La presidenta de la Universidad Estatal de Nueva York en Oneonta dimitió, mientras la escuela lidia con cientos de casos por covid-19 reportados dentro de la universidad desde el comienzo del semestre.
En un comunicado anunciando al nuevo presidente interino el jueves, el canciller de la Universidad Estatal de Nueva York, Jim Malatras, dijo que la Dra. Barbara Jean Morris había «hecho la transición de su puesto de presidenta» y que quería «buscar otras oportunidades».
Un portavoz de la universidad le dijo a CNN que Morris renunció.
SUNY Oneonta reportó 712 casos estudiantiles de covid-19 desde que se abrieron las residencias universitarias el 17 de agosto.
Eso es más de la mitad del número total de casos reportados de las pruebas del campus en todo el sistema SUNY. Se han reportado 1.167 casos positivos en 61 campus diferentes.
El creciente número de casos de virus llevó a SUNY Oneonta a cambiar del aprendizaje en persona a un formato completamente en línea a fines de agosto.
Jim Urso, un portavoz de SUNY, comentó sobre el momento de la renuncia de Morris.
«El repunte del covid fue a principios de septiembre. Solo quiero aclarar que su renuncia no se produjo en medio de ese incremento», le dijo Urso a CNN.
«Ella no renunció en medio de esta crisis. Llevamos a cabo una revisión de lo que sucedió. No es como si ella hubiera renunciado en medio de la noche mientras los estudiantes daban positivo por docenas».
La universidad no evaluó a los estudiantes a su llegada
La renuncia del presidente en funciones de SUNY Oneonta se produce después de que la universidad decidiera no examinar a los estudiantes ni ponerlos en cuarentena a su llegada.
Poco después, la Universidad vio un repunte en los resultados positivos. Cuando el liderazgo intentó tomar medidas punitivas contra los estudiantes por desobedecer las órdenes de distanciamiento social, el virus se había extendido.
«Hemos reconocido que hubo varios problemas con la respuesta de Oneonta a la implementación de su plan de reapertura en el otoño», indicó Urso a CNN. «Nuestro canciller lo ha reconocido. Es un registro público en este momento».
Dennis Craig, el expresidente interino de SUNY Purchase, que solo informó de tres infecciones desde el comienzo del semestre, se desempeñará como presidente interino de la universidad.
Se espera que pronto comience la búsqueda de alguien para ocupar el puesto de forma permanente.
Eryn Kenney, estudiante de tercer año con especialización doble en Educación para Adolescentes y Francés en SUNY Oneonta que vive fuera del campus, desearía que la universidad hubiera hecho más para reducir la propagación del covid-19 en el campus.
Otras escuelas estatales en Nueva York realizaron pruebas para el covid-19
«Creo que la presidenta Morris debió haber manejado el covid mucho mejor», dijo Kenney a CNN el viernes. «La mayoría de las escuelas de SUNY requerían exámenes antes de que comenzara el semestre. Mi hermana va a SUNY Plattsburgh y los exámenes eran obligatorios».
Kenney también dijo que «también podría haber habido más restricciones sobre el distanciamiento social», y agregó que deseaba que la administración hubiera obligado a los estudiantes que vivían en el campus a ponerlos en cuarentena cuando llegaban, como lo hicieron otras universidades.
Pero también reconoció el papel que jugaron los estudiantes en la propagación fuera de control.
«Creo que es PARCIALMENTE culpa [del cuerpo estudiantil]», aseguró. «Creo que gran parte de la propagación podría haberse evitado si los estudiantes no hubieran salido de fiesta o no hubieran ido a ningún lado sin máscaras».
SUNY Oneonta tiene alrededor de 6.700 estudiantes inscritos, según su sitio
La Comisión Europea ha adoptado la Estrategia de Sostenibilidad de Sustancias Químicas de la UE, el primer paso hacia un medio ambiente libre de productos tóxicos que impedirá el uso de sustancias no sostenibles en juguetes, cosméticos, detergentes o ropa.
La Unión Europea quiere desterrar cualquier tipo de químico perjudicial para el medio ambiente y la salud. En 2018, Europa fue el segundo mayor vendedor de productos químicos a escala mundial y su fabricación supone la cuarta industria comunitaria más grande, que emplea directamente a aproximadamente 1,2 millones de personas. Sin embargo, y a pesar de que las normativas europeas han ayudado a reducir los riesgos para la salud y el planeta del empleo de productos químicos, aun hay muchos que se usan para fabricar productos como juguetes o cosméticos que suponen un peligro para el medio ambiente.
Con el objetivo de reducir a la mínima expresión el impacto ambiental de la industria química, la Comisión Europea ha adoptado esta semana la Estrategia de Sostenibilidad de Sustancias Químicas de la UE, que buscará impulsar la innovación en el sector al mismo tiempo que aumenta la protección de la salud humana y el medio ambiente frente a los productos químicos peligrosos. Esto incluirá prohibir el uso de sustancias químicas dañinas en productos de consumo como juguetes, artículos de puericultura, cosméticos, detergentes, materiales en contacto con alimentos y textiles, a menos que se demuestre que son esenciales para la sociedad.
“Los productos químicos son parte integral de nuestra vida diaria y nos permiten desarrollar soluciones innovadoras para ecologizar nuestra economía. Pero debemos asegurarnos de que los productos químicos se produzcan y utilicen de manera que no dañen la salud humana ni el medio ambiente“, ha explicado el vicepresidente ejecutivo del Pacto Verde Europeo, Frans Timmermans.
Entre las medidas concretas que propone la estrategia europea, está la de prohibir usar en cualquier tipo de producto sustancias químicas que sean disruptores endocrinos o afecten a los sistemas inmunológico y respiratorio, como el perfluoroalquilo y polifluoroalquilo, que se han utilizado habitualmente en productos textiles o envases para alimentos. En cualquier caso, el objetivo es el de minimizar y sustituir en la medida de lo posible la presencia de sustancias preocupantes en todos los productos.
También se estudiará en profundidad el efecto combinado de los productos químicos, conocido como efecto cóctel, para poder tener en cuenta en las políticas públicas el riesgo que representa para la salud humana y el medio ambiente la exposición diaria a una amplia mezcla de productos químicos de diferentes fuentes y las posibles sinergias negativas existentes entre ellos. Además, la Comisión quiere asegurarse de que los productores y consumidores tengan acceso a la información sobre el contenido químico de lo que compran, mediante la introducción de requisitos de información en el contexto de la Iniciativa de Política de Productos Sostenibles.
Una oportunidad para la innovación
Hacer que los productos químicos sean más seguros y sostenibles no solo es una necesidad ambiental, sino que también puede suponer una gran oportunidad económica. De hecho, la estrategia tiene como objetivo aprovechar esta oportunidad y permitir la transición verde del sector químico y sus cadenas de valor, para permitir un crecimiento económico que ayude al mismo tiempo a evitar los efectos más dañinos de los productos químicos y garantizar el menor impacto posible en el clima, el uso de recursos, los ecosistemas y la biodiversidad.
Pero esta preocupación por el medio ambiente servirá también para que la industria de la UE sea un actor competitivo a nivel mundial en la producción y el uso de productos químicos seguros y sostenibles. Para lograrlo, las acciones anunciadas en la estrategia apoyarán la innovación industrial para que dichos productos químicos se conviertan en la norma en el mercado de la UE y en un punto de referencia a nivel mundial. Entre otras medidas, se espera desarrollar criterios seguros y sostenibles por diseño, además de garantizar el desarrollo de productos seguros y sostenibles a través de instrumentos de financiación e inversión de la UE y asociaciones público-privadas.
Además, la Comisión también promoverá las normas de seguridad y sostenibilidad a nivel mundial, y lo hará predicando con el ejemplo y promoviendo un enfoque coherente con el objetivo de que las sustancias peligrosas prohibidas en la UE no se produzcan para la exportación. Es decir, no cometer el mismo error en el sector químico que en el de la energía,donde la externalización de emisiones se ha convertido en norma.
“Hemos recorrido un largo camino regulando los productos químicos en la UE, pero aún queda trabajo por hacer y con esta Estrategia queremos aprovechar nuestros logros e ir más allá para evitar que los productos químicos más peligrosos entren en el medio ambiente y en nuestros cuerpos, y que afecten especialmente a los más frágiles y vulnerables”, ha resumido el comisario de Medio Ambiente VirginijusSinkevicius.
Save The Children ha dado a conocer el informe Informe ‘(Des)información sexual: pornografía y adolescencia’
Casi 7 de cada 10 adolescentes consumen pornografía a la que acceden por primera vez a los 12 años
Más de la mitad de los y las adolescentes que ven contenidos pornográficos se inspiran en ellos para sus propias experiencias y el 30% reconoce que es su única fuente de información sobre sexualidad
Los y las adolescentes ven pornografía por primera vez a los 12 años y casi 7 de cada 10 (el 68,2%) consumen estos contenidos sexuales de forma frecuente (lo han hecho en los últimos 30 días). Este consumo se produce en la intimidad (93,9%), a través del teléfono móvil, y se centra en contenidos gratuitos online (98,5%), basados de manera mayoritaria en la violencia y la desigualdad.
Así lo revela el informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia que ha elaborado Save the Children para estudiar el consumo de contenidos sexuales entre la población adolescente y el impacto que estos tienen en sus relaciones y su desarrollo. Además de arrojar luz sobre este asunto, el estudio recoge una serie de recomendaciones sobre cómo abordar la sexualidad para las familias, los profesionales de la educación y de la salud y la propia población adolescente. Del mismo modo, la organización ha elaborado una guía específica para padres y madres.
Las relaciones entre iguales, clave en la iniciación del consumo
En total, el informe ha contado con la participación de 1.753 chicos y chicas de entre 13 y 17 años, que han respondido a una encuesta y participado en diferentes talleres. El análisis se ha hecho con enfoque de género y diversidad para conocer, entre otras cuestiones, si el consumo y la percepción de lo que ven varía según el género o las preferencias sexuales o si el colectivo LGTBI se siente representado.
Según este estudio, las relaciones en grupo entre compañeros y compañeras son clave en la iniciación al consumo: el 51,2%, accede mediante el intercambio entre sus amistades de fotos o vídeos por WhatsApp o redes sociales. Ahora bien, también se dan otras realidades: para un 28,5% (principalmente chicos), la primera toma de contacto responde a una búsqueda activa, mientras que un 17,4% (en su mayoría chicas), se ha encontrado con estos contenidos de forma accidental mientras navegaba por Internet. Para el 30% de los y las adolescentes la pornografía es el único recurso para aprender sobre sexualidad y casi la mitad de las personas encuestadas echa en falta tener más información sobre cuestiones afectivo-sexuales.
Falta de capacidad crítica para distinguir realidad de ficción
El estudio también revela que el 54,1% de los adolescentes, en su mayoría los chicos, cree que la pornografía da ideas para sus propias experiencias sexuales y al 54,9% le gustaría poner en práctica lo que ha visto. El 47,4% de los adolescentes que ha visto contenido pornográfico ha llevado alguna escena a la práctica. En relación a este último punto, Save the Children considera especialmente preocupante que, cuando intentan imitar lo que ven, no siempre solicitan consentimiento previo a su pareja. El 12,2% de los chicos lo ha hecho sin el consentimiento explícito de la pareja y sin que a esta le haya parecido bien, frente al 6,3% de las chicas.
Su deseo sexual se esté construyendo sobre unos cimientos irreales, violentos y desiguales propios de la ficción (Catalina Perazzo, directora de Políticas de Infancia y Sensibilización de Save the Children)
“Sin una educación afectivo-sexual incluida en el currículo y ante un mundo tecnológico lleno de posibilidades, la pornografía se ha convertido en profesora y consultorio de sexualidad para los adolescentes. El peligro no es que vean pornografía, sino que su deseo sexual se esté construyendo sobre unos cimientos irreales, violentos y desiguales propios de la ficción. También es peligroso que crean que su consentimiento, sus deseos y preferencias, o los del resto, no tienen por qué ser tenidos en consideración”, señala Catalina Perazzo, directora de Políticas de Infancia y Sensibilización de Save the Children.
El informe constata importantes diferencias entre géneros y orientación sexual. Así, mientras el 87,5% de los chicos afirma haber visto pornografía alguna vez en su vida; este porcentaje desciende al 38,9% en el caso de las chicas (aunque ligeramente más alto entre las adolescentes lesbianas). Ellos la ven casi a diario y ellas una vez a la semana o al mes. Para ellos, el primer acceso responde a una búsqueda activa o una especie de rito de iniciación. Ellas, en cambio, encuentran el contenido mucho más de manera accidental, y están más expuestas a recibirlo de personas desconocidas. Y mientras ellos lo consumen para satisfacer “necesidades instintivas”, las adolescentes lo hacen para aprender qué se espera de ellas.
Prácticas nocivas, violencia y desigualdad
Save the Children ha preguntado a los y las adolescentes si detectan violencia, desigualdad y prácticas de riesgo en lo que ven. El análisis arroja que un porcentaje alto de adolescentes sí es capaz de reconocer todo esto en la pornografía. Sin embargo, entre quienes la consumen con más frecuencia, el 36,8% no diferencia entre la ficción de las escenas y sus propias experiencias sexuales y el 38% no encuentra en ella desigualdad y premia los vídeos en los que existen jerarquías de poder. También destaca que el 27,1% de las chicas no sabe identificar prácticas de riesgo como la ausencia de preservativo.
La organización ha estudiado cómo se traslada todo esto a la realidad y ha descubierto que casi la mitad de la población adolescente (el 46,1%) no utiliza siempre métodos de protección y que el 13,7% no lo hace nunca o casi nunca. Asimismo, el 13,8% de quienes han visto pornografía han entrado en contacto, al menos una vez, con una persona desconocida con fines sexuales a través de Internet. Si bien estas conductas no tienen por qué responder directamente al consumo de pornografía, la ONG considera que son comportamientos preocupantes, ya que pueden entrañar un alto riesgo de sufrir violencia online, tan real y dañina como la física, y en caso de derivar en un encuentro real, pueden provocar que los menores sufran abusos o una agresión sexual que derive en infecciones de transmisión sexual e incluso en un embarazo no deseado.
Ley de Protección Integral a la Infancia y Adolescencia frente a la Violencia
Ante los datos que arroja el informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia, Save the Children recuerda la importancia de que el Congreso tramite cuanto antes la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia. Esta ley tiene un gran enfoque preventivo e incluye la educación afectivo-sexual como principio transversal en la enseñanza reglada, de modo que el alumnado aprendería en el aula, siempre de forma adaptada a su etapa educativa, conceptos necesarios para ser capaces de detectar la violencia o el abuso como son el consentimiento, la autonomía del cuerpo, el desarrollo de las emociones o la creación de relaciones igualitarias. La ley también incluye campañas de sensibilización para prevenir la violencia y empoderar a la infancia y adolescencia en cuestiones de educación afectivo-sexual y de educación en igualdad de género.
Save the Children pide la colaboración entre la Administración y plataformas de Internet para implementar mecanismos de regulación del acceso a contenido pornográfico
Esta formación tendría que ir acompañada, entiende Save the Children, de educación en ciudadanía digital para que la adolescencia sepa manejar las esferas principales de su vida. “Sin la adecuada educación afectiva y sexual, así como sin la formación en un uso seguro y responsable de Internet, existe una mayor exposición a situaciones y conductas de riesgo. Una actitud crítica ante la información que reciben, lo que ven y lo que comparten, es una herramienta que les acompañará toda la vida”, explica Perazzo.
Del mismo modo, Save the Children pide la colaboración entre la Administración y plataformas de Internet para implementar mecanismos de regulación del acceso a contenido pornográfico, que asegure que menores de edad no acceden a la pornografía. Estas plataformas deben concienciarse y ser responsables, asegurándose de que, si el contenido no es adecuado para menores de edad, no se les permitan el acceso a menores de 18 años. La Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia también pretende abordar el fomento de contenidos positivos en Internet, así como la colaboración con estos prestadores de servicios y contenidos, con el objetivo de proteger a la infancia frente a contenidos que puedan ser perjudiciales.
Save the Children lleva años trabajando para lograr la aprobación de la ley y pretende llegar al medio millón de firmas para concienciar al Gobierno y a los distintos grupos políticos sobre la importancia de acabar con la lacra social que supone la violencia contra la infancia en España.
Save the Children es la organización independiente líder en la defensa de los derechos de la infancia en todo el mundo. Trabaja desde hace más de 100 años para asegurar que todos los niños y niñas sobreviven, aprenden y están protegidos. Actualmente la organización opera en más de 120 países.
En España trabaja desde hace más de 20 años con programas de atención a los niños y niñas más vulnerables, centrados en la infancia en riesgo de pobreza o exclusión social. A través de sus programas en España, proporcionan una atención integral a los niños, niñas y sus familias para que la situación económica o de exclusión social en la que viven los niños no les impida disfrutar plenamente de sus derechos y puedan alcanzar el máximo de sus capacidades.
Ministro de Educación afirma que una real transformación digital implica cambios profundos en el sistema educativo.
El ministro Martín Benavides afirmó que el gran reto de la educación superior es migrar de la enseñanza remota de emergencia a la educación virtual a distancia, y consideró que una real transformación digital implica una serie de cambios profundos en el sistema educativo.
En una ceremonia virtual con motivo del 22° aniversario de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, con sede en Chiclayo, Benavides dijo que la enseñanza remota de emergencia obedece a una necesidad inmediata de garantizar el servicio educativo en medio de la incertidumbre causada por la crisis sanitaria, que planteó nuevos retos a la educación superior.
Asimismo, señaló que la educación virtual a distancia requiere de un mayor nivel de organización, planificación, interacción y apoyo sostenido a todos los actores, incluso mayor al de entornos de aprendizajes tradicionales.
Benavides indicó que su gestión impulsa la transformación digital de la educación superior, sin que esta pierda las condiciones básicas de calidad logradas, el fortalecimiento de la capacidad institucional de las universidades y el aseguramiento de su infraestructura tecnológica y conectividad.
Internet para universidades públicas
Al respecto, refirió que se habilitó a las universidades públicas para que contraten el servicio de internet con una inversión de 61 millones de soles, que beneficia a todos los docentes (22,582) y a un 70% de los estudiantes (233,000) y puntualizó que las 51 universidades públicas ya desarrollan sus clases de manera remota.
En esa misma línea, manifestó que para evitar que las dificultades económicas causadas por la pandemia afecten los estudios de muchos jóvenes, el Ministerio de Educación ha otorgado este año 8,000 becas Permanencia, 24,000 becas Continuidad y 10,000 créditos educativos, y subrayó que mientras en el 2019 se otorgaron 12,000 becas, este año hay 40,000 becas disponibles.
Por otra parte, al referirse a los retos pendientes, mencionó que es indfispensable asegurar el acceso inclusivo a la educación superior, pues el Perú tiene una de las tasas más bajas de matrícula en la región y a ella solo acceden 3 de cada 10 egresados de la educación básica.
Benavides también sostuvo que se debe desarrollar un proceso formativo integral para mejorar la relación entre la formación universitaria y el mercado laboral y revertir la situación actual, en la que el 18.5% de personas con educación universitaria se encuentra subempleada, cifra que se eleva a 24.7% en el caso de las personas con educación superior no universitaria.
El ministro de Educación destacó en su exposición que luego de la reforma universitaria desarrollada en los últimos años, el Perú dispone de un sistema universitario que cumple con las condiciones básicas de calidad y con 94 universidades licenciadas, y se ha incrementado notoriamente la producción académica.
Por último, sostuvo que su sector se ha fijado como metas para el 2030 incrementar la producción científica, ubicar a 10 universidades peruanas entre las 1,000 del mundo, asegurar la transitabilidad de las trayectorias educativas y reducir en un 50% la brecha de acceso a la educación superior.
El estudio se elaboró a partir de las respuestas dadas por profesores y directores de centros escolares alrededor del mundo, en un cuestionario que se les planteó en paralelo a los test que se hacían a los alumnos de 15 años en 79 países.
Un reciente informe PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revela que existen grandes desigualdades tanto entre como dentro de los países respecto a la disponibilidad de tecnología en las escuelas y las capacidades de los docentes para utilizar con eficacia las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).
Además de los 37 países miembros de la OCDE, el estudio abarca otras 42 economías socias del grupo, entre ellas el Perú, del cual destacan que el 75.2% de sus escolares están inscritos en colegios públicos y el 24.6% en privados, siendo esta última cifra la tercera más alta entre todas las naciones en el informe, solo por detrás de Catar (41.2%) y Emiratos Árabes Unidos (38.2%).
En cuanto a recursos de enseñanza en Perú, el informe muestra que el porcentaje de estudiantes en escuelas cuyo director estuvo de acuerdo o muy de acuerdo que el ancho de banda o la velocidad de Internet de los centros es suficiente solo alcanzó un 26.9%; mientras que un 24% considera que hay disponible una eficaz plataforma de apoyo al aprendizaje en línea.
Por otro lado, el porcentaje de estudiantes en escuelas cuyo director informó que la capacidad del centro educativo para brindar buena enseñanza se ve obstaculizada en cierta o en gran medida por falta de personal docente fue de 16.5% y por falta de personal auxiliar, 41.7%.
En cuanto al tiempo de aprendizaje por materia en Perú, el estudio indica que las escuelas imparten 5.4 horas a la semana de lecciones en el idioma de instrucción habitual, 6.6 horas de lecciones regulares de matemáticas, 4.6 horas de lecciones regulares de ciencias y solo 2.9 horas de clases de lengua extranjera, estando esta última cifra por debajo del promedio del bloque de la OCDE.
El estudio también señala que la duración total de la escolaridad desde el ingreso a la educación inicial hasta el final de la secundaria superior es de 14 años en el Perú, al igual que en Colombia, Bielorrusia y Ucrania, con la diferencia que en Perú el nivel primaria acaba a los 11 años (ver cuadro).
Fractura digital
En términos globales, el informe PISA de la OCDE resalta la fractura que hay en Brasil y España en disponibilidad de herramientas digitales entre las escuelas más y menos favorecidas, subrayando que habría que garantizar medios en los centros para que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades.
La OCDE indica que en Brasil mientras un 68% de los estudiantes de un centro favorecido tienen acceso a herramientas digitales consideradas suficientes por su director, el porcentaje baja al 10% en los colegios desfavorecidos.
En el caso de España, la diferencia es de 40 puntos porcentuales, con un 70% en las primeras escuelas y un 30% en las segundas, según la organización, que destaca estos dos países para ilustrar esa desigualdad y la relaciona con los problemas educativos con la crisis del coronavirus y la necesidad del aprendizaje en línea.
“Esta crisis ha puesto en evidencia las numerosas fallas y desigualdades de los sistemas educativos en el mundo”, señala el responsable de PISA, Andreas Schleicher.
“Los jóvenes desfavorecidos se ven particularmente afectados y cada país debería redoblar los esfuerzos para garantizar que todos los establecimientos escolares disponen de los recursos que necesitan para que cada alumno tenga las mismas oportunidades de aprender y de salir adelante”, añadió Schleicher.
Este informe PISA se ha elaborado a partir de las respuestas dadas en el 2018 por profesores y directores de los centros escolares, en un cuestionario que se les planteó en paralelo a los test que se hacían a los alumnos de 15 años en 79 países, informó EFE.
Los autores del informe indican que los países con buenos resultados de los alumnos en comprensión lectora son aquellos en los que las diferencias en recursos materiales de centros escolares favorecidos y desfavorecidos tienden a ser menores.
Sin embargo, en contra de lo que se pudiera esperar, las escuelas más favorecidas tienden a tener menos ordenadores por estudiante que las menos favorecidas. Ese fenómeno de discriminación positiva ocurre en particular en Islandia, Corea del Sur, Letonia, Lituania y Taipei.
El pedagogo italiano Francesco Tonucci habló con La Capital y dijo que cuando se retorne al aula la escuela debe dar un tiempo para que chicas y chicos expresen lo vivido. Y cuestionó que se hayan v
Para Francesco Tonucci uno de los errores que se cometió en este tiempo de pandemia fue no escuchar a los niños y las niñas. Que se hayan vuelto “transparentes e invisibles” para las autoridades a la hora de tomar decisiones. Y que muchas escuelas hayan seguido adelante con sus contenidos escolares a distancia sin incorporar la mirada de las infancias sobre el presente inédito del confinamiento. “¿Qué sentido tiene que mientras los niños están bombardeados por esas noticias horrorosas de la televisión, la escuela siga hablando de dinosaurios, Napoleón o Groenlandia? Esto me parece absurdo e inaceptable”, afirmó Tonucci.
La reflexión parte de las convicciones más profundas de este maestro y pensador nacido en Fano (Italia), autor de las viñetas que firma con el seudónimo de Frato (las iniciales de su nombre y apellido) e impulsor del proyecto “Ciudad de los Niños”, una red que se replica en más de 200 localidades de todo el mundo —entre ellas Rosario— en donde la idea es construir un espacio para que las infancias puedan expresar sus ideas y preocupaciones, además de destinar espacios donde puedan jugar en libertad.
Desde Roma, el pedagogo italiano habló con La Capital e invitó a aprovechar este tiempo para cambiar la escuela. Propuso actividades concretas para trabajar en las casas, destacó el derecho de los niños y niñas a jugar y respecto de la seguridad afirmó: “La calle es peligrosa porque no hay niños. Si los niños vuelven a la calle, ésta vuelve a ser segura”.
—¿Cuál es su mirada sobre cómo se están pensando las infancias en las ciudades?
—Esta una gran oportunidad. Como decía muy bien Einstein, las crisis pueden ser una bendición para las personas y para los países, porque llevan a progresos. Hablar de bendición en este momento es difícil, con todo lo que hemos visto y sufrido especialmente nosotros los ancianos. Pero para quien quiere hacer cambios es un momento propicio. Si me pregunta si noto ganas de cambios me parece que no. Es más fuerte el deseo de volver a lo de antes lo más pronto posible. Y sobre el tema de la infancia creo que como siempre los niños se han hecho transparentes e invisibles exactamente desde el momento de la pandemia. Se habló mucho de los niños, se consultó a expertos para dar consejos a padres y maestros. Pero no se consultó a los niños. No se respetó uno de los artículos más importantes de la Convención sobre los Derechos del Niño, el artículo 12, que dice que los niños tienen el derecho a expresar su opinión cada vez que se toman decisiones que los afectan. Y que las opiniones de los niños hay que tenerlas en cuenta. Que yo sepa, en todos los países se han tomado muchísimas decisiones que afectan a los niños y nadie ha pensado en consultarlos. Creo que haciéndolo se podrían evitar algunos errores bastantes evidentes.
—¿Como cuáles?
—Por ejemplo, de los 41 artículos de la primera parte de la Convención, que es el corpus de los derechos de la infancia, lo único que se ha salvado y se ha reconocido como necesario fue el 28 que habla de la escuela. Se consideró que lo más importante para la infancia era seguir con sus clases. Un niño argentino dijo: “De la escuela me han sacado lo que me interesaba más: el recreo y los compañeros”. La escuela se ha quedado como clases y tareas. No creo que consultando a los niños hubiesen dejado lo mismo. ¿Y cuál era la posibilidad alternativa? Por ejemplo, sé que no se llegó a todos, pero las plataformas se podían utilizar de otra manera. Nosotros convocamos los Consejos de Niños en todas las ciudades de nuestra red internacional, muchas en Argentina, y se utilizaron las plataformas para escuchar a los niños y no para que ellos escuchen a un adulto que habla dando una clase.
—En esos Consejos de Niños ¿Qué cosas surgieron? ¿qué angustias, preocupaciones o ideas?
—Bueno, salieron tres cosas evidentes en Italia, España y Latinoamérica: faltaban los amigos, extrañaban a los amigos; pasaban bastante bien el tiempo con sus padres, un tiempo que nunca habían podido gozar antes en su casa; y estaban hartos de tareas y aburridos de seguir clases en una pantalla. Escuchando a los niños era fácil imaginar alternativas. La plataforma podía ser un medio bueno para conectarse con los amigos, para que la escuela pueda escuchar a sus alumnos, para saber cómo estaban pasando este momento tan duro, cómo lo estaban viviendo, qué habían entendido. Ya sé, me dicen que los maestros no estaban preparados, pero no estoy pensando en maestros preparados para dar respuestas. Ni los expertos las tenían. Pero los maestros tienen —o deberían tener— una competencia especial para hablar con sus alumnos, escucharlos y buscar la manera que entre ellos enfrenten sus opiniones. Este es su papel y todos los buenos maestros hicieron esto. Lo ridículo es que, por ejemplo, la escuela italiana asumió como lema “la escuela no para”. Ahora, ¿cómo es posible que no pare si ha parado el mundo? ¿Qué sentido tiene que mientras los niños están bombardeados por esas noticias horrorosas de la televisión, que me imagino no han podido evitar porque viviendo con sus padres ellos han tenido que informarse, en la escuela sigan hablando de dinosaurios, Napoleón o Groenlandia? La escuela siguió para delante como si no ocurriera nada. Y sobre estos temas, dinosaurios, Napoleón y Groenlandia, daban tareas. Esto es lo que me parece absurdo e inaceptable. Desde las opiniones de los niños salieron las primeras propuestas en las que nosotros avanzamos. Que se resumieron en la imagen de la casa como laboratorio. Porque si los niños están viviendo en casa, aislados y con sus padres, las nuevas tareas que yo proponía eran las actividades domésticas. Que la escuela pidiera a los padres ayudar a sus hijos a aprender a lavar, planchar, coser botones, cocinar, revisar las fotos para reconstruir su historia de la primera infancia, leer un libro juntos toda la familia, media hora cada día leyendo novelas, cuidar una planta en una maceta y observarla a lo largo de estos meses de clausura. O tener un diario secreto para no perder las emociones de esta experiencia tan rara y esperemos única. Pero lo importante es entender que estos no eran pasatiempos, yo lo proponía como tareas escolares.
—Como aprendizajes.
—Exactamente. Y que la escuela trabajara sobre esto como si fueran sus disciplinas. La lengua de las recetas, la matemática de la pasta, la geometría del plano de la casa. Se pueden imaginar muchas cosas que tienen la misma dignidad o más que las tareas tradicionales. Y con un cambio fundamental: que los padres podían ser competentes para ayudar a sus hijos, realizando una cooperación fundamental entre familia y escuela. Y que le gustara a los niños. Otra cosa que yo sugería cuando hacía estas propuestas era ayudar a los niños a escaparse. Nosotros proponemos siempre que los niños se vayan, que salgan solos de casa, que vayan solos a la escuela, que salgan para jugar con los amigos. Claro que estando en una situación de aislamiento escapar de verdad no se puede, pero se puede simular. Con lo cual aconsejaba crear refugios o escondites dentro de la casa. Simplemente moviendo un mueble se puede crear un rincón escondido, o una cabaña con dos sillas y una manta. Inventar cosas.
—Nosotros lanzamos una petición que pedía a los alcaldes hacer un regalo a los niños para agradecerles por cómo se habían portado en esta larga experiencia de aislamiento. Y el regalo que se pedía no era un aplauso, que a los niños no le interesa mucho, sino la ciudad un día para ellos. Las ciudades en el tiempo de cuarentena se encontraron en condiciones muy próximas a lo que desean siempre los niños: vacías, sin autos. Bueno, que este tipo de ciudad por un día fuera para los niños. Algunos administradores lo aceptaron y suscribieron la petición. Para mí es muy importante, porque el lugar del juego no puede ser la plaza hecha a propósito para niños, encerradas y enrejadas como lamentablemente se ve mucho en la Argentina. Estos no son lugares de juego, porque los niños van acompañados por adultos y no se puede jugar vigilados. Decir que nosotros regalamos una calle o una plaza a los niños es darles espacio público donde los niños tienen que inventar cómo jugar.
—También es cierto que en muchas ciudades de Latinoamérica, signadas por la desigualdad, hay situaciones complejas para que los niños puedan vivir su niñez plenamente. Pienso en situaciones de pobreza, trabajo infantil o de chicos que en la calle están expuestos a la violencia. ¿Cómo pensar una ciudad de los niños en ciertos contextos más complejos?
—Me gusta citar dos ejemplos. Uno justo de Rosario y otro de Buenos Aires. En el Consejo de Niños de Rosario, uno de los más antiguos de la Argentina, en los primeros años yo estaba discutiendo con los niños y las niñas sobre el tema de la seguridad. Ellos decían que había peligro y algunos de los consejeros citaron violencias que habían vivido ellos mismos, como robos y atracos. La petición era cómo podemos salir solos, porque necesitamos jugar. El debate fue largo y salieron primero las propuestas de siempre: necesitamos más policías, cámaras de video en la calle, que los adultos acompañen. Pero un niño, de los más pequeños, que debía tener como ocho años, dijo: “No estoy de acuerdo, los adultos pueden ayudarnos pero desde lejos”. Esta fue una idea sobre la cuál trabajamos mucho porque era innovadora. Nosotros siempre les pedimos a los niños estar cerca y posiblemente de la mano. Desde ese momento todo el debate se enfocó sobre la propuesta de este niño, que los otros reconocieron que era correcta. Se trabajó mucho sobre este tema y al final de varias sesiones un niño dijo: para que la situación sea segura son suficientes dos padres tomando mate en cada cuadra. La propuesta era evidente: la presencia de la gente hace segura la calle. La experiencia de Buenos Aires se desarrolló en el municipio de Almirante Brown, después de un hecho muy grave de violencia contra una niña que iba a la escuela con su madre. Allí se pensó en un proyecto nuestro de caminos seguros hacia la escuela, involucrando a los comerciantes para ayudar a los niños que se movían solos. El proyecto en los años siguientes fue a otros municipios y en un encuentro organizado por la Ciudad de Buenos Aires sobre seguridad urbana se vio que en los barrios donde se había hecho esta experiencia de autonomía de los niños los hechos criminales habían bajado por lo menos un 50 por ciento. Con lo cual hay una paradoja que me gusta citar: nosotros no dejamos salir a los niños a la calle porque pensamos que la calle es peligrosa. Y la verdad, por lo menos lo que yo creo, es que la calle es peligrosa porque no hay niños. Si los niños vuelven a la calle, ésta vuelve a ser segura. Porque los niños obligan a los adultos a hacerse cargo de ellos. No tenemos remedio, si un niño en la calle necesita ayuda tenemos que darla. Y si en un barrio se construye un clima de atención, de preocupación y de ayuda se crea un ambiente muy incómodo para los delincuentes. Un mundo donde la gente está atenta es un mundo que no funciona para ellos y llega a ser más seguro.
—Para esa propuesta hay que tener el oído entrenado o dispuesto para escuchar a las infancias, sus demandas, deseos y su derecho a jugar…
—Aquí entramos en un campo que me interesa muchísimo.No tengo dudas que entre los derechos de los niños lo que vale más es el derecho al juego. Y casi que lo sabían también los que escribieron la Convención sobre los Derechos del Niño. Lamentablemente la versión española no da cuenta de lo que voy a decir: en el artículo 31 cuando se habla que los niños tienen derecho al descanso, al tiempo libre y al juego, la versión inglesa dice “to engage in play”, que significa a comprometerse en el juego. La versión italiana lo ha hecho un poco menos fuerte, diciendo “a dedicarse al juego”. No sé por qué la versión española perdió estos matices y simplemente dice que tienen derecho al juego. Pero es interesante notar que el verbo que utiliza la versión inglesa se utiliza para el juego y no para el estudio. Se da una importancia mucho más fuerte al juego. El tema es que el juego es una competencia de los niños. Menos nosotros entramos en esto mejor. Los adultos no deberían ocuparse del juego, sino simplemente garantizar que los niños puedan jugar. Me gusta mucho decir que el verbo que hay que usar siempre pensando en el juego es el verbo «dejar». No acompañar, aconsejar o regalar. Los niños saben qué significa jugar, y si no lo saben lo aprenden. Pero nosotros tenemos que dejarlos, que salgan de casa, que elijan el juego que quieren y el espacio adecuado para este juego. Lo que no se puede aceptar y entender es que un espacio con columpios y toboganes pueda ser reconocido como espacio de juego, donde un niño va todos los días más o menos a la misma hora acompañado de uno de sus padres a jugar. Esto con el juego no tiene nada que ver. El juego es fantasía, invento, riesgo, aventura. Soy muy radical en esto.
—En este tiempo de educación a distancia, no presencial, ¿Ha tenido contacto con docentes, le ha llegado algún tipo de preocupación común que están atravesando?
—Creo que en este tiempo el error fundamental fue no escuchar a los alumnos. Lo más importante era interrumpir el programa escolar y dedicarse a acompañar a los alumnos en esta experiencia nueva, dramática y llena de sentidos. Por lo cual ahora cuando estamos pensando en volver a clases hay que evitar un peligro, que en Italia se habla mucho: que se sume la pregunta sobre cuánto perdieron los alumnos en el tiempo del aislamiento y cómo lo recuperamos. Estoy recomendando que no se haga este discurso sino el contrario: cuánto ganaron los alumnos y las alumnas en el tiempo de clausura, cuánto aprendieron con o sin la didáctica a distancia. Todos los niños y las niñas vivieron una experiencia fundamental que no olvidarán en la vida. La escuela no puede considerarla como nada y volver a sus clases, programas, libros de textos y tareas. Esto sería un error fundamental. Repito: los alumnos y las alumnas aprendieron mucho y creo que la escuela debe ser generosa y dedicar un tiempo largo, al empezar de las clases, a que los niños produzcan estas riquezas, que las expliquen, que la expresen de forma escolar. Escribiendo, dibujando, hablando, haciendo teatro. Lo que la fantasía de los docentes sea capaz. Pero que salga todo lo que tienen adentro y que sobre esto se pueda trabajar. No haciendo sesiones psicoanalíticas. No estoy proponiendo esto. Este puede ser un aprendizaje muy importante para los maestros. Ponerse en una actitud de escucha. Esto vale para siempre, no solo porque ahora tenemos una experiencia tan dura.
—Esto implica que el retorno a clases no sea a la escuela que dejamos en marzo, sino aprovechar esta crisis como oportunidad para el cambio.
—Totalmente. Einstein decía que si queremos que las cosas cambien no podemos seguir haciendo siempre lo mismo. Parece banal pero es muy importante. Depende de cuánto las personas, los docentes y padres, sean conscientes de que la escuela que necesitan sus hijos y sus alumnos es otra. Porque la que tenemos, estoy hablando de la italiana pero cada uno piense en la suya, no funciona. La mayoría de los niños se aburre, no la quiere, aprenden poco. A los niños se les promete el derecho a la instrucción no la suerte. Tener un buen maestro hoy en día es una suerte. Así hablan los padres cuando se encuentran y dicen: “Ah, el primero (de tus hijos) ha tenido buena suerte”. Y eso no es correcto.
—¿Y qué es un buen maestro para usted?
—Bueno, yo creo que un buen maestro conoce la ley y la respeta. ¿En qué ley estoy pensando? El artículo 29 de la Convención sobre los Derechos del Niño lo dice muy bien: la educación, que involucra a padres y maestros, tiene como objetivo el desarrollo de la personalidad del niño y de sus aptitudes hasta el máximo nivel posible. Un buen maestro no es aquel que propone a los alumnos su programa y evalúa a los que llegaron a los niveles previstos o no llegaron. Un buen maestro ayuda a cada uno de sus alumnos a encontrar sus aptitudes, que muchas veces están escondidas. El tema es que las aptitudes son varias. No siempre son de lengua y matemática. Puede ser en mecánica, baile, música o investigación. Lo dice la ley, no yo: el objetivo debe ser ayudar a cada uno de sus alumnos y alumnas a encontrar sus aptitudes. Y segundo, ofrecerles los instrumentos adecuados para desarrollarlas hasta el máximo de sus posibilidades. Un buen maestro hace una escuela no solo inclusiva sino exclusiva, es decir hecha a propósito para cada uno de sus alumnos. No porque es un mago o tiene capacidades extraordinarias, sino porque sabe escuchar y reconocer en sus alumnos sus capacidades y los ayuda a desarrollarlas.
—¿Tiene esperanza que como sociedad aprendamos del cuidado del otro o el respeto hacia el medio ambiente de esta crisis que estamos viviendo?
—En este verano, que para nosotros en Italia debería ser de vacaciones, no he tenido ni una semana de descanso. Si no tengo esperanza sería loco hacer este trabajo. Sigo pensando que es posible, no es fácil pero hasta los que tenemos hijos y nietos tenemos que pensar que es posible.
—¿Qué mensaje le pude dejar a los maestros y maestras, y a los niños y niñas?
—A los maestros le digo: escuchar a vuestros alumnos es la mejor forma para ser buenos maestros. No necesitan ser de una forma especial, se necesita de mucha humildad y ponerse al servicio de los alumnos. Por los objetivos que dice la ley, para conocerlos, porque solo conociendo podemos ayudarlos a descubrir sus aptitudes, las que García Márquez llamaba sus juguetes preferidos. Cada niño tiene un juguete preferido, tenemos que ayudar a descubrirlo. A los padres les digo que confíen en sus hijos, porque los niños necesitan confianza, que significa pensar que son capaces. Siempre nuestros hijos son más capaces de lo que nosotros pensamos. Comprobarlo es un regalo recíproco, no solo para los niños sino para los padres que pueden descubrir que sus hijos son mejores de lo que ellos piensan. Y a los niños, que busquen todas las posibilidades para jugar con sus amigos. Se pude jugar hasta en pandemia. Hay niños que inventaron nuevos juegos tanto con pantallas o plataformas como con distancia o mascarillas. El juego es un invento extraordinario, se puede jugar en todas las condiciones y en todas las situaciones. Y si los dejamos lo harán. Con lo cual les digo: no tengan miedo, adelante, con valor, que esto pasará. Pasará el virus y van a poder recordar una experiencia extraordinaria que habrán vivido en vuestra infancia.
A continuación, la entrevista completa de Francesco Tonucci con La Capital:
Los estudiantes universitarios son más propensos a provenir de familias inmigrantes que en los últimos veinte años, según el Instituto de Política de Migración (MPI, por sus siglas en inglés).
La matrícula de estudiantes de origen inmigrante aumentó de 2.9 millones en 2000 a 5.3 millones en 2018, lo que representa un aumento del 82 %.
En cambio, la inscripción de los que no proceden directamente de un entorno inmigrante aumentó sólo un 15 %.
Las universidades ven un aumento de estudiantes con orígenes de inmigrantes
Estos estudiantes representaron alrededor de 5.3 millones (28 %) de los 19 millones de estudiantes universitarios matriculados en 2018, lo que representa un aumento respecto al 20 % en 2000.
Sin embargo, algunos estados reportan un mayor porcentaje de estudiantes con raíces inmigrantes: 50 % de todos los estudiantes que buscan diplomas en California; 40 % en Florida, Hawái y Nevada; 39 % en Nueva York; y 36 % en Nueva Jersey.
El informe excluye a los estudiantes internacionales, que provienen del extranjero específicamente con fines de estudio, para permitir un enfoque en los residentes establecidos de Estados Unidos que están en el país para más de una educación.
La mayoría de los estudiantes universitarios con orígenes de inmigrantes son ciudadanos
Basándose en el análisis de MPI de los datos de la Encuesta de Población Actual de la Oficina del Censo y otras fuentes, una nueva hoja informativa ofrece un perfil de estudiantes universitarios que son inmigrantes (primera generación) y los hijos nacidos en Estados Unidos de inmigrantes (segunda generación).
De los 5.3 millones de estudiantes con origen inmigrante en 2018, el 68 % nacieron en los Estados Unidos. Esto marca un cambio significativo desde 2000.
Del 32 % de los estudiantes matriculados de origen inmigrante que nacieron en el extranjero, la mitad son ciudadanos naturalizados.
Juntos, los ciudadanos naturalizados y la segunda generación representan el 84 % de los estudiantes de origen inmigrante, con titulares de “green card”, migrantes humanitarios e inmigrantes indocumentados que representan el resto.
“Con los trabajadores de origen inmigrante proyectados para impulsar el crecimiento de la fuerza laboral de los Estados Unidos a lo largo de al menos 2035, el examen de las características de los estudiantes puede ayudar a los colegios y universidades, así como a los responsables de la política educativa del estado, ya que buscan equipar a sus residentes con las habilidades y los conocimientos para satisfacer las demandas cambiantes de las economías locales y estadounidenses”, dijo Jeanne Batalova, analista principal de políticas de MPI.
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