El concepto Desarrollo y su enseñanza en la escuela

Maximiano Millan

Introducción.
Es notoria en la actualidad venezolana, la división de nuestro pueblo en dos bloques políticos, que tienen a su vez grandes diferencias en la manera de entender el modelo de desarrollo económico que como sociedad deberíamos seguir.
El presente artículo no tiene como objetivo, explicitar o comparar dichas diferencias. De lo que se trata es de demostrar que el proceso de enseñanza aprendizaje, en nuestro sistema educativo, de este concepto, ha estado apegado totalmente a la manera de entenderlo de uno de los modelos arriba mencionados. Y que, unido a otras razones, ha permitido la permanencia en el tiempo del modelo de desarrollo capitalista primero y neoliberal después, defendido por este mismo bloque.
Comenzaremos por reportar la evolución del concepto desarrollo en nuestro continente, desde la mitad del siglo pasado hasta el comienzo del presente. Asumiremos postura sobre estos procesos de cambio en la conceptualización de dicha palabra y al mismo tiempo que lo expongamos, puntualizaremos brevemente, algunos espacios donde se ha enseñado, generación tras generación de jóvenes venezolanos, el modelo de desarrollo capitalista y neoliberal, dentro de la estructura de contenidos curriculares a estudiar en nuestro actual Sistema Educativo Bolivariano.
Síntesis de la evolución del concepto “Desarrollo”
Es necesario aclarar que los conceptos no son invariables en el tiempo. “Es más, los conceptos se definen entre diálogos y debates. Sacar los conceptos de su historia dialogal pasada y actual, sacarlos del debate que sobrevive o del debate que nace es como quitarle el aire al pájaro o el agua al pez. Conceptos y definiciones son históricos y dialógicos”. (González Casanova, 2006). Por lo que se hace necesario, acercarnos a la historia de las primeras concepciones sobre desarrollo, que influyeron sobre la estructura social de nuestro país y en específico sobre las políticas desarrolladas por la clase dominante y el Estado de bienestar creado por su dirigencia política correspondiente.
Varios autores colocan en el comienzo de la posguerra europea, el inicio de la concepción que sobre el desarrollo manejamos de este lado del mundo. En 1950 un documento de la ONU (Organización Naciones Unidas) planteaba que para lograr el crecimiento económico “Las filosofías ancestrales deben ser erradicadas; las viejas instituciones sociales tienen que desintegrarse; los lazos de casta, credo y raza deben romperse;” (Escobar, 2007, página 20) es decir los pueblos pobres de la periferia, entiéndase Africa, Asia y América Latina, tenían que dejar de ser ellos mismos y parecerse cada día más a los que habían alcanzado el crecimiento económico, es decir USA y Europa. “Se planteaba, entonces, como la tarea fundamental el cambio de actitud frente al desarrollo, condición indispensable para lograr abandonar el subdesarrollo y pasar a formar parte del mundo civilizado capitalista y occidental.” (Ornelas, 2011. Página 26)
Si le parece al lector algo fuerte el discurso excluyente que para la época manejaba esta reconocida institución mundial, vean como termina el párrafo citado mas arriba: “y grandes masas de personas incapaces de seguir el ritmo del progreso deberán ver frustradas sus expectativas de una vida cómoda .” Por lo cual se entiende que aunque los países pobres o periféricos tratemos de parecernos a ellos, una gran cantidad de personas estarán per se excluídas del ritmo del progreso y no tendremos una vida más cómoda, por lo cual viviremos frustrados
En el mismo estudio el autor reconoce que aunque estas expresiones, se corresponden más con una visión colonialista y no desarrollista, en el resto de ese estudio se puede visualizar que “el discurso del desarrollo se rige por los mismos principios” (Escobar, 2007, página 29)
Estamos entonces ante una categoría de pensamiento que partió de una propuesta excluyente y desarraigadora del ser de nuestros pueblos pobres. Un concepto que ayudó no solamente a construir toda una estructura de dominación política sobre nosotros sino que además de crear toda una teoría ideológica sobre si mismo logró al mismo tiempo convencernos de que no somos desarrollados como ellos.
¿Que pasó desde la década del 50 hasta nuestros días para que esta concepción del mundo se adueñara de nuestra subjetividad?
Todo comienza, según Easterly, “con un gran error” (Easterly, 2003, pagina 26) el modelo de Harrod Domar, cuyo autor reconoció su imcompatibilidad con cualquier cosa que se llamara teoría sobre el desarrollo, pero que sin embargo, ha logrado mantenerse como el enfoque mediante el cual se manejan las directrices de lo que debe ser un modelo de desarrollo.
Según el mismo Easterly, los economistas continúan aplicando este modelo, a los países pobres por supuesto,”para calcular una tasa de inversión requerida para obtener una tasa de crecimiento. La diferencia entre la tasa de inversión requerida y el ahorro del país es conocida como “el déficit financiero”. Como se supone que el ahorro privado (interno) no puede llenar este déficit” (Easterly, 2007. El paréntesis es nuestro) entonces aparecen los países donadores que con préstamos tramitados desde las instituciones financieras mundiales, aportan lo suficiente para producir el anhelado crecimiento.
No hay que ser un erudito, para darse cuenta que desde este momento, el modelo errático sirvió para abrir paso a una forma de dominación ejercidas por los países del Norte sobre los del Sur: la financiera. Cualquier país que quisiera salir de la órbita del capitalismo, perdía también la posibilidad de conseguir “donantes” que llenaran su déficit financiero.
Sin embargo, esta ventaja financiera, no explica por si sola el porqué se mantuvo en el tiempo la aplicación de este enfoque para los países de la periferia.
Este modelo de déficit financiero evoluciona o se mimetiza, de una forma mas acabada en el modelo de Rostow quien “sintetiza los postulados principales de las teorías metropolitanas y su carácter colonial”. Es este modelo el que define al “subdesarrollo” como “un estadio o etapa de tránsito por la que atraviesan todos los países en un momento de su historia”. Lo cual, de ser cierto, es un alivio para la clase dirigente de los países pobres, puesto que en algún momento de la historia, dejarán de ser subdesarrollados. (Ornelas, 2011, página 17)
Las cinco etapas del modelo de Rostow llamaron mucho la atención de dos presidentes norteamericanos Eisenhower y Kennedy, quienes guiados por el modelo aumentaron directamente la ayuda financiera a los países del llamado tercer mundo. (Easterly, 2003, página 31). La razón que los llevó a ello, no fue la beneficiencia, sino la estrategia política: “En plena guerra fría, el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy revelaría el significado colonial de su política de “ayuda para el desarrollo” y en 1961 diría: “La ayuda exterior es un método por el cual Estados Unidos mantiene una posición de influencia y control en el mundo y sostiene a bastantes países que sin ella se habrían hundido definitivamente o pasado a formar parte del bloque comunista” (Hayter, 1972: 13). “ (Ornelas, 2011, página 26)
Resulta muy claro y contundente que este modelo, sirvió de base para endeudar a nuestros países financieramente con nuestro “donantes”. Todo en función de mantener la hegemonía dominante y no perder otra nación, ya Cuba se había perdido, bajo la esfera del comunismo.
Es de hacer notar, que aunque los Estados Unidos comenzaron a reducir su asistencia extranjera a partir del gobierno de Johnson, otros países ricos compensaron “generosamente” esta falta. Por lo que podríamos concluir que el modelo del déficit financiero y su respectivo mito de la inversión productora de desarrollo había ganado la batalla y se establecía como panacea para todos los gobiernos de la zona de influencia del capitalismo. Ademas de asegurar a Rostow un trabajo fijo en la Casa Blanca por dos períodos presidenciales.
Por lo tanto nos encontramos ante una razón política e ideológica. Las necesarias donaciones del mundo capitalista aseguran por una parte un eterno dominio sobre los países mas pobres y por otro lado, lograron compactar un bloque ideológico que evitaría el crecimiento de la influencia comunista entre ellos.
Aunque a partir de la década de los 70, nadie reporta utilizar el enfoque del déficit financiero, Easterly demuestra en varios casos de ayuda reciente, que su “espíritu” ronda en la forma de actuar de los organismos financiadores mundiales. (Easterly, 2003, página 40) Bastaría ver las soluciones propuestas por el Banco de Europa para la flotación de la economía griega, el año pasado: disminución de la inversión pública y recepción de préstamos extranjeros para lograr que la empresas privadas desarrollen la estancada economía del país. ¿Suena diferente este discurso?
Pero el fulano desarrollo no llegó. Al final del siglo XX y luego de cincuenta años de aplicación de un modelo érratico, la experiencia empírica y científica nos hace ver una tremenda desigualdad entre los grupos sociales de América Latina. “ La experiencia, sin embargo, mostró que a pesar de haberse logrado en América Latina significativas tasas de crecimiento económico durante la postguerra, las condiciones de vida de la población no mejoraron y en algunos casos empeoraron. “ (Ornelas 2011, página 21)
Ya en la primera década de este siglo, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales advertía: “Las reformas económicas neoliberales ejecutadas desde hace más de quince años en la región han modificado sustancialmente la economía y la sociedad de los países del área. Sin embargo, no ha sido posible dinamizar las economías, disminuir la desigualdad social, ni abatir los niveles de pobreza” (CLACSO, Declaración de Río, 2008)
Se vino trabajando el desarrollo como una categoría que dependía exclusivamente de variables macroeconómicas, y se olvidaron de los efectos que sobre los seres humanos tenían estas medidas. La base de este crecimiento económico era “ la preservación de los privilegios de las elites que satisfacen su afán de modernización” (Furtado, 2008). Mientras la gran mayoría, se tenía que conformar con ver el desarrollo a través de una vidriera o de un lejano televisor, creyendo además que era posible alcanzarlo.
Sólo cuando entendamos que el centro del proyecto de crecimiento de una nación es para la totalidad de sus integrantes y que este proyecto incluya “… la efectiva mejoría de las condiciones de vida de esa población, el crecimiento “ económico se transformará en desarrollo.” (Furtado, 2008)
Escuela y Desarrollo, ideología dominante.
Una vez que esta idea de desarrollo se impone a finales del siglo pasado, era necesario convencernos a nosotros de que teníamos que dejar de ser como éramos, y aceptar que para ser desarrollados teníamos que parecernos a ellos, los desarrollados.
Es por esto que los medios de comunicación y la invasión cultural a través del sistema educativo, jugaron un rol preponderante en ese proceso de convicción que transformara nuestra subjetividad y que nos convenciéramos de que era “el desarrollo como una especie de generosa oportunidad ofrecida por los países más desarrollados del capitalismo a los países latinoamericanos que ávidamente buscaban fórmulas para superar sus problemas seculares de pobreza, desigualdad y exclusión” (Ornelas, 2011. Página 26).
Era necesario entonces construir, en estos cincuenta años, un sistema educativo que causara confusiones en sus participantes mas que revelara verdades sobre la dominación de los países económicamente fuertes, sobre nuestros pueblos. Un “sistema educativo que se ha organizado y se sigue organizando desde la legitimidad imperialista, que actúa a través de los grupos de poder político de nuestros países para dominar, mas que para liberar.” (Quintar, 2004, página 181)
Este sistema educativo vino de la mano de la organización política desde sus inicios y siendo Latinoamérica un continente bajo la hegemonía capitalista de los Estados Unidos, dichas organizaciones políticas utilizaron este sistema como “ … el puente necesario para la legitimación sutil de nuevas formas culturales de dominación: la de la colonialidad simbólica en la configuración del mundo.” (Quintar, 2004, página 181)
Y por supuesto lo lograron. Un pequeño recorrido por algunos textos recogidos al azar comprueban que lo que se le propone como lectura a nuestros niños, niñas y adolescentes son ideas colonizadoras, y al ”Colonizar la subjetividad permite colonizar el saber del mundo y crear sujetos subordinados “por naturaleza”. Es decir, se ontologiza una construcción del poder dominante como único modo posible de ser. Asumir esta creencia nos hace felizmente colonizados, o sea, felizmente “civilizados”” (Quintar, 2004, página 182)
Algunos ejemplos bastarán para mostrar las entrañas de este monstruo destructor de subjetividades.
En el libro de noveno grado de la materia Biología, Editorial Excelencia al tratar el tema de la evolución del ser humano, se presenta un mapa en la página 205, con los fósiles humanoides encontrados hasta ese momento se supone. No hay ninguno encontrado en América Latina, aunque ya se sabe de hallazgos fósiles en Argentina y México por poner solo un ejemplo.
Además de esto, cuando se habla de estudios científicos y principales descubrimientos, jamás se menciona a algún miembro de nuestros países del tercer mundo.
La Geografía económica de la editorial Romor, para 5to año de bachillerato tiene escrita en su página 188 la siguiente perla: “La estrechez de los mercados es uno de los factores limitantes del desarrollo industrial de muchas naciones de América Latina” Para nada se menciona la posibilidad de crear un gran mercado por nosotros mismos.
Mientras que el texto de Geografía económica de Hector Zamora, Ediciones CO-BO, tambien para quinto de bachillerato, considera necesaria la integración económica porque une a los Estados que “hasta entonces han sido incapaces, por si solos, de alcanzar sus objetivos de desarrollo económico y social” pero no conforme con el autoinsulto, en la misma página 181 remata afirmando que esta integración “ha sido vista como una de las vías para superar las condiciones subdesarrolladas de los países latinoamericanos”
En libros de textos para adolescentes de menor edad podemos encontrar la idea de que es imposible que todos los países del mundo tenga el nivel de desarrollo de los 15 mas desarrollados (Siso y Cunill Grau. Editorial Santillana. 2002. Página 200. Pero nada se dice de que esto es porque no existen en el mundo suficientes recursos para esto y que la acumulación de recursos por los 15 mas desarrollados se convierte por esto en una especie de secuestro de recursos.
Finalmente reporto en un libro para niños y niñas de sexto grado, Didáctica de Editorial Santillana que en su página 620 tiene un capítulo completo en donde se comparan las caracteristicas de los países desarrollados y los subdesarrollados. Al menos no utilizan el criterio macroeconómico solamente, pero por supuesto no mencionan para nada la posibilidad de que en alguno de esos indicadores, nuestro país está mucho mejor que algunos países de Europa.
Un ejercicio para el futuro, sería estudiar el discurso de los nuevos libros que la Revolución Bolivariana está repartiendo gratuitamente en las escuelas de todo el Sistema Educativo Bolivariano. Pero por ahora basta esta muestra para entender, por que tantos esfuerzos de reformas y no hemos logrado cambiar, casi nada a nivel de medios de producción.
Nuestro sistema educativo reproduce el sistema capitalista de dominación, generación tras generación. “Se reedita una y otra vez con nuestros objetivos, pero siempre intentando colonizar la subjetividad, volviéndola instrumento (sujeto alienado) de la construcción del poder hegemónico dominante, actualmente identificado en el FMI y el grupo de países centrales como Estados Unidos y la propia Unión Europea” (Quintar, 2004, página 183)
Realizar la Revolución dentro del sistema educativo venezolano, es una tarea titánica que se presenta muy atrasada, con respecto a los cambios sociales. Ya existe una generación de hombres y mujeres formados durante la Revolución y que políticamente comenzarán a ejercer sus derechos políticos. ¿Hacia dónde inclinarán la balanza en la débil diferencia existente entre los dos bloques políticos en pugna? ¿Se habrá creado suficiente conciencia en esta generación?
El tiempo nos lo hará saber muy pronto, solo espero, que cada día que pase la Revolución de las Aulas crezca en conciencia y en formación de nuestra propia identidad, sino, el legado de Chávez quedará como el trabajo suicida de un buena gente que se ganó el cielo.
Bibliografía.
Ornelas Delgado Jaime, 2011. Volver al Desarrollo. Revista Problemas del Desarrollo. Enero-marzo 2012. Número 168. Página 26
González Casanova Pablo y Marcos Rosenmann, Coordinadores, 2006. La formación de conceptos en Ciencias y Humanidades. Siglo XXI editores S.A. México
Escobar Arturo, 2007. La invención del Tercer mundo. Construcción y deconstrucción del desarrollo. Editorial El perro y la Rana. Caracas , Páginas 20-30
Easterly William, En busca del Crecimiento. Andanzas y tribulaciones de los economistas del Desarrollo. Antoni Bosch Editor. Barcelona. 2003.
Declaración de Río de Janeiro. Repensar la Teoría del Desarrollo. En publicación: Cuadernos del Pensamiento Crítico . Latinoamericano no. 4. Buenos Aires: CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Enero 2008
Furtado, Celso. Los desafíos de la nueva generación. En publicación: Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano no. 4. Buenos Aires: CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Enero 2008.
Quintar Estela, Colonialidad del pensar y bloqueo histórico en America Latina. En Amèrica Latina: los desafíos del pensamiento crítico, Sánchez Ramos y Sosa Elízaga, coordinadoras. Páginas 180-204, Siglo XXI editores. México, 2004
Fuente: https://lapedagogiademaxi.blogspot.com/2015/04/el-concepto-desarrollo-y-su-ensenanza.html
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Maximiano G. Millán Guevara

Profesor de Matemática en la U:E. Nueva América Fe y Alegría. Estudiante del Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico en la Universidad Bolivariana de Venezuela

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