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Colombia: Mujeres decididas a ser algo más que amas de casa

América del sur/Colombia/04 enero 2020/El país

Historias de emprendedoras del Chocó colombiano que han hecho realidad sus sueños de autonomía

Durante décadas, los chocoanos han vivido mirando al mar. En él se encuentran su pasado, su presente y las oportunidades de su futuro en forma de pesca y turismo sostenibles. Una realidad en la que el papel de la mujer es cada vez más importante.

Con la ayuda de ONG y líderes locales, mujeres de diferentes localidades del departamento del Chocó, en Colombia, están tomando la iniciativa y formándose para emprender. Juntas han aprendido a organizarse y a sacar partido a los infinitos recursos que ofrecen sus tierras, en un lugar donde la selva se mezcla con las aguas del Pacífico.

Entre sus objetivos está impulsar el desarrollo de sus comunidades y avanzar en el empoderamiento femenino. Estas son las historias de varias colombianas que, de la mano de su comunidad, están cambiando la realidad en la que viven y cumpliendo sus sueños de independencia y autonomía.

Chachita y la promesa del turismo

En la costa de Nuquí se encuentra La Posada de Chachita, una cabaña con vistas al océano escondida entre los manglares. Chachita es el nombre con el que se conoce a Ruthnibet Martínez Caizamo, una líder comunitaria que está detrás del proyecto Posadas Nativas Corredor Turístico Arutepa.

Chachita tiene una red con varios alojamientos. El sendero por los manglares que conduce a una de ellas lo hizo junto a su familia. “A hombro”. Detrás de tanto trabajo hay un objetivo: el de formar una red de establecimientos por todo el Chocó que funcionen como empresas responsables con la comunidad y la naturaleza y mediante las que los nativos puedan valerse por sí mismos.

“Queremos fomentar un turismo sostenible manteniendo la autenticidad de los habitantes locales. Si nosotros no empoderamos a las comunidades, este turismo lo desarrollará otro y se llevará toda la riqueza que tenemos”, explica. “Pero una golondrina no hace el verano, hace falta que estemos todos”.

Esta líder comunitaria denuncia la falta de medios, pero cree que con el esfuerzo colectivo y mediante la organización podrán lograr sus objetivos. “Otras comunidades están soñando, soy un ejemplo a seguir para ellas. Aquí no hay que esperar a que a uno le den la cuchara: si usted le pide cucharas a una institución, no le dan nada. Piensan que es haragán. Pero si usted pide como empresa plataformas para desarrollarse, servicios para mejorar la calidad como la energía o la conectividad, infraestructuras… Eso sí que se apoya”.

A unos kilómetros de sus posadas, siguiendo la costa hacia el sur, en el corregimiento de Partadó, una asociación formada por seis mujeres y tres hombres participa en la red impulsada por Chachita. Han conseguido atraer a viajeros interesados en un tipo de turismo diferente: les abren las puertas de sus casas, les ofrecen su misma comida y les invitan a participar en su día a día.

“Esto empezó por una amiga que tuvo un sueño, el de renovar las casas de nuestros padres”, cuenta Clara Inés Perea, miembro de la asociación. “Con esta idea empezamos a reunirnos y a hacer talleres de capacitación para organizarnos”.

Uno de los atractivos principales de las posadas nativas son las Noches de Vichera. “Contamos chistes y cuentos, comemos y bailamos alrededor de una fogata en la noche. Se trata de una tradición muy antigua, de nuestros abuelos y tatarabuelos”, añade. “Nos ha servido mucho porque ahora nos vienen a visitar. Estábamos abandonaditos, no existíamos”. Ofrecen, también, sus mermeladas tradicionales, que han llegado a venderse en restaurantes como el afamado Leo de Bogotá.

Aunque insisten en que estas actividades son las que han realizado toda la vida, en realidad han ido más allá. De la mano de Cachita, diferentes organizaciones locales han recibido formación para profesionalizar su actividad. “Hemos organizado talleres de danza y de música para aprender a tocar los tambores y hasta el joropo”, explica Betsaida Mosquera, otra de las mujeres pertenecientes a la asociación.

“Ellas han venido realizando un ejercicio de fortalecimiento, para ofrecer sus servicios como una empresa”, señala Luis Alberto Angulo, miembro de Riscales, una de las organizaciones que buscan capacitar a los habitantes de la región. “Es un avance muy significativo en una zona que fue azotada durante años por la violencia”.

Dora y el valor del mar

El mar es el principal sustento de los habitantes del Chocó. Cada día, los pescadores salen al océano cargados con sus equipos de pesca tradicional (los mismos que han usado durante generaciones) para hacerse con su manutención y con el género que luego enviarán a otras regiones de Colombia. Se trata de una actividad en la que juegan un papel fundamental, de nuevo, las mujeres.

“En Cabo Marzo tenemos una excelente pescadora, se llama Dora. Es tremendísima en la mar. Pesca, maneja los motores y los arregla mejor que muchos mecánicos, le hace a todo. Tiene un equipo de trabajo con tres lanchas y 15 hombres a su cargo. Trabaja de sol a sol”, cuenta Carmen Yaneth Asprilla Martínez, trabajadora de la pesquera La Merluza, en Bahía Solano.

Cabo Marzo quedó prácticamente deshabitado en los años 2000 por el conflicto entre la guerrilla y los paramilitares. Ahora, este corregimiento del municipio de Juradó se ha recuperado y cuenta con un campamento en el que trabajadores como Dora y Carmen Yaneth pasan temporadas de entre 20 días y un mes, pescando y recogiendo el fruto en centros de acopio, facilitados por organizaciones como la Fundación MarViva.

“Llevo 24 años yendo allá. La primera vez a los 15 años, muy jovencita. Empecé yendo a cocinar, después como monitora y heladora, y ahora a veces salgo a faenar, aunque normalmente recibo el pescado”, explica Carmen Yaneth. Ella es la encargada de mantener la cadena de frío para que las capturas lleguen a la pesquera en buenas condiciones y se envíen a restaurantes como WOK y Takami, en las principales ciudades colombianas, y a supermercados de la cadena Éxito.

Yaneth Asprilla Martínez, trabajadora de la pesquera La Merluza, en Bahía Solano.
Yaneth Asprilla Martínez, trabajadora de la pesquera La Merluza, en Bahía Solano. JUAN F. SAMANIEGO

Muy unida al trabajo de los pescadores del Chocó y a gran parte de los planes de mejora que se llevan a cabo en la región está Lorena Marmolejo Hurtado, coordinadora local de pesca responsable de la Fundación MarViva. Su trabajo consiste en que a los trabajadores de los proyectos no les falten nunca recursos, ideas o motivación.

“Empezamos con cuatro iniciativas y ahora tenemos muchas nuevas”, explica la coordinadora local de MarViva. “Toda la comunidad está muy agradecida por el trabajo realizado. Han aprendido a cuidar el pescado, comercializarlo y proteger los recursos naturales. A ser responsables para que nuestros hijos puedan conservar el recurso de la pesca en el futuro”.

Aminta y los números de la gastronomía

Uno de los proyectos en los que participó Lorena Marmolejo fue la creación del restaurante Asociación Afroinnovadora Productos del Mar, que une los dos grandes sustentos de la región para las próximas décadas: el turismo y el mar.

Un total de 11 mujeres del corregimiento de El Valle, en el municipio de Bahía Solano, son las protagonistas que han hecho realidad este restaurante, en el que se ofrecen productos locales cocinados de forma tanto tradicional como creativa. Así, en su menú pueden encontrarse desde tortas de pescado hasta sushi, carpaccio o ceviche. Una manera de mantener viva la gastronomía del Chocó (un lugar en el que la mayoría desayunan, comen y cenan pescado) con un valor añadido para los turistas.

Detrás de este proyecto común hay más de dos años de trabajo, formación y esfuerzo. Se han organizado talleres para aprender de cocina, comunicación, buenas prácticas, trabajo en equipo, sostenibilidad y un largo etcétera. Todo con el objetivo de formar un proyecto consolidado que pueda sostenerse y generar ingresos.

En El Valle, para muchas familias la economía es prácticamente de subsistencia. “Yo soy ama de casa y mi esposo es agricultor. Vivimos de la tierra, cultivamos arroz y plátano y criamos pollitos allí en la granja”, describe Aminta Córdoba, la tesorera del grupo. “Nos da para el sustento de la familia, pero es difícil comercializar la cosecha. Por eso queremos organizarnos bien y tener un grupo bien consolidado, que se pueda sostener”.

A Aminta Córdoba la eligieron como tesorera sus compañeras por su lucidez y su buena cabeza para los números. El grupo cuenta también con una vocal, una secretaria, una vicepresidenta y un presidente, Martín Mosquera, que les ha apoyado durante el proceso de creación del proyecto.

Los planes van más allá de montar el restaurante en El Valle. “La idea es que podamos fortalecer el mercado local y después salir de acá y tener restaurantes en Medellín, una ciudad con mucha más gente donde va a haber comercio durante todo el año”, explica Martín Mosquera. “Lo interesante es que podamos mostrar todo el proceso del trabajo, desde que se captura hasta que llega a la mesa. Cómo trabaja el pescador, a qué hora se levanta, cuáles son sus herramientas o cómo lo captura”.

Para el grupo de mujeres, el restaurante es la materialización de un objetivo común en el que han volcado todas sus expectativas y su ilusión. “Pertenecer a un equipo era uno de mis sueños, y yo sentí que tenía la oportunidad junto a mis hermanas, compañeras, de hacer que este grupo saliera adelante”, reflexiona Fansieni Palacios, otra de las integrantes.

Y dice en voz alta algo que comparten muchas de sus compañeras, protagonistas de estas historias: “Es importante para una, también como mujer, empoderarse para no ser nomás ama de casa, sino demostrar lo que una siente y quiere”.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/12/23/planeta_futuro/1577111233_427134.html

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Entrevista a Bracha L. Ettinger: “La creatividad es femenina, en las mujeres y en los hombres”

Entrevista/04 Enero 2020/Autor: Juan Carlos Sanz/El país

Esta polifacética artista, filósofa del arte y psicoanalista israelí, procedente de una familia judía diezmada durante el Holocausto, reflexiona sobre la compasión y el sufrimiento

En su casa-estudio de Tel Aviv, un chalé con jardín que parece ajeno a los conflictos de Oriente Próximo, ella señala con el dedo la tragedia que emana de su pintura, donde evoca el trauma de los Desastres de la guerra, de Goya, con colores del universo onírico de Marc Chagall. Pintora, psicóloga clínica, filósofa del arte, fotógrafa… Bracha L. Ettinger es una artista del Renacimiento con la edad del Estado judío. “Nací en Palestina”, revela esta superviviente de una familia polaca diezmada en el Holocausto. Y precisa: “Fue bajo el mandato británico, poco antes de la declaración de independencia de Israel en 1948”. Desde entonces la imagen del sufrimiento del otro la acompaña. “Mis obras muestran la paradoja de una resistencia ligada a la compasión, que da vida al dolor y al asombro y que asocio al concepto de belleza”, diserta en una conversación en la que presenta su “teoría matricial”, una mirada que remite a la dimensión femenina de la subjetividad humana sobre la que ha construido un universo feminista innovador. La autora de Proto-ética matricial (Gedisa), traducido al castellano por el catedrático Julián Gutiérrez Albilla, sufre desde la infancia el impacto de una visión reiterada de personas atrapadas bajo el agua. Sus padres nunca le contaron los detalles de la muerte de familiares en el Holocausto, pero ella reconstruyó con relatos y testimonios las imágenes del naufragio y el tiroteo que sufrieron.

Alistada como soldado, con 19 años revivió la pesadilla familiar cuando un buque de la Armada israelí se hundió atacado por misiles egipcios frente al Sinaí tras la guerra de 1967. Ante la inexplicable ausencia de su comandante, Bracha organizó el rescate de la tripulación en una acción heroica que tardó más de 50 años en ser reconocida por el Ejército. De aquel incidente conserva una herida de metralla en la espalda. Tres décadas después, asistió como voluntaria en los territorios ocupados a palestinos necesitados de ayuda psicológica con una ONG israelí.

PREGUNTA. Su obra es de una elevada densidad. Corríjame si me equivoco, ¿conecta creación artística y experiencia como psicoanalista para ahondar en la aportación de lo femenino a la condición humana?

RESPUESTA. Mi teoría matricial se relaciona con la gestación, pero no en el sentido de los órganos femeninos, sino respecto a una esfera de la subjetividad humana. La cultura y el psicoanálisis fálicos se fundamentan en el sujeto separado de lo maternal, y lo femenino representa la falta. Lo masculino es la regla general, enmascarado como neutro. Con mi horizonte matricial nace una perspectiva diferente, un lenguaje que nos permite ser conscientes de la posibilidad de alianzas compasivas en nuestras relaciones cercanas e incluso luego a distancia. Nuestra prenatalidad ligada al embarazo se concibe como un proceso, una imagen inmemorial, puesto que deja huellas en nuestro inconsciente. No se debe permitir que las leyes fálicas controlen el cuerpo femenino, es necesario otro lenguaje.

P. ¿Intenta revertir con su visión matricial la teoría fálica, la represión cultural que usted atribuye entre otros a Freud?

R. Me pregunto si estamos a tiempo de cerrar la brecha creada por miles de años de dominación de una civilización patriarcal, que además ha definido a lo femenino como regresivo. El estrato matricial es profundamente femenino, en los hombres y en las mujeres. Se basa en los víncu­los arcaicos de cada ser humano nacido con una figura embarazada femenina-materna. Estamos vinculados más allá de nuestros sentidos. Esto puede ser doloroso o placentero al mismo tiempo. Nos preocupamos por el trauma del otro, pero también podemos estar comprometidos con el medio ambiente. Lo femenino nos invita a imaginar una existencia que se asocia al cuidado responsable del otro, no a su dominio.

P. ¿Dónde se localiza, cómo aflora ese estrato profundamente femenino de los hombres?

R. La creatividad se relaciona con lo femenino en las mujeres y en los hombres. Todos la tenemos. Los niños sobre todo. La creatividad y la inspiración se perciben como procesos de nacer / dar a luz. Lo matricial se dinamiza gracias a la diferencia femenina, vuelve a humanizar aquello que hemos rechazado o explotado, apropiado o abandonado. A través de la com-pasión reconocemos al otro, no como una amenaza sino como un socio necesario para crear conjuntamente un futuro más digno. Pero la creatividad por sí sola no es arte. El arte es un cruce entre la estética, la ética y la creatividad. Como artista, paso muchas horas contemplando en silencio materiales visuales dolorosos. Atenúo mis barreras psíquicas en aras de sentir el dolor, la añoranza, el asombro y el trauma del mundo.

P. ¿Ha tenido que pintar y escribir para superar sus traumas?

R. En nuestra era postraumática, el arte deviene un desafío ético. En los últimos años me he enfrentado a la reemergencia de mi propio trauma en el rescate de los jóvenes náufragos militares. Simultáneamente, en mis pinturas he trabajado sobre las mujeres y niños asesinados durante la Shoah, como algunos miembros de mi propia familia, ahogados en una nave que fue ametrallada y hundida en alta mar.

P. ¿Cómo afronta tantos recuerdos dolorosos sin derrumbarse?

R. Me autofragilizo para poder acceder emocionalmente a un mundo marcado por el dolor y la violencia. Nuestra generación ha heredado un réquiem colosal. Solo así se puede entender la vulnerabilidad del otro. Si renunciamos a parte de nuestro poder fálico, podemos llegar a sentir la vulnerabilidad de un mundo marcado por tanta violencia. En la esfera matricial la compasión va más allá de la empatía. A mi juicio, crea belleza en el arte y forma alianzas más allá de las diferencias. El arte nos enseña a amar y nos sugiere confianza después de la pérdida de fe en la humanidad.

P. ¿Se escuda en el arte y la escritura frente a ese mundo marcado por el dolor y la violencia?

R. Desde mi exposición en Barcelona en 2010 sentí que comenzaba una nueva etapa. Tengo la necesidad de regresar al tema del naufragio y la urgencia de trabajar más profundamente sobre el trauma histórico de las mujeres en tiempos de guerra, y simultáneamente ahondar en lo espiritual e inconsciente de mi psique. A través del arte y de la visión matricial, podemos acercarnos al sufrimiento del otro con una preocupación sincera. Se abre un horizonte espiritual, ético e incluso político mediante la proto-ética matricial, que implica cohabitar y negociar diferencias al tiempo que creamos una alianza.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/12/18/ideas/1576688156_671181.html?prod=REGCRART&o=cerrideas&event_log=oklogin

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China emite directriz para fomentar ética profesional y virtudes de educadores

Asia/China/04 Enero 2020/spanish.xinhua

China ha emitido una directriz para reforzar la ética profesional de los maestros, anunció hoy lunes el Ministerio de Educación.

El documento incluye 15 medidas en cinco aspectos y pone la ética profesional como el criterio más importante para la evaluación de los docentes, indicó Ren Youqun, funcionario del ministerio en una conferencia de prensa.

Añadió que la nueva directriz forma parte de los esfuerzos de China por elevar la ética y las virtudes de los maestros, así como para alentar el respeto público por los educadores y el apoyo de la sociedad a la educación.

La directriz también señala que se implementarán programas sociales y un enfoque holístico para prevenir violaciones de la ética profesional de los maestros, dijo Ren.

Los infractores de la ética profesional se enfrentarán a severos castigos y las violaciones graves conllevarán una prohibición de por vida para la enseñanza, precisó Ren.

Ren agregó que la directriz cita a la ética profesional como el criterio primordial respecto a la autentificación de la calificación, reclutamiento y clasificaciones profesionales de los maestros.

También por primera vez, el documento presenta los requisitos sobre respeto público para los educadores y el apoyo público para la educación, y propone medidas para elevar el estatus social y garantizar los derechos e intereses de los educadores, dijo Ren.

La directriz fue emitida conjuntamente por siete departamentos administrativos, entre ellos el Ministerio de Educación, el Departamento de Publicidad del Comité Central del Partido Comunista de China, el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2019-12/16/c_138635907.htm

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Documentación de buenas prácticas del uso de la Guía para docentes de educación indígena, entre los proyectos de la UNESCO y el SNTE, este 2020

América del norte/México/04 Enero 2020/UNESCO

Exposiciones con invitados que acompañen a los estudiantes y los escuchen cantar o leer textos propios; compartir al grupo sus partes favoritas de las lecciones para desarrollar la expresión oral, y recuperar tradiciones culturales y de familia en las lenguas originarias, son algunas de las estrategias que sugiere la Guía para docentes de educación indígena para afianzar el aprendizaje en lenguas maternas. Este 2020, la Oficina en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) continuarán la colaboración que permitió, en el 2016, el desarrollo de este instrumento pedagógico que, entre otras cosas, habilita el derecho de los niños indígenas a emplear su propia lengua.

Para ampliar y mejorar el alcance de la Guía para docentes de educación indígena de la UNESCO y el SNTE, se contempla documentar el impacto de las buenas prácticas sugeridas que los docentes de educación indígena han implementado, con el fin de sistematizar la experiencia  y medir el impacto que el material pedagógico ha tenido en el fortalecimiento de habilidades lingüísticas, en el desarrollo de la identidad personal, la identidad comunitaria y el reconocimiento del territorio propio. El trabajo que se emprenderá en el 2020 evaluará también el impacto de la Guía en temas como educación para el desarrollo sostenible, el grado de adopción que ha tenido en Escuelas Normales, incluso el impacto que ha tenido en la elaboración de tesis académicas.

El anuncio de esta nueva fase de colaboración entre la UNESCO y el SNTE se dio durante el Diálogo de experiencias docentes de la enseñanza de las lenguas indígenas que se llevó a cabo el 7 de diciembre como parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). En el acto celebrado en el Salón de Profesionales de la Expo Guadalajara participaron la profesora Andrea Martínez Álvarez, de la Sección 17 de Valle de Toluca, hablante Jnatrjo (Mazahua); el profesor Damián Silla Palma, de la Sección 15 de Hidalgo, de lengua Hñähñu (Otomí); Lucina García Cisneros, de la Secretaría de Investigación y Desarrollo Cultural Indígena de la SNTE; y Rosa Wolpert, Oficial de Educación de UNESCO en México.

Los ponentes compartieron con el auditorio las estrategias implementadas a partir de la Guía SNTE-UNESCO para fortalecer el derecho a una educación de calidad (en relación con los derechos lingüísticos), a la libre determinación de los pueblos indígenas, al acceso a la información y al conocimiento, así como a la revitalización de las culturas e identidades de los pueblos indígenas.

Durante el conversatorio celebrado en la FIL Guadalajara se expusieron algunos casos de éxito como los de Sonora e Hidalgo, donde en algunas escuelas ya se practica la expresión oral y escrita en yoreme y hñähñú (otomí) de manera diferenciada de las clases de español y en otros contenidos académicos, así como otras acciones como el desarrollo de prácticas tradicionales junto con la participación de integrantes de la comunidad. Ejemplos como éstos buscará documentar la Oficina en México de la UNESCO en el año 2020.

La educación en lengua materna de las niñas y los niños indígenas

El artículo 30 de la Convención de los Derechos del Niño establece el derecho de los niños indígenas a emplear su propia lengua, por lo que es fundamental que reciban educación en su idioma; en tanto que el artículo 28 del Convenio 169 de la OIT dispone que se enseñe a los niños indígenas a leer y a escribir en su lengua, además del derecho de aprender las lenguas oficiales del país.

Los programas de estudios bilingües e interculturales son un criterio importante para la educación de los niños indígenas, ante lo cual los docentes en escuelas con matrícula indígena deben recibir los apoyos y la formación suficientes que les permita enseñar la lengua materna a sus estudiantes, tomando en cuenta que:

  • la enseñanza de lengua indígena en las escuelas tradicionalmente se ha basado en la traducción de palabras y conceptos del español;
  • los materiales disponibles no corresponden con la lengua o variante de la comunidad;
  • las familias consideran que la lengua indígena se transmite en casa y su uso se restringe a la vida privada comunitaria; y
  • el español se valora para las actividades económicas, por lo que se llega a restringir el uso de la lengua materna a los hijos para evitar la discriminación por su origen étnico.

Fuente: https://es.unesco.org/news/documentacion-buenas-practicas-del-uso-guia-docentes-educacion-indigena-proyectos-unesco-y-snte

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Entrevista a Ana Falú: “Las mujeres queremos ser diferentes, pero no desiguales”

Entrevista/04 Enero 2020/Autora: Alejandra Aguado/El país

La arquitecta y activista feminista Ana Falú reivindica la necesidad de repensar las ciudades desde una perspectiva de género para que sean más seguras y habitables para la población femenina

Miedo a transitar calles oscuras, al acoso callejero, a tocamientos indeseados en el transporte público, a ser violadas. Estos son algunos de los temores que experimentan las mujeres de muchas ciudades del mundo. Las que viven en barrios informales sin electricidad, agua o saneamiento lo tienen peor. Para ellas es más difícil también encontrar empleos formales dignamente remunerados o alcanzar cotas de poder en las instancias locales. La red global Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) estima que solo el 20% de los concejales y el 5% de los alcaldes del mundo son mujeres.

Por todo esto, Ana Falú (San Miguel de Tucumán, Argentina, 1947) lleva décadas reivindicando el enfoque de igualdad de género en la planificación urbana, la legislación y el desarrollo para lograr la inclusión y la integración plena de las mujeres y las niñas en la vida económica, social, política y cultural de las urbes. «Las mujeres sabemos que nuestras experiencias cotidianas en las ciudades son distintas de las de los hombres», reflexiona en una conversación tras su participación en la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales, organizada por CGLU en Durban, Sudáfrica, el pasado noviembre.

Falú se define como «activista social y por los derechos humanos desde siempre». Aunque reconoce que tiene «muchos sombreros». Esta arquitecta de formación es profesora en la Universidad Nacional de Córdoba e investigadora científica, forma parte del grupo asesor de mujeres de ONU Hábitat y apoya activamente en la Red de Mujer y Hábitat de América Latina.

«Las mujeres queremos ser diferentes, pero no desiguales. Tenemos que hacer que se conozcan las diferencias porque se ocultan de alguna manera. No se visibilizan porque la planificación urbana —la mirada sobre la ciudad, los territorios, el barrio— está pensada bajo un concepto de neutralidad. Se planifica para familias, aunque en América Latina entre un 30 y 40% de hogares están a cargo de únicamente una mujer», argumenta.

Entre esas particularidades invisibles de la vida urbana de las mujeres, Falú recuerda que la pobreza es predominantemente femenina. Las que viven en condiciones de precariedad, además, son mayoría en el mercado laboral informal, muchas son cabeza del hogar, tienen más del doble de hijos que las ricas y viven en la periferia de ciudades fragmentadas, segregadas y complejas.

«Por otro lado, hay que destacar entre lo que se oculta el trabajo invisibilizado de las mujeres: el de cuidados», analiza. Algo que recientemente el movimiento del 8 de marzo ha expuesto en Argentina, América Latina y el mundo, según Falú. Hace falta, agrega, que tal reconocimiento se traduzca en políticas públicas y una planificación urbana adecuada.

«Las ciudades compactas como las europeas, en las que se puede caminar y con un transporte excelente, sin duda son más amigables para las mujeres que las latinoamericanas», considera. «Pensemos en ciudades como Buenos Aires, Sao Paulo o México, en donde los traslados les toman entre dos y cuatro horas al día a las más pobres que residen en la periferia. Y en condiciones pésimas, en un transporte que no es seguro, que las expone al acoso sexual», continua.

Pero hay soluciones, algunas muy debatidas y contestadas, como el transporte seguro de México, exclusivo para mujeres o con zonas habilitadas solo para ellas. Falú fue una de las encargadas de evaluar junto a un equipo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) su efectividad. «Realmente, las mujeres dicen que pueden ir tranquilas en las horas punta y volver a sus hogares cargadas de bolsas, incluso con niños, y dormir una siestita porque nadie les mete mano», relata la experta. Otra iniciativa muy extendida es la creación de aplicaciones para los teléfonos móviles en las que las vecinas marcan las zonas peligrosas, para que otras usuarias puedan evitarlas.

Más allá de este tipo de experiencias y con una mirada más amplia, Falú cree que las soluciones contra las desigualdades —de género, pero también de ingresos— en las ciudades pasan por «redistribuir más». Los gobiernos locales tienen esa responsabilidad, dice. En la práctica, significa que haya servicios de cuidado infantil y de adultos mayores distribuidos en los territorios, «privilegiando aquellos en los que hay menos ingreso per cápita», aclara. Con ello, las mujeres, sobre todo las jóvenes en edad reproductiva, podrán tener la posibilidad de buscar empleo, educarse o hacer vida política.

La clave es descentralizar, resume. «Y tener en cuenta la vida cotidiana en esos barrios, en la calidad de los servicios, de la calle, de las aceras. Así como privilegiar a las personas sobre los vehículos. Las mujeres son las que más usan el espacio público, casi siempre con otros: niños, personas con discapacidad, mayores… Ese espacio público tiene que estar pensado en clave feminista», reclama.

Ana Falú (izquierda) durante un debate en la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales en Durban, Sudáfrica, este noviembre.
Ana Falú (izquierda) durante un debate en la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales en Durban, Sudáfrica, este noviembre. CGLU

Para Falú, las mujeres han tenido la capacidad de resistir los temores y transitar un entorno urbano hostil. «Así hemos construido nuestra ciudadanía, no es que nos quedemos encerradas atemorizadas». Si bien, dice, hay muchas que se recluyen en lo privado por miedo a los peligros que representa la ciudad, al menos, en América Latina. «Como si el hogar fuera más seguro y es donde más violencia se ejerce contra el cuerpo de las mujeres», aclara.

Para dar respuesta a las necesidades, temores y reclamos de las mujeres no hay una receta única. Cada sociedad es distinta. Pero las ciudades hablan y escuchan, solo hay que estar atentos, opina Falú. «Cuando las muchachas ocupan las calles de Argentina pidiendo igualdad de oportunidades, la ciudad está hablando, está demandando derechos. Y las autoridades tienen que escuchar y plantear políticas», apunta.

Pero además de esas grandes manifestaciones urbanas, la experta propone generar en cada barrio «oportunidades de escucha para saber qué agenda proponen las mujeres y cuáles son sus prioridades». Es lo que hace el programa Voces de Mujeres Diversas por Ciudades Seguras, Inclusivas y Sostenibles, de la Red Mujer y Hábitat de América Latina. Esta iniciativa busca «enriquecer debates en torno a los derechos de las mujeres a la ciudad, sistematizando sus demandas para la elaboración de propuestas que permitan incidir en las políticas públicas locales», en palabras de la organización de la forma parte Falú. 

«Una de esas prioridades es el cuidado infantil. Otra, la seguridad, la no violencia que les permita recorrer las calles o usar el transporte público con tranquilidad», enumera la especialista. «En Argentina asesinan a 27 mujeres al mes, es una locura el feminicidio». Un problema que no solo tiene que ver con los gobiernos locales, que tomarán medidas parciales, matiza. «Terminar con la violencia contra las mujeres por el hecho de serlo, nos va a llevar tiempo».

Otro de los ejes de acción para construir ciudades feministas es que más mujeres se dediquen a la política local. Para eso, afirma Falú, lo que mejor funciona son las leyes positivas como las de cuotas. En los cuerpos legislativos ha habido avances en este sentido, asevera, «pero no lo hemos conseguido en los ejecutivos y técnicos». Incluso cuando llegan al poder, las mandatarias enfrentan mayores dificultades para ejercerlo. «Cuando estamos en un lugar de responsabilidad en cualquier ámbito, la tarea se hace de excelencia. Si no, eres juzgada. Los hombres pueden ser mediocres. Cuando tengamos mujeres mediocres en lugares de toma de decisión, habremos alcanzado la igualdad», zanja.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/12/09/planeta_futuro/1575907484_152466.html

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La opresión de las mujeres palestinas continúa pese a las tímidas reformas

Asia/Palestina/04 Enero 2020/El país

La Autoridad Palestina eleva la edad de matrimonio, pero sigue sin abordar la violencia de género. La ocupación israelí también acentúa la represión

El Gobierno de la Autoridad Palestina se enfrenta al reto de responder a la violencia de género en Cisjordania, tras las protestas por la muerte de la joven Israa Ghrayeb, la joven maquilladora de un pueblo cercano a Belén víctima de un crimen de honor. Cientos de mujeres se movilizaron el pasado agosto en diversas ciudades palestinas en un movimiento que alcanzó gran repercusión en las redes sociales. Tras varias semanas de marchas y concentraciones, el Ministerio de Asuntos de la Mujer anunció que presentaría una ley de protección familiar para fines de este año.

A principios de noviembre, el primer ministro palestino, Mohamed Shtayeh, aprobó una modificación en la ley jordana de 1976, que hasta ahora regía el estatuto personal, para decretar la elevación de la edad mínima para casarse a 18 años para ambos sexos. La medida pretende poner fin al matrimonio infantil, hasta el momento permitido a chicas mayores de 15 años en Cisjordania y de 17 en Gaza. La sociedad civil ha celebrado parcialmente la medida, pero quedan aún por promover medidas para impedir el matrimonio forzoso. Pese a la reforma legal, los jueces tendrán la potestad de decidir sobre la validez del enlace si consideran que la menor está madura para el matrimonio y su padre lo aprueba.

“No es suficiente para avanzar de forma decidida en la protección de los derechos de las mujeres”, afirma Eva Anadón, jefa de misión en Palestina de Alianza por la Solidaridad. De acuerdo con esta ONG española, no se ha abordado ningún cambio profundo en la institución del matrimonio. También cuestiona que no se haya avanzado en una visión de las mujeres como personas autónomas y titulares de derechos. Anadón precisa que aún sigue siendo necesario para la mujer obtener el consentimiento del wali [tutor masculino] para casarse o para trabajar fuera de casa, y que todavía se incluyen en la ley excepciones para consentir el matrimonio infantil que dependen de la decisión de un tribunal religioso.

Los datos recogidos en el último año por la Oficina Central de Estadística palestina en Cisjordania y Gaza indican que el 29% de las mujeres casadas de entre 18 y 64 años reconocen haber sufrido algún tipo de violencia, en especial psicológica, por parte de sus maridos. Más de la mitad, así como las menores de 29 años no casadas, permanecen en silencio sobre estas agresiones.

De acuerdo con Yara Hawari, analista política del centro de estudios palestino Al Shabaka, la causa de las mujeres en Palestina no puede desligarse de la ocupación israelí porque, aunque siempre se han enfrentado a una constante marginación interna, el régimen israelí también las reprime al empoderar las estructuras patriarcales a través de la colonización y la fragmentación de las comunidades.

Hawari critica que el foco de atención se centre en la violencia machista dentro del hogar, sin considerar la ocupación de Cisjordania y el bloqueo a Gaza como factores que contribuyen a las violaciones de derechos de las mujeres. Como ejemplo, cita el interrogatorio de la adolescente palestina Ahed Tamimi, condenada por abofetear a un soldado israelí, en el que dos agentes del Shin Bet (servicio secreto interior) la acosaron verbalmente e hicieron comentarios acerca de su cuerpo.

A la espera de una legislación clara sobre violencia de género en Palestina, un nuevo frente, el de la paridad en las distintas instancias gubernamentales, marca la diferencia en el diseño de políticas públicas de igualdad entre hombres y mujeres.

Actualmente, la inclusión femenina en la política institucional palestina se ve limitada a un 20% de mujeres en el Consejo Legislativo Palestino y a solo una mujer, la histórica dirigente Hanan Ashrawi, entre los 15 miembros del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Solo hay también una mujer gobernadora de provincia y tres ministras en el Gabinete de la Autoridad Palestina, al frente de las carteras de Sanidad, Turismo y, precisamente, Asuntos de las Mujeres.

El Gobierno palestino fue el primero de Oriente Próximo en adherirse a la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de la ONU. Según el centro Al Shabaka, una sentencia de 2017 del Tribunal Supremo que regula la vigencia de los acuerdos internacionales dentro del sistema legal palestino, permite a los tribunales no aplicar aquellos convenios que entren en conflicto con la legislación local. Organizaciones como Human Rights Watch denuncian que el texto de la convención sigue sin haber sido oficialmente publicado en Palestina, por lo que no es vinculante.

Fuente e imagen: https://elpais.com/sociedad/2019/12/13/actualidad/1576234376_446836.html

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En UNAE se debaten políticas educativas con enfoque intercultural

América del sur/Ecuador/03 Enero 2020/UNESCO

Ecuador tiene una población de 17.372.797 millones de habitantes al día de hoy. Nuestro país cuenta con 14 lenguas indígenas, según el último censo realizado por la INEC, las nacionalidades con mayor número de habitantes son la kichwa con 724.000 personas y la shuar con 79.000, las otras nacionalidades tienen menos de 5.000 habitantes e incluso, lenguas como el zápara o el épera tienen menos de 600 habitantes practicantes de su lengua.

Ante esta evidente problemática, la desaparición de las lenguas indígenas que se está dando alrededor del mundo, la Asamblea General de las Naciones Unidas, junto con la UNESCO, proclamaron al 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, es en este contexto se enmarca el Congreso Internacional de Educación: lenguas indígenas, territorios del saber e interculturalidad que se desarrolló el 3 y 4 de diciembre en Chuquipata, Azogues, con el fin de generar una propuesta política–educativa que responda a las necesidades de formación y enseñanza de lenguas indígenas, el rescate protección y valoración de los saberes y las lenguas, de las nacionalidades y pueblos.

Este Congreso fue organizado por la Universidad Nacional de Educación (UNAE), el Consejo Nacional para la Igualdad para Pueblos y Nacionalidades (CNIPN), la Secretaría del Sistema de Educación Intercultural Bilingüe (SSEIB), el Ministerio de Educación, la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT), y la Oficina de la UNESCO en Quito y la Representación para Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela, y con el apoyo de la Universidad de Cuenca, el Laboratorio de Interculturalidad de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Ecuador), la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El acto inaugural contó con la presencia de Freddy Álvarez, Rector de la UNAE, Angel Tipán Santillán, secretario del Consejo Nacional para la Igualdad de Pueblos y Nacionalidades; Domingo Rómulo Antun, secretario de Educación Intercultural Bilingüe; María Brown, oficial a cargo de la Oficina de la Oficina de la UNESCO en Quito, Yuri Guandinango, representante del Laboratorio de Interculturalidad, FLACSO y Humberto Chacón, Decano de la Facultad de Fiosofía de la Universidad de Cuenca.

Durante dos días se contó con la presencia de ponentes internacionales como: Abadio Green, Universidad de Antioquia, Colombia y Thiago Bolívar, Universidad  Federal de Integração Latino-Americana (UNILA), Brasil, Manuel Calle, de la Universidad Nacional Intercultural de la Amazonía (UNIA), Perú, Indira Salazar Martínez, Oficial de Comunicación e Información de la UNESCO en Quito, así como docentes locales, catedráticos, estudiantes y actores externos interesados.

Al finalizar el evento se redactó un  manifiesto, el mismo tiene dos sentidos: el uno, apelar a que se apruebe el “Decenio de las lenguas y derechos de los pueblos indígenas del mundo” por parte de las Naciones Unidades y, por otro lado, el compromiso de los Estados en el diseño de políticas y presupuesto para programas y proyectos dirigidos a promover la interculturalidad, el diálogo de saberes y revitalizar las lenguas en espacios de educación formales y no formales.

Descarga la agenda completa del evento: https://92d7e37a-2e8e-427b-89b8-2f53c8146632.filesusr.com/ugd/5049d3_e94610a9f3f7483db73da2e714a04ec5.pdf

Descarga el manifiesto “Educación: lenguas indígenas, territorios del saber e interculturalidad”: https://92d7e37a-2e8e-427b-89b8-2f53c8146632.filesusr.com/ugd/5049d3_a70396b451a6465ab826eca1d89e0a77.pdf

Fuente: https://es.unesco.org/en-unae-se-debaten-politicas-educativas-con-enfoque-intercultural

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