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“Muchos piensan que ser educadora es cantar y hablar lindo todo el día, pero es mucho más”

“Muchos piensan que ser educadora es cantar y hablar lindo todo el día, pero es mucho más”

Esta es la experiencia de Francisca Quinteros,  estudiante del último año de Educación de Párvulos, y una de las tutoras de Quiero Ser Profe, un programa de Elige Educar que acompaña y orienta a jóvenes interesados en estudiar carreras de pedagogía.

Escrito por: Lorena Tasca
Desde que Francisca Quinteros era una niña, su mamá le habló sobre la importancia de los primeros años de vida y los procesos que se desarrollan en esta etapa. Se lo demostró especialmente a sus 13 años cuando nació su hermano menor. Verlo desarrollar sus capacidades desde chico, le confirmó su vocación; entonces eligió estudiar lo que su mamá no pudo: Educación de Párvulos (educación infantil o preescolar).

“Me emocionaba ver cómo mi hermano llegaba feliz contando lo que aprendió durante el día, me emocionaba mucho. Y cuando yo lo iba a ver a sus presentaciones del jardín algo me pasaba, se me llenaba mucho el corazón. Encontraba maravilloso cómo los niños de alguna forma tenían esa retribución y ese cariño por la educadora, me parecía increíble ver el nexo de estos niños con una persona que no es del círculo cercano de su familia, que es una persona que todos los días les enseña algo, los estimula”, recuerda Francisca.

Ahora, ella estudia el último año de la carrera en la Universidad Diego Portales de Chile y es tutora de Quiero Ser Profe, un programa de Elige Educar que brinda orientación a jóvenes chilenos que quieren estudiar pedagogía. Su rol como tutora del programa es responder dudas sobre la carrera, las becas, los ramos y lo que se debe saber para elegir la mejor universidad según los intereses y necesidades de cada persona.

“Muchos piensan que ser educadora de párvulos es cantar y hablar lindo todo el día, pero es mucho más”

Para Francisca estudiar Educación de Párvulos ha sido una gran experiencia, porque con su ejemplo ha derribado falsas creencias entre sus círculos sociales y ella misma está cada día más fascinada con sus aprendizajes. “Lo que más me ha gustado de la carrera es entender cómo funciona la mente de un niño, cómo funcionan sus acciones; todo lo que tiene que ver con la psicología del niño, cómo puedo llegar a ellos, cómo puedo ayudarlos, entender sus necesidades. Para mí toda la línea de psicología, desde neurociencia, hasta salud, que fue el último ramo, ha sido lo que más me ha gustado de la carrera. Y así he demostrado, otra vez, que esto no es sólo cantar y estar feliz todo el día”, cuenta Francisca.

Pero hay un ramo en particular que este año ella destaca: Gestión y Liderazgo. Una materia que se encuentra en el pénsum de la carrera desde hace menos de cinco años y que para ella ha sido clave, pues le ha permitido entender que el trabajo de la educadora de párvulos no se queda sólo en la sala de clases y en los procesos de cada niño o niña.

“Este es un ramo que de alguna forma entrega todas las herramientas para que uno se desarrolle como una buena líder dentro y fuera del aula, y no sólo con tu equipo educativo, sino para poder tener interacciones mucho más profundas con los niños y niñas, que ellos entiendan que esto no funciona de manera jerárquica sino más lineal, porque yo aprendo de ellos y ellos de mí. También para entender que ser líder no es sólo ser director o directora, sino que se trata de empoderarse del trabajo de cada uno y potenciarlo. Eso es ser un buen líder”, dice Francisca.

Ahora, enfrentando su último año asegura que ha sido una carrera como muchas otras, llena de alegrías y frustraciones, pero que sin duda es una decisión que volvería a tomar. “Desde muy pequeña siempre jugué a la educadora, sabía que me encantaba educar, enseñarle a otro, tratar de buscar cómo poder ayudarlo y además (…) no tengo dudas de que elegí la mejor profesión, una de las más importantes”.

Si quieres recibir la orientación de Francisca u otro de nuestros tutores, INSCRÍBETE AQUÍ a Quiero ser Profe.

Si quieres conocer más sobre su historia, sigue en nuestro Instagram la etiqueta #UnDíaCon, donde pronto estaremos subiendo varios videos sobre su experiencia como estudiante de pedagogía.

Fuente de la Información: https://eligeeducar.cl/muchos-piensan-educadora-cantar-hablar-lindo-dia-mucho-mas

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Samsung presentará un humano artificial llamado Neon

El gigante tecnológico Samsung tiene previsto mostrar al público su proyecto más insólito y misterioso: un humano artificial llamado Neon.

La empresa surcoreana planea lanzar el proyecto en el Consumer Electronics Show 2020, una feria de tecnología que se celebra entre el 7 y el 10 de enero en Las Vegas.

​“Al contrario de lo que dicen algunas noticias, Neon no se trata de Bixby (asistente virtual de Samsung) ni de nada que hayas visto antes”, explicó la propia compañía a través de su cuenta oficial de Twitter.

Según medios especializados, Neon es un nuevo producto de Inteligencia Artificial (IA) con el que podrías crear una persona virtual; un “humano artificial”, como señala la propia cuenta de Neon.

De acuerdo con la descripción que acompaña las solicitudes, el nuevo producto ofrece “servicios de entretenimiento, en concreto, producción de efectos especiales, incluidos servicios de creación de modelos, imágenes y gráficos generados por ordenadores para la producción de películas y vídeos”, además de “creación de personajes generados por ordenador”.

Pese a que Samsung no dio más detalles acerca de su nuevo proyecto, podría tratarse de un asistente virtual animado de aspecto realista disponible a través de un software especial con el que se podrá “crear, ver, manipular, editar, publicar y exportar personajes virtuales”.

De acuerdo a un funcionario de la industria de la tecnología citado por The Korea Herald, “una nueva tendencia emergente en IA es hacer que las plataformas de IA se parezcan a los humanos”.

“Los gigantes tecnológicos mundiales, incluido Samsung, están compitiendo para crear algo que se pueda llamar asistentes de IA que son como humanos reales, más allá de las plataformas actuales basadas en dispositivos”, agregó.

Fuente de la Información: http://www.cubadebate.cu/noticias/2020/01/03/samsung-presentara-un-humano-artificial-llamado-neon/#.XhKH2-hKjIU

(Tomado de Sputnik)

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Últimas estadísticas sobre el estado de la epidemia de sida

ONUSIDA/ 29-12-2019

Hoja informativa — Últimas estadísticas sobre el estado de la epidemia de sida

ESTADÍSTICAS MUNDIALES SOBRE EL VIH

  • 24,5 millones [21,6 millones–25,5 millones] de personas tenían acceso a la terapia antirretrovírica (al cierre de junio de 2019).
  • 37,9 millones [32,7 millones–44,0 millones] de personas vivían con el VIH en todo el mundo (al cierre de 2018).
  • 1,7 millones [1,4 millones–2,3 millones] de personas contrajeron la infección por el VIH (al cierre de 2018).
  • 770.000 [570.000–1,1 millones] de personas fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con el sida (al cierre de 2018).
  • 74,9 millones [58,3 millones–98,1 millones] de personas contrajeron la infección por el VIH desde el comienzo de la epidemia (al cierre de 2018).
  • 32,0 millones [23,6 millones–43,8 millones] de personas fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con el sida desde el comienzo de la epidemia (al cierre de 2018).

Personas que viven con el VIH

  • En 2018, 37,9 millones [32,7 millones–44,0 millones] de personas vivían con el VIH.
    • 36,2 millones [31,3 millones–42,0 millones] adultos.
    • 1,7 millones [1,3 millones–2,2 millones] niños (menores de 15 años).
  • El 79% [67–92%] de las personas que vivían con el VIH conocía su estado serológico con respecto al VIH.
  • Alrededor de 8.1 millones de personas no sabian que vivían con el VIH

Personas que viven con el VIH con acceso a la terapia antirretrovírica

  • Al cierre de junio de 2019, 24,5 millones [21,6 millones – 25,5 millones] de personas tenían acceso a la terapia antirretrovírica.
  • En 2018, 23,3 millones [20,5 millones–24,3 millones] de personas que vivían con el VIH tenían acceso a la terapia antirretrovírica, en comparación con los 7,7 millones [6,8 millones–8,0 millones] de 2010.
  • En 2018, el 62% [47–74%] de las personas que vivían con el VIH tuvieron acceso al tratamiento.
    • El 62% [47–75%] de los adultos mayores de 15 años que vivían con el VIH tuvieron acceso al tratamiento, así como el 54% [37–73%] de los niños de hasta 14 años.
    • El 68% [52-82%] de las mujeres adultas mayores de 15 años tuvieron acceso a tratamiento pero solo el 55% [41-68%] de los hombres adultos mayores de 15 años tuvieron acceso.
  • El 82% [62–95%] de las mujeres embarazadas que vivían con el VIH tuvieron acceso a medicamentos antirretrovíricos para evitar la transmisión del VIH a sus hijos en 2018.

Nuevas infecciones por el VIH

  • Desde el pico alcanzado en 1997, las nuevas infecciones por el VIH se han reducido en un 40%.
    • En 2018, se produjeron 1,7 millones [1,4 millones–2,3 millones] de nuevas infecciones por el VIH, en comparación con los 2,9 millones [2,3 millones–3,8 millones] de 1997.
  • Desde 2010, las nuevas infecciones por el VIH en adultos descendieron alrededor de un 16%, desde 2,1 millones [1,6 millones–2,7 millones] hasta 1,7 millones [1,4 millones–2,3 millones] en 2018.
    • Desde 2010, las nuevas infecciones por el VIH en niños descendieron un 41%, desde 280.000 [190.000–430.000] en 2010 hasta 160.000 [110.000–260.000] en 2018.

Muertes relacionadas con el sida

  • Desde el pico alcanzado en 2004, los casos de muertes relacionadas con el sida se han reducido en más de un 56%.
    • En 2018, fallecieron 770.000 [570.000–1,1 millones] personas en todo el mundo a causa de enfermedades relacionadas con el sida, frente a los 1,7 millones [1,3 millones–2,4 millones] de 2004 y los 1,2 millones [860.000–1,6 millones] de 2010.
  • La mortalidad por el sida ha disminuido un 33% desde 2010.

90-90-90

  • En 2018, el 79% [67–92%] de personas que vivían con el VIH conocían su estado.
  • Entre las personas que conocían su estado, el 78% [69–82%] tenían acceso al tratamiento.
  • Y, entre las personas que tenían acceso al tratamiento, el 86% [72–92%] habían logrado la supresión viral.
  • De toda la gente que vive con el VIH, el 79% [67–92%] conocían su estado, el 62% [47–74%] tenían acceso al tratamiento y el 53% [43–63%] tenían una carga viral indetectable, en 2018.

Mujeres

  • Cada semana, alrededor de 6.000 mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años contraen la infección por el VIH.
    • En África subsahariana, cuatro de cada cinco nuevas infecciones en adolescentes con edades entre 15 y 19 años son mujeres. Las jóvenes con edades entre 15 y 24 años tienen el doble de probabilidad de vivir con el VIH que los varones.
  • Más de un tercio (35%) de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida.
    • En algunas regiones, las mujeres que son víctimas de la violencia son 1,5 veces más proclives a contraer la infección por el VIH que las mujeres que no han sufrido dicha violencia.

Grupos de población clave

  • Los grupos de población clave y sus parejas sexuales representan:
    • El 54% de las nuevas infecciones por el VIH a nivel mundial.
    • Más del 95% de las nuevasinfecciones por el VIH en Europa Oriental y Asia Central
    • El 95% de las nuevas infecciones por el VIH en Oriente Medio y África Septentrional.
    • El 88% de las nuevas infecciones por el VIH en Europa Occidental y Central y en Nortemérica.
    • El 78% de las nuevas infecciones por el VIH en Asia y el Pacífico.
    • El 65% de las nuevas infecciones por el VIH en América Latina.
    • El 64% de las nuevas infecciones por el VIH en África Occidental y Central.
    • El 47% de las nuevas infecciones por el VIH en el Caribe.
    • El 25% de las nuevas infecciones por el VIH en África Oriental y Meridional.
  • El riesgo de contraer el VIH es:
    • 22 veces mayor entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres.
    • 22 veces mayor entre las personas que se inyectan drogas.
    • 21 veces mayor para los/las trabajadores/as sexuales.
    • 12 veces mayor para las personas transgénero.

El VIH y la tuberculosis

  • La tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte entre las personas que viven con el VIH, siendo responsable de aproximadamente una de cada tres muertes relacionadas con el sida.
  • En 2017, 10,0 millones [9,0 millones–11,1 millones] de personas desarrollaron tuberculosis, de las cuales el 9% vivían con el VIH.
    • Las personas que viven con el VIH y no presentan síntomas de tuberculosis necesitan la terapia preventiva contra la tuberculosis, que disminuye el riesgo de desarrollar dicha enfermedad y reduce las tasas de mortalidad de la tuberculosis y el VIH en un 40% aproximadamente.
  • Se estima que el 49% de las personas que viven con el VIH y la tuberculosis no son conscientes de la coinfección y por tanto no reciben atención.

Inversiones

  • A finales de 2018, había 19.000 millones de dólares estadounidenses (en dólares constantes de 2016) disponibles para la respuesta al sida en los países de ingresos bajos y medianos, casi 1.000 millones menos que en 2017.
    • Alrededor del 56% del total de los recursos destinados al VIH en dichos países en 2018 procedió de fuentes nacionales.
  • ONUSIDA estima que se necesitarán 26.200 millones de dólares estadounidenses (en dólares constantes de 2016) para la respuesta al sida en 2020.
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Uruguay: La académica e investigadora Judith Sutz presentó una propuesta tan osada como practicable de política de ciencia, tecnología e innovación basada en evidencia

https://ciencia.ladiaria.com.uy/ 29-12-2019

Judith Sutz es coordinadora académica de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Universidad de la República (Udelar). Se recibió de ingeniera electricista, pero luego se centró en temas vinculados con el desarrollo y el conocimiento, y obtuvo un doctorado en Socioeconomía del Desarrollo en la Universidad de París. En la última jornada del ciclo de charlas abiertas organizado por el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Conicyt), la Secretaría de Ciencia y Tecnología y la Dirección para el Desarrollo de la Ciencia y el Conocimiento (D2C2), el martes 10 Sutz dio una disertación titulada “Elementos y propuestas para una política de ciencia, tecnología e innovación basada en evidencia”. A diferencia de muchas otras ocasiones en las que se señalaban debilidades de nuestro sistema científico y se trazaban horizontes a alcanzar, la propuesta de Sutz incluye una idea concreta que puede ponerse en marcha con muy poco dinero y que podría poner al país en carrera para eso que todos invocan pero nadie sabe cómo hacer: lograr que el conocimiento, la ciencia y la innovación contribuyan al desarrollo del país.

Un análisis más completo de la evidencia

La conferencia estuvo basada en un texto de igual título que Sutz elaboró hace unos meses y que me envió antes de nuestro encuentro en la sede de la CSIC, a metros de la casa central del PIT-CNT. “Lo escribí en un momento en que me dio la impresión de que si bien teníamos evidencia sobre la situación de la ciencia, la tecnología y la innovación, estábamos mirando aspectos parciales de la evidencia y derivando ciertas sugerencias desde esa mirada incompleta”, dice Sutz cuando le pregunto por el momento en que concibió su propuesta, deslindándose de cualquier coincidencia con el ciclo electoral o la coyuntura de transición actual.

En su trabajo se deja claro que con frecuencia se utilizan dos indicadores para ver qué tan bien vamos en lo relativo a ciencia, tecnología e innovación o en investigación y desarrollo (I+D). Uno es la relación entre la inversión en I+D y el Producto Interno Bruto (Uruguay destina casi 0,4% del PIB a I+D, y ya es un reclamo conocido el de subir esta inversión a 1%), y otro la generación de un índice entre la cantidad de investigadores por millón de habitantes. Al comparar esos datos con los de países que consideramos que están haciendo mejor la cosas, por lo general no salimos bien parados. “Es cierto que tenemos pocos investigadores en comparación con Holanda, Estados Unidos o Nueva Zelanda. También tenemos una inversión muy baja en I+D en relación con el PIB, también comparándonos con Holanda, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Japón y Corea. Pero eso es sólo la mitad de la historia”, dice Sutz. Veamos un poco los datos en el cuadro 1.

Foto del artículo ''

Al observar la cantidad de investigadores por millón de habitantes, en su texto Sutz señala que “Uruguay está en una posición intermedia en América Latina: por debajo de Argentina y Brasil, por encima de Chile, Colombia y México”, y agrega que, en cambio, con los países ricos de la OCDE la distancia es muy marcada. Ese dato nos muestra cuán lejos estamos de otras realidades. Pero mirar sólo eso sería incompleto. “La otra mitad de la historia consiste en ver en esos otros países de los que decimos que tienen muchos más investigadores que nosotros dónde trabajan esos investigadores y quién contribuye a la inversión en I+D respecto del PIB. ¿No serán preguntas que también es importante hacerse?”, dice Sutz, y señala que “el número frío es apenas una parte”.

Frecuentemente nos aferramos al poder mágico de los números. 6% del PIB para la educación. 1% para I+D. Pero además, hace tiempo que varios actores vienen alertando que en los países que tomamos como modelo a seguir la inversión en I+D no corre sólo por cuenta del Estado. En la evidencia que muestra Sutz, eso queda patente.

Foto del artículo ''

Como ya dijimos, la inversión en I+D de Uruguay ronda el 0,4% del PIB. Se “compara así pobremente con varios países de América Latina y con los países ricos de la OCDE”, señala Sutz en su texto, para luego hacer una observación nada menor respecto de cómo invierten los países modelo: “No es sólo la proporción de su PIB destinado a I+D, que en general está por encima de 2%, sino la parte minoritaria que en ella ocupa la inversión pública”, afirma, y agrega que gran parte de esa inversión corresponde a las empresas privadas y públicas. Si Uruguay invierte en I+D 0,41% del PIB, 88% de esa inversión proviene de fondos públicos, es decir, 0,36% del PIB. Ese guarismo en países como Dinamarca, Estados Unidos o Corea, no supera jamás el 0,35%.

“Me pareció que valía la pena plantear que las diferencias no son solamente de números, sino también de estructura. Cuando uno mira solamente los números, la recomendación es invertir más, tener más investigadores, más, más, más. Pero cuando uno mira la estructura, la recomendación pasa más por ver dónde están acá los actores que en esos países están pidiendo conocimiento, requiriendo conocimiento, usando conocimiento. ¿Quién pide conocimiento en Uruguay? ¿Quién les pide conocimiento a los investigadores que creamos? Ahí nos damos cuenta de que hay una debilidad muy grande”, comenta Sutz.

“Cuando una decisión tomada en el ámbito público le cierra la puerta a la investigación nacional o a las empresas nacionales, generalmente por aversión al riesgo, el futuro nacional retrocede, a veces por décadas”.

“En nuestro país hay una demanda muy escasa de conocimiento, tanto del sector productivo privado como del Estado”, señala, y descarta que eso se deba a que no se requiera conocimiento en el país. “El asunto es de dónde se saca, a quién se le pide y a quién se le compra. A partir de estas inquietudes me pareció que valía la pena mostrar que a la evidencia había que agregarle algunos elementos, y a partir de eso decir cómo hacemos”, afirma.

¿Cómo enfrentar los desafíos?

“El desafío para el país, reconocido hace ya décadas, resulta así ser triple, aunque de dispar dificultad: incrementar la inversión en I+D, diversificar su origen y mejorar su eficiencia. El interrogante para la política de ciencia, tecnología e innovación es cómo hacerlo, puesto que las cifras más recientes no muestran avances”, señala la investigadora en el documento. En caso de querer mirarnos en ese espejo de los países desarrollados que hacen bien las cosas, si el Estado invirtiera ese deseado 1% en I+D, lo que correspondería sería que el sector privado invirtiera otro 2%. Saltaríamos así de la inversión actual de 0,41% del PIB a una cercana a 3%.

“Si nosotros invirtiéramos 1% en I+D, en la estructura actual de la inversión, con casi la totalidad proveniente del sector público, estaríamos cerca de lo que invierte Holanda por parte del sector público”. Sutz es enfática en aclarar que “no se trata de ir en contra del 1%”, y pide que no se la malinterprete, pero afirma que “el 1% es un número mágico, como también sería una solución mágica imaginar que por decreto los privados van a aportar 0,5% u otro 1% o hasta 2%. Tenemos que analizar los grados de libertad que se tienen en la política, que puede decir que le dará prioridad a determinadas cosas, pero que no le puede decir a las empresas privadas en qué invertir”, señala, abriendo la puerta para las empresas públicas.

El Estado no puede decirles a los privados en qué invertir, pero puede dar incentivos o castigos económicos. “Puede, pero también puede hacer algo que no es lo uno ni lo otro”, agrega. “El Estado puede ayudar a crear mercados. Somos un país pequeño y si queremos exportar, tenemos que aprender en casa. No hay un solo ejemplo de exportación de alta tecnología, salvo el caso específico y muy particular del software, en el que las empresas exporten sin haber aprendido en casa”.

“Apelando a la fácil, lo seguro, y al conocimiento que tienen otros no es como se desarrollan los países”.

Sutz pone un ejemplo de esto para que no quede como una cuestión despegada de la realidad –precisamente, si hay algo que tiene el planteo de la académica es que es tan concreto como la piedra contra la que estamos a punto de darnos la cabeza– y habla del caso de la empresa Eriksson. “Suecia, en su momento, tendría que haberle comprado a Siemens, era la opción lógica”, señala, pero el gobierno sueco tomó una decisión estratégica y le encomendó el desarrollo de las telecomunicaciones a la empresa nacional en lugar de comprar el paquete del gigante alemán. “Hubo una decisión del gobierno sueco de comprar sueco. Comprarle a Siemens era mucho más fácil y seguro, pero apelando a lo fácil, lo seguro y al conocimiento que tienen otros no se desarrollan los países”.

Por este motivo, en su charla hizo énfasis en que para aprender es necesario tener oportunidades de aprender. “Hay que crear oportunidades para que uruguayos y uruguayas científicos, ingenieros, tecnólogos lidien con problemas complejos, aprendan a resolverlos, y de esa manera hagan nuevas preguntas y empiece el círculo virtuoso de la investigación”, afirma, aun cuando ello pueda implicar perder un poco de tiempo y plata. “Para eso no hay que temerle al riesgo y hay que premiar la confianza en las capacidades nacionales, premiar a quien compró una solución uruguaya. A esos incentivos, de los cuales casi nunca se habla, habría que darles un poco de espacio”.

Una propuesta modesta y osada al mismo tiempo

En su texto Sutz afirma que una joven o joven investigador, con un doctorado reciente, experiencia académica y vocación por investigar “debiera encontrar un espacio donde ejercer su creatividad al servicio de los objetivos de la institución en la que se inserta”. Luego de recordar que el PIB de Uruguay en 2018 fue cercano a los 60.000 millones de dólares, Sutz hace una propuesta concreta tan sencilla como contundente: “Supongamos que la remuneración de una persona con esas condiciones es el equivalente de un Grado 3 de la Universidad de la República con Dedicación Total: su costo anual, con las cargas sociales incluidas, es del orden de los U$S 54.500. 150 contrataciones de ese tipo tendrían un costo de U$S 8.175.000, lo que representaría 0,013% del PIB de 2018. Imaginemos que 100 contrataciones van para el ámbito académico y 50 a formar equipos de dos personas trabajando en 25 instituciones del ámbito público”.

Luego Sutz estima que cada uno de esos equipos con dos investigadores, en 25 instituciones del ámbito público, “al cabo de un año de trabajo habrá explorado en profundidad su ámbito, confeccionado una agenda de investigación e innovación aprobada por las autoridades correspondientes, identificado y contactado tanto personal interno como investigadores y empresas capaces de llevar dicha agenda adelante”. En el mano a mano, Sutz se explaya sobre el potencial transformador de su plan, que, recordemos, se sustenta con 0,013% del PIB de 2018: “Dos jóvenes investigadores trabajando durante un año hablando con la gente, desenterrando los problemas, dándoles formato, podrán proponer investigaciones para aproximarnos a las respuestas a los problemas que encontraron. Creo que eso dinamiza al país”.

Así como en conservación se habla de lo difícil que es mantener lo que no se conoce, en investigación, desarrollo e innovación podríamos decir que es difícil saber lo que a uno le falta si no lo conoce. “También puede pasar que se identifique el problema y que en este país no haya quién pueda resolverlo. Y eso le va a trasladar una demanda muy concreta y directa al sistema educativo. Hay que tener paciencia, porque estas cosas llevan tiempo”, agrega.

Y vaya si llevan tiempo. En esta sección, donde comentamos las investigaciones que nuestros científicos publican, es frecuente que los datos que sustentan sus trabajos de este año se hayan recolectado entre 2014 y 2016. Y al adentrarse más en lo que hacen, es frecuente que el investigador o investigadora haya trabajado en esa temática por años o décadas. La ciencia no es café instantáneo. Uno entiende que lo que plantea Sutz no producirá un efecto tal que en un año se resolverán todos los problemas: será el inicio de algo que, confía, tendrá un efecto contagio.

“En ciencia es falso que la oferta crea su propia demanda. No es cuestión de hacer ciencia de calidad y, por añadidura, todo lo demás vendrá y seremos ricos y felices”.

“No es cierto que la demanda cognitiva está en el aire esperando a que los investigadores elijan qué investigar. La demanda cognitiva es una cosa compleja que hay que detectar y construir. En ciencia es falso que la oferta crea su propia demanda. No es cuestión de hacer ciencia de calidad y, por añadidura, todo lo demás vendrá y seremos ricos y felices para siempre”. Y ese mediador entre la demanda y la oferta es, uno intuye, la política. “Exactamente. Pero muchos piensan que la política es sólo poner plata. Por supuesto que hace falta poner plata, pero no sólo eso. Ahí viene todo lo demás”.

Sutz pone como ejemplo de ese “todo lo demás” lo que hace el Centro de Extensionismo Industrial, cuya dirección recae conjuntamente en la Udelar, la Cámara de Industrias del Uruguay, el Ministerio de Industria, Energía y Minería y la Agencia Nacional de Desarrollo. “Al preguntarnos por qué las pequeñas y medianas empresas quedaban tan por fuera de la I+D, detectamos que cerca de 80% no tienen profesionales, y ese es un dato de la década de 1980 que no ha cambiado hasta ahora, por lo que no tenían ni tienen cómo hacerse las preguntas. El Centro de Extensionismo Industrial trabaja un poco con la filosofía del extensionismo agropecuario: acá están los que saben algunas cosas y acá están los que hacen cosas y necesitan ese conocimiento. Demoró 30 años en concretarse este centro, que partió de detectar que las pequeñas y medianas empresas no tenían la capacidad de hacer emerger la demanda tecnológica”.

Sutz reconoce una debilidad del plan: requiere trabajar para que sea efectivo. “Eso es lo que puede hacer fracasar todo. Hay que estar dispuesto a hacerles un terreno fértil a estos investigadores, hay que ayudarlos a dialogar, hay que abrirles la puerta a la conversación. Y después hay que tener formas de coordinación”. Lo que propone la académica es, de cierta manera, un experimento. Y, como ya vimos, es un experimento bastante económico. “Hay que tener ganas de experimentar”, reconoce, y se pregunta: “¿Qué es lo peor que nos puede pasar? La gente que trabaja con capital de riesgo dice que pone diez huevos en una canasta y que si sale un solo pollito ya paga los nueve restantes”.

Sutz dice con orgullo que es posible generar estos ámbitos, y da cuenta de los éxitos que ha obtenido la Udelar haciendo acuerdos con ANCAP, UTE, el PIT-CNT, y ahora con UNICEF. “Todo 2018 trabajamos con el Sistema Nacional Integrado de Cuidados, haciendo emerger la demanda de conocimiento. Fue una cosa muy trabajosa y muy compleja, pero salió bien. Hemos aprendido a preguntar”, dice, y agrega que “está la idea de que las demandas tecnológicas y cognitivas están ahí flotando, pero no es así”. Sutz pone el ejemplo de Horacio Failache, del Instituto de Física de la Facultad de Ingeniería, que desarrolló una lámpara led mucho más económica y sencilla que las que se vendían en el mercado para tratar a bebés que nacen con ictericia, a la que bautizó BiliLED, y que hoy se está usando en varios hospitales públicos. “Un día hablando con Failache le preguntamos qué necesitaba para seguir haciendo más cosas como las que había hecho. ‘Yo necesito una góndola de problemas’, fue su respuesta, porque dijo que él no sabía salir a buscarlos. ‘Yo me acerco a la góndola y veo si es para mí. Y si no es para mí, puedo saber para quién podría ser’, dijo”. Sutz cierra su anécdota con una moña: “Yo creo que la política tiene que construir la góndola”.

“Avanzar en el sentido de superar la frontera del conocimiento es muy importante. Pero no es lo único. Modestamente lo que digo es que tener pocos investigadores es malo, pero no es lo único malo que nos pasa. Invertir poco en I+D es malo, pero no es lo único malo que nos pasa. Trato de ver cómo del otro lado se pueden hacer ciertas cosas”, reflexiona. “La propuesta es lo suficientemente modesta como para que capaz, en una de esas…”, sueña Sutz. Deberíamos hacer lo que está a nuestro alcance para demostrar que, al igual que Lennon, puede que sea una soñadora, pero no es la única. Y no está sola.

Documento: “Elementos y propuestas para una política de ciencia, tecnología e innovación basada en evidencia”

Conferencia: Ciclo de charlas abiertas del Conicyt, la Secretaría de Ciencia y Tecnología y la D2C2 del Ministerio de Educación y Cultura (10 de diciembre 2019)

 

 

El enlace original es:  https://ciencia.ladiaria.com.uy/articulo/2019/12/la-academica-e-investigadora-judith-sutz-presento-una-propuesta-tan-osada-como-practicable-de-politica-de-ciencia-tecnologia-e-innovacion-basada-en-evidencia/

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Chile: Aprobar matemáticas gracias a un videojuego es posible

América del sur/Chile/05 Enero 2020/El país

ConectaIdeas es un método de pedagogía digital innovador y pionero en América Latina que se aplica en varios colegios de Chile y Perú para reforzar el aprendizaje

“Que levante la mano quien sepa explicar qué vimos ayer”. La profesora Cecilia Aravena empieza la clase con sus 22 alumnos, cada uno sentado frente a un ordenador. Gerard, uno de los pocos que alza el brazo, responde impetuoso: “Calcular la fracción de un número”. La docente da por válida la respuesta y escribe un ejemplo en la pizarra: “Si tengo 18 sacos de cemento y ocupo 2/3, ¿cuántos sacos ocupo?”.

El curso de 4º básico D (10 y 11 años) del Colegio Teresianas de San José de Santiago de Chile asiste a una clase de matemáticas inusual, al menos en las escuelas del país sudamericano. A través del ordenador, los estudiantes resuelven ejercicios de fracciones, series numéricas, problemas de geometría, volúmenes y capacidades. “¡Jóvenes, cada uno mira a su pantalla, no la del compañero!”, el llamado de atención de la maestra se dirige a un par de chicos que comentan en voz baja. El resto, muy concentrado, busca la solución a problemas que leen en la pantalla. Algunos usan sus dedos para contar, otros dibujan palitos en el cuaderno.

También hay quienes hacen operaciones matemáticas. Luego, todos ingresan la respuesta en el ordenador y explican cómo han obtenido el resultado final. “¡Tía, mire cuanto subí!”, exclama un niño a la profesora o tía, la forma chilena para dirigirse respetuosamente a un adulto. En su pantalla aparece el mensaje “¡Felicitaciones!” y tres banderas dibujadas que representan una suma de puntos que el chico va acumulando durante la sesión. Al fondo, en la pared de la sala, se lee: “Haz de tu vida una matemática”. Es la esencia del programa ConectaIdeas, en el que los alumnos de este curso están participando.

ConectaIdeas tiene como objetivo mejorar el aprendizaje de esta materia entre los alumnos chilenos. A través de una plataforma online, con miles de problemas, la iniciativa refuerza sus conocimientos numéricos a través de varios juegos administrados a través de un software por internet que permite trabajar los conceptos aprendidos en las clases regulares.

El Colegio Teresianas de San José participa en esta iniciativa por segundo año. El centro educativo, situado en de la comuna de San Bernardo, en la periferia de la capital, responde al perfil al que apunta el proyecto. Su creador, Roberto Araya, doctor en ingeniería eléctrica e investigador de la Universidad de Chile diseñó el programa para promover el aprendizaje entre los alumnos de condición socioeconómica baja. “Me di cuenta de lo interesante que podía ser aplicar mis conocimientos de inteligencia artificial para ayudar a los niños y niñas con más necesidades y a quienes les cuesta más aprender matemáticas. Convirtiéndolas en un juego pueden llegar a cambiar la vida a estos niños y, además, les ayudo en su futuro”, explica Araya.

Para él, “la matemática es un lenguaje que permite entender el mundo” y acercar a los estudiantes al currículo STEM (abreviación en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). “La gamificación aumenta la motivación”, sostiene. El experto se refiere a la introducción de elementos de juegos en la enseñanza, una industria emergente impulsada por el aumento del acceso a dispositivos conectados a internet. “Es un fenómeno que comenzó a verse muy fuertemente a partir de 2009 para hacer las actividades más interesantes y atractivas”, define Julian Cristia, economista e investigador del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Un proyecto con “impactos excepcionales”

Cecilia Aravena tiene 58 años y desde hace nueve es parte del equipo de seis profesores que hoy ejecutan el proyecto. “El docente del centro me deja anotado en un cuaderno lo que requiere y yo, de acuerdo a eso, selecciono los ejercicios, preparo la actividad y la implemento en la sesión”, cuenta. Trabaja en otros dos colegios más de la Región Metropolitana, uno en la misma comuna y otro en La Pintana. Los tres centros tienen en común que atienden alumnos en situación de alta vulnerabilidad, procedentes de zonas con altos índices de delincuencia, narcotráfico y exclusión social. “El objetivo del proyecto es reforzar, pero la realidad es muy heterogénea y, al final, muchas veces terminamos enseñando a los niños”, apunta la profesora.

Una de sus tareas principales es supervisar el aprendizaje en tiempo real a través del software para identificar a los estudiantes que quedan más rezagados y proporcionarles apoyo adicional. “Lo que estos niños aprenden es lo que se les enseña en el colegio, nada más que eso porque viven realidades muy adversas y en la casa no les revisan las tareas. No hay apoyo”, comenta Aravena.

El impacto del programa ConectaIdeas ha sido estudiado por el BID, el International Development Research Center del gobierno de Canadá, la Universidad de Chile, y la Universidad de Cornell. La investigación, realizada en 2017 y titulada ¿Funciona la gamificación en la educación?, concluye que los estudiantes que participaron de la iniciativa mejoraron sus aprendizajes de matemáticas en un 50% comparado con los que no fueron parte de ella.

Según el estudio, sus efectos positivos son cuatro veces superiores a iniciativas como la reducción de estudiantes asignados por docente, o siete veces mayor que la ampliación de la jornada escolar de cuatro a siete horas, que se instauró en Chile a partir de 1997. “Son impactos excepcionales por el nivel de magnitud. Estos resultados no se suelen ver cuando evaluamos programas educativos. Muchas veces se encuentran efectos positivos, pero son pequeños, marginales; estos son mucho mayores”, subraya Julian Cristia, uno de los autores del trabajo.

El experimento se aplicó a 24 escuelas de primaria que reciben financiamiento estatal y que acogen alumnos con bajos ingresos —según la clasificación del Ministerio de Educación— y con retrasos en la asignatura de matemáticas. Además de constatar la mejora del aprendizaje de esta materia, los investigadores también quisieron comprobar si ConectaIdeas podía cerrar las brechas de rendimiento académico entre distintos grupos socioeconómicos. Según el último informe PISA 2018, el peso de la ventaja socioeconómica entre los estudiantes chilenos es del 13%, nueve puntos por debajo de Perú, el país con el porcentaje más alto.

“La educación en Latinoamérica tiene dos problemas muy importantes: la brecha externa, referida al atraso en aprendizaje respecto a los países desarrollados o con países que tienen el mismo nivel de desarrollo económico; y la brecha interna, la que se produce dentro de los propios países entre estudiantes de nivel socioeconómico alto y bajo”, señala Cristia. En Chile, el alumno promedio cuya madre no tiene educación secundaria está atrasado aproximadamente un año en el aprendizaje de matemáticas respecto a los estudiantes cuyas madres sí la tienen. Los resultados del estudio revelaron que ConectaIdeas logró reducir esta brecha a la mitad. “Buscábamos un programa que pudiera trabajar con las dos escalones al mismo tiempo”, añade el economista. Y lo encontraron.

La competencia como estrategia

“Vamos a dar un aplauso a Javier, que tiene 152 puntos, y a Matías, que sacó 142”, ordena la profesora Aravena al grupo antes de terminar la segunda (y última) clase semanal. Los alumnos celebran a los compañeros que lideran el ránking que calcula el propio sistema en función de la puntuación obtenida por cada estudiante con sus respuestas. La lista sirve al docente para identificar aquellos que necesitan más apoyo, es decir, los que han contestado pocas preguntas o tienen una baja tasa de respuestas correctas. “Nunca mostramos los estudiantes que quedan al final”, precisa Aravena.

“A través de un panel de control, se monitorea en línea los avances de los estudiantes en tiempo real. Además, el programa genera informes de retroalimentación para los supervisores del proyecto, los docentes y los directores de escuela”, explica Paulina Jaure, coordinadora del equipo de profesores del proyecto.

En la clase de 4ºA, Ornella y Erik han acabado los primeros y cuando la maestra pregunta por los “monitores” que ayudarán al resto de la clase, ambos se ofrecen voluntarios. Ellos recibirán en el sistema las peticiones de ayuda que sus pares solicitan a través de un botón. “Cuando uno más aprende es cuando enseña a otro. En lugar de que el mejor alumno del curso resuelva problemas más complejos, se ofrece la oportunidad de ejercer de profesor ayudante de otros. Es una fórmula que vi hace 12 años atrás en Cuba”, explica Roberto Araya, que ha visitado y conocido de primera mano experiencias educativas de todo el mundo.

Además de la competencia individual, el proyecto promueve un torneo entre todos los centros educativos que participan en el proyecto, actualmente seis. Un concurso interescolar que se celebra cada dos meses de forma virtual en el que las escuelas se disputan los puntos en juego. Durante los 40 minutos que dura la competición, el aula hierve de nerviosismo y emoción para ganar al colegio rival. Incluso los padres y madres de los alumnos participan del acontecimiento enviando vídeos de apoyo a sus hijos. “La competencia con otros cursos es sana, como en el fútbol o los partidos políticos. A futuro estos niños van a trabajar en organizaciones donde van tener que competir. Tendrán que aprender eso en la vida”, opina el creador de la iniciativa.

Entre los efectos negativos que detecta el estudio, se produce la disminución de las preferencias de los alumnos por trabajar en equipo. “Fue un resultado sorpresivo porque es algo que está muy presente en el programa”, afirma Julian Cristia. La investigación también subraya la preferencia de los estudiantes por aprender las matemáticas a través del ordenador. “La escuela tiene que cambiar para adaptarse a los nuevos estudiantes, que tienen acceso permanente a múltiples experiencias interactivas y unas expectativas altas de aprendizaje que en la escuela tradicional no están satisfechas”, indica el investigador. Un punto favorable del proyecto, para él, es que “tiene una intención clara de explotar la tecnología de forma guiada”, en contraste con otros que se limitan a entregarla sin facilitar pautas de ningún tipo. “Cuando no se da una guía la tecnología se usa poco o mal”, afirma.

Desde 2010, cerca de 70 cursos han participado en ConectaIdeas. Con un coste de implementación de 150 dólares por alumno en 2017 (un 5% más del gasto público por niño de primaria en Chile), se ha convertido en un método pionero de pedagogía digital exportable a otros países de América Latina y con potencial para reforzar otras competencias, además de las matemáticas, como la lectura. La plataforma, que es gratuita, ya ha llegado hasta las escuelas de Perú, donde hoy 80 cursos de Lima la están utilizando para reducir la brecha escolar entre niños ricos y pobres.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/12/30/planeta_futuro/1577703354_582725.html

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La escuela digital llega a los refugiados en Líbano y Malaui

Asia/Líbano/05 Enero 2020/compromisorse

En 2019 ProFuturo ha impulsado el trabajo que de forma pionera realiza desde hace tres años en zonas de conflicto para garantizar el acceso a la educación digital de calidad de niñas y niños refugiados. Este curso, el programa impulsado por Fundación Telefónica y ̈la Caixa ̈ ha llevado la escuela digital al campo de refugiados de Dzaleka, ubicado a 30 kilómetros de la capital de Malawi, y consolidado su actuación en Líbano, donde cierra el año habiendo beneficiado a 1.390 refugiados sirios. En 2020 ProFuturo prevé llevar este modelo de intervención educativa a Jordania, donde trabajará con refugiados iraquíes en contextos de educación informal.

Este trabajo se ha dado a conocer esta semana en Ginebra, donde se celebra el primer Foro Mundial Sobre Refugiados con el objetivo de lograr nuevos enfoques y compromisos a largo plazo por parte de gobiernos, instituciones internacionales, organizaciones del ámbito del desarrollo, empresas y sociedad civil para ayudar a las personas refugiadas y a las comunidades que las acogen.

La educación ha sido uno de los focos de los debates de alto nivel que están teniendo lugar en la capital suiza. De acuerdo a datos de la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que organiza el foro junto a Suiza, Alemania, Costa Rica, Etiopía, Pakistán y Turquía, de los 25,9 millones de personas refugiadas en el mundo, más de la mitad tiene menos de 18 años y 3,7 millones no van a la escuela.

ProFuturo forma parte de un grupo de países e instituciones que impulsan la movilización de recursos y donaciones para promover la inclusión de los refugiados en los sistemas nacionales de educación y ayudar a las comunidades de acogida. En este contexto, ha presentado el trabajo que está realizando en Líbano y Malaui y su contribución para el próximo año a estos proyectos, a los que se sumará Jordania. A finales de 2020, el programa de educación digital de Fundación Telefónica y ̈la Caixa ̈ habrá beneficiado a un total de 3.500 niñas y niños refugiados.

̈El sector privado tiene cada vez más relevancia en las respuestas humanitarias y de desarrollo ̈, ha explicado en Ginebra la directora de Relaciones Internacionales de Fundación Telefónica, Sofía Fernández de Mesa, quien ha recordado que la única manera de crear soluciones educativas sostenibles a largo plazo es a través de medidas colectivas.

Garantizar educación en cualquier contexto

Por eso en 2017 ProFuturo, en colaboración con la Fundación Entreculturas y el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), empezó a adaptar su programa de educación digital a contextos de refugiados con un enfoque integral alineado con los principios de la Red Internacional de Educación en Emergencias (INEE). Este nuevo modelo de intervención educativa busca garantizar, tanto en contextos de educación formal e informal, tres pilares fundamentales: el acceso a la educación, la calidad educativa y la resiliencia de los niños y niñas refugiados.

Partimos de la premisa de que, incluso en situaciones de crisis humanitaria, donde lo más urgente es atender las necesidades inmediatas básicas como la alimentación o tener un lugar donde encontrarse seguro, la educación no puede esperar ̈, explica la directora general de ProFuturo Magdalena Brier.

Apoyo educativo a refugiados sirios en Líbano

El modelo se implementó por primera vez con un proyecto piloto en Líbano, donde ProFuturo ha llevado educación digital de calidad a 1.390 niños refugiados sirios. La actividad empezó en un centro de refuerzo escolar ubicado en Bourj Hammoud, un barrio a las afueras de Beirut. Gestionado por el Servicio Jesuita al Refugiado (JRS), el centro atiende a refugiados sirios que ya están inscritos en el sistema educativo público libanés, en el que el idioma y currículo es distinto al de sus países de origen. En horario extra escolar ProFuturo ofrece a los alumnos refuerzo pedagógico, principalmente de idiomas (francés e inglés), y apoyo con los deberes.

En 2018, ProFuturo comenzó a trabajar también en el Valle de la Bekaa, ubicado a pocos kilómetros de la frontera con Siria y donde se han instalado la mayoría de los asentamientos informales de refugiados sirios. En colaboración con la Fundación Kayany y la Universidad Americana de Beirut (AUB), ProFuturo ha implementado su programa en 13 centros de aprendizaje gestionados por varias ONGs para cubrir las necesidades educativas de niños y niñas que no tienen acceso a la formación reglada.

Matemáticas e inglés en Malaui

Ante el dramático aumento del número de personas refugiadas en las últimas dos décadas como consecuencia de conflictos abiertos en el mundo, en 2019 ProFuturo ha ampliado su acción educativa en estos contextos. En septiembre, el programa de Fundación Telefónica y ̈la Caixa ̈ empezó a trabajar en Malaui, donde ha empezado a implementar su propuesta educativa en el campo de refugiados de Dzaleka, que acoge a unas 40.000 personas, en su mayoría procedentes de la vecina República Democrática del Congo.

En colaboración con JRS, el programa se implementa en el único colegio de educación primaria que hay en el campo de refugiados, donde estudian unos 4.000 alumnos. ProFuturo provee equipamiento tecnológico y, a través de capacitación docente y metodologías de enseñanza innovadoras, trabaja para reforzar los conocimientos de matemáticas e inglés de los alumnos de tercero y quinto de primaria durante las horas lectivas. Además, en dos salas contiguas a la escuela, construidas recientemente por la ONG Manos Unidas, ha puesto a disposición de los alumnos contenido digital y materiales interactivos para que puedan reforzar su experiencia de aprendizaje cuando no estén en el aula. En este espacio, también se atiende a personas adultas y a niños y niñas que no acceden a la educación formal. En menos de tres meses ProFuturo ya ha beneficiado a 1.616 niños y niñas en Malaui.

El coordinador del proyecto en terreno, Mwaiwathu Phiri, destaca la importancia de que los refugiados puedan tener acceso a educación digital y a la tecnología que usan niños en otras partes del mundo. ̈Les hace sentirse importantes y les motiva a ir a la escuela. Están deseando tocar las tablets y aprender nuevas habilidades ̈, añade.

Fuente: https://www.compromisorse.com/rse/2020/01/02/la-escuela-digital-llega-a-los-refugiados-en-libano-y-malaui/

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