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México: Sigue paro de la CNTE por adeudos a 3 mil maestros en BC; gobierno no los reconoce a todos

A 17 días de haber iniciado el paro indefinido en el estado, cientos de maestros pertenecientes a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunciaron que continuarán con la suspensión de labores.

 

A raíz del adeudo a más de 3 mil 500 maestros interinos en el estado, miembros del gremio sindical mantuvieron cerradas las oficinas de la Secretaría de Educación en Tijuana este viernes 11 de septiembre, luego de no lograrse acuerdos con autoridades estatales.

 

Jerónimo Castro Fuentes, coordinador municipal de la CNTE en Tijuana, señaló que a pesar de mantenerse medio mes sin clases presenciales desde el inicio del ciclo escolar 2026-2, no se ha saldado el pago de 500 compañeros del sindicato, a la par de miles de maestros interinos de otros gremios que también presentan adeudos.

 

“Hasta ahorita no ha habido respuesta. Ni siquiera promesas. Ellos ya saben que de promesas no creemos. Ocupamos que salga la nómina, que estén los cheques de los compañeros. Eso es lo que se está exigiendo, que salga la nómina y que los compañeros cobren. Los compañeros que tienen más de 2 años sin cobrar, que les llegue su pago”, expresó.

 

Luego de que la secretaria de Educación del Estado, Irma Martínez, desconociera en entrevista con ZETA la cifra estimada por la organización sindical de 3 mil 500 maestros interinos con pagos pendientes y señalara que únicamente existen 20 maestros interinos estatales de la CNTE con adeudos pendientes, Castro Fuentes cuestionó lo dicho por la titular.

 

“La Secretaría siempre va a buscar hacer oídos sordos y ojos sin ver, no les interesa, no buscan tener al magisterio complacido, sino sí tenerles adeudos. A ellos no les importa eso. Lo que es raro y lamentable es que siendo la Secretaría de Educación no tenga la cifra, sabe que tiene adeudos”, consideró.

 

Respecto a la situación de adeudos en el estado, la titular de Educación negó tales cifras y explicó que únicamente se contempla el saldo de 20 maestros interinos pertenecientes a la CNTE para este 14 de septiembre, representando un monto de 1.6 millones de pesos.

 

Martínez indicó que a la par, alrededor de 120 maestros de la CNTE pertenecientes al sistema federal se encuentran a la espera de ser atendidos por la autoridad federal formando parte de un distinto proceso.

 

Sobre el resto de maestros interinos de otros gremios que forman parte de la cifra de 3 mil 500 señalada por la CNTE, comentó que la autoridad no cuenta con registro de tal cantidad de docentes pendientes de pago.

 

“No tenemos casos, así que digas, cientos de casos no, a lo mejor tengo 1, 2 o 10 que aún no nos entreguen la documentación. Pero todos hasta ahorita, ya saldamos los pendientes de junio y julio. El día viernes (29 de agosto) sacamos una nómina estatal con los adeudos que teníamos de ellos, una nómina complementaria, y no traemos otro tipo de pendientes económicos”, había explicado a ZETA.

 

En ese contexto la CNTE indicó que contempla continuar con el paro de labores y manifestaciones hasta conseguir el pago completo de los adeudos, mientras que alrededor de mil 500 maestros se mantienen en paro presencial, aunque continúan impartiendo clases en línea.

 

“Siguen siendo atendidos, nunca vamos a dejar de hacerlo, ya que es nuestra labor y siempre tenemos que estar cuidando que los niños sigan en su desarrollo físico, emocional e intelectual”, sentenció Castro Fuentes.

 

Sigue paro de la CNTE por adeudos a 3 mil maestros en BC; gobierno no los reconoce a todos

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América Latina en la disputa por la alfabetización en la Nueva Fase

Por Mariano Yedro *

El acceso a internet no garantiza alfabetización digital. Una persona puede tener un teléfono, conectarse todos los días y utilizar inteligencia artificial sin comprender quién controla las plataformas, qué ocurre con los datos que produce ni cómo los algoritmos deciden qué información aparece frente a ella. En la nueva fase digital del capitalismo, alfabetizar vuelve a ser una disputa política. Ya no alcanza con enseñar a leer y escribir. También es necesario aprender a leer las infraestructuras, las plataformas y los intereses que organizan la circulación del conocimiento.

Cada 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización. La fecha recupera una idea central: leer y escribir son condiciones para ejercer derechos y participar de la vida social. Hoy esa discusión adquiere otra dimensión. La digitalización atraviesa la educación y transforma las formas de acceder al conocimiento. Al mismo tiempo, una parte de esa infraestructura está concentrada en corporaciones tecnológicas que también acumulan datos, propiedad intelectual y capacidad para intervenir sobre las prácticas educativas.

La escala de esta concentración se observa en la infraestructura de nube. En el segundo trimestre de 2026, Amazon Web Services tenía el 28% del mercado mundial, Microsoft el 20% y Google el 15%. Tres corporaciones estadounidenses concentraban así alrededor del 63% de un mercado que movía unos 143.000 millones de dólares por trimestre. Buena parte de los datos producidos por escuelas, universidades, gobiernos y empresas circula por esas infraestructuras.

La concentración no termina allí. Las plataformas también organizan las interfaces mediante las cuales se enseña y se aprende. Google Classroom, Microsoft Teams, sistemas de evaluación, plataformas de videoconferencia y asistentes de inteligencia artificial pueden pasar de ser herramientas a convertirse en parte de la arquitectura institucional de una escuela.

Entonces aparece la dataficación. Una clase digital no produce solamente una experiencia pedagógica. También genera registros. Horarios de conexión, búsquedas, entregas, respuestas, evaluaciones, tiempos de permanencia y trayectorias quedan almacenados y pueden ser analizados. La actividad educativa se convierte así en información cuantificable.

Ese proceso abre una pregunta por la soberanía. ¿Quién produce esos datos y quién obtiene valor de ellos? En regiones que producen información mientras otras concentran infraestructura, capacidad tecnológica y capital, la brecha digital puede convertirse también en una brecha de poder.

El Salvador permite observar esta transformación. Durante la pandemia, el Ministerio de Educación incorporó Google Classroom y Workspace. En 2020 se habían creado alrededor de 1,4 millones de cuentas y se había capacitado a más de 30.000 docentes. En 2023 el Estado informó la entrega de 1,2 millones de computadoras y tabletas a estudiantes del sistema público.

Luego llegó la inteligencia artificial. En diciembre de 2025, el Gobierno de El Salvador y xAI, la empresa de Elon Musk, anunciaron el despliegue de Grok en más de 5.000 escuelas públicas y para más de un millón de estudiantes. El programa plantea utilizar la IA como tutor personalizado y producir nuevos datos y metodologías para futuros usos educativos.

Argentina enfrenta otra dimensión del problema. El Gobierno de Javier Milei adjudicó a Starlink la conectividad de 6.000 escuelas rurales. El convenio contempla alrededor de 22 millones de dólares. Starlink aportará equipos y dos años de servicio, mientras que el Fondo del Servicio Universal, administrado por el Ente Nacional de Comunicaciones, financiará parte de la instalación y del tercer año.

La discusión no se reduce al acceso. Según el material del programa, Starlink cobra alrededor de 160 dólares mensuales por la conexión, mientras que ARSAT ofrece servicios por entre 60 y 70 dólares. La pregunta entonces es qué infraestructura construye el Estado y qué parte de la política educativa queda vinculada a empresas privadas.

China presenta otra estrategia. En 2022, el Ministerio de Educación creó la Plataforma Nacional de Educación Inteligente de China. Para 2025 tenía más de 164 millones de usuarios registrados. En abril de 2026, organismos estatales lanzaron el plan de acción “Inteligencia Artificial + Educación”, que propone desarrollar servicios nacionales de cómputo, datos y modelos de IA educativos. También contempla expedientes digitales, perfiles de estudiantes y recorridos educativos personalizados.

Las diferencias entre estos modelos no eliminan un desafío común. La inteligencia artificial, los datos y las plataformas ya forman parte de la educación. La discusión no puede limitarse a incorporarlos o prohibirlos. La escuela debe enseñar a utilizarlos y, al mismo tiempo, a interrogarlos.

La alfabetización digital necesita incorporar el pensamiento crítico. Implica reconocer una noticia falsa, identificar fuentes, confrontar información, comprender cómo funciona un algoritmo y conocer qué ocurre con los datos que producimos. También implica recuperar una dimensión política: saber quién controla las tecnologías que median nuestra relación con el conocimiento.

La desigualdad tampoco desaparece con la conexión. En América Latina, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe registraba en 2022 una diferencia importante entre la conectividad urbana y rural: 77% frente a 38%. Y en Argentina, aunque el 95% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años tiene un teléfono con acceso a internet, seis de cada diez consideran que el primer resultado de una búsqueda es siempre el más adecuado.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

Alfabetizar, entonces, vuelve a significar ampliar la autonomía. En el siglo XXI no alcanza con garantizar dispositivos y conexión. Es necesario garantizar la capacidad de comprender, cuestionar y producir conocimiento dentro de los entornos digitales.

La disputa por la alfabetización es también una disputa por la soberanía. Si las plataformas deciden qué vemos, los algoritmos ordenan qué conocimiento aparece y las corporaciones concentran las infraestructuras donde se almacenan nuestros datos, educar también significa aprender a leer esas relaciones de poder.

El desafío para América Latina no consiste en quedar fuera de la transformación tecnológica. Consiste en participar de ella con derechos, capacidades propias y soberanía. La alfabetización digital debe ser una herramienta para ampliar la autonomía de los pueblos y no una nueva forma de dependencia.

*Mariano Yedro es Profesor y Licenciado en Historia (UNRC) y Magister en Comunicacion y Cultura contemporánea (UNC). Docente en la UNRC.  Es integrante del Centro de Estudios y Formación en Política Educativa (CEFOPED), asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

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Venezuela aulas en ruinas, maestros sin casa: El sistema educativo en supervivencia

Para el 14 de septiembre está previsto el reinicio del año escolar 2026-27, luego de que dos terremotos. Entre 6.300 y 7.200 profesores vieron desvanecerse sus aulas de trabajo y en medio de esta devastación y con docentes exhaustos ¿se ha tomado en cuenta la sobrecarga de los sobrevivientes?

Aunque el retorno a clases está previsto para el 14 de septiembre de 2026, ese llamado oficial pondrá a prueba no solo la resistencia física de las escuelas que quedaron en pie, sino la capacidad real de un cuerpo docente exhausto: sin salarios dignos (el que más gana no pasa de 300 dólares), sin casas y sin trabajos.

El doble sismo del 24 de junio que sacudió la franja central del país —que dejó profundas marcas en Aragua, Carabobo, Miranda, Yaracuy, el Distrito Capital y, con especial crudeza en La Guaira— transformó la rutina ya precaria de miles de docentes en un ejercicio de supervivencia pura.

A las pérdidas de bienes inmuebles y humanas —que en La Guaira Consenso Educativo calcula entre 120 y 130 educadores activos, jubilados y pensionados— se suma la devastación física: según el Ministerio de Educación los sismos afectaron a cerca de 900 de las 27.000 escuelas que hay en el país.

Efectivamente, el Ministerio de Educación informó el 3 de agosto, desde su cuenta de Telegram, que las clases en Venezuela comenzarán el 14 de septiembre, en el contexto del nuevo año escolar 2026-2027.

Para el 31 de agosto, el ministro Héctor Rodríguez informó que intervienen simultáneamente 1.500 planteles, de los cuales 1.000 corresponden a infraestructuras afectadas por el doblete sísmico, y habló de nuevo del plan especial de rezonificación de la población estudiantil.

Días atrás mencionó que los alumnos de 91 escuelas, de las cuales 11 colapsaron completamente, serían reubicados en entornos cercanos a su hábitat de origen. El vocero no ofreció balances ni datos precisos de cuántos son. Tampoco habló de la plantilla de docentes y del personal administrativo afectados y que también entran en este proceso de reubicación.

Hay escuelas que deben ser demolidas. Foto: Cortesía

¿Y los afectados dónde están?

En las parroquias caraqueñas de El Paraíso, San Bernardino o El Recreo, y a lo largo de la franja costera de Vargas, entre 6.300 y 7.200 profesores vieron desvanecerse sus aulas de trabajo de la noche a la mañana.

“En este momento no disponemos de un reporte o investigación oficial para responder con precisión. Sin embargo, estimamos que entre 6.300 y 7.200 docentes activos resultaron directamente afectados al quedarse sin instalaciones de trabajo, pues forman parte de las más de 400 escuelas contabilizadas como dañadas por la UNICEF. La cifra exacta sobre el impacto real en la escasez de docentes la conoceremos una vez iniciado el año escolar, al contrastar las nóminas tras las primeras semanas de clases”, refirió Carlos Calatrava, profesor e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab).

“Aún se estudia la situación laboral que dejaron los sismos. Pero, de acuerdo con los propios estudios que hacen los sindicatos por su cuenta, es alarmante. Se puede llegar a una deserción laboral significativa”, añadió Raquel Figueroa, dirigente sindical nacional del Colegio de Profesores de Venezuela.

La fractura previa 

Para comprender el impacto del desastre hay que mirar el terreno sobre el cual tembló. El terremoto no cayó sobre un sistema sólido, sino sobre una estructura profundamente erosionada por años de desinversión y pulverización salarial.

Según registros de HumVenezuela en 2025, el 65 % de los planteles ya presentaba fallas en su planta física, 75 % carecía de acceso regular a agua potable o sanitarios aptos y 64 % funcionaba sin electricidad.

La crisis económica previa ya había provocado una diáspora docente con un déficit acumulado de más de 200.000 profesores, según datos aportados por Nancy Hernández, presidenta de Fenasopadre.

La catástrofe simplemente liquidó las reservas de energía de un gremio en condición de vulnerabilidad absoluta. La emergencia obligó a un cierre abrupto del año escolar previo, donde el déficit de especialistas derivó en que múltiples estudiantes de último año egresaran sin notas en materias clave como Matemáticas, Ciencias Naturales e Idiomas, destacó Raquel Figueroa.

“La crisis educativa precede al desastre natural. Desde los años 2017 y 2018 se observa un progresivo quiebre en el respaldo sociofamiliar hacia la figura del docente. Aunque la falla principal radica en el incumplimiento de políticas públicas por parte del Estado, esto derivó en una paulatina falta de apoyo por parte de las familias. La combinación de salarios insuficientes, escaso reconocimiento social y la devastación causada por el terremoto —especialmente en zonas como Vargas y las parroquias Libertador, El Paraíso o San Bernardino— pone al magisterio en su punto de mayor vulnerabilidad”, reafirmó Calatrava, quien consideró que el personal docente ya atravesaba un cuadro de saturación laboral antes de la emergencia.

“La mayoría tenía dos o tres trabajos en instituciones diferentes o realizaban labores independientes. Ahora la pérdida física de planteles deja a muchos educadores sin una de sus fuentes de trabajo, lo que intensificará la precariedad salarial”, dijo.

En esa misma línea, Fausto Romeo, director de la organización Consenso Educativo, sostuvo que en este período las expectativas se complican, pues se hará muy difícil que el sector público pueda dar mejoras salariales a sus empleados. “Los docentes en Venezuela hacen un esfuerzo enorme por mantener la calidad y la empatía con el sistema educativo, pero la emergencia provocará, posiblemente, que algunos no se presenten a trabajar, aunque es prematuro dar una cifra. Indudablemente, más de un maestro reevaluará su continuidad, sobre todo aquellos que perdieron sus viviendas”.

Indefensión material, vivienda y refugios

Lisett González, socióloga e investigadora de la organización Provea, suma otra arista: el uso de las escuelas como refugios temporales. Aunque el ministro informó que 12 de las 67 escuelas ya fueron desocupadas, para la especialista la ocupación de estas instalaciones para fines distintos al académico compromete tanto el derecho a la educación de los niños, como el derecho al trabajo de los docentes adscritos a esos centros.

Aún hay planteles ocupados por los damnificados. Foto: Mabel Sarmiento

“El problema central es la falta de una política pública para los maestros, una de carácter económico y socio habitacional. Al percibir salarios muy bajos, las familias de los educadores, cuyas viviendas resultaron destruidas o dañadas, no cuentan con ahorros ni recursos para establecer su vida cotidiana. Aunque el gobierno nacional activó programas de crédito para la reparación de los condominios y viviendas, no se observa una atención prioritaria hacia el gremio docente como grupo de especial interés público”.

Y, de nuevo, la opacidad: no hay estadísticas de cuántos docentes han tenido que desplazarse. “Un maestro que perdió su vivienda no necesariamente permanece en un refugio o carpa en La Guaira; pudo haberse trasladado temporalmente a la casa de familiares en Caracas o en otras regiones del país”.

Sostiene que resulta urgente mapear la ubicación del personal afectado, saber cuántos permanecen en sus zonas de origen, cuántos se encuentran en refugios y cuántos han reubicado en otras entidades. “Se requiere un plan específico e inmediato para garantizar que los docentes estén disponibles y en condiciones de retomar la labor pedagógica en sus aulas”.

Esa apreciación la comparte Hernández, quien comentó que la insolvencia crítica de las familias deja a los educadores sin ningún tipo de ahorros o fondos de emergencia. “Ante catástrofes sucesivas como los sismos y las inundaciones actuales, se ven impedidos de rehabilitar o reconstruir sus viviendas por cuenta propia, adquirir enseres o cubrir sus necesidades básicas. Esto los pone en una situación de indefensión material absoluta”.

El “círculo vicioso” 

Para la vocera de Fenasopadre, la escasez crítica de educadores y la sobrecarga rompen la continuidad pedagógica. “Los profesores sobrevivientes lidian con sus propios duelos y pérdidas, y se enfrentarán a aulas desasistidas y a la tarea compleja de recibir estudiantes que arrastran traumas profundos. La falta de recursos y de un plan institucional de apoyo impiden una adecuada contención emocional de la infancia y degrada severamente el proceso de enseñanza”.

Calatrava fue enfático cuando señaló que el personal docente ya atravesaba un cuadro de saturación laboral y que durante el receso escolar no se implementaron programas masivos de formación en contención emocional.

Ciertamente, la contención emocional ha recaído en el esfuerzo de la sociedad civil, las familias y proyectos universitarios independientes como Psicodata (Ucab). “Al verse despojados de sus espacios, el maestro o profesor debe operar emocionalmente como víctima de la catástrofe y como sostén emocional de sus alumnos, lo que desencadena consecuencias profundas en su desempeño y salud mental. El docente debe ser atendido de manera prioritaria”, recalcó Raquel Figueroa, quien completó diciendo que la pérdida de docentes en una zona afectada por un desastre natural genera un círculo vicioso: la falta de personal sobrecarga a los sobrevivientes, lo que deteriora de forma directa tanto el proceso de enseñanza-aprendizaje como la capacidad de brindar soporte emocional a los estudiantes.

La controversia de la formación exprés

Aunque a principios de agosto el ministro Rodríguez ofreció un balance en el que reportó que logró reducir el déficit en docentes especialistas, que el año pasado se ubicó en 25.393, a 13.834, lo que representa una disminución de 45,52 %; la falta de maestros y profesores es una realidad tangible en el país.

Colegio con daños estructurales, ubicado en La Guaira. Foto: Cortesía

Fausto Romeo puso el ojo en los números: “son bonitos y apetecibles de leer, pero lo que nos gustaría es constatar la calidad. La verdadera pedagogía se adquiere en los primeros tres años de la carrera, no licenciando técnicos que se especializan en una determinada carrera. Acortar o generalizar la formación perjudica la calidad educativa. Se ha recurrido al ingreso de profesionales no docentes, una modalidad que existe desde hace tiempo. Un ingeniero químico, por ejemplo, tiene los conocimientos para dictar Química y solo requiere el componente pedagógico, el cual actualmente se puede completar en siete y ocho meses”.

¿Qué se puede hacer por el gremio docente?

Frente a la crisis, los especialistas consultados denuncian un obstáculo recurrente: la falta de diálogo. Las comunicaciones y llamados públicos enviados al Ministerio de Educación no han recibido respuesta, omitiendo los mecanismos de comisiones paritarias establecidos en las convenciones colectivas.

Tampoco el sector educativo privado ha sido convocado masivamente a mesas de trabajo conjuntas desde el inicio de la contingencia, pero sí enfrentando presiones fiscales desmedidas por parte de municipios que, como en Vargas, mantuvieron el cobro de patentes comerciales en plena emergencia, dijo Romeo.

Ya la Red de Derechos Humanos de Niñas, Niños y Adolescentes (Redhnna) y Cecodap, el 25 de agosto,  advirtieron sobre el riesgo de acelerar un retorno presencial automático a las aulas en medio de los vacíos de información pública por plantel.

En su informe más reciente sobre las afectaciones al derecho a la educación tras el doblete sísmico, Cecodap y Redhnna reportan la afectación directa, en el caso de lasa escuelas de Fe y Alegría, al derecho a la educación de más de 15.000 estudiantes, aproximadamente 1.300 trabajadores y que cerca de 12.000 familias sufren perjuicio directo por la emergencia. “La magnitud de estas cifras exige planes de continuidad educativa, reubicación temporal, adecuación de espacios alternativos y medidas que eviten interrupciones prolongadas de las actividades escolares”, reflejó el documento.

Al tiempo que señaló que la obligación estatal no se limita a reabrir escuelas y convocar la incorporación masiva de estudiantes y docentes, sino a garantizar entornos protectores, accesibles, dignos y seguros, especialmente en contextos de emergencia.

El informe también reflejó las condiciones laborales del personal docente y obrero, pues testimonios recopilados por el equipo investigador señalan que, tras el doblete sísmico, se ha pedido a los docentes que sostengan la recuperación emocional y pedagógica de niñas, niños y adolescentes, al tiempo que se les excluye de bonos profesionales, beneficios vacacionales y aportes previsionales básicos.

Aproximaciones del impacto (Fuente: Cecodap)

Como quiera que se vea, el calendario marca el 14 de septiembre como el punto de retorno, pero la reapertura de las aulas se producirá en un terreno minado por la precariedad.

Sin salarios acordes a la realidad, sin un plan socio habitacional que atienda la emergencia del magisterio y en medio del silencio institucional frente a los reclamos gremiales, la reapertura corre el riesgo de ser un mero formalismo.

Reabrir las escuelas sin reparar primero el tejido humano que las sostiene no solo amenaza con profundizar la migración de docentes, sino con transformar la respuesta a la catástrofe en una crisis estructural de carácter permanente

Las tragedias no tocan a todos por igual. En esta emergencia hay duelos, desplazamientos, enfermedades, personas que quedaron amputadas de uno o más miembros, pérdida de viviendas, interrupción del transporte, de servicios básicos. Son múltiples los factores que amenazan el regreso a clases y ante ello los expertos consultados para esta entrega demandan respuestas activas del Estado:

  • Rezonificación y matrícula para garantizar la continuidad escolar en entornos cercanos y seguros.
  • Mapeo y distribución docente viables o nuevas contrataciones.
  • Superar la improvisación para impedir que medidas temporales se conviertan en situaciones permanentes que postergue soluciones estructurales.
  • Sueldo digno inmediato, ajustado a la realidad económica para rescatar al educador de la línea de pobreza extrema y frenar el éxodo.
  • Atención integral en salud: restablecer la atención del IPASME para los docentes y sus familias mediante una administración pública, transparente y equipada en materia hospitalaria.
  • Alimentación real: garantizar una verdadera mejora salarial que atienda la nutrición del educador, y superar esquemas como un cestaticket de $40 que resulta insuficiente o la entrega de bolsas CLAP.
  • Soluciones habitacionales: dar programas extraordinarios de subsidios habitacionales y reconstrucción de viviendas para los docentes damnificados por los sismos y las inundaciones.

Los docentes también necesitan apoyo para la reconstrucción o compra de viviendas. Foto: Mabel Sarmiento

  • Soporte continuo: dotación de seguridad social integral, atención médica y asistencia psicológica continua.
  • Garantizar estabilidad laboral y condiciones operativas adecuadas en las escuelas.
  • Elevar el gasto educativo nacional acorde con los parámetros internacionales
  •  recomendados por la UNESCO (20 % del presupuesto o del PIB).
  • Implementar un plan nacional de construcción y mantenimiento preventivo de edificaciones escolares sismorresistentes, asegurando el suministro estable de servicios públicos esenciales (agua y electricidad).
  • Cerrar la brecha digital mediante conectividad y formación docente en TICs, adaptadas a contextos de baja conectividad.
  • Fortalecer la carrera docente bajo principios democráticos, pluralistas y de autonomía, desarticulando la política del pensamiento único del currículo y revalorizando el rol del educador.

https://efectococuyo.com/la-humanidad/aulas-en-ruinas-maestros-sin-casa-el-sistema-educativo-en-supervivencia/

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Las pruebas PISA, la ecuación de una sociedad escindida

Por estos días los medios y el universo adulto se horrorizan ante la evidencia de las pruebas PISA y los resultados educativos cada vez más deteriorados. Pruebas estandarizadas que miden con la misma vara a estudiantes de Singapur, Ruanda o Argentina. Sin embargo, no se están viendo los vínculos rotos ni a los mismos pibes, demasiadas veces ajenos y encerrados en un mundo de soledades.

 Por Claudia Rafael

(APe).- Cuando un fracaso empresarial derivó algo más de dos décadas atrás en la creación de twitter, se impusieron en el mundo para chicos y grandes los mensajes cortos. 140 caracteres al inicio, algo más después. Hoy, niños, adolescentes y adultos suelen no tolerar textos más extensos que lo que marca la red del pajarito que después pasó a llamarse simplemente equis. Eso es apenas un ejemplo de todo aquello que fue socavando la construcción del pensamiento y, más aún, del pensamiento crítico. Hace demasiado tiempo que son las apuestas financieras, los rumbos marcados por el capital, los que determinan hacia dónde debe caminar el mundo. Y la educación, utilizada como mercancía, es usada como instrumento para minar la capacidad de pensar.

Los resultados de las pruebas PISA -que esta semana escandalizan a mansalva- son, en todo caso, una demostración palmaria del deterioro en cada una de las ramas de la escolaridad. Estos resultados no son equiparables al descubrimiento del fuego en la historia de la humanidad. La evidencia del deterioro social en las diferentes áreas no es necesario rastrearlo en este tipo de pruebas estandarizadas que miden con los mismos instrumentos  a estudiantes de Argentina, de Japón, de Canadá o de Ruanda.

¿Este cuestionamiento a las pruebas PISA implica desestimarlas por considerar que la educación en Argentina es de excelencia? No, en lo más mínimo. Simplemente que, partiendo de la base de un claro deterioro fogoneado sistémicamente por el modelo económico, hay que entender que detrás de estas pruebas que hoy desvelan a unos y otros está la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), la misma organización que pidió a la Argentina, desde hace años, ajustes fuertes para bajar el déficit fiscal. “Argentina ha dado un valiente giro a su economía, mejorando su atractivo de cara a la inversión nacional e internacional”, decía Gabriela Ramos, entonces directora de la OCDE en 2017, sentada al lado de Nicolás Dujovne, en ese momento ministro de Hacienda de Mauricio Macri.

En modo global, dentro de las pruebas en 91 países Argentina quedó en el puesto 62 en Lectura y 75 tanto en Ciencias como en Matemáticas. Entre los primeros lugares, Singapur, por caso, un país cuya principal causa de muerte entre los 10 y los 29 años es el suicidio como resultado directo de las presiones académicas. Fracasar, como se define a las dificultades en el estudio, no está permitido. En Argentina es la misma la causa de muerte en ese grupo etario, sólo que por razones decididamente diferentes.

La crisis socioeconómica en nuestro país se pronunció con la misma celeridad que la decadencia en la educación. No se puede explicar el deterioro educativo como un fenómeno ajeno y aislado del de las condiciones de vida de la población. En un país en el que se castiga con la criminalidad del hambre (en todas las acepciones más profundas de esa palabra, no sólo la ausencia del plato de comida) a millones de niñas, niños y adolescentes, el desmantelamiento feroz de la escuela pública durante la topadora dictatorial y profundizada durante el menemismo no es un dato menor.

Hace largo rato que la escuela dejó de enamorar. No se puede pretender que por sí sola logre torcer un destino marcado por los contextos vitales pero sí es claro que hay un espíritu de lucha que ha sido picoteado por los avatares de la desdicha y la opresión cotidiana. Una desdicha y una opresión compartida por estudiantes y docentes. Unos y otros zambullidos cotidianamente en un mundo real, de carne y hueso, en el que las deudas, el miedo, la falta de comida, la salud mental, las redes sociales y su influjo, las dificultades para pensar, para resistir, para soñar.

Hay una sociedad rota pero demasiados pibes también lo están. Con un universo adulto que no los mira ni los ve. Que no los puede asir. Que no los entiende ni puede hacerlo. Pibes que están imbuidos de una profunda soledad que los ubica a kilómetros luz de padres, educadores y adultos en general. Donde demasiadas veces interviene también el desprecio por el otro. No te respeto, no te escucho, no me comprendés.

Hoy los medios y gran parte del mundo adulto muestran su preocupación creciente por lo que un organismo internacional desnuda con un estudio estandarizado. Pero lo que se está buscando demostrar con ese tipo de pruebas es la capacidad o no de responder correctamente a preguntas sobre recorridos curriculares.

Pero a pesar todas esas experiencias compartidas la escuela sigue jugando al como si. A un juego que –como ya decía Arturo Jauretche en otro contexto histórico hace ya 70 años- abría un paréntesis diario. Entonces –continuaba- “aprender no era conocer más y mejor, sino seleccionar los conocimientos, distinguiendo entre los que pertenecían a ´la cultura´ que ella suministraba y los que venían de un mundo primario que quedaba más allá de la puerta”.

Hay un mundo compartido que podría acunar el nacimiento de un pensamiento nuevo. Para intentar torcer el camino de dolor que un modelo cruel y desigual viene impulsando. En el que aceptar, cabeza gacha, un destino impuesto por los privilegiados del mundo deje de ser una alternativa.

Pero para eso hay que entenderse habitantes de la misma humanidad. No como un universo de abstracción sino como pobladores de este tiempo y de esta geografía que imperiosamente necesitan ser modificados.

No pueden ser las pruebas PISA las que determinan fracasos y éxitos. Es real que no se lee de corrido, que no se entiende lo que está escrito más allá de que se reconozcan las letras y las palabras incluidas en un texto, que los números de una operación matemática resultan una odisea que la mayor parte de las veces no puede ser atravesada. Pero ése es apenas el diagnóstico.

El problema real, de fondo, es que hay un corte. Un mundo escindido en el que los vínculos rotos no pueden ser sanados porque se vive y se sobrevive en universos paralelos. En tantas ocasiones irreales. Y no se sabe, no se entiende, no se ve cuáles caminos –demasiadas veces pantalla mediante- pisan los pibes sus pasos cotidianos.

Las pruebas PISA, la ecuación de una sociedad escindida

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Chile: Estudiantes denuncian represión durante marcha autorizada

Las organizaciones expresaron su rechazo a las reformas de seguridad y educación del Ejecutivo. Además, anunciaron una nueva movilización para octubre centrada en el Presupuesto 2027 y el financiamiento educacional superior.

La marcha convocada este jueves por organizaciones estudiantiles terminó con críticas al Gobierno y a Carabineros, luego de que la movilización fuera interrumpida en el sector de Universidad Católica pese a contar con autorización de la Delegación Presidencial para avanzar desde Plaza Baquedano hasta Los Héroes.

La protesta fue convocada por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, la Red de Solidaridad Estudiantil y el zonal metropolitano de la Confech. Los estudiantes cuestionaron la reforma constitucional en seguridad, las políticas del Ejecutivo en esta materia, la denominada megarreforma y la Ley Escuelas Protegidas.

La vocera de la ACES, Darling Marchant, relató que los estudiantes fueron interceptados por Fuerzas Especiales durante el recorrido. “Hoy nuevamente nos movilizamos frente a la represión que nosotros sufrimos, pese a que tenemos un permiso”, sostuvo. La dirigenta afirmó que esperaban una explicación por la intervención policial y reclamó que no se les permitiera continuar por la ruta autorizada.

Marchant también apuntó contra las prioridades del Gobierno y cuestionó la megarreforma impulsada por el Ejecutivo y aprobada por el Congreso Nacional hace unas semanas: “¿Cuándo una megarreforma que realmente sirva para una educación digna, aumente las pensiones y alivie el bolsillo de nuestras familias, o las megarreformas existen solamente para beneficiar a los grandes empresarios de este país?”.

Desde la Red de Solidaridad Estudiantil, su vocera Aranza Díaz vinculó la movilización con la agenda económica y de seguridad del Gobierno. “Mientras el presidente se reunía con Milei en La Moneda para seguir profundizando, para seguir expandiendo su modelo económico, nosotros estábamos ahí en las calles, defendiendo a nuestro pueblo donde tenemos que estar”, señaló.

Díaz cuestionó además la reforma de seguridad y sostuvo que los estudiantes seguirán movilizados frente a las decisiones del Ejecutivo. “Mientras ellas sigan precarizando nuestra vida y nuestra universidad y nuestra educación, los estudiantes tendremos que salir a la calle a defender nuestro futuro”, afirmó.

La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y vocera de la Confech, Laura Mlynarz, calificó al Gobierno como “autoritario” y cuestionó la respuesta policial durante la jornada.

“Hoy los estudiantes del país nos movilizamos frente a un gobierno autoritario, un gobierno de recortes, de retroceso, un gobierno que cada vez se quiere asemejar más a los tiempos dictatoriales de este país”, sostuvo.

Mlynarz afirmó que la movilización se desarrollaba pacíficamente y que contaba con autorización de la Delegación Presidencial. “¿Cómo nos recibieron? Con represión en las calles, criminalizando a los estudiantes y cortando una movilización pacífica”, señaló

La dirigenta sostuvo que la marcha solo pudo avanzar hasta la Universidad Católica, pese a que el recorrido estaba autorizado hasta Los Héroes. También denunció la detención de decenas de estudiantes y aseguró que más de 400 fueron afectados por gases. “El Gobierno no quiere escuchar al movimiento estudiantil, el gobierno no le interesan los estudiantes de Chile quienes vamos a ser el futuro y quienes queremos construir un país diferente”, sostuvo.

Las críticas de Mlynarz también apuntaron a la ministra María Paz Arzola. “¿Dónde está la ministra de Educación cuando los estudiantes del país se están movilizando ya hace meses?”, cuestionó. La vocera reclamó además por la falta de participación de las comunidades educativas en las políticas impulsadas por el Gobierno y preguntó por la reunión con estudiantes que, según dijo, había sido comprometida.

En materia de movilizaciones, la Confech convocó para el 1 de octubre a una jornada de paralización vinculada a la discusión de la Ley de Presupuestos 2027. Mlynarz explicó que el movimiento estudiantil busca poner en el centro el financiamiento de la educación superior, el fortalecimiento de la educación pública, la salud mental, la alimentación y el transporte.

Mlynarz también se refirió al impedimento de ingreso de un equipo de Radio Universidad de Chile al Foro Madrid, pese a que nuestra emisora había cumplido con el proceso de acreditación solicitado por la organización.

En ese contexto, la vocera vinculó lo ocurrido con los estudiantes y con la situación de la radio. “Parece que a este gobierno no le gusta el pensamiento crítico, no le gustan los espacios donde convergen las diversas realidades del país, como son las universidades, porque si no, no censuraría a la radio de nuestra universidad y criminalizaría a los estudiantes, además de decir que las universidades son solamente para emanar libros, siendo que son para poder hacer desarrollar el país, para poder progresar y poder trabajar en pos de las necesidades del país”.

Radio U Chile

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Salud sexual para todos: expertos piden fortalecer educación, pruebas y prevención

El Día Mundial de la Salud Sexual, que se celebra el 4 de septiembre, nos recuerda que la salud sexual es inseparable de la salud y el bienestar general

Mientras las infecciones de transmisión sexual (ITS) siguen aumentando en todo el mundo, AIDS Healthcare Foundation ( AHF ) celebra el Día Mundial de la Salud Sexual haciendo un llamado a los gobiernos y a los sistemas de salud para que amplíen el acceso a los servicios de prevención, pruebas y tratamiento del VIH y otras ITS.

A pesar de que existen herramientas probadas para prevenir, diagnosticar y tratar el VIH y otras ITS, las brechas en el acceso siguen poniendo en riesgo a millones de personas en todo el mundo. Con una cifra estimada de 1,2 millones de infecciones nuevas por VIH cada año a nivel mundial, más de 1 millón de ITS contraídas cada día en todo el mundo y una cifra estimada de 374 millones de casos nuevos de sífilis, clamidia, gonorrea y tricomoniasis cada año, es hora de actuar. La disminución de los fondos para la salud a nivel mundial y el acceso reducido a los condones y a los exámenes de detección de rutina amenazan con aumentar aún más las tasas de ITS.

Sólo la sífilis representa aproximadamente 8 millones de esos casos nuevos al año y, a menudo, no causa síntomas visibles, lo que permite que la infección se propague sin ser detectada. Si no se trata, puede causar daños graves al cerebro, al corazón y a otros órganos, o transmitirse de una persona embarazada a su bebé, lo que provoca consecuencias devastadoras.

«La salud sexual merece la misma inversión y urgencia que cualquier otro aspecto de la atención médica de una persona», afirmó Terri Ford, directora de Promoción Global, Políticas y Marketing de AHF. «Gracias a nuestras décadas de experiencia, sabemos qué es lo que funciona: las pruebas, el tratamiento y los condones. A través de nuestra campaña La sífilis es grave: es curable. Hazte la prueba , nuestra campaña de promoción del uso de condones ¡Solo úsalo! y nuestro modelo escalable de Centros de Bienestar de AHF, que brinda atención sin costo ni estigma, lo estamos demostrando todos los días en los 50 países donde trabajamos. El aumento ininterrumpido de las ITS no se debe a una falla de la ciencia, sino al fracaso del financiamiento y de la voluntad política, y se está cobrando la salud y las vidas de las personas».

AHF insta a los gobiernos y a los sistemas de salud de todo el mundo a ampliar los exámenes de detección de rutina para el VIH, la sífilis y otras ITS, en especial para las mujeres embarazadas y las personas dentro de los grupos de riesgo; a aumentar el financiamiento para condones gratuitos o de bajo costo; y a integrar los servicios de ITS y VIH para que las pruebas, el tratamiento y la prevención estén disponibles en una sola visita, sin juicios ni estigma.

 Logo de World Sexual Health.

Logo de World Sexual Health.

El Día Mundial de la Salud Sexual, que se celebra el 4 de septiembre, nos recuerda que la salud sexual es inseparable de la salud y el bienestar general. A través de su red global de más de 100 Centros de Bienestar de AHF y campañas como «La sífilis es grave», AHF sigue trabajando para asegurarse de que las pruebas, el tratamiento y la prevención lleguen a todas las personas, en todas partes.

AIDS Healthcare Foundation (AHF), la organización sanitaria dedicada al VIH/sida más grande del mundo, ofrece atención médica de vanguardia y apoyo a 3 millones de personas en 50 países, entre ellos, Estados Unidos, África, América Latina y el Caribe, la región de Asia-Pacífico y Europa del Este. En enero de 2025, AHF recibió el Premio MLK, Jr. a la Justicia Social, el máximo reconocimiento que otorga el King Center a una organización que destaca por su labor en el ámbito de la justicia social. Para obtener más información sobre AHF, visítenos en línea en AIDShealth.org , encuéntrenos en Facebook y síganos en Instagram , Twitter y TikTok .

FUENTE: Con información de AFP

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Sonia Ramadori: Educación y comunidad frente al analfabetismo invisibilizado

Primero hubo que caminar el barrio

La experiencia comenzó formalmente el 8 de octubre de 2025, cuando Ramadori inició las clases en un espacio cedido dentro del Salón Vecinal de barrio La Calera. Sin embargo, para que ese primer encuentro pudiera realizarse había comenzado a trabajar mucho antes.

“Ya venía trabajando en el barrio, caminando el barrio, literalmente, dos meses antes”, recuerda. La tarea inicial no consistió en enseñar letras, sino en generar vínculos con los vecinos y reconocer una problemática que difícilmente aparece a simple vista.

Primero había que conseguir “la confianza de la gente” y después comenzar a descubrir cuántas personas no sabían leer ni escribir. Ese recorrido territorial terminó revelando una realidad que, según la alfabetizadora, posee dimensiones mayores de las que habitualmente se supone.

“La verdad que hay muchísimos más de lo que la gente cree o piensa”, advierte.

“El analfabetismo se oculta”

Determinar cuántas personas atraviesan esa situación en Villa María resulta difícil. Ramadori plantea que existe un problema previo incluso para construir estadísticas confiables sobre el fenómeno.

“No hay datos estadísticos porque en los censos la gente no dice, es decir, el analfabetismo se oculta”, sostiene.

Según explica, cuando llegan los censistas muchas personas no declaran que no saben leer o escribir. La problemática emerge recién mediante la conversación cotidiana, la confianza y el conocimiento territorial.

“Eso se va conociendo hablando con la gente”, afirma. En su caso fueron necesarios alrededor de dos meses de recorridas hasta conseguir las primeras tres personas dispuestas a comenzar el proceso de alfabetización.

65 clases para aprender a leer y escribir

Las clases utilizan el programa cubano “Yo Sí Puedo” y se organizan teniendo en cuenta la realidad cotidiana de sus participantes. Al tratarse de personas adultas que trabajan, los horarios deben adaptarse a sus posibilidades.

Sonia concurre dos veces por semana y desarrolla encuentros de aproximadamente una hora y media. El método completo contempla 65 clases.

“En 65 clases la persona adulta aprende a escribir y leer”, explica. El proceso se considera cumplido cuando quien participa consigue alcanzar un objetivo que puede parecer sencillo, pero representa un enorme salto de autonomía: leer y escribir una carta.

Después existe la posibilidad de ampliar conocimientos, incluyendo algunas herramientas matemáticas, y continuar el recorrido educativo dentro de una escuela para adultos.

Aprender las letras desde aquello que el adulto ya conoce

Una de las particularidades del método es que fue pensado específicamente para alfabetizar adultos y parte de conocimientos incorporados durante la vida cotidiana.

“Los adultos mayores, aunque no hayan aprendido jamás a escribir ni a leer, sí conocen los números por la vida práctica, por haber trabajado, por manejar dinero”, explica la docente.

El programa aprovecha precisamente ese conocimiento: las letras comienzan a introducirse a partir de los números.

Para la educadora, esta metodología reconoce que un adulto sin alfabetización formal no es una persona sin conocimientos. Posee experiencias, capacidades y saberes construidos durante años que pueden transformarse en el punto de partida del aprendizaje.

“Ese método ha dado muy buenos resultados”, asegura.

Una propuesta diferente para las personas adultas

La docente jubilada también plantea una diferencia respecto de algunos sistemas tradicionales de alfabetización utilizados en la educación primaria para adultos.

Según su experiencia, determinados programas reproducen metodologías similares a las utilizadas con niños, pese a que los ritmos y las formas de aprendizaje son diferentes.

“Por ahí los adultos mayores se aburren o no les alcanza para aprender, porque ellos tienen otro modo de aprender y otros ritmos de aprendizaje que los niños”, señala.

El “Yo Sí Puedo”, en cambio, fue específicamente diseñado para adultos. La docente encuentra allí puntos de contacto con métodos que generaciones anteriores de educadores conocieron mediante el trabajo a partir de la denominada palabra generadora.

La alfabetización empieza a extenderse

Aquella primera experiencia de La Calera comenzó con solamente tres estudiantes, pero durante 2026 la propuesta empezó a extenderse hacia otros puntos de Villa María.

Ramadori continúa trabajando los lunes y miércoles por la tarde en el centro vecinal de La Calera. A esa experiencia se agregó una segunda mesa de alfabetización en barrio San Nicolás.

Allí, en una casa comunitaria, la alfabetizadora Marisa Guizzo trabaja actualmente con cuatro alumnas.

A esas siete personas se sumarán otras tres mediante una nueva mesa en La Calera. De esta manera, la experiencia alcanza progresivamente diferentes grupos pequeños, una modalidad que permite sostener un acompañamiento cercano.

Una joven de 23 años que quiere aprender

Uno de los testimonios recogidos territorialmente rompe también con la asociación automática entre analfabetismo y adultos mayores.

“Además hay chicas, hay gente muy joven que no sabe leer y escribir”, advierte la coordinadora.

Entre las personas inscriptas para comenzar las clases se encuentra una joven de 23 años. Según le explicó a la coordinadora, puede escribir “un poquito”, pero después no consigue leer.

La docente todavía debe realizar la evaluación correspondiente para conocer exactamente cuál es su nivel. Sin embargo, el caso permite dimensionar que la problemática no pertenece exclusivamente a generaciones pasadas.

Cuando el celular permite esconder que alguien no sabe leer

Durante sus recorridas por La Calera, Ramadori encontró además estrategias cotidianas mediante las cuales las personas consiguen desenvolverse aun sin haber sido alfabetizadas.

Una de ellas está relacionada con el teléfono celular y particularmente con los mensajes de audio.

Según su observación territorial, puede existir incluso “un integrante de cada familia que no sabe leer y escribir y se arregla usando el teléfono con audio”. Luego, ante una repregunta, aclara que no pretende establecer una estadística y estima, de manera exploratoria, que podría tratarse de una persona cada seis integrantes en determinadas familias ampliadas del barrio.

El señalamiento es relevante precisamente por aquello que no permite afirmar: no constituye un relevamiento estadístico de Villa María ni de La Calera. Es una percepción surgida de su trabajo territorial que, para la alfabetizadora, demuestra la necesidad de investigar una problemática prácticamente invisible.

Alumnas que se quedaron sin docente

Otra situación encontrada por la coordinadora muestra que no todas las personas que llegan al programa estuvieron siempre completamente alejadas del sistema educativo.

Entre las nuevas alumnas aparecen mujeres que asistían a una escuela primaria para adultos de Villa María y que, según relata Ramadori, se quedaron sin maestra y no pudieron continuar.

“Habían aprendido las letras, pero no saben unir las letras”, explica.

La situación vuelve a colocar en primer plano la diferencia metodológica que plantea la entrevistada. Reconocer letras individualmente no necesariamente significa haber adquirido las herramientas necesarias para leer de manera autónoma.

El programa busca retomar esos aprendizajes incompletos mediante una metodología específicamente orientada hacia personas adultas.

Una fundación abierta a nuevas articulaciones

La experiencia se desarrolla a partir de la articulación de la CTA Córdoba con la Fundación Un Mundo Mejor Es Posible, vinculada con diferentes programas comunitarios.

Ramadori explica que la organización se encuentra abierta a establecer convenios con instituciones civiles y gubernamentales interesadas en extender la alfabetización.

Hasta el momento, en Villa María la experiencia se sostiene mediante la CTA y todavía no existen las articulaciones con otras instituciones locales por las que fue consultada durante la entrevista.

El objetivo, sin embargo, es ampliar la propuesta: “Desde la fundación están con los brazos abiertos para hacer convenio con todo el que quiera”, afirma.

Volver a enseñar después de 34 años en las aulas

La alfabetización representa también un regreso personal para Sonia Ramadori. Después de 34 años como docente, llegó la jubilación, pero no desapareció aquello que identifica como una de las grandes pasiones de su vida.

“Tengo dos pasiones, creo. Una es la educación y otra es el trabajo comunitario”, resume.

Ese vínculo comenzó cuando era muy joven y recién recibida. Una de sus primeras experiencias fue como docente en una guardería municipal a la que concurrían niños provenientes de familias con importantes necesidades sociales.

“Yo abracé con mucha pasión el trabajo con el sector más vulnerable de una comunidad”, recuerda.

La alfabetización de adultos terminó permitiéndole reencontrar ambas dimensiones: educación y territorio.

“Yo les llevo la posibilidad de aprender”

Su concepción del trabajo comunitario también aparece atravesada por una definición política. Ramadori cuestiona las intervenciones territoriales que quedan exclusivamente reducidas a resolver necesidades materiales inmediatas sin generar herramientas de autonomía.

“Creo, y lo sostengo y lo tengo como lema, que no solo de pan vive el hombre”, señala.

Y agrega una de las expresiones más fuertes de la entrevista: “Por ahí las militancias políticas se hacen llenando panzas, pero dejando cerebros vacíos. Y yo apuesto por otro tipo de militancia”.

“No les llevo nada material, no les llevo ni alimentos, no les llevo ropa, no les llevo nada material. Yo les llevo la posibilidad de aprender”, define.

Para la docente jubilada, ese aprendizaje abre después algo mucho más amplio: “La posibilidad de pensar y de pensarse, de desear y de poder concretar sus propios sueños desde ese lugar donde viven”.

El barrio como “lugar de enunciación”

La reflexión final trasciende incluso el objetivo inmediato de aprender a leer y escribir. Sonia propone modificar la manera en que se observa a los sectores populares y especialmente a los barrios.

Considera que uno de los sectores más olvidados e invisibilizados es, paradójicamente, también uno de los más buscados cuando llegan las campañas electorales.

Pero esos habitantes, sostiene, no deberían ser considerados únicamente destinatarios de asistencia o receptores de decisiones construidas en otros lugares.

“Hay que mirar al barrio como un lugar de enunciación”, plantea.

“Ellos tienen también su palabra y pueden enunciar sus propios proyectos, pero para eso tienen que primero sentir que ellos pueden”, concluye.

Allí el nombre del programa adquiere para la alfabetizadora un significado que excede la lectoescritura: “El programa de alfabetización se llama Yo Sí Puedo. Eso les tiene que entrar a todos: que ellos pueden”.Docente jubilada y vinculada a la CTA, Sonia Ramadori coordina en Villa María experiencias territoriales del programa de alfabetización para adultos “Yo Sí Puedo”, impulsado desde la Fundación Un Mundo Mejor Es Posible. Comenzó caminando durante meses barrio La Calera para encontrar a quienes necesitaban aprender y hoy la iniciativa avanza hacia tres mesas de alfabetización. Su experiencia expone una problemática difícil de medir: adultos y también jóvenes que no saben leer y escribir, pero que muchas veces permanecen fuera de las estadísticas.

Fuente: www.vertices.com.ar

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