Eduy21 le planteará a todos los partidos sus propuestas para cambiar la educación uruguaya: “El cambio tiene que ser integral y progresivo”

América del Sur/ Uruguay/ 08.01.2019/ Fuente: www.teledoce.com.

«Los tres grandes problemas en educación no han podido ser resueltos de manera sostenida: el déficit en la calidad de los aprendizajes, la inequidad y la excelencia marginal», apuntó Renato Opertti.

La organización Eduy 21 planteará a todos los partidos políticos un conjunto de iniciativas para impulsar su propuesta de un cambio profundo en la educación uruguaya.

Abordamos el tema junto al sociólogo Renato Opertti, secretario ejecutivo de Eduy 21.

Han pasado diferentes administraciones de Gobierno desde la salida a la democracia. Los tres grandes problemas en educación no han podido ser resueltos de manera sostenida: el déficit notorio en la calidad de los aprendizajes, la inequidad y el tema de la excelencia marginal. Equidad, calidad y excelencia van de la mano.

Más que la deserción, el problema es la expulsión: el alumno es expulsado del sistema por falta de motivación, por falta de adecuación, porque no logramos comprometer al estudiante. Tenemos contenidos obsoletos y una fragmentación de temas que no conectan entre sí.

Cada niño tiene un potencial de aprendizaje, todos tenemos debilidades y potencialidades. Tenemos que tener tutorías para que los alumnos estén apoyados y potenciados. El apoyo entre pares es fundamental en la educación, y eso debe ser fomentado por el docente.

El cambio tiene que ser integral y progresivo. Necesitamos educación básica de 4 a 14 años. Un Codicen con mayor capacidad de integración y aplicación de la política: todos tienen que estar en el Codicen. Además, una serie de herramientas para la gestión, como inversión en infraestructura, un nuevo estatuto docente, mejoras salariales. Antes que dinero, todo esto lleva voluntad política y técnica.

Los partidos políticos serán convocados para consensuar un camino para el cambio. Tenemos que mejorar la gestión y mejorar la eficiencia del gasto. El problema del Uruguay no es la educación media sino el conjunto de la educación.

Estamos encontrando eco en el sistema político para ir hacia una política integral de educación. Nos vamos a reunir por partido político con todos los candidatos y luego de la interna también. Tenemos que blindar el cambio educativo por una década para tener una oportunidad en el mundo.

Fuente de la noticia: https://www.teledoce.com/programas/desayunos-informales/primera-manana/eduy21-le-planteara-a-todos-los-partidos-sus-propuestas-para-cambiar-la-educacion-uruguaya-el-cambio-tiene-que-ser-integral-y-progresivo/

 

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No pongas tus … manos sobre la educación

Por Juana María Sancho

Las grandes corporaciones han redescubierto que ‘la educación encierra un tesoro’, el de las enormes ganancias que les puede proporcionar la educación.

Economía y educación parecen compartir mucho más que su primera letra. En las civilizaciones que conocemos, siempre han sido los ricos y poderosos quienes han contado con el tiempo y los recursos para desarrollar su potencial de aprendizaje y experiencia y guiar su proceso de desarrollo. El resto lo tenía que dedicar a la supervivencia. A partir del siglo XIX la educación para todos no sólo se empezó a considerar un mecanismo de igualación y compensación social, sino un importante motor de creación de riqueza. La escolaridad creaba beneficios económicos para la sociedad y para los ciudadanos. En 1842, Horace Mann presentó una argumentación de tipo económico para justificar una mayor inversión en la escuela, que fue utilizada para justificar escolaridad obligatoria. El sentido de la ecuación educación-trabajo quedaba explícitamente establecido. Aunque permanecen las diferencias entre el ‘capital cultural y social’ de las distintas capas de la población.

Pero la relación no acaba aquí. La construcción, desarrollo y mantenimiento de los sistemas escolares son una fuente de riqueza considerable para distintos sectores: construcción, libros de texto, recursos de enseñanza, etc. Sectores que influencian mucho más de lo que se reconoce el sentido y la calidad de la educación. En todas sus realizaciones subyace una idea implícita o explícita sobre profesorado y el alumnado, la enseñanza y el aprendizaje, la representación de conocimiento y la propia evaluación, que es más poderosas que las directrices ministeriales y las políticas educativas.

Sin embargo, la relación no sólo no acaba aquí. En los últimos años las grandes corporaciones han redescubierto que ‘la educación encierra un tesoro’. No en el sentido del informe Delors, de los talentos que, como tesoros, están enterrados en el fondo de cada persona, porque estos no cotizan en bolsa. El tesoro son las enormes ganancias que les puede proporcionar la educación. Una situación que viene impulsada, como señala Stephen Ball, por el movimiento de desestatización que consiste en redibujar la división público-privado, reasignar funciones y rearticular la relación entre organizaciones y tareas. Lo que nos ayuda a entender artículos como ¿Qué tiene que ver Florentino Pérez con la guardería de tu hijo?. La aparición de sistemas educativos ‘paralelos’: Google, Apple o Microsoft. La proliferación de aplicaciones educativas para el penúltimo artilugio digital, que pronto quedará obsoleto y tendremos que renovar. O la multiplicación de entidades privadas que ofrecen cursos a distancia.

Todo un mundo paralelo que se presenta como lo más cool, innovador, interactivo… Pero en el que subyacen determinadas visiones sobre el aprender, el conocimiento, los valores y la sociedad; que se compran, y nunca mejor dicho, sin analizar lo que nos estamos llevando a casa. De ahí que ante cada propuesta tecnológica ‘inteligente’ publicitada en los medios, no pueda dejar de pensar en la experiencia de un grupo de trabajo liderado por Jacques Berleur en el IFIP 13th Computer World Conference, en 1994, sobre la responsabilidad de la tecnología. Un asesor del Banco Mundial explicaba cómo los proyectos de transferencia tecnológica que no tenían en cuenta la cultura y los saberes, las personas e instituciones, producían lo contrario de lo que decían perseguir: las personas y las instituciones acababan más ignorantes, porque no habían podido hacer suya la nueva cultura y habían dejado de desarrollar la suya; más pobres, por el coste de los recursos y más contaminados, por la constante obsolescencia de aquellos. A la vez que me lleva al título del artículo escrito por Manuel Vicent en 1981: No pongas tus sucias manos sobre Mozart, en mi empeño en pedir que no dejemos ponerlas sobre la educación a quienes tienen visiones estrechas, partidistas y basadas en el interés de unos pocos en detrimentos de muchos. Sé que no lo conseguiremos, pero quizás nos pongamos a pensar qué significan educativamente hablando antes de comprar sus productos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/02/10/no-pongas-tus-manos-sobre-la-educacion/

Imagen: eldiariodelaeducacion.com/wp-content/uploads/2016/12/cc-oecd-flickr.jpg

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