Investigar a distancia

Mónica Delgado

En este artículo se pretende exponer un panorama acerca de la investigación a distancia como un modo de generación de conocimiento acerca de espacios en los cuales las personas no se encuentran de forma presencial. Se parte del significado que distintos autores han dado a la investigación a distancia ya sea para referir al procedimiento y/o método empleado, los temas abordados, los constructos de los que se parte, entre otras concepciones. En este sentido, es pertinente aclarar a lo que no se referirá este artículo; investigar a distancia no hace referencia a:

  • la investigación sobre la modalidad a distancia,
  • la investigación educativa exclusivamente,
  • la investigación desde un paradigma exclusivamente,
  • investigaciones abordadas desde la educación a distancia.

Se trata, entonces, de presentar las posibilidades de acceso a las que tiene un investigador cuando su contexto se sitúa a distancia, es decir en un espacio distante. A continuación se señalan algunas experiencias en este sentido:

En el año 2005, la Comunidad Iberoamericana de Naciones y su Cumbre Iberoamericana promovieron, como iniciativa, la creación del Espacio Iberoamericano del Conocimiento con el objetivo central de consolidar “la interacción y colaboración entre universidades, centros de investigación, administraciones públicas y empresas para la generación, transmisión y transferencia de conocimientos”.(parr. 1).

Esta iniciativa tiene su base en La Declaración de la Cumbre de Salamanca (2005), y, posteriormente en la XXVII Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile donde se aprueba la primera acción de este Espacio, constituido por las Becas Pablo Neruda. En el marco de esta cumbre la Organización de Estados Iberoamericanos -OEI- gestionó tres programas cuya intencionalidad estuvo fundamentada “en la convicción de que la formación de directivos es una de las estrategias fundamentales para el desarrollo de los cambios que afiancen el proceso de modernización de las Administraciones Educativas”.(parr. 6).

Lo importante a destacar en esta experiencia es lo referido a la creación de una red de colaboración en torno a unir esfuerzos que permitan acercar el conocimiento desde distintas latitudes.

Otro ejemplo de gestión en investigación a distancia es la experiencia reseñada por Gier y Kreiner (2012), de la Asociación para el Avance de la Ciencia Psicológica (AACP), a través de su programa Charlas a Distancia sobre investigación mediante el cual, un presentador (profesional psicólogo y/o investigador) expone resultados o procesos metodológicos referidos al campo psicológico, pero, sobre todo, realizan procesos investigativos a distancia empleando las tecnología de videoconferencia, las cuales pueden ser presentadas con un público o población nacional e internacional y a través de las cuales los participantes responden a distintos instrumentos o técnicas como entrevistas, cuestionarios, sesiones grupales, entre otras.

El objetivo de este programa es motivar a los estudiantes hacia la realización de investigaciones en el ámbito de su competencia y hacia la prosecución de estudios doctorales. Esta experiencia es referida por el Portal Latinoamericano para la Formación Científica en Psicología y es llevada a cabo de forma colaborativa desde la Universidad Estatal de Mississippi y la Universidad Central de Missouri.

Otra práctica de investigación a distancia es la referida por Ramirez (2009), mediante una ponencia, cuyo propósito fue presentar una iniciativa para la formación de investigadores educativos, a través de trabajos en redes y haciendo uso destacado de las innovaciones tecnológicas. El escrito cierra con unas reflexiones sobre la importancia de conjuntar esfuerzos para la formación de investigadores, donde el trabajo en red y el uso de las tecnologías permiten unir voluntades hacia un mismo fin: la generación de conocimiento. Esta actividad se realiza desde México.

En este mismo orden de ideas, se menciona el trabajo realizado por D´Onofrio y Uminsky (2009), quienes plantean un conjunto de consideraciones acerca del uso de espacios virtuales en la formación de investigadores. Dichas consideraciones se constituyen en estrategias útiles para el diseño de cursos de formación en línea. De acuerdo con los autores: una estrategia posible en este caso es “constituir núcleos de investigación integrados por investigadores en formación bajo la dirección de un científico formado.” (p. 9).

En tal sentido las tecnologías de la información y la comunicación han contribuido a la generación de comunidades virtuales en las cuales coinciden personas que físicamente se ubican en otras latitudes pero cerca cognitivamente, “emergiendo modelos colaborativos de formación de investigadores”. (p.9).

En el planteamiento de estos autores se percibe la importancia de incorporar estrategias fundamentales que sirven de base para la formación de investigadores. Es así que se resaltan también en el presente artículo porque representan procesos que contribuyen al desarrollo de investigaciones a distancia, a saber: las líneas de investigación y proyectos, las comunidades de investigación, los grupos de investigación, todos ellos confluyen en el Modelo Colaborativo de Formación de Investigadores (Pollo Catámeo et al., 2009, citado por D´Onofrio y Uminsky, 2009: 37). Esta experiencia que enriquece la investigación a distancia fue desarrollada desde la Universidad de Buenos aires- Argentina.

Así como los ejemplos antes referidos, se podrá hacer mención  a otras estrategias de investigación a distancia de más reciente data y con la incorporación de otros elementos. Sin embargo, vale la pena hacer una compilación de lo que hasta este momento se resalta en este escrito.

Se observan elementos coincidentes en la investigación a distancia vistos desde distintos ángulos, tales como la necesidad de conformar redes de colaboración o comunidades de aprendizaje a través de las cuales las problemáticas susceptibles de investigación se vuelven comunes en distintos contextos y latitudes con apenas variaciones debido a la naturaleza humana, a los fenómenos naturales y de otros aspectos sensibles. Estas redes cumplirán funciones de sustentación, aplicación, ejecución, colaboración, entre otros que permitirán tanto avanzar en los procesos investigativos como la difusión de los conocimientos desarrollados mediante las investigaciones.

La creación de distintas redes de investigación, en algunos casos, han recibido apoyo internacional con miras a fortalecer la solución de problemáticas regionales y garantizar el crecimiento ya sea económico, social, moral y de otra índole. Estas redes se constituyen como grupos de investigación, implican líneas de investigación, programas de beneficios, entre otros.

Otro aspecto común en las experiencias anteriores se refiere al uso de las tecnologías de la información y la comunicación, las cuales potencian cada vez más y con mayor intensidad la posibilidad de intercambiar acciones entre personas, grupos e instituciones que contribuyan a la construcción de nuevos conocimiento.

A través de la consulta a distintas fuentes para fundamente este artículo, se observó que el uso de las TIC avanza incorporando formas combinadas de manera que el intercambio entre las comunidades sea enriquecedor, tal es el caso de los cada vez más numerosos entornos virtuales donde conjuntamente se emplean las videoconferencias, con chat en vivo y el empleo de redes sociales, entre otros.

Es de destacar que la investigación a distancia se vale de las TIC para potenciar de una vez la acción ilimitada en tiempo y espacio que permitan avanzar en las investigaciones. En este sentido, se destaca el uso del recurso móvil para mantener la comunicación en tiempo real con las comunidades de investigaciones. Se les llama mLearnig, y no es otra cosa que el uso de dispositivos móviles como el celular. Es así que según Kukulska-Hulme y Traxler (2007), citado por Glasserman y Ramírez (2014):

…el aprendizaje móvil (mLearning) ha sido una nueva forma de aprovechar las tecnologías de información y comunicación para acceder al conocimiento gracias al apoyo de dispositivos móviles como el celular, iPod, entre otros. El mLearning se puede definir como un medio de aprendizaje que se basa en la recepción o entrega de contenidos electrónicos con apoyo de la tecnología móvil a través de dispositivos electrónicos y con la característica de llevarse a cabo en distintos contextos con la finalidad de lograr un aprendizaje auténtico. (p. 38).

Otro elemento a resaltar y relacionado con el aspecto anterior es la importancia de la formación de investigadores, a través de la cual se espera que las personas, grupos e instituciones desarrollen competencias investigativas que conlleven a la construcción de nuevos conocimientos desde la excelencia. En este sentido, algunas de las estrategias están dirigidas a motivar a los interesados en la continuación de estudios doctorales o inserción en programas de investigación en relación con su área de incumbencia.

Cabe destacar que, aunque se mencionan experiencias en investigación a distancia donde se resalta el área de conocimiento, el medio tecnológico, la metodología empleada, entre otras concepciones de la investigación a distancia, la mayor coincidencia entre las experiencias guarda relación con los entornos educativos a distancia, modalidad que con el uso también cada vez más de las TIC, han tomado un alto vuelo para posicionarse con mayor fuerza como alternativa de formación.

 

Referencia

D´Onofrio y Uminsky, 2009. Plataforma para la formación de investigadores a distancia. Disponible: http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:KIsj0frrZfMJ:laboratorios.fi.uba.ar/lsi/donofrio-uminsky-trabajoprofesional.pdf+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=ve. [Consulta 2017, enero 8].

Gier, V y Kreiner, D. (2012). Conectando a estudiantes investigadores a través de charlas a distancia sobre investigación. Disponible: http://www.ipsicologia.com/tips-docentes/indicealfabetico/item/48-conectando-a-estudiantes-investigadores-a-trav%C3%A9s-de-charlas-a-distancia-sobre-investigaci%C3%B3n. [Consulta 2017, enero 9].

Glasserman M., M. y Ramírez M., S. (2014). Formación de investigadores educativos mediante el diseño de recursos educativos abiertos y móviles. Revista de Investigación Educativa de la Escuela de Graduados en Educación. Disponible: http://rieege.tecvirtual.mx/ 4. [Consulta 2017, enero 5].

Ramírez  M, M.  (2009). Formación de investigadores educativos a través de redes virtuales: El caso de la Cátedra de Investigación de Innovación  en Tecnología y Educación del Tecnológico de Monterrey. Disponible: http://www.virtualeduca.info/ponencias2009/278/Formacion%20de%20investigadores%20a%20distancia%20(Ramirez).doc. [Consulta 2017, enero 9].

Organización de Estados Iberoamericanos- Centro de Altos Estudios Universitarios (2005). Disponible: http://www.oei.es/historico/caeu.htm#. [Consulta 2017, enero 8].

Articulo inedito publicado con el consentimiento de la autora

Fuente de la imagen: http://bit.ly/2xAq79n

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La Función Investigativa en los Docentes del Nivel de Educación Universitaria en la Modalidad a Distancia

Mónica Delgado

En este artículo se destacan tres variables: la función investigativa de los profesores, la educación universitaria o superior, la modalidad de educación a distancia y, finalmente estas tres en la región latinoamericana. Se establece una relación entre ellas con la intención de exponer un panorama de la conexión entre distintos elementos que pueden derivar en políticas públicas o en caracterización de la profesión docente.

La función investigativa, en la profesión docente, se refiere a las habilidades y destrezas que desarrolla la persona durante su formación en la carrera docente y que, posteriormente, le permitirán agudizar su atención y observación ante las distintas situaciones que se desencadenen como producto del ejercicio de su profesión y por lo cual se motivará a indagar un poco más. Según la ACAP (2007), citada por García y García (2014), “la función investigadora (investigativa en este artículo), consiste en la realización de actividades intelectuales y experimentales de modo sistemático con el propósito de aumentar los conocimientos sobre una determinada materia…”. (p.24).

Esta función es intencional e inherente a la profesión docente, es por ello que se considera que el profesional de la educación está llamado a generar conocimiento y comunicarlo, ya que ello ofrecerá respuestas a distintas cuestiones que pueden ser particulares o comunes y que mejoren o favorezcan el proceso educativo y el aprendizaje de los estudiantes, así como aspectos sociales o de otra índole (tecnológicos, curriculares, entre otros). Al respecto, afirma Escontrela (2010) que, “en la perspectiva freireana el proceso de aprender y de enseñar son, antes que nada, procesos de producción de saber, de producción de conocimiento, y no de transferencia de conocimiento.” (p. 95).

El segundo elemento a resaltar es la educación universitaria o superior. En líneas generales, los sistemas educativos están conformados por progresivos niveles, uno de ellos es precisamente el correspondiente a la educación universitaria; éste puede llegar a ser el tercer o cuarto nivel, dependiendo del inicio de la educación obligatoria. Representa el trayecto de la formación en una carrera específica o profesionalización. Este tipo de educación se ofrece en las instituciones destinadas para ello, las cuales pueden ser públicas o privadas. Al finalizar una carrera, los egresados reciben una credencial o licencia que le acreditará como experto en los conocimientos referidos a la carrera y por tanto podrá ejercerla. La educación universitaria puede brindarse en distintas modalidades como lo son presenciales, semipresenciales, virtuales y a distancia. Esta última es, precisamente, el tercer aspecto a resaltar en este artículo.

La modalidad de educación a distancia data desde siempre, ya que, en palabras de García Aretio, (2013):

“una enseñanza a distancia, de una u otra forma, se ha llevado a cabo en la medida en que se ha pretendido transmitir una información, unos valores, una cultura, etc., a otros por medios no directos, es decir, cara a cara: una carta, una obra literaria, una obra de arte…” (p.163).

Ahora bien, como metodología educativa, nace con el principio de masificación de la educación. En palabras de Paradisi, (2011), surge “como una de las vías para responder al reto de la democratización del acceso al nivel de educación superior” (p. 68), y sus primeras experiencias guardan relación con la enseñanza o cursos por correspondencia. Sin embargo, el mayor auge de la educación a distancia ocurrió a mediados del siglo XIX, en las décadas 60 y 70, con la creación de la Open University de Reino Unido y la UNED de España.

A raíz de la gran acogida de esta modalidad en la sociedad actual, la educación a distancia ha variado en cuanto a su denominación y con respecto al uso de medios para la entrega de la oferta académica y la enseñanza. Es así que pueden señalarse los siguientes nombres: enseñanza flexible, educación abierta y a distancia, autoformación, más recientemente educación virtual. Para definirla, se debe tomar en cuenta su denominación, la intención, método y medio de entrega, entre otros aspectos. Sin embargo una definición más o menos general que resalta aspectos en común es aquella que expresa que:

“se trata de una enseñanza mediada por la distancia y fundamentada en el autoaprendizaje. Es decir, una modalidad educativa que no está regida ni por el espacio (no se imparte en un aula concreta), ni por el tiempo (el ritmo de aprendizaje lo estipula cada alumno), constituyéndose como fundamento de su estudio una serie de materiales especialmente diseñados para guiar el autoaprendizaje.” (García Aretio, 2013, p. 172).

La educación a distancia presenta las siguientes características:

  • Uso cada vez más prominente de las TIC´s. aunque no es sinónimo de educación virtual.
  • La comunicación es asincrónica. Se pospone la respuesta por un corto tiempo. Por ejemplo, una consulta mediante el correo electrónico no se responde inmediatamente.
  • El docente y el estudiante no están presentes al mismo tiempo en el mismo lugar. Aunque no niega los encuentros cara a cara.
  • El aprendizaje es mediado por los distintos instrumentos como el material instruccional ya sean en físico o en formato electrónico/digital.
  • Cuenta con servicios de soporte o apoyo al estudiante como asesoría y orientación.
  • Los requisitos para el ingreso son flexible en comparación con las exigencias para el ingreso a la educación universitaria en la modalidad presencial.
  • El estudiante es sujeto activo y responsable de su proceso de estudios, planifica el tiempo y espacio que dedicará al mismo, además de organizar la compatibilidad de éste con el resto de sus actividades diarias.

En líneas generales, en la educación a distancia no se omite la relación profesor- alumno sino que se cambia la modalidad y frecuencia porque éste pasa a ser un facilitador del aprendizaje, un creador de situaciones con medios innovadores que permitan al alumno lograr los cambios de conducta y desarrollo de habilidades y destrezas necesarias en su ámbito personal y profesional. (Urbina, 2009).

Hasta aquí se ha presentado de forma sucinta, información sobre los tres elementos que dan origen a este artículo; ahora, vamos a la idea central, la cual se conforma por la relación entre estos tres elementos en la región latinoamericana.

Es importante lo que al respecto señala Escontrela (2010),

“En la Conferencia Mundial de Educación Superior UNESCO 2009, se hizo énfasis, entre otros aspectos, en la necesidad de ofrecer más oportunidades de investigación para el personal académico, buscar áreas de investigación y docencia relacionadas con el bienestar de la población, establecer bases para la ciencia y la tecnología pertinente para el ámbito local y crear asociaciones que reporten beneficios mutuos con las comunidades para facilitar el intercambio de conocimientos apropiados”. (p.97).

De un tiempo para acá, el tema de la función investigativa en los docentes de enseñanza superior o universitaria ha formado parte de los temas destacados en materia educativa; y, en la modalidad a distancia no es diferente, pues esta función es una de las tres que definen el rol de las universidades en conjunto con docencia y extensión.

La investigación es un elemento indispensable en todo el trayecto del ejercicio de la carrera docente, es por ello que en relación con la idea anterior afirma Freire (2016), citado por Escontrela (2010), que “…lo que nada tiene que ver con la investigación es la docencia que está hecha únicamente por medio de discursos verbales” (p.97).

Con ello se quiere resaltar la importancia, en la enseñanza superior, de la función investigativa mediante con la cual se espera que genere nuevos conocimientos. Con esta función, ligada siempre a la docencia, se debe crear conocimiento y no ser meros repetidores del conocimiento ya generado, aunque, la comunicación de los nuevos descubrimientos, conocimientos, tecnologías, deben ser difundidos.

Afirma Escontrela (2010), que para Freire, dentro de los sistemas educativos, especialmente en las universidades, hay una separación entre enseñar el conocimiento ya existente y producir nuevo conocimiento. Esta separación ha desencadenado la distancia entre docencia e investigación.

En la región latinoamericana, en lo que respecta a la modalidad a distancia, la función investigativa, en los últimos años, ha adquirido un destacado lugar en cuanto a la producción de conocimiento. El origen de ello, de acuerdo con García y García (2014), “está asociado a la investigación y la docencia o bien a las actividades académico universitarias de carácter transversal que de igual manera fundamentan los saberes científicos a través de la práctica”. (p.204). En este sentido, las tendencias en materia de investigación en la modalidad es, precisamente, la modalidad.

De acuerdo con García y García (op. cit), la revisión de la literatura en materia de producción científica como fruto de la función investigativa en las instituciones de educación a distancia, muestran estudios y análisis a partir de las publicaciones en revistas científicas, los cuales se orientan hacia profundizar acerca de medios, métodos e innovaciones tecnológicas que pueden ser implementados en la educación a distancia, entre otros temas, como aquellos que se relacionan con la calidad educativa del sistema a distancia, caracterización del alumnado, servicios de apoyo.

Esta tendencia de revertir la función investigativa sobre la misma modalidad, ha permitido conocer la diversidad de modelos de educación a distancia que se manifiestan en la región latinoamericana (así como en otras latitudes), lo cual representa un amplio panorama donde varían los niveles de incorporación de los componentes virtuales y presenciales. Esto permite, al mismo tiempo, expresar la diversidad de relaciones entre los componentes tecnológicos y los componentes docentes (Lupion y Rema, 2010).

En otro orden de ideas, la producción científica también guarda relación con la naturaleza de las carreras que se oferten en los sistemas a distancias; sin embargo, se refleja con frecuencia la relación que pueda existir entre algún aspecto de la carrera y la manera de ser enseñado o abordado desde la formación.

En líneas generales, la función investigativa de los docentes de educación universitaria en la modalidad a distancia, sigue la misma finalidad que en los sistemas presenciales: generación de conocimiento. Sin embargo, lo ideal es orientar dicha producción a resolver problemas sociales aunque ello signifique que se aborden otras cuestiones distintas al proceso educativo. Al respecto, comenta Escontrela (2009):

Se está configurando toda una visión emergente de la investigación que concibe la producción de conocimiento como un proceso que debe responder, no solo a los fines de la universidad, sino también a las necesidades del cuerpo social en el cual está inserta. Deben generarse espacios que permitan indagar sobre la realidad social y producir conocimiento socialmente válido y fundamentado en un diálogo de saberes que hagan posible el desarrollo de investigaciones con alta pertinencia social. (p. 98).

En este sentido, la función investigativa en los docentes – tanto en la modalidad a distancia como en la presencial-, debe estar casada con la función docencia de manera que el desarrollo de habilidades y destrezas para la investigación cristalicen en un proceso de generación de conocimientos que, a su vez, favorezca el desarrollo de estas habilidades en los estudiantes universitarios. Un ejemplo de ello puede ser la propuesta de Malaver (2003) para la Maestría en Educación Abierta y a Distancia, Universidad Nacional Abierta (Venezuela), dentro del área de incumbencia el adulto en situación de aprendizaje, de la línea Interacción en la educación a distancia y desarrollo de habilidades y destrezas para investigar, la cual surge de la necesidad de sistematizar la actividad de investigación en la maestría.

Esta línea de investigación, aunque vinculada a la educación a distancia, tiene la finalidad de generar un conjunto de conocimientos científicos, organizados y sistemáticos relacionados con las características del estudiante, de profesores y de la interacción entre ellos, como factores que inciden directamente en el desarrollo de habilidades y destrezas para investigar.

Es así como la función investigativa en la educación universitaria o superior, sitúa al docente en una posición activa y comprometida con el desarrollo de destrezas investigativas en sí mismo y en los estudiantes, con miras a resolver cuestiones referidas a la modalidad, al entorno social, el hecho educativo y la región latinoamericana.

 

Referencias

Escontrela, (2010). ¿Investigación para qué? Algunas claves para construir una agenda de investigación. En: Revista de informe de investigaciones educativas, Vol. XXIV, año 2010. Pag. 95-99.

García Aretio (2013). Educación a distancia; ayer y hoy. Disponible: http://www.quadernsdigitals.net/datos_web/biblioteca/l_1400/enLinea/10.pdf. [Consulta: 2016, septiembre 26].

García, M y García, L. (2014). Líneas de investigación y tendencias de la educación a distancia en América Latina a través de las tesis doctorales. En: Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, Disponible: http://revistas.uned.es/index.php/ried/article/view/11581/11048. [2016, septiembre 13].

Leal O., N. (2009). Líneas de investigación de la Universidad Nacional Abierta en el marco de la Maestría en Educación a Distancia. En: Educación a Distancia en la UNA de Venezuela. Tomo I.

Lupian y Rama (2010). La educación superior a distancia en América Latina y el Caribe. Realidades y tendencias. Disponible: http://virtualeduca.org/observatorio/oevalc_201_(tendencias).pdf.

Paradisi, A., (2011). Caracterización de algunas dimensiones de la interacción didáctica en la modalidad de educación a distancia. Caso: Universidad Nacional Abierta de Venezuela. Tesis doctoral. Disponible: http://biblio.una.edu.ve/docu.7/bases/marc/texto/t37807.pdf. [Consulta: 2016, septiembre 19].

Urbina (2009). El profesor a distancia en la UNA. Caso: el docente de la carrera ingeniería industrial como generador del conocimiento. Fundamentos y desafíos. En: Educación a Distancia en la UNA de Venezuela. Tomo I.

Fuente de la imagen:https://blogclasedeespanol.files.wordpress.com/2012/11/ead.jpg

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