Millones de padres chinos están dispuestos a todo con tal de que su hijo pueda acabar en una buena universidad. Y lo que se les pide a los niños no es mucho menos
En China, la carrera por entrar en los mejores colegios o universidades es una competición despiadada. No lo es tanto en España, ni mucho menos, pero la larga cola que hacían unos padres a la puerta de Santa Bernardita en Madrid para conseguir una plaza para sus hijos recuerda a la obsesión que se vive en el gigante asiático por la educación.
Con una clase media en China en constante crecimiento, que esta década pasará de los 430 a los 780 millones de personas, acceder a una de las universidades más prestigiosas del país se percibe como la llave para ascender de clase social. Millones de padres están dispuestos a todo: desde dilapidar los ahorros de toda la familia hasta cambiarse a una casa diminuta para estar cerca de un buen colegio. A los hijos no se les exige menos: agendas de ministro y renunciar a su vida personal desde que nacen.
De los pañales a los libros
«En ciudades como Shanghái uno debe empezar a planificar la educación de su hijo antes de que nazca. Es mucho mejor elegir, por ejemplo, una guardería privada. Aunque son caras, con dos años los niños ya tienen un profesor nativo que les enseña inglés», explica Qi Ruifang, una mujer de 36 años que trabaja en una empresa de logística.
Esta madre y su marido no dudaron en inscribir a su hija en una guardería privada al poco de que naciese. Están convencidos de que esta elección ha sido decisiva para que la niña lograse entrar en una escuela de primaria de élite. Con solo seis años, Xuan Xuan tuvo que enfrentarse a su primera entrevista para ser admitida. No era de trabajo, pero bien lo parecía. Qi recuerda cómo madre e hija pasaron días repasando sus conocimientos de matemáticas, inglés y chino para impresionar a la maestra encargada de seleccionar a los nuevos alumnos.
Ahora que la pequeña está admitida la presión no disminuye. «Con seis años tiene que quedarse hasta las 10 de la noche para terminar todos los deberes. Al menos son tres horas de estudio más al día después del colegio. Los caracteres es una de las tareas más arduas. Son muchas horas y su padre y yo tenemos que ayudarla todas las noches», reconoce Qi Ruifang con resignación.
Las clases sustituyen el tiempo de juego
Meimei no sabe lo que es levantarse un fin de semana y perder el tiempo viendo la televisión y yendo a jugar al parque con sus amigos. Solo tiene diez años pero su agenda se parece más a la de un CEO al mando de una empresa que a la de una niña de su edad. Nada más desayunar tiene que vestirse corriendo para asistir a su primera clase del día: danza. Luego tiene piano y por la tarde pintura.
«Los fines de semana se consagran a actividades más creativas, mientras que entre semana tiene que asistir a clases de cálculo, chino y STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas)», explica Sarah, una madre de 40 años que vive en Cantón. Para Meimei la diversión queda relegada a unos minutos antes de acostarse y a un rato el domingo por la tarde. Parece un buen entrenamiento para una sociedad en la que el 9-6-6, trabajar de nueve a seis de la tarde seis días a la semana, es una filosofía bastante extendida.
«Mi prioridad es que mi hija reciba la mejor educación posible y no me importa sacrificar una gran parte de nuestro presupuesto en esto», dice Sarah, que confiesa gastar 1.200 euros en clases extraescolares al mes para su hija. «He abandonado la idea de tener un segundo hijo hace años. Es demasiado tiempo y dinero. Prefiero dedicar todos mis esfuerzos en uno para que pueda llegar más lejos», concluye Sarah.
A pesar de que el gobierno ha intentado en estos últimos años disminuir la presión que viven los niños reduciendo la carga lectiva, la situación no ha hecho más que empeorar ya que los padres han aprovechado este vacío para llenarlo aún más con clases extraescolares.
Y mientras la obsesión de los padres por la educación aumenta también lo hacen las cifras millonarias que suma este negocio. Según ha publicado la agencia de noticias china Xinhua en 2016, más de 137 millones de estudiantes (de un total de 180 millones) asistían a clases extraescolares. Se calcula que el volumen de negocio en este país podría superar los 100.000 millones de euros al año.
Las ‘xuequfang’
Desde que nació su hija, Hualing tenía claro que la llevaría a las mejores escuelas de Shanghái. Cuando se puso a buscar vio que las que tenía cerca de su barrio no estaban mal, pero ella quería la mejor. Fue entonces cuando Hualing y su marido decidieron invertir en una ‘xuequfang’, es decir, un apartamento en una zona con colegios buenos. «Primero tuve que vender mi casa. Después convencí a mis padres de que vendieran la suya y se fuesen a vivir a las afueras a un apartamento más pequeño», explica Hualing. La pareja sacrificó los ahorros familiares para mudarse a un piso de 60 metros cuadrados en el centro de Shanghái por el que pagaron 1.2 millones de euros.
Los ‘xuequfang’ existen en toda China, pero principalmente se concentran en megaurbes como Pekín, Shanghái y Cantón. Aunque estos pisos no son una garantía para entrar a la escuela deseada, su precio no ha dejado de aumentar en los últimos años. En Shanghái la diferencia de precio entre una ‘xuequfang’ y otro piso cerca al que no le toca el colegio puede ser de más de 5.000 euros el metro cuadrado», explica Fenfang, una profesora que invirtió en uno de ellos hace años.
En ocasiones, en estos pisos que literalmente se traducen por «escuela, zona, casa» ni siquiera viven los padres. «A veces no miden más de 15 metros cuadrados. Son cuatro muros y un techo pero merece la pena pagar por ellos con tal de que tu hijo pueda estudiar donde quieras», dice Fengfang. Tanto ella como Hualing están convencidas de que mereció la pena gastar esa suma de dinero.
Pensar la universidad en la guardería
Calles cortadas, cámaras de vigilancia, toma de las huellas dactilares e incluso sistemas de reconocimiento de retina. No es una película de ciencia ficción, sino una imagen habitual en muchos de los centros donde cada año millones de alumnos se examinan del ‘gaokao’ o la prueba de acceso a la universidad en China.
Uno de estos centros está en Maotanchang. Esta localidad se ha hecho famosa por alojar a más de 8.000 madres que cada año se mudan con sus hijos para acompañarlos en el tortuoso proceso del ‘gaokao’. Detrás dejan a sus maridos, que continuarán trabajando para poder financiar los gastos ese año. Durante el año de preparación, las madres asumen el papel de entrenadoras personales, disponibles 24 horas al día para que sus hijos no pierdan ni un solo segundo de estudio.
La presión es también brutal para los hijos. Angie, productora en la provincia de Anhui, lo recuerda como una pesadilla: «Medio año antes del ‘gaokao’ tenemos que estudiar de domingo a domingo. Vas a clase de ocho de la mañana a nueve de la noche y cuando vuelvas a casa cenas y sigues estudiando hasta medianoche».
Numerosos expertos llevan años advirtiendo de las consecuencias negativas que un proceso tan exigente puede tener para la salud mental de los hijos. Para Joán, un español casado con una mujer china y con más de diez años en el país, la decisión está clara. «Este año nos volvemos a España. Jugar y experimentar es tan importante como estudiar. No quiero que mi hija se críe en un entorno con tanta presión», dice convencido este empresario.
Muchos padres en China se han hecho eco de esta advertencia y han optado por buscar un modelo alternativo enviando sus hijos al extranjero. Una opción que cada vez es más popular pero que no deja de estar restringida a solo unos pocos privilegiados.
Fuente e imagen tomadas de: https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-01-20/guarderias-asia-china-largas-colas-overbooking_2409247/
Centro América/ Costa Rica/ Fuente: semanariouniversidad.com.
arios sindicatos protestan contra la aprobación de la ley de huelgas (Ley para brindar seguridad jurídica sobre la huelga y sus procedimientos, expediente 21.049) en la avenida central, frente a la puerta de ingreso para particulares en la Asamblea Legislativa.
Desde antes de las 9 a. m., la Fuerza Pública mantiene cerrado el ingreso al bulevar por los costados de la avenida central y el parque Nacional.
La Asamblea Legislativa convocó a una sesión extraordinaria de plenario en la que votarán la ley de huelgas en su segundo debate; de aprobarse, la ley pasará al Poder Ejecutivo para recibir la firma del presidente Carlos Alvarado.
En la protesta, los sindicatos cargan carteles que dicen “Hoy los diputados matan la democracia”.
Los sindicalistas también llevan carteles con caras de algunos legisladores. A la diputada liberacionista Yorleni León la llaman “enemiga de la clase trabajadora” y, por el contrario, al diputado del Frente Amplio José María Villalta lo llaman “amigo de la clase trabajadora”.
Durante la concentración, los sindicalistas gritan “El pueblo no perdona y el pueblo no olvida”; “Con ley o sin ley, huelga es huelga”; “Hoy votan los diputados, en quince días vota el pueblo” y “En dos años el pueblo también votará”.
Entre los sindicatos asistentes figuran la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP); la Asociación Nacional de Educadores (ANDE; Sindicato de Empleados de la Universidad de Costa Rica (SINDEU); Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (Undeca); la Unión Médica Nacional y la Asociación Nacional de Empleados Judiciales (Anejud).
¿Qué reclaman los sindicatos?
Sindicatos afuera de Castillo, sobre avenida central. (Foto: Natalia Díaz).
El sindicalista Edwin Solano de la Unión Médica calificó el proyecto 21.049 como una “ley mordaza”.
“Creen que con eso nos van a callar. Cuando haya que manifestarse vamos a manifestarnos, cuando haya que hacer huelga vamos a hacer huelga. No vamos a permitir que una leyecita hecha por los liberales quiera callarle la boca al pueblo costarricense”, aseguró al micrófono, frente a los manifestantes.
“No importa si este segundo debate pasa, la clase trabajadora seguirá luchando en los movimientos de huelga, los regulen o no de una forma distinta. El ser humano no puede renunciar a su derecho a decir no. ¿Por qué les vamos a limpiar la calle para que nos quiten la educación, la salud y las pensiones”, aseguró en entrevista con UNIVERSIDAD el sindicalista de ANDE, Gilberto Barrantes.
“La mayor parte somos profesionales, somos educados y tenemos una condición de vida diferente, condiciones de salud distintas. Así que no nos va a preocupar que salga una ley, lo que me preocuparía, a mí, es que el pueblo no tenga conciencia cuando se incrementen las cosas y que sepan que uno, si sale a la calle, puede defender las cosas dignamente. Ellos hoy son diputados y mañana ciudadanos de calle”, dijo la sindicalista Xiomara Rojas del Sindeu.
¿Qué establece el proyecto de ley?
El proyecto de ley modifica 16 artículos del Código de Trabajo. En el caso del 371 que habla sobre el derecho a la huelga, el texto final del proyecto 21.049 dice que las huelgas legales serán las “contractuales”.
“Serán ilegales las huelgas políticas o aquellas que no tengan conexión directa con la relación de empleo o incumplimientos laborales imputables al patrono”, dice la reforma.
En la misma prohibición, el artículo especifica como excepción la “huelga que tenga por finalidad protestar contra políticas públicas, siempre que dichas políticas afecten de forma directa los intereses económicos o sociales de los trabajadores”.
No obstante, el proyecto de ley dice que este tipo de huelga “no podrá tener una duración superior a 48 horas, ni podrán reiterarse por el mismo motivo”.
La modificación también establece que “No se considerará pacífica ninguna huelga que conlleve bloqueos en vías públicas o que impida el acceso a las instalaciones o servicios públicos, la realización de sabotaje sobre bienes públicos, la perpetración de conductas que comporten un ilícito penal, o que imposibiliten el derecho a laborar de los trabajadores que no se encuentren en huelga”.
Prohibición en “servicios esenciales”
El proyecto añade al Código de Trabajo un artículo 375 bis que asegura que “La huelga en servicios esenciales es manifiestamente ilegal, por lo que no requiere del trámite de calificación previsto en este Código”.
Una modificación al artículo 376 del Código de Trabajo enumera los servicios esenciales: los servicios de salud “en todos sus niveles de atención”; los servicios de seguridad pública; los controladores aéreos y control migratorio en tierra, mar y aire; los servicios de transporte de “medicamentos, suministros o equipo médico y bienes perecederos, barcos tanqueros o naves de combustible u otras fuentes de energía”; los servicios de atención de desastres y emergencias (bomberos, búsqueda de desaparecidos, rescate y llamadas); los servicios de suministro de agua y alcantarillado; los servicios de energía eléctrica; servicios “indispensables para la importación, transporte, distribución y suministro de combustible”; y los servicios de comedores escolares y servicios de cuido para menores de edad, adultos mayores, personas con discapacidad y otros, vulnerables.
Durante la gestación del artículo 376 se eliminó la prohibición de la huelga en servicios de educación y, por un voto de la Sala Constitucional, en diciembre, los diputados eliminaron la prohibición para los empleados del Poder Judicial.
Durante el primer debate, los diputados del Frente Amplio, José María Villalta, y la diputada oficialista Paola Vega, reclamaron que la redacción de la ley de huelgas respondió al contexto político de las huelgas contra la reforma fiscal (las cuales se extendieron a lo largo del segundo semestre del 2018 y provocaron pérdidas en diversos sectores comerciales, así como el atraso en el calendario de la educación pública nacional).
Suspensión del salario
Junto con Villata, la diputada socialcristiana Shirley Díaz opina que por estas razones políticas, el proyecto 21.049 limitará la huelga de empleados del sector privado.
Los diputados demostraron preocupaciones por la modificación del artículo 379 que dice los tribunales no podrán condenar “el patrono al pago de los salarios de los trabajadores que hubieran declarado una huelga en servicios esenciales”.
El mismo artículo dice que, durante la participación de la huelga, los patronos no estarán obligados “al pago de remuneraciones”. Los trabajadores recibirán sus salarios durante los días de huelga en retroactivo, no obstante, eso ocurrirá específicamente “Si en sentencia final se declara que los motivos de la huelga son imputables al patrono por incumplimientos graves del contrato de trabajo”.
Fuente de la noticia: https://semanariouniversidad.com/pais/sindicatos-de-educacion-salud-y-poder-judicial-protestan-contra-ley-de-huelgas-matan-la-democracia/
Casi todas las principales universidades británicas se han comprometido a vender sus acciones en compañías de combustibles fósiles después de la presión de los estudiantes con conciencia ecológica que han ocupado edificios y llevado a cabo huelgas de hambre, escribe Eleanor Busby para The Independent .
Veintiuna de las 24 universidades de élite del Grupo Russell, que tradicionalmente son las más selectivas del país, se han comprometido a desprenderse al menos parcialmente de los combustibles fósiles después de años de campaña. Sin embargo, un análisis de los activistas encontró que Imperial College London y las universidades de Manchester y Birmingham aún no se han unido a la campaña de desinversión.
De acuerdo con el grupo de campaña estudiantil People & Planet, se han despojado alrededor de £ 12.4 mil millones (US $ 16 mil millones) de fondos en todo el sector después de que la mitad de las universidades del Reino Unido se hayan comprometido a cortar los lazos con las empresas de combustibles fósiles. El movimiento hacia la desinversión en la educación superior se produce después de que cientos de miles de estudiantes de todo el mundo participaron en las huelgas climáticas del año pasado inspiradas por la activista adolescente Greta Thunberg. Informe completo en el sitio independiente
La agencia espacial afirma que 2019 fue el segundo año más caliente del que se tenga registro en el planeta, sólo después de 2016.
Aunque aún existen muchos escépticos sobre las consecuencias que sufrirá la Tierra a causa del calentamiento global, en la actualidad ya se registran afectaciones en los ecosistemas del planeta.
La NASA dio a conocer un estremecedor vídeo en el que muestra el incremento acelerado de las temperaturas en el mundo.
La agencia espacial afirmó que 2019 fue el segundo año más caliente del que se tenga registro en el planeta, sólo después de 2016, y que la Tierra alcanzó temperaturas de hasta 1.1 grados centígrados más que las registradas en la década anterior, lo que representa un panorama poco alentador.
En el vídeo se muestra la evolución de las temperaturas del planeta desde la década de 1880 hasta la actualidad, y observa cómo las corrientes de aire de la Tierra se han calentado aceleradamente de forma drástica.
El calentamiento global ya ha provocado incendios a lo largo del planeta, el derretimiento de los glaciares y el incremento de problemas como sequías e inundaciones.
A continuación te mostramos el vídeo en el que la NASA muestra cómo la Tierra «arde» en la actualidad.
Producción de mermelada, obras de teatro, boletines y un blog son algunos de los productos de la cooperativa, que según las maestras permitió darle “un aire a la educación formal”
Por Diaria La Educación
Surgió en 1996 casi de casualidad, cuando en la escuela 271, de Cerro Norte, las maestras de 4º año María Inés Pelfort y Estela Minhondo trabajaban juntas en un mismo salón. Con el objetivo de salir de paseo con sus estudiantes, empezaron a hacer pop y garrapiñada para vender en el recreo, y a partir de ideas de familiares comenzaron a producir mermeladas y formaron la cooperativa Las Termitas. Durante dos años (las maestras “pasaban de año” junto a sus alumnos y los tenían también en 5º), los niños eran cooperativistas, hacían asambleas para definir sus proyectos, así como para decidir qué hacían con las ganancias, y luego cedían su espacio a una nueva generación, que tomaba la posta por dos años más. Estela se jubiló al terminar 2018 y María Inés hace pocas semanas, tras terminar el último ciclo con Las Termitas. Esta experiencia, que llegó a su fin, derivó en proyectos de producción de mermelada, pero también en blogs, obras de teatro y campamentos. Para conocerla conversamos con las dos maestras en la casa de una de ellas, ya que la autorización para ir a la escuela y conocer al resto de los cooperativistas nunca llegó.
La historia
“Trabajar juntas fue una experiencia espectacular. Nosotras nos llevábamos muy bien desde el principio, y la manera que tenés de relacionarte se traslada, a pesar de que teníamos 50 gurises en un salón”, recuerda María Inés. Las dos trabajaban en esa escuela desde su egreso de magisterio, unos años antes. Pronto se propusieron organizar paseos, y fue entonces que para juntar dinero empezaron a vender pop y garrapiñada. Estela recuerda que fue el abuelo de uno de los niños quien, viendo cómo los alumnos raspaban la olla del pop, tiró la típica frase “parecen termitas” –que luego derivaría en el nombre de la cooperativa–, y que fue la hermana de uno de los chiquilines que un día les contó que en la UTU había aprendido a hacer una mermelada de manzana “que se hace sola”. “Eso era muy importante, porque el tiempo que te llevaba era el de pelar la manzana y picarla. Después estaba la olla en el salón y no había que revolverla ni nada”. “Nunca pensamos en crear la cooperativa, se fue dando solo”, asegura Estela. “Empezamos con eso, nos entusiasmamos nosotros, se entusiasmaron los chiquilines, y empezaron a surgir un montón de cosas que había que resolver, por ejemplo cómo hacíamos con la plata, cómo vendíamos, cómo tomábamos las decisiones”, explica María Inés.
“De la cooperativa podíamos sacar absolutamente todos los contenidos del programa, y eso fue un aprendizaje para nosotras”. Estela
Así se les ocurrió formar una cooperativa, y junto con los estudiantes comenzaron a indagar en el cooperativismo. “Ahí no se hablaba nada de cooperativismo en el programa, pero hacíamos permanentemente asambleas, no porque quedara bien hacerlas, sino porque se necesitaba decidir. Una vez que te declarabas cooperativista, era obvio que teníamos que tomar decisiones colectivas para todo”, cuenta Estela.
“Nos empezamos a dar cuenta de que de la cooperativa podíamos sacar absolutamente todos los contenidos del programa, y eso fue un aprendizaje para nosotras, porque trabajás lengua, matemática, ciencia”, dice Estela, y María Inés complementa: “Desde leer hasta ver si sos una cooperativa y qué principios tenés que cumplir para llamarte como tal, armar un reglamento para definir cómo funcionar, hacer las etiquetas… había que leer, había que producir, había que hacer afiches”. Ambas señalan que en la escuela hay que explicar “qué es un texto argumentativo, y acá salía solo, porque había que argumentar para presentar las mociones”, del mismo modo que se trabaja al “calcular un porcentaje, un peso bruto, peso neto, usar la balanza, hacer las famosas equivalencias de kilos a gramos”, pero en este caso se hace “ahí, viéndolo”. María Inés agrega que esta experiencia “fue darle un aire a la educación formal, a lo curricular, y lo curricular se entró de adaptar a aquello que estaba naciendo”.
Trabajo en equipo
Cuando los chiquilines que terminaron 6º año en 2019 junto a María Inés cuentan en qué consiste la cooperativa, la frase más repetida es “trabajo en equipo”, tanto, que hasta la propia maestra sospecha que lo hayan tomado de muletilla. “Pero es que es así en serio”, responden ellos. Los alumnos se dividen en equipos, les ponen nombres y van rotando en sus funciones y evaluando el trabajo. Esta forma de trabajo, con decisiones colectivas, se fue trasladando a otros proyectos que fueron surgiendo, artísticos y de comunicación.
“Empezó como una cooperativa de producción de mermelada, pero lo que pasa con el cooperativismo es que te envuelve cual marco ideológico, y nosotras y los chiquilines no quedamos ajenos a eso; te envuelve de tal forma que toda tu actividad pasa a estar enmarcada en esos valores y en ese caminar. El hecho de tener que hacer determinadas tareas en la clase ya no es una cuestión de uno solo, es una cuestión de grupo”, comenta Inés.
Como propaganda, comenzaron a surgir algunos sketches, que luego derivaron en obras de teatro cooperativas. Además se creó la Coopelibros, un equipo que se encarga de recolectar libros, entregarlos los viernes a los niños y recibirlos el lunes, y hubo también proyectos de comunicación. Primero fue el Notiescuela, un boletín escolar para el que los estudiantes recorrían las clases en busca de noticias, las escribían y seleccionaban las fotos. Cuando no hubo plata para las fotocopias del boletín pasó a ser Notiflash, una cartelera con las noticias que se sacaban al recreo, y en los últimos años llegó la época del Notitermitas, de nuevo con una edición impresa. Con el tiempo, las noticias también se comenzaron a volcar al blog cooptermitas.blogspot.com. “Trabajamos lengua de esta manera. Ellos escriben los artículos, y tuvimos que averiguar cómo se hace un artículo periodístico, el título, el copete”, cuenta la maestra. También hubo grupos cooperativos que se volcaron por la radio, con parlantes en el recreo. “¿Por qué Jane es tan linda y bonita? Porque come mermeladas Las Termitas”, era la publicidad en épocas de Tarzán.
“¿Por qué una cooperativa? Porque se participa, cada uno encuentra su lugar. El famoso lema de ellos: ‘Somos iguales y distintos a la vez. Ahí está nuestra riqueza’”. María Inés.
El trabajo en equipo, aseguran las maestras, no es fortuito, sino que es parte de su intención educativa. “El hecho de trabajar en los equipos desde el inicio es parte de la ideología de que el aprendizaje también es cooperativo, desde lo curricular. En una mesa, si hay cuatro niños, cooperar en el aprendizaje no consiste en que yo ponga la hoja en el medio y diga que vamos a hacer un trabajo en equipo. Si digo eso, tengo que enseñar a trabajar en equipo, y ¿qué intento?: que si uno no entiende nada en matemática pero el otro anda volando, se complementen. Esa es nuestra propuesta. ¿Por qué una cooperativa? Porque se participa, cada uno encuentra su lugar. El famoso lema de ellos: ‘Somos iguales y distintos a la vez. Ahí está nuestra riqueza’”, dice María Inés, y Estela confirma asegurando que “todos se destacan en algo”.
“Participar en una clase que tiene espíritu cooperativo te lleva a, por ejemplo, trabajar en historia o lo que sea en base a textos adaptados a los diferentes, a sacarle partido a la heterogeneidad. Eso es lo que la cooperativa te permite y te obliga, el complementarse de forma natural. ¿Somos distintos? Mejor. Es así desde que estamos pelando la fruta, porque uno saca media manzana al pelarla y el otro anda volando, hasta el que traza maravillosamente bien en geometría, y logra hacer las etiquetas solo. Primero se las damos fotocopiadas y las repasan, pero luego les vamos sacando las figuras de las etiquetas [triángulos y círculos] y las tienen que ir trazando solos, hasta que algunos las hacen solos. En todos los proyectos de las cooperativa pasa eso”, cuentan.
Las claves
Desde 1996, y con ciclos de grupos cooperativos de dos años, Las Termitas nunca dejó de funcionar. Cuando una generación termina su ciclo le cuenta a la siguiente cómo trabaja, cómo funciona, y le cede su lugar como socios cooperativistas. Los niños que comienzan su nuevo ciclo no están obligados a participar (uno de los principios del cooperativismo es que la adhesión es voluntaria, aclaran los estudiantes que terminaron este año en 6º), sin embargo, en estos 23 años sólo un niño no quiso ser cooperativista.
Las dos maestras se miran con extrañeza cuando les preguntamos si nunca quisieron irse de la escuela 271. “No”, responden las dos, sin dar margen a explicaciones, por lo que empezamos a buscar las claves que hicieron que este proyecto perdurara tanto tiempo, sin interrupciones. El entusiasmo, de ellas y de los alumnos, fue lo primero. “Creo que fue una experiencia que me cautivó, me entusiasmó porque no fue armada y predeterminada, fue surgiendo y se fue descubriendo”, dice Inés, y Estela añade que “era un desafío permanente, porque era un cambio permanente, eso te iba cautivando”. La alegría de ellos y de su entorno también aparece. “Poder trabajar en un lugar donde con la comunidad me siento súper cómoda, donde los niños año a año van y si nos ven a nosotras ya saben: ‘Ah, cooperativa’, ‘Ah, campamento’. Ya partís de un deseo, de una onda que le ponen”.
En sus palabras
“Yo soy todo lo que quiero junto con mis compañeros” es uno de los lemas de 2019 de la cooperativa Las Termitas. “Eso lo sacamos de una murga cooperativa. Significa que nadie puede hacer nada solo, sino con ayuda”, explican los alumnos de 6º año, que terminaron su ciclo en primaria y en Las Termitas junto con la maestra María Inés. Los chiquilines cuentan que se dividen en equipos, algunos de sus nombres son Coopeamigos, Supertrabajadores, Superinteligentes y Supereducativos, y que van rotando por distintas funciones: la Coopelibros, Ambientadores, Comunicación y Organization. A su vez, describen que además del proyecto de producción de mermelada tienen proyectos artísticos, como la Coopelibros y el grupo de teatro cooperativo, y tres proyectos de comunicación, el blog, Notitermitas y el almanaque, que combina fotos de las actividades, los lemas de la cooperativa y recetas de mermelada.
Trabajar en equipo, dicen, “sirve para hacer amistad, para aprender más juntos, para hacernos gancho”. Con las siguientes palabras, los estudiantes de 6º de la escuela 271, Ana Frank, explican lo que significa para ellos la cooperativa:
“En esta cooperativa nosotros aprendemos de otra forma. Jugando, haciendo obras, aprendemos historia mirando películas”.
“Cuando hacemos cosas en el equipo no sólo lo piensa uno, lo hacemos todos juntos”.
“Hacemos asambleas para decidir si queremos irnos de campamento, para decidir qué hacer con lo que sobra de los alimentos, para hacer el Noti”.
“Tenemos una ley del grupo: la hicimos para ser respetados y no faltar el respeto. Están los principios de las cooperativas, que es que nadie está obligado a entrar, no decide una persona sola, que la plata es de todos”.
Sobre las obras de teatro: “Hacemos la escenografía en equipo, ensayamos en equipo, escribimos el libreto en equipo. No hay obligación de actuar, actúan los que quieren, otros ponen la música, otros ordenan el vestuario, pasan carteles”.
Sobre la producción: “Hacemos mermelada de manzana, mandarina, y cuando se puede hacemos de frutilla, porque la frutilla está cara”.
¿Cómo hacen las etiquetas? “Las hacemos todos juntos. La maestra reparte fotocopias con el cuadradito y nosotras las hacemos. Después la maestra le va sacando piezas a la fotocopia y ahora ya sabemos, las hacemos solos. Usamos regla, compás, lápices, lapiceras. Ponemos los ingredientes, el sabor, la fecha de envasado, ‘industria uruguaya’, ‘envase retornable’”.
“También hay equipos de utensilios, ingredientes, limpieza y envasado. Todos vendemos, hacemos el estado de cuenta, pelamos y picamos”.
“Nosotros hacemos todo, trabajamos en equipo con la maestra. La maestra a veces decide algunas cosas, porque son las que tiene que hacer la escuela, las de elegir los trabajos, por decirlo así. Decidimos todos juntos en asamblea, por el voto, y todos tienen que opinar”.
“Las dos llegamos jovencitas, fuimos aprendiendo muchísimas cosas, pero siempre desde esa necesidad de afecto; uno se siente que es importante para los niños y es un ida y vuelta”, dice Estela, y María Inés continúa: “Porque son importantes para nosotras también. Profesionalmente a mí me hicieron crecer. Cuando hice Magisterio lo sufrí, pero yo tenía otra formación que me hizo tomarlo de otra manera, venía de animación, de los Scout, ya te parás de otra forma. Entré a ver que eso se podía hacer en la escuela, entrás a cambiar la cara; en esta dinámica de cooperativa se te instala sola otro tipo de relación entre los docentes y los niños”.
Más allá de la relación con los estudiantes, el vínculo con la comunidad educativa también es fundamental, aseguran. “Son impresionantes las valoraciones que hacen los padres sobre la cooperativa, cómo lo valoran”, dice Inés, y Estela recuerda que le tocó trabajar con alumnos que eran hijos de ex alumnos. “Una vez recorriendo el barrio como maestra comunitaria, uno me saluda y me grita: ‘La tal empresa teníamos con esta maestra’”.
Los campamentos
Comenzaron haciendo paseos y luego llegaron los campamentos, en épocas en que eran poco comunes en las escuelas públicas. El primero, recuerdan ambas maestras, fue en Pajas Blancas, y para abaratar el transporte iban en ómnibus de línea con los niños de túnica. En una camioneta, el esposo de una de ellas llevaba los bultos, y pagaban el hospedaje con el dinero que obtenían de la venta de mermeladas y algunas donaciones. La decisión de invertir las ganancias en los campamentos siempre dependía de la asamblea, pero siempre pasaba que una vez que habían tenido la experiencia al otro año todos querían ir. “Después de que empezamos a ir de campamento, la primera asamblea siempre resolvía juntar plata para irnos de campamento. Y no te la dejaban gastar. ¿Te acordás de aquel día que me dejaron clavada, nadie me votó la moción? Eso es divino, que no voten lo que vos estás proponiendo me parece genial”, recuerda María Inés.
Las maestras celebran que hoy el Consejo de Educación Inicial y Primaria tenga una línea de trabajo con campamentos educativos y los ofrezca en todas las escuelas, pero de todas formas reivindican la organización cooperativa de la salida. “No sabemos bien por qué, desde que surgió Campamento Educativo quieren que se use Campamento Educativo, y en realidad de esta forma les estamos ahorrando plata. En Campamento Educativo te dan todo, el niño va con su bolsito y listo. Nosotras optamos por nuestros campamentos porque hacemos un aporte a la cultura del trabajo;uno de los objetivos que tiene la cooperativa es demostrar que si tenemos un proyecto en común, acciono para que eso suceda y puedo lograr determinadas cosas. Capaz que solo no puedo, pero con otros sí”.
El futuro
“Si bien la cooperativa lleva 23 años de existencia en nuestra escuela, este podría ser el último en que funcione. Los niños y niñas de 6º sabemos que aunque sea así, este año, también será inolvidable tanto para nosotras y nosotros, como para la maestra, como para nuestros fieles seguidores!!”, decía el número 1 de Notitermitas 2019, planteando a comienzo de año lo que pasaría con la jubilación de la maestra María Inés. “Escolarmente hablando desaparece”, confirman ambas, que cuentan que han invitado a otras maestras a sumarse a la cooperativa, pero no han encontrado respuestas favorables. “La cooperativa es importante porque les da un sentimiento de pertenencia, es algo que es de la escuela y no se va. Llegan y ya saben, voy a estar en 5º año y voy a estar en la cooperativa”, dice Estela. La cocina en la que hacían la mermelada, que estaba en el salón, se la donaron a una auxiliar de la escuela.
Foto: cooptermitas.blogspot.com
Se jubilan, pero se llevan muchas cosas de la escuela. “Estos carteles [se refiere a los que tienen los niños en la foto] son de cuando les preguntamos qué palabras se les venían a la cabeza cuando nombrábamos la palabra cooperativa; uno dijo: ‘Paz y tranquilidad’… Es zarpado eso. En pleno Cerro Norte, ‘paz y tranquilidad’ tiene un contenido muy fuerte”, transmiten.
Proyectos escondidos
En distintos momentos de la charla, las maestras contaron distintas trabas que tuvieron que superar, del contexto socioeconómico en el que se encuentra la escuela, pero también barreras administrativas o burocráticas: ómnibus que no llegaron para poder hacer paseos o campamentos, permisos que no estaban, plata que se cortaba para las fotocopias, autorizaciones que demoraban. La dificultad para conseguir los ómnibus, por ejemplo, llevó a que la maestra escribiera cartas al Instituto Nacional de Cooperativismo, que facilitó los recursos para el transporte en alguna ocasión, e incluso hasta a la vicepresidencia Lucía Topolansky. “Yo no la conocía para nada. Me dijeron ‘acomodada’ y qué se yo… pero yo busqué en la web el correo, le escribí y la señora me llamó por teléfono y me dijo ‘¡cómo no!’”, cuenta entre risas.
“Hubo gente que nos apoyó, inspectoras que nos daban para adelante”, dice Estela, pero ambas mencionan que en muchas oportunidades les faltó respaldo de directoras, otras maestras o inspectoras. “Cuesta entender por qué el ninguneo, de algo que en realidad no es la única experiencia que puede estar buena, porque hay muchas que están buenas en las escuelas públicas”, dice Inés, y recuerdan que, bien o mal, esta propuesta pedagógica duró 23 años. “¿Cuántas directoras e inspectoras hay que funcionan de esta manera en Primaria? Porque en nuestra vida pasaron unas cuantas que ningunearon adrede y al santo botón, que no nos promovieron ni promovieron realmente un intercambio en los colectivos para que las cosas se enriquecieran”, cuestiona María Inés.
“Llegás al último día de tu trabajo y decís: ‘¿De qué estoy cansada?’. Yo de la institución, de Primaria. Ni de los niños, ni de los padres, ni de la comunidad”, piensa Estela. “¿Con qué sabor se va uno? De que esto quedó a mitad de camino, porque nosotros lo pusimos al servicio de nuestra escuela y durante tres años dos compañeras más estuvieron con nosotras en la cooperativa. En un momento fuimos dos cuartos y dos quintos, y luego dos quintos y dos sextos, con dos maestras jóvenes que se adhirieron. Pero te queda la sensación de que esto podría haber sido mucho más rico, mucho más grande. Nos perdimos el aporte de nuestras propias compañeras, que vemos todos los días. ¿Es envidia, prejuicio? No sé, y a las autoridades no les gusta que cuando llegan a la escuela haya algo que ellos no hayan inventado. O hay algo en nosotras, no sé”, busca explicaciones María Inés. “A veces hacen un taller de cocina, cocinan una vez, y es la gran experiencia. Nosotros lo hacemos todas las semanas, nos ven bajar con las manzanas, cargando los frasquitos… y nada”, recuerda Estela.
Con las últimas obras de teatro de la cooperativa Las Termitas, El herrero y la muerte y el sainete criollo L’Amore é lo primero, también sucedió algo parecido. La escenografía y el vestuario, además de la música de la obra, fueron organizados cooperativamente, pero tuvieron problemas para ir a presentarla al espacio cultural Paso de las Duranas. “Calculo que habrá muchos proyectos interesantes en las escuelas, pero quizá por celos profesionales no trascienden las escuelas”, consideró María Inés.
Las maestras también hablan de la falta de respaldo entre colegas. Una profesora de educación física de la escuela había coordinado para ir con el grupo de Estela a la piscina de la plaza de deportes 11. “Llevó un trabajo bárbaro para tener el carné de salud al día, ver si todos tenían malla, gorrita, en determinado momento tuvimos que conseguir un padre para que fuera al vestuario de los varones, porque nos lo exigían en la plaza; lo conseguimos, bárbaro. Me jubilé y quedó la misma profesora, pero en todo el año no fueron a la piscina. No pueden entender hasta los mismos inspectores qué fue lo que pasó, pero es claro que las maestras no quisieron ir, y los niños se quedaron sin piscina”.
Talleres gratuitos para promover el aprendizaje de las ciencias experimentales y tecnología de punta, desarrollará desde el próximo jueves 23 la Municipalidad de Pueblo Libre.
Loa talleres se realizarán los días jueves en los horarios de 10.00 a 12.00 horas; de 15.30 horas a 17.00 horas y los martes de 10.00 horas a 12.00 horas.
Las clases gratuitas para vecinos entre los cinco y 12 años, se llevarán a cabo al costado del Vagón Cultural y Ambiental ubicado en el parque 3 de Octubre, a la altura de la quinta cuadra de la avenida General Vivanco.
Los menores aprenderán a purificar el agua utilizando la semilla de moringa, crear su propio jabón casero con aceite usado, construir su deshidratador solar, realizar su herbario en casa, entre otros.
La inscripción gratuita es a través del teléfono 202-3880 anexo (1083), al celular 989544370 o al correo gestion.ambiental@muniplibre.gob.pe. El número máximo de participantes por grupo es de 15 niños.
El único requisito para los alumnos es que lleguen puntuales y lleven dos botellas de plástico.
Fuente e Imagen: https://andina.pe/agencia/noticia-ninos-pueblo-libre-aprenderan-a-purificar-agua-y-a-preparar-jabones-caseros-781918.aspx
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