación de servicio de la enseñanza tuvo un desarrollo importantísimo en el devenir del país. Las primeras dos generaciones de educadores eran intelectuales de primer nivel, devoradores de la buena literatura y dueñas de una prosa rica y profunda. Muchos de ellos pudieron optar por diferentes actividades, más rentables y menos sacrificadas, pero la gran meta de construir un país fue un gran imán del mejor talento hacia las aulas de clases. Las siguientes generaciones de educadores marcaron un cambio de género y hacia la mitad del siglo XX, la maestra empezó a dominar el horizonte educativo de la nación. En un mundo sumamente sexista, el magisterio era una de las pocas actividades donde se podían destacar los talentos de valiosísimas mujeres panameñas. Así fueron educadoras desde Sara Sotillo, Clara González, hasta Reina Torres de Araúz, Diana Morán, Ana Elena Porras y, las inolvidables, Aura Emérita Guerra de Villalaz y Esmeralda de Troitiño.

¿Cuándo comenzó a colapsar nuestra educación pública? A principios de la década de 1960, se empezó a reducir la jornada escolar. Una escuela se transformó en tres diferentes colegios. Para mediados de 1970, el devenir natural de la escuela Normal de Santiago, hacia una universidad pedagógica fue bloqueado por la Universidad de Panamá. Los gremios magisteriales, en esa misma década -por razones que explicaremos posteriormente-, se convirtieron en el principal actor de la política de oposición al régimen militar. En 1979 y 1980 organizaron huelgas generales del sector educativo que afectaron tanto a la educación oficial como a la particular. Con apenas dos o tres gremios, se coordinaba a toda la clase magisterial del país.

En el último cuarto de siglo, cada huelga educativa venía precedida de reclamaciones salariales y prerrogativas laborales para el gremio docente. Aparecieron las micro-huelgas de una sola escuela para que “el Presidente de la República acuda de forma inmediata a reparar los servicios sanitarios” o “a limpiar los techos afectados por las palomas”. No se rían, ya que esto es muy serio.

UNESCO tiene una base de datos que documenta la inversión en la educación de los países desde el año 1970 hasta 2015. Esta base de datos revela que en Panamá, durante 1976, invertimos el porcentaje más alto de nuestra historia en el tema educativo. Ese año, el ministro era Aristides Royo y el porcentaje fue de 5.7% del PIB. En contraste, para el año 2011, se alcanzó el nivel más bajo de inversión en educación de nuestra historia, 3.29%, y la ministra era Lucy Molinar.

El esfuerzo nacional en educación ha sido importante. Para que Belisario Porras pudiera expandir la educación primaria a todas las provincias, tuvo que capitalizar al Estado panameño. Esto significó que en 1919 Porras nacionalizó la empresa privada de capital panameño más grande del país, la Lotería Nacional de Beneficencia. En el caso de Harmodio Arias Madrid, el brillante manejo de las finanzas públicas realizado por Martín Sosa, primer Contralor General de la República, no solo permitió crear la Caja de Ahorros, si no también generó los recursos para fundar la Universidad de Panamá. El Tratado Arias Roosevelt, le permitió al presidente Juan Demóstenes Arosemena fundar la escuela Normal de Santiago.

La prosperidad heredada de la Segunda Guerra Mundial facilitó al presidente Enrique Jiménez, expandir la infraestructura educativa y universitaria del país. En la década de 1970, la expansión del Estado y la creación de una economía mixta con grandes empresas estatales generó las riquezas suficientes, para superar, durante casi toda la década, el 5% del PIB. Esa percepción generalizada de prosperidad, que llegaba al país con la reversión del Canal de Panamá, junto con un pésimo manejo político del entonces ministro de Educación, Gustavo García de Paredes, fueron la pólvora que se incendió como parte del gran conflicto docente de esa época.

La descapitalización del Estado panameño impidió, a partir de mediados de 1990, que pudiera dotarse al sistema educativo de los recursos necesarios para dar el gran salto cualitativo en la educación. No es casualidad, que los gremios docentes, nuevamente, salgan a la palestra a reclamar su pedazo de las rentas que produce el Canal de Panamá ampliado. Eso lo hicieron en 1979 con el inicio de la reversión original.

El sistema educativo panameño es una colección amorfa de dos ogros pedagógicos y administrativos: el Ministerio de Educación y la Universidad de Panamá. En ambas instituciones, la relación de docentes a administrativos ha llegado a ser de cuatro a uno en promedio. En contraste, en otros países la relación puede llegar a ser de hasta 15 a uno. Este es el legado de la burocratización de la vida académica. Es mejor ser un administrativo en una oficina refrigerada, que un docente en un campito perdido.

Todo el esfuerzo nacional en materia educativa incluye además al Instituto Panameño de Habilitación Especial, al Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano, al Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos, a cuatro otras universidades estatales, al Instituto Nacional de Agricultura en Divisa, al Instituto Nacional de Cultura, al Instituto Panameño de Deportes, a la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y hasta a la escuela de jinetes del Hipódromo Presidente Remón.

El sistema piramidal de salarios, refuerza la tendencia de hacer más atractivo ser un burócrata, que un buen profesor. Este es el primer tema a resolver. Tanto en el Ministerio de Educación como en la Universidad de Panamá se ha mal entendido el rol de los académicos y el de los administrativos. Existen casos impresionantes de buenos profesores que son también buenos administrativos, pero esta no es la norma, tampoco es deseable. Imagínese que los mejores profesores terminen empujando papeles y sellando documentos, en vez de estar presentes en las aulas de clases.

Un segundo desafío es el vacío institucional en el que deben trabajar los educadores. El acompañamiento académico e institucional para que exista una vida laboral rica y productiva es inexistente. El maestro o profesor es depositado en el colegio en marzo y, luego, en el mes de enero siguiente, con mucha suerte, atenderá un seminario consistente en unas cuantas charlas y unas fotocopias con lo que tendrá que defenderse en el nuevo año escolar.

La parte funcional de la operación de las escuelas es el tributo más grande que existe a la inoperancia administrativa. Supuestamente la plataforma de Panamá Compra, le debe servir a todas las instituciones del Estado para realizar compras y reparaciones menores. Esto, en la práctica, se transforma en meses de papeleos y molestias. Aquí recuerdo una anécdota que me narró uno de mis hermanos cuando visitó un gigantesco complejo hotelero en Las Vegas. A mi hermano Galo le fascinó como todas las mañanas pasaba un técnico por todos los pasillos del hotel cambiando bombillas, arreglando potes con flores, chequeando la alfombra, verificando la pintura, y constatando si las mucamas habían hecho la limpieza. Esa era una tarea permanente que mantenía una operación de alta eficiencia funcionando a perfección. Ese es el nivel de mantenimiento a que debíamos aspirar en el gobierno, y no esperar a que las cosas colapsen, aunque luego la tramitología de Panamá Compra demore seis meses en producir un cambio.

La bandera del 6% del PIB es una aspiración loable y, a la vez, frustrante. En América Latina, Costa Rica, México y Chile, son parte del exclusivo club del 6% al igual que Belice, Jamaica y Trinidad y Tobago. Un experimento mental nos aclara que si le metemos mil 500 millones adicionales al año, no todo se resolvería. Esto es lo que la lógica nos indica. Las escuelas rancho y la falta de insumos son una ofensa a la inteligencia que puede ser resuelta con los recursos que tenemos en la actualidad, pero no lo hacemos por la negligencia administrativa del Ministerio de Educación. Otorgarle salarios a los maestros y profesores de 3 mil dólares al mes, no los va a transformar en los mejores educadores del mundo. Así como iniciativas como Barrio Seguro y Red de oportunidades no acaban con la delincuencia ni la pobreza, porque simplemente se concentran en un solo factor, el monetario. Aumentarle el salario a los mismos docentes sin que nada más cambie, nos garantizará un sistema educativo mediocre.

Los gremios docentes saben perfectamente que aplicar el “¿Qué hay pa’ mí?” con los excedentes del Canal de Panamá, amarra por completo la capacidad fiscal del Estado. Esto impediría que Panamá se ponga al día en el déficit de infraestructura pública o que atendiera la inminente crisis de la Caja de Seguro Social. Si se le hace caso a los educadores ni las comarcas recibirán los fondos necesarios para mejorar su nivel de vida ni los productores agropecuarios podrán adquirir los instrumentos que les permita mejorar su sistema productivo. Adiós a los techos de esperanza, adiós a las letrinas y al agua potable, y adiós a muchas otras iniciativas de Estado.

¿De dónde sale el 6%? Esa es una recomendación internacional que ha sido codificada en distintos documentos de propuestas de políticas educativas. El promedio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) de los 34 países más desarrollados del mundo, es de 5.4% como parte del PIB dedicado a la educación. Alemania gasta 5% y Japón 5.1%, y a ambos países le va de lo más bien. México por otra parte supera el 6% y tiene matanzas de normalistas, un horrible paro educativo en el sur del país por parte de los gremios que se oponen a la evaluación de desempeño y que insisten en prácticas tales como que los nombramientos sean hereditarios, incluso a familiares que no son educadores.

Dinamarca invierte 8% del PIB en educación. Corea del Sur está muy próxima con alrededor de 7.5%. Panamá debía aspirar a estos niveles, y podemos fijarlos como un objetivo de la política de Estado para 2030, fecha para la cual ya nuestro déficit de infraestructura pública, viviendas populares, y otros proyectos estratégicos debe haber sido resuelto. El expresidente de Costa Rica, Manuel Jiménez tiene en su lápida inscrita una de sus frases favoritas: “El mejor país es el que tiene más escuelas”.

Panamá debió seguir ese ejemplo, pero nuestra realidad política y económica es muy distinta a la de nuestros vecinos. Costa Rica evitó exitosamente la descapitalización de su Estado, y tiene un eficiente sistema de seguridad social y de salud. La clase política panameña se dejó llevar por los cantos de sirena de las modas internacionales y apostó a las maquilas y las industrias de bajo nivel tecnológico, incluyendo a los servicios, abandonando la agricultura y la ciencia. Costa Rica apostó al ecoturismo y a la alta tecnología.

El desafío educativo requiere un cambio del modelo de desarrollo del país, del sistema de formación de los educadores, y de la institución que lo administra. La misma pelea entre los mismos actores no nos va a dar nada distinto a lo mismo que ya tenemos.

Fuente: http://www.prensa.com/blogoterapia/des-educacion-Panama_7_4537116244.html

Imagen:

http://images.prensa.com/fotogalerias/Recorrido-Darien-IPTA-Fria-II_LPRIMA20160725_0068_26.jpg

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